Así murió CADA ASESINO que EJECUTÓ a María Antonieta, la reina guillotinada

Así murió CADA ASESINO que EJECUTÓ a María Antonieta, la reina guillotinada
Así murió cada asesino que ejecutó a María Antonieta, la reina guillotinada. A primera hora del 16 de octubre de 1793, en un juicio amañado, María Antonieta, exreina consorte de Francia como viuda del ya ejecutado Luis XV, fue declarada culpable de los tres principales cargos que se le imputaban: alta traición, conspiración contra la seguridad del Estado y agotamiento del Tesoro Nacional.

 María Antonieta fue ejecutada por decapitación en la guillotina a las 12:15 del mediodía del 16 de octubre del año 1793. Preparándose para su ejecución, tuvo que cambiarse de ropa delante de sus guardias. Instantes antes de ser decapitada, pisó un zapato de su verdugo y sus últimas palabras fueron perdóneme, señor, no lo hice a propósito.

 Pero la historia no terminó con su muerte, porque uno tras otro, casi todos los hombres que la condujeron a la guillotina, el destino les hizo pagar su violencia con violencia. ¿Quiénes fueron y por qué la historia les cobró caro sus acciones? Antes de meternos a fondo, no olvides suscribirte a nuestro canal y activar las notificaciones para mantenerte al día con nuestras actualizaciones.

Charles Henry Sanson, verdugo jefe de París, dirigió su ejecución. Charles Henry Sanson provenía de un linaje de ajusticiadores parisinos del siglo X y fue el verdugo jefe de París durante los reinados de Luis XV y Luis XV y la primera República. administró la ejecución de la pena capital en París durante más de cuatro décadas y según un diario familiar, entre el 14 de julio de 1789 y el primero de octubre de 1796, supervisó el guillotinado de 2,548 personas, incluyendo 370 mujeres, entre ellas la reina María Antonieta, al rey

Luis XV, nueve mayores de 80 años y 22 menores de 18, cuya ejecución era legal en Francia en ese tiempo. Durante el guillotinado de María Antonieta, su hijo Henry accionó la caída de la cuchilla. Tras la Revolución Francesa, Samson desempeñó un rol esencial en la adopción de la guillotina como método estándar de ejecución. Después de que el Dr.

 Joseph Ignas Guillotin propusiera públicamente la máquina como método más piadoso de causar la muerte, Samson presentó un memorándum de gran relevancia y perspicacia ante la Asamblea Francesa, defendiendo la propuesta del médico. Su hijo menor, Gabriel, fue su asistente desde 1790, pero murió tras resbalar de un andamio mientras mostraba una cabeza cortada a la multitud.

 Charles Henry Sanson falleció en París el 4 de julio de 1806 a los 67 años. Anton Quentin Foker Timbille, acusador público que exigió su pena de muerte. Anton Quentin Fukier de Triville, apodado de manera póstuma, el proveedor de la guillotina, fue un abogado francés que actuó como acusador público del Tribunal Revolucionario durante la Revolución Francesa y el periodo del terror.

 Se desempeñó como fiscal en París desde marzo de 1793, solicitando la ejecución de numerosos acusados, incluyendo célebres personajes como María Antonieta, Danton y Robespier. En su condición de fiscal, supervisó más de 2000 guillotinadas. Tras los acontecimientos del 10 determidor 28 de julio de 1794 fue arrestado a principios de agosto y juzgado por el Tribunal Revolucionario, acusado de ser uno de los principales responsables de los excesos cometidos durante la época del terror.

 El valor que tenía al pedir la pena de muerte para miles de personas le flaqueó cuando fue él quien resultó acusado y se defendió en los siguientes términos: “No soy yo quien debería estar ante el tribunal, sino los jefes cuyas órdenes he ejecutado. Solo actúe conforme al espíritu de las leyes aprobadas por una convención investida de plenos poderes.

