MARIO ABURTO: 30 AÑOS En PRISIÓN Por MAT4R a COLOSIO | ¿CHIVO EXPIATORIO o AS3SINO Real?
eh vean cómo fue en realidad y que fui un chivo expiatorio de ese caso y que en realidad soy inocente. A las 5:1 de la tarde del 23 de marzo de 1994 en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, Baja California, dos detonaciones de arma de fuego rompieron el aire mientras el candidato presidencial Luis Donaldo Colosio Murrieta, caminaba entre una multitud de simpatizantes después de pronunciar un discurso de campaña.
El primer disparo le destrozó la parte derecha de la cabeza, perforando su cráneo y destruyendo tejido cerebral crítico. El segundo impactó su abdomen causando hemorragia interna masiva. Colosio se desplomó instantáneamente mientras la multitud entraba en pánico y sus guardaespaldas comenzaban a gritar órdenes contradictorias.
Para las 6:55 de la tarde, apenas 1 hora y 43 minutos después, Luis Donaldo Colosio fue declarado muerto en el Hospital General de Tijuana. Tenía 44 años. a era candidato oficial del Partido Revolucionario Institucional a la Presidencia de México y bajo las reglas no escritas del sistema político mexicano de ese entonces, eso significaba que era de facto el próximo presidente del país.
El PRI había gobernado México ininterrumpidamente desde 1929. Su candidato siempre ganaba. Colosio no era simplemente un aspirante, sino el presidente designado y ahora estaba muerto. Asesinado en medio de un acto público con cientos de testigos, decenas de cámaras de video grabando cada segundo y un cerco de seguridad que supuestamente lo protegía de exactamente este tipo de ataque.
Segundos después de los disparos, los guardaespaldas del Estado Mayor Presidencial habían capturado al tirador. Era un hombre joven, delgado, de aproximadamente 23 años, vestido con ropa modesta, no que no había intentado huir después de disparar. De hecho, se había quedado parado en el mismo lugar donde había detonado su revólver, como esperando ser arrestado.
Los guardias lo golpearon brutalmente mientras lo arrastraban fuera de la multitud, rompiéndole la nariz, fracturándole costillas, dejando su cara hinchada y sangrando. Horas después, la Procuraduría General de la República presentaría al presunto asesino ante los medios. Mario Aburto Martínez, 23 años. Nacido en Michoacán, trabajador de mantenimiento en una maquiladora de Tijuana.
Un hombre que aparentemente había actuado solo, sin cómplices, sin motivación política clara, simplemente decidiendo un día que iba a matar al candidato presidencial y llevándolo a cabo con éxito devastador. Era narrativa perfecta, asesino solitario, magnicida perturbado, o acto de violencia aleatorio, sin conexiones políticas complicadas.
Caso cerrado. Justicia servida. México podía continuar su transición política sin necesidad de investigar conspiraciones incómodas que pudieran implicar a gente poderosa. Pero desde el momento mismo del arresto, nada sobre este caso hizo sentido. Los videos mostraban inconsistencias extrañas. Los testigos daban testimonios contradictorios.
La escena del crimen fue contaminada casi inmediatamente. Las evidencias fueron manejadas de manera tan incompetente que parecía deliberado. Y las fotografías del hombre arrestado en lomas taurinas no parecían coincidir exactamente con las fotografías del hombre presentado después ante la prensa en el penal de Almoloya.
30 años después a Mario Aburto Martínez. Permanece en prisión federal cumpliendo sentencia de 45 años por el asesinato de Luis Donaldo Colosio. Ha pasado más de la mitad de su vida encerrado. Su familia tuvo que huir a Estados Unidos, donde recibieron asilo político porque sus vidas corrían peligro en México y él continúa insistiendo después de tres décadas en algo que suena cada vez más creíble mientras más tiempo pasa y más información sale a luz.
Ni yo estoy seguro que haya hecho eso que dicen que hice. Esta es la historia completa del caso Colosio, el magnicidio más importante en la historia moderna de México. Y del hombre que lleva 30 años pagando por un crimen que posiblemente no cometió solo y que tal vez no cometió en absoluto. Para entender por qué el asesinato de Luis Donaldo Colosio fue tan devastador para la política mexicana.
Necesitamos entender quién era él y qué representaba en ese momento crítico de 1994. Luis Donaldo Colosio Murrieta nació el 10 de febrero de 1950 en Magdalena de Quino, Sonora. Era economista graduado del Tecnológico de Monterrey con maestrías en economía regional y economía urbana del ITAM y Universidad de Pennsylvania.
Representaba perfectamente al nuevo tecnócrata mexicano, joven educado en el extranjero, fluido en inglés, comprometido con modernización económica y apertura comercial. subió rápidamente en las filas del PRI bajo el patrocinio del presidente Carlos Salinas de Gortari, quien lo hizo senador en 1988, presidente del PRI en 1992 y secretario de desarrollo social en 1992, cuando llegó el momento de elegir sucesor presidencial para las elecciones de 1994, Salinas seleccionó a Colosio en noviembre de 1993.
Continuando así la tradición del dedazo, donde el presidente saliente simplemente designaba a su sucesor. Bajo circunstancias normales, esto habría significado transición suave y predecible. Colosio sería el candidato del PRI, ganaría las elecciones por margen cómodo, como siempre pasaba, y asumiría la presidencia en diciembre de 1994.
México continuaría su camino hacia modernización económica, profundización del TLC K, integración con economías desarrolladas. Pero 1994 no fue año normal, fue probablemente el año más turbulento en la política mexicana desde la revolución. El 1 de enero de 1994, exactamente el día que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que era joya de la corona del proyecto salinista, el ejército zapatista de liberación nacional se levantó en armas en Chiapas y tomando cinco cabeceras municipales, declarando
guerra al gobierno mexicano y exponiendo de la manera más brutal posible las contradicciones del proyecto modernizador de Salinas. El levantamiento zapatista no fue simplemente protesta armada, sino repudio simbólico completo de la narrativa oficial. Mientras Salinas celebraba entrada de México al primer mundo, vía Telecá, los zapatistas demostraban que millones de mexicanos indígenas vivían en condiciones de pobreza extrema que más parecían siglo XIX que siglo XX.
Mientras el gobierno presumía crecimiento económico y estabilidad política, Chiapas explotaba en rebelión armada. La crisis fue particularmente humillante para Salinas porque había invertido enormes cantidades de capital político en promover imagen de México como país estable, moderno y listo para competir económicamente con Estados Unidos y Canadá.
El telecá era su logro cumbre, culminación de 6 años de reformas económicas neoliberales diseñadas para transformar México de economía proteccionista cerrada a participante activo en globalización. Y entonces, exactamente el día que el tratado entraba en vigor, indígenas armados con rifles viejos tomaban pueblos en el estado más pobre del país, exponiendo ante el mundo entero que la modernización de Salinas había dejado atrás a millones de personas.
Fue golpe devastador al prestigio internacional de México y particularmente al legado que Salinas esperaba dejar. Y entonces comenzaron los problemas en la campaña de Colosio. Su rival interno en el PRI, Manuel Camacho Solís, quien había creído que merecía la candidatura presidencial, que se negaba a retirarse elegantemente y comenzó campaña de sabotaje sutil.
Salinas, en lugar de defender a su candidato designado, pareció ceder ante Camacho, nombrándolo comisionado para la paz con el EZLN. y dándole plataforma mediática que ensombrecía completamente a Colosio. Para febrero de 1994 había rumores generalizados de que Colosio renunciaría a la candidatura en favor de Camacho.
El equipo de campaña de Colosio estaba furioso. Sentían que Salinas los había traicionado, que el presidente estaba dejando que Camacho destruyera su propia campaña porque le gustaba mantener opciones abiertas. Y entonces, el 6 de marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio dio un discurso que cambiaría todo. Hablando en el monumento a la revolución en Ciudad de México, Na Colosio pronunció palabras que sonaron como ruptura clara con el gobierno de Salinas.
Veo un México con hambre y sed de justicia. Veo un México donde prevalecen la corrupción y la impunidad. Veo un México que clama por reformas. La prensa interpretó esto inmediatamente como distanciamiento de Salinas. El equipo de Colosio confirmó extraoficialmente que sí estaban marcando territorio independiente, estableciendo que Colosio no sería simplemente títere de Salinas, sino presidente con agenda propia.
Salinas aparentemente quedó furioso, aunque nunca lo confirmó públicamente. Personas cercanas a él reportaron que consideraba el discurso como traición imperdonable, como mordida de la mano que lo había alimentado. 17 días después, el 23 de marzo de 1994, Luis Donaldo Colosio estaba muerto con dos balas en su cuerpo.
y el hombre arrestado como su asesino. Era un trabajador de maquiladora de 23 años, sin afiliación política aparente y sin motivo claro para cometer magnicidio. Mario Aburto Martínez nació el 3 de octubre de 1970 en Zamora, Michoacán. Era hijo de Rubén Burto Cortés y María Luisa Martínez Piñones, familia humilde, sin conexiones políticas ni poder económico.
En 1987, cuando tenía 16 años, Mario se mudó a Tijuana buscando mejores oportunidades económicas, como millones de mexicanos habían hecho antes que él. Trabajó en el área de mantenimiento de la maquiladora Cameros Magnéticos, que fabricaba cintas para cassets. Era empleado competente, suficientemente responsable para recibir reconocimiento del IMS por participar en curso de seguridad e higiene.
