NI RECIBIÓ AL EQUIPO NI LO FELICITÓ: ASÍ SE ‘SUBE A LA OLA’ SÁNCHEZ CON LA ROJA

Y fue justo ahí, con el país entero volcado, con la eliminación de una de las grandes estrellas del fútbol mundial, con el ruido mediático en su punto más alto, cuando Pedro Sánchez decidió por fin escribir en su cuenta de la red social X a cuartos. Habéis vuelto a demostrar que el talento, el trabajo en equipo y la ambición llevan muy lejos. Todo el país está con vosotros.

Vamos, España. Léelo otra vez. Todo el país está con vosotros. Excepto él aparentemente durante las cuatro primeras victorias. Pero no te vayas todavía porque aquí está el verdadero problema, el que va mucho más allá de un simple tweet tardío. Y es exactamente lo que quiero que entiendas antes de que sigamos avanzando en este vídeo, porque este patrón de comportamiento no es nuevo en Pedro Sánchez.

No es la primera vez que se le acusa de aparecer únicamente cuando el beneficio político y mediático está garantizado y de desaparecer, en cambio, cuando hay riesgo, incertidumbre o simplemente cuando el foco no está lo suficientemente encendido. Y para entender bien esto, tienes que fijarte en qué estaba pasando exactamente en la política española durante esas semanas en las que Sánchez decidió mantenerse en silencio sobre el mundial.

Porque mientras la selección ganaba partido tras partido, sin que él dijera ni una palabra, en España se sucedían casi tras día nuevas revelaciones sobre la trama de corrupción que rodea a su entorno más cercano. La instrucción contra Santos Cerdán, los avances del caso Leire Díz, la imputación de la directora general de la Guardia Civil, el proceso contra su propia esposa, Begoña Gómez, camino ya de un juicio con jurado popular.

Y aquí tienes que hacerte la pregunta que de verdad importa, ¿casualidad o hay una estrategia de comunicación detrás de este silencio selectivo? Quédate porque esto es exactamente lo que vas a descubrir en la parte final de este vídeo. ¿Por qué el momento exacto en el que Sánchez decide hablar de fútbol nunca es un momento inocente? ¿Y qué relación tiene esto con la manera en la que este gobierno gestiona la comunicación política en general? Pero antes, sigamos con los hechos, porque hay más y cada vez es más flagrante.

Fíjate en la propia evolución de su comportamiento durante estos meses previos al mundial. En abril de este año, Pedro Sánchez se puso la nueva camiseta de la selección española y eligió, según explicó él mismo en un vídeo publicado en sus redes oficiales, el dorsal 22. ¿Y por qué el 22? No fue por ningún jugador en concreto ni por ninguna fecha señalada del fútbol español.

Fue, según sus propias palabras, para celebrar que España había alcanzado por primera vez en su historia los 22 millones de afiliados a la seguridad social. Es decir, ni siquiera cuando se puso la camiseta de la selección fue capaz de hablar de fútbol sin colar de por medio un dato de propaganda económica de su propio gobierno.

Utilizó la camiseta de la Roja, el símbolo que une a millones de españoles de todas las ideologías como escaparate publicitario de sus propias cifras de gestión. ¿Ves el patrón que se empieza a dibujar? La selección española para Pedro Sánchez no es un motivo de orgullo nacional desinteresado. Es una herramienta, una herramienta que utiliza cuando le interesa en el momento exacto en el que más rédito político y mediático puede sacarle y que ignora por completo cuando ese rédito todavía no está garantizado o cuando hay otras noticias mucho menos favorables para él

ocupando los titulares. Y aquí llega el momento en el que tienes que quedarte con mucha atención porque esto conecta directamente con lo que ha pasado en las últimas 24 horas con la victoria de anoche contra Bélgica. España está ahora en semifinales. Se enfrenta a Francia el próximo martes en Dallas, a un solo paso de pelear otra vez por la final del Mundial.

Y aquí tienes la pregunta que de verdad debes hacerte, la que vamos a resolver juntos en los próximos minutos de este vídeo. Si a Pedro Sánchez le costó 27 días y cuatro partidos completos acordarse de la selección la primera vez, ¿cuánto tiempo va a tardar ahora con España a las puertas de una final mundialista, con todo el país absolutamente volcado, con el foco mediático más encendido que en cualquier otro momento del torneo? Porque aquí está la clave que explica todo este comportamiento y es la pieza que faltaba para entender el patrón completo. Cuando

el resultado todavía es incierto, cuando existe la posibilidad real de que España pierda y de que asociarse públicamente con la selección pueda salirle mal desde el punto de vista de la imagen, Pedro Sánchez prefiere no significarse, prefiere el silencio calculado. Pero en cuanto el resultado ya es un éxito consumado, en cuanto la victoria es un hecho innegable que todo el país está celebrando, entonces sí.