” En general, su defensa se basó en culpar a Robespier y al Comité de Salvación Pública. No le sirvió de nada. Fue guillotinado el 7 de mayo de 1795. Maximilian Robespier exigió juzgarla y dominaba el comité que la condenó. Después de la ejecución de Luis X, el destino de María Antonieta se convirtió en una cuestión central de la Convención Nacional.

 Mientras algunos abogaban por su muerte, otros proponían intercambiarla por un rescate del Sacro Imperio Romano Germánico o por prisioneros de guerra franceses. En abril de 1793, durante el reinado del terror, se formó un comité de salvación pública que en julio fue dominado por Maximilian Robespier. Con su ingreso por esas fechas, a instancias de Robespier, el comité exigió juzgar a la exreina.

Caído en desgracia por sus excesos, el 28 de julio de 1794, el Tribunal Revolucionario condenó a muerte al artífice de la época del terror junto con 21 de sus partidarios. Un grabado de la época identifica a Robespiar como el número 10 en la procesión hacia el cadalso. Tras su decapitación, la multitud estalló en vivas, gritos y júbilo y aplausos que, según informes del periodo, se extendieron por 15 minutos.

 Robespier y los demás ajusticiados fueron sepultados en una fosa común en el recién abierto cementerio de Rancis entre 1844 y 1859. Posiblemente en 1848, los restos de todos los allí enterrados fueron llevados a las catacumbas de París. Jack René Hbert lanzó la falsa acusación de delitos con su hijo en contra de ella. María Antonieta fue juzgada por los delitos de alta traición, malversación y dilapidación del Tesoro nacional y conspiración contra la República.

 Jack René Herbett también la acusó falsamente de relaciones con su pequeño hijo Luis Carlos, reconocido por los monárquicos franceses como Luis X. Este falso cargo era necesario para asegurar una condena a muerte que estaba decidida antes del comienzo del juicio, pero fue incluido para que en el prontuario figurara un delito moral o familiar a los que se les daba gran importancia en la época, sobre todo tratándose de una extranjera que por lo demás nunca simpatizó a los franceses.

 El inventor del delito íntimo de María Antonieta con su hijo fue el periodista radical Jack Hbert, uno de los principales instigadores de las medidas más excesivas aplicadas durante la época del terror. Hebbert era tan radical que acusaba a Robespier y a Danton de ser demasiado blandengues. Cuando lanzó la acusación del delito íntimo contra María Antonieta durante el juicio, Robespier no pudo ocultar su contrariedad y más tarde lo calificó de imbécil.

Su enfrentamiento con Robespier le costó a Hear su arresto, juicio y fue guillotenado el 24 de marzo de 1794. Se cuenta que se desmayó varias veces camino al cadalzo y gritó histérico cuando lo pusieron bajo la hoja. Según se afirma, los verdugos y la multitud se divirtieron un poco con él, ajustando la máquina para que la cuchilla se detuviera pocos centímetros de su cuello.

 Hicieron esto tres veces, pero a la cuarta le cercenaron la cabeza. Martial Herman presidió el tribunal que condujo su juicio. Martial Herman fue un abogado francés que actuó como juez principal en varios juicios durante el reinado del terror, siendo sus casos más importantes los de María Antonieta y George Danton.

 Hermann fue comisario de policía y como tal se ocupó de las conspiraciones de la prisión de Luxemburgo poco antes de la caída del régimen jacobino. Estas conspiraciones no eran motines ni rebeliones realizadas por los presos, sino planes concertados para el asesinato de determinados prisioneros. El 28 de agosto de 1793, a propuesta de Robespier, sustituyó a Jack Bernard Marie Montané como presidente del Tribunal Revolucionario.

Tres días después del nueve de determidor, 30 de julio de 1794, Herman fue arrestado y encarcelado, pasando 10 meses en prisión. En sus primeros días de cautiverio, escribió una memoria a su favor, destacando que siempre se había preocupado por ayudar a las esposas e hijos menores de los hombres que arrestaba.

