¡MINUTO 88! España Eliminó a Bélgica… ¡ADIÓS, GENERACIÓN DORADA!

 ¡MINUTO 88! España Eliminó a Bélgica… ¡ADIÓS, GENERACIÓN DORADA!

Muy buenas a todos y bienvenidos. Hoy vamos a revivir, desmenuzar y analizar uno de los partidos más intensos de esta Copa del Mundo 2026. Cuartos de final, España contra Bélgica. El 10 de julio de 2026 en el Sofa y Stadium de Los Ángeles, California. Resultado final 2 a 1 para España, con goles de Fabián Ruiz en el minuto 30 y de Mikel Merino en el 88.

 Por Bélgica descontó Charles de Ketelere en el 41. Un partido que tuvo de todo, dominio, drama, lesiones [carraspeo] que cambiaron la historia y un héroe que necesitó apenas 120 segundos para meter a su selección en semifinales. Pero antes de entrar en lo que pasó dentro del campo, necesitamos entender todo lo que rodeaba a este partido, porque nada de lo que ocurrió esa noche en Los Ángeles se puede explicar sin el contexto.

 Empecemos por España. La selección de Luis de la Fuente llegaba a estos cuartos de final como una de las grandes favoritas del torneo y con números que ya eran históricos antes de que rodara el balón. En la fase de grupos dentro del grupo H, España empató 0 a0 con Cabo Verde en su debut el 15 de junio en Atlanta, un resultado que encendió algunas alarmas, pero después goleó 4 a0 a Arabia Saudía el 21 de junio, también en Atlanta, con goles de la Min Yamal, un doblete de Mikel Oyarzábal y un autogol.

 y cerró la fase de grupos venciendo 1 a0 a Uruguay el 26 de junio en Guadalajara con gol de Alex Baena tras un error del portero Muslera, primera del grupo sin encajar un solo gol. En la fase eliminatoria España subió todavía más el nivel. En 16avos de final, el 2 de julio en el Sofai Stadium, aplastó 3 a0 a Austria con un doblete de Ollarzábal y un gol de Pedro Porro.

 Y en octavos de final, el 6 de julio en Dallas, venció 1 a0 a Portugal con un gol agónico de Mikel Merino en el minuto 90+ 1. Un gol que eliminó a Cristiano Ronaldo, del que probablemente fue su último mundial. Esos son los resultados, pero hay un dato que define todavía mejor lo que era esta España. El portero Unai Simón llevaba aproximadamente 650 minutos consecutivos sin encajar gol en Copas del Mundo, sumando el tramo final del Mundial 2022 y todos los partidos de este torneo.

 Había superado el récord histórico de Walter Senga que resistía desde Italia, 1990 con 517 minutos. Además, España acumulaba 35 partidos consecutivos sin perder. Una racha que arrancó tras caer 0 a1 contra Colombia en marzo de 2024. Era una máquina defensiva casi perfecta que además lideraba el torneo en posesión de balón y en remates a puerta.

 Y por si fuera poco, tenía en sus filas al jugador que más fascinaba al mundo, la Minam Mal, que con 18 años ya era el futbolista menor de edad con más partidos disputados en la historia de los mundiales. Ahora Bélgica. Los Diablos Rojos llegaban a cuartos de final por primera vez desde Rusia 2018 cuando acabaron terceros.

 Su camino fue bastante más accidentado que el español. En la fase de grupos dentro del grupo G empataron 1 a un con Egipto el 15 de junio en Searold. volvieron a empatar 0 a0 con Irán el 21 de junio y necesitaron golear 5 a1 Nueva Zelanda el 26 de junio para terminar primeros de grupo. En la fase eliminatoria, Bélgica vivió un psicodrama contra Senegal en 16avos.

Iban perdiendo 2 a0 con goles de Diarrea en el 24 y Sar en el 51 y remontaron de manera increíble. Lukaku recortó distancias en el 86, Tilemans igualó en el 89 y el propio Tilemans anotó el penalti decisivo en el minuto 120 + 5 de la prórroga, 3 a 2 final, una locura absoluta. En octavo, sin embargo, parecieron otra selección.

