Desapareció con 100 Millones $. 50 Años Después, Nadie Sabe Dónde Está
¿Cómo es posible, jefe de una de las mayores redes de narcotráfico de la historia, pueda huir con el equivalente a más de 100 millones de dólares actuales y esfumarse sin dejar rastro? Probablemente solo Frank Matthus lo sepa. Clasificado por la DEA como uno de los 10 mayores narcotraficantes de la historia de Estados Unidos.
La historia de Frank Matthews, tan increíble como poco conocida. Con base en Brooklyn durante las décadas de los 60 y 70, este joven gangster afroamericano, entonces veañero, dirigía uno de los mayores imperios criminales de la historia. Su fortuna se estimaba en 300 millones de dólares, el equivalente a 2,000 millones de dólares actuales.
Una cifra colosal conseguida gracias a la venta de heroína y cocaína en todo el este de Estados Unidos. La mafia no tenía ningún control sobre su red, cosa muy poco habitual tratándose de gangsters y más, teniendo en cuenta que Mattheus era afroamericano. Así, trabajando al margen de la mafia, Frank Matthews había sido más listo que su predecesor, Vampy Johnson, el capo de Harlem fallecido a finales de los años 60.
y también había superado los ingresos de Frank Lucas, el traficante de heroína popularizado por la película American Gangster. Son cosas que poca gente sabe. Hollywood no quería popularizar a un delincuente que había logrado vencer al sistema. Se imaginan una película de gangsters con el malhechor huyendo con el dinero al final.
De hecho, eso es lo que hizo Frank Matthews en el 73, justo cuando debía comparecer ante el tribunal. Desapareció de la faz de la Tierra. Así sin más con su amante y el equivalente a más de $ millones de dólares en el bolsillo. Un colofón completamente surrealista y enigmático para una carrera criminal. En fin, un gangster misterioso que merece que su historia sea contada, así que prepárese para sumergirse en el caso sin resolver más desconocido e intrigante de las últimas décadas.
is not the largest heroin trafficker in the United States. He was in a league of his own and he was a top not only an organizer but a businessman. There’s been recent movies on Lucas being the king of drugs. That’s not true. And Matthews was the number one heroin uh pioneer. I I’d say he was definitely smarter than Frank. Ok. Frank Lucas. Yeah.
Uh where he is today, uh, God only knows. I think he’s alive. And I say this unequivocly because he’s a smart person. All of the agents who work on the case to this day believe he’s still alive. [Música] [Música] La vida de Frank Matthew es, ¿cómo lo diría? Un tremendo misterio. Más misteriosa aún es su juventud, de la que realmente apenas sabemos nada.
¿Por qué? Porque los relatos de quienes supuestamente le conocieron son contradictorios. Ricky Johnson, natural de Durham, la ciudad de Carolina del Norte, de donde era Frank Matthews, nos cuenta. Se oyen tantas historias sobre Frank Matthew que resulta difícil separar el grano de la paja. Cada cual cuenta una versión diferente de su infancia.
Al final caes en la cuenta de que muchas de estas cosas no son más que rumores. Observación compartida por otro vecino de la ciudad. A la gente le gusta inventarse historias para ser el centro de atención. Dicen que anduvieron con Frank, que vendieron drogas para él, pero resulta que son más jóvenes que Matius.
No pertenecen a la misma generación. Esta gente solo pretende entrar a formar parte de la leyenda. En cuanto a los que realmente le conocieron, por lo general evitan hablar del tema, como señala una persona de Durham que afirma haber conocido a Frank. La gente aquí nunca hablará de Frank porque piensan que puede ser policía o bien porque tienen miedo de decir algo que pueda volverse en su contra.
Testimonio refrendado por otro vecino. Es una cuestión de prudencia. Muchos creen que Frank Matthew sigue vivo. Nunca se sabe quién está escuchando, qué podría dar vistas sobre su paradero. Por tanto, hacerse una idea precisa de la juventud de Frank no es tarea fácil. Sin embargo, hay algunas informaciones que nos permitirán saber más sobre sus primeros años.
Frank Larry Matthew era originario de Durham, Carolina del Norte. Nació allí el 13 de febrero del 44 en una familia a la que casi no llegaría a conocer. Así es, del padre no se saben nada y su madre murió cuando él apenas tenía 4 años. El joven Matthus fue criado por su tía Marchela Steel Web que lo acogió y educó como si fuera su propio hijo.
Vivía en la zona más pobre de Durham, una ciudad que en aquella época tenía más fama de albergar una de las comunidades negras más prósperas del país, a pesar de la segregación todavía vigente. Un amigo nativo de Mattheus diría, “En los tiempos de la segregación, Duram tenía todo lo que un negro podía desear. Había mucha riqueza.
Teníamos más millonarios negros. per cápita que cualquier otra ciudad de Carolina del Norte. En aquella época, el ambiente de la ciudad animaba a los jóvenes a elevar sus aspiraciones. [Música] Ese fue probablemente el caso de Frank, inspirado por el éxito de muchos empresarios negros de Duram. Al Bradley, un autor que ha estudiado La vida de Frank, explica.