 El 6 de mayo de 1795 recibió el vericto de condena a muerte con un solo voto de mayoría y se cuenta que arrojó su sombrero por la ventana en una reacción de rabia e impotencia. Marcial Herman fue guillotinado en la plaz de Greb de París el 7 de mayo de 1795 a los 35 años. George Con, miembro del comité, redactó leyes que aceleraron ejecuciones.

 George Agus Con fue un abogado y político francés conocido por su actuación como diputado en la Asamblea Legislativa durante la Revolución Francesa. El 30 de mayo de 1793, Couton fue elegido miembro del comité de salvación pública, formando una especie de triumbirato no oficial dentro del órgano, junto con Maximilian Robespier y Luis Anthony de San Jost.

 Como miembro del comité redactó proyectos legales para acelerar las ejecuciones, incluyendo la de María Antonieta. Couton desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de la ley del 22 praireal, que causó un fuerte aumento en el número de ejecuciones de los acusados como contrarevolucionarios. Este instrumento legal conocido como la ley del gran terror permitió al Comité de Salvación Pública simplificar los procesos judiciales y las ejecuciones durante la crisis que antecedió a la reacción termidoriana.

 Coton renunció a un viaje a Ubernia para, como escribió, poder morir o triunfar con Robespier. Durante las últimas caóticas semanas de la época del terror, en la que todo el mundo temía por su vida, la convención, en un acto de autopreservación, ordenó el arresto de Robespier, su hermano Augustín, San Just y Coton, todos ejecutados en las masivas guillotinadas del 28 de julio de 1794.

Luis Anton de San Just, miembro del comité que selló su destino. Luis Anton de San Jost, apodado el arcángel del terror, un político, filósofo y prominente revolucionario francés que presidió la Convención Nacional Francesa, lideró el club jacobino y fue una de las figuras más importantes de la revolución.

 fue un aliado incondicional y cercano amigo de Robespier y murió guillotinado el 28 de julio de 1794 tras la caída de este. Destacado por su elocuencia y reconocido por su inflexibilidad e intransigencia en la defensa de los principios revolucionarios, especialmente la igualdad, San Jost también descolló en varias misiones militares que le encomendaron, como la rectificación del ejército del Rin y la victoria de los ejércitos republicanos en Fleurus, frente a la monarquía de los Absburgo.

Como miembro del comité de salvación pública, San Jost fue uno de los personajes que sellaron el fatal destino de María Antonieta. Como teórico político, inspiró notoriamente la Constitución del año 1, así como la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1793, anexa el texto constitucional. El 9D Terminó defendió a Robespier de las acusaciones de sus opositores y fue arrestado junto con él.

 A partir de ese momento, St. Just se mantuvo en un silencio sepulcral hasta su ejecución. Al día siguiente, Antony Simón manipuló a su hijo para que acusara a su propia madre. Antony Simón fue un zapatero jacobino que manipuló y coaccionó al pequeño príncipe Luis Carlos, hijo de María Antonieta y Luis XV, reconocido por los realistas franceses como el rey Luis X, para que firmara una declaración en la que acusaba a su madre de agresiones íntimas.

 El 3 de julio de 1793, el Comité de Salvación Pública se paró por la fuerza a Luis Carlos. Entonces, un niño de 8 años de su madre, ya bajo arresto en la prisión de la Torre del Temple. El chico fue puesto al cuidado del jacobino Anton Simón y su esposa María Juana. El objetivo de los revolucionarios era borrar su identidad real e reeducarlo en los ideales de la República.

 Para obtener una confesión, el niño fue emborrachado con vino, hostilizado y coaccionado. Este testimonio fraudulento fue después utilizado contra María Antonieta como uno de los cargos en su contra por el periodista revolucionario Jack Herbert. La exreina se negó a responder las preguntas sobre este tema por considerarlas ofensivas. Luis Carlos murió en prisión a los 10 años de edad en 1795.