 Golearon 4 a1 a Estados Unidos el 6 de julio con Dequetelare anotando un doblete, pero los números positivos escondían un problema grave. Amadu Onana, pieza clave del medio campo, se rompió el ligamento cruzado anterior contra Estados Unidos y quedó fuera del torneo. Y había una pregunta que flotaba sobre toda la expedición belga.

 ¿Era el último baile de la llamada Generación Dorada? Kevin De Bruin tenía 35 años, Tibot Courtois 34, Romelo Lukaku 33, Axel Bitzel 37. Todos sabían que esta Copa del Mundo podía ser su despedida. El historial entre ambas elecciones añadía otra capa de presión. Sobre todo para Bélgica, este era el encuentro número 23 entre las dos y el tercero en un mundial.

 En 1986, en cuartos de final, Beli eliminó a España en penaltis tras un 1 a1. En 1990, en fase de grupos, España ganó 2 a1. Pero el dato más contundente era este. España había ganado los últimos cinco enfrentamientos directos contra Bélgica, concediendo solo un gol en esos cinco partidos.

 Y en total, el historial general era de 13 victorias españolas. por solo cinco belgas. Bélgica no le ganaba a España en ninguna competición desde la Eurocopa de 1980, una sequía de 46 años. En la previa, Luis de la Fuente marcó el tono con una cita atribuida al emperador romano Marco Aurelio. Lo que es malo para la colmena también es malo para la abeja.

 una forma de subrayar su filosofía colectiva. Su rival en el banquillo, el francés Rudy García, aceptó el papel de no favorito, pero dejó claro que Bélgica no venía a Los Ángeles de turismo. Y luego llegaron las alineaciones con dos grandes noticias. La primera, Luis de la Fuente sorprendió a todo el mundo sentando a Pedri, titular en todos los partidos anteriores y metiendo a Fabián Ruiz, centrocampista del Paris Saint-Germain en el 11 inicial.

 Una apuesta arriesgada que buscaba un jugador con más llegada al área. España salió con Unai Simón en portería, Pedro Porro, Paucubarcí, Aimeric Laport y Marco Curela en defensa, Rodri y Fabián Ruiz como doble pivote. Lamin Jamal por la derecha, Dani Olmo en el centro y Alex Baena por la izquierda en la media punta y Mikel Oyarzábal como delantero centro.

 La segunda noticia fue un golpe durísimo para Bélgica. Yuri Tilemans, el capitán, se lesionó en el calentamiento. Una molestia en la pantorrilla lo dejó fuera del partido. Sin Onana por la rotura de cruzado y ahora sin Tilemans, Bélgica iba a jugar con un medio campo prácticamente suplente contra los reyes de la posesión.

 Hans Banaken entró en su lugar. Bélgica formó con Courtois, Castañe, Mechele, Engoy y Decui Banaken y Raskin en el centro, Doku por la izquierda, De Bro en la media punta y Trozar por la derecha con Dequetelare como referencia ofensiva. El árbitro del partido fue el inglés Michael Oliver. Dicho todo esto, vamos al partido. Primera parte.

 El encuentro comenzó un ritmo altísimo, abierto, con las dos elecciones intentando imponer condiciones desde el primer minuto. Bélgica tuvo la primera posesión, pero España [carraspeo] tomó el control rápidamente. La idea de De la Fuente era clara, posesión larga, circulación paciente, progresión por los costados y la minal como desequilibrante por la banda derecha.

 En el minuto 10, Rodri avisó primero con un disparo potente tras una jugada a balón parado que fue bloqueado. En el 13, Baena intentó un remate dentro del área que también fue bloqueado. España merodiaba el área belga, pero sin encontrar todavía el último pase. Ahora bien, Bélgica tenía un arma que funcionaba, Jeremy Doku. El extremo del Manchester City era un tormento por la banda izquierda.

 Pedro Porro sufría en cada uno contra uno. En el minuto 15, Doku cortó hacia adentro y le dejó el balón a Dequetelire, cuyo disparo fue bloqueado por Cucurella. Era un aviso serio. En el minuto 21, Yamal tuvo su primera oportunidad clara. El balón le quedó suelto en la frontal del área.

 Arrancó y disparó con la zurda buscando su clásica rosca al palo largo, pero el tiro se abrió demasiado. Todavía estaba buscando la mira. Llegó la pausa de hidratación en el minuto 23 con España dominando con el 56% de posesión y tres remates contra uno de Bélgica. En esa fase hubo una jugada polémica. Un disparo de Baena impactó en la mano de Engoy, el defensa belga.

 Y España pidió penalti con vehemencia. Pero Michael Oliver y el bar consideraron que la mano estaba pegada al cuerpo y en posición natural. Se siguió jugando. Después de la pausa, España apretó el acelerador y la jugada del primer gol fue una obra de ingeniería colectiva. Minuto 30. Pedro Porro jugó una pared brillante con la Minamal por la banda derecha, llegó hasta la línea de fondo y puso un pase atrás perfecto hacia Dani Olmo.

 El media punta controló y disparó con potencia, pero Tibó Courto realizó un paradón desviando el balón. Sin embargo, el rechace quedó muerto, Franco sin dueño. Y ahí apareció Fabián Ruiz. La gran apuesta de De la Fuente para fusilar a portería vacía. 1 a0 para España. Primer gol de Fabián en un Mundial, rompiendo una sequía de 16 partidos sin marcar con la selección.

 La decisión de sentar a Pedri acababa de quedar justificada. Lo que siguió fue el mejor momento de España en todo el partido. Un arreón de varios minutos en el que Bélgica apenas podía respirar. En el 35, Yamal cogró un tiro libre potente que Curtuá desvió con apuros. En el 40, el extremo del Barcelona se sacó un recorte espectacular dejando atrás a Doku e intentó sorprender al palo corto, pero el balón se fue desviado.

 Oyarzaba y Olmo combinaron con un taco de fantasía que casi termina en el segundo. España olía sangre. Parecía que el 2 a0 era cuestión de tiempo, pero el fútbol castiga la falta de contundencia y lo que ocurrió en el minuto 41 cambió completamente el partido. Una jugada aislada, la primera Real de Bélgica en ataque. Trosart inició la jugada.

Castañela, mantuvo viva por la banda derecha. De Bruine recicló la posesión con un pase intuitivo que liberó a Castañé y el lateral puso un centro perfecto al segundo palo. Allí apareció Charles de Quetelare, que se había desmarcado con Astucia manteniéndose en posición legal, ganándole el duelo aéreo al joven Pau Kubarcí para cabecear a la red. 1 a un.

 Ese gol tuvo un impacto doble. Primero, igualaba el marcador cuando España lo tenía todo controlado. Segundo, ponía fin a los aproximadamente 649 minutos de imbatibilidad de Unai Simón en Copas del Mundo. El récord histórico quedaba fijado, pero la racha se había terminado. Kugarcí, que había sido impecable durante todo el torneo, tuvo ahí su primer lunar.

 Perdió el duelo decisivo en el gol y en el minuto 43 vio tarjeta amarilla por cortar un contragolpe. Y Bélgica casi marca el segundo en los minutos de descuento de la primera parte. En una contra tras un corner español de que Telaer encontró a Doku completamente solo, pero Dani Olmo interceptó el pase inextremis.

 Habría sido un mazazo letal. Se fueron al descanso con 1 a un en el marcador. Se habían añadido 5 minutos de descuento en esa primera mitad. Las estadísticas contaban una historia clara. España había dominado de manera abrumadora con el 68% de posesión y nueve remates contra solo dos de Bélgica. Pero los diablos rojos habían castigado en su única oportunidad real.

 Un dato revelador, Bélgica ganó el 86% de los duelos aéreos en esa primera mitad. De que Telare, él solo ganó cinco. La debilidad de España por arriba era evidente. La tarea de Luis de la Fuente en el vestuario era crucial. Tenía que evitar que el golpe anímico del empate desestabilizara a un equipo que había sido claramente superior.

 Y el mensaje fue claro. El plan funciona. Hay que seguir con él. ser más contundentes arriba y no desesperarse. Vamos a la segunda parte. España salió sin cambios y con la misma intensidad. En el minuto 48, apenas 3 minutos después del reinicio, Kubarcí lanzó un pase largo espectacular que dejó a Yamal mano a mano con Courtois.

 El portero belga cerró el hueco con maestría, aunque la repetición mostró que había un fuera de juego milimétrico. En el minuto 50, Doku volvió a generar peligro con un pase que se envenenó tras tocar en un defensor español, pero Unai Simon estuvo atento. En el minuto 52, Yamal volvió a intentarlo con un disparo que se desvió en un defensor y se fue desviado por muy poco.

