Después de toda la fama, a los 75 años, Ofelia Medina no eligió desaparecer ni quedarse al margen. Sigue vinculada a la lucha política y decide decir en voz alta verdades que pocos se atreven a pronunciar, incluso cuando eso ya no trae reflectores ni reconocimiento. Y es precisamente en su casa de Mexico City el lugar que eligió para vivir hoy, donde se construye otro ritmo de vida en una zona urbana tranquila, discreta, llena de luz y lejos del ruido innecesario.
Allí la vida avanza más despacio, pero el pensamiento no se detiene. Y sin hacerte esperar más, la historia de Ofelia Medina comienza ahora mismo. Para entender su carrera, hay que volver al momento en que el escenario dejó de ser un juego. Ofelia Medina no llegó a la actuación por accidente.
Su vínculo con el escenario nació muy temprano y de forma casi instintiva. Con apenas 3 años interpretó a la Virgen de Guadalupe en una obra escolar y ese primer contacto con el público dejó una certeza clara. Estar ahí tenía un sentido especial. Desde entonces, el arte dejó de ser un juego y comenzó a tomar forma como un camino.
Tras mudarse con su familia a la Ciudad de México, su formación adquirió disciplina y profundidad. Estudió en la preparatoria nacional de la UNAM y más tarde se formó en la Academia de Danza Mexicana del INBA. Allí construyó una base sólida en danza clásica, contemporánea y regional, una preparación que marcaría su estilo interpretativo.
En su trabajo, el cuerpo siempre ha sido tan expresivo como la palabra. Un punto decisivo llegó en 1961 cuando ingresó al grupo infantil de Pantomima dirigido por Alejandro Jodorovski. Para Ofelia Medina, él fue su primer gran maestro y una influencia determinante. Con él entendió el escenario como un espacio de presencia total y riesgo creativo.
En 1967 debutó profesionalmente con la obra H3 O, dando inicio a una carrera guiada por la exigencia y la búsqueda constante. El cine apareció poco después. A finales de los años 60 participó en el documental Pax y en 1969 obtuvo su primer protagónico en Pats Mi amor. Casi en paralelo, la televisión la llevó al reconocimiento masivo.
Desde Lucía Sombra se consolidó como figura central de la telenovela mexicana y con Rina confirmó una capacidad interpretativa que rompía con el molde romántico tradicional. Lejos de acomodarse en el éxito, decidió profundizar. En 1977 continuó su formación actoral en Los Ángeles con Lee Strasburg y amplió su experiencia en el Odinatret de Dinamarca.
Esa etapa preparó el terreno para el papel que definiría su trayectoria. Su interpretación de Frida Calo en Frida, naturaleza viva, le otorgó el premio Ariel, a mejor actriz y convirtió ese personaje en una referencia permanente dentro de su carrera. Desde los años 90, su trabajo se volvió más autoral y diverso. Actuó, escribió, produjo y dirigió alternando cine, televisión y teatro sin perder coherencia.
Hoy, con más de cinco décadas de actividad ininterrumpida, Ofelia Medina sigue activa preparando nuevos proyectos y manteniendo una relación viva y consciente con su oficio. Y cuando se apagan los reflectores queda lo esencial. Acompáñanos a ver cómo es el espacio donde Ofelia Medina vive hoy. La casa de Ofelia Medina en la Ciudad de México es el lugar donde ha vivido durante más de cinco décadas.
la compró y se estableció allí en el momento más alto de su carrera y desde entonces ha sido su espacio de vida constante. En esta casa compartió años importantes junto a su entonces esposo Pedro Armendaris y aquí criaron a sus dos hijos hasta que alcanzaron la adultez. Hoy con los hijos ya independientes, la casa permanece como el lugar donde Ofelia Medina vive sola y mantiene su rutina diaria.
Se trata de una vivienda de dos niveles de arquitectura tradicional mexicana. Las paredes están pintadas en un tono blanco marfil con una textura ligeramente rugosa, sin acabados brillantes. El techo está cubierto con tejas de barro rojo oscuro y bajo el alero se distinguen vigas de madera visibles, elementos que refuerzan la sensación de una casa sólida y habitada durante muchos años.
