¡ÚLTIMAS NOTICIAS! EGIPTO estalla contra la FIFA y la crisis del Mundial 2026 se profundiza

¡ÚLTIMAS NOTICIAS! EGIPTO estalla contra la FIFA y la crisis del Mundial 2026 se profundiza

Han aborrida lleva años como presidente de la Federación Egipcia de Fútbol, la misma federación que tiene el récord de más títulos en la historia de la Copa Africana de Naciones con siete trofeos en la vitrina. Y esta semana, apenas horas después de ver eliminada a su selección del Mundial 2026 en el partido más doloroso que ha vivido el fútbol egipcio en 92 años de historia mundialista.

 aborrida, decidió hacer algo que ninguna otra federación se había atrevido a tacer con tanta fuerza en este torneo. Lo que nadie esperaba fue la respuesta que le llegó de vuelta apenas un día después, una respuesta que dejó a Egipto en una posición todavía más incómoda de la que ya estaba y que además vino acompañada de una consecuencia económica que ni sus propios aficionados vieron venir.

 ¿Qué fue exactamente lo que pasó dentro de ese vestuario? ¿Qué le contestó la FIFA a Egipto? Y por qué esta pelea ya se convirtió en el dolor de cabeza más grande que enfrenta Yan Infantino en lo que va de este mundial? Te lo contamos aquí con todo el detalle. Quédate hasta el final.

 Antes de meternos de lleno en La Bronca de Egipto, hay que hablar de dos cosas que también están moviendo el ambiente de este mundial. La primera pasó aquí mismo en México, la noche antes de que el Tri se enfrentara a Ecuador en los 16avos de final en el Estadio Azteca. Decenas de aficionados mexicanos se apostaron afuera del hotel Westín de Santa Fe, donde se hospedaba la selección ecuatoriana con bocinas de coche, tambores, megáfonos y hasta fuegos artificiales con el único objetivo de no dejar dormir a los jugadores de Ecuador antes del partido.

La convocatoria se armó en redes sociales y terminó juntando a cientos de personas que se quedaron ahí hasta pasada la 1 de la madrugada, cuando finalmente llegó la policía a poner orden. La Federación Ecuatoriana de Fútbol no se quedó callada y mandó su propio reclamo, calificando la situación como una conducta que se aleja de los principios de juego limpio y equidad que se supone debe representar un mundial.

El técnico ecuatoriano, Sebastián Becasese prefirió no usar el numerito como pretexto. Dijo que estaba más cansado que molesto y que de todas formas se sentía agradecido de estar en un mundial. Pero en redes sociales la polémica no paró, sobre todo porque varios usuarios recordaron que la FIFA ya le ha llamado la atención a México antes por el comportamiento de su afición en los estadios.

 Así que la pregunta que quedó flotando es si esta serenata nocturna le puede traer un dolor de cabeza extra a la Federación Mexicana de Fútbol. La segunda historia que tiene a medio mundo hablando es la del propio presidente de Estados Unidos metiéndose en las decisiones arbitrales del torneo. Todo empezó cuando el delantero estadounidense Folarin Bogon fue expulsado con tarjeta roja directa en el partido de 16avos de final contra Bosnia y Hercegovina después de una revisión del bar a cargo del árbitro brasileño Rafael Klaus. Esa sanción lo

iba a dejar fuera del partido de octavos contra Bélgica, pero el domingo la FIFA anunció que la suspensión quedaba congelada bajo un periodo de prueba usando un artículo de su código disciplinario que casi nunca se aplica en un mundial. ¿Y por qué se dio ese giro tan raro? Porque Donald Trump reconoció públicamente que llamó por teléfono al propio Yan Infantino para pedirle que revisaran las jugadas, porque a su parecer ni siquiera había sido falta.

 La Real Federación belga se puso furiosa y hasta amenazó con impugnar la elegibilidad de Balogun si jugaba el siguiente partido, mientras que la Organización Europea de Fútbol sacó un comunicado acusando a la FIFA de cruzar una línea que no se debía cruzar. Y por si esto fuera poco, un grupo de eurodiputados envió una carta a las 27 federaciones de fútbol de la Unión Europea, pidiéndoles que exijan formalmente una investigación sobre si la presión del gobierno estadounidense influyó en la decisión de la FIFA.

 Este episodio dejó una pregunta flotando en el ambiente de todo el torneo. Si la FIFA fue capaz de mover sus propias reglas por una llamada de la Casa Blanca, ¿qué tan fácil sería creer que también se puede mover el arbitraje de otros partidos? Justo esa pregunta es la que explotó unos días después cuando le tocó el turno a Egipto.

