Les recuerdo que solo será para los países ya mencionados. Así que corre ya ggpak.com, usa mi código enma 10 y disfruta del mes más glorioso del fútbol. Desde el primer minuto, Egipto salió dispuesto a todos. Supo leerle bien el partido a los argentinos y sabían cómo irle cerrando espacios. Al minuto 14, Marwanati le filtra el balón aéreo a Yaser Ibrahim, quien se eleva como un titán y de cabeza pone el 1 a0.
Silencio en la marea al celeste. Los faraones estaban dando la sorpresa de la Copa Argentina intenta reaccionar. Tagle Fico recibe un pase filtrado por el sector izquierdo. Entra al área y Jaisenas lo cruza, le hace una zancada y lo tumba sin tocar el balón. En menos de 4 minutos, Argentina recibe un penal.
El estadio explota y lo celebran como si ya fuese un gol. Sin embargo, algo pasaba dentro de la cabeza de Leo. A Messi se le podía ver pesado o desenfocado en ese primer tiempo y ese penal lo reflejó. El capitán toma carrera, dispara al lado derecho, pero el porterazo de Mustafá vuela y la saca con un manotazo bestial.

Penal parado, Messi se agarraba la cabeza. El estadio en silencio nuevamente y por esto digo que algo estaba pasando en él, ya que con este penal fallido se convierte en el único jugador de la historia de los mundiales en fallar dos penaltis consecutivos. El pasado contra Cabo Verde y ahora contra Egipto.
Los faraones seguían arriba y el partido se ponía cada vez más cuesta arriba para los vigentes campeones. Segundo tiempo, el golpe que casi dejaba desauciada a la Argentina. Cabe resaltar que Argentina tenía más dominio de la pelota, pero Egipto con clase sabía parárseles firme atrás y cuando no podían, el porterazo paraba balonazos a quemarropas, sabían lo que hacían, se dedicaban a jugar a la contra y con eso les bastaba para ser letales.
Pero sería justo allí arrancando el segundo tiempo cuando veríamos el momento más polémico, dudoso y lamentable para los faraones. Al minuto 57, desde el otro lado del campo entre dos le arrebatan la pelota a Lisandro Martínez. Egipto se manda una contra pero del diablazo. Hassan de punta a punta se recorre el estadio.
Salala recibe y con toda la experiencia se la filtra sutilmente para el segundo golazo de Egipto. Argentina se viene abajo. En medio de toda la celebración el bar para el partido. Gol anulado tras una presunta falta Alisandro Martínez. Pero, ¿qué estaba pasando? Dios mío, el ánimo se calentaba y olía a favor arbitral hacia los alviseles.
Sin embargo, tras mostrarse el video del bar, se pudo ver que sí hubo un pisotón y luego un jalón de camiseta que lo terminaron tumbando. El reglamento del bar dice que si la jugada que terminó originando el gol comenzó con una falta, el bar tiene la obligación de anularlo. Tristemente para los faraones si estuvo bien anulado.
Partido continúa y al minuto 67 llegaba el segundo masazo, casi que calqueado como el segundo gol que anularon. Vimos un contragolpe relámpago. Salah controló, dio el pase a Hassan, quien con altura controla y manda el pase rastrero en la boca del arco. Cico no fallaba y el dibu es otro de lo que les está quedando a de ver a los argentinos en esta copa.
No ha estado bien y él mismo lo aceptó en la entrevista postpartido. Pero bueno, sigamos. Egipto tenía Argentina contra las cuerdas. Los faraones estaban eliminando a los campeones del mundo. Y es aquí donde ocurriría el milagro, la mística argentina. La remontada más épica en lo que va de mundial.
La selección que tiene alma de campeón. Minuto 79, centro preciso desde la derecha. El Cuti Romero salta de cabeza, ponía el 2 a 1, se encendió la mecha y al minuto 83 aparece la bendita cabra dormida. Messi recibe dentro del área, se acomoda y saca un zurdazo potente y colocado al palo y adentro.
Las cámaras del estadio se iban a caer. No era un sismo, era el rugido de la Argentina acompañando a una selección que se negaba a morir. Gol 2 a dos. El estadio se vino abajo. A punta de gritos Messi se desquitaba la mala sensación del penal errado. Egipto aún protestaba. El gol anulado y las trifulcas se podían ver en los banquillos cuando el partido aún seguía y al minuto 93 veríamos una contra Argentina.
Centraron al área Enzo Fernández como un fantasma cabeceaba poniendo el 3 a 2 definitivo. Milagro, milagro en Atlanta, Dios mío. Tres goles en 14 minutos. remontada épica, pero es aquí donde el partido se sale de las manos. Trifulcas dentro y fuera del campo. Las cámaras tuvieron que mostrar puras repeticiones para evitar de que viéramos lo que estaba pasando.
El entrenador de Egipto confrontaba a Messi todos contra todos, y el árbitro comenzaba a sacarle rojas al cuerpo técnico. Ya la protesta no era por el segundo gol anulado, no. Ahora era porque debían anularle este tercer gol a los argentinos, ya que Mohamed Salah dentro del área contraria recibió una falta y luego desde allí fue que se creó la jugada que terminaría en el tercer gol argentino.
Y a ver, esto que vemos aquí no fue falta, no fue penalti, apenas hubo un rose. Sí, pero antes Julián tocó el balón. Ya ahí se cae la teoría del penal, pero en ese momento de igual forma habían dudas y estaban dentro del área. Por ende el bar debió intervenir, ya que si pitaste la de Lisandro que fue afuera del área, aún más tenías que pitar esta y revisar esto acá que fue adentro.

Eso fue lo que generó la molestia de los egipcios. Sí, que ni siquiera la quisieron revisar y la hubieran revisado capaz si los egipcios se hubieran ido más tranquilos del estadio y las polémicas en las redes sociales no hubiesen sido tan duras como las vemos hoy. Dejando de lado esto, no podemos negar que fue una de las mayores hazañas de Argentina.
Se negaron a morir hasta el último suspiro. Ya vienen de ganar el Mundial pasado y dos Copas América seguidas. Y aún así conservan el hambre de ir por más. A esto se le llama jugar con el alma. Felicidades argentinos.