Debido a la tuberculosis y a las pésimas condiciones de salubridad en cautiverio. Anthony Simón formó parte del grupo de guillotinados en la plaza de la revolución, actual Plaza de la Concordia, el 28 de julio de 1794, junto con Robespier. Jan Paul Marat incitó por prensa a matar a la familia real. Jean Paul Morat fue un periodista revolucionario radical jacobino, conocido principalmente por haber sido acuchillado hasta la muerte en una bañera el 13 de julio de 1793 por la militante Girondina Charlotte Cordai, uno de los episodios de la

Revolución Francesa inmortalizados en uno de los cuadros de Jack Louis David. Desde su periódico, el amigo del pueblo, Marat, insistía de manera constante y virulenta en la necesidad de ejecutar a la familia real de Francia. Estos mensajes y proclamas tuvieron un impacto decisivo en el destino final de Luis XV y María Antonieta.

 Los escritos de Marat contribuyeron a la radicalización de las masas francesas, ya que muchos de sus integrantes compartían su propuesta de eliminar no solo a la pareja real, sino a toda la aristocracia francesa por su oposición a la revolución. Con sus textos, Marat fue uno de los principales impulsores de la ejecución en la guillotina del rey Luis XV el 21 de enero de 1793.

Marat fue uno de los principales ideólogos de la época del terror de la Revolución Francesa, que entre el 5 de septiembre de 1793 y el 27 de julio de 1794 guillotinó a entre 15,000 y 17,000 personas y en total murieron incluyendo todas las causas, entre 35,000 y 40,000 personas. Esto es ejecuciones, muertos en prisión, fusilamientos masivos y ahogamientos.

Sin embargo, no pudo darse el gusto de ver expuesta al público por el verdugo la cabeza de María Antonieta, ya que antes de la ejecución de la exreina, Carlota Cordai lo mató a él. George Danton creó el tribunal revolucionario que la juzgó. George Jack Danton fue un abogado y político francés y uno de los personajes más destacados de la Revolución Francesa.

 De origen modesto, emergió como líder político radical gracias a su brillante oratoria que desplegó en el club de los cordeliers y en la Asamblea Nacional. Tras la caída de la monarquía el 10 de agosto de 1792 fue nombrado ministro de justicia. actuó como el principal instigador del Tribunal Revolucionario en la Convención Nacional y fue el primero en presidir el comité de salvación pública.

 Tras la insurrección del 31 de mayo al 2 de junio de 1793, cambió de opinión sobre el uso de la fuerza, haciéndose más moderado y perdió su puesto en el comité, lo que consolidó su rivalidad con Robespier. abandonó la política, pero fue instado a regresar a París para abogar por la moderación, lo que hizo pidiendo el fin del terror y la disolución del Comité de Salvación Pública.

 A finales de marzo de 1794 anunció el fin del terror sin haberse alcanzado el consenso en torno a esa medida entre la dirigencia revolucionaria y Robespiar lo hizo guillotinar acusándolo de conspiración. Bertram Barere, miembro del comité que ordenó el terror. Bertram Barere de Besoac fue un político, periodista y masón francés, uno de los miembros más importantes de la Convención Nacional.

Respaldó la creación del Comité de Salvación Pública, siendo uno de los principales responsables del reinado del terror junto a Robespier y a St. En la primavera de 1794 se convirtió en opositor de Robespier y se unió al golpe que condujo a la caída del líder revolucionario. Se dice que era tan oportunista que una anécdota posiblemente apócrifa, señala que en una de las últimas sesiones de la convención llevaba en los bolsillos dos discursos, uno a favor y otro en contra de Robespier.

 Tras la ejecución de Robespier, lo describió como tirano y como el terror mismo. Sin embargo, Barere fue arrestado y su abogado defensor, Lázare Carnotinó de hundir con su defensa, argumentando que no era mucho peor que él mismo. Fue condenado a la deportación a la Guayana francesa, pero logró fugarse de la cárcel antes de cruzar el océano, iniciando una vida de fugitivo hasta que las cosas lograron calmarse.

