Es decir, mientras la defensa y el entorno político de Sánchez cuestionan la legitimidad de todo el proceso judicial, el juez sigue adelante, confirmando la apertura de juicio oral y manteniendo las medidas cautelares. ¿Y por qué es tan importante este enfrentamiento entre el gobierno y el propio juez que instruye la causa? Porque aquí no hablamos solo de un procedimiento judicial más entre los muchos que rodean actualmente al entorno de Pedro Sánchez.
Hablamos de la primera vez que la esposa de un presidente del gobierno en la democracia española se enfrenta a un juicio ante un jurado popular por delitos de corrupción con su propio pasaporte confiscado, como si fuera cualquier investigado con riesgo real de darse a la fuga. Y mientras esto ocurre, el propio presidente del gobierno sigue en su cargo, sin que este proceso haya tenido hasta ahora ninguna consecuencia política directa sobre su continuidad al frente del Ejecutivo.
Y aquí tienes que entender algo más, porque esto no ocurre en el vacío. Recuerda que este mismo entorno cercano a Sánchez ha ido acumulando mes tras mes una sucesión de causas judiciales que muy pocos gobiernos en democracia han soportado a la vez. La condena a 24 años de su antiguo secretario de organización, José Luis Ávalos, la condena a 19 años de su asesor, Coldo García, la instrucción abierta contra Santos Cerdán.
Y ahora, sumado a todo esto, el propio juicio de su esposa ante un jurado popular. ¿Casualidad o hay un patrón que conecta todos estos casos entre sí? Más adelante en este mismo vídeo, justo antes de llegar al final, vamos a conectar todas estas piezas para que entiendas por qué el caso de Begoña Gómez no puede analizarse de forma aislada del resto de la corrupción que rodea a este gobierno.
Pero antes de llegar ahí, tienes que quedarte con algo muy importante que mucha gente pasa por alto, la diferencia entre estar simplemente investigado y llegar a la fase de apertura de juicio oral. Porque en el sistema judicial español, para que un juez decida abrir juicio oral contra alguien, no basta con sospechas.
Hace falta lo que se conoce como indicios racionales de criminalidad, es decir, pruebas suficientemente sólidas como para justificar que esa persona se siente en el banquillo. Y cuando eso ocurre, cuando el proceso avanza hasta ese punto, la ley entiende que el riesgo de que el investigado intente evitar el juicio aumenta de forma proporcional a la gravedad de lo que se juega.
Y esto, precisamente esto, es la clave que necesitas para entender por completo por qué el juez peinado ha decidido actuar con tanta firmeza contra Begoña Gómez. Pero todavía te falta la pieza más importante. ¿Cuáles son exactamente esos cuatro delitos? ¿Cuánto tiempo de prisión podrían suponer en conjunto? ¿Y por qué ese dato concreto es el verdadero motivo? El que casi nadie está explicando bien detrás de la retirada del pasaporte.
Y ahí, justo ahí, es donde tienes que quedarte hasta el final de este vídeo, porque cuando conozcas el peso exacto de esas acusaciones, vas a entender por completo por qu absolutamente nada que ver con una simple medida cautelar rutinaria. ¿Y por qué la petición de Begoña Gómez de viajar a Turquía y a Londres apenas días después de que le confiscaran el pasaporte, ha hecho saltar todas las alarmas dentro del propio proceso judicial? Lo que viene ahora es la explicación completa la que responde de una vez por todas a la pregunta con la
que empezamos este vídeo. Y ahora sí, ahora llega el momento que llevas todo el vídeo esperando los cuatro delitos exactos por los que Begoña Gómez va a sentarse ante un jurado popular. Y la razón real, la que casi nadie está explicando bien detrás de la retirada de su pasaporte. El auto de procesamiento que dictó el juez peinado el pasado 13 de abril acusa a Begoña Gómez de cuatro delitos concretos.
Tráfico de influencias, corrupción en los negocios en el sector privado, malversación de caudales públicos y apropiación indebida. Léelo despacio, porque cada uno de estos delitos por separado ya es grave. Pero los cuatro juntos, imputados a la misma persona en la misma causa, es algo que no tiene precedente reciente en la democracia española cuando hablamos de la esposa de un presidente del gobierno en activo.
Y aquí está la clave que necesitas para entender por qué el juez ha actuado con tanta firmeza. En derecho penal español, cuando varios delitos graves se acumulan en un mismo procesamiento, la pena conjunta que se solicita puede sumar años suficientes como para que cualquier juez, aplicando el criterio que aplicaría con cualquier otro investigado, entienda que existe un incentivo real para intentar evitar el juicio.
No hablamos de una falta administrativa ni de un delito menor que pueda saldarse con una multa. Hablamos de malversación de caudales públicos, es decir, del uso indebido de dinero que pertenece a todos los españoles, combinado con corrupción en los negocios y tráfico de influencias, es decir, del uso del cargo y del apellido para obtener beneficios que una persona sin esa posición jamás habría podido conseguir.