 Y en el 53, Olmo remató una bolea tras un corner que se fue muy alta. España insistía, empujaba, pero el gol no llegaba. En el minuto 55 llegó un susto para Bélgica. Deciper tuvo un disparo peligrosísimo desde dentro del área que se estrelló en el lateral de la red. Entonces llegaron los cambios. En ese mismo minuto 55, De la Fuente hizo su primer movimiento.

 Sacó a Fabián Ruiz y a Alex Baena, que habían cumplido su función y metió a Pedri y a Ferrán Torres. buscaba frescura, desborde y una presencia más agresiva en ataque. Rudy García respondió con un triple cambio que lo apostaba todo. Romelu, Nukaku, Axel Bitzel y Joaquín 6 entraron por Trardart, Vanaken y De Cuiper. Bélgica juntaba a dos delanteros, era todo o nada. El partido se abrió.

 Yamal buscaba el gol obsesivamente. En el minuto 61 intentó su clásica rosca con la zurda que Ctua desvió. En el 62, Olar Sábal remató tras un pase de Yamal desde un ángulo cerrado, pero Courtois le tapó el disparo. Era un duelo particular. Yamal atacaba sin descanso y Courtois paraba todo.

 Y aquí es donde hay que detenerse y hablar de lo que estaba haciendo Courtois, porque fue absolutamente descomunal. El portero del Real Madrid acumulaba cuatro paradas de altísimo nivel, según el recuento oficial. Varias de ellas habrían sido gol contra cualquier otro portero del mundo. Estaba sosteniendo a Bélgica él solo. Sin sus intervenciones, España habría ido ganando con amplitud.

 En algún momento de esta fase se reclamó un posible penalti por mano de Rodri tras un despeje del aporte, pero fue desestimado porque el balón venía de un compañero y entonces llegó el momento que partió el partido en dos. Minuto 69. Con el balón detenido, durante la pausa de hidratación, Courtois se tendió en el césped tocándose el cuadriceps izquierdo. Lo atendieron.

 Pareció recuperarse, pero en el minuto 71 la decisión fue definitiva. Courtois no podía continuar. Salió del campo entre lágrimas, visiblemente devastado, sabiendo que probablemente era su último partido en una Copa del Mundo. Los compañeros intentaron consolarlo, pero él caminó directamente al banquillo con la mirada perdida.

 En su lugar entró Sene Lamens. portero del Manchester United de 24 años, nacido el 7 de julio de 2002, que había cumplido años apenas 3 días antes. Debutaba en un mundial en el escenario más hostil imaginable, un cuarto de final con el partido igualado ante la mejor selección del torneo. España siguió atacando.

 En el 74, Yamal volvió a intentar un disparo que fue bloqueado. En el minuto 79 entró Nico Williams por Ollar Zábal con Ferrán Torres pasando a ocupar la posición de delantero centro. De Bruin, ya agotado y con molestias físicas evidentes, le hizo una falta dura a Ferrán. Vio tarjeta amarilla y fue sustituido por Alexis Silem Makakers.

 Bélgica perdía su otro gran referente. Hubo un momento de frustración española en esa recta final. Pedri lideró un contragolpe con superioridad numérica. España tenía ventaja de jugadores, pero el centrocampista se equivocó en el pase y la oportunidad se esfumó. La prórroga empezaba a somar en el horizonte y entonces, en el minuto 86, Luis de la Fuente sacó su carta escondida.

Exactamente la misma jugada que contra Portugal. Dani Olmo salió y entró Mikel Merino. El centrocampista del Arsenal venía de una temporada desgraciada por una fractura en el pie derecho que lo tuvo fuera durante meses, pero en la selección algo se transformaba. de la fuente apenas le dio instrucciones. Según contó el propio Merino después del partido, el entrenador le dijo solo dos cosas.

 Vas a jugar de 10 y al final eres increíble, nada más. Minuto 88, la secuencia que definió todo. España movió el balón con paciencia de banda a banda, buscando el hueco que no aparecía. Nico Williams por la izquierda, Jamal por la derecha, Pedri conectando y de pronto Pau Kubarcí, el central de 19 años que nadie esperara que disparara, decidió animarse con un tiro desde fuera del área.