 Vamos al tema central. El partido fue el martes 7 de julio de 2026 en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta por los octavos de final del Mundial. Para dimensionar lo que estaba en juego para Egipto, hay que entender de dónde venía esa selección. Los faraones solo habían jugado tres mundiales en toda su historia. En Italia, 1934.

en Italia 1990 y en Rusia 2018. Y nunca, en ninguna de esas ediciones habían logrado ganar un solo partido de eliminación directa. Este 2026 era distinto desde el arranque. Primero eliminaron a Australia en penales para meterse por primera vez en su historia a los octavos de final y después contra Argentina llegaron a ponerse arriba dos goles a cero con un ambiente que ya soñaba con la hazaña más grande del fútbol egipcio.

 En la fase de grupos, Egipto ya había dejado claro que no venía de paseo. empató 1 a 1 contra Bélgica, goleó 3 a 1 a Nueva Zelanda y volvió a empatar 1 a 1 frente a Irán, terminando segundo de su grupo. Detrás de ese andar histórico estuvo la figura de siempre, Mohamed Salah, capitán y goleador histórico de la selección egipcia, quien llegó a este mundial como el jugador con más partidos disputados en la historia de las Copas del Mundo para su país y que después de eliminar a Australia en penales tampoco pudo contener las lágrimas, pero el partido

se les escapó de las manos en los últimos minutos. Cristian Romero descontó para Argentina, después Lionel Messi a sus 39 años anotó el gol del empate al minuto 83, su octavo tanto del torneo y el número 21 en su historial mundialista. Un récord que él mismo sigue estirando y no pudo contener las lágrimas cuando sonó el silvatazo final.

Y ya en el tiempo agregado, Enzo Fernández apareció de cabeza para completar la remontada y sellar el 3 a 2 definitivo. Argentina se metía a cuartos de final, pero la polémica que quedó dentro de esa cancha fue casi tan grande como la remontada misma. La jugada que encendió todo pasó en la segunda mitad cuando Egipto celebraba lo que parecía el segundo gol de la noche, obra de Mostao.

El árbitro francés Franisieri recibió el llamado del bar, se fue a revisar la jugada al monitor y determinó que segundos antes del remate el defensor egipcio Marwan Atia le había pisado el pie de apoyo al argentino Lisandro Martínez, así que anuló la anotación por falta. Los egipcios se quedaron con la sensación de que el gol era completamente legítimo y la polémica escaló todavía más minutos después, cuando en la jugada previa al tercer gol argentino hubo un contacto entre Mohamed Salah y Julián Álvarez dentro del área

que para los egipcios también merecía revisión del bar y jamás llegó. Apenas terminó el encuentro, el técnico egipcio Josam Hassan se plantó frente a los micrófonos y no se guardó nada. dijo sin rodeos que el partido estuvo arreglado y que todo el mundo lo vio y sugirió que la FIFA prefiere que Argentina y Messi sigan en el torneo por motivos comerciales.

 También cuestionó por qué el partido se jugó al mediodía bajo un calor sofocante en Atlanta, un horario que según él nunca hubiera elegido alguien que en verdad conoce el fútbol. El delantero Mostafa Sico fue todavía más lejos en zona mixta. calificó el torneo entero como algo completamente direccionado y hasta felicitó a Argentina con ironía por, según él, ya tener asegurada la Copa del Mundo.

 Esas declaraciones fueron apenas el principio. Horas después, la Federación Egipcia de Fútbol, encabezada por su presidente, Hanny Aborrida, presentó una denuncia formal ante la FIFA. En ese documento no solo pidieron una investigación sobre el desempeño de Eexier y de todo su equipo arbitral, sino que exigieron directamente que esa terna francesa quedara fuera de cualquier partido durante el resto del mundial, señalando lo que ellos mismos llamaron errores arbitrales flagrantes y un doble rasero en las decisiones que,

según su comunicado, le costó la eliminación a la selección egipcia. La FIFA no se quedó callada. Fue el propio responsable del arbitraje del organismo, el histórico ex árbitro italiano Pier Luigi Collina, quien salió a defender públicamente cada decisión tomada esa noche en Atlanta. Kyina explicó que después de cada gol, el bar revisa toda la fase de posesión ofensiva sin límite de tiempo ni de distancia y que pisar el pie de apoyo de un rival siempre se considera falta, mientras que el contacto entre Salah y Álvarez fue

calificado como una disputa normal del juego y remató dejando clara la postura de la FIFA diciendo que las acusaciones infundadas no tienen cabida en el fútbol y que nadie, ni siquiera el propio presidente Yan Infantino, pueda influir en las decisiones de los árbitros y ahí es donde el problema se vuelve más grande de lo que parece a simple vista, porque no importa qué decisión tome la FIFA de aquí en adelante, siempreá ver quién sienta que se equivocó.