Matthus vio muchos negocios prósperos de negros mientras crecía y probablemente de ahí sacó la audacia para pasar de la mafia italiana cuando entró en el narcotráfico, cosa que era inaudita en aquella época. Algo en la infancia de Matthus le inspiró la confianza necesaria para imponerse sin miedo en un mundo que no le respetaba.
Frank supo imponerse desde su más tierna edad, sobre todo entre sus compañeros de clase y los chicos de su barrio. Era un líder nato al que los chavales de su edad querían seguir. Aquellos que le conocieron de niño utilizan las dos mismas palabras para describirle fuerte y carismático.
Cualidades que más tarde le permitirían rivalizar con los gangsters más despiadados de Nueva York. No obstante, en la escuela era otro cántar. Frank no se tomaba en serio sus estudios. Prefería estar en la calle, un ambiente donde se encontraba como pez en el agua. Por eso, no es de extrañar que abandonara los estudios a una edad temprana.
Tal como recuerda uno de sus amigos de la infancia, lo único que quería era ganar dinero. Incluso entonces lo único que le importaba era el dinero. Frank era un maquinador diabólico, pero al mismo tiempo también podía ser generoso con la gente que le importaba. Por otra parte, era mejor no provocarle, porque también podía volverse violento, como señaló otro de sus compañeros.
Frank era un hombre de palabra, Franco, y siempre dispuesto a pelear. Aún así, podía mostrarse distante y reservado, como revela este otro amigo. La gente presume de haber conocido a Frank, pero en realidad nunca le conocieron. De verdad, nunca podías acercarte lo suficiente a él. De adolescente se convirtió en el cabecilla de una banda con la que cometió varios delitos menores, entre ellos un robo de pollos en una granja local, lo que lo llevó a ser detenido a los 14 años.
Más adelante se apuntó a una academia de peluquería, pero solo permaneció allí unos meses. Según un vecino de Durham, el motivo fue que le pillaron robando material del establecimiento, pero este vecino también añad. Poco tiempo después me crucé con Matthew en Duram. me dijo que se iba a Nueva York para ganar dinero. En efecto, Frank se marchó de Durham a principios de los años 60 para intentar hacer fortuna.
Todavía adolescente se lanzó a perseguir sus sueños trasladándose al noreste del país, inicialmente a Philadelia. Se quedó allí aproximadamente un año, periodo durante el cual trabajó como barbero y vendedor de apuestas para una red de juego ilegal. Gracias a esta actividad delictiva muy extendida en la época con la participación de policías corruptos, conoció a otros jóvenes ambiciosos que como él buscaban enriquecerse.
Pero Frank no permaneció mucho tiempo en Philadelphia y en 1963 o quizá el 64 se fue a Nueva York. Para Roger Garay, detective de la policía que le había investigado. Nueva York es una ciudad que ofrece más oportunidades a los gangsteres ambiciosos que a quienes quieren ganarse la vida honradamente. Frank se trasladó a Brooklyn y siguió haciendo lo mismo que en Philadelphia, trabajar como peluquero mientras organizaba apuestas ilegales.
pronto se cansó del tinglado de las apuestas y se pasó a un negocio más rentable, el tráfico de drogas. Frank no tardó en percatarse de que los traficantes negros de su barrio se forraban, así que decidió seguir su ejemplo. Como señala el inspector Roger Garay, creo que Frank se despertó una mañana y decidió colgar la chaqueta blanca de barbero y pensó, “Voy a ser el tío que lleva trajes de seda de 300 y conduce un Lincoln.
” En los años 60 y 70, la heroína, que era ilegal, se extendía masivamente en Nueva York. Era una auténtica epidemia que alimentaba la violencia y el desorden en la comunidad negra. Un expicía de la ciudad recuerda el caos. El año posterior al asesinato de Martin Luther King se cometieron más de 2000 homicidios en Nueva York, la mayoría en Harlem.
Y yo diría que alrededor del 85% tenían que ver con la droga. La situación era tan grave que si un policía le ponía una multa a alguien por estacionar en doble fila, fácilmente podía acabar en un motín. Así de salvaje era el Harlem a finales de los 60. Traficantes como Frank Mattheus y Nicki Barnes se convirtieron en héroes porque la gente los veía como un desafío o un sistema que no funcionaba.
Frank aprovechó esta circunstancia para poder introducirse en el floreciente tráfico de drogas. Tuvo que ponerse en contacto con la organización criminal que controlaba el suministro y la distribución de heroína en todo Nueva York. La gran cosa nuestra. [Música] En los años 60, el tráfico de drogas en la costa este de Estados Unidos, en particular en las comunidades negras, estaba controlado por las cinco principales familias mafiosas de Nueva York.
Los Gambino, los Luquese, los Bonano, los genoveses antes Lucianos y los Colombo antes Profachi. Inicialmente, el control de este negocio estuvo en manos de gangsteres judíos, en particular Arnold Rothstein, una figura destacada del crimen organizado. Ya en los años 20, Rothstein había comprendido el potencial lucrativo de este comercio ilegal, ayudando a organizarlo y expandirlo en el país del tío Sam.
