La Caída de Elena Garro: El Escándalo que Destruyó su Vida
Como una de las escritoras más importantes de México, terminó viviendo entre teles, pensiones, gatos y miedo. Hoy vamos a hablar sobre Elena Garro. Este es un video que uno de ustedes pidió. La verdad es que este video va a estar lleno de chismes. También vamos a tocar algunos temas sensibles. Entonces, les recomiendo que si no lo pueden escuchar, vean otro video.
Pero va a estar fuerte el chisme. Antes de empezar con Elena Garro, quiero empezar con sus papás porque sus papás estaban viviendo en España, porque su papá es español y entonces pues la mamá de Elena estaba embarazada y ahí se entera que el papá está teniendo un romance con una prima, supongo yo, que es una prima de la mamá de Elena.
Y entonces pues ahí se enoja y dice, “¿Sabes qué? Voy a vender unas joyas y me voy a regresar a México, pues que es su país y ahí voy a tener a mi hija.” Para este momento ella tenía 8 meses de embarazo. Entonces durante el viaje empieza a sentir estas contracciones del parto y se tiene que detener en Puebla porque ahí vive una de sus hermanas.
Y así es como nace Elena Garro el 11 de diciembre de 1916 en Puebla. Después de que Elena nace, pues su papá regresa aquí a México para verla y todo. Y es ahí cuando la mamá perdona pues a su esposo. Es así como la familia se vuelve a reunir. La infancia de Elena estuvo lejos de ser convencional. Su papá les digo que es español austriano.
Era apasionado por la filosofía, el ocultismo, las religiones orientales y su tío Bonnie compartía esos intereses. Entonces, entre ambos construyen este mundo donde los libros son tan importantes como la realidad. Mientras los otros niños tienen que aprender matemáticas, ella estudia francés, latín y leía los clásicos griegos, españoles y alemanes, que fueron estos libros los que le permitieron empezar a imaginar.
Sus padres le inculcaron esta idea que la acompañaría toda la vida, que la realidad no solo es una, que existen muchos mundos que no podemos ver, que existen distintas formas de entender el tiempo, el misticismo, los sueños y aquello que no podía explicarse racionalmente. Décadas más tarde, esa manera de ver el mundo aparecería una y otra vez en sus novelas.
Y desde que es chiquita le encantaba ver qué había del otro lado. Por ejemplo, pues cuando tienes un bordado, cómo se ve del otro lado. Mirar debajo de la mesa, ver cómo están construidas todas estas cosas que siempre vemos desde la superficie. Y entonces aquí se empieza a preguntar, ¿qué existe detrás de aquello que para nosotros es cotidiano? Incluso dice que aprendió a leer de derecha a izquierda.
Mientras las monjas intentaban enseñarle el alfabeto, ella estaba más preocupada por las partículas que hay en el aire, ¿no? Decía, “¿Qué qué tal que dentro de esa partícula hay un mundo?” No, así como Dr. Zeus, más o menos así, ¿no? Como un mundo lleno de personas diminutas que no saben que son una partícula de polvo para otros mundos.

Bueno, esta costumbre de inventar pues mundos la metía mucho en problemas y aquí empieza a crear un lenguaje propio que solo su hermana entiende. Las monjitas piensan que ella es una rebelde, peligrosa y la castigaban constantemente por este tipo de cosas, ¿no? Elena, sin embargo, nunca dejó de usar su imaginación.
Cuando la familia se mudó a Iguala, Elena encontró el lugar que recordaría durante toda su vida como el paraíso. Mientras sus padres trabajaban o leían, ella pasaba días explorando. Subía los árboles, corría los tejados, jugaba con resorteras y se inventaba aventuras interminables. Incluso bautizó dos árboles con nombres grandiosos como Troya y Grecia.
A diferencia, les digo, de muchos niños de esta época, ella tuvo muchísima libertad. Años después, recordaría que sus padres la dejaron crecer como planta. Cuando su hermana fue enviada a estudiar a la ciudad de México, Elena tuvo una oportunidad de acompañarla, pero la verdad es que no quiso. Prefirió quedarse en iguala porque ella quería seguir siendo libre, ¿no? Quería seguir trepando árboles, viviendo en este mundo fantástico que había construido para sí misma.
Años después, Elena diría que su verdadero lugar de origen no era Puebla, sino Iguala, porque esta es la ciudad que la marcó para siempre. Pero Iguala también le muestra otra forma de entender el mundo. Durante todos estos años convive estrechamente con comunidades nauas de la región, escucha sus historias, aprende su manera de relacionarse con la naturaleza y descubre una visión del tiempo muy distinta a la que enseñaba la iglesia.
Aquellas experiencias amplían todavía más su imaginación, sin embargo, la realidad también comienza a mostrar su lado más oscuro, ¿no? Cuando Elena tiene alrededor de 10 años, la guerra cristera llega a la región. Entonces, aquí hay mucha violencia, relatos de persecución. y el miedo empezaron a formar parte de la vida cotidiana. Entonces, esta niña que había crecido con este mundo imaginario de fantasía, observa por primera vez cómo la historia podía irrumpir brutalmente la vida de las personas.
Muchos años después transforma estos recuerdos en una de las novelas más importantes de la literatura mexicana, los recuerdos del provenir. Y bueno, a partir de esto, pues su familia se muda a la ciudad de México. Para ella es un contraste muy grande, ¿no? Porque la ciudad es una ciudad muy grande, ruidosa, mucho más rígida.
15 años ingresa a la Escuela Nacional Preparatoria, lo cual es un logro importante. ¿Por qué? Porque en esta época en la que está viviendo ella, pues muchas mujeres no estudiaban porque no se les permitía. Además que cuentan que en ese momento habían 3,000 hombres y solo siete mujeres en esta preparatoria y Elena pues era una de estas mujeres.
Y aunque destacaba por su inteligencia, nunca fue una estudiante convencional. seguía siendo la misma niña que cuestionaba todo, que observaba el mundo desde ángulos inesperados y desconfiaba de cualquier autoridad que pretendiera decirle cómo debía pensar. Aquí en la ciudad de México se instala en la casa de su tía Amalia Navarro y de su esposo, el senador Lamberto Hernández.
en igual a ella vivía una vida muy tranquila, sencilla, ¿no? Aquí se rodeaba de elegancia, de gente influyente, de políticos, mucha abundancia y eso es un contraste muy grande a como ella creció en Iguala. Aquella experiencia le permitió observar muy de cerca las clases privilegiadas, algo que más adelante influiría en la mirada crítica que desarrolló sobre la sociedad mexicana.
Mientras vive con sus tíos, empieza a tomar clases de ballet junto con sus primas. Su maestro era Hipólito Sabine. Era un reconocido bailarín que había sido discípulo de Ana Pavlova. Si no saben quién es, una de las bailarinas más importantes del ballet. Y por primera vez ella encuentra en el ballet disciplina artística que le gusta tanto como los libros, las horas practicando, perfeccionando sus movimientos.
Y un dato curioso es que entre pues sus compañeras de ballet está nada más y nada menos que Amalia Hernández, que es la fundadora del ballet folclórico en México. Así que se está rodeando con gente muy importante, aunque todavía no lo sepa. En 1936, cuando tenía 19 años, ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional.
Aquí estudia letras españolas, latín, griego, psicología. Sin embargo, también le empieza a interesar mucho el teatro y aquí empieza a colaborar con mucha gente que es muy importante en el teatro de aquella época. Participó también como actriz, como bailarina y coreógrafa en diferentes producciones.
Su talento ya estaba llamando la atención y a diferencia de otras personas que pues estaban soñando en ser escritoras, ella soñaba con ser bailarina. Todavía no se imaginaba que lo de ser escritora iba a ser algo llegar a ser. Para 1935 aparece Octavio Paz. están en una fiesta en casa de los tíos de Elena y pues ahí ella va acompañada de su primo que dicen, bueno, aquí en mis fuentes dicen que ella estaba un poquito enamorada de su primo.
La cuestión es que están en esta fiesta, ¿no? Y entonces pues Octavio Paz se acerca para invitarla a bailar y ella lo voltea a ver y le dice, “No, yo no quiero bailar contigo.” La negativa parece irritarlo y le contesta, “Ya la conozco muy bien. ¿Es usted una puritana?” La conversación pues termina ahí y Elena y su primo abandonan la fiesta, pero después de eso Octavio comienza a buscarla y dos meses después de esto ya son novios.
Pero desde el principio ambos parecían estar viviendo como dos historias de amor completamente diferentes, ¿no? Porque Octavio estaba completamente fascinado, le enviaba cartas llenas de declaraciones apasionadas, apodos grandilocuentes y una idealización casi obsesiva. Para él, Elena era una musa, una diosa, una aparición extraordinaria y Elena en cambio se movía entre la atracción y la duda.
Era como si me gusta, pero no estoy segura. En sus diarios ella escribió que se sentía culpable porque no estaba tan enamorada de él. Ahora sí que no quería perderlo, pero no estaba segura de quererlo, ¿no? Mientras Octavio soñaba con este futuro de ambos, Len estaba insegura y además coqueteaba con otros admiradores y admitía con honestidad que estaba siendo pues muy egoísta al comportarse de esta forma.
Además de sus propias dudas, pues el papá de Elena no confiaba mucho, no le caía muy bien a Octavio puso esta relación y les impuso muchas reglas, ¿no? Casi casi como de chaperón les vas a tener toques de queda. Va, te voy a estar vigilando. Les digo como chaperón, así de la de la era de la regencia o de la época victoriana de yo tengo que ver que nos estén tocando, de que están hablando, tengo que estar vigilándolo todo.
Entonces la situación llega a ser tan tensa en persona que parte de la relación se lleva a través de Car. Y fue precisamente en esas cartas donde comienzan a aparecer señales preocupantes, porque con el paso de los meses, la adoración de Octavio se empieza a mezclar con celo. Le decía cómo se debía de vestir. Le prohibía usar pantalones.
Pedía que no saliera sola a la calle. Intentaba alejarla de los maestros de teatro, de las personas que la rodeaban. Incluso llegó a escribir mensajes donde mezclaba el amor con amenazas y la devoción con la violencia verbal. Mientras más intenta controlarla, pues Elena dice, “Ah, pues si me prohíbes usar pantalones, pues más lo voy a usar.
Me prohíbe salir, pues más voy a salir.” A pesar de que pues tenían este tipo de interacciones, la verdad es que tenían otras fantasías. Por ejemplo, soñaban de que iban a tener un hijo que se llamara Felipe. Escribían de él en sus cartas como si Felipe de verdad existiera. Para los dos representaba una especie pues de símbolo ideal, de un fruto perfecto del amor que compartían y que según imaginaban lo salvaría de la vulgaridad del mundo.
El 25 de mayo de 1937, según contó ella durante años, aquel día salió de su casa para presentar un examen de la tin universidad y entonces aparece Octavio con muchos compañeros y le dicen así como, “Vámonos, vámonos”, y la meten a un carro. Después de que se la meten al carro, pues terminan en el Registro Civil.
Ella lo que cuenta es que no le explicaron bien para qué iban, pues ella no tenía idea, no sabía. Ustedes ya saben a dónde voy, pues porque se van al Registro Civil. Ajá. Y entonces ellos pues tuvieron que mentir en el actra de matrimonio para que se pudieran casar, porque en ese momento tenías que tener 21 para poder casarte de manera legal, sin permiso de nadie, pero como ella tenía 20, tuvieron que hacer la mentira, ¿no? Entonces ella décadas después describe aquel episodio como una especie de rapto más que una escapada romántica.
Y entonces así es como se casa con Octavio Paz. ya se casan y después regresa a la casa de sus papás como si nada porque no quería quedarse con Octavio. Según los relatos posteriores de su hija Elena, la primera noche de matrimonio había sido profundamente traumática para ella, pero Octavio no estaba dispuesto a aceptar esta separación.
Y entonces, pues obviamente recuerden en qué época estamos. Cuando tú no estás casada, le perteneces básicamente a tu papá y cuando te casas, le perteneces básicamente a tu esposo, porque las mujeres no teníamos derechos en ese momento. Entonces, pues lo que podía hacer Octavio Paz para exigir sus derechos, por así decirlo, era recurrir a las autoridades y acusarla de abandono de hogar, ¿no? Pero como no funciona, utiliza algo más efectivo, que es amenazar con usar sus influencias políticas para perjudicar al padre de Elena, porque recordemos que él español,
entonces la situación legal se puede volver complicada si así lo quisiese Octavio Paz. Entonces para Elena eso fue insoportable. Dijo, “No voy a poner a mi papá en peligro.” Entonces, finalmente regresa con Octavio. Años después recordaría que durante el trayecto de vuelta llegó a detenerse frente a una estación de tranvía y contempló la posibilidad de arrojarse a las vías.