Se benefició de la amnistía de Napoleón en 1799 y murió el 13 de enero de 1841 a los 85 años, siendo el último miembro del comité de salvación pública en fallecer. Jack Nicolás Villa Barene, miembro del comité la llamó vergüenza de la humanidad. Jack Nicolás Villao Barene fue un revolucionario francés que sobresalió como orador de los jacobinos.

 fue el autor de la idea de establecer un calendario revolucionario republicano en sustitución del gregoriano, cuyo día inicial fue el primero de vendimiario 22 de septiembre de 1792, fecha en la que la Convención Nacional abolió la monarquía y proclamó oficialmente la Primera República Francesa.

 Formó parte del Comité de Salvación de la República desde septiembre de 1793, por lo que le tocó participar en el juicio a María Antonieta, a la que describió como una vergüenza para la humanidad. fue cercano a Robespier en sus enfrentamientos con Herber y Danton, aunque lo abandonó en el momento decisivo, participando en el golpe que lo depuso.

 En 1795 fue arrestado, juzgado y condenado al exilio en la Guayana Francesa. Tras la adnistía de Napoleón en 1799, rehusó regresar a Francia, prefiriendo quedarse en América, instalándose en la colonia francesa de Saint Doming, en la parte occidental de la isla la española, futura República de Haití. Villao Barene murió en Puerto Príncipe, ya en un Haití independiente, el 3 de junio de 1819, a los 63 años.

 Jan Marie Colot de Herisa, miembro del comité durante el terror que la condenó. Jan Marie Colot fue un dramaturgo, actor y revolucionario francés que formó parte del Comité de Salvación Pública durante la época del terror de la Revolución Francesa. Envió a la guillotina más de 2000 personas en la ciudad de Lon, aunque suele anotarse a su favor que salvó de la cuchilla mortal a Madam Tus, la artista francesa conocida por sus esculturas de cera y fundadora del famoso museo que lleva su nombre en Londres.

 En octubre de 1793, la convención lo envió junto con Joseph Fuch a castigar la revuelta de Lon, donde hizo un baño de sangre de tal magnitud que incluyó a 100 sacerdotes y monjas, que alarmó incluso al poco impresionable comité de salvación pública que lo hizo retornar a París. Acusado de atacar a la población de Lon y temiendo su propio arresto y ejecución, Colot se opuso a robespiar durante la reacción termidoriana en julio de 1794.

A pesar del cambio de bando, en 1795 fue juzgado y deportado a la temible colonia penal de Cayena en la Guayana Francesa, donde murió de fiebre amarilla en 1796 a los 46 años. Lázare Carnot, miembro del comité con poder dictatorial durante el terror. Lázare Carnot fue un dirigente revolucionario y matemático francés, conocido principalmente por su papel como organizador de la victoria de Francia en las guerras revolucionarias contra Austria.

 Como matemático se le considera uno de los creadores de la geometría moderna y su hijo Sad Carnot, padre fundador de la termodinámica. Lázare Carnot no se opuso al establecimiento del reinado del terror y participó en la caída de Robespier, a pesar de lo cual logró salvar el cuello en una época en la que la vida valía poco en Francia, aunque estuvo un periodo preventivamente exiliado en Génova.

 En 1800, Napoleón lo designó ministro de guerra, aunque sus convicciones republicanas no calzaban con las aspiraciones autocráticas del Gran Corso. Finalmente se retiró de la vida pública en Napoleón, quien había sido su protegido. Lo nombró conde de Carnot. prestó un último servicio a Buenaparte como ministro del Interior durante los 100 días, tras lo cual fue deportado a Prusia muriendo en el Macdeburgo el 2 de agosto de 1823.