En los años 30, la mafia italiana, que buscaba diversificarse tras el fin de la ley seca, se unió a AMPA judía en el tráfico de drogas y en la década siguiente ya lo tenía monopolizado. Tras la Segunda Guerra Mundial, la mafia importaba la heroína de las refinerías italianas, pero estos laboratorios cerraron cuando el gobierno italiano prohibió la fabricación de esta sustancia a principios de la década del 50.
Sin otra alternativa, la mafia buscó otras fuentes de suministro y ahí nació la llamada French Connection, una red de contrabando aún más sofisticada. El opio se cultivaba en Turquía, luego se enviaba a Francia para ser procesado en laboratorios clandestinos y finalmente se distribuía por todo Estados Unidos.
Esta red, que floreció en los años 50 y 60 permitió a la mafia estadounidense seguir traficando con drogas en Estados Unidos y Nueva York. Para introducirse en este mercado y empezar a vender sus primeros kilos de heroína, Frank Mattheus tenía que trabajar a través de la Cosa Nostra. Con este fin intentó asociarse con las familias Cambino y Bonano.
Ambas, por una razón u otra, rechazaron su propuesta. Muchos se habían desanimado ante esta negativa, pero Frank no. Era joven, ambicioso y estaba decidido a hacerse un hueco en el negocio de la droga. Así que perseveró hasta que encontró otra oportunidad. La oportunidad se la acabó brindando Spanish Raymond Márquez, un conocido de Frank que por entonces era el rey de las apuestas clandestinas en Harlem.
Tenía conexiones y le presentó a Frank a un gangster cubano llamado Rolando González Núñez, un importante proveedor de cocaína que en los años 60 fue uno de los mayores traficantes de Nueva York. Antes de refugiarse en Venezuela por problemas legales, Frank seó un trato con Rolando. Compró su primer kilo de cocaína por $,000.
La relación se convirtió rápidamente en una lucrativa y extensa red de tráfico de drogas. El narcotraficante cubano le enviaba regularmente grandes cargamentos de cocaína y heroína desde Sudamérica. Y Frank revendía el producto en Nueva York y no tardó en imponerse, convirtiéndose en uno de los mayores traficantes de la ciudad en apenas un año.
Su ascenso iba a ser vertiginoso. En aquella época, Venezuela era uno de los países latinoamericanos en los que se había establecido la cosa nostra. Los narcos consideraban un lugar estratégico por su proximidad geográfica a Estados Unidos. una base ideal que la French Connection utilizaba para transportar la heroína a América Latina y distribuirla luego en Miami, uno de los principales puntos de entrada del narcotráfico en Estados Unidos.
Los corsos, gracias a su capacidad para infiltrarse y corromper gobiernos, se encargaban de transportar la droga a Venezuela. Luego los cubanos la enviaban a Estados Unidos para su distribución por todo el país, incluida Nueva York. Allí Frank, gracias a su colaboración con la French Connection y los cubanos, ya era uno de los mayores distribuidores.
Esta alianza con la French Connection y los cubanos le dio buenos resultados, pero Frank sabía que tenía que diversificarse. Para hacerlo, se propuso encontrar nuevas fuentes de suministro. Estaba dispuesto a hacer negocios con quien fuera, siempre y cuando el producto fuera lo bastante puro. Macius siempre pagaba el máximo por cargamentos de varios kilos de heroína pura.
Si era la mejor que se podía conseguir. En definitiva, Frank hacía justo lo contrario que la Cosa Nostra, que vendía sus drogas a precios exorbitantes sin preocuparse por la calidad del producto. No tardó mucho en ampliar su red, suministrando droga a casi 21 estados más, sobre todo en la costa este de Estados Unidos.
Aunque nunca llegó a California, con el tiempo podía haber tomado el control de todo el país, como nos informa el fiscal federal estadounidense William K. Si Azius no le hubieran cortado las alas en 1973, habría llegado a dominar el mercado nacional y a convertirse en un auténtico capo internacional. Dado que era tan sumamente ambicioso, creo que este era su objetivo final.
Frank Matthews obtenía unos beneficios asombrosos del tráfico de heroína y cocaína. Se dice que ganaba hasta 600,000 al día y que su fortuna rondaba los 300 millones de dólares, el equivalente a 2000 millones actuales. Y eso en apenas 4 años. Imagínese. Según Lady Jones, antiguo socio de Frank, ningún gangster de la época en Nueva York ganaba más dinero que él.
La mafia italiana se forraba, pero no podían con Frank. Tenía más dinero que ellos. A continuación, Lidy cuenta una anécdota ocurrida a principios de los años 70. Una amiga me dijo que conocí a alguien en Brooklyn que podía suministrarme toda la heroína que necesitara. Mi amiga era íntima de uno de los hombres de Frank, de modo que decidí abastecerme con él y empecé a ganar mucho dinero gracias a ello.
Después descubrí que no era nada especial porque todos los grandes traficantes de la costa este le compraban la droga a él. Hacer un trato con Frank era algo extraordinario. Nunca llegaba a contar el dinero. Podrías haberle sacado miles de dólares y él no lo hubiera notado. 5 años después de su llegada a Nueva York, Frank Matthews se había convertido en el mayor capo de la droga de la ciudad.
