En 2010 obtuvo el Premio Nacional del Deporte, uno de los máximos reconocimientos que el gobierno mexicano otorga a sus atletas. Compitió por ese galardón contra figuras [música] como la clavadista Paola Espinoza, campeona mundial en plataforma y contra subcampeones mundiales de taikwondó. ganó.
Pero incluso en ese momento de reconocimiento absoluto ya se asomaba el primer indicio de lo que vendría después. El premio coincidió con un torneo del Tour profesional en Seattle y Paola tuvo que resolver el dilema de elegir entre recoger su reconocimiento o no perder los puntos del ranking que ese torneo le otorgaba.
Ya desde entonces, antes de que existiera ningún conflicto con ningún funcionario, el sistema deportivo mexicano nunca terminó de adaptarse a las necesidades reales de una atleta de su nivel. Resulta casi simbólico, [música] visto en retrospectiva, que el primer rose documentado entre Paola y la lógica institucional del deporte mexicano haya sido precisamente ese, un calendario que no contemplaba que la mejor [música] atleta del país pudiera necesitar estar simultáneamente en dos lugares de máxima importancia para su carrera. Esa pequeña fricción de
[música] 2010, que en su momento pudo parecer apenas una anécdota curiosa, [música] terminaría siendo años más tarde el primer capítulo de una relación mucho más compleja [música] y mucho más dañina entre Paola Longoria y las instituciones encargadas de respaldar su carrera. Pero más allá de esa primera fricción menor, lo que vino después fue una década de dominio que no tiene comparación en la historia del deporte mexicano.
Grábate esto [música] porque aquí viene la primera revelación que te prometí. Paola Longoria se convirtió en la temporada 2008 [música] hasta 2009 en la primera mujer mexicana en alcanzar el puesto número uno del ranking profesional mundial de rocket ball femenino de la Women’s Professional Rocket Ball Organization. repitió el logro en la temporada siguiente, 2009 hasta 2010 y a partir de ahí no dejó de acumular dominio.
Entre 2011 y 2014, en plena consolidación de su carrera, Paola encadenó 152 triunfos consecutivos [música] y 37 títulos. Piensa en eso un momento. 152 partidos seguidos sin perder uno solo en un deporte de alto nivel competitivo [música] contra las mejores jugadoras del planeta. En agosto de 2014 llegó a la marca de 138 juegos consecutivos sin conocer la derrota en el Tour Profesional de Raquetball femenil, superando el récord de 137 [música] victorias que ostentaba el canadiense Kanaselenchuk.
Ese mismo año fue condecorada con el premio al mérito deportivo. En el plano internacional su dominio fue todavía más aplastante. Longoria ganó seis campeonatos mundiales en la modalidad individual 2012, 2014, [música] 2016, 2021, 2022 y 2024. En el Mundial de 2014, celebrado en Otag, Canadá, se llevó tanto el título individual como el de dobles en la misma edición, algo que la convirtió en la primera jugadora en la historia del circuito profesional en obtener [música] ambos títulos de manera simultánea.
En dobles, junto a su compatriota y compañera de toda la vida, Samantha Salas, [música] sumó tres campeonatos mundiales adicionales 2010, 2012 y 2014. El título de [música] 2010 fue además histórico por otra razón. Fue la primera vez que un equipo [música] mexicano se coronaba campeón mundial en la modalidad de dobles femenil, venciendo en la final a la pareja estadounidense conformada por Aimé Ruiz y Jacki Paraíso.
En los Juegos Panamericanos, Longoria acumuló nueve medallas de oro entre Guadalajara [música] 2011, Toronto 2015 y Lima 2019, [música] repartidas entre las modalidades de singles, dobles y equipos. En los Juegos Centroamericanos y del Caribe sumó múltiples medallas de oro adicionales, incluyendo triunfos [música] en 2006, 2009, 2010 y 2013, venciendo en distintas finales a rivales como la estadounidense Ronda Rik y la colombiana Cristina Amaya.
En el Campeonato Panamericano, una competencia distinta a los Juegos Panamericanos, ganó seis títulos 2006, 2008, 2010, 2012 y 2013. Cifra que la dejó empatada en el segundo lugar histórico de esa competencia, solamente por detrás de la estadounidense Jacki Paraíso, [música] que acumula 10 títulos. Para 2017, Paola ya había terminado la temporada como número uno del ranking mundial por octavo año consecutivo, rompiendo el récord que hasta entonces compartía con la estadounidense Michelle Gult, quien tenía siete temporadas consecutivas en
la cima. Dos años más tarde, en octubre de 2019, Longoria alcanzó la marca de 100 títulos como atleta profesional. Para 2021 sumó su undécimo título [música] del US Open, el décimo de manera consecutiva, un torneo de categoría grand slam en el que no dejó ir ni un solo set durante todo el certamen.
Ese mismo año conquistó también el título en la modalidad de dobles en ese torneo. [música] En total, considerando todas las competencias y categorías, su palmarés incluye 10 medallas de oro en Juegos Centroamericanos y del Caribe, nueve oros en Juegos Panamericanos. [música] Seis oros en campeonatos mundiales, 15 oros en campeonatos panamericanos, dos oros en los World Games y 82 títulos de categoría tier [música] 1 o Grand Slam en el circuito profesional.
Para 2024 ya había acumulado más de 100 títulos internacionales reconocidos y según distintas estimaciones periodísticas su cifra total de campeonatos, sumando todas las categorías del circuito profesional supera ampliamente esa marca. llegando a más de 116 títulos, según reportes de 2022 y avanzando [música] todavía más con cada temporada.
Vale la pena comparar esa cifra con la de [música] cualquier otro deportista mexicano de cualquier disciplina olímpica o [música] no olímpica de las últimas décadas. Pocos, por no decir ninguno, han logrado sostener un nivel de dominio absoluto tan prolongado en el tiempo. No hablamos de una racha de dos o tres años de buena forma.
Hablamos de más de una década completa en la cima de un deporte profesional internacional con rivales que iban y venían, [música] con generaciones enteras de jugadoras que debutaban, competían durante algunos años contra ella y se retiraban. Mientras Paola seguía ahí, año tras año, [música] defendiendo el número uno del ranking mundial, su dominio no pasó desapercibido fuera de las canchas.
[música] Marcas como Nike, Powerid y Red Bull comenzaron a patrocinarla en los años de mayor explosión [música] de su carrera. En 2014, la revista Forbes México la incluyó entre las 50 mujeres más influyentes del país. [música] En 2021, la empresa de juguetes Matel anunció que Paola sería la inspiración para una [música] nueva muñeca Barbie con temática de racket bolista, un gesto simbólico que reflejaba el peso cultural que había alcanzado al [música] menos en ciertos sectores de la sociedad mexicana. Además de su carrera
deportiva, Longoria se graduó en ingeniería mecánica y eléctrica [música] por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ayudó a crear su propia línea de ropa [música] deportiva y en enero de 2023 recibió un ascenso dentro del ejército mexicano, del que es integrante convirtiéndose en teniente. Detente un momento a pensar en lo que representa esa combinación [música] de logros.
No estamos hablando únicamente de una atleta que gana partidos. Estamos hablando de una mujer que [música] en paralelo a construir el palmarés más grande en la historia de su deporte, terminó una carrera universitaria en ingeniería, desarrolló una marca personal de [música] ropa y se integró formalmente a las filas del ejército mexicano, institución que reconoció su trayectoria con un ascenso militar.
Pocas atletas en cualquier disciplina, en cualquier país, logran sostener ese nivel de versatilidad mientras [música] compiten al más alto nivel posible en su deporte. Y sin embargo, ninguno de esos reconocimientos paralelos, ni el Forbes, ni la Barbie, ni el ascenso militar, se tradujo en una mejora sostenida de su situación económica dentro del sistema deportivo oficial mexicano.
El reconocimiento simbólico y el reconocimiento institucional, en el caso de Paola Longoria, terminaron transitando por caminos completamente distintos, casi como si fueran dos países diferentes hablando de la misma persona. Aquí viene lo primero que te prometí. El momento exacto del éxito máximo de Paola Longoria [música] no fue un solo torneo, fue una acumulación sostenida de dominio que la convirtió sin discusión posible en la mejor raquetbolista de la historia.
[música] 13 años en el número uno del ranking mundial, más de 100 títulos internacionales, seis campeonatos del mundo. Y sin embargo, mientras este historial se construía partido a partido, [música] año tras año, una grieta silenciosa empezaba a abrirse entre Paola y el sistema deportivo que [música] debía respaldarla, pero eso solo era el principio.
Lo peor todavía no había llegado. Escucha esto, porque aquí es donde la historia cambia de tono completamente. El Rocketball, a pesar de su nivel de competitividad internacional y de la cantidad de medallas que le ha dado a México en Juegos Panamericanos y Centroamericanos, no forma parte del programa Olímpico tradicional.
No es un deporte que se dispute en Juegos Olímpicos. Y esa simple clasificación burocrática, esa [música] etiqueta de deporte no olímpico, se convirtió en la excusa perfecta para que el aparato deportivo [música] mexicano empezara a tratarla año tras año como una atleta de segunda categoría. [música] Piensa en eso un momento.
Una mujer que ha sido número uno del mundo durante más de una década, que ha ganado seis campeonatos mundiales, que ha dado a México [música] prácticamente todas las medallas de oro en su disciplina dentro de los Juegos Panamericanos, terminó relegada en los criterios oficiales de apoyo gubernamental, [música] simplemente porque su deporte no aparece en el ciclo olímpico de verano.
La propia Paola lo dijo con una claridad que no deja lugar [música] a dudas. Somos el deporte que dio todas las medallas en Juegos Panamericanos y [música] sí, no somos deporte olímpico, pero en lo que nos corresponde como disciplina sí damos los resultados. [música] Esa frase dicha en agosto de 2022 resume en pocas palabras el conflicto de fondo que terminaría explotando en los años siguientes.
La estructura [música] de becas deportivas del gobierno mexicano, regulada desde abril de 2022 por nuevos tabuladores tras la desaparición del FODEPAR, el antiguo Fondo para el deporte de alto rendimiento que canalizaba [música] apoyos económicos a los atletas. estableció topes distintos según si la disciplina forma parte o no del programa olímpico.
Según esos nuevos criterios, el máximo que puede recibir un atleta de una disciplina no olímpica [música] como el Racketball es de 21,500 pesos mensuales. Ese ya era de entrada un techo significativamente más bajo que el de un deporte olímpico, pero lo que pasó después fue todavía más grave. a Paola Longoria, la mejor del mundo en su disciplina, ni siquiera le llegó cerca de ese máximo permitido.
Esto que te voy a contar ahora hay que entenderlo con calma, porque la cadena de decisiones administrativas [música] detrás de ese recorte es exactamente el tipo de mecanismo silencioso que termina destruyendo carreras sin que nadie afuera lo note. El Fodepar no era solamente una fuente de dinero, era un fideicomiso, una estructura financiera diseñada específicamente para sostener a los atletas de alto rendimiento de manera más flexible que el presupuesto operativo ordinario de la CONADE.
Cuando ese fideicomiso desapareció, miles de deportistas mexicanos de distintas [música] disciplinas sufrieron cortes drásticos en sus apoyos mensuales, algo que, según reportes periodísticos de la época, ya representaba una crisis generalizada dentro del sistema deportivo nacional. Paola fue una de las afectadas más visibles, simplemente porque su perfil público hacía que cualquier injusticia en su contra resultara mucho más evidente que en el caso de atletas menos conocidos.
Grábate esto porque es uno de los datos más indignantes de toda esta historia. Tras la reestructuración de los criterios de becas en 2022, el apoyo mensual de Paola Longoria se redujo en aproximadamente un 70%. La cifra final a la que quedó reducida la beca de la mejor raquetbolista de la historia fue de 6,000 pesos mensuales.
6,000 pesos. Para una mujer que en ese momento llevaba 11 temporadas consecutivas como número uno del mundo, que tenía nueve medallas de oro panamericanas, cinco campeonatos mundiales en ese momento y el Premio Nacional del Deporte en su historial. Conviene poner esa cifra en perspectiva con algo concreto.
6000 pesos mensuales en el México de 2022. Apenas alcanzaba para cubrir una fracción mínima de los gastos reales [música] que implica sostener una carrera de racketball profesional a nivel internacional. Vuelos constantes entre países, hospedaje en cada torneo, equipo deportivo especializado, fisioterapia, nutrición específica y el salario de un cuerpo técnico mínimo.
Esa beca no solo resultaba insuficiente, resultaba en términos prácticos casi simbólica frente al tamaño real cuesta mantener a una atleta de clase mundial compitiendo al más alto nivel durante todo un calendario internacional. En entrevista con el medio ABC Deportes en agosto de 2022, Paola no se guardó nada. Lo tengo que decir.
Es una vergüenza que el deporte mexicano esté en esta situación ahora y más en un deporte en el que hemos dado demasiadas satisfacciones. Y añadió con una frustración que se sentía genuina. Ni siquiera tengo la beca que me corresponde, así se hayan bajado los tabuladores. Para una que es campeona mundial no puede estar recibiendo 6,000 pes.
Hoy decidí alzar la voz y decir lo que realmente me merezco. Yo no estoy pidiendo una beca de millones, no, solo lo que verdaderamente me corresponde. Y entonces lanzó las preguntas que resumen toda la indignación de una atleta que sentía que su esfuerzo no valía nada para el sistema. ¿Cuál es mi beneficio de ser seleccionada nacional? ¿Cuál es mi beneficio de ser la número uno? ¿De poner a México en alto? ¿Cuál es [música] esto que te voy a contar ahora? Nadie lo dimensiona del todo.
Ese recorte no solo afectaba el bolsillo personal de Paola. La beca que recibía a través del extinto FODEPAR le permitía, entre otras cosas, costear los gastos de su equipo multidisciplinario, viajes, hospedaje y, en algunos casos, el salario de sus entrenadores. Con 6000 pesos mensuales, esa estructura de apoyo se volvía simplemente imposible de sostener.
Para mí es super decepcionante recibir una becaya en mis inicios cuando ganaba olimpiadas nacionales”, declaró Paola comparando la cifra que recibía siendo ya la mejor del mundo con la que recibía cuando apenas empezaba su carrera juvenil. Pero eso solo era el principio. Lo peor todavía no había llegado. Mientras esta tensión por la beca crecía, se acercaba el campeonato mundial de Rocketball 2022, que por primera vez en la historia se celebraría en territorio mexicano, específicamente en San Luis Potosí, la ciudad natal de
Paola, del 18 al 28 de agosto de ese año. era en teoría el escenario perfecto, la mejor del mundo, jugando en su propia tierra frente a su gente. Pero a escasos días de que arrancara la competencia, la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte se negó a otorgar apoyo económico a la Federación Mexicana de Raquetball para que el equipo pudiera viajar y competir.
Conviene detenerse en lo que significaba para México [música] perder la oportunidad de mostrar todo su potencial deportivo, precisamente en el evento que el propio país estaba organizando. No se trataba de un torneo cualquiera en territorio extranjero donde quizás resultaba comprensible, aunque nunca justificable, algún tipo de limitación logística.
Se trataba del Mundial de Rocketball jugándose en suelo mexicano con la posibilidad real de que la nación anfitriona no pudiera presentar a su mejor exponente en condiciones óptimas, simplemente porque la institución encargada de organizar y financiar el deporte de alto rendimiento decidió que un adeudo administrativo de hace varios años pesaba más que la oportunidad de ver a la número uno del mundo competir una vez más frente a su propia gente.
El argumento oficial de la CONADE fue que la Federación Mexicana [música] de Racketball tenía pendiente por comprobar un gasto de 432,206 pesos correspondiente al ejercicio fiscal de 2014 y que además incumplía con las reglas de operación del Programa Nacional de Cultura Física y Deporte Vigente para ese año. La Federación, por su parte, denunció públicamente a través de un comunicado que la CONADE se había negado a brindarles apoyo a escasos días de que comenzara el mundial que se disputaría en suelo mexicano.
Escucha esto. El resultado de toda esta negativa institucional fue una escena que para cualquier país que se tome en serio a sus atletas de élite resultaría sencillamente vergonzosa. Paola Longoria, la jugadora número uno del mundo, tuvo que abrir una cuenta pública de Go Fun Me para pedirle donaciones a su gente a través de redes sociales con el fin de poder costear su propia participación en el mundial que se jugaba en su país.
Junto a ella estaba Alexandra Herrera, otra raquetbolista mexicana que también buscaba representar a su país en esa misma competencia y que enfrentaba exactamente el mismo abandono. El mensaje que ambas publicaron decía textualmente lo siguiente, que la Federación Mexicana de Raquetball les había informado que no habría ningún apoyo para asistir al campeonato mundial, por lo que cada una estaba en busca de sus propios recursos para poder asistir y que cualquier ayuda le serviría muchísimo para poder solventar los gastos rumbo al mundial. Piensa en
eso un momento. La mejor del mundo pidiéndole dinero a desconocidos en internet para poder representar a su país en una competencia que se jugaba a pocos kilómetros de su casa. Detente a imaginar la escena completa [música] porque vale la pena dimensionarla con calma. Faltan apenas unos días para el mundial.
La mejor raquetbolista de la historia, número uno del ranking mundial. Campeona panamericana, campeona centroamericana, ganadora del Premio Nacional del Deporte. En lugar de estar concentrada exclusivamente en su preparación física y mental para defender el título frente a su propia gente, tiene que abrir su teléfono, redactar un mensaje pidiendo ayuda económica, publicarlo en sus redes sociales junto a una compañera que enfrenta el mismo problema y esperar a que extraños generosos depositen dinero en una no campeona mundial pueda pagar
su boleto de avión y su hospedaje. en esencia es la fotografía más clara de lo que significó el abandono institucional para Paola Longoria. A pesar de todo ese sabotaje, a pesar de la indiferencia, a pesar de tener que financiarse a través de una colecta pública, Paola Longoria salió a la cancha del Mundial 2022 en San Luis Potosí y ganó.
Se coronó campeona del mundo por quinta vez en su carrera, venciendo en la final a la guatemalteca Gabriela Martínez con parciales de 12 a 10, 11 a 6. y 11 a7 fue un triunfo aplastante sin ceder ni un solo set. Apenas un mes antes, en julio de 2022, también había conquistado la medalla de oro en los Juegos Mundiales de Birmingham, Estados Unidos, derrotando nuevamente a Martínez.
Grábate ese contraste porque es brutal. mientras su propio gobierno se negaba a financiarla, mientras su becaícula, mientras tenía que pedir limosna digital para poder competir, Paola Longoria seguía ganando, seguía siendo la mejor del mundo. El talento y la disciplina de una atleta de élite no dependían, evidentemente, de que el sistema deportivo mexicano hiciera bien su trabajo.
Vale la pena imaginar el ambiente exacto de esa final. San Luis Potosí, la ciudad donde nació, donde empezó a jugar tenis de niña, donde sus padres hicieron todos los sacrificios económicos que terminaron forjando a la mejor raquetbolista de la historia, las gradas llenas de su gente celebrando cada punto. Y al mismo tiempo, en algún despacho de la Ciudad de México, la institución que debía haberle financiado ese viaje, ese hospedaje, esa preparación, seguía sosteniendo que ella era una deudora, que no merecía recibir ni un peso adicional hasta que aclarara
comprobantes de casi una década atrás. Ese contraste entre la celebración pública de su gente y la hostilidad silenciosa de la burocracia es quizás la imagen más exacta de lo que significó ser Paola Longoria durante esos años. Pero el conflicto, lejos de resolverse después de esa victoria, [música] estaba a punto de escalar a un nivel completamente distinto y esa escalada tiene nombre y apellido, Ana Gabriela Guevara.
Necesito que prestes mucha atención a lo que viene porque esta es la segunda revelación que te prometí. [música] Ana Gabriela Guevara, exatleta mexicana, medallista de plata en los 400 m planos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 y excampeona mundial de atletismo. Llegó a la Dirección General de la CONADE en 2019 durante la administración del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde el inicio de su gestión, Guevara se convirtió en una de las funcionarias más señaladas y criticadas del sexenio, especialmente por parte de los propios atletas de alto rendimiento del país, quienes denunciaban de manera reiterada la falta de apoyos económicos para competir, entrenar y viajar a eventos internacionales. Hay algo particularmente irónico, casi paradójico, en el hecho de que fuera precisamente una exatleta olímpica, alguien que en teoría debería entender mejor que nadie las exigencias físicas, emocionales y económicas de competir al
más alto nivel internacional, quien terminara protagonizando los conflictos más públicos y más prolongados con los deportistas de su propio país. Guevara no llegó a la CONADE como una funcionaria ajena al mundo del deporte de alto rendimiento. llegó siendo ella misma una medallista olímpica, alguien que había vivido en carne propia la presión de representar a México [música] en el escenario internacional más exigente que existe.
Y aún así, su gestión terminó siendo recordada en gran medida por los conflictos abiertos con varias de las figuras más exitosas del deporte mexicano contemporáneo. Paola Longoria no fue la única. [música] La clavadista Paola Espinoza, multimedallista olímpica, también tuvo fuertes diferencias con la gestión de Guevara, llegando incluso a señalar que esa falta de apoyo le impidió asistir a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
El equipo de natación artística mexicano también denunció abiertamente la falta de recursos, situación frente a la cual Guevara respondió calificando a las propias deportistas de mentirosas. En ese mismo contexto, [música] cuando se le cuestionó sobre el apoyo que el empresario Carlos Slim brindó al equipo de natación artística para poder [música] competir en una Copa del Mundo en Egipto, Guevara argumentó públicamente que la Fundación Telmex tenía muchos más recursos que la propia CONADE para apoyar ese tipo de causas y
sugirió que la iniciativa privada debería involucrarse mucho más si tanto le preocupaba el futuro deportivo del país. Fue una respuesta que, lejos de calmar las tensiones, terminó alimentando todavía más la percepción de que la institución encargada de respaldar [música] a los atletas de alto rendimiento estaba en la práctica transfiriéndole esa responsabilidad a terceros.
Esto que te voy a contar ahora es importante para entender el patrón completo. Las demandas de la CONADE contra deudores de recursos federales no comprobados eran, según se informó en distintos medios, una práctica relativamente común dentro de la administración de Guevara. La diferencia es que la inmensa mayoría de esas demandas se dirigían contra gobiernos estatales, municipales o federaciones deportivas como entidades.
Muy pocas veces, casi nunca se señalaba directamente a un deportista individual como en el caso de Paola Longoria. El conflicto entre Paola y Ana Guevara se intensificó después de que en agosto de 2022, en plena polémica por la falta de apoyo para el Mundial de San Luis Potosí, Paola criticó públicamente la gestión de la funcionaria, denunció la reducción de su becale 2 años sin recibir apoyo alguno de la CONADE.
Días después, el 29 de agosto de 2022, según información publicada por el periódico Reforma, la CONADE presentó formalmente una demanda civil contra Paola Longoria. La cifra reclamada, 1,600,000 pesos más intereses por presuntos gastos no comprobados correspondientes al periodo entre 2015 y 2018. [música] Grábate este dato con precisión porque los números importan.
Según declaró la propia Ana Guevara en entrevista con el periodista Joaquín López Dóriga en Radio Fórmula, la cifra exacta que supuestamente adeudaba Paola era de 1,66,810. Mientras que la Federación Mexicana de Roacketball como organización aparte debía 432,000 pesos. Guevara fue tajante al justificar la acción legal.
No es una decisión personal. Esto se está haciendo por mandato de la función pública y de la Junta de Coordinación Política. Si no logra transparentar y acreditar que entregó los documentos bajo un acuse de recibo, pues lamentablemente se va a tener que judicializar y va a tener que ser con otra autoridad, no con nosotros. Piensa en eso un momento.
El adeudo que se le reclamaba a Paola correspondía a gastos del ejercicio 2015 hasta 2018, es decir, años que ni siquiera correspondían a la administración de Guevara, quien llegó a la CONADE hasta 2019. Sin embargo, fue bajo su gestión que la institución decidió judicializar el asunto contra su propia atleta estrella. Hay un detalle adicional que conviene subrayar para entender la magnitud de la cifra que se le reclamaba.
