Cuando HUGO SÁNCHEZ era el MEJOR DELANTERO del MUNDO 🔴

pero yo no quizé venir a Europa hasta que no terminase mi carrera,  por que mi padre y mi madre se esforzaron mucho por darme unos estudios y la manutencion y dije: ”hasta que no termine mi carrera y les entregue a mis padres la carrera profesional, no me voy.” El 14 de agosto de 1981, con su título universitario en la mano y con 23 años cumplidos,  Hugo firmaba con el Atlético de Madrid.

Mientras que México celebraba la primera exportación nacional de los Pumas al extranjero,  en España, la noticia no fue del agrado del aficionado colchonero.  En su llegada a Madrid, los periodistas que estaban en el aeropuerto le preguntaron ‘qué esperaba en su llegada’ Hugo quiere mostrar humildad en su respuesta, diciendo que él venía con entusiasmo a aprender.

Pero el periodista reviró que ese no era su papel, que él venía a mostrar, ya que el lugar se lo dieron a él por encima de un español. Unos días después el DT que trajo al mexicano, José Luis García Traid, era cesado después de un problema de indisciplina. El desconocimiento del nuevo técnico (Luis Cid Pérez “Carriega”) sobre las cualidades del chilango, daría como resultado pocas oportunidades a Hugo para saltar a la cancha, y cuando lo hacía, desde las gradas se escuchaba:  “indio vete de aquí”.

La prensa publicaba titulares como: “Queremos futbolistas, no mariachis“ y estando lejos de su país y de gente que confiara en él, Sánchez sintió lo más frío de la soledad. Estos tres meses fueron tortuosos para Hugo. El Atlético de Madrid no pasaba por un buen momento, y por la presión pensaron en deshacerse de él,  pero Hugo prefirió reducirse la mitad del sueldo para poder permanecer dentro del club.

Esta exclusión también la vivió con sus compañeros de equipo,  y para darse a respetar tuvo que encararlos… Y llegar a los golpes La luz tenía que aparecer, y el entrenador José Luis García Traed (quien lo había traído), regresó al banquillo.  La situación le abrió la posibilidad de jugar más, y en su posición natural, como centrodelantero y no por las bandas como lo había hecho con Luis Cid Pérez.

A raíz de su primer gol, el 29 de noviembre, Hugo volvía a oler sangre y los goles comenzaron a llegar mitigando aquel racismo que se mostró desde su llegada. Terminó la temporada con 12 goles y el equipo se alejaría de la zona de descenso.  Su rendimiento aumentaba cada temporada y fue en la 85-86 que ganaría su primer pichichi, con 19 tantos.

Su instinto goleador, su gran remate y velocidad, convirtieron a Hugo Sánchez en uno de los jugadores más peligrosos de España. Esa misma temporada con gran actuación de Hugo, el Atleti arraso con Real Madrid en su casa, y en la final de la Copa del Rey frente al Athletic de Bilbao, Hugo le daría el título a los colchoneros.

Sus actuaciones no pasaron por alto a los grandes clubes de la región ibérica: En la 83-84, directivos del Barcelona llegaron a un acuerdo verbal con Hugo. : Me llamo y me dice: ”Oye Hugo lo siento mucho” y le digo: ”si, lo vas a senitr pero mucho” Un año después Joan Gaspart lo volvió a intentar, pero Hugo, ya le había dado su palabra a alguien más… : Derrepente me llama Joan Gaspart y me dice: ”oye Hugo, tenias mucha razon, queremos pagarte lo que tu quieras,  ¿pero ya firmaste con el Real Madrid?”

”No, no he firmado” ”Por favor, te dejo el cheque en blanco y el contrato que tu quieras” Le digo: ”No, lo siento, ya me voy al Real Madrid por que estoy ilusionado” Aun después de conseguir afianzarse y ganarse a la afición del Atlético, Hugo sabía que sería muy difícil ganar títulos con los colchoneros y aferrándose estrictamente a sus objetivos profesionales, se marchó.

En una operación atípica para evitar la molestia de su afición, el Atleti hizo una simulación de venta a los Pumas para que éste último lo ‘vendiera’ al Real Madrid. El 15 de julio de 1985, con el estadio olímpico como escenario, Hugo Sánchez Márquez, se convertía en jugador de uno de los clubes más importantes en el mundo, sino es que el más importante.