Había creado su propia red completamente independiente de la mafia, lo que era toda una proeza para un gangster afroamericano. Al principio de su carrera delictiva, Frank Matthews llevaba un estilo de vida muy discreto. Vivía en un apartamento modesto y no hacía locuras. Así lo recuerda Rick Ty, un antiguo traficante de Nueva York que le conocía finales de los años 60.
En aquella época Frank no se diferenciaba mucho de los demás por su forma de vestir y de hablar. Se parecía más a un chico de campo de Carolina del Norte que a un gangster refinado. No obstante, a medida que crecía su imperio criminal, Frank fue adoptando un perfil radicalmente distinto. Vestía ropa cara con un puro en la boca y se desplazaba en lujosos coches alardeando en compañía de hermosas mujeres.
También se mudó de su modesto piso a una mansión en el acaudalado barrio neyorquino de Totd Hill. Por aquel entonces, este barrio tenía fama de albergar algunos de los mafiosos más conocidos de la ciudad, como Big Paul Castellano, el futuro padrino de la familia Cambino, que vivía justo enfrente de la mansión de Frank.
También había algunos miembros de la familia Luquese. Frank era el único negro en el vecindario. En aquel barrio no vivía ningún negro, pero algunos de los mafiosos más poderosos se encontraban a poca distancia de la casa de mafios. Los únicos negros que se veían en Tod Hill eran los empleados domésticos. Incluso hoy los negros representan solo el 1% de Tod Hill.
Por lo demás, Frank era un gran consumidor de cocaína, por no decir un toxicomano. En otoño del 72, Matthus mostraba los síntomas clásicos de un adicto a la cocaína, alternando entre momentos de euforia extrema e irritabilidad. Esto explica su frecuente comportamiento irracional, especialmente cuando gestionaba sus negocios de droga.
William Cham, el fiscal federal que investigó el caso Matthews, añade, “Durante nuestra investigación descubrimos que su ritmo cardíaco era irregular y acelerado. Al abusar de la cocaína, Macius estaba poniendo en riesgo su salud.” Una adicción que no le impidió seguir expandiendo su imperio y acumular aún más dinero.
El autor Albradley estima, “Era increíble ver lo que había hecho como selfmem y cómo había construido un imperio criminal por su cuenta. En mi opinión, en la historia del crimen organizado, las únicas personas que pueden compararse con Frank Mattheus son Luky Luciano y Pablo Escobar. [Música] De hecho, se puede comparar a Fran con Luki Luciano y Escobar, en el sentido de que era el organizador y maestro de ceremonias de las cumbres entre capos.
Una de ellas tuvo lugar en Atlanta en octubre del 71. Frank convocó a los principales narcotraficantes afroamericanos e hispanos del país con el objetivo de mejorar la distribución de heroína y cocaína. Y la otra al año siguiente en Las Vegas. En esta reunión se trataron temas similares como la necesidad de establecer relaciones independientes con las mafias corsa y cubana para zafarse del control de la mafia italoamericana.
La DEA estaba al tanto de estas cumbres, en particular de la de Atlanta, a la que acudió un agente antidroga estadounidense nos dice, “Cuando nos pusimos a comprobar las matrículas y la información de los invitados, comprendimos que se trataba de una reunión de élite de la delincuencia organizada afroamericana.
La razón por la que estaban allí era Maus en aquella época el mayor gangster negro del país. Fue entonces cuando las autoridades empezaron a vigilarle más de cerca. [Música] [Música] Frank Matthus iba a menudo a Las Vegas. Como a muchos otros narcotraficantes, le encantaba la ciudad que había legalizado el juego.
Frank iba a Las Vegas a apostar, a divertirse, pero también a blanquear su dinero. Nos enteramos de que Frank llevaba bolsas de deporte llenas de dinero a un casino y se las entregaba un cajero. El casino le cobraba entre un 15 y un 18% por blanquear el dinero. Lo más sorprendente es que las autoridades ni siquiera lo tenían en el punto de mira.
Frank Mattheus había amasado una fortuna de manera ilegal y alcanzado la cima del crimen organizado, pero la policía parecía ignorarlo por completo. En 1970, el nombre de Matthus no figuraba en ninguna de las listas de grandes criminales. Claramente era un desconocido para los servicios policiales. De hecho, la policía no empezó a pincharle el teléfono hasta poco después de la cumbre de Las Vegas de 1972.
Fue el equipo de investigación conocido como Grupo 12, el que finalmente tomó cartas en el asunto. Su objetivo encontrar la forma de inculpar al capo de la droga, Frank Matthews. Entre los investigadores se encontraban William Kalahan, cuya función consistía en coordinar la investigación, y Gerard Miller, un agente de narcóticos con 20 años de experiencia en la lucha contra el crimen organizado.
