15 CANCIONES EURODISCO que MARCARON los 80s
15 canciones eurodisco que marcaron los años 80. Esa época tiene la música más bailable y pegadiza, pero detrás de cada himno se esconden historias y secretos que casi nadie llegó a escuchar. Voces que no eran de quien creías, traiciones y engaños increíbles. Hoy volvemos a los 80 para revivir los temas que marcaron tu juventud.
Empecemos. Número 15, Rigueira. Vamos a la playa. Vamos a la playa. La bailaste en cada fiesta del verano sin tener la menor idea de lo que cantabas. Suena a sol y a vacaciones, pero en realidad la letra habla de una explosión nuclear. Un mundo arrasado por la bomba, el viento radiactivo y el mar teñido de azul.
Vamos a la playa. Oh, oh. Pura guerra fría disfrazada de hit de discoteca. Atrás del nombre había dos italianos de Turín y lo más curioso, los dos se llamaban Estefano. Vamos a la playa. Salió en 1983, producida por los hermanos La Vionda y fue un éxito. Número uno en Italia siete semanas seguidas, número uno también en Suiza, Argentina y Uruguay.
y más de 3 millones de copias vendidas en todo el mundo. Vamos a la playa. Oh, oh. Número 14. You’re my heart. You’re my soul. Modern Talking. Pocos lo saben, pero esta canción nació de la desesperación. Diter Bowen, el productor, venía de fracaso tras fracaso y estaba a un paso de que la discográfica lo echara.
Le quedaban unas horas libres de estudio. Se sentó con Thomas Anders y según ellos mismos la compusieron y grabaron en apenas 15 minutos. 15 minutos que le cambiaron la vida. Salió en octubre del 84 y no pasó nada durante casi 3 meses hasta que sonó en la tele alemana y explotó todo. Fue número uno en 35 países, estuvo seis semanas en la cima de Alemania y vendió 8 millones de copias.
Número 13, Dolce Cevita, Ryan Paris. Ese nombre tan internacional, Ryan Paris, era puro invento. Atrás había un romano de pura cepa, Fabio Rosioli, un tipo que en el fondo era roquero, fanático de los Beatles y The Queen. La canción salió de la misma mano que I like Chopan.
El productor Pierluigi John Bini la compuso ese mismo año 1983. Y fue nada menos que Gacebo quien le sugirió inspirarse en la película de Felini y escribió la letra. Dos bombas del italo disco, el mismo origen. Fue número uno en casi toda Europa y top cinco en Inglaterra. Algo impensado para un italiano cantando en inglés.

Si has bailado alguna vez estas canciones, suscríbete al canal para seguir recordándolas juntos. Número 12, Tarsan Boy, Baltimora. Todos recordamos la cara de esta canción, Jimmy McShane. Ese irlandés carismático saltando con su look selvático. Pero acá va el secreto que tardó años en salir a la luz. Esa voz que escuchás no era la de él.
El que cantaba de verdad era Maurizio Basi, un productor italiano que se quedó en las sombras. McShane solo movía los labios, un engaño al estilo milivanili, pero 4 años antes y nadie se animó a contarlo mientras Jimmy vivía. Salió en 1985 y fue número uno en media Europa, top tres en Inglaterra.
Pero esperá porque lo que viene te va a sorprender. Esa voz grave e inconfundible no era la de una estrella, era la de un cocinero jamaquino. Número 11. You’re a woman. Bad Boys Blue. Acaba un dato que casi nadie sabe. Esta banda nació con un objetivo bien claro, hacerle competencia a Modern Talking. El productor alemán Tony Hendrick la armó a propósito para pelearle el trono.
Y ojo, todo el mundo cree que eran alemanes, pero no había un solo alemán en el grupo. un estadounidense, un inglés y un jamaquino. Y esa voz grave e inconfundible que hace la canción era la del jamaikino, Trevor Taylor, un tipo que antes de la fama trabajaba de cocinero. Lo triste es que con el tiempo lo fueron corriendo del micrófono hasta echarlo.
Salió en 1985 y fue número uno en Austria e Israel, top tres en Suiza y Suecia. y aguantó 4 meses entre lo más vendido de Alemania. Número 10, Flames of Love, Fancy. Love. Fancy ese galán del eurodisco. En realidad se llamaba Manfred Seget, nacido en Munich en 1946 y de joven lo mandaron a un colegio de monjes a estudiar para ser sacerdote.
En ese lugar la música mundana estaba prohibida, así que él escuchaba discos de pop a escondidas como quien comete un pecado. de aspirante a monje a ídolo de las pistas de baile. Tremendo giro de vida. Cuando reventó con este hit, ya había pasado los 40 años.
Un tipo maduro convertido en galán romántico del Eurodisco. Flames of Love fue su canción más grande, conquistó toda Europa y explotó especialmente fuerte en Polonia y el este, donde todavía hoy lo tratan como una leyenda viva. Número nueve, Touch in the Night, Silent Circle. Esta es de esas canciones que en su país apenas asomó la cabeza y en otros lados se volvió inmortal.
Salió a fines de 1985 de un trío alemán y en las listas de Alemania llegó nada más que al puesto 15. Pero acá está la magia del eurodisco. Lo que fue un hit chico en casa se transformó en un himno eterno de las discotecas y todavía hoy llena escenarios en Rusia con la gente coreando cada nota. El cerebro detrás de esta canción, el tecladista Axel Breitung con los años se convirtió en uno de los reyes del Eurodance trabajando con figuras como DJ Bobo y hasta con Thomas Anders de Moderning.
Pero la que viene esconde una historia de resurrección. Venían de un fracaso total hasta que una sola canción lo cambió absolutamente todo. Número ocho, María Magdalena. Sandra. Detrás de este temazo hay un nombre que después movería el mundo de la música. Michael Kretu, el productor y pareja de Sandra, el mismo hombre que años más tarde crearía Enigma, uno de los proyectos más enormes de los 90.
Pero acá va lo que casi nadie recuerda. Justo antes de esta canción, Sandra y Cretus sacaron un sencillo que fue un fracaso total. No lo compró casi nadie. estaban al borde de tirar la toalla. Y entonces llegó María Magdalena en 1985 y les cambió la vida a los dos. Fue número uno en 21 países y en Suecia se convirtió en el sencillo más vendido de su historia hasta ese momento, del fracaso absoluto a conquistar el planeta.
Número siete, Living on Video Trans X. Esta joya vino de Canadá, de un tipo de Quebec llamado Pascal Languiran, que venía del mundo de la música cósmica y ambiental, influenciado por gente como Brian Eno. Un origen rarísimo para un himno de las pistas de baile. Langirant escribió esta canción en 1983 después de pasar horas en los salones de videojuegos.
imaginando cómo sería vivir metido adentro de una pantalla. En pleno 1983 soñó con un mundo digital que hoy es nuestra realidad. Un visionario total. Vendió 2 millones de copias, fue número uno en Francia y top 10 en Inglaterra. Pero la que viene esconde un engaño enorme. Esa cara galana que todos idolatraban no cantaba una sola nota.
La voz era de otro hombre. Número seis, Future Brain. Den Harrow. ¿Recordas que en lo de Baltimora te conté que había un secreto que tardó años en salir a la luz? Bueno, con Den Harrow pasó exactamente lo mismo y agárrate porque el hilo conecta. Esa cara galana de Den Harrow era un modelo italiano, Stefano Sandry, que solo movía los labios.
La voz real era de un estadounidense, Tom Hooker. ¿Y sabes quién destapó años después, tanto lo de Den Harrow como lo de Baltimora? El mismísimo Tom Hooker, un cazador de fantasmas del italo disco. Hasta le inventaron un origen falso. Lo hicieron pasar por nacido en Boston para esconder que era italiano. Salió en 1985 y pegó fuerte en toda Europa.
Número cinco, come back and stay. Bad Boys Blue. ¿Te acordás del jamaikino Trevor Taylor? Esa voz grave e inconfundible de You’re a woman. Bueno, esta es la canción donde lo traicionaron. Como siempre grabaron el demo con la voz de Trevor, pero esta vez a sus espaldas los productores prefirieron la versión del otro cantante, John McKinarne y se quedaron con esa.
Trebor ni se enteró hasta que ya estaba hecho. Y lo más cruel es lo que vino después. Lo fueron corriendo del micrófono de a poco hasta hacerlo cantar de fondo en las canciones que antes lideraba. Un contrato lo obligaba a quedarse y sonreír en el segundo plano mientras le robaban su lugar. Al final se fue dolido en 1988.
Salió en 1987 con la dulce voz de Lan Lake y fue un exitazo en Alemania y en toda Europa del Este. Número cuatro, around my dream, Silver Pozoli. Agárrate porque esto conecta directo con Den Harrow. ¿Te acordas de los cantantes fantasma que le ponían la voz al modelo? Bueno, uno de esos fantasmas era este hombre, Silvio Posoli.
Él fue la voz real de Mad Desire, uno de los primeros éxitos de Den Harrow sin que su nombre apareciera en ningún lado. Era el eterno tapado el que cantaba para que otros brillaran. Hasta que en 1985 dijo basta y salió a la luz con lo suyo. Se cambió apenas el nombre de Silvio a Silver para sonar internacional y largó Around My Dream.
Fue número uno en Sudáfrica durante semanas, top 10 en Alemania donde aguantó 18 semanas y top 30 en toda Europa. Número tres, I like Chopant, Gacebo. Esta canción no tiene absolutamente nada que ver con Chopán, ni una nota ni un homenaje a su música. El título habla de un estado de ánimo melancólico y romántico, pero la melodía no toma nada del compositor.

Todos estos años cantándola pensando otra cosa. Detrás de Gasebo estaba Paul Masolini, un tipo con una vida de película. Nació en Beirut, hijo de un diplomático italiano. Se crió viajando por medio mundo y hablaba un montón de idiomas. y la compuso el mismo genio de Dolchevita, Pier Luigi John Bini.
Salió en 1983 y fue una bomba, número uno en Italia y más de 15 países. Top CCO acá en Argentina y Uruguay y 8 millones de copias vendidas. Hasta Japón cayó rendido a sus pies. Número dos, Self Control, Laura Branigan. Esta canción la escribió y grabó primero un italiano, Raf, ese mismo año 1984.
Y acá viene lo increíble. Las dos versiones salieron casi al mismo tiempo y se pelearon los primeros puestos en toda Europa. En Suiza pasó algo insólito. Se turnaban el número uno, una semana una, la otra semana la otra. Un duelo de titanes con la misma canción. El videoclip lo dirigió nada menos que William Friitkin, el genio detrás de el exorcista.
Era tan provocador que MTV se negó a pasarlo. Aún así, fue número uno en medio mundo y top cinco en Estados Unidos. Número uno, Cherry Cherry Lady, Modern Talking. Y llegamos al número uno con una de las revelaciones más increíbles de todas. Esa dama querida que Thomas Sanders le canta con tanto amor no era una mujer, era su perra.
Cherry era el nombre de la perrita malteza de Thomas y Diter Bollen escribió esta canción para burlarse de lo mimado que tenía al animal. A Thomas le encantó la broma y decidió grabarla. Así de absurdo, así de genial. Salió en 1985, fue número uno en media Europa. Vendió 4 millones de copias y hasta conquistó la Unión Soviética.
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