Entonces aparece con su mensaje, “De todo el país está con vosotros”, sabiendo que ese mensaje va a viajar en redes sociales exactamente en el momento de mayor euforia colectiva, maximizando así el impacto positivo para su propia imagen, sin haber asumido absolutamente ningún riesgo durante el camino. es la definición exacta de subirse a la ola, dejar que otros construyan el éxito, dejar que sean los jugadores, el cuerpo técnico, la afición, quienes sostengan la ilusión partido tras partido, sin ningún tipo de apoyo institucional

visible y aparecer únicamente al final cuando el trabajo sucio ya está hecho para llevarse una fotografía, un titular, un puñado de minutos de asociación positiva con algo que millones de españoles sienten de verdad sin haber puesto en riesgo absolutamente nada durante del proceso y aquí tienes que pararte a pensar en algo todavía más grave.

Mientras Sánchez guardaba silencio sobre el mundial durante semanas, no guardaba silencio sobre otras cosas. Seguía interviniendo en actos, seguía haciendo declaraciones sobre política internacional, sobre economía, sobre migración. Es decir, no es que estuviera desconectado de la actualidad ni ausente de las redes sociales, es que de manera selectiva decidió que la selección española, mientras su triunfo todavía no estaba asegurado, no merecía ni 60 segundos de su atención pública y ahora piensa en la contradicción que esto supone. Un

presidente que constantemente reivindica la unidad de España, que utiliza expresiones como todos y todas, juntos y juntas, para hablar de proyectos comunes, resulta que ha sido incapaz durante casi un mes entero de dedicar un solo mensaje de apoyo genuino a lo único que de verdad, en este preciso momento, está uniendo a millones de españoles de todas las ideologías delante de una pantalla, gritando el mismo gol, sufriendo la misma final agónica contra Portugal, la misma remontada sufrida contra Bélgica Y aquí llega el dato que

cierra el círculo, el que te prometí al principio de este vídeo, porque no ha sido solo Pedro Sánchez quien ha guardado un silencio revelador. También ha llamado la atención que la ministra de Educación, Formación Profesional y Deporte, Milagros Tolón, esperara exactamente al mismo momento que el presidente para felicitar a la selección, replicando prácticamente el mismo patrón de silencio selectivo, seguido de aparición oportunista una vez el éxito ya estaba garantizado.

Es decir, no hablamos de un despiste puntual de un solo político. Hablamos de una estrategia de comunicación coordinada dentro del propio gobierno. Silencio mientras hay riesgo. Palabras bonitas cuando el triunfo ya es innegable. Así que aquí tienes la explicación completa, la que responde a la pregunta que nos hacíamos al principio de este vídeo.

Pedro Sánchez no ignoró a la selección española por despiste ni por desinterés genuino en el fútbol. la ignoró porque mientras el resultado era incierto, asociarse con ella no le ofrecía ninguna garantía de beneficio político. Y en un gobierno que lleva meses gestionando escándalo tras escándalo de corrupción dentro de su propio entorno más cercano, cada aparición pública se mide, se calcula, se dosifica en función de cuánto puede aportar a su imagen y cuánto puede exponerle a un fracaso ajeno del que después tendría que dar explicaciones.

Por eso guardó silencio ante Arabia Saudí, ante Uruguay, ante Austria. Y por eso, en cuanto España eliminó a Portugal en un partido histórico con todo el país en éxtasis colectivo, decidió que ese sí era el momento perfecto para aparecer, dejar su mensaje y recoger sin ningún riesgo la ola de euforia que otros habían construido con esfuerzo, con sacrificio y con el sudor de cada entrenamiento.

Y ahora con España en semifinales tras la remontada de anoche contra Bélgica a un solo partido de pelear por la final ante Francia, la pregunta que te dejo, la que de verdad importa, es esta: ¿Va a esperar Pedro Sánchez otra vez al resultado final para hablar o por fin, aunque sea una sola vez en todo este mundial, va a apoyar a esta selección antes de que el resultado esté garantizado? Porque ahí, exactamente ahí está la diferencia entre apoyar de verdad a un equipo y limitarse a subirse a su ola cuando ya no hay ningún riesgo que correr. Y aquí te toca

a ti. ¿Crees que Sánchez va a felicitar a España antes del partido contra Francia o va a esperar otra vez a ver primero el resultado? Escríbelo en los comentarios porque quiero leer lo que piensas. Y si después de ver este vídeo piensas que este presidente utiliza absolutamente todo, incluida la selección española como una simple herramienta de imagen, ya sabes lo que tienes que hacer.

Dale like a este vídeo, compártelo porque esto no lo vas a haber contado así en ningún telediario y suscríbete a este canal si quieres seguir enterándote de todo lo que de verdad está pasando en la política española. Vamos, España. Y esta vez sí, de corazón. Nos vemos en el próximo vídeo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *