Quiero dejar claro que este documental es informativo y sin ningún tipo de apología al delito. El día de hoy nos adentramos en la historia de José Gregorio Ávila Martínez, mejor conocido en el mundo de AMPA como Cheo Melena. Nac avenida Raúl León y en el estado Anzuái. Recordado por toda la vieja escuela de los años 90 con una historia bastante particular, muy diferente al de otros personajes que han pasado por este canal.
Ya verán por qué este documental se llevó a cabo, recopilando datos y entrevistas con amigos, familiares, incluso antiguos funcionarios ligados al caso de la muerte de Cheo Melenena. Veremos como un hombre no solo vive y muere en el mundo terrenal, sino que también veremos como de manera espiritual ese mismo hombre puede trascender después de la muerte y convertirse en una especie de santo que incluso se ha parecido en hospitales a pacientes graves de salud.
Y no solo eso, escuchen bien con atención. 3 años después de su muerte, el cuerpo de Cheo Mena fue exumado debido a una investigación posterior relacionada con su muerte. Y adivinen, su cadáver seguía intacto. Aunque existía la descomposición, no se veía como un cadáver de 3 años de muerto, como si el efecto de la muerte no hubiera pasado por él.
Síntoma que se ha manifestado en otros casos de personas religiosas alrededor del mundo, pero de eso hablaremos con más detalles dentro de unos minutos. Cheo Melena era un amante a las motocicletas. tenía su propio taller en la avenida Cajigal de Barcelona y regularmente, incluso desde allí, regalaba motos a las personas del barrio, taller que era conocido prácticamente en todo el estado.
Algunos comentan que lo hacía para comprar el silencio de algunos, mientras otros aseguran que Cheo Melena era una persona diferente con un aura que nada tenía que ver con el crimen. altruista por naturaleza, pero lamentablemente desviado hacia las vías del crimen. Cheo luchaba contra una dualidad que se gestaba dentro de él.
Por un lado, era una persona buena siempre al servicio de la comunidad. Regalaba dinero a los más necesitados, pagaba graduaciones, le compraba medicamentos a todo aquel que necesitaba y, por otro lado, asaltaba bancos y camiones blindados. Regularmente Chevo Melena era visto en motos de alta cilindrada haciendo caballitos y piruetas, muy bien vestido, a plena vista nadie podía dilucidar que se trataba de un asalta blindados.

Se le conoce una sola hija llamada María Eugenia, quien en este momento se encuentra fuera del país junto con su madre. Se presume que quizá tengan más hijos, pues la debilidad de José Gregorio eran las mujeres. Cheo era un hombre profundamente cristiano. Incluso su cabello largo se debía a que pagaba una promesa al Nazareno en Caigo, al norte de Anzuátei.
Se solía vestir de morado y con una gran cruz en sus hombros acudía todos los años en Semana Santa a los templos para pagar su promesa. Por eso no podía cortarse el cabello. Uno de los atracos más conocidos de Chevomelena fue la incursión a un camión de remesas de la Coca-Cola, donde él junto con otros delincuentes sustrajeron una gran cantidad de dinero en efectivo, así como múltiples incursiones a grandes empresas de motocicletas y casas de empeño que en ese momento eran bastante bien resguardadas debido a la alta cantidad de efectivo que se manejaba en la época.
Durante muchos años pasó desapercibido, pero debido a que la banda crecía, mucha información confidencial se fugó debido a otros delincuentes de la zona, como de la famosa calle El Hueco y la calle Páes. En la década de los 90, dentro de la policía de Anzuái, se formó el comando de apoyo operacional, el famoso CAO, un temido grupo comando que solía acabar con todos los criminales de la época, integrado por los mejores funcionarios del estado.
Este grupo sabía de Cheo Melena, sabía de sus golpes, pero también sabían que todo el dinero iba destinado a personas necesitadas, que ayudaba para las medicinas, que pagaba operaciones costosas y por esa razón, por lo menos en esa época, no tuvieron intención de acabar con su vida, aunque frecuentemente era extorsionado por esto.
Los funcionarios arreglaban las motos gratis en su taller y en ocasiones hasta le pedían dinero. Cheoen era un hombre de grandes golpes. Cada atraco, más grande que el anterior, más arriesgado que el anterior, pude comprobar más de 20 testimonios de personas que cuentan que gran parte del dinero de los atracos era destinado a ayudar personas en hospitales, compraba sillas de rueda, pagaba tratamientos completos.
A todo aquel niño que no podía graduarse le pagaba todo completo. Compraba comida a los más pobres del barrio y solía decir que si el golpe era grande, pues mayor, era la cantidad de personas que podía ayudar. Este hombre intentaba rehacer su vida luego de un tiempo. Tenía antecedentes. Sí, claramente no era ningún santo.