Aún así, no lo hizo, pero jamás olvidó este momento. Unas semanas después de que se casa, pues ella tiene que abandonar el teatro, el ballet, todas estas cosas a las que se está dedicando la universidad. Y pues en 1937 se van rumbo a España. Aquí pues el motivo oficial de irse a España asistir al segundo congreso internacional de escritorios para la defensa de la cultura.
Era una reunión que congregaba a algunos de los intelectuales más famosos del mundo para apoyar a la República española frente al avance del fascismo. Pero Elena pues nunca terminó de entender qué hacía ahí, pues. O sea, ella decía así como había sabido sin saber cómo ni por qué. Porque una pues no se considera ella una intelectual, tampoco dice, “Soy activista política, ni siquiera soy militante, o sea, soy un estudiante de 20 años que sueño con bailar y de pronto pues me encuentro en medio de la guerra civil española. ¿Qué está pasando aquí?”
Lo que para muchos podría ser una experiencia deslumbrante, para Elena fue algo casi surreal porque pues miren, de un día a otro estaba rodeada por alguna de las figuras más importantes de la literatura del siglo XX como Pablo Nerudas, César Vallejo, André Malra, María Zambrano, Antonio Manchado, Miguel Hernández, Luis Hernuda y León Felipe.
nombres que pues hoy aparecen en los libros de historia, pero que para Elena eran simplemente personas con las que compartía comidas, conversaciones y refugios improvisados. Y otra cosa que le ocurre aquí Elena es que tiene que ver todo este sufrimiento que está pasando España, ¿no? Ve como bombardean, conoce a gente que pierde familiares, que no tiene comida, o sea, ve todo este sufrimiento y al mismo tiempo tiene que convivir con estos hombres intelectuales que están platicando sobre ideales políticos y para ella le parece
ridículo, ¿no? Porque dice, “Los que están pagando el precio de esas ideas son esta gente, no ellos que están discutiendo.” Y aquí ella concluye que ninguna ideología valía tanto sufrimiento. Es así como ella lo veía. Además, durante su estancia en España, pues hubieron momentos en los que algunas personas pensaron que era espía.
¿Por qué? Porque pues para empezar ella compraba cigarros, lo cual era un lujo, ¿no? En en aquel momento veía gente militares, gente en la calle, pues ella pensaba que necesitaban un cigarro, los regalaba y los repartía. Entonces, por eso mucha gente la empezó a ver como sospechosa.
En varias ocasiones casi la detienen por esto. La guerra tampoco mejora esta relación con Octavio Paz. Es más, la empeora. Pues Octavio pasaba muy buena parte del tiempo regañándola por su comportamiento y también buscaba maneras de mantenerla alejada de las actividades del Congreso, ¿no? Porque pues ella no encaja en este papel de esposa discreta, tampoco es la militante disciplinada y siempre hace preguntas incómodas, se escapa, desobedece, observa cosas que nadie quiere observar.
Mientras Octavio se sumerge cada vez más en este mundo, Elena parece interesarse más por las personas que por las ideologías. Después de meses viviendo en España, en 1938, al fin regresan a México. Y para Elena, pues piensa que va a ser un capítulo nuevo mejor, pero ella cuenta una anécdota en la que llegando a la casa, pues la casa de Octavio, donde vive con sus papás, está suegra y que le da como una canasta con un montón de calcetines para sarcir, ¿no? Entonces para ella esta anécdota es como de claro, estoy regresando a la realidad, a
donde me van a poner a trabajar, a hacer todas estas cosas. Es más, ella describe esta relación con su suegra como terrible, la trataba mal, la insultaba, o sea, le decía unas cosas muy feas, porque recordemos también que antes ser actriz o o hacer teatro pues no era bien visto, pero pues para ella era como esta condena de tengo que ser una esposa ejemplar y pues no quiero ser, no porque ella sigue teniendo esta idea de querer ser bailarina, hacer su propia vida.
Afortunadamente esta situación no dura para siempre. Con el tiempo la pareja se muda a una casa en la colonia Condesa y ahí comparten espacio con la hermana de Elena, que es de Baki y su esposo pintor Jesús Guerrero Gavila. Por primera vez en mucho tiempo ella se vuelve a sentir acompañada, ¿no? La casa está llena de artistas, escritores, conversaciones interminables.
También viven muy cerca de Francis Tario. Y bueno, estas reuniones entre amigos se prolongan durante horas entre juegos, lecturas, bromas. Décadas después, Elena recordaría aquellos días con una con una enorme nostalgia, porque antes de todo esto que que va a venir, les digo, existe un breve momento en el que todo parece posible y durante este tiempo ella es muy feliz.
Aquí también viene otro tema que es la maternidad. Ella no se había querido embarazar durante mucho tiempo. Lo que Elena sentía era que no quería perderse a sí misma al tener un bebé. vida queda reducida a ser una esposa y una mamá que tiene que pues atender a su familia y todas estas cosas. Para ella embarazarse podía ser podía significar el final de todo eso, toda esa libertad que ella tenía, sobre todo pues estando en sus 20es, ¿no? Que todavía estás joven y además te quieres divertir con tus amigos y ella está viviendo pues esta etapa muy bonita. Sin
embargo, llega el 12 de diciembre de 1939 en la ciudad de México, en el hospital español nace su hija Elena. Elena con H para distinguirla de su mamá, ¿no? Apenas habían pasado 24 horas del cumpleaños número 23 de Elena, pues la niña es registrada como Laura Elena Pazgarro, aunque les digo, toda su vida le van a decir Elena con h para distinguirla ahora.
Así que diría la Isabel Yende que repetir nombres está duro porque en los libros de escribir la vida uno se puede confundir. Entonces, yo espero que ustedes no se confundan cuando hablo de Elena hija y Elena mamá. Pues años después, ella recuerda este momento como el más feliz de su vida, aunque sí tenía unos miedos.
Eh, ella tenía este miedo de que la niña saliera sin dedos, enferma o incompleta. Desde entonces, madre e hija van a ser inseparables. Esta relación es tan intensa y tan fuerte que va a ser uno de los temas centrales en la obra de Elena Garro. Elena veía a su hija, pues no solo como su hija, ¿no?, sino como una extensión de sí misma, un reflejo, un espejo.
Años después escribiría, “Ella es mi espejo, yo soy su espejo y no existe nada más.” En 1940 llega Gregorio Ortega a fundar una revista que se llama Así. Él está reuniendo colaboradores, periodistas, intelectuales que le puedan ayudar con este proyecto. Cuando le invita, ella, la verdad es que dice, pues para empezar ella ni quería ser escritora, dice, yo prefiero leer a escribir.
Sin embargo, pues no quería quedarse tampoco como la esposa de Octavio Paz, ¿no? Entonces ella quería hacer algo propio y acepta esta propuesta. Desde el inicio ella entiende el periodismo de una manera poco convencional, ¿no? No quiere escribir desde su escritorio, quiere ver las cosas por sí misma. En 1941 realiza un reportaje extraordinario para investigar los abusos cometidos en una correccional para menores.
Se hizo pasar por una delincuente juvenil e ingresó al lugar. Lo que encontró fue tan grave que terminó denunciándolo públicamente. Su trabajo provocó consecuencias reales y ayudó a exponer las condiciones inhumanas que sufrían las jóvenes internadas. Lo más curioso es que Octavio Paz parecía reconocer este talento que tenía Elena, ¿no? Le escribió que había encontrado su camino, que trabajaba con mucho entusiasmo, que podía llegar lejos y tenía razón porque detrás de todos estos reportajes están haciendo algo mucho más importante, que
es la Elena, escritora que conocemos nosotros. Y después de esto empieza a entrevistar a gente importante de la cultura mexicana, llega a entrevistar a Frida Calo, también entrevista a la actriz Isabel Corona. Lo interesante es que ella no era una periodista tradicional, no buscaba declaraciones grandilocuentes, no, sino que más bien indagaba y decía, “Aquí hay una incongruencia, aquí tal, aquí tal.
” Ella quería como más bien desmenuzar esos detalles humanos. Para 1943, la familia tiene que volver a hacer las maletas porque Octavio Paz se gana una becaesta, que es Guhenheimen, que ya les digo que los Gunenheimen nos van a perseguir hasta el fin de los tiempos, yo creo. Octavio, Elena y la niña se tienen que ir los tres a Verc, California.
Sobre el papel, pues parece una oportunidad extraordinaria, pero para Elena esto fue uno de los periodos más difíciles de su vida. Él está estudiando en esta universidad importante, pero pues para Elena la situación es diferente, ¿no? Porque ella quería entrar a la universidad y dice que Octavio pues no la dejó entrar.
Él insistía que ella se tenía que dedicar a ser esposa. Situación llega hasta un punto en el que ella dice que pues Octavio como que no le dejaba tener dinero. ¿A qué me refiero con eso? El hombre trabaja y la mamá se dedica pues a cuidar a los hijos, a atender la casa y todo eso, pues les dicen así como ponte que te voy a dar 2,500 al mes o a la semana, como quieran verlo.
Y tú lo tienes que distribuir para comprar pues el súper, para ir al mercado, para comprar lo que haga falta, para pagar el gas, la luz, todas ese tipo de cosas, ¿no? Tú administras el hogar, entonces te dan pues un presupuesto y lo tienes que usar para eso y entonces pues así funciona a veces, ¿no? Pero aquí lo que Elena dice es que Octavio no le quería dar nada de dinero, o sea, que él pagaba todo con tal de que ella no obtuviera ninguno de ese dinero.
El problema aquí es que la hermana de Elena se enferma de tuberculosis. Entonces, como ella no trabaja, no estudia, no está haciendo nada así que genere dinero y Octavio no le da dinero, pues ella dice que tiene que empezar a trabajar pues en casas limpiando hogares. Lo hacía porque necesitaba tener ese dinero propio para poder ayudar a su hermana y porque pues depende económicamente de un hombre que prefiere administrar cada aspecto de la vida familiar, ¿no? Y entonces aquí empieza a comprender también ser dependiente económicamente de alguien
también puede ser una forma de control. En este momento las cartas que escribe Elena se nota que está muy enojada, desesperada, que pues está consciente de esta situación de la que viven. Con el tiempo la sensación de entierro pues se vuelve insoportable para ella. En una carta confiesa sentirse como una náufraga, una mujer perdida en medio del océano sin nada a que aferrarse.
Incluso Octavio parecía reconocer que algo se había roto entre ellos, porque en algún momento llegó a sugerir que sería mejor que vivieran separados. Algo impensable pues para una relación de los años 40s, una fractura aquí en esta relación y cada vez se hace más grande. Para 1944 Elena decide regresar a México para vender ropa de paca y así poder pues tener un poquito más de dinero.
En 1945 le llegó una oportunidad para trabajar en el periódico Hemisferio y se muda a Nueva York para ser editora de este periódico. por primera vez en mucho tiempo, pues consigue tener otro empleo, un sueldo propio, un proyecto propio, pero pues aquella independencia empieza a tener un precio porque aquí pues vive sola, no está su hija Elena con ella, está lejos de este mundo que conoce, ¿no? De gente que conoce y entonces está constantemente preocupada por eso.
Y bueno, mientras pues Elena trabaja en Nueva York, pues el otro está viviendo en Vermont, ¿no? compartiendo clases universitarias y aquí él mantiene una relación con la chilena Carmona Figueroa. Elena lo sabía, estaba super enterada de esta relación, pero pues les digo, ya era así como si ya vivimos vidas separadas, no me dejas ver a mi hija porque no la dejaba viajar a Nueva York, ¿no? Además está haciendo una aventura con otra mujer, o sea, ya ella ya se quería separar y Octavio le decía, pues que no. Y todavía se burlaba de
ella de no, pues tú nada más me estás diciendo que te quieres separar de mí porque me quieres poner celoso. Y ella era así como de ya, o sea, ya por favor. De hecho escribe en una parte como volver con Octavio me da pavor, o sea, y ella ya no quería, no, regresar con él. Ella pues quiere tener a su hija en Nueva York con ella, ya que tiene trabajo, ya la puede mantener y todo eso, pero pues Octavio dice, “No te la puedes llevar.
” La discusión fue tan intensa que terminó convirtiéndose en uno de los enfrentamientos más duros de aquellos años. Finalmente, después de una pelea feroz, ¿no?, donde no dan detalles ni nada, ya Octavio deja que Elena y su mamá se encuentren. Pero pues para Elena significó esto mucho más que una victoria, ¿no? Significó recuperar la única certeza que todavía le quedaba.
que la relación con Octavio Paz pues tiene todo esto que ya les acabo de decir, pues aparece un hombre que se llama Ramón Arakstein, que todos llaman Finky. Finky y Elena ya se conocían porque Finky es amigo de Octavio, entonces cuando se reunían y así pues ella y Finky convivían, ya se conocían. Se conocían también que Finky fue a convencer a Elena de que dejara Nueva York para irse a Vermont con con Octavio Bas.
