El Apóstol Pablo: Los verdaderos orígenes del Catolicismo que NO te contaron

¿Por qué San Pablo escribió 13 de los 27 libros del Nuevo Testamento si nunca conoció a Jesús antes de la resurrección? ¿Cómo escribió un hombre 13 libros de la Biblia si antes perseguía y encarcelaba cristianos? Es verdad que hoy los expertos dudan que Pablo escribiera la mitad de las cartas que llevan su nombre.

¿Cómo es posible que Lucas, su propio discípulo, terminara escribiendo más del Nuevo Testamento que él? Este hombre nunca conoció a Jesús en persona y terminó fundando iglesias, convirtiendo a cuántos se cruzaban en su camino y escribiendo 13 cartas que hoy son libros del Nuevo Testamento. Todo cambió camino a Damasco. Pablo llevaba a un grupo de prisioneros cristianos cuando Jesús resucitado se le apareció.

No logró verlo porque su resplandor lo dejó ciego. Aún así, lo reconoció. Y cuando Jesús se identificó, Pablo ya no era el mismo hombre. ¿Cómo evangelizó sin haber conocido a Cristo ni escuchado su evangelio? ¿Y por qué 20 siglos después sus cartas siguen siendo escritura sagrada? Hoy descubriremos como un fariseo que perseguía a cristianos llegó a ser apóstol, líder y santo del cristianismo.

Antes de meternos a fondo, no te olvides de suscribirte a nuestro canal y activar las notificaciones para mantenerte al día con nuestras actualizaciones. ¿Cómo se vuelve apóstol alguien que jamás caminó con Jesús en vida? Pablo no necesitó caminar con Jesucristo para conocerlo. De hecho, no todos los que lo conocieron en vida llegaron a culminar con él su misión, como el caso de Judas Iscariote.

Pablo era un judío líder que seguía con detalle las instrucciones de la ley. Por eso servía para las autoridades judías como funcionario, persiguiendo a los cristianos y apresándolos. Cuando se dirigía a Damasco con un grupo de prisioneros, tuvo un encuentro cercano con Jesucristo. Este se le apareció entre un gran resplandor y le preguntó por qué lo perseguía.

Luego se identificó y le indicó que continuara su camino a Damasco, donde le dirían qué hacer. Desde ese momento, Pablo ya no fue el mismo. Había perdido la vista por la luz tan intensa de encontrarse con Jesús, pero al mismo tiempo había obtenido una luz diferente, una visión diferente, la conversión. Cuando Pablo llega a Damasco, es atendido por Ananías, a quien el Señor había llamado y le había indicado que le impusiera las manos a Pablo para recuperar la visión.

También le dijo que lo había elegido como instrumento para llevar su nombre a todos los gentiles israelitas. Desde la imposición de manos de Ananías, Pablo recobró la vista, se bautizó e inició su predicación desde la experiencia más pura y sincera que tenía para dar testimonio de la existencia real de Cristo, su encuentro con el resucitado.

Mientras los demás apóstoles tenían la experiencia de haber conocido en vida a Jesús, siempre lo entendieron como un maestro. Les costaba verlo como el Señor. Incluso después de la resurrección no entendían y el miedo los paralizaba. Aún después de Pentecostés, luego de haber iniciado sus predicaciones, su experiencia de Jesús no fue igual a la de Pablo, porque Pablo tuvo un encuentro rotundo y totalmente transformador con Cristo resucitado, que lo hizo resucitar a él también de su odio, su ceguera espiritual y su

seguimiento de una ley religiosa que no le aportaba nada a su alma. Mientras todos los apóstoles ya lo conocían y le seguían, el cambio en ellos fue gradual. En Pablo el cambio fue repentino y total. pasó de perseguir cristianos a dar testimonio de Cristo, de odiar a amar. Ese encuentro con Jesús fue suficiente para él para volverse un apóstol.

Además, Jesús lo eligió y él aceptó. ¿Cuál era el verdadero requisito para ser apóstol y por qué Pablo casi no lo cumplía? Pablo no necesitó conocer a Jesús en vida porque tuvo una experiencia más contundente. Lo vio en cuerpo glorioso ya resucitado y esa experiencia lo transformó por completo. Para Pablo, el encuentro con el resucitado fue también una experiencia de resurrección.

Murió para resucitar en el Señor y eso le hizo entregarse completamente a él. Pero hay un detalle importante a tener en cuenta para reconocer a un verdadero apóstol. Los discípulos de Jesús habían visto a Jesús resucitado y esta es una de las condiciones que Pedro considera indispensable cuando tienen que elegir a quién ocupará el lugar dejado por Judas Iscariote.

Deciden elegir entre Matías y José porque ambos habían visto a Jesús resucitado. Así se expresa en Hechos 1:23. Pablo vio a Jesús resucitado y esta experiencia fue solo para él porque el resto de las personas que viajaban junto a él no lo vieron. Así que además de tener la experiencia de conversión propia que le causó ver al resucitado, verlo en cuerpo glorioso era un requisito fundamental para volverse apóstol.

Y es que en el caso de Pablo, una condición no podía darse sin la otra. Para que obrase una verdadera conversión en su corazón, el único modo posible era que tuviera ese encuentro personal y directo con Jesús resucitado. ¿De dónde sacó Pablo su evangelio si nadie se le enseñó? Pablo no recibió una formación como evangelizador o apóstol de Cristo con otros apóstoles.

De hecho, los conoció tiempo después de haber iniciado su predicación. Por esto Pablo afirma que su enseñanza no viene de ningún hombre, sino que fue recibida directamente de Jesucristo. Fue una revelación personal que recibió de Jesús. Pablo tuvo diferentes encuentros con Jesucristo resucitado. El primero fue en el camino a Damasco que obró su conversión.

Pero en los siguientes, como en el templo de Jerusalén y en el castillo de Jerusalén, el Señor se le aparece para indicarle que debe ir con los gentiles y a Roma a llevar su mensaje. Para Pablo, estos encuentros fueron revelaciones y tal vez en ellas estaba implícito el mensaje a predicar. En la primera carta a los corintios 1538, Pablo afirma que transmite el mensaje que recibió y que él mismo vio a Jesús resucitado, que él fue el último de todos los apóstoles en verlo.

Igualmente, en Gálatas 111 afirma que el evangelio que predica no tiene origen humano, sino que lo recibió de Jesucristo. Esta afirmación la hace en un contexto donde se ponía en duda la veracidad de su predicación, porque no formaba parte de los apóstoles iniciales. ¿Qué tenía la ciudad de Pablo que la hacía superior a Atenas y a Alejandría? Pablo nació y creció en Tarso, en el seno de una familia judía muy respetuosa de la ley.

Esto significa que fue formado en la ley judía, por lo que debió estudiarla desde muy joven y no solo en lo correspondiente a la religión, sino al hebreo, al griego, la filosofía y otras artes, ya que Tarso era una ciudad donde la cultura y el conocimiento eran sumamente valorados. Según el historiador Estrabón, la ciudad de Tarso, que hoy se ubicaría en el centro sur de Turquía, tenía un ambiente educativo enriquecido tanto en filosofía como en cultura general y superaba a Alejandría y otras ciudades donde hubiese escuelas de filosofía. Entre los

filósofos de gran renombre formados en Tarso se encuentran pléades y Diógenes. Posteriormente Pablo se trasladó a Jerusalén, donde continuó su formación en la ley judía, y fue discípulo de Gamaliel, líder de la escuela de Gillel. Por ello, su educación y formación religiosa le hicieron un conocedor a profundidad de las escrituras.

¿Por qué Pablo tuvo que escribir más cartas que cualquier otro apóstol? Jesucristo eligió a Pablo como su apóstol ante los gentiles, es decir, ante todos aquellos que no eran judíos. Si bien la misión inicial de los apóstoles fue evangelizar a los judíos sin intentar cambiar sus normas, Pablo es llamado a mucho más.

Ya no se trata solo de abarcar a los judíos, sino a las personas de todas las naciones. De hecho, su misión apostólica implica viajes a diversas ciudades y países como Antioquía, Cesárea, Efeso, Atenas, Corinto, entre otras. Debido a la magnitud de su misión, las distancias que hay entre las ciudades y los medios de transporte y comunicación de la época, no era posible para Pablo ni para ningún otro mortal mantener con efectividad una misión y controlar el funcionamiento de iglesias y de la práctica adecuada del evangelio desde la

distancia. Por ello, Pablo se ve en la necesidad de escribir a las comunidades sobre el evangelio y el deber ser del obrar cristiano, así como para advertir de falsos apóstoles. Pablo escribió numerosas cartas para poder guiar a sus comunidades en la distancia. ¿Qué estaba ardiendo en esas iglesias para que Pablo escribiera con tanta urgencia? La mayoría de las cartas de Pablo tienen un mismo matiz o unidad temática.

inician con un saludo, luego con un breve resumen de que ha conocido una situación que se vive en dicha comunidad y a partir de allí empieza su discurso, Prédica evangelizadora. Estas cartas tenían que ser de esta forma porque debido a la distancia, el tiempo sin ser guiados por Pablo y las diversas corrientes filosóficas que existían para la época, era común que las comunidades se confundieran con respecto al evangelio y la práctica cristiana y comenzaran a obrar o a interpretar las cosas a su estilo o desde otras corrientes filosóficas y

religiosas. Además, aunado al movimiento evangelizador de los apóstoles, corrieron al mismo tiempo muchas corrientes de pensamiento cristiano que veían la realidad de Jesucristo solo como una persona o solo como un Dios y que no entendía la trinidad. Estas concepciones desvirtuaban la noción que se tenía de Cristo e inducían malas interpretaciones de su misterio y su misión salvífica.

Algunas de estas líneas de pensamiento se centraban en que primero había que ser judío para luego ser cristiano, lo que se conoció como enseñanzas judaizantes o el nosticismo, que separa el cuerpo del alma o el libertinismo que proponía el libertinaje íntimo porque la salvación era del alma o incluso el otro extremo, el asetismo extremo, que proponía que todo lo corporal era malo.

Fueron muchas las corrientes de pensamiento que atentaban contra el mensaje que Jesucristo había enviado a enseñar y contra el mismo misterio de Cristo. Por lo que la Iglesia naciente, de la mano de Pablo y de sus apóstoles, debía guiar y encausar a los nuevos cristianos por el pensamiento correcto y así evitar herejías y pérdidas tanto de las personas hacia estas corrientes como de que sus almas quedaran expuestas al pecado.

Por esto las cartas de Pablo eran planteamientos teológicos claros y exhortaciones directas de cómo debía interpretarse el evangelio, con tono fuerte y al final misericordiosas. ¿Cómo lograba Pablo estar presente en iglesias que estaban a miles de kilómetros? Pablo no podía estar en dos lugares al mismo tiempo ni transfigurarse como Jesucristo.

Era un humano común con una misión que lo superaba en cuanto a sus medios y sus propios recursos. Pero eso no lo detuvo para atender a las comunidades cristianas que había fundado en la distancia. Escribía cartas que eran leídas en la comunidad para todos como un sermón para que todos pudieran recibir y comprender el mensaje.

Algo similar hacen hoy los papas con sus encíclicas y exhortaciones que van dirigidas a todos los fieles de la Iglesia. Las cartas de Pablo eran documentos que lo representaban a él, eran su palabra y su mensaje evangelizador para sus comunidades. ¿Por qué Pablo eligió la carta y no el sermón para dejar su mensaje? La carta no era un recurso nuevo, ya existía con antelación y era usada tanto de forma personal como a nivel formal y oficial.

Que Pablo eligiera escribir cartas a sus comunidades en lugar de enviar tratados teológicos profundos o discursos para ser reídos sin tener en cuenta a las personas, refleja su interés por hacerse cercano a sus destinatarios. Pablo inicia sus cartas saludando y bendiciendo. Seguidamente se presenta, dice en qué lugar o situación se encuentra y pasa a describir el problema que le motiva a escribir.

A partir de allí es cuando inicia su disertación teológica, pero previo a ello crea un contexto o ambiente más cercano para los destinatarios, lo que permite que estos dispongan su interés en recibir el mensaje. Luego de su planteamiento teológico, Pablo exhorta a sus destinatarios a seguir el camino de la fe y posteriormente cierra sus cartas despidiéndose con una bendición.

Esta forma particular de escribir sus cartas no fue solo un estilo prediseñado de la época, sino que fue su recurso para mantenerse cercano a sus comunidades y al mismo tiempo mantener la suficiente autoridad pastoral para guiarlos. ¿Quién escribía realmente las cartas que firmaba Pablo en Romanos 16:22? Una frase escrita desde la inocencia nos revela el misterio de la productividad de Pablo.

La frase dice, “También os saludo en el Señor yo, Tarcio, que he escrito esta carta, una sola línea directa, sencilla y puntual. Pablo tenía un secretario. No es extraño que se apoyaran un escriba o amanuense para escribir sus cartas. Después de todo, se trata de una persona ocupada con cientos de tareas y comunidades que atender y para quien el tiempo debía ser un factor limitante.

Apoyarse en un secretario le permitía pensar mejor sus respuestas a las comunidades, dictarlas y que fuese el escriba quien se encargase de la tarea manual de la transcripción. Por otro lado, hay que tener en cuenta que en la época de Pablo, la escritura no se hacía con papel y lápiz, se hacía con papiros, una forma de papel obtenida del tallo de plantas que requería primero un proceso difícil de trabajo y preparación.

La escritura sobre esta superficie era complicada y la tinta era tan laboriosa como el papiro. Así que recurrir a un escriba o secretario que supiera trabajar con estos materiales era lo mejor si se quería enviar un documento o carta libre de errores, manchas y rasgaduras. La carta a los romanos nos revela a Tercio, pero seguramente no fue el único escriba ni ayudante de Pablo en su misión escritural.

¿Cuál es la idea de Pablo que terminó definiendo a todo el cristianismo? Pablo en las cartas a los Gálatas y los romanos habla de la justificación, una forma de entender la fe y la salvación que luego se convertirá en doctrina. La justificación para Pablo es la forma en la que Dios nos hace justos a todos los pecadores, que aún sin tener derecho a ello por el pecado, nos hace justos por medio de la fe en Jesucristo.

Esta justificación por la fe no es solo intelectual o espiritual, sino que conlleva un obrar. Si antes los judíos cumplían con ciertas obras porque lo exigía la ley, ahora los que han sido justificados por Cristo hacen obras que surgen desde la fe. El Papa Benedicto XV en su catequesis el miércoles 26 de noviembre de 2008 hace referencia a esta doctrina de Pablo y expresa: “La centralidad de la justificación sin las obras, objeto primario de la predicación de San Pablo, no está en contradicción con la fe que actúa en el amor. Al

contrario, exige que nuestra misma fe se exprese en una vida según el espíritu. La doctrina de la justificación ha causado algunos conflictos en la historia de la Iglesia cristiana, al punto de conducir a cismas. Sin embargo, lo que plantea Pablo y sostiene Benedicto 16 es que el creyente no puede hacer absolutamente nada por sí mismo para alcanzar la salvación.

Es decir, sus obras no tienen mérito para ello. La salvación le ha sido dada por justificación por la fe en Cristo a través de su muerte y resurrección. Esta justificación no le exime de obrar en consecuencia a su condición de cristiano creyente y persona de fe. Es decir, que su obrar debe ser consecuente con su fe, aunque esta no le sirva para alcanzar la salvación, que ya la tiene por justificación, sino que debe obrar en bien por los hermanos y por el prójimo, porque es lo que su fe le pide como testimonio directo de su fe. ¿En qué

momento las cartas de un hombre pasaron a considerarse escritura sagrada? Las cartas de Pablo ganaron vistosidad y fama entre los cristianos de las comunidades a las que iban dirigidas, lo que a su vez generó curiosidad en las otras comunidades por saber qué les había escrito y conocer sus planteamientos.

En su segunda carta, Pedro hace referencia a las cartas de Pablo y habla de la profundidad y dificultad de su contenido, incluso las considera parte de las Escrituras. Esto denota que ya las diversas comunidades cristianas conocían las cartas de Pablo, aunque no fuesen dirigidas a ellos y eran tomadas como escrituras.

¿Por qué entraron sus 13 cartas a la Biblia y otras quedaron afuera para siempre? El canon del Nuevo Testamento no se construyó abruptamente, sino por medio del uso litúrgico de los textos a lo largo de los primeros cuatro siglos de la Iglesia cristiana. Recordemos que al inicio solo teníamos el testimonio de los apóstoles. Los evangelios escribieron probablemente al menos 30 años después de la resurrección de Jesús.

El primero fue el de Marcos, que se escribió entre el 65 y el 70 después de Cristo. Los otros tres tardaron aún más en escribirse. Esta demora nos permite entender que la Iglesia, los apóstoles y las comunidades se encontraban apenas en construcción y que el evangelio se transmitía oralmente en función del testimonio de los apóstoles.

Las cartas de Pablo se estima que fueron escritas una década antes que el primer evangelio entre el 50 y el 67 después de Cristo, lo que muestra la necesidad de fijar una doctrina escrita que asegurara la correcta comprensión tanto del evangelio como de su práctica en las comunidades cristianas. Con el paso del tiempo y el uso de estas cartas, así como de la aparición de los evangelios, los eruditos de la época y los primeros filósofos cristianos, sacerdotes y pensadores del cristianismo, fueron organizando los textos que se iban recopilando en

función de un criterio particular. Para considerarlos válidos, los textos debían tener carácter apostólico o apostolicidad, es decir, que debían haber sido escritos por un apóstol conocido de ellos. La doctrina debía apegarse a las enseñanzas de Jesús y su aplicación o uso geográfico universal debía aplicarse y entenderse en todas las comunidades cristianas presentes y futuras.

Desde finales del siglo I, Yasan Ireneo consideraba las 13 cartas paulinas como canónicas y para el siglo IIV, el canon estableció definitivamente de la mano de Atanasio, obispo de Alejandría, los 27 libros del Nuevo Testamento con las 13 cartas paulinas. Las 13 cartas paulinas cumpieron con los criterios establecidos.

Apostolicidad, ya que Pablo fue apóstol de Cristo tras verlo resucitado. Doctrina, claramente el más apegado a la explicación de la doctrina y las enseñanzas de Cristo y universalidad. Sus cartas pueden entenderse en cualquier comunidad cristiana y aplicarse desde el siglo primero hasta el actual siglo XXI. Y si Pablo no escribió todas las cartas que llevan su nombre, los estudiosos han descubierto diferencias significativas en las cartas de Pablo que hacen suponer que algunas no son de su autoría.

Por ello se clasifican en indiscutibles y disputadas. Las cartas indiscutibles son siete, a saber, primera, los tesalonicenses, Romanos, Primera Corintios, segunda a Corintios, Filipenses, Filemón y Gálatas. De esta se tiene la certeza en un 99% de que fueron escritas por Pablo. Las otras cartas disputadas se conocen también como deuteropaulinas.

De estas hay dos en las que el 50% de los estudiosos cree que son de su autoría y otros 50% que no. Estas son segunda los tesalonicenses y colosenses. Las cartas a los efesios, primera a Timoteo, Segunda a Timoteo y Tito, se cree que fueron escritas por los seguidores de Pablo. Los estudiosos lo sostienen en un 80%. Ahora bien, la discusión sobre su autoría no borra su mensaje, ni las excluye del canon.

Todas las cartas atribuidas a Pablo son canónicas. Lucas escribió más palabras del Nuevo Testamento que Pablo, 27.5% contra 23.5%. 5% siendo su discípulo. Aunque Pablo escribió muchos libros de la Biblia, no es el autor con un mayor número de palabras en ella. Su contrincante, Lucas escribió un poco más.

Lucas escribió un evangelio y el libro de los Hechos de los Apóstoles. Entre ambos suma un total de 37,932 palabras en su idioma original griego. Pablo, por su parte, escribió 13 cartas con un total de 32,408 palabras en su idioma original griego. El porcentaje final revela que Lucas escribió un 27.5% del Nuevo Testamento y Pablo un 23.5%.

¿Cómo escribió Lucas la vida de Jesús sin haberlo conocido jamás? Lucas fue discípulo de Pablo y tampoco llegó a conocer en vida a Jesús, pero era un investigador exhaustivo y además médico, por lo que para él la rigurosidad del dato era importante. Lucas se dedicó a investigar la vida de Jesús y sus enseñanzas entrevistando testigos que estuvieron presentes en sus sermones, así como a quienes lo vieron tras la resurrección o estuvieron presentes en otras manifestaciones.

Esto le permitió redactar el tercer evangelio. Incluso al inicio de este se presenta y explica que ha decidido ordenar todo para una mayor comprensión de las enseñanzas que se han transmitido. El evangelio de Lucas entró en el canon, ya que cumplió con los tres criterios claves: Apostolicidad, era discípulo de Pablo.

Doctrina, detalla las enseñanzas de Jesús, tal como Marcos y Mateo. Universalidad. Su escrito se usaba en las comunidades cristianas, era entendible para todos y aún hoy es aplicable. Pablo es uno de los apóstoles más controversiales del Nuevo Testamento. Sus cartas invitan a seguir a Jesucristo sin reco alguno, pero al mismo tiempo son fuertes y directas en temas álgidos, como el cumplimiento de la ley judía, que no era necesaria para ser cristiano, y otros temas complicados que surgieron en las comunidades que fundó y atendió.

Sus cartas fueron actuales en su momento, aún lo son, porque muchísimos siglos después, las comunidades cristianas en sus diversas denominaciones continúan estudiándolas, viviéndolas y algunos hasta confrontándolas. Solo escribió 13 cartas, pero fueron suficientes para dejar asentada la doctrina de la fe, las enseñanzas de Jesús y demostrar que la conversión es posible tras un encuentro vivo con Jesús resucitado.

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