Tenía un pasado que la justicia formal ya conocía, pero intentaba hacer su vida de nueva cuenta. Llevaba 3 años operando un taller mecánico en su propio hogar, un taller que abría puntualmente a las 7:30 de la mañana y cerraba a las 6:30 de la tarde, un espacio que se convirtió en la trampa perfecta para sus verdugos.
Funcionarios de la policía del municipio Bolívar acudían con frecuencia no a inspeccionar, sino a servirse. Reparaciones, repuestos, pinturas. Cheo trabajaba gratis para ellos. Las motos del comando salían impecables, pero los uniformados cobraban los presupuestos oficiales y se quedaban con el dinero en su bolsillo. Madrugada del 18 de mayo del 2002, 5 de la mañana.
Cheo Elena duerme profundamente junto a su esposa y su hija. El silencio se rompe con un grito de alerta. Un amigo llega con una noticia urgente. Jimmy, el hermano menor de Chew, está en peligro. Está escondido huyendo de unos sujetos que intentan matarlo. Se encuentra oculto en una canaleta. El instinto de protección anula el peligro sin pensarlo, desoyendo los ruegos de su esposa que intenta retenerlo presintiendo la desgracia, Cheo se pone un pantalón rápidamente y sale a la calle.
Sube a su carro daego, el famoso patas blanca, junto al mensajero. Recogen otro amigo en el camino y se dirigen al sector donde supuestamente se oculta su hermano. El talón de aquiles de Cheoelena era su familia y sus enemigos lo sabían. Le tendieron una trampa mortal minuciosamente planificada. para hacerlo salir de su casa.
Cheo tenía problemas en barrio lindo, pero no le importó. José Gregorio llega al lugar conduciendo el vehículo. Sabe que su hermano está escondido entre las sombras. Para hacerse notar sin levantar al armas civiles, lanza un silvido fuerte, su clave familiar, esperando que Jimmy lo escuche y corra a montarse. Pero en el sitio no solamente está el peligro de las bandas, aparece una blazer dorada con los vidrios ahumados que se monta por la cera violentamente.
Los amigos de Cheo al ver esto huyen inmediatamente, según cuentan que también había una patrulla en el lugar. supuestamente acudieron por una llamada que reportaba un tiroteo. Los funcionarios le dan la voz de al cheo no huye, no acelera, simplemente apaga el motor, detiene el vehículo y desciende de una manera pacífica, colocando sus manos sobre la cabeza, creyendo erróneamente que hablaría con los mismos hombres que frecuentaban su taller, pero las intenciones desde el principio de la comisión eran radicalmente distintas.
Dos testigos presenciales, cuyo nombre permanecen resguardados, describen la escena que la policía intentó enterrar. Sin mediar palabra, un funcionario le ordena a Cheo que se arrodille. Hablan entre ellos y uno le dice al otro, “Es cheo melena.” Y el otro le responde, “Sí, esa es melenota.
” E inmediatamente a que Marropa acciona su arma, el disparo perfora la pierna derecha de Cheo, destrozando por completo su fémur. Los testigos escuchan las palabras de Cheo. ¿Qué pasó? Me van a matar. Vale, Cheo los conoce, sabe sus nombres, ha arreglado sus unidades, les ha regalado dinero, cree que es una confusión, pero la respuesta del policía no es una explicación, es un segundo balazo que le atraviesa el antebrazo.
Cheo, desarmado, herido y sangrando, es pateado salvajemente en el suelo. Los golpes se concentran en su rostro y en su frente mientras implora por su vida explicando que solamente busca su hermano menor. Gentes se inclinan hacia él y uno de ellos pronuncia la sentencia definitiva. Hoy te mueres, perro. Con el femur partido a la mitad, imposibilitado para mantenerse en pie, el policía le ordena con sadismo que se levante.
En ese instante de total vulnerabilidad es cuando el agente decide rematarlo, disparándole por la espalda en múltiples oportunidades. Las balas perforan su cuerpo y se estrellan contra la parte baja de un portón de hierro, dejando marcas imborrables de la ejecución. Y aunque seguía con vida, un oficial le dice a otro, “Vamos a llevarlo al hospital.
” Mientras uno le responde, “No, hombre, déjalo que se desangre ahí.” Posteriormente, unos funcionarios procedieron a traer al sitio del suceso un arma de fuego tipo escopeta, cañón recortado, calibre 12 mm sin marca visible, cereales limados, color satinado, colocándola, es decir, sembrando en el piso del asiento trasero del mencionado vehículo, desconociendo los mismos que estaban siendo observados por dos testigos quienes se encontraban, uno en una esquina y el otro en su casa.