Pero pues les digo que después de todo este papayi, Helen y Finky empiezan a tener una pues una moría, un romance. Yo intenté investigar cómo empieza este romance, pero pero en los libros que yo leí no decía exactamente cómo. Y en esta relación Elena encuentra un poquito de afecto porque ella siente que en su matrimonio ha habido mucho sufrimiento, pero la ilusión le dura muy poco porque Elena descubre que está embarazada.
Y aquí pues hay discrepancias porque la hija de Elena dice que Finky era muy amable, muy no sé qué. Elena dice, “No, Finky le cae mal.” Ahorita van a ver porque por qué lo le cae mal la odiata. O sea, imagínense la situación. Estoy casada, ya tengo una hija, son los 40 y me embaracé de otro hombre.
O sea, pues es una situación complicada. Y entonces ella va con Finky y pues ella cuenta que este hombre que había sido cariñoso por muchos años, según Elena hija, empezó a comportarse brutalmente horrible con ella. Dice que le dijo, “Mira que a mí no me vas a amarrar con eso. A ver cómo te sacas eso del vientre.
” Y se desentiende completamente de ella, no se hace responsable de la situación. Y obviamente pues esto le duele mucho a Elena porque lo siente como una traición. dice, o sea, a ver, pues aquí ahora sí que eh como dirían en inglés, se necesitan dos para hacer tango, ¿no? O sea, que un bebé no se hace solo, no es como que yo decidí embarazar, ay, me embarazo, me embaracé, ¿no? O sea, aquí hay una responsabilidad compartida por dos, ¿no? Entonces, pues para ella eso fue un dolor tremendo y surge uno de los momentos más difíciles de su vida porque
ella pues está lejos de México, tiene estos problemas económicos, una relación matrimonial en ruinas, cada quien vive en su propia ciudad, completamente abandonada porque el hombre que supuestamente la ama le acaba de dar la espalda. os de estos años, pues muestran a una mujer que está consumida por la angustia, ¿no? Una mujer que escribe que se está volviendo loca, que se siente atrapada, que no encuentra una salida y años después seguiría recordando aquel periodo como una pesadilla, no solo por lo que ocurrió, sino porque tuvo que
enfrentarlo prácticamente sola, porque aquí ella lo que tiene que hacer es pues irse a hacer un aborto clandestino porque no es legal en ese momento. Entonces, imagínense todo lo que ella debió de haber sentido en este momento. A 1946 y llega un cambio nuevo y Octavio Paz pues lo destinan a Francia y toda la familia se traslada con él a París y desde afuera parece esta vida extraordinaria porque pues es París y hay un montón de artistas, como ya lo hemos hablado en varios videos, hay cafés legendarios, todos se reúnen
intelectuales, pero Elena tiene una opinión muy distinta en todo esto. Ella escribió en sus diarios que París era tan bonito como aburrido, que la vida que llevaba ahí estaba muy lejos del glamur que otros imaginan. Y la situación se pone aún más extraña para Elena, porque pues les digo, Finky es amigo de Octavio, entonces aparece el Finky en Francia y Octavio le dice, “Ay, sí, amiguito, vente a vivir conmigo a mi casa.
” Y ahí están viviendo todos juntos en la casa. Y pues Olena se queda así como, “No puedo creer que este hombre tenga el descaro de venir a vivir aquí conmigo sabiendo lo que me hizo.” Y ella empieza a escribir sobre él con resentimiento y desprecio. Por eso les digo que pues Elena, la hija, recuerda a Finky de una manera y Elena madre pues lo recuerda así como de lo odio, lo desprecio, guácala porque ella no podía entender cómo es que alguien podía actuar como si nada hubiera ocurrido.
O sea, no hubo romance, no me tuve que tal. Imagínense. Entonces, ella pues no podía olvidar esta traición y ella empieza a encontrar historias donde nadie las busca, ¿no? Durante unas vacaciones en Vidart, que es en el sur de Francia, comienza a conversar con soldados alemanes que realizan trabajos forzados después de la guerra.
Era pues una amistad mal vista por los franceses, ¿no? Por todo este conflicto. Pero Elena parecía incapaz de dividir el mundo entre bueno y malo, ¿no? O sea, ve personas, no ve etiquetas, comparte cigarros también con ellos, escucha sus historias y observa la tragedia humana detrás de los conflictos políticos.
Años después convertiría aquellos recuerdos en material literario, porque para Elena todo terminaba transformándose en literatura. Y en 1948, Elena y Octavio deciden hacer un pequeño viaje a Venecia. Están los dos solos. parece que se están reencontrando. Ella dice que algo cambia en este viaje con Octavio porque pues se vuelve otra vez encantador, ligero, divertido y pues dice, “La ciudad como es mágica, hermosa, pues hace el resto, ¿no? Según ella, Venecia logra lo imposible, que la hace olvidar que están casados y por
unos días dejan de ser esta pareja que discute constantemente a ser simplemente Elena y Octavio, pero pues la magia de Venecia dura muy poco porque cuando regresan a Francia pues se rompe todo. Ella dice como Octavio cambia otra vez su actitud. Empiezan las discusiones, los resentimientos vuelven los amantes, las promesas.
Y luego llega a 1949 y aquí pues Elena tiene 32 años y se enamora de un escritor argentino llamado Adolfo Vioy Casares. Durante décadas ella insistió que él fue el gran amor de su vida. Ellos se conocen en el hotel Jorge V, que pues obviamente tiene un amigo en común que es el escritor José Bianco y él organiza este encuentro.
De hecho, cuando están en París, ella tiene una anécdota con José Bianco que dice que como que él está enamorado de ella y la tolquea y un montón de cosas y ella así como quítate nada que ver. La cuestión es que es interesante que ese mismo hombre pues la conecta con este que es está acompañado de su esposa y de una sobrina.
llega a esta reunión con la mezcla de aburrimiento y melancolía que lleva años arrastrando en París, ¿no? Y entonces sucede algo extraño. Después de la cena, mientras el grupo está conversando en un bar, un adivino se acerca a la mesa y observa los presentes y les anuncia que ahí había un gran amor. Adolfo era todo lo que Elena encontraba atractivo en un hombre, ¿no? que era inteligente, irónico, culto, divertido, capaz de hablar de literatura durante horas y de burlarse de sí mismo al mismo tiempo.
La impresión pues fue inmediata, ¿no? Años después ella todavía recordaría aquella noche y Adolfo tampoco la pudo olvidar. El problema es que pues ya sabemos que ambos están casados, ¿no? Y se acuerdan de la sobrina que les dije, pues aparentemente él también estaba teniendo un romance con la sobrina, o sea, era su amante la sobrina.
Además, ellos viven en países distintos porque ella vive en París, él vive en Argentina y entonces pues comienzan a hacer lo normal que es escribirse, ¿no? Se mandan un montón de cartas de telegramas. Él llegó a enviarle decenas de mensajes desde Argentina. Todos tenían el mismo tono, que estaba enamorado, eh que le escribía que le extrañaba, que soñaba con verla, que nunca había querido a nadie como la había querido a ella.
Y comenzó a llamarse a sí mismo de una manera muy peculiar. El fantasma, un hombre cuyo cuerpo estaba en Buenos Aires, mientras su alma permanecía con Elena en París y firmaba como este afantasmado Bioy. Hablaba pues de su soledad, de sus deseos, de esta sensación de vivir suspendido entre dos mundos. Y Elena, que siempre había tenido pues la debilidad ante seres melancólicos y contradictorios, cae rendidísima a sus pies.
Pero el detalle es que este hombre es muy mujeriego como ya lo vieron y Elena lo sabía. En 1951, Elena queda embarazada de Pioy y ellos empiezan a imaginar este futuro distinto, incluso le apodan a el charro para hacerlo un poquito más real, para construir como esta familia, ¿no? Pero pues la realidad es otra. Entonces, cuando Octavio pues descubre que está embarazada, pues reacciona de una manera mala, ¿no? Y entonces Octavio dice, “Si tú tienes ese bebé, nunca más vuelves a ver en tu vida a Elena.
” Como Elena ama a su hija por encima de todo, pues no puede permitir que esto pase y entonces ella queda atrapada entre el hombre que la ama y el hombre con el que sigue casada y la hija que es el centro de toda su vida. Entonces, como ninguna salida parece buena, en medio de toda esta presión toma una decisión que la persigue durante muchos años.
ella termina el embarazo y con él porque en estos momentos que eran muy difíciles para ella, descubre que el gran amor de su vida no estaba dispuesto a cambiar su propia vida por ella. O sea, él pues sigue teniendo esposa y no pretendía dejarla. Sigue teniendo amantes, sigue viviendo en otro continente y aunque la quiere profundamente, no parece capaz de dar el salto que Elena necesita.
Y también ella se entera que Bioy había embarazado también a otra mujer en Argentina. Entonces, pues esto para ella fue devastador y terminó la relación con Bioy. Después de terminar el embarazo en 1952, se van a Japón por trabajo de Octavio Paz y aquí su salud empieza a colapsar.
Elena tiene una grave mielitis que la deja parcialmente paralizada, consumida por el dolor y sometida a tratamientos que le provocan terribles alucinaciones. Durante meses vivió convencida de que estaba al borde de la muerte y paradójicamente pues sería durante esta experiencia cercana al final cuando comienza uno de los capítulos más importantes de su vida, la trasladan a Verna para poder recuperarse y Elena pasa largas jornadas inmóvil escribiendo con una máquina apoyada sobre las piernas.
Ahí transforma este dolor, la pérdida y los recuerdos de su infancia en una novela extraordinaria que es Los recuerdos del provenir. Esta novela que convierte Elena Garro en Elena Garro. Y en 1953, después de todos estos años de mudanzas, enfermedades, crisis matrimoniales, Elena regresa a México, una casa en la Condesa y por primera vez en mucho tiempo Elena vuelve a sentirse viva.
Su casa pronto se convierte en uno de los puntos de reunión más animados del mundo intelectual mexicano. Ahí pasan escritores, pintores, cineastas, periodistas. Se encuentra Luis Buñuel, Carlos Fuentes, Salvador Elisondo y una joven Elena Poniatops. Quienes la conocieron durante esos años la describen como una narradora extraordinaria, divertida, brillante y capaz de convertir cualquier anécdota cotidiana en una historia fascinante.
Imita voces, representa escenas, cuenta chistes, hace reír a toda la mesa y se lanza a trabajar con una intensidad impresionante. Investiga durante meses la vida del general revolucionario Felipe Ángeles. Escribe artículos, biografías, guiones cinematográficos. Finalmente construye algo propio. Obras Andarse por las ramas y un hogar sólido fueron estrenadas dentro del proyecto Pues sí, en voz alta.
La recepción fue extraordinaria. Por primera vez el mundo cultural mexicano comenzaba a verla como una autora de primer nivel. Sin embargo, este mismo año se enfrenta a uno de los momentos más difíciles de tu de su vida. Tras una biopsia, los médicos le informaron que debía someterse a una cirugía mayor. Elena sintió mucho terror.
La operación terminó siendo una hiserectomía total. Le exprimieron la matriz, el cuello uterino, los ovarios y las trompas. Fue una experiencia física y emocionalmente devastadora. Y mientras ella intenta recuperarse, pues su matrimonio da los últimos pasos. Para 1957, Octavio Paz decide dejar esta casa donde vive con su esposa e hija y se va a vivir con su mamá.
Pública una de las obras más importantes de su carrera que es Piedra del Sol. Para Elena este poema deja un sabor amargo. Má la retrata ella mediante figuras inquietantes y monstruosas. La llama circe melucina. la convierte en una presencia oscura que parecía necesitar ser expulsada de su vida, que necesitaba convertirla en un monstruo para poder liberarse de ella.
Y aunque públicamente aseguró que no le molestó, nunca olvidó aquellas palabras. Décadas más tarde todavía le escribiría con ironía feroz. Decías que eras irse la prueba mejor eres tú, cerdo. En 1958 comienza a involucrarse profundamente en la defensa de los campesinos de Morelos, particularmente en Aguatepec.
escuchaba denuncias, acompaña protestas, interpela a funcionarios y se enfrenta públicamente a políticos caciques y terratenientes. Y aquello la empieza a transformar porque Elena no entendía la literatura como algo separado de la realidad, ¿no? Si veía una injusticia tenía que intervenir aunque eso le ganara enemigos.
En 1959 ocurre algo que Elena considera una traición más. Ella está viajando por Estados Unidos y Europa con su hija. Aquí Octavio decide iniciar el proceso de divorcio en Ciudad Juárez. Esto pues fue sin avisarle, sin que ella pudiera defenderse de alguna manera, ¿no? Él aprovechó una legislación extremadamente flexible donde presentas la demanda alegando la incompatibilidad de carácteres, pero como él dijo, “Ay, pues es que no conozco dónde vive Elena.
” Y entonces pues yo lo publiqué en un periódico oficial, pero como ella no lo vio, pues ya es un problema de ella. Entonces un mes después el divorcio ya estaba resuelto. Dijo, pues como no no respondió, ya lo resolvimos, tal. Y entonces Elena cuando descubre que todo esto ocurre, pues siente que la despojaron de todo, ¿no? Porque para empezar dice, “El reparto de bienes fue superridículo.
Perdí derechos que me correspondían. El proceso entero pues había sido diseñado para dejarla sin defensa, ¿no? Y durante años ella intentó revertirlo en los tribunales, pero nunca lo consigue. Pero jamás dejó de considerar aquel divorcio como una maniobra hecha de mala fe. Y bueno, al mismo tiempo que todo que todo esto pasa, pues les digo que ella estaba de viaje con su hija y Archivaldo Burns.
Burns. Ella ya lo había conocido porque era de estas personas que iban a su casa, a estas reuniones, todo. Se convierte en su pareja, perdón, no solo en su pareja, sino también su colaborador. O sea, él estaba fascinado por la imaginación que ella tenía. Lleva algunas de sus historias al cine. Muchas veces ella dice así como ella dice, “No, pues no me encantaron.
” Hasta se burla de aquellas adaptaciones. Eh, las considera versiones muy inferiores a sus relatos, pero la relación con Burns pues tampoco es muy tranquila. dice que tenía un temperamento también muy fuerte y a veces como que él tenía accidentes automovilísticos a propósito donde Elena estaba con él en el carro. Y este romance termina abruptamente porque así como en otros que les he contado yo que les gusta mucho a estos hombres hacer este tipo de cosas, pero bueno, que pues Elena se fue como como de viaje.
Entonces cuando ya regresa a su departamento encuentra al Burns con un joven teniendo relaciones en la cama de Elena. Según este joven es Gerard Genenovis. Ni modos, aquí terminamos. Ellos, les digo, si continúan teniendo una relación pues como más de amistad. Elena y Elena volvieron a instalarse en París.
Mientras tanto, aquella novela que ella escriben en el 53, cuando está pasando pues todo esto en Japón y en Suiza y todo esto. Ya pasaron 10 años y entonces la saca del cajón y finalmente en el 63 es publicada. La recepción es extraordinaria. La crítica reconoce de inmediato la originalidad de aquella obra narrada por un pueblo que recuerda su propio pasado, ¿no? Ese mismo año recibe el premio Javier Villaurrutia y Elena Garro queda consagrada como una de las voces más importantes de la literatura mexicana.
Paradójicamente, pues ella se empieza a acercar muchísimo más a la política, ¿no? Pues acuérdense que por esos años fallece John F. Kennedy. Pero meses antes de este fallecimiento, Elena eh y su hija estaban en una fiesta en la ciudad de México y dicen que ven a un joven extranjero bailando el twist. cuando ve las fotos de lo que pasa con JF Kennedy y todo esto, pues ella como que cree reconocerlo, ¿no? Dice, “Este hombre que yo vi en esta fiesta en Ciudad de México bailando, Lee Harvey Oswal, ¿no? Entonces ellas, madre y hija, estaban
convencidísimas que lo habían visto. Llamaron a la CIA para avisarles. Nadie las tomó en serio en ese momento, nada. Dijeron, “Ah, no, no, no.” décadas después, diversos investigadores revisaron el caso y considerarían que el testimonio de ambas podría tener más fundamento del que originalmente se pensó.
Y bueno, en 1964, Elena vuelve a México convertida ya en una autora reconocida. En embargo, la literatura ya no era la única preocupación, ¿no? Porque durante años había establecido contacto con campesinos de Morelos que denunciaban abusos, despojos de tierras, corrupción. Entonces, Elena decide involucrarse personalmente en estas causas.
Visita comunidades, escucha los testimonios y utiliza su prestigio para denunciar públicamente estas injusticias. Llega 1968, desde el inicio, pues hay protestas estudiantiles, como sabemos. Elena empieza a observar este movimiento con desconfianza. En agosto de este año, Elena y su hija van a una asamblea en Luna.
Pocos días después, Elena publica un artículo que se llama El complot de los cobardes y pues el texto se vuelve escándaloso. En este artículo ella sostiene que algunos intelectuales están mandando a los estudiantes al enfrentamiento mientras ellos están sentaditos pues en sus escritorios como si nada. Ella dice que los estudiantes están siendo utilizados como carne de cañón por personas que no asumirían las consecuencias de la violencia.
aquellas aquellas declaraciones pues la colocan inmediatamente en una posición muy incómoda porque pues ya no es considerada parte del movimiento, por tanto es una aliada del gobierno, ¿no? Entonces queda atrapada entre varios ambos bandos, ¿no? La cuestión es que pasa el 2 de octubre que es la matanza en Tatelco.
Elena y su hija comienzan a recibir varias amenazas. Convencidas de que corrían peligro, abandonan su casa y se refugian en una pequeña pensión en la calle de Lisboa. Aquí viven prácticamente escondidas, dormían mal, cambiaban rutinas constantemente y estaban convencidas de que podían ser atacadas en cualquier momento. No, porque ocurre algo que termina de destruir la reputación de Elena.
El 5 de octubre, el dirigente estudiantil Sócrates Campus Lemus es detenido por las autoridades tras lo que pasó en Tlatelolco. Claro, ante la prensa que Elena Garro y el político Carlos Madrazo, que ella estaba muy relacionada con Carlos Madrazo en estas épocas, había sido parte de una conspiración detrás del movimiento.
La acusación pues cayó fatal. O sea, de pronto Elena aparece en todos los periódicos como una supuesta conspiradora. y empieza a entrar en pánico. Dice que tenían tanto miedo que se pintan ella y su hija el cabello de negro, que cambian su forma de vestirse para que no las reconozcan. Ellas en ese momento estaban convencidas de que podían ser detenidas o pues asesinadas.
Al día siguiente, pues Elena dice, “Yo tengo que responder públicamente a esto que a estos falsos que me están levantando.” No, desde el comedor de aquella pensión improvisó una rueda de prensa para desmentir las acusaciones de Sócrates, pero durante esa conferencia pronunció unas palabras que la van a perseguir para el resto de su vida.
afirmó lo que ya nos había dicho meses antes, ¿no? Que la verdadera tragedia eran ciertos intelectuales que habían alentado a los estudiantes a salir a las calles sin asumir el riesgo para Elena, pues estos intelectuales eran los auténticos culpables de haber construido un clima que terminó dentro de esta violencia y muerte.
Cuando ella hace esta declaración, sus palabras toman un impacto cultural y todos los intelectuales que ellos dicen, pues yo sé a quién te refieres, que te estás hablando de mí, le dan la espalda, dicen, “Y de la noche a la mañana pasa de ser una colega a ser una enemiga.” Décadas después ella insistiría en que muchas de sus declaraciones fueron manipuladas por la prensa y que jamás entregó ninguna lista de nombres ni colaboró con la represión gubernamental.
Sin embargo, pues el daño ya estaba hecho y su imagen pública ya estaba dañada. Al día siguiente aparecen los agentes de la Dirección Federal de Seguridad y le dijeron que iban a llevarla a un lugar seguro porque existía el riesgo de que los grupos radicales atentaran contra ella por todo lo que estaba pasando.
Elena acepta, pero aquella protección se parece más, según ella, a una detención. no trasladan a ambas a el hotel Casablanca, donde permanecen durante semanas bajo vigilancia constante. Años después, ambas aseguraron que eran interrogadas regularmente y que incluso les administraban sustancias para mantenerlas desorientadas.
La situación llegó a un punto crítico cuando Raúl Uruguéz le advirtió que existía un plan para asesinarla. Entonces, Elena pues toma esta amenaza con absoluta seriedad y el 26 de septiembre firmó su testamento y en un gesto profundamente simbólico pues nombra su heredero que es Adolfo Bioy Casares que es el gran amor su.
Tres días después, el 29 de septiembre, madre e hija abandonan México de manera clandestina con ayuda del empresario Roberto Valderas. Cruzaron la frontera norte y llegan a Estados Unidos. En Nueva York, Elena hija, enferma gravemente de cáncer y tienen que operarla varias veces. Elena pues, intentó conseguir asilo político, convencida de que ellas seguían siendo vigiladas aún en Nueva York, ¿no? En cartas y diarios hablaba de espías, de perseguidores y de enviados de Octavio Paz que supuestamente seguían sus movimientos. Aún así, ella continúa
escribiendo y la escritura se convierte en una de las pocas cosas capaces de darle sentido a una vida marcada por toda esta incertidumbre. En 1974 deciden trasladarse a España, pero pues lo que encontraron ahí fue una etapa aún peor, porque les digo, aquí sí viven en pobreza extrema. Dicen que a veces no tienen dinero ni para comer, llegan incluso a alojarse en asilos para indigentes.
Elena escribe aquellos años como un auténtico calvario. También la salud de Elena, hija, se sigue deteriorando, ¿no? Porque pues no tienen dinero y el tratamiento de cáncer es muy difícil y vivir en estas condiciones, ¿no? Las hemorragias eran frecuentes y pues los médicos atribuían aparte de los problemas a la desnutrición que estaban viviendo.
Cada carta de esta época transmite la sensación de una mujer que está intentando sobrevivir día a día. Durante estos años también aumentan sus miedos, ¿no? Sufre ataques de pánico, agrofobia. Llegó a escribir sus diarios en inglés porque temía que alguien pudiera leerlos. En 1980, el dramaturgo Emilio Carvadillo viaja a Madrid para visitarla y Elena lo llamaría después la Divina Providencia, porque Carvadillo se lleva varios manuscritos que pertenecían guardados desde hace años.
¿Cómo andamos huyendo Lola, testimonio sobre Mariana, reencuentro de personajes y la casa junto al río y aquella visita cambia su destino. En 1981 aparece Testimonios sobre Mariana. El libro ganó el premio Grijalbo y marcó su regreso a la vida literaria después de más de una década prácticamente silenciada. Sin embargo, ni siquiera el éxito logra devolverle la paz.
Elena seguía viendo la vida con una larga supervivencia. En una carta a José Bianco escribió lo siguiente: “¿Hasta cuándo vamos a sobrevivirnos?” Para el 83, madre e hija se instalan en París y aquí pues ocurre algo que parecía que nunca iba a pasar, que la reconciliación con Octavio Paz, sobre todo pues a través de la hija que empiezan a restablecer un poco de contacto.
Octavio Paz le consigue un trabajo a Elena Hija en la embajada de México en Francia. Elena hija atraviesa estas graves crisis emocionales y problemas de adicción que tiene. Entonces las discusiones pues se vuelven cada vez más frecuentes. Elena desarrolla una nueva obsesión que es la historia de los ares rusos y la revolución rusa.
No llenó cuadernos enteros de notas para una novela gigantesca que nunca logra terminar. En 1989 escribió una larga carta a Octavio Paz en la que le pedía perdón por todos los daños que ambos se habían causado durante décadas. Era un gesto impensable años antes, ¿no? En 1991, Elena regresa temporalmente a México después de casi 20 años de ausencia.
El impacto es enorme, recibe homenajes en distintas ciudades del país y descubrió una nueva generación de lectores que la consideraban una de las grandes escritoras mexicanas y finalmente en el 93 hace su regreso ya definitivo a México. Aquí se instalan a Madre e hija en un pequeño departamento en Cuernavaca, en una propiedad que pues le había pertenecido a su hermana estrella.
Aunque pues estaba de vuelta en su país, ella nunca se pudo sentir de nuevo en casa. Y pues estos últimos años ya son un poquito más tranquilos, melancólicos, prácticamente deja de escribir, pasa la mayor parte de su tiempo rodeada de sus gatos, de recuerdos, de fotos. Seguía fumando compulsivamente a pesar de que tenía un epicema pulmonar.
Quienes la visitaban recordaban una imagen casi surrealista de Elena de que fumando y del otro lado con el tanque de gas. ¿A quién me recordará a mí eso? Pero bueno, el 19 de abril de 1998 fallece Octavio Paz y cuando le dieron la noticia, Elena respondió que él simplemente se había adelantado y que esperaba reunirse con él pronto después de todo lo que había ocurrido con ellos, el amor, las traiciones, las separaciones, las guerras interminables, aseguró que lo había perdonado.
Y 4 meses después, el 22 de agosto de 1998, Elena Garro muere en Cuernavaca a los 81 años. Ya se acaba pues este relato de la vida de Elena Agarro. Esta información la saqué de estos dos libros por si les interesa. Espero les haya gustado este video. Si les gustó le pueden dar like, se pueden suscribir, me pueden dejar en los comentarios cualquier cosa.
Seguramente se me pasaron muchas cosas porque pues la vida de Elena Garru fue muy larga. Pasaron muchísimas cosas también si quieren que hagamos a otra persona y si lo están viendo desde su celular le pueden dar hype porque eso ayuda a que estos videos se muevan y les pueda llegar a más personas. y nos vemos el domingo.