Quiero dejar claro que este documental es informativo y sin ningún tipo de apología al delito. Renaciendo de los bos mundos sin competencia, sin competencia. Ya. Para los bocones, para los chicos que hablan y no tienen chiste. Agarren buche, comemos chicle, matamos con un alto calibre.
Vaya para y pregunten mister quién es de car temible. En los barrios de Pinto Salinas surgió con furia una banda que llegó para cambiar para siempre el mapa criminal de la zona. Una banda que nació de la supervivencia y el ampno de los sectores más peligrosos de toda Venezuela. Un lugar donde las mentes se pudren con facilidad, donde en vez de vivir apenas se sobrevive y la juventud se termina de corromper entre el vicio, la necesidad de aparentar delante de los amigos o el simple hecho de dejarse llevar por una vida criminal. Así fue
como figuras con talento como el rapero Carlos Rafael Fernández Grisa, conocido como Carlos Ezequiel o el Kraken, nunca pudieron redimirse. Unos dicen que fue por proteger la zona, otros que las malas juntas del pasado terminaron por alcanzarlo. Una muerte sentenciada por los protagonistas de este video no se tardó en llegar.
Y con eso abrimos el documental de hoy contando la historia de la banda Los Capricos de Pinto Salina en Caracas. Los capricos no eran cualquier banda. No solo iban a delinquir, no solo iban a matar, sino que también implantaban el terror, el miedo y la sosobra en cada rincón, en cada pecho, en cada aliento de los habitantes de Pinto Salalina.
Desde los 2000, cada titular de prensa llevó el nombre de Pintosalina grabado a fuego. Allí comenzaron a gestarse las agrupaciones más violentas integradas por delincuentes dispuestos a todos, que anunciaron con sangre y silencio una época oscura, brutal y sangrienta para Venezuela.
La banda de los capriceros nació y se expandió por las calles de Capri de Simón Rodríguez en Pinto Salina, siendo conformada por Hilder el feo, considerado el más sanguinario del grupo, el Marshall, quien era conocido como Anthony Queen, Alex el descuartizador, Eduardo Muro, alias el dulo y presumiblemente 10 o 15 sujetos más.
Siendo estos los delincuentes más temidos y despiadados de toda la región. agrupación delictiva que se distinguió desde sus inicios por la crueldad de sus crímenes y montar en internet sórdidas escenas de sus violaciones y descuartizamiento. Todo aquel que estaba en problemas con esta banda en Pinto Salalina tenía la certeza de que sus días estaban contados.
Era tanta la delincuencia y mortandad que hubo en esta parte de Caracas, que según las declaraciones de la madre del rapero Karma, amigo del conocido Kraken, diría que todas las familias que allí vivían tenían por lo menos un familiar muerto por la criminalidad en la zona. Ya se pueden imaginar el alcance de violencia que se vivía en estos tiempos en todo Pinto Salinas.
No cabe duda alguna de que era una época en donde la supremacía del más apto y la lucha por la existencia era la única salida. Durante aquella época el grupo era descrito por los registros de 6 CPC como una banda de inadaptados que sembraban el caos en Pinto Salinas con especial presencia en las veredas 8 y nu sujo operandi fielmente documentado en los archivos policiales consistía en mantener a toda la comunidad en un perpetuo estado de sosobra.
Impedían el libre tránsito durante la noche e imponían con regularidad puño de hierro, un toque de queda paralizante. La ley del barrio la escribían ellos con sangre y silencio. Quien osara desafiar sus mandatos amanecía descuartizado entre los basureros del vecindario como un macabro recordatorio del dominio de Hilder, el feo y sus compinches.
En esta tierra de ampones célebres, esta banda conocida como los capriceros llevó a cabo múltiples asesinatos. por toda la zona. Así lo evidencia la estadística del año 2007 de la subdelegación de Simón Rodríguez, cuando contabilizaron 86 homicidio, los cuales solamente 32 corresponden a barrios de San José, Cotiza y San Luis.
El resto, que era la gran mayoría de los asesinatos, son de la banda que operaba en la calle Capri Pinto Salina. Pero las cosas en el barrio empezaron a teñirse de rojo en el 2008. Aquí fue cuando todo se volvió peor. Fue entonces cuando la banda de los capriceros comenzó su macabra lista de muertos. Uno de los casos que los involucró de manera más cruel fue el asesinato de la gente de la policía científica, Raúl Horacio Bastardo.
Un padre que solo quería ver la sonrisa de sus hijos. Bastardo había cobrado un adelanto de los aguinaldos y con la ilusión a cuestas compró regalos para sorprenderlo. Pero los delincuentes de la calle Caprie Pinto Salina, que lo acechaban desde las sombras como alimaña, lo dejaron pasmado justo cuando intentaba ingresar a su vivienda.
No le dieron tiempo ni para pedir clemencia. Lo despojaron de los obsequios, del dinero en efectivo y de su arma de reglamento. Después, sin un solo gesto de piedad, le dispararon cinco veces adentro. Sus hijos escucharon las detonaciones y al asomarse por las ventanas lo vieron a él. Allí estaba su padre retorciéndose en el suelo entre su propia sangre.