Al frente se extiende un jardín de césped amplio y plano. El pasto está bien cuidado, aunque sin una disposición rígida, lo que conserva un aspecto natural y abierto. Al avanzar hacia el interior del terreno, aparece el huerto que ella misma cultiva. Es un espacio que forma parte de su vida cotidiana y donde suele grabar videos.
En distintas ocasiones ha mostrado plantas de chayote, maíz y hortalizas sembradas en botellas colgadas en la pared, reflejando una relación directa con la tierra y el trabajo manual. Junto al huerto se encuentra el acceso principal a la casa con un piso de baldosas amarillas. Al entrar, el interior cambia gradualmente de tono y se vuelve más cálido, dominado por un amarillo más intenso.
La sala es un espacio donde se concentran fotografías y piezas artísticas y también el lugar donde suele tomarse imágenes que comparte con su público. A un costado se encuentra su espacio de trabajo, una de las áreas más activas en su vida actual. Es allí donde Ofelia Medina se sienta a trabajar, grabar videos para su cuenta de Instagram, conversar con sus seguidores y compartir relatos sencillos de su día a día.
El espacio cuenta con un ventanal de gran tamaño de aproximadamente 3 m de altura que se abre directamente hacia el jardín, permitiéndole trabajar con luz natural y mantener siempre una conexión visual con el exterior. Frente a esta área se ubica una biblioteca que reúne cientos de libros acumulados a lo largo de los años.
Esta casa no funciona como un escenario ni como una propiedad de exhibición. Es un lugar vivido, atravesado por distintas etapas de su vida que hoy acompaña un ritmo más tranquilo. Un espacio donde el pasado, la rutina y el presente conviven de forma sencilla y coherente con la manera en que Ofelia Medina ha elegido vivir.
Una casa que se ha conservado durante más de medio siglo no aparece por casualidad. Detrás de ella hay un largo proceso de trabajo constante y de ingresos muy concretos. Entonces, ¿de qué fuentes de ingresos vive hoy Ofelia Medina? Vamos a verlo juntos. Para Ofelia Medina, el dinero nunca ha sido el punto de partida.
Su estabilidad económica se construye a partir de la constancia, de seguir trabajando de forma selectiva y sin adaptarse al ritmo comercial de la industria. No existe una sola fuente dominante, sino varios flujos pequeños que juntos crean equilibrio. La base de sus ingresos sigue viniendo del cine y la televisión.
Apariciones secundarias y participaciones breves en películas y series le permiten mantener un ingreso cercano a 60,000 al año, discreto pero sostenido. Es un reflejo de su lugar como actriz veterana, valorada por su profundidad más que por su atractivo comercial. En paralelo, el teatro y los eventos en vivo ocupan otro espacio en su trayectoria.
Estas apariciones generan alrededor de $1,000 anuales y funcionan tanto como ingreso complementario como una forma de conservar el contacto directo con el público. La música aparece solo como una extensión ocasional de su vida artística. Algunas presentaciones esporádicas aportan cerca de $10,000 al año, más como continuidad creativa que como una apuesta económica.
Detrás de cámaras, Ofelia Medina dedica parte de su tiempo a escribir, dirigir y producir proyectos independientes. Este trabajo, muchas veces respaldado por fondos culturales, contribuye con aproximadamente $25,000 anuales y marca una etapa más reflexiva y autoral de su carrera. Las apariciones en programas de televisión de formato experiencial como los reality shows funcionan como intervenciones puntuales con ingresos cercanos a $10,000 no representan una base financiera, pero amplían su alcance hacia otros públicos. En conjunto, su
nivel de ingresos ronda los $10,000 al año. No hay grandes inversiones ni estructuras empresariales detrás. solo una forma de vivir que se mantiene en equilibrio. En su caso, el dinero aparece como resultado del trabajo sostenido, no como una meta a perseguir. Bueno, dejemos el tema del dinero aquí porque la parte más valiosa del video de hoy no está en las cifras.
Lo que realmente conmueve es todo lo que Ofelia Medina ha hecho en silencio por los demás. Y ahora veamos a qué causas ha entregado su corazón. Desde hace más de 35 años, Ofelia Medina mantiene un compromiso social constante, lejos de la exposición mediática. A inicios de 2026, su principal foco sigue siendo el fidei comiso para la salud de los niños indígenas de México, conocido como FISAN, organización que cofundó en 1990 y que hoy preside activamente.