Simularon que el Oxiso había cometido el robo de la camioneta modelo Blazer, donde la propia víctima del robo manifestó días después que las personas que lo despojaron de la misma tenían características de jóvenes adolescentes entre los 15 y 16 años, completamente distintos a la fisionomía de Cheo Melena. Pasan 3 días hasta el entierro de Cheomelena, el cual se llevó a cabo el 21 de mayo.
Un lunes lluvioso, pero ni siquiera la lluvia frenó a miles de personas que se presentaron en Barcelona. Múltiples testigos hablan de miles de personas, incluyendo motorizados de todas partes del país, incluso desde Colombia. Grandes columnas de policías custodiando el entierro. Periodistas de Telecaribe, Benevisión y Televen se hacen presentes y algunos incluso llevaban chalecos antibalas.

Se forma una gran cola de vehículos que durante muchas horas provoca una tranca total en la ciudad. Y mucha gente se pregunta, ¿por qué habían tantas personas en el entierro de Cheo Melenena? ¿A qué se debía? ¿Quién era en realidad este sujeto? Tres meses después de la muerte de Chao Melena, su hermano menor Jimmy correría la misma suerte cuando es abatido en una licorería.
Solo un disparo bastó. Irónicamente, el amigo de Jimmy esa noche recibió 32 disparos y se salvó debido a varias transfusiones de sangre que le hicieron. Ahora empezaremos a narrar las apariciones postmortem de Cheoelena y los múltiples testimonios de personas que hablan haberlo visto luego de su muerte. Un familiar cercano del mismo José Gregorio, del cual me reservo su nombre, cuenta como en una curva a bordo de su moto en duro cae por un barranco a una velocidad muy alta, un accidente en el que cualquier persona pierde la vida. Él
sintió como el mismo Cheo Melena lo ayudó a sobrevivir y lo sacó del barranco. Cuando llega a su casa se encontró la foto de sus hermanos encima de su cama cuando esos cuadros estaban pegados con clavos en la pared y no había nadie en la casa. que pudiera moverlo. Hay que destacar que el espíritu de José Gregorio Ávilas, alias Cheo Melena, ha sido utilizado por santeros, paleros y espiritistas.
Suelen bajarlo para pedir diferentes ayudas como empleos y protección, malinterpretando de esta manera sus apariciones, ya que Cheo Melena era un hombre cristiano. En una ocasión, en pleno ritual, al bajaron su espíritu. Un criminal estaba pidiendo ayuda con un gran robo que haría. Sin embargo, la respuesta que recibió de Cheo Melena a través de la persona que estaba transportada fue negativa porque no quería que nadie más agarrara el camino del crimen según testimonios de personas que estaban en ese lugar. Sin embargo, a
su tumba siguen acudiendo diferentes criminales y delincuentes a dejar ofrendas. En otra ocasión, un sujeto llamado Irvin, al borde de la quiebra, sin comida, sin trabajo y sin nada, sueña con Cheo Melena. Este le dice que le prende una vela blanca. Al día siguiente se levanta y le coloca la vela.
No han pasado más de 4 horas cuando este hombre recibió una llamada para un empleo en una empresa donde había ingresado un currículum dos años antes. Otra sorprendente historia es como en el hospital Luis Rasetti de Barcelona, una madre desesperada porque a su hijo lo tenían que operar y hacerle una endoscopia, se duerme al lado de su hijo para que luego de unos minutos apareciera un hombre con las mismas descripciones de Cheoelena con todos los medicamentos que necesitaba.
se presentó diciéndole su nombre completo. Yo soy José Gregorio Ávila Martínez y dándole su dirección, es decir, la casa de su madre, destacó que cuando fuera lo llamara por su alias Cheoelena. La señora días después le llevó una ofrenda a su hogar y cuando llegó a la casa, la familia le dijo que Cheo Melena ya tenía tiempo muerto.
Ella quedó estupefacta, no podía creerlo. Lo describió con todos sus detalles. Procedieron a enseñarle una foto y efectivamente era Chaw el que se le presentó esa noche en el hospital. También suele aparecer en momentos para dar aviso de acontecimientos ligados a su muerte, sin olvidar que su cuerpo, tres años después de su muerte, se encontraba en gran parte casi intacto, algo que carece de explicación.
Sea como fuere, la vida de este hombre es un caso bastante particular, uno que se sale del molde de los criminales comunes para esta vez trascender hacia una línea misteriosa, la línea espiritual. Espero que te haya gustado este documental. Dale like, compártelo y no olvides suscribirte, ya que es de gran ayuda para este canal.
Nos vemos en la próxima investigación criminal.