Janet Jackson: La Triste Separación del Multimillonario… y Cómo Vive su Hijo Hoy

Janet Jackson: La Triste Separación del Multimillonario… y Cómo Vive su Hijo Hoy

Era el primero de febrero de 2004. En elent Stadium de Houston, Texas, 150 millones de personas miraban sus pantallas. El show de medio tiempo del Super Bow 38 estaba llegando a su punto final. Justin Timberlake, Janet Jackson Comparion Scenario, Movitmo Rock Your body Timberlake Kminaba Converso. I’ll have you naked by the end of this song.

En el clímax exacto de esa frase, Timberlake extendió la mano, jaló un panel del corpiño de Janet. Durante una fracción de segundo, su pecho derecho quedó expuesto frente a la audiencia más grande de la televisión estadounidense del año. Lo que ocurrió en los siguientes días sorprendió al mundo entero, pero no de la manera que nadie podría haber esperado.

 Timberlake se disculpó en los Gramy, ganó premios y siguió su carrera sin mayor tropiezo. Janet Jackson, en cambio, fue desinvitada de esa misma ceremonia de los Gramy. Fue vetada de las radios, perdió contratos y vio como su carrera, construida durante casi tres décadas con una disciplina y un talento extraordinarios, se desmoronaba en cuestión de semanas por algo que duró menos de un segundo en pantalla.

 Nunca hubo una explicación satisfactoria de por qué las consecuencias cayeron de manera tan desproporcionada sobre ella y no sobre él. Solo el silencio de una industria que miró hacia otro lado. Y Janet Jackson, que había aprendido desde niña que el mundo no siempre reparte las cargas de manera equitativa, guardó silencio también durante años y eligió seguir adelante de la única manera que conocía, trabajando.

 Pero para entender la magnitud de lo que ese silencio significó y la fuerza que necesitó para mantenerlo, hay que ir mucho más atrás. Hay que ir a Gary, Indiana, en 1966, a una casa de dos habitaciones en la calle Jackson, donde vivían 10 hijos y dos padres, y donde el último de todos en llegar al mundo se llamaba Janet Mita Ho Jackson, la más pequeña, la que creció viendo a sus hermanos mayores convertirse en una de las bandas más famosas del planeta mientras ella todavía aprendía a caminar.

 La que desde el principio tuvo que encontrar su propio camino dentro de una familia que ya era por sí misma una institución. Janet Amita. Ho Jackson nació el 16 de mayo de 1966 en Gari, Indiana, la menor de los 10 hijos de Joseph Walter Jackson y Catherine Esté Cruce. Su padre es boxeador y obrero de US Steel. Era también músico aficionado y fue el arquitecto de la carrera de sus hijos mayores, los Jackson 5, con Michael a la cabeza.

 Janet creció en ese ambiente de disciplina estricta y exigencia artística constante, aunque durante los primeros años su presencia en el escenario fue lateral. acompañaba a sus hermanos, observaba, absorbía. A los 5 años subió por primera vez a un escenario en Las Vegas en uno de los SS familiares. A los 7, en 1976, debutó formalmente en televisión en la serie de Jacksens de la cadena CBS.

 Le siguieron papeles en Good Times, diferentes troques y fame, series populares que la instalaron en la conciencia del público televisivo americano como una actriz joven con carisma y naturalidad. En 1982, su padre la llevó a firmar con AIM Records y lanzó su primer álbum homónimo, que no logró el impacto esperado.

 El segundo, Dream Street en 1984, tampoco. Ese mismo año, con apenas 18 años, tomó la decisión que marcaría el inicio de su vida adulta. se escapó de la casa familiar con el cantante James de Barge, con quien contrajó matrimonio en secreto. El matrimonio duró menos de un año antes de ser anulado. La presión de su padre, la velocidad con que todo había ocurrido y la inmadurez de ambos hicieron imposible sostener algo que había comenzado más como una huida que como un proyecto de vida en común.

 Pero lo que pocos sabían era que esa experiencia, lejos de desviarla, la impulsó a hacer la única cosa que podía cambiar verdaderamente su historia, tomar el control de su carrera con sus propias manos. Se marchó a Minneappolis, lejos de la supervisión paterna, y comenzó a trabajar con los productores Jimy Ham y Terry Lewis, dosces colaboradores de Prince que entendieron de inmediato lo que Janet quería decir musicalmente.

 El resultado fue Control, lanzado en 1986. No era simplemente un disco exitoso, era una declaración de independencia. Las canciones hablaban de autonomía, de autorespeto, de la decisión de una mujer joven de vivir en sus propios términos. My name is not baby Janet. Miss Jackson if Jurre Nasty decía en Nasty una frase que se convertiría en uno de los momentos más citados de la música pop de los años 80.