Pierre André Cofinhal, juez del tribunal, firmó su sentencia de muerte. Pier André Confinjal Dubal, más conocido como Jean Baptiz Confijal, un abogado y revolucionario francés, juez del Tribunal Revolucionario y miembro del Consejo General de la Comuna de París. Políticamente cercano a Robespier, se comportó con un celo y una intransigencia que engendraron hacia él una profunda ánima adversión entre los círculos revolucionarios, junto con su tendencia a los comentarios ingeniosos fuera de lugar. Como juez del Tribunal

Revolucionario, le tocó juzgar y firmar la sentencia de muerte de María Antonieta. En octubre de 1793, presidió el juicio de Anthony Labocier, fundador de la química moderna, y dejó para la historia una frase infame cuando la esposa del hombre de ciencias pidió clemencia para su esposo. La República no necesita científicos ni químicos.

 El curso de la justicia no puede demorarse. La vocier, artífice del sistema métrico, descubridor del papel del oxígeno en la combustión y autor de la ley de la conservación de la masa, fue guillotinado el 8 de mayo de 1794. Confinhal fue el condenado a muerte número 55 en ser guillotinado durante las purgas de la reacción termidoniana el 6 de agosto de 1794 en París.

 Gabriel Tusener, juez que firmó su acta de ejecución. El 5 de agosto de 1793, Gabriel Tusin Esiller fue incorporado como juez del tribunal revolucionario junto con sus colegas Jean Baptiz Confinjal, Petit de Hauter y Claudem Manuel Dobsent. En esa ocasión, cuando fue informado, el ministro de Justicia respondió que acogía con beneplácito la elección de estos ciudadanos, cuya marcada conciencia cívica e inteligencia son garantías seguras de que el tribunal no perderá la confianza del público.

 Poco más de dos meses después se celebró el juicio de María Antonieta, condenada a muerte por unanimidad por el Tribunal Revolucionario. Hijo de un comerciante de telas de Copianja, Gabriel Tuseniller, se había convertido en abogado en Oón en 1783. En 1790 fue elegido juez en el tribunal de distrito de Copin.

 Su hermano Alexander Esiller fue alcalde de Copienje. Antes de ser elegido para el tribunal revolucionario, Esiller había presidido el tribunal del segundo distrito desde el primero de marzo de 1793. Envió a la guillotina René Francois Dumás, apodado Dumás en rojo por el color de su pelo. Implicado en el juicio de Anton Fuiertin Bill, esear fue guillotinado junto con otros 16 coacusados.

 El 7 de mayo de 1795, a los 38 años, Leopold Renaudí, jurado que la declaró culpable por unanimidad. Leopold Renaudí fue un fabricante de instrumentos musicales y revolucionario francés que actuó como miembro del jurado del tribunal revolucionario que condenó a muerte por unanimidad a María Antonieta. En su juicio, fue particularmente reconocido por la calidad de sus contrabajos, que seguían siendo muy solicitados un siglo después de su muerte.

 Además, sobresalió por la habilidad con la que encontraba y reparaba los defectos de los instrumentos musicales. Partidario de los ideales de la revolución, fue elegido para representar su sección en 1791 y 1792 y actó como delegado seccional para presentar una petición a la Asamblea Legislativa. El 3 de agosto de 1792, tras la caída de Luis XV, tomó posesión de un escaño en la comuna de París el 10 de agosto de 1792.

fue uno de los miembros más enérgicos del jacobinismo y uno de los jurados más severos del Tribunal Revolucionario. Fue juzgado junto a Fukiartinville y durante el proceso se defendió como lo hacía la mayoría de los acusados, invocando el rigor de la ley y declarando, “En aquel entonces todos habrían votado como nosotros.

” Janin fue condenado a muerte y guillotinado el 7 de mayo de 1795 junto con otros 15 coacusados. Joaquín Bilad, jurado en el juicio que la condenó. Joaquín Bilat fue un partidario de la Revolución Francesa, designado miembro del jurado del Tribunal Revolucionario en septiembre de 1793, justo a tiempo para actuar en el juicio a María Antonieta.

