5 Influencers Que Se Metieron Con Los Cárteles Equivocados

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También déjame un comentario.  Dime desde qué país estás viendo esto. Quiero saber hasta dónde llega la gente  que se niega a conformarse con la versión oficial de las cosas. Ahora sí, abramos el primer caso. El pirata  de Culiacán. Papas, yo también puedo atraer lo que sea a la  Así que el mecho a mí me pela la  mamá.

Insultó al mencho y recibió 15 balazos para entender lo que está pasando con los influencers en México. Necesitas conocer el caso que lo empezó todo, el caso que estableció las reglas del juego,  el caso que demostró de la manera más brutal posible que los carteles no perdonan ni siquiera un chamaco de 17 años.

que probablemente no entendía lo que estaba haciendo.  Diciembre de 2017, Juan Luis Laguna Rosales tiene 17 años, es de Villa Juárez, un pueblo pequeño en el municipio de Nabolato, Sinaloa.  No viene de una familia rica, no tiene conexiones importantes, no tiene educación, no tiene futuro aparente.

Lo único que tiene es un problema con el alcohol. un problema que irónicamente lo haría famoso. Todo empezó como una broma entre amigos. Sus compas. Lo grababan cuando estaba borracho. Lo empujaban a decir estupideces frente a la cámara y él las decía sin filtro, sinvergüenza,  sin pensar en las consecuencias.

Entre más borracho, más gracioso. Entre más gracioso, más views. Entre más views, más viral. La gente empezó a compartir los videos.  Primero docenas de personas, después cientos. Después, miles después, cientos de miles le pusieron.  El pirata de Culiacán, por su forma de hablar cuando estaba ebrio, arrastraba las palabras, se tambaleaba, decía incoherencias que a la gente le parecían hilarantes.

Y de pronto este chamaco de pueblo sin futuro aparente tenía algo que nunca imaginó tener fama seguidores.  Dinero, miles de seguidores que esperaban su siguiente video.  Empezó a ganar dinero por las reproducciones. Empezó a recibir invitaciones a fiestas. empezó a conocer gente y en Sinaloa, cuando empiezas a conocer gente  y a tener cierta fama, eventualmente conoces al tipo de gente que tiene mucho dinero, muchas armas y mucho poder.

La transformación fue gradual,  pero evidente. En sus primeros videos, el pirata era solo un chamaco borracho, haciendo el ridículo en fiestas de pueblo. Pero en los últimos videos, antes de su muerte había algo muy diferente. Armas  no pistolitas. Rifles de asalto a 47. Cuernos de chivo, el tipo de armamento que no compras en una tienda,  el tipo de armamento que solo tienen los militares o los carteles.

También aparecían fajos de billetes, miles de dólares en efectivo, esparcidos sobre mesas, presumidos frente a la cámara. El tipo de dinero que un chamaco de 17 años de Villajuárez no tiene absolutamente  ninguna forma legal de conseguir. Y en algunos videos, líneas de cocaína sobre la mesa consumo abierto sin ningún intento de  ocultarlo, como si fuera lo más normal del mundo.

¿De dónde venía todo eso? La respuesta nunca se confirmó oficialmente, pero en Sinaloa, cuando un chamaco  sin nada de pronto tiene acceso a armas de alto calibre, montañas de efectivo y drogas ilimitadas, solo hay una explicación  posible. Alguien lo estaba patrocinando, alguien lo estaba usando.

La teoría más aceptada entre periodistas y investigadores es que el pirata se convirtió, sin saberlo completamente, en una herramienta de  propaganda del cartel de Sinaloa. Le daban dinero para que siguiera haciendo videos, le daban acceso a fiestas exclusivas, le daban armas para que las presumiera, le daban plataforma y a cambio.

Él hacía exactamente lo que ellos  querían. Promover la imagen del cartel, hacer que la vida del narco pareciera glamorosa, hacer que los jóvenes que veían sus videos pensaran, “Yo quiero vivir así. Reclutar sin reclutar propaganda. Sin propaganda, todo a través de un chamaco borracho que ni siquiera entendía que estaba siendo  usado.

Y entonces el pirata cometió el error que le costaría la vida. En uno de sus videos, completamente borracho como siempre. Alguien le dijo algo. Alguien lo provocó. Alguien mencionó al mencho y el pirata. con toda la arrogancia de un chamaco de 17 años que se siente invencible porque tiene seguidores en internet, respondió  el mencho.

A mí me pela la  el mencho. Nemesio Seguera Cervantes, el líder del cártel Jalisco Nueva  Generación, el narcotraficante más buscado de México en ese momento, el hombre que  tenía una recompensa de 15 millones de dólares por su captura. El hombre que controlaba el tráfico de fentanilo  hacia Estados Unidos.

El hombre que hace apenas unos días fue finalmente abatido después de 15 años siendo un  fantasma. El hombre más peligroso del continente americano y este chamaco de 17 años borracho frente a una cámara de celular, probablemente sin saber realmente quién era el mencho ni lo que significaba el sea deque. Lo retó, lo insultó, se burló de él públicamente el video, se hizo  viral.

Inmediatamente, millones de reproducciones en cuestión de días, el pirata de Culiacán insultando al Mencho. Era el tipo de contenido que la gente compartía. Riéndose, “Mira lo que dijo este loco. Este Shamako está de Minch. Se va a meter en problemas.” Pero los problemas no llegaron.  No inmediatamente pasaron días, semanas.

El pirata siguió subiendo contenido, siguió yendo a fiestas,  siguió tomando, siguió presumiendo armas y dinero que no eran suyos.  Probablemente pensó que se había salido con la suya, que era solo un video, que el mencho tenía cosas más importantes.  ¿De qué preocuparse que un chamaco borracho en internet? que nadie lo tomaba en serio.

Pero el Seenhe no olvida, el Siange no perdona y el Xong tiene todo el tiempo del mundo para cobrar una afrenta. El 18 de diciembre de 2017, exactamente un mes después del video, el pirata de Culiacán  estaba en un bar, un lugar llamado Mentados Cántaros. En Zapopan, Jalisco. Presta atención a la  ubicación.

Zapopan Jalisco, el chamaco de Sinaloa, patrocinado  supuestamente por el cartel de Sinaloa, que había insultado al líder del seco ENG.  Estaba en Jalisco en territorio del SE RNG, en el corazón del poder del mencho. ¿Cómo llegó ahí? ¿Por qué fue? ¿Alguien lo invitó?  ¿Alguien? lo mandó a una trampa.

Eso nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es lo que pasó esa noche. Un grupo de hombres entró al bar. Caminaron directamente hacia donde estaba el pirata. No hubo discusión, no hubo advertencia, no hubo oportunidad de explicar que era solo una broma, no hubo oportunidad de pedir perdón. No hubo oportunidad de correr, le dispararon 15 veces, 15 impactos de bala en el cuerpo de un chamaco de 17 años.

murió en el lugar por un video de 30 segundos  grabado mientras estaba borracho, probablemente sin entender realmente lo que estaba diciendo. Pero aquí está la parte que nadie menciona. Después de la muerte del pirata, ¿sabes qué hizo el cartel de Sinaloa? La organización que supuestamente lo había  patrocinado, los que le daban armas, dinero, acceso, famada.

Absolutamente nada. Nadie reclamó el cuerpo. Nadie vengó  su muerte. Nadie salió a decir, “Era de los nuestros.” Nadie inició una guerra por él.  Simplemente encontraron otro chamaco para el siguiente video, porque eso era  el pirata de Kuliacán. Al final del día, un peón,  una herramienta desechable, un chamaco que sirvió mientras fue útil para hacer propaganda y cuando el cejo lo mató.

No valía  la pena empezar una guerra por él. No valía nada. Tenía 17 años y aprendió demasiado tarde.  La primera regla del juego. En el mundo del narco no existen los influencers intocable. Solo existen los vivos y los muertos.  Los narcovolantes de Culiacán.  25 nombres, cuatro ya estaban muertos.

¿Podrías pensar que después de lo que le pasó a pirata, los influencers  mexicanos aprendieron la lección? Que entendieron que no puedes jugar con los carteles, que no puedes burlarte de capos en internet, que no puedes  fingir ser narco sin pagar las consecuencias. ¿Podrías pensar que 7 años fueron suficientes para que el mensaje quedara claro, pero no no aprendieron absolutamente nada de hecho, el problema empeoró porque después del pirata surgió una nueva generación de influencers dispuestos a hacer exactamente lo mismo, presumir armas,

presumir dinero,  presumir conexiones con el narco, pero ahora con más seguidores,  con más alcance, con más impunidad aparente.  Y 7 años después del pirata, la situación explotó de la manera más brutal  posible. Enero de 2025. Para entender lo que pasó, necesitas saber qué  estaba ocurriendo en Sinaloa en ese momento.

Desde julio de 2024, el cártel de Sinaloa estaba en guerra civil. Una guerra interna, facción contra facción. Los chapitos, los hijos del Chapo Guzmán. Contra los mayos,  la gente del mayo Zambada. ¿Por qué? Porque uno de los hijos del Chapo supuestamente traicionó al Mayo Zambada y lo entregó  a Estados Unidos.

Lo subió a una avioneta con engaños, lo cruzó a territorio  estadounidense y lo entregó a la DEA El mayo, un hombre de 76 años que llevaba décadas sin pisar una cárcel. De pronto estaba en custodia estadounidense y su gente quería venganza. La guerra que siguió dejó más de 2000 muertos en  menos de un año.

Culiacán se convirtió en zona de guerra y en medio de esa guerra los carteles decidieron mandar un mensaje. Una avioneta sobrevuela el cielo de Culiacán, Sinaloa. No es una avioneta militar, no es una avioneta del gobierno, es una avioneta del narco. Y desde el cielo empieza a soltar papeles, miles de papeles cayendo sobre las calles, sobre los coches, sobre las casas, sobre la gente  que camina sin saber qué está pasando.

Son volantes narcovolantes. Y lo que dicen esos volantes congela la sangre de cualquiera que los lea. Hay 25 fotografías impresas,  25 nombres completos, 25 influencers, tiktokers y cantantes de regional mexicano y un mensaje muy claro a la ciudadanía en general. Estas personas no son inocentes, son financieros y colaboradores cercanos de la lacrima y los sapitos.

La lágrima, los sapitos. Nombres despectivos burlones.  para referirse a los chapitos, los hijos de Joaquín, el Chapo Guzmán, una de las dos facciones en guerra dentro del cartel de Sinaloa. Pero lo más escalofriante de esos  volantes no era la lista de 25 nombres, era que sobre cuatro de las fotografías había una palabra en rojo eliminado.

No era una amenaza de lo que iba a pasar. Era un reporte de  lo que ya había pasado. Cuatro de las 25 personas en esa lista ya estaban muertas cuando los volantes cayeron sobre Culiacán y la lista seguía activa. Los otros 21 estaban  advertidos quiénes eran los cuatro eliminados. El primero fue Juan Carlos, conocido como el chilango, un tiktoker que vendía golosinas en las calles de Culiacán, un vendedor ambulante con un  celular y una carriola de dulces, pero en sus  videos hablaba

positivamente de los chapitos. Usaba su imagen, hacía referencias  constantes a la facción de los hijos del Chapo. Presumía una afinidad que probablemente no entendía  del todo. El 19 de octubre de 2024, mientras  vendía dulces en la isla Musala, un grupo de hombres armados llegó y abrió fuego.

El chilango murió junto a su carrito de golosinas. Tenía 20 pocos años. El segundo fue Miguel Vivanco, el Jasper.  Este caso es diferente porque el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo había  señalado meses antes. Lo vinculaban con una red de distribución de fentanilo. Conectada con los chapitos.

No era solo un influencer, era un operador real dentro de la estructura del cartel.  Su cuerpo apareció el 23 de noviembre de  2024. Con más de 70 impactos de bala 70 y signos evidentes de tortura, el tercero fue Leobardo Aispuro Soto, el gordo Perusi, youtuber y amigo cercano de Marquitos Toys. El 9 de diciembre, mientras caminaba con su esposa por una calle de Culiacán, un grupo de sicarios lo acribillaron.

Su esposa resultó herida, pero sobrevivió. Y el cuarto eliminado  ni siquiera era influencer, era Adrián Antonio López Iribe, el hermano del compa Camarón, otro creador de contenido señalado en los volantes. Lo mataron el 12 de diciembre simplemente por ser familiar de alguien en la lista.

El mensaje era claro. Si no podemos matarte a ti, matamos a tu familia, si huyes, te encontramos. Si te escondes, te buscamos.  Nadie está a salvo.  El Pinky lo torturaron hasta que confesó en video. De todos los casos relacionados con los narcovolantes,  hay uno que destaca sobre los demás. Uno que muestra con una claridad aterradora exactamente lo que pasa cuando los carteles te atrapan.

Un video que circuló por todo internet. Un  video que se compartió miles de veces. Un video que debería ser una advertencia  permanente para cualquiera que piense en jugar a ser narco en redes sociales. Porque este video no es una película, no es una recreación,  no son actores, es real, absolutamente real.

Y lo que muestra es el último capítulo de la vida de un tiktoker de 22 años. Agustín Paul tenía 22 años.  En TikTok lo conocían como el Pinky.  Tenía 120,000 seguidores. Hacía videos de bromas con sus amigos. Retos estúpidos,  contenido de humor. El típico tiktoker de Culiacán tratando de hacerse viral.

Nada controversial,  nada político, nada que sugiriera vínculos directos con ningún cartel. ¿O eso parecía? El 10 de enero de  2025, exactamente un día después de que los narcovolantes cayeran sobre Culiacán, el cuerpo del Pinky  fue encontrado en la carretera, la costerita a las afueras de la ciudad.

presentaba evidentes signos de tortura y un disparo,  pero lo que hizo este caso, diferente a todos los demás, fue lo que apareció en internet  horas antes de que encontraran el cuerpo. Un video, un video que te hiela la sangre en el video.  El Pinky está atado de manos, tiene la cara hinchada por los golpes.

Hay sangre en su rostro, está arrodillado en el suelo y alguien detrás de la cámara, alguien que nunca se ve le hace preguntas. ¿Por qué estás aquí? La voz del Pinky suena quebrada, aterrorizada.  Cuando responde por pasarle información a MFMF. Mayito flaco Iván Archivaldo Guzmán Salazar,  hijo del mayo Sambada, líder de la facción rival a los  chapitos.

En la guerra interna del cartel de Sinaloa, el interrogador continúa. ¿Qué información pasaba si el Pinky responde lo que probablemente lo condenó a muerte, la ubicación donde se encontraban los chapos? ¿Entiendes lo que eso significa? un tiktoker de 22 años  que hacía videos de bromas inocentes. Estaba trabajando como informante para una de las facciones del cartel.

Estaba pasando ubicaciones. Estaba ayudando a localizar a los líderes de los chapitos  para que pudieran emboscarlos. En medio de una guerra que ha dejado más de 2000 muertos,  en menos de un año el video del interrogatorio se subió a internet. Esa misma noche como advertencia, como mensaje, como demostración de poder, horas  después encontraron su cuerpo en la carretera.

Esto es lo que pasa cuando juegas a ser espía. Esto es lo que pasa cuando crees que puedes meterte en una guerra de carteles y después simplemente volver  a tu vida normal. Esto es lo que pasa cuando piensas que tener seguidores en TikTok te hace intocable,  no te hace intocable, te hace rastreable la lucina.

Huyo a uno 0  km. Y lo encontraron en el baño de su casa. Pero no todos los influencers asesinados estaban activamente involucrados en la guerra. Algunos habían dejado el negocio hace años. Unos pensaban que su pasado ya no importaba. Algunos creían que hablar de lo que vivieron era seguro si lo hacían con un propósito educativo.

Estaban equivocados. Camilo Ochó Delgado. Tenía 42 años. En internet lo conocían como el alucine  y su contenido era completamente diferente al de los demás influencers de esta lista. El alucín no hacía bromas, no hacía retos, no presumía armas ni dinero, no se burlaba de nadie, hacía algo que parecía inofensivo.

contaba historias, historias de su pasado, de cuando supuestamente  era jefe de plaza del cartel de Sinaloa en Mazatlán, historias de los secuestros que había  ordenado, de las fiestas con capos a las que había asistido, de la violencia que había presenciado y causado, de cómo habían logrado salirse del negocio y sobrevivir.

decía que lo hacía  para concientizar a los jóvenes, para mostrarles que la vida del narco no era glamorosa como la pintan en las series, para advertirles que no terminaba bien, que era mejor estudiar y trabajar honestamente. Un mensaje  positivo, aparentemente una historia de redención, un exnarco reformado usando su experiencia para ayudar a que otros no cometieran los mismos errores.

El problema es que cuando hablas del narco en internet,  los narcos escuchan y no les gusta que cuentes sus secretos.  Aunque digas que es para concientizar, aunque jures que ya no estás activo, aunque vivas a 1000 km de donde operabas, aunque  hayan pasado años desde que dejaste el negocio, el alucinó apareció en los narcovolantes de enero de 2025, señalado como colaborador de los chapitos, acusado de seguir teniendo vínculos activos, pero él No estaba en Sinaloa cuando cayeron los volantes. Había huído meses

antes. Se había mudado a Morelos a un fraccionamiento residencial llamado Lomas de Cuernavaca, un lugar tranquilo familiar de clase media alta, lejos del  conflicto, lejos de las balas, lejos de Sinaloa a más de 1000 km de  distancia. Seguro eso creía. El 16 de agosto de 2025, 7 meses después de que cayeran los volantes, un hombre armado entró al fraccionamiento Lomas de Cuernavaca.

Pasó la seguridad del lugar,  caminó hasta la casa donde vivía el alucín entró, lo encontró en el baño y le disparó múltiples veces. Camilo Ochoa Delgado, el Alucin murió a más de 1000 km de Sinaloa en un estado que no tenía absolutamente nada que ver con la guerra de los carteles en un fraccionamiento residencial donde vivían familias normales en un lugar  donde se suponía que nadie lo iba a encontrar.

¿Qué significa eso? Significa que no hay escape. Puedes huir, puedes mudarte, puedes cambiar de estado, puedes cambiar  de nombre, puedes pensar que el tiempo ha pasado y que ya nadie se acuerda de ti.  Puedes creer que estás a salvo, puedes relajarte, puedes pensar, “Ya pasó suficiente tiempo, ya se olvidaron de mí.