 Un disparo raso con intención que Lamens detuvo pero no atrapó. El balón quedó muerto rebotando suavemente frente a la portería y ahí, como un depredador que huele la sangre, apareció Mikel Merino. Llevaba exactamente 2 minutos en el campo. Fusiló con la izquierda. 2 a 1 para España. El Sofai Stadium se vino abajo.

 Los jugadores del banquillo invadieron la banda. En la grada Brad Pitt, Penelope Cruz, Javier Bardem y Noel Galager saltaban como cualquier aficionado. En la plaza de Colón de Madrid, donde miles de personas seguían el partido en pantalla gigante, la explosión fue absoluta. Era el segundo partido consecutivo en el que Merino entraba desde el banquillo en los últimos minutos y marcaba el gol decisivo de una eliminatoria.

 Contra Portugal lo hizo en el 90 +1, aquí en el 88. Las casualidades, como dijo después el propio Merino, no existen. Pero el partido no había terminado. Se añadieron 7 minutos de tiempo adicional y Bélgica se lanzó al ataque con la desesperación del que no tiene nada que perder. En el minuto 90, Aimeric Laport apareció como último defensor para despejar un balón que iba hacia la portería con Unai Simon ya fuera de posición.

 Una salvada heroica. En el 90 + 2, Silemackers logró regatear a un Simon, que había salido mal, llegó hasta la línea de fondo y metió un centro al área, pero la Port volvió a bloquear. En el 90 + 3, La Port vio tarjeta amarilla. En el 90+ 5, Vitzel recibió también amarilla tras una entrada durísima sobre Rodri. En los últimos instantes, un balón aéreo provocó una colisión entre Lukaku y Unai Simón.

 El esférico quedó suelto cerca de la línea de gol, pero Kubarc barrió desesperadamente para alejar el peligro y sonó el silvato final. España 2, Bélgica 1. La Roja estaba en semifinales de un mundial por primera vez desde Sudáfrica 2010. Ahora ya conocen la historia completa de lo que pasó. Vamos a analizar los tres momentos que cambiaron el destino de este partido.

 El primero fue antes de que empezara la lesión de Yuri Tilemans en el calentamiento. Puede parecer un detalle menor, pero fue devastador para Bélgica. Tilemans era el capitán, el motor del medio campo, el jugador que equilibraba el equipo entre la defensa y el ataque. Con Amadúo Nana, ya fuera por rotura de cruzado, perder también a Tilemans significaba que Bélgica iba a jugar con un centro del campo esencialmente suplente contra Rodri, el Balón de Oro y Fabián Ruiz, un internacional con el Paris Saint-Germain. La diferencia de nivel en

esa zona fue evidente durante todo el partido. España movió el balón con una comodidad excesiva en la zona de creación y eso fue directamente consecuencia de no tener enfrente al medio campo titular belga. El segundo momento decisivo fue la lesión y salida de Tibaut Courtois en el minuto 71. Esto merece un análisis detenido porque Courtois estaba siendo sin ninguna discusión el mejor jugador del partido.

Tenía cuatro paradas, varias de ellas espectaculares ante Olmo, Yamalio y Arzábal. estaba literalmente impidiendo que España se adelantara de nuevo en el marcador. Sin él, Bélgica habría recibido más goles sin problema. Su salida no solo privó a los diablos rojos de su mejor futbolista esa noche, sino que introdujo en la portería a un jugador de 24 años, Sene Lamens, que debutaba en un mundial en el momento más difícil imaginable.

 Y el error de Lamens en el gol de Merino fue la consecuencia directa de esa sustitución forzada. Un portero más experimentado en condiciones normales habría atrapado ese balón. Y el tercer punto de inflexión fue la entrada de Merino en el minuto 86 y su gol en el 88. No fue casualidad, fue exactamente la misma jugada que de la Fuente utilizó contra Portugal.

 Meter a Merino en los últimos minutos para que ocupe espacios en el área rival con piernas frescas. Funcionó contra Portugal, funcionó contra Bélgica. Esto habla de un entrenador que tiene estudiado cada movimiento, que sabe exactamente cuándo y cómo utilizar a cada jugador y habla también de un futbolista que, a pesar de un año plagado de lesiones con el Arsenal, tiene un instinto sobrenatural para aparecer en el momento justo y en el lugar justo.

 Con los tres momentos clave identificados, vamos a las causas de fondo. ¿Por qué ganó España y por qué perdió Bélgica? España ganó porque fue abrumadoramente superior en todas las facetas del juego. Las estadísticas no dejan lugar a dudas. 68% de posesión frente a 32, 598 pases precisos con un 90% de acierto contra 243 de Bélgica con un 78,8 remates a portería contra solo dos.

 Y el dato más revelador de todos, España generó un valor de goles esperados de 1,96 frente al 0,34 de Bélgica, según los datos oficiales de ESPN. Es decir, por volumen y calidad de ocasiones, España debió ganar por un margen bastante más amplio. Que el partido se decidiera en el minuto 88 fue mérito de Courtois, no de mérito de España.

 Además, la apuesta táctica de De la Fuente funcionó perfectamente. Fabián Ruiz justificó su presencia en el 11 con el gol y con su contribución a la posesión en zonas de creación y el banquillo español demostró una profundidad que muy pocas selecciones del mundo pueden igualar. Pedri, Ferrán Torres, Nico Williams y Merino entraron como sustitutos y todos cambiaron la dinámica del partido.

 Tener esas opciones desde el banco es un lujo. Bélgica, por su parte, fue víctima de las circunstancias y de sus propias limitaciones. Las lesiones fueron catastróficas. Perder a Unana antes del partido, a Tilemans en el calentamiento y a Courtois durante el encuentro es demasiado para cualquier selección del mundo, por buena que sea.

 El medio campo alternativo simplemente no pudo competir contra la maquinaria española. Y sin la posesión del balón, con apenas el 32%, Bélgica quedó condenada a defender durante largos periodos, lo cual resulta agotador física y mentalmente. Doku brillante en transiciones individuales, pero no podía crear peligro sostenido sin tener el balón.

 Hablemos ahora de los protagonistas individuales. La Min Yamal fue designado por la FIFA como el mejor jugador del partido y con razón a sus 18 años, faltándole apenas 3 días para cumplir los 19, fue una pesadilla constante para la defensa belga. Sus números son impresionantes. Seis remates según el registro oficial de la FIFA, 12 toques en el área rival, cuatro regates completados, nueve duelos ganados y cuatro faltas provocadas.

 acumulaba ya 21 regates exitos en el torneo, una cifra que entre futbolistas adolescentes solo habían alcanzado Killian Mbappé en 2018 con 222 y Jamal Musiala en 2022 con19. No marcó, pero fue el motor ofensivo de España durante los 90 minutos. Su número 19 en la espalda fue sinónimo de peligro constante. Mikel Merino fue el héroe.

 2 minutos en el campo, un gol que vale unas semifinales y era la segunda eliminatoria consecutiva en la que entraba desde el banquillo y decidía el partido. Después del encuentro dijo algo que resume perfectamente lo que sentía. No me lo creo todavía. Hacerlo una vez ya era impensable. Y que ocurra otra vez, las casualidades no existen.

 Si entras preparado, te vuelve a caer. Su temporada con el Arsenal había sido un calvario por una fractura en el pie derecho que lo tuvo fuera desde enero hasta mayo, pero la selección encontró la redención. Me siento liberado. El año ha sido de miseria, pero la vida te golpea y hay que levantarse, confesó tras el partido. Tibot.

 Courtois fue el mejor jugador del partido durante 70 minutos. Su cuatro paradas antes de la lesión fueron de una calidad extraordinaria. Cualquier otro portero habría encajado más goles. Su salida entre lágrimas, sabiendo que posiblemente era su último partido mundialista, fue la imagen más emotiva de la noche.

 “Quise seguir, pero es decisión del entrenador”, dijo después como una mezcla de amargura y profesionalismo. Y hay que destacar que lo primero que hizo al terminar el partido fue salir al campo a abrazar a Sene Lamens, el joven portero que cometió el error en el gol de Merino. Un gesto enorme de un jugador enorme. Rodri, el Balón de Oro 2024 fue el metrónomo que hizo funcionar toda la maquinaria española.

 Dirigió el juego con una autoridad absoluta desde el centro del campo. Ganó duelos cruciales, incluido uno durísimo contra Whtzel, que bien pudo haber sido tarjeta roja para el belga. Y se inventó un pase de fantasía a Yamal, que si el extremo hubiera podido controlar habría sido la jugada del torneo. Fabián Ruiz cumplió exactamente la misión que le encomendó de la Fuente. Primer gol en un mundial.

Vindicación completa de la decisión de sentar a Pedri. Combinó con Rodri para asfixiar al medio campo belga alternativo durante toda la primera parte y salió en el minuto 55 habiendo hecho su trabajo. Y Charles de Ketela merece una mención destacada del lado belga. Llevaba tres goles en sus últimos dos partidos de mundial, los mismos que había marcado en 31 partidos de Serie A con el Atalanta durante toda la temporada.

 Su cabezazo ganándole el duelo a Kubarc rompió la imbatibilidad récord de Unai Simón y demostró que Bélgica, incluso con todas sus bajas, no estaba muerta. Para cerrar, hablemos del significado de este partido, de lo que representa para las dos elecciones. Para España, esta victoria tiene dimensiones históricas.

 Con este triunfo, la selección alcanzó los 36 partidos consecutivos sin perder, igualando la racha de la Argentina de Messi entre 2019 y 2022 y quedando a un solo partido de la Italia de Manchini, que encadenó 37 entre 2018 y 2021. Luis de la Fuente igualó a Vicente del Bosque como el entrenador europeo con más victorias consecutivas en eliminatorias de mundiales y Eurocopas con siete, superado únicamente por Victorio Pozzo, que logró ocho con la Italia campeona entre 1934 y 1938.

España alcanzaba las semifinales de un Mundial por primera vez desde Sudáfrica 2010, cuando ganó su único título y acumulaba cinco victorias consecutivas en partidos de Copa del Mundo. Su mejor racha desde aquella que la llevó al campeonato en 2010. El siguiente rival sería Francia en Dallas el martes 15 de julio, una semifinal que tenía todos los ingredientes de una final anticipada.

Yamal lo resumió con la arrogancia sana de los 18 años. Si tiene que temer a alguien, son ellos. Les hemos eliminado antes. Somos dos equipazos, para mí las dos mejores selecciones del mundo, pero no tenemos ningún miedo. Y Merino con su habitual tranquilidad. Partido de tú a tú.

 En semifinales de un mundial no se puede esperar otra cosa. Para Bélgica, la derrota probablemente marcó el final definitivo de la generación dorada. Una generación que fue tercera en Rusia 2018, que llegó el número uno del ranking FIFA, que tuvo jugadores extraordinarios como De Bruin, Hazard, Courtois, Lukaku, Whtzel, Company, pero que nunca pudo dar el último paso.

 La imagen que cierra esta historia es poderosa. Los veteranos belgas, inmóviles sobre el céspe del Sofai Stadium, incapaces de procesar lo que acababa de ocurrir mientras los jóvenes españoles celebraban el futuro que tienen por delante. Courtois salió a abrazar a Lamens. De Bruin se quedó en el banquillo mirando al vacío.

 Lukaku, que había entrado en el segundo tiempo sin poder cambiar el destino, bajó la cabeza. Rudy García fue breve en la rueda de prensa, explicó la lesión muscular de Courtois, no quiso culpar a Lamens y resumió el sentir belga. Del otro lado, de la fuente fue categórico. Que quede claro, no hemos terminado, estamos aquí para más.

 Y cuando le preguntaron por Francia, respondió, “Es legítimo pensar que vamos a pelear para ganar. Ellos estarán igual de preocupados. una grandísima selección se va a enfrentar a otra grandísima selección. Y así [carraspeo] terminó esta noche en Los Ángeles. Un partido que tuvo dominio español, drama belga, lesiones que cambiaron el guion, un portero joven que cargará con un error que no le corresponde solo a él y un héroe que necesitó 120 segundos para escribir su nombre en la historia del fútbol. España 2, Bélgica 1, La Roja

avanza. La Generación dorada se despide. Esto fue todo por hoy. Muchas gracias por acompañarnos. Si les gustó este análisis, déjenos un like, suscríbanse al canal y activen la campanita para no perderse nuestro próximo video, donde analizaremos en profundidad la semifinal entre España y Francia. Nos vemos en el siguiente.

 

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