La misión del grupo 12 consistía en reunir todas las pruebas posibles para demostrar que Matthus estaba implicado en actividades de narcotráfico, cosa nada fácil, dado que el único antecedente penal de Frank era por un vulgar robo de pollos. Además, Gerard Miller no entendía cómo era posible que un narcotraficante hubiera logrado escapar hasta entonces a la policía y cómo se explicaba que un afroamericano veañero estuviera implicado en el tráfico de drogas en 21 estados del país? Odio tener que decirlo, pero Frank nos
llevaba ventaja desde el principio. Por lo tanto, no fue una investigación fácil, sobre todo porque el grupo 12 estaba sometido a una gran presión por parte de sus superiores y la falta de medios suministrados para llevar a cabo la investigación no ayudaba en nada. Los agentes disponían de apenas tres meses para reunir pruebas contundentes, un plazo muy escaso, sobre todo para atrapar a un gangster del calibre de Matthus.
Lo cierto es que habían sido necesarios varios años de investigación para lograr un resultado convincente. Pese a ello, Gerard Miller y sus colegas hicieron cuanto pudieron con los recursos que tenían a su alcance. En el 72 se empezaron a pinchar las llamadas telefónicas de Frank Matthews. Según los investigadores, Frank tardó bien poco en empezar a sospechar la vigilancia.
Las autoridades antinarcóticos estadounidenses prestaron entonces su apoyo al caso. Se pusieron en marcha sendas investigaciones de la Interpol y la Fiscalía estadounidense. Juntos consiguieron localizar y embargar bienes pertenecientes a Frank, entre ellos propiedades inmobiliarias. Los investigadores intentaron seguir su coche siempre que les fue posible, pero Frank era más rápido que ellos, infringiendo todas las normas de circulación posibles.
Probablemente Frank estaba bajo los efectos de la cocaína durante esos seguimientos o sabía de antemano que le estaban vigilando. En aquella época la corrupción era moneda corriente en la policía de Nueva York. Sabíamos que no tenía sentido seguirle. Frank no parecía tener miedo de nada. Una vez, incluso llegó a sacar a plena luz del día varios kilos de droga del maletero de su coche para entregársela a un individuo a la vista de todos.
Era como si le importara bledo la vigilancia de las fuerzas del orden, pero era solo cuestión de tiempo que las cosas se pusieran a favor de los investigadores. [Música] Principios de los 70, la red de Matthus seguía suministrando sustancias ilegales en Estados Unidos y generando millones de dólares en beneficios.
Por su parte, la investigación del grupo 12 avanzaba hasta el punto de causar los primeros daños al imperio del capo de la droga. Todo empezó con la detención de varios de sus cómplices. Las detenciones se fueron sucediendo y algunos de los detenidos se fueron de la lengua, lo que proporcionó pruebas a los investigadores para dar cuerpo a su caso.
Tras un año de investigación, las autoridades disponían por fin de evidencias sólidas para acabar con Frank Mattheus. Solo faltaba detenerle. El arresto se produjo a las 11 de la mañana del 5 de enero del 73. Frank estaba en el aeropuerto internacional de Las Vegas con su novia, esperando el embarque de un vuelo hacia Los Ángeles, cuando las autoridades le dieron el alto y les posaron.
Poco antes habían obtenido una orden de detención por fraude fiscal y conspiración para traficar con drogas. Entre abril y septiembre del 72, Matius había intentado vender 18 kg de cocaína en Miami por un valor estimado de entre 1 y 4,5 millones dó. Así el capo de la droga Fran Macius fue finalmente detenido.
Ya solo quedaba esperar su juicio previsto para 7 meses más tarde en la vista para obtener la libertad sin fianza celebrada el día siguiente de su detención. Estábamos literalmente cara a cara. Frank nos dijo a Gerard Miller y a mí que no tendríamos nada contra él y que saldría libre muy pronto. Parecía seguro de sí mismo, pero se llevó un chasco cuando supo el importe de la fianza fijada por el magistrado.
5 millones. En ese momento, la fianza más alta de la historia de Estados Unidos. Una cantidad que había fijado debido al alto riesgo de fuga de Fragmacius y a su gran fortuna. Luego la fianza se rebajó a 2,illones y medio al aceptar Frank no oponerse a su extradición a Nueva York y luego se redujo de nuevo a $25,000.
Una suma ridícula para un capo de la droga de la envergadura de Matthus, quien, ¿cómo era de esperar? No desaprovechó la oportunidad de recuperar la libertad. Sí, Frank Matthus estaba ahora libre en espera de juicio. Un error que la justicia americana iba a lamentar amargamente, ya que el joven gangster se esfumó inmediatamente.
[Música] Frank había recuperado la libertad y estaba de nuevo al mando de su organización criminal. Para los investigadores resultaba difícil mantenerle bajo vigilancia antes del juicio. El inspector de policía, Roger Garay, recuerda. No pudimos seguir vigilándole. Estábamos exhaustos y simplemente carecíamos de los recursos necesarios para vigilarlo constantemente.
Lo único que podíamos hacer era esperar y rezar para que continuara presentándose al tribunal. La esperanza era, de hecho, todo lo que le quedaba a la policía, ya que nada impedía finalmente a Frank Mattheus recoger sus cosas y desaparecer con toda su fortuna, porque se enfrentaba a la posibilidad de una cadena perpetua.
Además, el mercado de la heroína era cada vez más inestable debido al desmantelamiento progresivo de la French Connection. Por lo tanto, partiendo de esta constatación, nadie le impedía darse a la fuga. Y eso fue precisamente lo que ocurrió el 2 de julio del 73, cuando el acusado no se presentó al juicio que debía enviarlo a prisión.
El capo de la droga había desaparecido y fue declarado prófugo al día siguiente. ¿Qué había pasado? Pues bien, algunas fuentes afirman que Frank se despidió de algunos amigos y distribuyó parte de su fortuna antes de desaparecer definitivamente. Oímos que Frank había huído de Nueva York con bidones llenos de dinero.
Ricky Collins, traficante de drogas en aquella época, afirma haber sido uno de los últimos amigos que Frank vio antes de irse. Eran las 4 de la madrugada y estábamos en el Flaps, en la calle 119 de Nueva York. Frank dijo que se iba de la ciudad y que no pensaba volver. Se fue en un Ford Thunderbeard negro del 72 y ya nunca más se vuelto a verle.
Frank Macios había oído, pero al parecer no solo, pues su amante Shery Denise Brown también desapareció. Lo hizo al mismo tiempo que Matthus, lo que sugiere que ambos huyeran juntos. Asimismo, las autoridades señalan que Frank blanqueó cerca de 20 millones de dólares para preparar su ido, muy probablemente en el extranjero.
20 millones de la época equivalen a más de 100 millones actuales, así que es una cantidad enorme de dinero. La DEA ofreció una recompensa de $,000 a quien ayudara a capturarlo. Era la recompensa más alta desde la ofrecida por John Dillinger en 1931. Por otra parte, se difundieron miles de carteles de Sebusca por todo el país y se recibieron numerosas llamadas de personas que afirmaban haber visto al fugitivo.
Por desgracia, estas pistas no condujeron a ninguna parte. Aún así, la caza de Matthew se intensificó y la DEA lo buscó por todo el mundo en la creencia de que algún día lo capturarían. Glen Chis, uno de los investigadores que participaron en la búsqueda, relata. Fue la mayor casa del hombre llevada a cabo por la DEA y era emocionante formar parte del equipo.
Pero también fue muy frustrante. Parecía que teníamos montañas de indicios, pero a medida que avanzábamos las pistas parecían desvanecerse en el aire. Gracias a la Interpol, que colaboraba con las autoridades estadounidenses, se supo que Frank Mattheus había sido visto en Roma, luego en Ámsterdam y en otras ciudades europeas.
Podría haber estado en Europa. Según los informes es posible, pero también pudo haberse refugiado en África, las Bermudas, Las Bamas o Venezuela, Philadelphia, Chicago, en la zona rural de Carolina del Norte o incluso en Hong Kong. Demasiados lugares. El problema era que los expedientes no contenían información útil, tampoco pistas reales para encontrarlo.
Aún así, algunas ubicaciones parecen más probables que otras. Por ejemplo, las Bahamas, donde el fugitivo poseía una propiedad. Paraguay, que en aquella época tenía fama de ser el país con mayor número de delincuentes idos, o incluso Argelia, el país ideal para un fugitivo durante los 70, ya que las relaciones entre Argelia y Estados Unidos no eran buenas y no existía ningún tratado de extradición entre ambas naciones.
Por consiguiente, los investigadores deseaban que no se hubiera refugiado allí porque habría sido, digamos, prácticamente imposible capturarlo. El grupo de investigación responsable de encontrar a Matthus recibió cientos de pistas de todo el mundo. Daba la impresión de que Matthus podía estar en todas partes y en ninguna al mismo tiempo.
También fue muy difícil obtener información de los entrevistados, como relata Glenn Chism, investigador del caso. Durante toda la investigación, nunca llegué a interrogar a nadie que conociera el paradero de Frank. Decían siempre lo mismo, que aunque lo supieran no nos lo dirían. Frank era muy generoso con su dinero.
Era extraño. Nadie quería hablar sobre Frank Matthews. Los investigadores buscaron otras fuentes. Entrevistaron a Bárbara Hinton, su exesposa y madre de sus tres hijos. Glenn nos cuenta. Fuimos a interrogar a Bárbara en su tienda. No estaba muy concurrida y no parecía un negocio muy próspero. Bárbara me dio la impresión de estar amargada.
No sé si lo estaba personalmente o porque Frank la había dejado. Sea como sea, dudo que ella supiera nada al respecto. Pa Parris, colega de Glenn Chisme en el caso Frank Matthews, también nos da su opinión sobre el interrogatorio de Bárbara Hinton. Parece que Hinton no había tenido ningún contacto con Matthew.
¿Qué clase de hombre abandona a sus hijos y se esfuma sin dejar rastro? De haber estado vivo, seguro que habría mantenido el contacto con Bárbara, al menos por el bien de los niños. Es algo incomprensible. La pista de Frank Matthews se fue diluyendo paulatinamente con el paso del tiempo. Los investigadores Glen Chees y Al Paris eran muy críticos con Gerard Miller, el hombre que había dirigido el grupo 12 que había acusado a Macius.
Pensaban que Miller había hecho un mal trabajo al creer que lo sabía todo sobre Frank, cuando en realidad la información de que disponía era muy escasa. Es más, al examinar los expedientes, advirtieron que en una ocasión Frank Mattheus se había mostrado dispuesto a cooperar con las autoridades a condición de que dejara en paz algunos de sus hombres.
Miller rechazó esta oferta, cosa que no tenía sentido. Para Al Parris, ¿qué afirma? Una estupidez. A esos cómplices ya se les había puesto micrófonos. Es más, alguien asustó a Macius diciéndole que le iba a caer la cadena perpetua. Eso no hay que decirlo nunca. Macius debió sentir que su única opción era huir. Sea como fuere, los investigadores continuaron su trabajo, lo que nos lleva al 28 de enero del 74.
El día en que Glennches y Al Parry acudieron a Madison Square Garden de Nueva York para ver el segundo combate entre Mohamed Ali y Joe Frazer, tenían como objetivo la captura de Macius. fan incondicional de Mohamed Ali. Los dos investigadores habían sido informados de que Frank se había hecho una operación de cirugía estética para cambiar sus rasgos y pasar así desapercibido.
Chism recuerda estaba muy excitado. Iba a ver un combate a Le Fraser y atrapar un fugitivo buscado por todas las fuerzas para un joven agente como yo. Era una experiencia realmente extraordinaria. Aquel día, más de 20,000 personas asistieron a ese combate legendario. Los agentes llegaron pronto para observar la multitud e intentaron tomar fotos, pero nada, ni rastro de Frank Macius.
Otro fracaso más. Pasó un año y el grupo de investigación al mando de Glen Chis Meal Parris no había avanzado ni un ápice. Habían dedicado muchísimo tiempo a buscar pistas. analizar el más mínimo indicio y a viajar por Estados Unidos y el extranjero siguiendo posibles pistas. Ningún éxito. En definitiva, sabían tanto sobre el paradero de Matthus como al principio.
Esta situación llevó a la DE a disolver el grupo de investigación. Fue una frustración para Glennchism que declara. Teníamos la sensación de haber desperdiciado el tiempo en vano. La DEA no actuó como debía. La investigación pasó entonces a los US Marshalls, que dada la escasez de información sobre el fugitivo, retomaron el caso desde cero.
Con el tiempo, las pistas se hicieron cada vez más escasas. La DEA, que había mantenido abierto el caso Macius, continuó con la búsqueda. En las décadas siguientes llegó una nueva generación de agentes. Estos conocían el caso de Frank, pero tenían otras prioridades. En aquella época, las autoridades estaban centradas en los narcos colombianos y mexicanos.
El caso Matthus dejó de ser una prioridad. El expediente caía en el olvido. Los US Marshalls se hicieron pues, cargo del caso y a su vez intentaron dar con Frank, pero siempre era la misma canción. Nada concreto. Mike Pitsy, miembro de los US Marshalls que supervisó la investigación sobre Frank Matthews, recuerda: “Pasamos incontables horas buscando e interrogando a cualquiera que creíamos que conocía a Macius o que mantenía contacto con él.
Acosamos algunas de estas personas hasta el punto de que tuvieron que cambiar de dirección. Otros se acostumbraron a vernos con regularidad y, por decirlo suavemente, no lo agradecían. Una estrategia frontal, pero con limitaciones, como señala Dave Flirdy, también miembro de los US Marshalls. Eso nunca nos llevó a ninguna parte.
Cuando le preguntábamos a alguien, “¿Has visto, Frank?” Intentaban manipularnos con un tienes dinero, hermano? Si es así, te lo diré. Llegamos a la conclusión de que nadie sabía nada y que desde luego Frank ya no estaba en Nueva York. Los Yes Marshalls continuaron buscando y luego observaron más de cerca a los tres hijos que Frank había dejado atrás.
Se enteraron de que uno de ellos estaba en la cárcel por robo de coches. Sorprendente, ya que Frank era conocido por ser un buen padre. Que pasara de ser un padre cariñoso a una insensible resultaba extraño. Una sospecha compartida por Mike Pits que declara. Si Macius tenía 20 millones de dólares cuando huyó y seguía vivo.
¿Qué diablos hacía su hijo robando coches? No parecía que se hubiera puesto en contacto con su familia desde el momento de su desaparición. Había cortado deliberadamente el contacto con sus allegados para asegurarse una huida eficaz. De ser así, resultaba sorprendente. ¿Y si a fin de cuentas Frank Mattheus hubiera muerto? Ciertamente no se han encontrado huellas ni rastros de su cuerpo, pero algunas teorías apuntan en ese sentido.
Muchas personas entrevistadas por los investigadores dijeron que Matthew ya no estaba entre nosotros. Debra Nightwine, miembro de los US Marshalls, que trabajó en el caso durante más de 5 años, parece compartir esta opinión. Fue el caso más frustrante en el que he trabajado. Literalmente trabajé en él día y noche. Seguí todas las pistas.
Al final empecé a pensar que si no había encontrado realmente nada sólido, podría ser porque Frank Matthew estaba muerto. Cómo soy optimista por naturaleza. Al principio pensaba que lo encontraríamos y le detendríamos. Mis subalternos y yo hemos trabajado en muchos casos parecidos con éxito. En general conseguíamos información sólida o una pista, incluso si el fugitivo nos llevaba un mes de ventaja.