 Si respalda por completo a sus árbitros, como ya lo hizo, muchos van a decir que solo está protegiendo su propia credibilidad. Y si en algún momento decide no volver a poner a Leexier en otro partido de este mundial, eso también se va a leer como una manera silenciosa de admitir que algo sí salió mal, aunque la FIFA nunca lo diga con esas palabras.

 Y aquí es donde entra la parte que menos esperaban los egipcios. En medio de todo este vendaval de declaraciones, la FIFA determinó que Egipto había cruzado una línea reglamentaria propia en los minutos finales del partido, cuando la tensión llegó a su punto más alto tras el gol de la remontada argentina. El banquillo egipcio acumuló cuatro tarjetas amarillas y una expulsión dentro del cuerpo técnico, lo que activó una regla del código disciplinario que castiga con multa económica cualquier acumulación de cinco o más sanciones en un mismo

encuentro. El resultado fue una multa de $40,000 para la Federación Egipcia, un golpe que llegó justo cuando esa misma federación estaba exigiéndole cuentas a la FIFA por lo sucedido en la cancha. De hecho, en medio de la tensión de esos minutos finales, fue el propio Messi quien se acercó al banquillo egipcio para tratar de calmar los ánimos, como si el episodio necesitara todavía más capítulos.

 Días después, durante el partido entre Suiza y Colombia, Jan Infantino apareció posando desde el palco con una bandera de Egipto entre las manos. Un gesto que muchos interpretaron como un intento de acercamiento hacia la afición egipcia después de toda la polémica. Mientras tanto, la Federación Egipcia decidió, pese a todo lo ocurrido, renovarle el contrato a Hosam Hassan después de la actuación histórica de su selección en este mundial.

 Para el aficionado mexicano, esta historia pega en un lugar muy conocido. No es la primera vez en este torneo que una selección siente que las reglas se aplican distinto según quién esté del otro lado. Y tampoco es la primera vez que la FIFA responde defendiendo a sus árbitros antes de completar cualquier investigación real. Con Bélgica reclamando por lo de Balogun, con Irán denunciando trato desigual por las restricciones de viaje que le impuso Estados Unidos.

 con Ecuador molesto por lo del hotel en Ciudad de México y ahora con Egipto exigiendo la cabeza de un árbitro completo. La sensación de que el mundial más grande de la historia con 48 selecciones también se está convirtiendo en el más cuestionado, empieza a sentirse por todos lados. Y no hay que olvidar que México también sabe lo que es cargar con la sombra de una sanción de la FIFA por el comportamiento de su gente en las gradas.

 Así que cuando escuchamos que un país entero le exige cuentas al árbitro central de un mundial, entendemos perfectamente esa sensación de que la cancha a veces no es el único lugar donde se define un partido. Para nosotros como aficionados mexicanos, que ya vimos de cerca cómo se vive una polémica arbitral o una acusación de la FIFA, esto solo confirma esa sospecha que traemos desde hace rato, que en este mundial ganar en la cancha a veces no alcanza si no tienes también las cosas resueltas fuera de ella. Egipto ya hizo las maletas de

regreso a El Cairo con el orgullo de haber escrito la página más importante de su historia mundialista, pero también con la amargura de sentir que esa página se las arrebataron a minutos de terminarla. Argentina, mientras tanto, sigue su camino y se mide a Suiza este sábado 11 de julio en Kansas City, buscando otro paso hacia el objetivo de convertirse en bicampeona del mundo.

Para ese partido, la FIFA ya designó a un árbitro distinto al de octavos, el portugués Juano Pineiro, en lo que muchos ya leen como una manera de la organización de bajarle el ruido a la polémica antes de que se repita en la siguiente ronda. Y la FIFA en medio de todo esto sigue cargando con una pregunta que no se le va a ir tan fácil.

Si no puede convencer a nadie de que sus árbitros son completamente independientes, ¿cómo le va a hacer para que el resto de este torneo no termine bajo la misma sospecha? Y ahora nos toca a nosotros preguntarte a ti. ¿Tú crees que la queja de Egipto tiene fundamento real o crees que se quedaron solo con las ganas de haber ganado? ¿Piensas que la FIFA debería mostrar más transparencia con las decisiones del bar? O el problema de fondo es otro que ya nadie quiere nombrar y la que no puede faltar, la pregunta de siempre en

este canal, ¿quién es para ti el favorito real para ganar esta copa del mundo? Déjanos tu respuesta en los comentarios que aquí siempre leemos todo.

 

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