 El álbum vendió más de 14 millones de copias en todo el mundo y convirtió a Janet Jackson en una superestrella por derecho propio, no como la hermana de Michael, sino como artista con identidad y voz propias. Y eso fue solo el comienzo. En 1989 lanzó Riddem Nation 1814, un álbum de conciencia social que combinaba el RB con el funk y abordaba temas como la injusticia racial y la desigualdad.

 hizo historia al convertirse en el único disco en la historia del bilboard Hot 100 en colocar siete sencillos de un mismo álbum dentro del top cinco de las listas. Firmó con Virgin Records en 1991 un contrato que la convirtió en la artista solista mejor pagada de la historia hasta ese momento. En 1993 lanzó Janet, que exploró su sexualidad de manera abierta y la consolidó como sexbol y artista de vanguardia.

 En 1997 llegó de Belbitrope, un trabajo introspectivo que abordó temas de salud mental, relaciones y vulnerabilidad con una honestidad que la crítica recibió con admiración. Con el tiempo, algo cambió en su vida personal que iría configurando una nueva dimensión de su identidad. En 1991 se había casado en secreto con el bailarín René Elisondo Junior, una relación que duraría hasta el año 2000 y cuyo final fue, según reportes de la época, más complicado de lo que la imagen pública de ambos reflejaba. Cuando la separación de René

se hizo pública, Janet ya estaba preparando el siguiente capítulo de su carrera y luego vino el Super Bow de 2004 y todo cambió. Pero ella no fue la única que tuvo que reponerse de algo que la industria manejó de manera profundamente injusta. Hay otro caso que pocos mencionan cuando se habla de la carrera de Janet Jackson después del Super Bow y que tiene que ver con la manera en que procesó ese golpe en silencio durante años.

 Mientras Timberlake continuaba su ascenso sin obstáculos, acumulando premios Grammy y protagonismo mediático, Janet vio como su álbum Damita Ho, lanzado en marzo de 2004, apenas semanas después del incidente, Languidecía en las listas a pesar de su calidad, boicoteado por las radios y desatendido por la maquinaria promocional que antes lo habría impulsado.

 la cadena CBS, cuyo director ejecutivo Les Mumbes, que años después sería acusado de conducta sexual inapropiada por múltiples mujeres y renunciaría a su cargo, tomó el incidente como algo personal y la trató de manera que muchos en la industria calificaron como desproporcionada. Más de 20 años después, varios análisis periodísticos y un documental producido por The New York Times para FX señalaron que las consecuencias para Janet reflejaron un doble estándar marcado por el racismo y el sexismo.

 La mujer negra pagó el precio que el hombre blanco no pagó. Janet nunca habló de eso con la amargura que habría justificado la situación. En 2006 lanzó 20 yo, en 2008 discipline. Y en 2015 regresó con un brecable que debutó en el número uno del billboard 200. fue incluida en el rock and roll Hall of Fame en 2019 y en mayo de 2025 en los American Music Awards celebrados en Las Vegas recibió el AAN Award, uno de los reconocimientos más altos de la industria musical americana, la misma industria que la había vetado 21 años antes. Lo que ocurrió después de

esa entrega de premios reveló algo sobre Janet, que cualquiera que la haya seguido de cerca ya sabía, que el reconocimiento, aunque bienvenido, nunca fue lo que la sostuvo durante los años difíciles. Lo que la sostuvo fue otra cosa completamente distinta. Y la historia siguiente muestra algo similar en cuanto a las decisiones más profundas y personales de su vida.

 Porque mientras todo eso ocurría en el plano profesional, Janet Jackson estaba construyendo en silencio algo que ningún premio podría haber dado, una vida amorosa lejos de los focos y, eventualmente la familia que siempre había querido. Fue en 2010 durante la inauguración de un hotel en Dubai donde conoció a Bisama Almana, empresario catarí de 41 años, director ejecutivo y copropietario del grupo Almana, un conglomerado familiar con más de 50 empresas dedicadas a la inversión, los bienes raíces, los medios de comunicación y la venta de artículos de

lujo que opera principalmente en el Medio Oriente. La fortuna de Bisam Almana se estima en más de 1000 millones de dólares, lo que lo convierte en uno de los empresarios más poderosos de la región del Golfo. Janet y Bisam mantuvieron su relación alejada de los medios durante casi dos años, hasta que en febrero de 2013 confirmaron públicamente que se habían casado en una ceremonia descrita como tranquila, privada y hermosa, celebrada en 2012.

Era la tercera vez que Janet se casaba y la primera en que el hombre que elegía venía de un mundo completamente diferente al suyo, un empresario musulmán del Medio Oriente, culturalmente distante del mundo del espectáculo de Los Ángeles o Nueva York en el que ella había crecido. Durante su relación y embarazo se dejó ver con el Iab en algunas ocasiones, lo que generó especulación pública sobre si se habría convertido al Islam, algo que Janet nunca confirmó ni desmintió de manera explícita. Lo que sí era visible era que

aquella relación la llevó a retirarse progresivamente de la vida pública, a cancelar su gira mundial umbreacable en 2016 citando motivos de salud y a prepararse para algo que a sus 50 años parecía un milagro, un embarazo. El 3 de enero de 2017, Janet Jackson dio a luz a su único hijo, Eisa Almana, en Londres.

Tenía 50 años. Era la primera vez que se convertía en madre. Absolutely mean. Desearía tener dos bebés más. Solo estoy agradecida de que Dios me diera a Isa. Soy muy afortunada, diría años después en una entrevista con Entertainment Tonight. Pero lo que ocurrió después sorprendió a quienes esperaban ver a la pareja consolidarse como familia.

 Apenas 3 meses después del nacimiento de Eisha, en abril de 2017, se confirmó que Janet y Bisam Almana se habían separado. El comunicado, escueto y sin detalles, señalaba que ambos continuarían coparentando a su hijo. Fuentes cercanas a la cantante, citadas por diversos medios, señalaron que Almana se habría vuelto demasiado controlador durante los últimos tiempos de la relación, llegando incluso a intervenir en cómo debía vestir Janet durante sus conciertos.

Ninguna de las partes confirmó oficialmente los detalles de la separación y los términos del acuerdo, incluyendo las condiciones del acuerdo prematrimonial cuya existencia se especuló ampliamente en la prensa, nunca fueron revelados públicamente. Lo que sí es un hecho verificado es que el matrimonio duró 5 años, que Isa nació durante ese periodo y que ambos padres acordaron desde el primer momento mantener al niño alejado del ojo público.

 Hoy en 2026, Eisa Almana tiene 9 años y vive dividido entre su madre y su padre en una dinámica de coparentalidad que, según ha trascendido en distintas entrevistas de Janet, funciona de manera cordial y centrada en el bienestar del niño. Janet ha elegido no contratar niñera para cuidarlo, inspirada por el ejemplo de su propia madre, Catherine Jackson, quien crió nueve hijos sin ayuda externa.

 “Mi madre lo hizo. Su madre lo hizo. ¿Por qué no puedo hacerlo yo?”, dijo en una entrevista con People en 2019. La cantante, que hoy tiene 59 años y que en mayo de 2026 cumplió 60, describe la maternidad como el logro más importante de su vida. Lo más importante que he hecho, la cosa más grande que he hecho es convertirme en madre y ha tenido un impacto hermoso en mi vida”, declaró en una entrevista con The Guardián en 2024.

Ea ha demostrado desde pequeño un amor genuino por la música, algo que Janet ha compartido en distintas entrevistas con alegría evidente. En una aparición en el programa de Tunai Show con Jimmy Fayón, contó que el primer día de clase su hijo llevó el violín al colegio y al tercer día le pidió que lo convirtiera en sello.

 Mamá, quiero llevar un sello al colegio. Dije, “Bebé, ¿no tienes un sello.” Él dijo, “Convierte mi violín en un sello, por favor, mamá. Questlove, líder de Deruts, le regaló una batería que el niño también usa con entusiasmo. También es fanático de Bruno Mars, cuya música fue según Janet, la primera a la que Isa respondió con genuino interés.

 Y quizás lo más entrañable, el niño ama a su tío Michael Jackson, de quien imita los pasos de baile y cuya canción Smooth Criminal es una de sus favoritas. Janet también se ha asegurado de que Isa conozca el legado familiar y en una ocasión fue filmada llevándolo a ver a sus tíos en un show en el Reino Unido, explicándole la historia de los Jackson con la misma naturalidad con que cualquier madre le cuenta a su hijo de dónde viene su familia.

 Lo que pocos sabían, sin embargo, es que Isa no tenía conciencia plena de la magnitud de la fama de su madre hasta hace relativamente poco. En una aparición en el programa Today en 2022, Janet reveló entre risas que su hijo no sabía que ella era la Janet Jackson. “Él tiene sus momentos”, dijo dejando claro que en casa era simplemente mamá, sin el peso de los premios ni de las portadas ni de los récords en las listas.

 Cuando uno mira la trayectoria completa de Janet Jackson, lo que emerge es el retrato de una mujer que tuvo que reinventarse más veces de lo que cualquiera debería tener que hacerlo y que lo hizo siempre con una dignidad que contrastaba con la manera en que el mundo la trataba en sus momentos más difíciles.

 Fue castigada por algo que duró menos de un segundo frente a 150 millones de espectadores. Fue dejada sola por un empresario con quien compartía un hijo de 3 meses. fue ignorada durante años por una industria que más tarde la premiaría con el Award, como si esas dos décadas de marginación no hubieran existido.

 Y sin embargo, hoy a los 59 años, la imagen más honesta que existe de Janet Jackson no es la de la mujer del control, ni la de la artista de Ridem Nation, ni siquiera la de la superestrella que recibió el AAN Guarda en Las Vegas. Es la de una madre que plancha una camisa blanca de mangas dramáticas para el disfraz de Halloween de su hijo, que lleva al niño al colegio sin niñera y sin escolta, que se hace reconocer en los parques, pero sigue saliendo igual porque Isa merece una vida normal, la vida que ella nunca tuvo. Y eso, más que cualquier récord en

las listas o cualquier premio de la industria, es lo que define con más precisión quién es Janet Jackson hoy.

 

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