Y esa es precisamente esa la explicación real detrás de la retirada del pasaporte. Cuanto mayor es la pena que se juega a una persona, mayor es, según el propio criterio judicial, el riesgo de que decida no presentarse. Y aquí tienes que atar el último cabo, el que conecta absolutamente todo lo que te he contado en este vídeo.
Porque ahora que sabes que estamos hablando de cuatro delitos graves y no de una simple irregularidad administrativa, entiendes por completo por qué la petición de viajar a Ancara y a Londres, apenas unos días después de que le confiscaran el pasaporte, generó tanta alarma dentro del propio proceso.
No es que a nadie le parezca mal que una madre quiera ver graduarse a su hija. El problema, el verdadero problema que ha puesto en alerta a la acusación popular es el precedente que sentaría permitir que alguien procesado por malversación y corrupción con un riesgo de fuga ya apreciado formalmente por un juez salga del país aunque sea por 4 días, aunque sea con la promesa de regresar.
Porque una vez fuera de las fronteras españolas, en países donde España no siempre tiene mecanismos rápidos de extradición garantizados, ese regreso deja de depender del juzgado y empieza a depender únicamente de la voluntad de la propia investigada. Y aquí está el dato que cierra por completo el círculo de esta historia.
El propio juez peinado, el mismo que en su día apreció ese riesgo de fuga y ordenó la retirada del pasaporte, es quien ahora tiene sobre su mesa la decisión final de si autoriza o no esas dos salidas del país. y según ha trascendido, estaría valorando permitirlo con condiciones muy estrictas, probablemente con garantías adicionales y plazos muy ajustados, precisamente para intentar equilibrar dos derechos que chocan frontalmente: el derecho de cualquier persona a no perderse momentos familiares importantes y la obligación del propio juzgado de
garantizar que alguien procesado por cuatro delitos graves no se le escape de las manos antes de sentarse en el banquillo. Así que ahí tienes la respuesta completa a la pregunta con la que empezamos este vídeo. A Begoña Gómez no le han quitado el pasaporte por capricho de un juez ni por una cuestión de imagen política.
Se lo han quitado porque, según la instrucción judicial, hay indicios suficientes de que ha cometido cuatro delitos graves, entre ellos malversación de caudales públicos y porque la suma de esas acusaciones representa un riesgo penal lo bastante serio, como para que cualquier juez, aplicando el mismo criterio que aplicaría con cualquier ciudadano español, considere que existe un motivo real para temer que no vuelva a presentarse ante el tribunal.
Y ese mismo criterio es el que ahora está en juego cada vez que la defensa pide una excepción. ya sea para una cumbre de la OTAN o para la graduación de una hija. Y aquí es donde tienes que pararte a pensar en la dimensión completa de lo que está pasando en España en este mismo instante. Mientras la esposa del presidente del gobierno espera sentada ante un jurado popular por corrupción y malversación con su pasaporte confiscado como cualquier investigado con riesgo de fuga, el propio Pedro Sánchez sigue gobernando con normalidad, sin que este
proceso haya supuesto hasta el día de hoy ninguna consecuencia política directa sobre su continuidad al frente del Ejecutivo. Y esto no ocurre de forma aislada, ocurre en paralelo a la condena de 24 años contra José Luis Ávalos, a la condena de 19 años contra Coldo García. y a la instrucción abierta contra Santos Cerdán, otro de los hombres que en su día formaron el círculo más estrecho y más leal del presidente.

Y esa es exactamente la pieza que conecta todo lo que hemos visto hasta ahora. No estamos ante casos aislados que le han tocado en suerte a este gobierno por mala fortuna. Estamos ante un patrón que se repite una y otra vez. personas del entorno más cercano y más leal a Pedro Sánchez, unas tras otras, terminando procesadas, condenadas o con medidas cautelares tan severas como la retirada del pasaporte.
Y en el centro de ese patrón ahora mismo está la propia esposa del presidente, obligada a comparecer cada 15 días en un juzgado y sin poder salir de España sin permiso expreso de un magistrado, mientras su marido sigue despachando en la Moncloa como si nada de esto le afectara directamente.
Esa es la verdad completa detrás del titular. No es simplemente que a Begoña Gómez le hayan quitado el pasaporte, es que la justicia española, a través de un juez que ha resistido presiones políticas y cuestionamientos públicos de su propia imparcialidad, ha decidido tratar a la esposa del presidente exactamente igual que trataría a cualquier otro ciudadano procesado por cuatro delitos graves de corrupción, sin privilegios, sin excepciones automáticas y con la obligación de demostrar ante un jurado popular que es inocente de todo lo que
se le acusa. Y ahora te toca a ti. ¿Crees que el juez debería permitirle viajar a Turquía y a Londres o crees que no debería salir de España bajo ningún concepto hasta que termine el juicio? Escríbelo en los comentarios porque quiero leer lo que piensas de todo esto. Y si después de ver este vídeo piensas que en España la justicia por fin está empezando a tratar igual a todos sin importar el apellido, ya sabes lo que tienes que hacer.
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