” Pero si los carteles  quieren encontrarte, te encuentran, tienen recursos, tienen paciencia, tienen gente en todas partes  y tienen muy buena memoria. Una vez que entras en ese mundo, aunque sea solo para contar historias de lo que viviste, no sales nunca sales. Tu pasado te persigue y  eventualmente te alcanza.

Valeria Márquez, asesinada en vivo frente a 15. 00 personas. Ahora volvemos al caso con el que abrimos este video, el caso que probablemente te trajo aquí, el caso más impactante de todos. El caso que se hizo viral no por lo que ella hacía, sino por cómo murió,  porque ahora tienes el contexto completo.

Ya entiendes cómo funcionan los carteles con los influencers. Ya sabes que no perdonan insultos. Ya sabes que no perdonan a los informantes, ya sabes que no perdonan a los que hablan demasiado, ya sabes  que tienen listas de objetivos y que van tachando nombres uno por uno. Pero el caso de Valeria Márquez es diferente a todos los anteriores, completamente  fereng, porque ella no era de Sinaloa, no estaba involucrada en la guerra entre los  chapitos y los mayos.

No apareció en ningún narcovolante, no insultó a ningún capo, no pasó información a ninguna  facción, no contó historias de ningún pasado criminal. No tenía pasado criminal. Era una chica de Jalisco, una emprendedora, una influencer de belleza. Su único error aparentemente fue enamorarse de la persona equivocada y no cualquier persona equivocada.

Alguien del otro cartel, no del cartel de  Sinaloa del CJNG, del cartel Jalisco Nueva Generación, el cartel del Mencho.  Valeria Márquez tenía 23 años, 95,000 seguidores en TikTok. Era dueña de un salón de belleza llamado Blossom the Beauty Lounge, en un sector exclusivo de Zapopa en Jalisco. Hacía contenido sobre maquillaje, productos de skincare, tratamientos de belleza, la vida de una  emprendedora joven tratando de sacar adelante su negocio.

Nada que ver con narcos, nada que ver con violencia,  nada que ver con carteles. O eso parecía. El 13 de mayo de 2025, Valeria estaba haciendo una transmisión en vivo desde su salón. 15,000 personas conectadas viéndola. hablaba de su negocio, mostraba productos,  interactuaba con sus seguidoras, todo normal, todo tranquilo.

En un momento, bromeando con alguien fuera de cámara, dijo algo que después sonaría como una premonición terrible. A lo mejor me iban a matar. Se rió. Sus seguidoras se rieron. Nadie  tomó el comentario en serio. Era solo una broma. ¿Quién iba a querer matar a una chica de 23 años que vendía tratamientos de belleza? Minutos después, un hombre entró al local  vestido con el uniforme de alguna aplicación de delivery traía una caja en las manos.

Caminó hacia donde estaba Valeria. Ella lo miró. Probablemente pensó que era un pedido para alguien del salón. Probablemente no sospechó absolutamente nada.  El hombre dejó la caja, sacó un arma y frente a 15,000 personas que veían la transmisión en vivo, le disparó  en el pecho, le disparó en la cabeza.

Valeria Márquez cayó al suelo. La transmisión se cortó segundos después, pero miles de personas habían grabado esos últimos momentos y en cuestión de minutos el video estaba en todas partes. El primer asesinato de un influencer transmitido en vivo en la historia de México. ¿Por qué? Porque alguien asesinaría a una influencer de belleza de 23 años  que no tenía ninguna conexión aparente con el narco.

La respuesta empezó a circular en las horas siguientes. Filción en  rumores, fuentes anónimas y un nombre Ricardo Ruiz Velasco,  alias el doble R, jefe del grupo élite del cartel Jalisco Nueva Generación, uno de los operadores más importantes y violentos del CJNG buscado activamente por la DEA, sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, señalado  como responsable de decenas de ejecuciones y supuestamente según las filtraciones, el exnovio de Valeria Márquez, la Fiscalía General del Estado de Jalisco,

emitió un comunicado días después del asesinato. Dijeron que no existía hasta ese momento.  En la carpeta de investigación, algún señalamiento formal de un sospechoso. En otras palabras,  no confirmaron nada, pero tampoco lo negaron. Y el silencio en estos casos dice más que las palabras. El doble R es uno de los hombres más buscados de México.

Jefe del grupo élite del CJ,  responsable de operaciones de sicariato en múltiples estados. Un hombre con un historial de violencia  extrema y supuestamente el exnovio de una influencer  de belleza de 23 años. ¿Cómo se conocieron? ¿Cuánto tiempo duró la relación? ¿Qué pasó  para que terminara así? Esas respuestas probablemente nunca las tendremos.

Lo que sí sabemos es cómo terminó. La teoría que  circula es esta. Valeria tuvo una relación sentimental con el doble R. La relación terminó  y terminó mal. En el mundo normal, cuando una relación termina mal, hay discusiones, bloqueos en redes sociales,  quizás abogados y hay propiedades de por medio.  En el mundo del narco, cuando una relación termina mal, hay balas.

Hasta la fecha, nadie ha sido detenido por el asesinato de Valeria.  Márquez, el WR sigue prófugo, el caso sigue abierto y el video de su muerte sigue circulando en internet, compartido  como morvo, como entretenimiento, como contenido. 15000 personas vieron morir a una chica de 23 años en vivo  y después millones más vieron la grabación.

Marquitos Toys no lo mataron  a él. mataron a su hermano. Hay un último caso que necesitas conocer y este es quizás el más perturbador de todos porque el protagonista de esta historia sigue vivo por ahora,  pero su caso demuestra que aunque no te maten a ti, los carteles pueden destruirte de otras formas, formas que quizás son peores que la muerte.

Marcos Eduardo Castro Cárdenas.  mejor conocido como Marquitos Toys. 4 millones de suscriptores  en YouTube, millones más en TikTok y Instagram, uno de los influencers más grandes de todo México  y el nombre más prominente en los narcobolantes que cayeron sobre Culiacán en enero de 2025.

Marquitos Toys se hizo famoso por su contenido de estilo de vida. Aspiracional autos de lujo, Lamborghinis  Ferraris. Relojes que cuestan más que una casa, fiestas interminables,  viajes en jets privados. El sueño de millones de jóvenes mexicanos que lo veían y pensaban,  “Yo quiero vivir así.

” Pero siempre hubo preguntas incómodas. ¿De dónde viene el dinero? Como un youtuber de Culiacán, Sinaloa,  tiene acceso a ese nivel de lujo. ¿Quién está detrás de su éxito meteó? ¿Cómo pasó de ser un don nadie? A tener millones de seguidores en cuestión de meses. La respuesta según los periodistas que han investigado el  fenómeno de los narcoinluencers relativamente simple.

Los carteles se invierten en influencers. Les dan dinero  para que crezcan. Les compran seguidores, les compran bots que inflan sus números, les financian campañas de publicidad, les dan acceso a equipos de producción profesionales y a cambio los influencers devuelven una parte de sus ganancias. Lavado de dinero perfecto, porque los ingresos de YouTube, de TikTok, de las marcas que te patrocinan, de los productos que vendes parecen completamente legítimos.

Nadie investiga de dónde vienen los views. Nadie pregunta por qué un video tiene millones de reproducciones de la noche a la mañana. El dinero del narco entra sucio y sale limpio a través de un chamaco con una cámara. Y lo mejor de todo, desde la perspectiva  del cartel, es que estos chamacos trabajan gratis.

Bueno, no gratis. Trabajan por fama, trabajan por seguidores, trabajan por la ilusión  de que están viviendo el sueño y mientras tanto están lavando millones de dólares sin siquiera  saberlo. Según el periodista Óscar Valderas, especialista en crimen organizado,  Marquitos Torres y su familia intentaron hacer algo muy peligroso cuando estalló la guerra entre los Chapitos y los Mayos.

En septiembre de 2024 intentaron mantenerse neutrales.  No querían tomar partido por ninguna facción. No querían involucrarse en la violencia. Solo querían seguir haciendo su contenido y ganando su dinero  como si nada estuviera pasando. Pero los carteles no aceptan neutralidad. No en medio de una guerra o estás con ellos o estás contra ellos.

No hay punto medio, no hay Suiza, no hay. Yo no me meto. Y cuando  Marquitos y su familia intentaron no elegir bando, el mensaje llegó de la forma más brutal imaginable. El 28  de marzo de 2025 Enada, Baja California, lejos de Sinaloa,  lejos de la guerra, Gael Castro Cárdenas salía de un restaurante de  mariscos Gael, conocido en redes como Gale Toys.

era el hermano menor de Marquitos, también era influencer, también aparecía en sus videos, también estaba señalado en los narcovolantes. Un grupo de hombres armados lo esperaba afuera del restaurante.  Le dispararon múltiples veces en plena vía pública. Murió en el lugar. Tenía 20inti pocos años. ¿Entiendes el mensaje? No pudieron  o no quisieron matar a Marquitos Toys directamente, pero mataron a su hermano frente a todos, en otro estado,  a cientos de kilómetros de Sinaloa, para que Marquitos supiera, para que

Marquitos entendiera, para que Marquitos viviera con esa culpa el resto de su vida. Y no  fue el único ataque contra la familia. Antes del asesinato de Gale ya habían ocurrido otros incidentes. Propiedades de la familia atacadas, negocios, vandalizados, vehículos incendiados, amenazas  constantes.

El cerco se estaba cerrando y el mensaje era claro.  Elige un bando o seguimos matando a los tuyos. Marquito Stoy sigue vivo, sigue subiendo contenido,  sigue teniendo millones de seguidores, pero ya no vive en Sinaloa. Se mudó a Jalisco, territorio  del Sean. Territorio del Mencho y hace poco un detalle se viralizó en redes sociales.

En uno de sus videos recientes,  Marquitos aparece usando una gorra, una gorra. con las letras NG, las mismas letras del logo del cartel Jalisco Nueva Generación. Coincidencia, una declaración pública de lealtad a sus  nuevos patrocinadores poco después. Alguien notó que Marquitos le había dado  me gusta a un comentario en YouTube.

Un comentario que decía que el Mencho lo estaba respaldando durante su estancia en Jalisco. Es verdad, Marquitos Toys, ahora trabaja para el Seon G. Cambió de bando  después de que mataran a su hermano. No lo sabemos con certeza. Lo que sí sabemos es la lección de su historia. En este mundo no puedes mantenerte neutral.

O estás con unos o estás con otros.  Y si intentas no elegir, si intentas seguir siendo solo un influencer, si intentas mantenerte al margen de una guerra,  matan a tu hermano, atacan a tu familia, destruyen todo lo que amas hasta que elijas o hasta que no quede nada que destruir lo que nadie te dice sobre ser influencer en México.

cinco  casos, cinco historias, cinco advertencias escritas con sangre. El pirata de Culiacán insultó a un capo estando borracho y recibió 15 balazos a los 17 años. un chamaco que probablemente ni siquiera entendía quién era el mencho cuando grabó ese video. Un chamaco que pensó que era gracioso, que pensó que tener seguidores lo hacía intocable.

¿Qué pensó que el internet  y el mundo real eran cosas separadas no lo son? El Pinky  pasó información a la facción equivocada y fue torturado hasta confesar en un video que después subieron a internet, como advertencia para todos los demás, un tiktoker de 22 años que hacía videos de bromas, que probablemente pensó que podía jugar a ser espía y después  volver a su vida normal, que probablemente pensó que nadie se iba a enterar, pero siempre se enteran. Siempre.

El alucín habló  demasiado sobre su pasado criminal y lo encontraron muerto a 1000 km de distancia en un baño  en un fraccionamiento residencial donde se suponía que estaba a salvo un hombre de 42 años que pensó que podía contar historias del narco en internet sin consecuencias.

¿Qué pensó que decir es para concientizar lo protegía?  que pensó que haberse retirado hace años significaba que ya no era un objetivo. No existe el retiro en ese mundo. No existe. Él ya me salió una vez que entras. Estás marcado para siempre. Valeria Márquez tuvo una relación con un  capo y murió en vivo frente a 15,000 personas que vieron como le disparaban en la cabeza.

una chica de 23 años que no tenía nada que ver con el narco, que solo quería tener su negocio de belleza,  que solo quería ser influencer, que probablemente no sabía en lo que se estaba metiendo cuando empezó esa relación.  O quizás sí lo sabía. Quizás pensó que el amor la protegería. Quizás pensó que él la cuidaría.

Pero en  ese mundo el amor no protege a nadie. Y Marquito Toys intentó mantenerse neutral en una guerra y su hermano pagó el precio con su vida.  El influencer más grande de esta lista, el que tiene millones de  seguidores, el que tiene fama, dinero, reconocimiento.  Y ni siquiera eso lo salvó de perder a su hermano.

Ni siquiera eso lo salvó de tener que elegir un  bando. Ni siquiera eso lo salvó de vivir con miedo el resto de su vida.  ¿Que tienen en común todos estos casos? La ilusión de que internet te protege. La fantasía de que ser famoso te hace intocable. La estupidez de creer que puedes coquetear con el mundo del narco y después simplemente volver a tu vida normal cuando quieras.

Porque  los carteles no ven seguidores, no ven likes, no ven views, no ven fama, no ven entretenimiento, no ven entretenimiento,  ven herramientas, ven oportunidades de lavar dinero, ven plataformas de propaganda, ven peones que pueden usar y desechar cuando ya no sirvan. Y cuando dejas de ser útil  o cuando te conviertes en un problema o cuando simplemente estás en medio de una guerra que nunca elegiste.