Su objetivo es claro, garantizar salud, nutrición y atención médica a niñas y niños indígenas, especialmente en comunidades rurales como Chiapas. Fisanim trabaja con programas directos en territorio enfocados en alimentación diaria, apoyo nutricional y acompañamiento médico. Organizaciones de este tipo suelen operar con presupuestos anuales de entre 50,000 y 300,000 estadounidenses.
Y en el caso de FISANIM, la recaudación se estima entre 100,000 y $400,000 estadounidenses al año provenientes de donaciones y eventos culturales. Estas iniciativas cuentan con el apoyo de artistas y colaboradores cercanos como Mon Laferte, Regina Orozco y otras figuras del ámbito cultural. Estas actividades suelen ser compartidas por Ofelia Medina a través de su cuenta personal de Instagram.
Uno de los principales espacios de recaudación es el bazar del fideo realizado periódicamente en Ciudad de México en 2025. se llevó a cabo en noviembre y diciembre con jornadas abiertas al público en la colonia Condesa. En estos encuentros, artistas, creadores y ciudadanos comunes se reúnen para donar obras, objetos y tiempo, convirtiendo el bazar en un punto de apoyo directo y accesible.
Como suele recordarse dentro del proyecto, el fideo es fisanim. Más allá de los eventos puntuales, Ofelia Medina mantiene una convocatoria permanente a donar y acompañar los proyectos. Su filantropía se construye con personas, vínculos y continuidad, no con gestos aislados. Un trabajo silencioso, sostenido y cercano, donde la presencia humana es tan importante como los recursos reunidos.
Es realmente bonito ver que después de tantos años de trabajo y de dar en silencio, Ofelia Medina sigue manteniendo una vida sencilla y en calma para sí misma. Y ahora, si te da curiosidad saber cómo es su vida personal en este momento, vamos a mirarla juntos. La vida de Ofelia Medina hoy se mueve en un ritmo sereno y estable.
Lejos de una agenda saturada, deja que los días fluyan entre el trabajo, el compromiso social y pequeños momentos cotidianos. En redes sociales aparece siempre con una sonrisa abierta y una mirada cercana, como alguien más dispuesto a conversar que a exhibirse. Detrás de esa calma hay una vida personal cuidadosamente resguardada.
Tras dos matrimonios que no llegaron a buen puerto, Ofelia Medina vive actualmente sola. Tiene dos hijos, David Philips Medina y Nicolás Armendaris Medina, pero casi nunca habla de ellos en público. Mantener ese espacio familiar al margen de la exposición parece haber sido desde hace años una decisión firme.
Sus días no siguen un esquema rígido. A veces se la ve en casa cuidando su huerto, grabando videos sencillos mientras ordena o cosecha verduras. En otros momentos se sienta en la sala para conversar de forma positiva frente a la cámara o para leer con calma. Esa flexibilidad define una forma de vivir donde el descanso y la actividad conviven sin conflicto.
Junto a ese ritmo pausado, una parte importante de su energía está puesta en Fisanim, el fideicomiso de salud para niñas y niños indígenas que ella misma dirige. reuniones, seguimiento de proyectos, visitas ocasionales a Chiapas o la preparación de eventos como el bazar del fideo en la colonia Condesa de la Ciudad de México forman parte de su presente.
Allí se encuentra con la comunidad, conversa, se toma fotos y promueve donaciones, tal como ella misma ha resumido su vida con una frase sencilla, ir de la manifestación al escenario. A mediados de 2025, su participación en MasterChef Celebrity, México mostró otra faceta más cotidiana y cercana. Fuera de ese espacio, su círculo social es reducido y está formado, en su mayoría por colegas del mundo artístico.
Comidas, encuentros o conciertos se dan sin estridencias. En esa discreción, Ofelia Medina sigue trabajando, creando y viviendo de acuerdo con el ritmo que ha elegido para esta etapa de su vida. Y así, sin grandes gestos ni discursos, Ofelia Medina sigue viviendo a su manera, fiel a lo que cree y a lo que hace cada día.
Si esta historia te ha hecho pensar, te invitamos a quedarte, suscribirte y acompañarnos en los próximos videos, donde seguiremos explorando vidas reales, decisiones difíciles y caminos que pocos se atreven a mostrar.