No tenía antecedentes penales, no había mostrado nunca comportamiento violento e no pertenecía a grupos políticos extremistas. Tenía novia Graciela González Díaz, de 16 años. Vivía vida modesta, pero estable de trabajador de maquiladora en Ciudad Fronteriza. Nada en su historia sugería que estaba planeando asesinar al candidato presidencial.
Y entonces, la tarde del 23 de marzo de 1994, Mario Aburto supuestamente fue al miting de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas. Logró penetrar el cerco de seguridad. se acercó lo suficiente para tocar al candidato, sacó un revólver y disparó dos veces con precisión suficiente para matar a uno de los hombres más protegidos de México.
Al menos esa es la versión oficial. El mitín en Lomas Taurinas comenzó aproximadamente a las 3 de la tarde del 23 de marzo. Era una de las colonias más pobres de Tijuana. Tu territorio perfecto para evento populista donde Colosio podría mezclarse con la gente, estrechar manos, demostrar que era candidato del pueblo y no solo de élites.
Pero desde perspectiva de seguridad era pesadilla absoluta. La multitud era inmensa y completamente descontrolada, estimada entre 8,000 y 15,000 personas dependiendo de la fuente. El terreno era irregular, con calles angostas y pendientes que hacían difícil mantener perímetros claros, y el cerco de seguridad era inadecuadamente pequeño para evento de esta magnitud, lo que debería haber sido anillo protector sólido alrededor de Colosio.
Era más bien masa caótica de guardaespaldas, empujando gente mientras el candidato intentaba caminar entre la multitud. Los videos muestran claramente nte que el control de la situación se había perdido completamente. Personas apretujándose desde todos lados, guardias intentando crear espacio, pero siendo constantemente sobrepasados.
Colosio mismo siendo empujado y jalado en diferentes direcciones. Y entonces, a las 5:1 de la tarde, mientras Colosio intentaba retirarse del evento caminando hacia su vehículo, dos disparos. Las cámaras capturaron el momento desde múltiples ángulos. Se puede ver claramente a un hombre joven acercándose a Colosio por el lado derecho, levantando su brazo y disparando a quemarropa contra la cabeza del candidato. El impacto es visible.
Colosio se tambalea instantáneamente, su cuerpo ya respondiendo a trauma cerebral catastrófico. Segundos después viene el segundo disparo y Colosio cae al suelo mientras sus guardaespaldas finalmente reaccionan, pero demasiado tarde. Los guardias capturan al tirador inmediatamente. No hay persecución, no hay intento de escape.
El hombre simplemente se queda parado ahí con el arma todavía en su mano mientras los guardias lo taclean al suelo y comienzan a golpearlo con furia. Y aquí es donde comienzan las inconsistencias que alimentarían tres décadas de teorías conspirativas. Las fotografías y videos tomados en el lugar del crimen muestran a un hombre delgado, de complexión ligera, con cabello irsuto y lunar visible en la mejilla izquierda.
Los guardias que lo arrestaron describieron a alguien delgado y moreno. La ropa que vestía era modesta, pantalón de mezclilla, camisa simple. Pero cuando Mario aburto fue presentado ante la prensa horas después en instalaciones de la PGR y posteriormente cuando fue trasladado al penal de Almoloya de Juárez, algunas personas comenzaron a notar diferencias.
Ana, el hombre en Almoloya, parecía ligeramente más robusto. Su rostro parecía más lleno. Ciertos rasgos faciales no coincidían exactamente con las fotos de lomas taurinas. Y entonces aparecieron los documentos oficiales contradictorios. En algunos reportes, la estatura de Mario Aburto estaba registrada como 1,68 m, en otros como 1,73 m, en otros más como 1,76 m.
Eran diferencias suficientemente significativas para alimentar teoría de que no era la misma persona. La teoría de los tres aburtos comenzó a tomar forma. Supuestamente había tres personas con gran parecido físico involucradas en el asesinato. Uno había disparado y posiblemente fue asesinado esa misma noche.
Un cadáver encontrado en taller mecánico de Tijuana con parecido asombroso al tirador fue reportado, pero nunca investigado seriamente. Wakotro fue el que arrestaron en lomas taurinas y un tercero fue el presentado en Almoloya. En 1996, la doctora Josian Puyol, experta en criminología y medicina legal, realizó estudio antropométrico comparando fotografías del hombre detenido en lomas taurinas con el recluido en Almoloya.
Su conclusión fue devastadora. Hay pruebas de que dos hombres diferentes asumieron la identidad de Mario Aburto. La coincidencia en el parecido nos lleva a pensar que no es un hecho fortuito o debido al azar, más bien es el fruto de una selección deliberada. La PGR rechazó estos hallazgos argumentando que diferencias en iluminación, ángulos de cámara y el trauma físico del arresto explicaban las supuestas discrepancias.
