SE QUITO EL APELLIDO DE UNA DINASTIA Y SE CASO 7 VECES

SE QUITO EL APELLIDO DE UNA DINASTIA Y SE CASO 7 VECES


Fernando Luján fue uno de los actores más prolíficos del cine, el teatro y la televisión mexicana. Aunque pertenecía a una de las dinastías artísticas más importantes del país, decidió construir una identidad propia, renunciando al apellido familiar y adoptando el nombre con el que alcanzaría la fama. Su vida sentimental fue tan intensa como su carrera: se casó en siete ocasiones, tuvo once hijos y vivió un romance que desafió los prejuicios de su época al unirse con una actriz casi tres décadas menor que él.

Nacido el 23 de agosto de 1938 en Bogotá, Colombia, Fernando Sánchez Mayáns llegó al mundo de manera circunstancial. Sus padres, los actores Alejandro Ciangherotti y Mercedes Soler, se encontraban realizando una gira teatral cuando ocurrió su nacimiento. Mercedes pertenecía a la célebre dinastía Soler, integrada por Fernando, Andrés, Domingo y Julián Soler, figuras fundamentales de la Época de Oro del cine mexicano. Sin embargo, el joven Fernando optó por no utilizar ninguno de esos apellidos artísticos. Eligió llamarse Fernando Luján, un nombre que con el tiempo adquiriría prestigio propio.

Su debut artístico llegó cuando apenas tenía siete años sobre un escenario teatral. Poco después comenzó a trabajar en el cine, impulsado por el director Julio Bracho, quien vio en él un talento poco común. Su primera participación cinematográfica fue en La Cobarde (1947), dando inicio a una trayectoria que se extendería por más de seis décadas.

Durante los años cincuenta y sesenta consolidó su posición como uno de los rostros más solicitados del cine mexicano. Compartió créditos con figuras legendarias como Pedro Infante, María Félix, Arturo de Córdova, Cantinflas y numerosos protagonistas de la llamada Época de Oro. Su capacidad para interpretar personajes dramáticos, románticos y de carácter le permitió mantenerse vigente cuando muchos de sus contemporáneos desaparecieron de la pantalla.

A lo largo de su carrera acumuló más de cien películas, cerca de cuarenta obras de teatro y decenas de producciones televisivas. En televisión protagonizó o participó en algunas de las telenovelas más exitosas de México, entre ellas Los ricos también lloran, Cadenas de amargura, Mirada de mujer y Todo por amor, producciones que lo acercaron a nuevas generaciones de espectadores.

Mientras su carrera continuaba creciendo, su vida privada también acaparó la atención del público. A los dieciséis años abandonó la casa de sus padres para iniciar una relación con la actriz chilena Sara Guasch, varios años mayor que él. Aquella experiencia marcó el inicio de una vida sentimental especialmente intensa.

Un año después contrajo matrimonio por primera vez con Laura Baeza, madre de su primer hijo, Fernando Sánchez. Sin embargo, esa unión sería solo el comienzo de una larga lista de relaciones. Con el paso de los años, Fernando Luján llegó a casarse siete veces y tuvo once hijos con distintas mujeres. Aunque muchos de esos vínculos permanecieron alejados de los reflectores, su numerosa familia siempre fue motivo de interés para la prensa del espectáculo.

Su último gran amor apareció cuando ya era un actor plenamente consolidado. En una obra de teatro conoció a la actriz Marta Mariana Castro, quien era veintiocho años menor que él. La diferencia de edad provocó el rechazo inicial de la familia de la joven actriz, que veía con preocupación la relación. Pese a las críticas, ambos decidieron seguir adelante.

Con el tiempo demostraron que su vínculo iba mucho más allá de la diferencia generacional. Permanecieron juntos durante aproximadamente dos décadas y tuvieron un hijo, Franco Paolotti, quien posteriormente incursionó en la música. Para Fernando Luján, aquella relación representó una etapa de estabilidad emocional que contrastaba con la agitada vida sentimental de sus años anteriores.

Lejos del ritmo acelerado de la Ciudad de México, el actor decidió establecerse junto a su familia en Puerto Escondido, Oaxaca. Allí encontró la tranquilidad que buscaba después de una carrera marcada por el trabajo constante. Continuó participando ocasionalmente en proyectos artísticos, pero dedicó gran parte de su tiempo a disfrutar de una vida mucho más discreta.

El 11 de enero de 2019 Fernando Luján falleció en Puerto Escondido a los 80 años de edad. Su muerte generó numerosas muestras de reconocimiento dentro del medio artístico mexicano. Compañeros, directores y actores recordaron no solo su talento interpretativo, sino también su profesionalismo y la enorme trayectoria que dejó como legado.

Un año después, en 2020, la Academia de Hollywood incluyó su nombre en el segmento In Memoriam durante la ceremonia de los Premios Óscar, un homenaje reservado para figuras que dejaron una huella importante en la industria cinematográfica internacional.

Aunque provenía de una familia célebre, Fernando Luján construyó una carrera basada en su propio esfuerzo. Trabajó durante más de sesenta años, participó en más de un centenar de películas, decenas de obras teatrales y exitosas telenovelas, convirtiéndose en uno de los actores más respetados de México. Su vida personal estuvo marcada por múltiples matrimonios y una familia numerosa, pero también por la búsqueda constante de la felicidad, que finalmente encontró junto a Marta Mariana Castro. Su legado permanece vivo como el de un artista que supo trascender el peso de una dinastía para convertirse en una leyenda por mérito propio.

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