Rosario Castellanos: la vida que convirtió el dolor en literatura
Antes de convertirse en un referente del feminismo y la literatura mexicana, Rosario Castellanos fue una mujer llena de dudas, contradicciones y heridas profundas. Su vida estuvo marcada por el amor, la pérdida, la maternidad y la búsqueda constante de identidad. Hoy vamos a hablar de Rosario Castellanos, que es un video que alguien de ustedes pidió.
La verdad es que Rosario Castellanos es chiapaneca como yo, entonces hace mucho tiempo pues ubico su vida, cosas de ella, de su literatura. Castellanos nació el 25 de mayo de 1925 en la ciudad de México. Aunque nació en la capital, poquito después de su nacimiento, sus papás regresan a su casa en Comitán, Chiapas, donde pasó su infancia rodeada de privilegios y al mismo tiempo de una profunda soledad.
Su papá era César Castellanos. Era un propietario de dos grandes fincas y pertenecía a una de las familias más influyentes de la región. Era un hombre severo acostumbrado a que su voluntad fuera ley. Su mamá, Adriana Figueroa, era una mujer con menor posición social. Aceptó casarse con César por comodidad económica que por amor.
La relación entre ambos estaba lejos de ser feliz. El ambiente en el que se crió Rosario era este ambiente rígido donde no se hablaban de muchas cosas, profundamente tradicional para esta época. La verdad es que el contexto en el que nace Rosario, recordemos, para la familia era más importante tener un niño varón, ¿no? Un niño que heredara el apellido, que heredara las tierras.
Ser varón tenía un valor especial en esta época, ¿no? Después nace su hermano Mario Benjamín y bueno, obviamente cuando él nace queda claro quién ocupa el centro de atención en esta casa. Durante estos primeros años, ella sentía que no era la hija que sus papás hubieran deseado. Y después ocurre una tragedia porque Mario fallece a los 7 años.
Esta pérdida obviamente devastó a toda la familia de Rosario. Para ella, este dolor tomó una forma distinta porque con el tiempo fue desarrollando esta sensación de que sus papás consideraban que era injusto que él hubiera fallecido en lugar de ella, diciendo como, pues, ¿por qué va a morir el varón de la familia y no la niña de la familia? No, como si el destino se hubiera equivocado de niño.
Y Rosario comenzó a crecer con una culpa muy difícil de explicar. sentía que debía de disculparse por existir, que ocupaba un lugar que en realidad le pertenecía a otra persona. Años más describiría sobre aquella sensación de ser una especie de fantasma. Era una niña extremadamente tímida, tan delgada y silenciosa que a veces tenía la impresión de no existir realmente.
Soñaba que estaba muerta y al despertar le costaba convencerse de que seguía viva. Se sentía un estorbo, alguien superfluo en la vida de los demás. Y mientras sus padres se encierran en su propio duelo, pues Rosario busca un refugio donde puede encontrarlo. Y a los 13 años de edad ya había leído una cantidad extraordinaria de obras de literatura universal.

Mientras otras adolescentes comienzan a interesarse por fiestas, reuniones, bailes, Rosario empieza a leer cada vez más. Más tarde recordaría que huía de los bailes de quincea añeras y de muchas actividades sociales porque se sentía incómoda entre la gente. Su verdadera vida ocurría en otro lugar, las páginas de los libros, las historias que ella empezaba a inventar.
Ese mismo año comenzó también a escribir con mayor frecuencia. Primero fueron unos pequeños poemas, algunos ejercicios ingenuos y textos inspirados por los primeros enamoramientos adolescentes. Nada extraordinario todavía, pero sí era el inicio de algo que terminaría cambiando su vida. Y uno de aquellos versos decía, “Intil aturdirse y convocar a fiesta, pues cuando regresamos, inevitablemente, alta la noche, al entreabrir la puerta, la encontramos inmóvil esperando.
Por esos años también empezó a escribir en un diario. Lo inició para acercarse a algún amor adolescente, que escribir se convierte en algo más importante que enamorarse. Y por el otro lado, Rosario crece con su nana Rufina, que es una mujer tojolabalos, pues le empieza a enseñar que hay más cosas afuera de este privilegio, estas haciendas pues que rodean la vida de Rosario, ¿no? Gracias a ella, Rosario conoce las tradiciones, las historias, las costumbres de los pueblos indígenas de Chiapas.
Mientras la sociedad que la rodea ve a los indígenas como personas inferiores, Rosario observa las desigualdades con los ojos de alguien que también conocía el dolor de sentirse desplazada. Y sin saberlo estaba encontrando los temas que más tarde atravesarían toda sus obras. Aunque ella nace en esta familia que es muy privilegiada, pues nunca encuentra su lugar en esta familia, en este privilegio, dentro de esta clase social, ni siquiera completamente dentro de sí misma.
Y esta sensación de no pertenecer se convierte en una de las fuerzas más grandes a la hora de escribir. Secundaria la inició en el colegio Elena Harly Hull y posteriormente la concluyó en la secundaria pública de Comitán. Era una alumna destacada, aplicada, disciplinada, aunque seguía siendo una joven extremadamente tímida que prefería observar antes que participar.
También continuaba leyendo cada semana una revista infantil llamada Paquin. Era una de sus favoritas, estaba fascinada por sus historias ilustradas y se animó a enviar una colaboración. Para su sorpresa, los editores la publicaron. Eran versos muy sencillos que decían, “Me gusta leer Paquín porque sale rin tin.
” Pero mientras ella está en este mundo de libros, cuadernos, de empezar a escribir, la realidad pega porque durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, la reforma agraria transformó profundamente la vida en Chiapas. Las grandes propiedades de muchas familias terratenientes, como la de Rosario fueron afectadas. Aquello generó varios conflictos, incertidumbre y un deterioro económico que la familia no esperaba.
Poco a poco el mundo en el que Rosario había crecido comenzó a desmoronarse. La finca El Rosario, símbolo de prosperidad familiar, terminó siendo vendida. Y en 1941, cuando ella cumple 16 años, los castellanos abandonan Chiapas y regresan a la ciudad de México. Instalaron en un departamento de la colonia Romapel, pero sus papás nunca terminaron de adaptarse a esta ciudad. Extrañaban mucho Chiapas.
Decían que la capital era un lugar hostil y agotador. Rosario terminó la secundaria y comenzó la preparatoria en el colegio Luis G de León. Y ahí es donde ocurre uno de los encuentros más importantes de su vida, porque aquí conoce a Dolores Castro. Aquí Rosario al fin encuentra a otra persona que es de su edad, que le gusta mucho la literatura, que le llama la escritura, la poesía, todas estas cosas que ella le gusta.
empieza una amistad inmediata que va a durar por 30 años. A los 17 años ya no era únicamente una lectora voraz, había comenzado a convertirse en escritora. Publicó sus primeros poemas en una revista estudiantil vinculada a la Facultad de Filosofía de la UNAM y empezó a colaborar en periódicos y publicaciones de Chiapas. Sus textos aparecieron en El estudiante de Tuxla Gutiérrez y en el periódico Acción de Comitán.
La niña que escribía versos para Pquín comenzaba a tomarse en serio y lo más sorprendente era que los demás también se la estaban tomando en serio. A esa misma edad comienza a dar clases de filosofía, lógica y ética en colegios particulares, que resulta un poco difícil imaginar porque apenas tiene 17 años y ya está enseñando materias complejas mientras todavía intenta descubrir quién es ella misma, pero por primera vez comienza a construir su identidad como escritora.
Y en 1944, cuando ella tiene 19 años, decide ingresar a la Facultad de Derecho en la UNAM, que ni ella sabe por qué la Facultad de Derecho. Lo cierto es que no duró mucho tiempo. Algunas fuentes dicen que duró un año o duró algunos meses. La cuestión es que pronto se cambia a la Facultad de Filosofía.
¿Por qué? Porque aquí ella dice como es que yo tengo todas estas preguntas que hacerme, quiero ideas, quiero entender el mundo. Dice que fue una de las mejores decisiones que tomó en su vida, porque aquí encuentra algo que no tenía antes, una comunidad. Está rodeada de jóvenes que están muy interesados en la literatura, en la poesía y pueden hablar de esos temas durante horas.
y se reunían en el histórico edificio de mascarones, especialmente en la cafetería, que funcionaba como una especie de laboratorio intelectual permanente. Conoce, pues, alguno de los futuros nombres más importantes de la literatura latinoamericana como Emilio Carvadillo, Luisa Josefina Hernández, Sergio Galindo, Luis Villoro, Fernando Salmerón y un joven poeta chiapaneco llamado Jaime Sabines.
De hecho, Jaime y Rosario pues se conocían porque ambos son de Chiapas, sus familias se conocían desde muy pequeños. Cuando se reencuentran aquí en la ciudad, la admiración entre ellos es inmediata, ¿no? Años después ella diría que admiraba especialmente su sensibilidad, su ternura y la musicalidad de sus versos.
Y aquellas reuniones le empiezan a cambiar la vida. Sus amigos le ofrecen algo que nunca había encontrado del todo en casa, reconocimiento, comprensión y afecto. Mientras todo esto está pasando en la Omnam, en casa es totalmente diferente porque aquí ella se empieza a dar cuenta de que estas cosas que ella creía desde chiquita por lo que pasó con su hermano, no eran de todo que hubiera nacido de ella, ¿no? sino que habían nacido de ciertas cosas, tal vez no directamente dichas por sus papás, pero sí un poco postpasivo agresivas debajo del agua, ya saben ustedes que le habían
hecho creer esas cosas y le decían ciertas cosas como que era injusto que él hubiera muerto, que ella siguiera viva, que sus papás habían sacrificado todo por ella, que habían abandonado a Chiapas por ella, que seguían viviendo únicamente por ella. Y muchos años más tarde ella le escribió a Ricardo Guerra, “Usted sabe que tuve un hermano y que se murió.
” y que mis padres, aunque nunca me lo dijeron directa y explícitamente, de muchas maneras me dieron a entender que era una injusticia que el varón de la casa se hubiera muerto y que yo, en cambio, continuara viva y coleando. Y una vez que ya se da cuenta de esto, pues es un poco revelador, ¿no? Un poco sanador para ella, porque ya no se empieza a preguntar qué es lo que yo hice mal para que esto pasara.
Empieza a preguntar qué es lo que le han hecho a ella para creer ese tipo de cosas. Aquí sí protagoniza una verdadera rebelión para sus papás. Fue directamente con ellos, los confrontó, les reclamó el abandono, la indiferencia, el peso de la culpa que ella nunca debió de haber sentido y lo hizo sin ninguna reserva. Esto cuesta imaginarlo en la boca de una veiañera que además estaba en el siglo XX en ese momento. O sea, algo así.
Imagínense, no podía salir de la boca de una chica, ¿no? Pero precisamente por eso es poderoso todo lo que ella dijo, porque por primera vez expresa a sus papás cómo se siente y cuando sus papás escuchan todo esto, pues quedan impactados, ¿no? Por primera vez se empiezan a acercar a ella, intentan darle este afecto que no ha tenido en todos estos años, intentan reparar el daño, pero Rosario ya no podía aceptar esto.
Sendía que llegaba demasiado tarde. Durante todos estos años. Había esperado amor y ahora ya no sabía qué hacer con él. La relación nunca vuelve a ser la misma y aunque siguen conviviendo, una distancia enorme se instala entre ellos. Rosario busca independizarse emocionalmente en todo lo que pudo y la convivencia queda reducida a una cortesía frágil que apenas logra ocultar pues este resentimiento, ¿no? Y de pronto empieza a ver a su mamá también de no solamente la ve como esa mujer que no fue capaz de protegerla, sino como una víctima pues de este
sistema patriarcal, ¿no? una mujer que se casó sin amor, que había vivido sometida a este matrimonio, que había aprendido a obedecer mucho antes de saber que podía elegir algo. 1945, cuando Rosario y su mamá hacen una especie de tregua, no era una relación perfecta, pero sí el comienzo de algo nuevo.
Lamentablemente el tiempo se estaba agotando porque en 1948 se enteran que la mamá de Rosario tiene cáncer y para el 10 de enero fallece. 20 días después de este fallecimiento, el papá de Rosario fallece de un infarto. Por unas entrevistas que vi en el canal 14, entiendo que él estaba manejando y Rosario iba con él y entonces pues ahí es donde le da el infarto y sin embargo, fallece ese mismo día y en menos de un mes pierde a los dos y Rosario queda sola con 21 años, una carrera universitaria en marcha y la sensación enorme de desamparo. Paradójicamente,
ese mismo año ocurrió algo importante en su carrera porque en septiembre publica trayectoria del polvo, una de sus primeras obras importantes y como sucedería tantas veces en su vida, el dolor y la escritura vuelven a aparecer juntos. Mientras esta etapa termina para siempre, otra comienza porque Rosario Castellanos pues ya no es solamente un estudiante brillante, ¿no? Ya se está convirtiendo en escritora y escribir se convierte en una necesidad tan urgente como respirar.
Para el 49 pública apuntes para una declaración de fe. Es una obra atravesada por las dudas religiosas y existenciales que le habían acompañado desde la adolescencia. Un año después aparece de la vigilia estéril y ese año obtuvo el grado de maestría en filosofía en LUN con una tesis titulada sobre cultura femenina.
parecer normal hoy en día, pero 1950 no lo era. Y en esta tesis, Rosario empieza a analizar la situación de las mujeres en la cultura y se empieza a preguntar por qué han sido excluidas durante siglos de espacios intelectuales. En su investigación revisó lo que filósofos, pensadores, escritores habían dicho sobre las mujeres a lo largo de la historia y lo que encontró no era precisamente alentador.
Página tras página aparecían prejuicios, descalificaciones y teorías que insistían en que las mujeres eran intelectualmente inferiores o incapaces de participar plenamente en la cultura. Rosario tomó todo aquello y lanzó una pregunta incómoda. Si las mujeres son realmente tan incapaces, como se ha dicho durante siglos, ¿cómo se explica la existencia de tantas escritoras, artistas e intelectuales extraordinarias? Ella las llamaba contrabandistas, mujeres que se habían logrado infiltrar en este territorio que era supuestamente prohibido para ellas.
Mujeres que habían encontrado esta grieta en el muro. Prepara su tesis, tuvo que soportar comentarios con descendientes y el escepticismo de compañeros que dudaban de la capacidad intelectual femenina. Y hoy es considerada uno de los textos pioneros del feminismo mexicano. 49. Rosario se enamora de Ricardo Guerra.
Ellos se conocen porque pues ambos están en la facultad de filosofía, se tienen amigos en común. Ricardo Guerra era este joven filósofo, profesor adjunto de Samuel Ramos y miembro de uno de los grupos intelectuales más influyentes de la época. Habían, les digo, coincido varias veces en los pasillos universitarios. Contaría la propia Rosario.
Fue Ricardo quien facilitó este acercamiento. Ella admiraba esta cualidad que sentía que ella no poseía, facilidad de poder acercarse a otras personas y relacionarse con los demás. Y con Ricardo ella siente que alguien la ve por primera vez, ¿no? Aquello la transforma por completo. En una carta escrita poco después le dijo, “Son como las muchas piezas de un rompecabezas que de repente toman su lugar, encajan y todo está resuelto, pero se necesita una clave. Esa clave es usted.
Pero de 1950, Rosario se regresa a Chiapas y se tiene que separar de Ricardo. Pero aquí se reencuentra con alguien más que es Raúl Castellanos. ¿Quién es Raúl Castellanos? Pues es un medio hermano de parte de su papá. La verdad es que no habían crecido unidos realmente, pero cuando fallecen los papás de Rosario se reencuentran.
Y entonces, pues Raúl se hace cargo de la administración del rancho familiar en Chapatengo y termina convirtiéndose en una presencia constante en la vida de Rosario. Rosario también dice que pues no es una relación sencilla, él tiene su carácter, tiene cambios bruscos de humor y una enorme necesidad de afecto que a veces choca con la propia fragilidad emocional de Rosario, ¿no? Sin embargo, en él encuentra algo muy valioso, que siente que es de las pocas personas que la pueden ver tal como eran.
Incluso en Chiapas, pues sus pensamientos están con Ricardo Guerra, ¿no? Desde Tuxlaudirres y Comitán, ella le empieza a mandar varias cartas compulsivamente. No te importa saber que soy una persona terriblemente hambrienta de ternura. Si Ricardo tarda en responder, Rosario imagina todos los escenarios posibles, que si la carta se perdió, que si él escribió mal la dirección, que si está molesto, que si la olvidó, que quizá todo fue un sueño, que tal vez nunca estuvieron juntos y esa espera pues la consumía, ¿no? Porque no sabía nada de
él, no sabía qué estaba pasando. Y cuando finalmente llega una carta de Ricardo, la emoción en Rosario es impresionante. O sea, agradece, celebra, respira otra vez. Todo depende de esas palabras, todo depende de él. Y ella confiesa, “Nunca pensé que se pudiera necesitar tanto a nadie como yo te necesito a ti.
” La verdad es que Ricardo mantiene cierta distancia, aunque ella le cuenta a todos sus amigos como él la cambia completamente, ¿no? Como que se siente completa por primera vez en su vida. dice, “Lo amo y soy feliz precisamente por usted.” Todo este tiempo ella le escribe cartas aún cuando no recibe respuestas a veces de él y dice que le escribía porque era otra forma de estar cerca de él.
Le escribiré muchísimo sin esperar a que lleguen sus respuestas. Con que Ricardo existiera parecía bastarle a ella. Y entonces cuando el amor ocupa prácticamente todo este espacio en la vida de Rosario, pues pasa otra cosa, ¿no? Y obtiene una beca para irse a estudiar a España. Era una oportunidad extraordinaria.
Una puerta se abría hacia el mundo y en septiembre de 1950 embarca en Veracruz junto con su amiga Dolores Castro. Durante los siguientes meses recorrería a ciudades que hasta entonces solo conocía por los libros Madrid, París, Roma, Nápoles, Viena, Suiza, Francia, Italia. Lugares que para cualquier joven escritora parecían un sueño, pero la realidad fue menos romántica de lo que podría imaginarse.
Rosario y Dolores vivieron largas temporadas de estrechez económica. Pasaron frío, hambre, contaban las monedas, compartían habitaciones modestas y aún así aprovecharon cada minuto visitando museos, leyeron sin descanso, conocieron nuevas corrientes artísticas, pero hay un problema, es que Ricardo pues está en México, ¿no? Y Rosario sueña constantemente con él, le escribe cartas donde confiesa que necesita verlo, que piensa en él todos los días, que lo busca incluso en sueños.
Lo que ella no sabía es que la historia estaba tomando un rumbo distinto. Está en Europa imaginándose esta vida con Ricardo. Ricardo está continuando su vida y en 1951 se casa con la pintora Lilia Carrillo y obviamente pues él no se lo dijo a Rosario, ¿no? O sea, no se lo contó, no le dijo nada. Rosario se entera por rumores que escucha por ahí, ¿no? Por comentarios indirectos y la noticia pues la devasta por lógica.
Al principio reacciona con rabia. Estaba bastante furiosa por esta noticia y por esos años también hay una frase que repite constantemente porque se quiere convertir en una escritora diciendo, “Voy a matarme de trabajo, pero voy a ser escritora.” y cumple su promesa porque a finales de 1951 regresa de Europa.
Cuando regresa a México de su estancia en Europa pues ya tiene 27 años. En esta época ocurre un episodio que es muy mencionado por mucha gente que leí. Rosario le pide a su hermano Raúl que la rape toda. Todo el mundo dice que Rosario hizo esto porque estaba atravesando como una crisis emocional. Ella después relata este evento con mucho humor, diciendo que era divertido, ¿no?, que ella lo había hecho para que no saliera del rancho antes de tiempo.
Curo porque muchos biógrafos han visto aquel gesto como una forma de castigo contra sí misma, como una especie de autoflagelación, como si ella estuviera intentando materializar por fuera el dolor que lleva por dentro. Y poco después se enferma gravemente de tuberculosis. La situación fue tan delicada que tuvo que regresar a la ciudad de México para recibir tratamiento y por varios meses estuvo hospitalizada.
En este tiempo, pues, ¿qué hizo? Leer, leer, leer. Devoraba todos los libros. Y para el 53 recibe una becaefeller del Centro Mexicano de Escritores, que es uno de los reconocimientos más importantes que podía recibir un joven autor mexicano. Su talento ya era imposible de ignorar para este entonces, pero el cambio más profundo estaba ocurriendo lejos de los círculos literarios.
estaba ocurriendo en Chiapas. En ese mismo año comienza a trabajar en el Instituto Nacional Indigenista dirigido por Alfonso Caso. Y este trabajo transforma su mirada para siempre porque durante meses recorre comunidades indígenas de Chiapas. no viaja a caballo por caminos que son muy difíciles. Si no han viajado a Chapas, pues de hoy en día todavía los caminos de algunas carreteras son muy difíciles, no me puedo imaginar en esa época, pero pues visita pueblos remotos, participa en campañas educativas, lleva funciones de teatro guiñol que son destinadas a
enseñar higiene, salud y organización comunitaria a los niños. A simple vista parece un trabajo de difusión cultural, pero para Rosario significó algo mucho más profundo. Era un regreso a sus raíces, ¿no? Un regreso al mundo que había observado desde que era pequeña, a las personas que habían vivido toda la vida a unos cuantos kilómetros de las haciendas de su familia y que sin embargo, parecían pertenecer a otro universo.
Por primera vez no los observa desde la distancia privilegiada de una niña criolla. Ahora convive con ellos, escucha sus historias, conoce sus problemas. Veía de cerca las desigualdades que había marcado la historia de Chiapas durante siglos. Mientras avanza por aquellos caminos, también estaba encontrando su verdadera voz.
Y mientras ella está haciendo todo este trabajo, pues Ricardo vive en Europa junto con su esposa y ahora con sus hijos. Pero la vida de Ricardo pues tampoco parece muy estable. Para 1954, su matrimonio acaba. El divorcio es inminente. Rosario por ese momento todavía no sabe que Ricardo ya esté divorciado. Pero después de años de perseguir este amor que parece imposible, el destino estaba preparando un nuevo capítulo en sus vidas.
Y esto ocurre pues mientras ella sigue escribiendo, porque este mismo año ella escribe Balun Can Balun Can entendido, es pues el nombre originario de Comitán. En esta novela transforma su infancia, los ranchos de Chiapas, las tensiones entre los indígenas y terratenientes y los fantasmas de su propia familia en literatura.
Después de estos años de cartas, silencios, apariciones y todas estas cosas que pasa con Ricardo, pues en ese mismo año se vuelven a encontrar y cuando se reencuentran ocurre algo que parece inevitable, como si todos estos años de espera estuvieran conduciendo hasta este mismo momento. Según contaban quienes los conocían, volver a verse y decidir casarse fue prácticamente el mismo act rosario, pues llevaba más de 5 años imaginándose este momento y ahora por fin estaba ocurriendo.
Sí, aunque dice así como encontrarse es casi igual que casarse, la verdad es que se casan hasta el 58, pero pues yo asumo que para ella esta unión empieza desde este año, ¿no? Rosario y Ricardo construyen esta nueva vida en una casa en constituyentes. Y bueno, les digo, es este sueño que ella persiguió por varios años, pero la realidad es mucho más complicada porque pues para este entonces Rosario sigue siendo esta mujer que es profundamente insegura, como que tiene estos fantasmas de la infancia que que no la han dejado en paz, tiene esta
sensación de que no es suficiente, tiene miedo al abandono, esta necesidad desesperada de ser amada. La relación con Ricardo, la verdad es que no ayudaba para nada, era infiel, pues obviamente ella sentía muchos celos y todo esta incertidumbre que vivía en esta relación se convierte en una presencia constante, ¿no? Porque ella empieza a sufrir enormemente, pero lo más doloroso es que ni siquiera culpa a Ricardo, se culpa a ella misma.
piensa que esto le pasa porque no es suficiente y Ricardo tiene que buscar otras mujeres para encontrar a alguien que pues que sí sea suficiente para él, ¿no? Y ella empieza a describirse a sí misma como fea, gorda, histérica y todas estas cosas como si fueran malas, pues como si fueran una explicación de por qué Ricardo está haciendo todo esto.
Y pues obviamente se convence de que hay muchas mujeres allí afuera que tienen algo que ella no tiene. Y bueno, aún así continúa porque ella tiene estabilidad extraordinaria de estar sufriendo por dentro todas estas cosas, pero que sigue escribiendo, ¿no? Alguna vez alguien describió su mente como si estuviera dividida en dos cosas, ¿no? Un lado destinado al dolor y la otra que estaba destinado a la literatura.
Y bueno, aquí Rosario puede pasar una noche atormentada por los celos y al día siguiente sentarse a escribir con una lucidez asombrosa. Su vida personal es un caos, su obra alcanzaba una profundidad cada vez mayor. Pero entonces llega una tragedia aún más dura, que es la maternidad y la pérdida. Durante estos años, pues ella queda embarazada varias veces y dos de sus hijos mueren poco después de nacer.
Entre ellos, una niña que se llama Adriana, como su mamá, que sobrevivió por apenas unos días. La muerte de Adriana la devastó. Fue uno de los golpes más dolorosos de toda su vida. Y como había hecho siempre frente al sufrimiento, recurrió a la escritura para intentar comprender lo incomprensible.
Mientras tanto, pues ella estaba intentando sostenerlo todo, su matrimonio, su carrera, la casa, la escritura, incluso por temporadas. Ella tiene que cuidar a los hijos de que Ricardo había tenido con su primera esposa. Entonces, toda esta carga se vuelve muy grande para ella y las crisis emocionales comienzan a hacerse cada vez más frecuentes.
Buscó ayuda en el psicoanálisis, probó tratamientos contra la depresión y el insomnio, pero ni siquiera entonces dejó de escribir. que para Rosario la literatura nunca fue una simple profesión, era una forma de sobrevivir, una forma de tomar todo aquello que parecía destruirla y transformarlo en algo que pudiera comprender.
Después de todos estos años marcados por pérdidas y dificultades, llega a 1961 y con ello llega el nacimiento de su hijo Gabriel. Una vez que nace Gabriel, pues se transforma la vida de Rosario, ¿no? Dice que es el otro gran amor de su vida. Por un lado está agradecida porque después de estas dos pérdidas que tuvo, pues por fin puede ver como el futuro de una manera más ligera.
Sin embargo, pues en el momento en el que se convierte mamá, pues es una experiencia muy diferente. Ella misma dice, “Al dar a luz a Gabriel, me di luz a mí misma como madre.” Un papel para el que no estaba entrenada. Rosario, pues obviamente adoraba a su hijo, pero también es difícil, ¿no? Una vez que te conviertes en madre.
Y pues para ella esto empezó a ser difícil porque una pues una no nace mamá, se hace mamá, ¿no? Entonces cuando nace Gabriel ella tiene todas estas ideas de pues quiero seguir trabajando en la literatura, en todo lo que está haciendo, pero tiene que luchar con estos inseguridades que ha tenido toda su vida, ¿no? Con su característico sentido del humor llegó a resumir el conflicto en una frase: “Madre y poetista como que no riman, pero ahí se van.
” Ese mismo año asumió la dirección de la Gaceta Universitaria de la UNAM y continuó impartiendo clases de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras. Su carrera atravesaba uno de los mejores momentos y aunque los problemas con Ricardo nunca desaparecieron de todo, pues la llegada de Gabriel introdujo algo que había sido muy escaso durante su infancia, ¿no? Una sensación de plenitud, un amor que no estaba condicionado por la culpa, la exigencia o el abandono.
Por primera vez, Rosario no solo estaba intentando comprender el mundo a través de la escritura, también estaba aprendiendo a verlo a través de los ojos de una madre. A principio de los años 60, Rosario se había convertido en una de las escrituras más importantes de México. En el 62 pública Oficio de tinieblas, que es una novela monumental inspirada en los conflictos históricos de Chiapas y en las injusticias que ella había observado desde niña.
La crítica una vez que lee esto, pues queda impresionada. La novela fue reconocida con el premio Zor Juan Inés de la Cruz y confirmó algo que muchos ya sospechaban, que Rosario era una de las voces más poderosas de su generación, porque su matrimonio con Ricardo sigue siendo esta fuente constante de dolor. Los celos, las ausencias, les digo, las las los celos, las ausencias, las infidelidades aparecen una y otra vez en esta relación.
Y la respuesta de Rosario a esto siempre era exigirse más, escribir más, trabajar más, como si la perfección la pudiera proteger de este abandono. Al mismo tiempo dirige publicaciones universitarias, daba clases en Lunam, escribía artículos, atendía compromisos culturales y criaba a Gabriel. Pero quienes la conocían de cerca sabían que estaba agotadísima.
Las discusiones con Ricardo eran cada vez más frecuentes. Había reclamos, silencios, celos, infidelidades. Y en medio de todo esto, pues está Gabriel, que apenas tiene 5 años. Entonces, Rosario empieza a sentirse atrapada en un ciclo donde no sabe cómo salir. Por primera vez en mucho tiempo toma una decisión de irse y alejarse de todo eso.
En septiembre de ese mismo año aceptó una invitación como profesora visitante en la Universidad de Wisconsin y deja México. Y bueno, en esta última oportunidad, pues para intentar reconstruirse. Pero cuando llega a Estados Unidos descubre que la distancia no resuelve nada porque pues se sigue despertando a mitad de la noche, sigue sintiendo esta ansiedad, sigue arrastrando la misma tristeza que había llevado consigo desde la infancia y años antes había escrito sobre sentirse como un fantasma, ¿no? Entonces en Wisconsin esta sensación regresa con
más fuerza y aquí pues ya está sola. Dice también que pues le cuesta el idioma. está lejos de los amigos, lejos de su hijo y lejos pues de la imagen que tenía de sí misma. Entonces, en sus cartas de estos meses aparecen preguntas dolorosas como, “¿Soy realmente escritora? ¿Todavía puedo escribir? ¿Tengo algo que decir?” La mujer que parecía tan segura en sus artículos y conferencias estaba llena de dudas cuando se quedaba solas consigo misma.
Las noches eran especialmente difíciles. Lee hasta la madrugada, enciende y apaga la luz. una y otra vez intentando mantener a raya una tristeza que parece no tener fondo, pero Rosario empieza a concentrarse en salvarse a sí misma en lugar de concentrarse en su matrimonio y aquí pues se concentra en dar clases, escribir, observar su propia tristeza con la misma lucidez con la que observa sus personajes.
no quería seguir siendo la víctima de sus emociones, no quiere entenderlas, desarmarlas, domarlas y aunque el proceso fue lento, comenzó a encontrar algo que había perdido hace mucho tiempo, que era una cierta paz. Sin embargo, todavía queda una herida que es la más importante de todas, ¿no?, que es Gabriel.
Porque mientras Rosario intenta reconstruirse en Estados Unidos, su hijo está en México y la culpa que ella siente de haberlo dejado atrás la acompaña todos los días. Cuando finalmente Gabriel llega a Wisconsin a finales de ese año, el reencuentro pues estuvo muy lejos de ser el que ella se había imaginado porque Gabriel estaba herido y Rosario tenía que luchar para recuperar algo que creía que era seguro, el amor de su propio hijo.
Cuando Rosario regresa a México en el 67, pues no es exactamente ya la misma mujer que se había ido este año en Estados Unidos. No resolvió todos sus problemas, pero le había dado algo que llevaba mucho tiempo buscando, que era la distancia. la distancia de poder existir más allá de su esposo.
Y por primera vez en mucho tiempo, Rosario empieza a confiar en sí misma y una vez que regresa a México, la relación con Gabriel empieza a sanar poco a poco, pero empieza a sanar. Rosario llegó a describir este proceso como un auténtico milagro que Gabriel la deja de ver como una extraña y la convierte en el centro de su mundo. Y Rosario descubre que la maternidad no es algo que se aprende de manera natural, sino que es un trabajo constante, que está lleno de errores, de dudas y de segundas oportunidades.
