CONFIÓ EN UN POLICÍA… Y NUNCA VOLVIÓ | El Caso de Sheyla Cóndor – Relatos Criminales

CONFIÓ EN UN POLICÍA… Y NUNCA VOLVIÓ | El Caso de Sheyla Cóndor – Relatos Criminales

Imagínate que conozcas a alguien por internet y que justo cuando empiezas a dudar esa persona baje a recibirte cargando a una pequeña perrita y eso te haga cambiar de opinión sin saber que esa será la última vez que una cámara te registrará con vida. Mientras una familia la buscaba desesperadamente, la persona que debía proteger a los ciudadanos continuaba con su vida como si nada hubiera ocurrido.

Y cuando por fin llegaron hasta el lugar donde había entrado, la verdad era mucho más terrible de lo que cualquiera podía imaginar. Al llegar a Comas, el hombre salió a recibirla acompañado de su mascota. Al ver una escena tan inofensiva y tierna, ella confió e ingresaron al condominio. Este no es solo el relato de un feminicidio, es también la historia de una búsqueda emprendida por una madre cuando las puertas que debían ayudarla permanecieron cerradas.

Relatos criminales. El caso de Sheila Condor Torres, un caso que conmocionó al Perú y que dejó preguntas que hasta hoy siguen esperando respuestas. En noviembre de 2024, Sheila Mayumi Condor Torres tenía 26 años y vivía junto a su familia en el distrito de Santa Anita en Lima. Era una joven trabajadora, responsable y con un objetivo muy claro, ahorrar todo lo posible para estudiar la carrera de contabilidad y construir un mejor futuro.

Mientras reunía el dinero necesario, trabajaba como cajera en el restaurante de sus tíos. Quienes la conocían la recuerdan como una persona tranquila, centrada y muy unida a su familia. Al otro lado de esta historia estaba Darwin Marx con Dorian Tezana. Era suboficial de tercera de la Policía Nacional del Perú y pertenecía al grupo Terna del Escuadrón Verde, una unidad especializada en labores de inteligencia y operaciones encubiertas.

En redes sociales proyectaba la imagen de un joven amable, amante de los animales y comprometido con su labor policial. Pero detrás de esa apariencia existía un antecedente que muy pocas personas conocían. Desde enero de 2023 afrontaba una investigación fiscal por una presunta violación grupal ocurrida precisamente en el mismo departamento donde tiempo después volvería a ser protagonista de otro caso criminal.

A pesar de la gravedad de esa denuncia, continuó prestando servicio con normalidad. Seguía aportando uniforme, arma de reglamento y credencial policial. Semanas antes de la desaparición, Darwin y Sheila comenzaron a conversar a través de Facebook. Las conversaciones fueron haciéndose cada vez más frecuentes.

 Con el paso de los días, el policía logró ganarse la confianza de la joven. Finalmente, la invitó a conocer el lugar donde vivía. le dijo que también quería presentarle a su pequeña perrita. El miércoles 13 de noviembre de 2024, alrededor de las 3 de la tarde, Sheila salió de su casa. Antes de irse, se despidió de su tía con una frase que nadie olvidaría.

Ya vuelvo, tía. Vestía una blusa celeste, un pantalón del mismo color y llevaba una cartera rosada. Durante el trayecto hacia Lima Norte, algo comenzó a inquietarla. Mientras viajaba en una mototaxi rumbo al condominio donde la esperaba Darwin, tomó su teléfono celular y escribió un mensaje que después de su desaparición estremecería todo el país.

Yo no voy a bajar sola, tengo miedo. Era evidente que presentía que algo no estaba bien. Sin embargo, al llegar al lugar, Darwin descendió hasta la entrada del condominio, llevando a su perrita entre los brazos. La escena transmitía tranquilidad. Sheila decidió confiar. Las cámaras de seguridad registraron el momento en que ambos ingresaron juntos al condominio Torres de la Pradera y caminaron hacia el departamento 307 de la torre E11.

Ninguna cámara volvió a captar a Sheila con vida. momento. La investigación determinó que ambos solo habían mantenido contacto previamente. Más adelante se reunieron en comas, un encuentro que sería clave para el desarrollo del caso. Cuando Sheila y Darwin ingresaron al departamento 307 de la torre E11, las cámaras de seguridad dejaron de registrar lo que ocurrió en el interior.

A partir de ese momento, toda la reconstrucción de los hechos quedó en manos de los peritos y de la investigación fiscal. Según el Ministerio Público, una vez dentro del inmueble, Sheila fue retenida contra su voluntad. Las pruebas biológicas halladas durante las diligencias revelaron que el ataque no habría sido cometido únicamente por Darwin Condory.

Los especialistas encontraron tres perfiles genéticos masculinos distintos dentro del departamento. Además, se detectaron pruebas biológicas vinculadas a la víctima y otras muestras de sangre en diferentes ambientes de la vivienda. Con esos elementos, la fiscalía sostiene que Sheila fue víctima de una agresión sexual cometida por más de una persona.

Horas después ocurrió el feminicidio. Para ocultar lo sucedido y evitar que el crimen fuera descubierto, el agresor comenzó a deshacerse de las evidencias. Según la investigación fiscal, intervino el cuerpo dentro del mismo departamento para facilitar su ocultamiento. Después envolvió los restos en bolsas plásticas negras.

 Gran parte de ellos fueron ocultados dentro de una maleta de viaje que escondió debajo de su cama. El resto permaneció oculto en otra área del departamento. Mientras tanto, en el exterior nadie sospechaba lo que había ocurrido dentro del departamento. Al día siguiente, Darwin continuó con su rutina como si nada hubiera pasado.

Salía y regresaba con aparente normalidad. Incluso seguía conviviendo con las personas que alquilaban habitaciones en ese mismo inmueble. Pero el crimen comenzó a dejar un rastro imposible de ocultar. Con el paso de las horas, un fuerte olor empezó a extenderse por todo el tercer piso. Los inquilinos le preguntaron varias veces qué estaba ocurriendo.

Darwin respondió con absoluta tranquilidad que el problema provenía de las tuberías del baño. Aseguró que estaban atoradas. Cuando algunos propusieron llamar a un gasfitero, él se negó rotundamente. Insistió en que resolvería el problema por su cuenta. Durante esos días comenzó a utilizar grandes cantidades de lejía, desinfectantes y ambientadores para intentar ocultar el olor.

 Pero según la investigación, mientras trataba de convencer a todos de que se trataba de una simple avería doméstica, ya preparaba el siguiente paso de su plan. había alquilado un automóvil con la intención de sacar la maleta del departamento durante la noche y hacerla desaparecer lejos del edificio. Sin embargo, antes de que pudiera ejecutar ese plan, la familia de Sheila ya había comenzado una búsqueda desesperada que terminaría cambiando por completo el rumbo del caso.

Él me llama y me dice, “Este, el oro está fuerte, ¿no?” Me dice yo, “Sí, ¿por qué no llevas un gasero?”, le digo, “No, está fuerte. Yo, ¿quieres que compreientador o algo?” me dice, “No, no, yo lo mañana del jueves 14 de noviembre de 2024, Sheila seguía sin regresar a casa. Su teléfono permanecía apagado.

 Nadie sabía dónde estaba. Desesperada, su madre, Elsa Torres, acudió a la comisaría de Santa Anita para denunciar la desaparición de su hija. Pero según investigación, en lugar de recibir ayuda encontró indiferencia. Los policías le dijeron que probablemente Sheila se había ido por voluntad propia.

 Incluso le insinuaron que seguramente estaba pasando el tiempo con algún enamorado y que debía esperar antes de presentar una denuncia formal. La madre insistió. Explicó que su hija jamás desaparecía sin avisar. Sin embargo, tampoco obtuvo una respuesta inmediata. Ante la falta de apoyo, la familia decidió investigar por su cuenta.

Revisaron la computadora portátil de Sheila y lograron ingresar a su cuenta de WhatsApp mediante WhatsApp Web. Allí encontraron las conversaciones que había mantenido con Darwin con Dory. Descubrieron su identidad, obtuvieron la dirección exacta del condominio donde ambos se habían encontrado y con toda esa información acudieron a la comisaría de Santa Luzmila esperando que ahora sí las autoridades actuaran.

Pero según la investigación fiscal ocurrió algo completamente inesperado. En lugar de organizar un ingreso inmediato al departamento, un efectivo policial se comunicó telefónicamente con Darwin para preguntarle por Sheila. Él respondió con absoluta tranquilidad. Aseguró que habían tomado unos tragos y que después ella se había retirado sola.

Además, la investigación sostiene que el nombre de Darwin fue omitido del acta policial elaborada ese día, un hecho que posteriormente sería materia de investigación por un presunto encubrimiento. Mientras la familia seguía buscándola, Darwin ya sabía que la policía había llegado hasta él. Aún así, continuó moviéndose con absoluta tranquilidad.

Las cámaras de seguridad registraron que el sábado 16 de noviembre caminó por los pasillos de la propia comisaría de Santa Luzmila, pocas horas antes de que se emitiera la orden para ubicarlo. Ese mismo día, cansados de esperar respuestas, los familiares de Seila decidieron dirigirse personalmente al condominio Torres de la Pradera.

 Los vecinos también estaban preocupados. Desde hacía días soportaban un olor insoportable que provenía del tercer piso. La presión de los familiares y de los residentes obligó finalmente a los agentes a ingresar al departamento. Como la puerta permanecía cerrada, forzaron una de las ventanas. Al entrar, comenzaron a revisar cada ambiente.

 Fue entonces cuando debajo de la cama de Darwin con Dori encontraron una maleta de viaje. En su interior estaban ocultos los restos de Sheila. La joven que había salido de su casa diciendo, “Ya vuelvo tía”, fue encontrada por su propia madre, pero el principal sospechoso ya había escapado. No merecía este. Después del hallazgo del cuerpo de Sheila, Darwin Condori desapareció.

La Policía Nacional emitió una alerta para ubicarlo mientras equipos especializados iniciaban su búsqueda en distintos puntos de Lima. Según la investigación, el suboficial huyó hasta el distrito de San Juan de Lurigancho. Para evitar ser identificado, se registró en un hostal utilizando el documento de identidad de otra persona.

Alquiló la habitación 303 e intentó pasar desapercibido, pero su comportamiento llamó rápidamente la atención de los trabajadores del establecimiento. prácticamente no salía de la habitación, no pedía alimentos y durante las madrugadas abría y cerraba constantemente las cortinas como si vigilara cada movimiento en el exterior.

Cuando los noticieros comenzaron a difundir el rostro del principal sospechoso, los empleados de los hostal comprendieron quién era el huésped. Sin perder tiempo, avisaron a la policía. El martes 19 de noviembre de 2024, agentes del grupo greco llegaron hasta el establecimiento para intervenir la habitación.

Sin embargo, al ingresar encontraron a Darwin con Dori sin vida. La versión oficial señaló que el suboficial se había quitado la vida dentro del cuarto. Con su fallecimiento, la acción penal en su contra quedó legalmente extinguida. Pero la muerte del principal sospechoso no puso fin al caso.

 Por el contrario, abrió nuevas interrogantes. La forma en que fue intervenida la habitación generó una fuerte polémica. Según la investigación, la escena fue manipulada antes de la llegada del Ministerio Público. El cuerpo fue descolgado, algunos objetos fueron movidos y posteriormente fue trasladado a una clínica. La difusión de un vídeo grabado durante la intervención aumentó aún más las dudas.

 En las imágenes se escucha a algunos agentes afirmar que el sospechoso ya estaba muerto mientras continuaban dentro de la habitación. A raíz de esos hechos, el Ministerio Público abrió investigaciones contra varios efectivos policiales por presuntos delitos relacionados con encubrimiento, alteración de la escena y obstrucción de la investigación.

Mientras tanto, el caso tomó otro rumbo. Los análisis biológicos realizados dentro del departamento revelaron la existencia de perfiles genéticos masculinos adicionales. Por ese motivo, la fiscalía mantiene abierta la investigación para establecer la identidad de quienes habrían estado en el inmueble y determinar si existieron otras personas involucradas en la agresión contra Sheila.

Además, la Policía Nacional del Perú fue incorporada al proceso como tercero civil responsable. por las presuntas omisiones y actuaciones irregulares registradas durante la búsqueda de la joven. Hoy, meses después de los hechos, la investigación continúa. Aunque el principal sospechoso falleció, la familia de Sheila sostiene que todavía quedan preguntas sin responder y responsabilidades que la justicia debe esclarecer.

 ya ha tenido sus antecedentes este desgraciado, pero aún así la justicia pues lo había dejado en libertad, ¿no? Y este este sujeto pues seguía, ¿no? Trabajando dentro de la Policía Nacional. puedan apoyar, por favor, y que no quede inco, ¿no? El caso de Sheila Mayumi Condor Torres dejó una profunda herida en el Perú, no solo por la brutalidad del crimen, sino porque, según la investigación evidenció una cadena de decisiones y omisiones mientras una familia buscaba ayuda desesperadamente.

Sheila tuvo miedo antes de entrar a ese departamento. Incluso alcanzó a enviar un mensaje advirtiendo lo que sentía. Después desapareció. Mientras su familia recorría comisarías, fueron ellos quienes terminaron encontrando las pistas que condujeron hasta donde estaba. El principal sospechoso murió antes de enfrentar a la justicia, pero la investigación continúa para esclarecer si hubo más personas involucradas y si existieron responsabilidades por presuntos actos de encubrimiento.

Para la familia de Sheila, la justicia no termina con identificar al responsable, también significa conocer toda la verdad. Hoy su nombre es un símbolo de la lucha contra la violencia contra las mujeres y de la exigencia de una respuesta inmediata ante una desaparición. Somos relatos criminales.

 Suscríbete y comenta. Y quiero preguntarte, ¿crees que este caso habría tenido un desenlace diferente si la denuncia de desaparición hubiera sido atendida de inmediato? Te leo en los comentarios. Cada caso nos deja una historia que merece ser recordada. Suscríbete para la próxima investigación. Ah.

 

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