 Procedente de una familia de la burguesía de Haut Marchet, su padre Franzo Vilat era un cirujano jurado de Ahun. Estudió en Eimersars y más tarde cursó filosofía en la Universidad de Burgos. Tras morir, su padre asistió a un seminario en Limosh y fue nombrado segundo profesor en el colegio real de la ciudad. En 1791 fue designado retórico en Saint Gultier, en Indre.

 En la primavera de 1792 llegó a París para estudiar medicina instalándose en la ruó que el 12 de octubre de 1793, día en el que Hebard lanzó su temeraria acusación de delitos íntimos de María Antonieta con su hijo de 8 años, cenó con Robespier, San Jost y Barere. Según Vilat, Robespierar estaba tan irritado con el escandaloso señalamiento que pensaba que en lo daba todo el juicio, que rompió el plato con el tenedor y calificó a Heer de imbécil.

 Pilat fue otro de los guillotinados el 7 de mayo de 1795. Pierre Anton Antonel, jurado en el juicio que la condenó. Pierre Anton Antonel fue un político periodista revolucionario francés que presidió el club jacobino y fue el primer alcalde de Arles elegido por votación popular. Aunque de origen aristocrático fue un decidido defensor de la revolución en Ars, Provenza y finalmente en París, donde integró el jurado del Tribunal Revolucionario que condenó a muerte a María Antonieta.

Se negó a condenar enérgicamente a los girondinos, posición que sus aliados jacobinos vieron con recelo, y fue encarcelado hasta la reacción termidoriana. Poco después de ser puesto en libertad se unió a la Convención Nacional durante la insurrección del 13d Bendimiario. Posteriormente se retiró casi por completo de la política activa dedicándose a publicar textos sobre la teoría de la revolución y los derechos humanos.

 Murió el 26 de noviembre de 1817 en Ars y su funeral fue boicoteado por el clero local debido a su firme anticlericalismo. Joseph Soberille, jurado y médico que votó su condena. Joseph Soberville fue un cirujano y revolucionario francés, íntimo amigo y médico personal de Robespier. Participó en la toma de la Bastilla del 14 de julio de 1789 y formó parte del jurado del tribunal revolucionario que condenó a María Antonieta a morir en la guillotina.

Durante los acontecimientos de la Bastilla entró en la fortaleza y atendió a los heridos. Después de su derrocamiento, Luis X fue bautizado por los revolucionarios como Luis Capeto y tras su ejecución, María Antonieta era referida como la viuda Capeto. Roberpierre pidió a su amigo Soberille que vigilara la salud de la viuda Capeto desde su encarcelamiento hasta el final de su juicio.

 María Antonieta padecía de cáncer de útero y Soberbille la alimentaba a base de caldo de pollo. Después envió la guillotina a su paciente. Berville murió el 10 de julio de 1846 en París a los 92 años. Joseph Ignas Guillotín, proponente de su instrumento de muerte, tiende a afirmarse erróneamente que el inventor de la guillotina fue el médico francés Joseph Ignas Guillotin.

 Sin embargo, este artefacto de ejecución ya estaba inventado y lo que hizo el drctor Guillotín fue proponer su uso como instrumento oficial de ejecución en Francia al considerarlo menos brutal que la orca y otros métodos al uso. La Revolución Francesa popularizó el método de ejecución y el instrumento adoptó el nombre de El médico.

 Varios miembros de la familia Guillotin pidieron formalmente que la máquina mortal recibiera otra denominación, pero el nombre quedó instalado. Guillotin era contrario a la pena de muerte y creía que la adopción de un método menos inhumano sería un primer paso hacia la abolición del castigo capital. Joseph Ignas Guillotin murió en París el 26 de marzo de 1814 a los 75 años.

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