Evento traumático que tendrán que vivir toda su vida. siendo trasladado este hombre poco después al clínico universitario en donde llegaría sin signos vitales. A pesar del atroz crimen, nadie se atrevía a hablar sobre la inseguridad en el barrio por temor a represalias de los capriceros, los cuales no dejaban con vida a quienes entraban a su territorio sin permiso.
Bastardo Romero laboraba como escolta y estaba adscrito a la Secretaría General del 6CPC, dejando huérfanos a cinco hijos. Esto según el relato de una vecina era el pan de cada día en Pinto Salina. Los propios vecinos del barrio señalaron a los mismos responsables del crimen de la gente bastardo Romero, los cuales eran conocidos como Jean Pierre Ospino, Richita, Chucho la Rata y el Michael.
Todos ellos formaban parte de la insciable organización delictiva conocida como los capriceros, una banda a la que las autorías en ese momento le atribuían oficialmente 32 asesinatos. Para ese entonces, según testimonio en la zona, se trata de la misma gente que en menos de un año también acabó con la vida del estudiante del 6CPC, Ronnie Monzalvez de 24 años, y del detective Jesús Alberto Champo Tapire, de 27 años, adscrito a Simón Rodríguez.
El miedo en el barrio era tan profundo que los residentes tenían prohibido a sus hijos pronunciar el nombre de la banda y no era para menos. A finales del 2008, los capros ya acostumbraban a grabar sus crímenes y luego subirlos a portales de video en internet, marca distintiva de esta organización despiadada.
Otro caso en el que están involucrados los remanentes de esta banda fue el asesinato de Esteban Gabriel Mijare, un joven de 33 años al que asesinaron en el callejón Lazareto de Pinto Salinas, siendo este acto presenciado por los vecinos de esa comunidad cuando los autores del crimen prepararon la escopeta y uno ordenó a la víctima que se arrodillara para decapitarlo.
El hecho fue grabado por los otros miembros de la banda en sus celulares. Esto lo hacían con doble intención. Por un lado, para generar miedo y sus en la población, y por el otro, para intimidar a sus enemigos más cercanos. Horas después, ningún vecino que presenció el acto quiso rendir testimonio a los funcionarios de la subdelegación Simón Rodríguez del 6CPC, ya que tampoco deseaban denunciar el caso porque temían ser víctimas de los temidos capricos.
Pero el descaro con que actuaban estos delincuentes en Pinto Salalina ya no solo les permitía pavonearse por las calles con armas de cuarta generación y diezmar a sus rivales más cercanos, sino que ahora desafiaban abiertamente a las autoridades al filmar sus atrocidades. Su horrible acto de crueldad los llevaba a subir sus videos a portales de la red que después distribuían a sus enemigos y vecinos de la zona.
Esta ola de violencia se debía a que sus más encarnizados enemigos, que conformaban la banda de la calle 9, fueron abatidos en riñas y el resto purgaba condena. Esta circunstancia le permitía a los capriceros tener bandera libre para delinquir y lucirse frente a la comisaría, presentándose con dos ametralladores HK cuando ellos quisieran.
se paseaban en moto delante de todas estas delegaciones. Esto llevó a que muchos vecinos indefensos de la localidad, luego de tantos años de silencio, se cansaran y por fin denunciaran a la banda de los capriceros. Y aunque en la zona operaba un módulo de la policía metropolitana, la seguridad urbana de la Guardia Nacional y la subdelegación del 6 CPC, los delincuentes se habían salido con la suya en el barrio.
Tenían impuesta una especie de terrorismo en donde el que se saliera de sus órdenes iba a ser grabado mediante tortura antes de morir. Estos hombres eran casi los pioneros en el fenómeno de grabar a sus víctimas. modus operandis que se observaba en las cárceles de Venezuela, donde el recluso más fuerte cometía crímenes horrendos y los gravaba en distintos pabellones para obtener notoriedad y ganar respeto.
Otra de las víctimas de estos asesinos seriales sería la del 27 de abril del 2008, cuando el sujeto apodado, el gocho Teresita, asesina el Michael y matan a Jin de Roja al efectuarle siete disparos en el estómago y las piernas, ocurriendo esto por una disputa que tuvieron solamente días atrás el oxiso Rojas y su hermano con el miembro de la banda llamado el gocho Teresita.
Pero la víctima más mediática de los capriceros y de su líder Hilder el feo, fue la del talentoso rapero conocido como cracken el temible. Es en esta parte de la historia que entra en escena un joven talentoso cuya vez tuvo el sueño de ser rapero, Carlos Rafael Fernández Grisa, alias el Kraken, cuya naturaleza desde el principio fue pasearse por las calles de Pintosalín y tener fascinación por el hip hop, sería alcanzado por su destino y terminaría muerto el 20 de abril del 2008.
en el parque Los Caobos junto a Rodrigo Javier Ibarra, alias el colombiano, los cuales asistían a la celebración de la semana de Caracas. Distintos tipos de música se escuchaban en las tarimas dispuestas por la Alcaldía Mayor en la Arbolada Extensión antes de que empezaran los tiros.