El mexicano siempre tenía muy claras sus metas, tal vez un adelantado a su época en cuanto a la profesionalidad. Según se cuenta, se quedaba a entrenar más tiempo para perfeccionar sus jugadas; tenía calculado las porciones que debía comer; la cantidad de visitas de familiares que podría tener al año; Los días que podría salir para distraerse e incluso un tiempo para practicar su profesión.

En su primera temporada vestido de blanco (la 85-86) el Madrid rompió su sequía en el campeonato de liga y Hugo conquistó su segundo Pichichi con 22 dianas. En un plano más amplio, Hugo competía en la Copa UEFA. En su primera experiencia internacional, ayudó con goles para que el Real Madrid se instalara en la semifinal para medirse ante el Inter de Milan.

La Ida en San Siro, seria trepidante, en escasos minutos de iniciado el juego, los italianos se pusieron al frente. Hugo intentaba y el equipo blanco se asentaba mejor en el campo. La descolgada del equipo italiano inquietaba a la defensa madrileña y por la banda, un pase se convirtió en un peligroso tiro que pegaba en el travesaño.

Hugo con habilidad tomaba el balón por el centro del campo y desbordaba a sus marcadores, mandaba un pase retrasado a los pies de Valdano, que no pudo convertir. Michel centra a Valdano que remata y Hugo se queda cerca de cerrar la pinza. Los de blanco embestían con un pase filtrado de Gordillo, y Hugo otra vez se quedaba cerca de rematar.

Instantes después, el Inter se perdía una clara. En un servicio largo el guardameta José Manuel salía mal y le regalaba el Balón a Marco Tardelli para encajar el segundo. Los merengues intentaron ser más ofensivos y en su mejor oportunidad un balón filtrado de Michel encontraría a Hugo, pero su tiro pasaba centímetros del poste.

El gol merengue llegaría en un tiro de esquina; obra de Valdano. Pero dos minutos después, Salguero marcaba en propia puerta para concretar el 3-1. En la vuelta el Real Madrid salió con todo y un remate de Cabeza de Santillana advertía lo que estaba por venir. La presión era incesante y la oleada blanca ponía en peligro constante a los italianos.

Michel se internaba al área de manera peligrosa, pero Giuseppe Baresi lo detenía con falta dentro del área. Hugo era implacable y metía el penal que los acercaba. En el segundo tiempo, en un tiro-centro, Michel se quedaba muy cerca de hacer un golazo. Los merengues conseguirían su segundo gol por obra de Gordillo.

Pero los madrileños se complicarían con un penal en su contra que convertiría Liam Brady. Sin embargo, un penal más a favor del Real Madrid, ejecutado por su Killer Hugo Sánchez Madrid empataba el global. La ofensiva local daba la impresión de poder anotar primero, pero se acababa el tiempo regular y se iban a tiempos extra.

El Madrid no bajó la intensidad, y en un tiro de esquina, aprovechaban el error del Zenga que los acercaba al triunfo. La desesperación de los italianos hizo que se ensuciara el partido. Los merengues pondrían la estocada final con una gran descolgada, entre el Buitre, Hugo y Santillana que pondría el 5-1 definitivo.

En la final se enfrentarian contra el Colonia. El Real Madrid dominaba los primeros minutos, pero sin mover el marcador. Sorpresivamente los visitantes tomaban ventaja al 29′ que dejaba callada a las gradas. Diez minutos más tarde, los merengues se recuperaban anímicamente gracias al gol de Hugo. Y antes de terminar el primer tiempo, los locales le daban vuelta al marcador que les permitía irse al vestidor con mayor confianza.

Para el segundo tiempo, los madrileños aumentaban la ventaja, en un centro que era peinado por Hugo y rematado por Valdano. Con el dominio del partido, el Madrid sería un vendaval a la ofensiva. Los locales no dejarían a su presa y el cuarto gol aparecería al 86′. Santillana completaría la manita y le daba un gran resultado para la vuelta.

El Olympiastadion de Berlín, Alemania, era el escenario de la vuelta. Los alemanes eran más duros, y esa fuerza la resintió Hugo que sufrió un severo golpe que lo obligó a salir del campo. Minutos más tarde, Uwe Bein metía a Colonia al juego. Pero fue hasta el 72’ que los alemanes convertían el segundo.

Con grandes actuaciones de su portero, Agustín, los blancos aguantaron el marcador hasta el pitazo final y así concluía el primer gran año para el mexicano. Hugo obtenía su primer campeonato internacional y un futuro promisorio con la ‘quinta del buitre’. En la temporada 86-87, el Real Madrid volvía quedarse con la liga y el número 9 obtenía de nuevo el Pichichi con 34 goles.