No importa cuántos millones de seguidores tengas. Las balas no preguntan cuántos views  tiene tu último video. Según la Unidad de Inteligencia Financiera de México, hay más de 60 influencers, actualmente bajo investigación por lavado de dinero y sorteos ilegales. 60 y esos son solo los que han identificado.

Desde septiembre de 2024, al menos ocho influencers han sido asesinados en el contexto de la guerra interna  del cartel de Sinaloa. Ocho que sepamos, ocho cuyos cuerpos aparecieron porque hay desapariciones que nunca se reportan, hay cuerpos que nunca se encuentran. Hay influencers que simplemente dejan de subir contenido un día y nadie pregunta por qué.

Y hay una lista de 25  nombres que sigue activa. 25 menos los que ya tacharon. 25 personas que saben  que están marcadas, que saben que pueden ser las siguientes, que revisan quién está afuera de su casa cada mañana, que no duermen tranquilos, que viven con el terror de saber que cualquier día puede ser el último.

Algunos huyeron del país, algunos se escondieron, algunos siguen subiendo contenido como si nada pasara porque ya no tienen opción.  Porque huir no garantiza nada. Porque esconderse no garantiza nada. Porque en este juego, una vez que entras, solo hay una forma de salir y no es firmando una carta de renuncia. El siguiente caso  puede pasar mañana, puede ser cualquiera.

Puede ser alguien que ahora mismo está grabando un video presumiendo una vida que no es suya. Puede ser alguien que está aceptando dinero sin preguntar de dónde viene. Puede ser alguien que está coqueteando con la persona equivocada. Puede ser alguien que está pasando información,  creyendo que nunca lo van a descubrir.

La siguiente transmisión en vivo puede terminar  exactamente igual que la de Valeria, un repartidor falso, un arma, dos disparos y 15,000 personas  viendo como alguien muere en tiempo real el siguiente. Tikter que presuma armas o dinero que no son suyos. Puede aparecer en un camino de terracería con 70 balazos en el cuerpo torturado interrogado,  grabado confesando sus pecados y después ejecutado.

Y tú vas a ver el video porque siempre hay  video, porque en México la muerte se graba, se sube y se comparte  como advertencia, como entretenimiento, como contenido. Los narcos lo saben. Por eso graban las ejecuciones, por eso suben los interrogatorios, por eso lanzan volantes desde avionetas con los nombres de sus próximas víctimas, porque el miedo es su mejor herramienta de control.

Y nosotros  al compartir esos videos, al verlos al hacerlos virales, somos parte de su estrategia  sin quererlo sin saberlo, pero lo somos. Cada vez que compartimos un video de una ejecución, el cartel gana. Cada vez que hacemos viral un interrogatorio, el cártel gana.

Cada vez que hablamos de estos casos con morvo, en lugar de con horror, el cartel gana porque el miedo es su producto más valioso  y nosotros somos sus distribuidores gratuitos. Si llegaste hasta aquí, suscríbete porque la próxima vez que un influencer desaparezca, voy a contarte la historia que nadie más se atreve a contar. Los archivos que los medios ignoran.

Las conexiones que nadie menciona, la verdad detrás de los videos virales. Escribe en los comentarios  cuál de estos cinco casos te impactó más y dime algo. ¿Crees que los influencers que siguen presumiendo armas y dinero en Sinaloa no saben lo que les puede pasar? ¿Crees que no han visto los videos? ¿Crees que no  conocen las historias? Claro que las conocen, todos las conocen, pero siguen haciéndolo.

¿Por qué? Porque el dinero fácil es una droga más poderosa que cualquier cosa que vendan los carteles. Porque la fama es adictiva. Porque piensan, “A mí no me va a pasar.” ¿Hasta qué les pasa? Comparte este video con alguien que necesite escuchar esta advertencia con alguien que admire ese estilo de vida, con alguien que piense que ser narcoinfluencer es una buena  idea.

Quizás este video le salve la vida o quizás no. Quizás nadie aprende hasta  que le toca, pero al menos que no digan que nadie les advirtió, porque la línea entre ser famoso en internet y estar muerto en México  es mucho más delgada de lo que cualquiera quisiera creer y cada día se vuelve más delgada. El pirata tenía 17 años.

El Pinky  tenía 22. Valeria tenía 23. Ninguno  llegó a los 30. Ninguno tuvo tiempo de arrepentirse. Ninguno tuvo oportunidad de cambiar de vida. Piensa en eso la próxima vez que veas a alguien presumiendo armas y dinero en TikTok. Piensa en eso la próxima vez que admires. Es estilo de vida.

Piensa en eso y después decide si realmente vale la pena. Esto fue Archivo Probido. Nos vemos en  el siguiente expediente, donde lo que no se dice siempre es más importante que lo que se cuenta. Ah.

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