Colabora regularmente con el Excelor y se convierte en una de las voces intelectuales más escuchadas del país. Mientras tanto, les digo, ella sigue escribiendo, pero si algo había aprendido durante estos años que habían sido tan oscuros en su vida, es que la literatura pues no elimina el sufrimiento, pero sí le puede dar forma.
Entonces llega a 1968, que es uno de los años más dolorosos para este país. Ella es nombrada mujer del año, que es un reconocimiento que confirmaba su lugar como una de las intelectuales más importantes del país. Pero la celebración dura poco porque meses después ocurre la matanza de Tlatelolco. Lo que pasa es que muchos guardan silencio, pero Rosario no se puede quedar callada por todo esto que pasa.
De esa indignación nace Memorial de Tlatelolco, uno de los textos más poderosos de toda su obra, porque para Rosario la literatura no sirve solamente para contar historias, también sirve para recordar aquello que otros están intentando borrar y recordar para ella es una forma de justicia. A finales de esta década, pues Rosario ya no es esta escritora nada más, ¿no? Es una figura pública, una intelectual, una mujer que ya opina sobre cultura, política, feminismo y derechos de las mujeres en un país donde pocas mujeres tienen
espacio. Rosario comienza a escribir alguno de los textos feministas más importantes. Ya no habla solamente de sí misma, sino de la situación de millones de mujeres mexicanas. cuestiona la idea de que la abnegación fuera la mayor virtud femenina y criticó los únicos papeles que la sociedad parecía aceptar para las mujeres, que son pues ser esposa, madres o vírgenes.
Porque para Rosario la maternidad debía ser una elección, no un destino obligatorio. Quizás por primera vez comienza a imaginar que su vida no solo gira alrededor de su esposo Ricardo Guerra. Aquí ya al fin ella toma esta decisión de que ya no puede seguir así. Esta relación que que pues está llena de celos, infidelidades, no funciona y entonces pide al fin el divorcio después de 13 años de estar casados.
Este mismo año se le nombra embajadora de México en Israel, Teleavib, junto a su hijo Gabriel comienzan esta nueva etapa juntos. Por primera vez en mucho tiempo parece estar construyendo la vida que ella quiere para sí misma. disfrutaba de este trabajo diplomático que hacía, dar conferencias, viajar.
Sigue escribiendo, por supuesto. En ese año publicó poesía No eres tú, una recopilación de toda su obra poética. El título, pues era una declaración de principios, ¿no? La poesía ya no era el real reflejo de un amor perdido, sino sino una forma de comprender el mundo y comprenderse a sí misma. Para el 73 ya parece haber encontrado la paz consigo misma, pero esta etapa dura muy poco porque la noche del 7 de agosto de 1974, mientras se encontraba sola en su casa, Rosario sufrió un accidente doméstico.
Había salido de bañarse y fue a contestar el teléfono cuando recibe una descarga eléctrica provocada por una lámpara. La electrocución le causó la muerte de manera casi instantánea. Tenía apenas 49 años. La noticia conmocionó a México no solo porque moría una de las escritoras más importantes del país, sino que desaparecía una voz que había dedicado toda su vida a cuestionar todas estas injusticias, a hablar de mujeres, de los pueblos indígenas, de todas las personas que habían sido obligadas a vivir en silencio. Sus restos fueron
trasladados a México y recibieron homenajes oficiales. Con el tiempo, su obra terminó ocupando el lugar que ella misma ayudó a construir, el de una de las figuras fundamentales de la literatura mexicana del siglo XX. Y así acaba esta historia. La verdad, después de su fallecimiento empiezan a salir como muchos rumores de si fue un accidente, si no fue un accidente, porque pues ella venía pues de varios episodios depresivos durante muchos años atrás.
el libro que sacan póstumo de ella, de las cartas que le manda a Ricardo. Eh, leí un documento que yo encontré del que se los voy a poner aquí, la verdad no me acuerdo que es de la secretaria de cultura. También vi el el documental este canal 14 que les digo porque ahí entrevistan a Sara Uribe que ella hizo como un libro sobre Rosario Castellanos.
También Elena Poniatopska este año sacó un libro sobre Rosario Castellanos. Sara Uribe, por lo que vi en las entrevistas, dice que su libro no es como biográfico como tal, sino que pues ella como escritora está viendo como otra escritora, ¿no? Espero les haya gustado este video. Si les gustó le pueden dar like, se pueden suscribir, me pueden dejar los comentarios y si lo están viendo desde su celular le pueden dar hype porque eso ayuda a que estos videos se muevan y más personas lo puedan ver.
Y nos vemos la próxima semana. Bye.