En la Copa de Europa (lo que hoy conocemos como la Champions League), el Madrid se encontró al Bayern Munich en las semifinales; la ida la jugarían sin Hugo, y en el partido los merengues recibirían 2 tarjetas rojas, cayendo por un marcador de 4-1. Con una loza muy pesada, el Madrid no pudo remontar y sólo pudo anotar un gol.

Sánchez no sólo se diferenciaba por su gran juego, sino que su carácter también era distinto. El mexicano quería separar el trabajo de su vida personal, ya que sentía que hacer relaciones cercanas podía volverse problemático para sus objetivos. Ejemplo de esta frialdad se hizo patente meses antes de terminar esta temporada.

Trascendió por el diario La Gazzetta dello Sport que Hugo tenía pláticas con clubes de la liga italiana: Se hablaba principalmente del Inter de Milán, y también acercamientos de Juventus y el AC Milán. Sus compañeros de equipo consideraban a Hugo un amigo, pero el Azteca tenía claro que los compañeros de su club eran solo compañeros de trabajo.

Molowny llegó a decir: “Mientras esté, que siga metiendo goles. Es tan frío que esto no le va a afectar”. Al final. el traspaso se trabó entre directivas, y con el tiempo todo volvió a la normalidad. En la temporada 87-88 Hugo no dejaba de ser el mejor delantero de la liga, consumando su cuarto Pichichi al hilo y siendo campeón nacional una vez más con el Real Madrid.

En la Copa de Europa volvieron a quedarse a las puertas de la final; en cuartos, cobrarían revancha al Bayern, y el PSV sería su rival en semifinales. En la ida el equipo español empataría a un gol, Hugo marcaría el único tanto de los locales. En la vuelta solo necesitaban un gol para complicarle la vida a los holandeses, pero esa anotación nunca llegó.

Con resultado final de 0-0, avanzaría el PSV por criterio de desempate. El momento más memorable de ese año se da en la jornada 32 de la liga. “La huguina” era el sello de la casa. Un remate aéreo, ya sea de chilena o de tijera. La acrobacia de por sí era llamativa, le daba un adorno especial a sus goles.

La elegancia y facilidad para hacerlo, asombraba a todos los espectadores. Pero lo que se vivió en ese partido, fue la perfección de la jugada que lo identificará como uno de los mejores delanteros en la historia del futbol. En la liga, los merengues seguían intratables consiguiendo su cuarto campeonato consecutivo.

Sorprendentemente Hugo no obtendría el pichichi, Baltazar del Atlético de Madrid, le sacó 8 goles de diferencia al mexicano. Perder el liderato de goleo caló en el orgullo del delantero que se proponía superarse continuamente. Jorge Valdano, cuenta que, alguna vez dijo que el mejor jugador era Maradona.

Esto no le hizo gracia al mexicano, pues sentía que él estaba a la par de Diego, y creía que todo el trabajo que hacía para ser el mejor no era reconocido. Para él la mentalidad era importante, y si creía que podía conseguir algo, debía creérsela de verdad. Enfocado en la Liga y con las ganas de demostrar su calidad, los de la capital española fueron contundentes al ganarla por quinta vez consecutiva, y Hugo que tenía la espinita clavada por la temporada pasada, realizaría un extraordinario año al anotar 38 goles, todos de un solo toque.

Un récord que demoraria 22 años en ser batido. Se proclamó máximo anotador y recuperó el pichichi, el quinto en su carrera, y fue reconocido con la bota de oro al mejor delantero de Europa. Pero las etapas acaban. Y fue así que, después de vivir sus mejores años, llego el declive de Hugo; las lesiones lo alejarían del protagonismo y ni su voluntad férrea lo pudo evitar.

El Real Madrid perdería el dominio España y Hugo, se tenía que despedir del mítico Santiago Bernabéu. Su legado quedará en la historia del futbol. Pero en la memoria colectiva, será señalado por su carácter: Soberbio e incluso ególatra para algunos. Pero, quizá, todas estas actitudes, sólo eran reflejo de alguien que se creó un escudo para protegerse.

Nadie quiere caminar mostrando su vulnerabilidad. En un mundo hostil donde cada persona trata de sobrevivir, no se puede culpar a alguien por defenderse. Los obstáculos de la vida nos preparan para esos golpes, para una lucha que nadie pidió, Hugo luchó con sus propias armas para mostrarle al mundo que podía soñar en grande.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *