“¡Callate ya, maldita!” me gritó el oficial arrojando mis pertenencias al asfalto caliente, sin saber que mis 8 años en el ejército me enseñaron a destruir a los traidores con sus propios secretos.
“¡Callate ya, maldita!” me gritó el oficial arrojando mis pertenencias al asfalto caliente, sin saber que mis 8 años en…