Pero no recuerdo ningún caso en los últimos 40 años o más que un fugitivo huyera con su novia y ambos desaparecieran sin dejar rastro. Suponiendo que hubiera un muerto, ¿qué podía haberle pasado? Seth Ferranti, un autor que se interesado por la vida de Frank, tiene su propia teoría. Suscribo la hipótesis de que la mafia la asesinó porque sabía demasiado sobre sus operaciones y también porque si, como dice la leyenda, tenía 20 millones en efectivo, la mafia habría querido apropiarse de este dinero.
La organización de Frank se estaba desmoronando y él huía de las autoridades federales. Tanto si era detenido, acusado o encarcelado, Frank ya no disponía de la artillería de antaño. Esto habría hecho más fácil para la mafia ir a por él. En mi opinión, eso fue lo que pasó. Probablemente Frank esté durmiendo con los peces en algún lugar.
La teoría es plausible en el sentido de que a Frank no le gusta la mafia y a la mafia tampoco le gustaba a él. Para empezar, se sabe que algunos mafiosos newy yorquinos les irritaba que Frank se hubiera establecido en el barrio de Tothill. La mafia estaba muy contrariada por la presencia de Frank en Todill.
enviaron una delegación para reunirse con él y advertirle que no era bienvenido. La cosa nuestra estaba tan molesta que el grupo 12 recibió en su momento informaciones anónimas de fuentes que vivían enfrente de la casa de los macios. Estas fuentes nos contaban lo que ocurría en casa de Frank. Incluso nos daban los números de las matrículas.
Según la conversación telefónica intervenida por la policía, el mafioso Paul Castellano llegó incluso a querer asesinar a Frank y se tomó en serio la amenaza. Intentó concertar una reunión con Big Paul. Otro motivo sería el hecho de que Frank Matthews había secuestrado a un asociado de la familia Genovese.
Lo hizo para vengarse de otro miembro de la misma familia que le había estafado en un negocio de drogas. Un acto totalmente imprudente y temerario que pudo haber llevado a la mafia a eliminarlo. Pero también es posible que muriera de una sobredosis de cocaína, ya que se sabía que tenía una fuerte adicción a la droga y problemas cardíacos.
O bien podemos creernos otra teoría de asesinato, una teoría que involucra Macius, la CIA, los corsos y Venezuela. Así es. Se dice que en aquella época Franca había hecho fracasar la red de narcotráfico de los corsos en Venezuela. En su momento, el grupo 12 había conseguido unas escuchas telefónicas en las que se oía a Frank revelar información sobre esta conexión, lo que permitió posteriormente a las autoridades desmantelar la red.
Este incidente habría enfurecido a los corsos que consideraban a Macius como principal responsable de la inmensa pérdida de dinero. El hecho de que los corsos tuvieran que cambiar su ruta de suministro a Miami pudo haberles llevado a querer eliminar a Frank. Y no olvidemos a la CIA, que también tenía intereses en la región.
William Kalaham, el fiscal general que investigó a Frank, nos da más detalle. No tenemos forma de saber lo que pensaba la CIA sobre la detención de los venezolanos, pero debían de estar furiosos con Matthus porque la agencia era muy activa en Venezuela. En mi opinión, el caso venezolano probablemente echó por tierra o al menos obstaculizó sus operaciones.
Así pues, tenemos por un lado a la mafia corsa y por otro a la CIA, que se la tenían jurada a Frank. Dos grandes organizaciones que no hubieran dudado en hacerle desaparecer sin dejar rastro. Mike Pits de los US Marshalls tiende a estar de acuerdo con esta teoría. Cambié de opinión sobre el caso cuando supe de sus vínculos con los corsos y la CIA.
Así como con Rolando González y Venezuela. Si lo juntamos todo y añadimos 10 o 20 millones de dólares en efectivo en poder de Mattheus, podemos imaginarle en un hoyo despojado de todo su dinero. Y con su última novia a su lado. Matthus ya no estaba en una posición de fuerza. Como fugitivo se había convertido en una carga.
Fue asesinado Frank Mattheus. Lamentablemente, eso es algo sobre lo que solo podemos hacer conuras. Rumores que, añadidos a otros rumores, no hacen sino acrecentar el misterio. Lo que es seguro es que cuanto más pasan los años, menos probable es que alguna vez descubramos la verdad sobre esta historia.
La historia de un capo de la droga que de la noche a la mañana se esfumó de la faz de la tierra sin dejar rastro. ¿Qué le ocurrió finalmente a Frank Matthew tras su desaparición? Me temo que es una pregunta. ¿Qué quedará para siempre sin respuesta? I tell this his body never turned up. Shery Brown’s body never turned up. No bones were ever located.
very homes body [Música] opina usted al respecto vivo Fran Macius o no? Me encantaría saber su opinión. En cualquier caso, gracias por seguir el vídeo hasta el final. Si les ha gustado, no duden en hacer clic en me gusta y compartirlo. Me sería de gran ayuda. Espero volver a verle lo antes posible. Hasta pronto y cuídese.
[Música]