Y mientras esperaban para cantar, Kraken y su amigo fueron interceptados por Hilder el feo y sus compinches, quienes abrieron fuego a bordo de una motocicleta al arribar al concierto, muriendo acribillados. tanto Carlos Ezequiel como su amigo el colombiano. Y esta noticia la corrobora la prensa local, ya que se determinó que los dos músicos fueron alcanzados por el líder de los capriceros.
Este joven, quien era venezolano de nacimiento y vivía en Pinto Salinas desde su infancia, tuvo que enfrentarse a toda una vida de violencia y necesidad que lo llevaron también en sus inicios a caminar entre esos dos mundos que se viven los barrios. Su amigo Karma y su primo Ultimatum, quien también fue asesinado, formaron la agrupación Santos Negro, dedicada al hip hop venezolano.
Y aunque solo lograron sacar un disco, pasó a ser uno de los precursores del rap hardcore de Venezuela. Viejo, me estoy quedando ciego por la falsante rima que tienen en su cerebro. Me llaman Carlos Ezequiel, el malandro concreto, el rapero sincero, el rapero sincero. De su muerte salieron muchas hipótesis, pero las más notorias fueron la venganza y la mala vida del rapero en sus inicios, ya que aparte de ser muy talentoso en el género del hip hop, era sospechoso de por lo menos ocho homicidios y familiares de algunas de
sus presuntas víctimas celebraron con disparo al aire la noticia de su muerte. La policía ha determinado que Carlos Ezequiel compartía su oficio como cantante con el tráfico estupefacientes en la zona de los bloques de Pinto Salalinas. Tenía un pacto de no agresión con la banda enemiga de los Capri. También estaba solicitado por varias averiguaciones relacionadas con homicidios ocurridos en el 2005 y el 2006.
Hasta ahora se ha confirmado que participó en el asesinato de dos miembros de la familia del pelotero Jackson Mijare, que jugaba en la organización de los mellizos en Minnesota. La policía estima que le sacaba provecho a la comercialización de las drogas y esto lo corroboró el coordinador del núcleo endógeno cultural tunel el fuerte, alias Pcky, quien determinó que pese al pasado del delincuente de Carlos Ezequiel, es un breve ejemplo de que el malandreo no es un juego, pues al que Hierro mata, a Hierro termina y así lo confirmaba la historia de Kraken el temible. Tras
estos actos de matanza y crueldad extrema de esta banda, los funcionarios se pondrían manos a la obra y poco a poco iban cazando, capturando y dejando fuera de circulación a cada miembro de los capriceros. Uno de los primeros en caer fue Jesús Suárez Tobar, de 23 años, apodado el Heliu, el cual fue ultimado por comisiones de Polimiranda y del 6CPC de los Valles del Tuy en un enfrentamiento en el placer de Marare en Okumare, cuando fue sorprendido cargando agua para la vivienda donde se ocultaba.
No sería hasta el miércoles 13 de mayo del 2009 cuando la suerte de Hilder el feo, líder criminal de la banda Los Capricos, llegaría a su fin. Para entonces, este hombre de 30 años ya acumulaba una ficha criminal escalofriante, al menos 12 homicidios en el sector de Pinto Salinas. Fue sacado de circulación por una comisión especial de la subdelegación de Simón Rodríguez.
Hilder el feo era requerido por varios asesinatos de alto impacto. El del monitor deportivo Juan Carlos Fagundes, conocido como Fafa, el del mensajero del 6CPC Ronnie Monsalve, el del detective Jesús Alberto Palacio y el de los cantantes de rap de los Santos Negros. Documentos de una orden penal revelaron que el criminal llevaba meses prófugo oculto en los valles del Tubi.
Cada vez que asesinaba en Pinto Salinas se iba y se escondía en los valles del Tuy. A este hombre, Hilder, el feo también lo investigaban porque le arrebató la vida a un niño de 6 años. Además, fue investigado por el descuartizamiento de un invasor cuyo cadáver fue hallado en el edificio de la Torre Viaza.
Es decir, este sujeto era una escoria para la sociedad. Y así terminaba la era más violenta de Pinto Salinas. Tras la caída de Hitler el feo, la banda se desmanteló. Los demás miembros, sin protección y bajo la lupa de los funcionarios, fueron cayendo uno tras otro. No se esclarecieron todos los homicidios en los que estuvieron involucrados, pero lo que sí se puede afirmar con certeza es que una vez desarticulado el grupo, los vecinos del barrio pudieron por fin tener un respiro al saber que ya no estaban frente a los
temibles capricos. Espero que te haya gustado este documental. Suscríbete al canal, sería de gran ayuda para poder seguir trayendo más casos criminales. Dale like y compártelo con tus amigos. Nos vemos en la próxima. invción.