1,66,810 pesos es prácticamente equivalente a más de 23 años completos de la beca de 6000 pesos mensuales que la propia CONADE le estaba pagando a Paola en ese momento. Es decir, la institución que apenas le entregaba 6,000 pesos al mes, una cifra que ella misma calificaba públicamente como una burla y una vergüenza.
Era la misma institución que simultáneamente le exigía, a través de los tribunales, devolver una cantidad que tardaría más de dos décadas en pagar [música] si dependiera únicamente de esa beca mensual. Paola respondió con una explicación que según ella debía bastar para cerrar el caso de inmediato.
Desgraciadamente las comprobaciones se hicieron en su momento. Personalmente entregué tickets de avión, recibos de hoteles, de comida y esos comprobantes se perdieron porque hay un cambio constante de funcionarios ahí en la CONADE y ese no [música] es nuestro problema y por eso nos están castigando en no apoyarnos en el campeonato mundial.
en otra entrevista declaró, [música] “No estoy cerrada a la comprobación de ese dinero porque ese recurso que me dieron fue para ir a unos torneos. Yo tengo la manera de comprobar que fui al torneo, que lo jugué. Queremos llegar a un acuerdo con Ana Guevara, pero desafortunadamente no contesta el teléfono. No hay una manera de llegar a ella.
Ya es un rotundo no a los apoyos. Detente un momento en esa última frase porque resume con una precisión casi quirúrgica el tipo de abandono del que estamos hablando. No se trataba únicamente de un conflicto de cifras o de papeleo extraviado. Se trataba de la imposibilidad absoluta de comunicación directa entre la atleta más exitosa del país en su disciplina y la funcionaria encargada de administrar los recursos deportivos nacionales.
una campeona mundial, intentando sin éxito, simplemente hablar por teléfono con la persona que decidía si recibía o no el dinero que la ley le correspondía. Y mientras esa comunicación seguía siendo imposible, el conflicto se trasladaba cada vez con más frecuencia a entrevistas de radio y televisión, donde ambas partes terminaban exponiendo su versión de los hechos frente a millones de espectadores, en lugar de resolver el asunto a través de los canales institucionales, que en teoría deberían existir precisamente para evitar este
tipo de exhibición pública. Esto que te voy a contar ahora nadie lo vio venir tan rápido. [música] El 2 de septiembre de 2022, apenas unos días después de que la demanda fuera presentada, el juez quinto de distrito en materia civil, Alejandro Dip Sotelo, rechazó admitir a trámite la demanda de la CONADE contra Paola Longoria.
El proceso legal, en su primera instancia no prosperó, pero el conflicto, lejos de apagarse ahí, siguió encendido durante meses. En mayo de 2023, en otra entrevista, esta vez con el periodista Ciro Gómez Leiva, [música] Ana Guevara volvió a señalar públicamente a Paola Longoria como deudora, a pesar de que un juez ya había desestimado la demanda formal.
Sus palabras textuales fueron Paola Longoria también es deudora. No puede recibir un peso ella ni la federación por falta de comprobación de gastos. Debe Longoria, debe [música] todo el equipo. Hay 1.6 millones de pesos sin comprobar del ejercicio 2014. Es decir, la funcionaria seguía exhibiendo públicamente a la mejor deportista del país, incluso después de que el caso judicial inicial ya hubiera sido rechazado.
Escucha esto, porque aquí está el corazón del asqueroso abandono institucional del que habla el título de esta historia. Mientras todo esto sucedía, Paola Longoria llevaba, según sus propias declaraciones, más de 3 años sin recibir beca ni estímulo alguno de la CONADE. No había recibido los premios económicos que le correspondían por sus campeonatos mundiales, ni el de Guatemala ni el más reciente disputado en México.
Ya llevo más de 3 años sin beca. No he recibido mis estímulos tanto del campeonato del mundo de Guatemala y el reciente de México. Y es una lástima que no pueda tener ese premio a mi esfuerzo, a mi dedicación, a todo lo que doy día con día como atleta para poner a México en lo más alto”, declaró en entrevista con el medio La afición.
Y entonces, en agosto de 2023 llegó una especie de victoria parcial. Paola Longoria dio a conocer públicamente que había ganado la disputa legal frente a la CONADE y Ana Guevara, relacionada con el adeudo de 1,600,000 pesos en gastos supuestamente no comprobables. Desgraciadamente es una guerra que ya no peleo yo, sino mis abogados.
y estoy muy contenta porque mi demanda se ganó y ahorita es [música] justamente buscar el cómo poder recibir ese dinero”, explicó la raquetbolista [música] dejando claro que aunque el proceso legal había llegado a una resolución favorable para ella, el verdadero desenlace recuperar el dinero y los apoyos que le correspondían seguía siendo incierto, pero ni siquiera esa victoria legal logró cerrar definitivamente el conflicto público.
[música] Detente anotar la cronología completa de este episodio porque revela algo más profundo que un simple desacuerdo administrativo. Primero, la demanda formal en agosto de 2022. Después [música] el rechazo judicial de esa demanda apenas días más tarde, el 2 de septiembre de 2022. Y sin embargo, meses después, en mayo de 2023, la misma funcionaria seguía repitiendo en entrevistas de Radio Nacional la misma acusación que un juez federal ya había desestimado.
Eso no es simplemente un error de comunicación institucional. Es la insistencia deliberada en mantener viva una narrativa de deuda y sospecha sobre una atleta que, según el propio sistema judicial mexicano, no tenía obligación legal demostrada de pagar absolutamente nada. Esta repetición pública del señalamiento, mucho después de que la vía legal ya hubiera fallado a favor de Paola, terminó generando un desgaste reputacional que ninguna victoria en los tribunales podía revertir del todo.
Porque mientras la sentencia judicial quedaba archivada en un expediente, las declaraciones de Guevara en radio y televisión llegaban en tiempo real a millones de mexicanos que escuchaban a la titular de la CONADE calificar de deudora a la mejor raquetbolista de la historia. Esa asimetría entre el alcance mediático de la funcionaria y el alcance mediático de la propia atleta defendiéndose se convirtió en otra capa más del abandono institucional que define toda esta historia.
Hay algo que conviene subrayar antes de continuar. Ese tipo de exhibición pública repetida en distintos espacios mediáticos a lo largo de meses generaba un efecto adicional que iba más allá del propio conflicto legal. Cada vez que Ana Guevara repetía la palabra deudora en una entrevista de Radio Nacional, esa etiqueta se reforzaba en la percepción pública, independientemente de lo que en realidad estuviera sucediendo en los tribunales.
Para millones de oyentes que no seguían de cerca cada detalle del proceso judicial, la imagen que quedaba era simple y dañina, la mejor raquetbolista del mundo, señalada por su propio gobierno como alguien que le debía dinero al Estado mexicano. Esta es la segunda revelación que te prometí, cumplida.
El momento exacto de la ruptura institucional entre Paola Longoria y el sistema deportivo mexicano no fue un solo evento aislado, sino una cadena de decisiones tomadas durante la administración de Ana Gabriela Guevara al frente de la CONADE. el cese de sus becas y estímulos durante años, la negativa a financiar sus viajes a mundiales, la reducción de su apoyo mensual a 6,000es y finalmente el golpe más bajo de todos, una demanda civil millonaria contra la propia atleta que más medallas le había dado al país en su disciplina.
Vale la pena detenerse un momento en lo que implica, desde el punto de vista práctico, que un gobierno demande civilmente a una de sus propias atletas de bandera. [música] No estamos hablando de un proceso administrativo interno, de una simple notificación de adeudo, ni de un trámite burocrático rutinario para aclarar comprobantes extraviados.
Estamos hablando de una demanda civil formal presentada ante un juzgado federal con todo el aparato legal del Estado mexicano detrás. dirigida [música] contra una mujer cuya única falta documentada era no contar con copias de recibos de hace casi una década, recibos [música] ella misma aseguraba haber entregado en su momento y que según su versión se habían extraviado por los constantes cambios de funcionarios dentro de la propia CONADE.
Piensa en la simetría de poder que representa ese escenario. De un lado, la maquinaria legal completa de una institución de gobierno con abogados de planta, presupuesto público y la capacidad de litigar durante años si fuera necesario. Del otro lado, una atleta que en paralelo a defenderse de esa demanda tenía que seguir entrenando, viajando y compitiendo al más alto nivel mundial, financiando buena parte de ese esfuerzo de su propio bolsillo, porque la becapía no llegaba.
[música] Escucha esto, porque aquí está el corazón del asqueroso abandono institucional del que habla el título de esta historia. Mientras todo esto sucedía, Paola Longoria llevaba, según sus propias declaraciones, más de 3 años sin recibir beca ni estímulo alguno de la CONADE. Esta es la tercera revelación que te prometí. La situación de Paola Longoria.
Lejos de ser un caso aislado de mala suerte burocrática, formaba parte de un patrón mucho más amplio de tensión entre la CONADE de Ana Guevara y los atletas de alto rendimiento de México, especialmente aquellos que practicaban disciplinas no olímpicas o que se atrevían a alzar la voz públicamente. Y dentro de ese patrón, Paola Longoria llegó a plantear en más de una ocasión algo que sonaba casi como una declaración de guerra directa.
su intención de algún día dirigir la propia CONADE para cambiar desde adentro la manera en que se trata a los deportistas mexicanos. En entrevista con el medio La afición, Paola fue clara respecto a sus planes a futuro. Dejó saber que entre las cuestiones que le gustaría mejorar en la administración del deporte en México estaba gestionar ella misma lo relacionado con los atletas y reconoció abiertamente que entre sus planes estaba dirigir la CONADE.
Pero en un giro que muestra la complejidad de esta historia, Paola también dejó espacio para algo distinto a la confrontación permanente. Habló de la posibilidad de limar asperezas con Guevara, de quitarse el rencor y la rivalidad. Creo que ya es hora de quitarnos el rencor, la rivalidad y el estarnos peleando. Se viene un año importante para el deporte y creo que se puede cambiar.
Ya lejos de a ver si te apoyo, si tú me caes bien, ya tú lo viviste, tú estuviste ahí. Vamos a ver cómo sí. Y esa es la manera de cómo puedes cambiar ese chip. Grábate esto porque es revelador del carácter de Paola a lo largo de todo este conflicto. En ningún momento de la disputa pública con la CONADE y con Ana Guevara, Paola Longoria dejó de competir, dejó de ganar o usó el conflicto como excusa para bajar su nivel deportivo.
Todo lo contrario. [música] Mientras la pelea legal y mediática se desarrollaba en paralelo, ella seguía sumando títulos. En 2023 ganó el Campeonato Mundial de Rocketball celebrado en Colorado, Estados Unidos, venciendo en la final a otra potosina, Monserrat Mejía. Sumó el título 119 de su trayectoria en el Gran Slam Boston Open y en agosto de 2024 en San Antonio, Texas conquistó su sexto título mundial individual, venciendo nuevamente a la guatemalteca Gabriela Martínez con parciales de 11 a 5, 6 a 11, [música] 11 a 9 y 12 a 10. en una final mucho más
reñida que las anteriores, pero que terminó una vez más con ella en lo más alto del podio. Ese mismo año, en el Mundial de San Antonio, también se coronó campeona en la modalidad por equipos, [música] reafirmando su hegemonía absoluta sobre el deporte que prácticamente había convertido en su territorio personal.
Hay algo más que conviene entender sobre el nivel de dominio que alcanzó Paola, porque ayuda a dimensionar lo absurdo del trato institucional que recibió después [música] en el Rcket Ball Profesional femenino. A diferencia de otros deportes individuales donde el liderato del ranking suele rotar entre tres o cuatro figuras en disputa constante, Longoria construyó un monopolio, 12 de las últimas 13 temporadas como número uno del mundo, según registros del propio circuito profesional.
Eso significa que durante prácticamente toda una generación de jugadoras, ninguna rival logró sostenerse en la cima por encima de ella más que de manera esporádica. Hubo años como 2018 en los que la guatemalteca Gabriela Martínez logró interrumpir esa hegemonía arrebatándole el título mundial tras tres ediciones consecutivas en las que Paola se había quedado con el oro.
Pero esas interrupciones fueron la excepción, no la norma. Y como suele pasar con las grandes rivalidades deportivas, Paola siempre terminó recuperando el trono. Esto que te voy a contar ahora pocos lo conectan. El mismo año en que Paola alcanzaba su centésimo título profesional, octubre de 2019, en México, el debate sobre el futuro del FODEP par y la estructura de apoyo a los atletas de alto rendimiento ya estaba empezando a tomar forma dentro de las discusiones internas del gobierno federal.
Es decir, mientras la carrera deportiva de Longoria llegaba a una de sus cumbres más altas, el aparato burocrático que debía sostenerla estaba a punto de transformarse en algo que, lejos de fortalecer ese apoyo, terminaría por debilitarlo todavía más. Esta es la cuarta revelación que te prometí. ¿Dónde está Paola Longoria hoy después de todo este conflicto? La respuesta es, en cierto sentido, tan asombrosa como indignante.
Sigue compitiendo, sigue ganando, sigue siendo, según prácticamente todos los registros disponibles del circuito profesional, la mejor raquetbolista de la historia. Para 2024, su cifra de títulos profesionales superaba ampliamente la marca de 100, con reportes que la ubican por encima de los 119 y avanzando con cada temporada.
En marzo de 2023 anunció su compromiso matrimonial con su pareja Jeff Mialevich en medio de toda esta turbulencia institucional, demostrando que su vida personal seguía adelante, incluso cuando su relación con el gobierno deportivo mexicano estaba prácticamente rota. Y sin embargo, el conflicto de fondo con la CONADE nunca terminó de resolverse del todo.
Para 2024, según reportes periodísticos, Paola seguía señalando que la disputa por los apoyos económicos seguía sin una solución definitiva y que la etiqueta de deudora que Ana Guevara le había colgado públicamente seguía pesando sobre ella incluso después de que un juez federal hubiera rechazado la demanda formal en su contra.
[música] Piensa en eso un momento. Una mujer que ha llevado el nombre de México a la cima de un deporte durante más de una década, que tiene en su historial seis campeonatos mundiales, [música] nueve medallas de oro panamericanas, 10 oros centroamericanos. El Premio Nacional del Deporte y el Premio Alérito Deportivo [música] tuvo que pasar años de su carrera profesional peleando no contra sus rivales en la cancha, sino contra la institución que en teoría debía respaldarla.
tuvo que pedir donaciones por internet para representar a su país. Tuvo que sobrevivir con una beca de 6,000 pesos mensuales, mientras el tope legal permitido para su categoría era de 21,500. tuvo que defenderse con abogados de una demanda civil de 1,600,000 pesos presentada por el mismo gobierno al que representaba en cada torneo internacional y aún [música] así siguió ganando.
El deporte mexicano de alto rendimiento tiene una estructura particular que conviene entender para dimensionar completamente lo que le pasó a Paola Longoria. Existe una jerarquía no escrita, pero profundamente arraigada entre los deportes que forman parte del programa olímpico y los que no. Esa jerarquía determina en la práctica cuánto dinero recibe un atleta, cuánta cobertura mediática tiene y cuánta prioridad le da el aparato burocrático del deporte nacional.
El Rocket Ball, a pesar de haberle dado a México una cantidad de medallas de oro panamericanas y centroamericanas que prácticamente ningún otro deporte individual puede igualar, quedó atrapado del lado equivocado de esa jerarquía simplemente por una cuestión de clasificación administrativa. Esto no es un detalle menor, es en realidad el mecanismo central que explica por qué la mejor atleta de México en su disciplina terminó en la situación que terminó.
El sistema no la castigó por bajo rendimiento, la castigó por la etiqueta de su deporte y cuando además se atrevió a alzar la voz públicamente para denunciar esa situación, el sistema respondió no con una corrección, sino con una demanda civil. Hay un patrón que se repite casi como un libreto en la relación entre la CONADE de Ana Guevara y distintos atletas mexicanos de alto rendimiento durante esos años.
Primero la falta de apoyo económico oportuno, después [música] la denuncia pública del atleta, generalmente en entrevistas con medios deportivos, señalando la precariedad de su situación. Luego, la respuesta institucional, casi siempre defensiva, a veces directamente acusatoria, señalando supuestos adeudos o irregularidades del propio atleta.
Y finalmente, en algunos casos, la judicialización del conflicto, [música] Paola Espinoza lo vivió de una manera. El equipo de natación artística lo vivió de otra. Paola Longoria lo vivió posiblemente de la manera más extrema documentada hasta ahora, con una demanda civil formal por más de 1,illón y medio de pesos.
Lo que distingue el caso de Longoria de tantos otros conflictos similares dentro del deporte mexicano es precisamente el contraste brutal entre su nivel de éxito deportivo y el trato institucional recibido. No se trata de una promesa joven a la que el sistema todavía no terminaba de respaldar. Se trata de una atleta consagrada con más de una década de dominio absoluto comprobado, con reconocimientos oficiales del propio gobierno mexicano como el premio nacional del deporte.
y aún así sometida a la misma precariedad burocrática que cualquier deportista emergente sin trayectoria. Grábate esto [música] porque es la conclusión más dura de toda esta historia. En México a veces el rival más sucio y peligroso no está en la cancha, sino [música] sentado en una oficina de gobierno.
Paola Longoria nunca perdió contra Ana Guevara en ningún partido de Raquetball porque ese partido nunca existió. Perdió en cambio años de apoyo institucional, una becana, [música] la tranquilidad de competir sin tener que mendigar recursos y tuvo que ganarle en los tribunales a la misma institución que en teoría debía celebrar cada uno de sus títulos mundiales.
El ciclo se repite con una frialdad casi mecánica, gloria deportiva, indiferencia institucional, denuncia pública, represalia burocrática y, finalmente, la atleta sosteniendo sobre sus propios hombros una vez más el peso de representar a un país que no termina de corresponderle. El deporte mexicano, en el caso de Paola Longoria, [música] no fue la máquina que la elevó hacia la cima, fue principalmente su propio talento, su propia disciplina y el sacrificio de su familia los que la llevaron hasta ahí.
El sistema, en el mejor de los casos, se quedó mirando desde lejos. En el peor, intentó cobrarle por el camino recorrido. ¿Cómo llegó hasta ahí? La respuesta no tiene nada que ver con dopaje, con escándalos personales ni con decisiones autodestructivas de la propia atleta, como suele ser el patrón en tantas otras historias de caídas deportivas.
Aquí [música] el patrón es distinto y quizás más perturbador. Una atleta que hizo absolutamente todo bien, que nunca dejó de ganar, que nunca dejó de representar a su país con el máximo nivel de excelencia posible. terminó enfrentando el abandono y la hostilidad de las mismas autoridades que debían estar celebrándola. No hubo autodestrucción deportiva en esta historia.
Hubo, en cambio, una autodestrucción institucional, la de un sistema que decidió tratar a su campeona más exitosa como una carga administrativa en lugar de como un activo nacional. Esa es quizás la lección más incómoda de todo este caso. El deporte mexicano no necesita que sus mejores atletas se equivoquen para perderlos.
Le basta con ignorarlos lo suficiente, con burocratizar su reconocimiento hasta volverlo invisible, contratar cada beca y cada estímulo como una concesión discrecional en lugar de un derecho ganado con resultados. Paola Longoria no se retiró por esto, [música] no abandonó el Racket Ball por esto, pero durante años tuvo que competir con un peso adicional que ninguna rival en la cancha tenía que cargar, el peso de no saber si su propio país le iba a pagar el viaje al siguiente torneo o si tendría que volver a pedirle ayuda a sus seguidores en redes sociales para poder
subirse a un avión. [música] Hay una pregunta que queda flotando sobre toda esta historia. Una pregunta que ningún comunicado oficial de la CONADE ha respondido del todo. ¿Cuántas otras Paola Longoria existen en el deporte mexicano atletas de disciplinas no olímpicas? Sosteniendo carreras de clase mundial con becas de 6,000 pes, sin la visibilidad mediática suficiente para que su historia llegue a un video como este? Paola tuvo al menos la plataforma pública para denunciar, para que sus palabras llegaran a medios nacionales,
para que su caso se discutiera en programas de radio escuchados por millones. La mayoría de los atletas mexicanos de disciplinas menos populares ni siquiera cuentan con esa posibilidad. Su abandono institucional ocurre en silencio, sin demandas que lleguen a los periódicos, sin entrevistas que generen indignación pública.
Eso convierte el caso de Paola Longoria en algo más que una historia individual. Lo convierte en un síntoma, en una radiografía de cómo funciona, o más bien de cómo falla el sistema de apoyo al deporte de alto rendimiento en México cuando se trata de disciplinas que no entran en el calendario olímpico tradicional.
Si la mejor del mundo en su disciplina con más de 100 títulos internacionales con el Premio Nacional del Deporte en su historial tuvo que pelear años por una becana y defenderse de una demanda millonaria, resulta casi imposible imaginar lo que enfrentan. En silencio, decenas de atletas mexicanos menos conocidos en situaciones [música] similares o peores.
El racket ball mexicano le sigue debiendo, [música] en un sentido simbólico que va mucho más allá de los pesos y centavos de cualquier beca. El reconocimiento pleno que Paola Longoria se ganó partido tras partido, título tras título, durante más de 15 años de carrera profesional. Mientras tanto, ella sigue jugando, sigue ganando y sigue siendo, pase lo que pase con la burocracia deportiva mexicana la mejor racketbolista que ha existido jamás.
Queda finalmente una última reflexión que vale la pena dejar sobre la mesa antes de cerrar esta historia. El deporte de alto rendimiento en cualquier país del mundo depende de una ecuación delicada entre el talento individual del atleta y el respaldo institucional que recibe para desarrollarlo. Cuando esa ecuación se rompe, cuando el talento sigue ahí, pero el respaldo desaparece, lo que queda es exactamente lo que vivió Paola Longoria.
Una carrera sostenida casi en su totalidad por la voluntad personal de [música] la propia atleta, por el sacrificio de su familia, por la generosidad de seguidores anónimos. Una carrera sostenida casi en su totalidad por la voluntad personal [música] de la propia atleta, por el sacrificio de su familia, por la generosidad de seguidores anónimos en internet y por una determinación que ningún recorte presupuestal, ninguna demanda civil y ninguna declaración, ninguna demanda civil y ninguna declaración pública hostil logró jamás
quebrar. En ese sentido, cada uno de los títulos que Paola Longoria sumó después de 2022 no fue solamente una victoria deportiva, fue también una forma silenciosa de resistencia frente a un sistema que decidió en algún momento que ella no merecía su respaldo. Y quizás [música] esa sea al final la verdadera medida de su grandeza.
No solamente [música] los más de 100 títulos, no solamente los seis campeonatos mundiales, no solamente las 13 temporadas en el número uno del mundo, sino la capacidad de seguir compitiendo al máximo nivel posible, año tras año, mientras del otro lado de la cancha, fuera de las paredes del Raquetball, su propio país le ponía obstáculos [música] que ninguna otra rival internacional jamás tuvo que enfrentar.
Esa combinación, la del talento absoluto frente al abandono institucional sostenido, es lo que convierte la historia de [música] Paola Longoria en algo más que una biografía deportiva exitosa. La convierte en una advertencia sobre lo que puede pasar cuando un sistema [música] decide que la excelencia por sí sola no es suficiente para merecer respeto.
Si la historia de Paola Longoria te enseñó algo que no sabías, si ahora [música] entiendes lo que realmente significa el abandono institucional en el deporte mexicano. Si ahora ves la diferencia entre la versión simplificada de una campeona feliz y la realidad de una mujer que tuvo que pelear contra su propio gobierno, entonces haz algo por mí.
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para que la próxima vez que alguien diga qué suerte tiene esa campeona, alguien más pueda decir, “No, esa campeona [música] tuvo que ganarle sola a su propio país.