La muerte de Matthew Perry, uno de los actores más queridos de la televisión estadounidense gracias a su inolvidable papel en la serie Friends, conmocionó al mundo en octubre de 2023. Durante semanas, el caso ocupó titulares internacionales, pero con el paso del tiempo fue perdiendo atención mediática. Sin embargo, las investigaciones continuaron y, tras varios años de procesos judiciales, las autoridades estadounidenses dieron por concluido el caso.
Matthew Perry fue encontrado sin vida el 28 de octubre de 2023 en el jacuzzi de su residencia de Los Ángeles. Tenía 54 años. Quien descubrió el cuerpo fue su asistente personal y amigo cercano, Kenneth Iwamasa, quien alertó inmediatamente a los servicios de emergencia.
En un principio, se informó que el actor había fallecido por ahogamiento, aunque desde el inicio existieron sospechas de que el consumo de sustancias pudo haber influido en su muerte. Las autoridades federales iniciaron una investigación para esclarecer las circunstancias del fallecimiento.
En diciembre de 2023 se hicieron públicos los resultados de la autopsia. El informe determinó que la causa principal de la muerte fue una sobredosis de ketamina, un medicamento utilizado con fines médicos, pero que también puede ser consumido de forma recreativa. Según la investigación, Perry sufrió los efectos de una dosis elevada mientras se encontraba en el jacuzzi, perdió el conocimiento y terminó ahogándose.
Aunque inicialmente el caso parecía resuelto, la familia y varios amigos del actor solicitaron en 2024 que la investigación fuera reabierta para determinar si terceras personas habían contribuido a su muerte o se habían aprovechado de su estado de vulnerabilidad.
Las autoridades aceptaron revisar nuevamente el expediente y ampliaron las investigaciones durante varios meses. Los nuevos hallazgos revelaron que la dependencia de Perry a la ketamina era mucho más grave de lo que se había conocido públicamente. De acuerdo con los investigadores, durante los dos meses previos a su fallecimiento gastó una enorme cantidad de dinero en adquirir la sustancia y llegó a recibir hasta seis inyecciones diarias.
La investigación también concluyó que varias personas de su círculo cercano participaron en el suministro ilegal de ketamina.
Entre los principales acusados se encontraba Kenneth Iwamasa, asistente personal del actor. Las autoridades afirmaron que era quien habitualmente conseguía la droga y quien le administraba las inyecciones. Según los fiscales, el propio Iwamasa fue quien aplicó la última dosis a Perry el día de su muerte y preparó el jacuzzi antes del trágico desenlace.
También fueron acusados los médicos Salvador Plasencia y Mark Chávez, señalados por conspirar para distribuir ketamina de manera ilegal. La investigación sostuvo que ambos aprovecharon la adicción y la situación económica privilegiada del actor para venderle grandes cantidades del medicamento a precios elevados.
Otro de los implicados fue Erik Fleming, quien actuaba como intermediario para conseguir la droga y facilitar el contacto entre Perry y los distribuidores.
Finalmente, las autoridades acusaron a Jasveen Sangha, conocida por los investigadores como la “Reina de la Ketamina”, una presunta traficante vinculada durante años al suministro de drogas a personas relacionadas con la industria del entretenimiento. Según la acusación, ella fue quien proporcionó, a través de intermediarios, la dosis que terminó causando la muerte del actor.
Con el avance del proceso judicial, todos los acusados terminaron aceptando distintos grados de responsabilidad mediante acuerdos con la fiscalía o declaraciones de culpabilidad.
Las sentencias comenzaron a dictarse a finales de 2025 y continuaron durante 2026. Salvador Plasencia fue condenado a dos años y medio de prisión, mientras que Mark Chávez recibió una sentencia de ocho meses de arresto domiciliario. Posteriormente, Jasveen Sangha fue condenada a quince años de prisión por tráfico de ketamina y otros delitos relacionados con la distribución de drogas. Erik Fleming recibió una pena de dos años de cárcel y Kenneth Iwamasa fue sentenciado a tres años y medio de prisión por su participación en el suministro de la sustancia.
Durante la audiencia, los jueces señalaron que no existían pruebas de que los acusados hubieran tenido la intención directa de provocar la muerte de Matthew Perry. Sin embargo, concluyeron que actuaron con una grave imprudencia al facilitar de manera constante el acceso del actor a una droga de la que dependía y al beneficiarse económicamente de su adicción.
Con todas las condenas dictadas, las autoridades estadounidenses dieron por cerrado definitivamente el caso. La investigación concluyó que la muerte de Matthew Perry fue consecuencia de una sobredosis accidental, agravada por la conducta irresponsable de varias personas que formaban parte de su entorno y que aprovecharon su dependencia para obtener beneficios económicos.
Más allá de las decisiones judiciales, el caso dejó una profunda reflexión sobre los riesgos de la adicción, la responsabilidad de quienes rodean a personas vulnerables y las consecuencias de explotar una enfermedad en lugar de ofrecer ayuda. La historia de Matthew Perry pasó de ser la de un actor que alcanzó fama mundial a convertirse en un recordatorio de cómo el éxito y la fortuna no siempre son suficientes para proteger a alguien de quienes buscan sacar provecho de sus debilidades.