Pero el daño a la credibilidad oficial ya estaba hecho. Tar, pero las inconsistencias sobre la identidad del arrestado eran solo el comienzo de los problemas con la investigación oficial. La manera en que fue manejada la escena del crimen fue tan incompetente que parecía deliberada. La escena no fue preservada adecuadamente.
Decenas de personas caminaron sobre ella en las horas inmediatamente posteriores al asesinato, contaminando evidencia potencial. Los peritos ministeriales y periciales reconstruyeron los hechos sin seguir protocolos básicos de investigación forense. La necropsia de Colosio se realizó ante audiencia de demasiadas personas, médicos, miembros del Estado Mayor Presidencial, funcionarios políticos, todos apiñados en la sala de autopsia.
La descripción del cadáver fue deficiente. A no se estableció plano de sustentación que permitiría determinar trayectorias precisas de los disparos. Información crítica para establecer cuántos tiradores había y desde qué posiciones dispararon. Y entonces pasó algo casi cómico si no fuera tan trágico.
Los peritos lavaron la bala que había sido recuperada en lo más taurinas, eliminando potencial evidencia balística y residuos de pólvora que podrían haber confirmado o descartado teorías sobre múltiples armas. Cuando la prensa comenzó a reportar estos errores, la respuesta oficial fue que se trataba de simples descuidos producto de la confusión y urgencia del momento.
Pero investigadores independientes señalaron que estos no eran errores de novatos, sino violaciones tan fundamentales de procedimiento forense que sugerían intención de obstaculizar investigación seria. Y entonces estaba el misterio del sexto pasajero. La mañana del 24 de marzo, menos de 24 horas después del asesinato, Mario Aburto fue trasladado de Tijuana a Ciudad de México en avión de la PGR.
Oficialmente había cinco personas a bordo, a Burto, tres agentes de la PGR custodiándolo y el piloto. Pero múltiples fuentes reportaron que había sexta persona en ese vuelo, alguien cuya identidad nunca fue dilucidada oficialmente. Las teorías sugieren que fue enviado del presidente Salinas para supervisar personalmente que a Burto fuera preparado adecuadamente para confesar exactamente lo que el gobierno necesitaba que confesara.
La PGR descalificó esta teoría aduciendo falta de evidencias. Pero el simple hecho de que la pregunta surgiera, que testigos reportaran sexta persona, que nunca hubo explicación satisfactoria, alimentó sospecha de que Aburto estaba siendo manejado desde el principio como chivo expiatorio conveniente y entonces estaba el problema de la gente del Sisen con sangre en su ropa.
Minutos después del asesinato, policías municipales de Tijuana arrestaron a Jorge Antonio Sánchez Ortega, agente del Centro de Investigación y Seguridad Nacional Sisen, quien estaba presente en Lomas Taurinas como parte de la cobertura de seguridad para Colosio. Lo arrestaron porque su chamarra blanca estaba manchada de sangre.
Sánchez Ortega fue trasladado a instalaciones de la PR en Tijuana, donde se le practicó prueba de rodisonato de sodio para detectar residuos de disparo. Los resultados fueron positivos. había disparado un arma recientemente. Entonces tenían a agente de inteligencia del gobierno federal, don presente en el lugar exacto del magnicidio, con ropa manchada con sangre de la víctima y con evidencia química de que había disparado arma de fuego en el intervalo temporal del asesinato.
bajo cualquier estándar de investigación criminal. Esto lo convertía en sospechoso principal o al menos en testigo crítico que necesitaba ser interrogado exhaustivamente y mantenido bajo custodia hasta que se esclareciera su participación. En lugar de eso, Jorge Antonio Sánchez Ortega fue liberado al día siguiente, apenas 24 horas después de su detención, sin que se realizara investigación seria sobre su participación.
Y la persona que supuestamente facilitó su liberación fue Genaro García Luna, entonces subdirector operativo del SISEN, quien décadas después sería sentenciado en Estados Unidos por trabajar con el cártel de Sinaloa. La explicación oficial fue que Sánchez Ortega simplemente estaba cumpliendo su deber, que la sangre en su ropa era de estar cerca de Colosio intentando protegerlo, que los residuos de disparo eran de su arma de servicio que no había sido disparada contra el candidato.
Pero en 2024, 30 años después, la Fiscalía General de la República reabrió investigación sobre Jorge Antonio Sánchez Ortega como posible segundo tirador. admitiendo finalmente que su presencia, la sangre en su ropa y los residuos de pólvora nunca fueron adecuadamente explicados. Entonces, ¿qué pasó realmente en Lomas Taurinas esa tarde del 23 de marzo de 1994? La versión oficial final establecida después de 6 años de investigación que pasó por cinco fiscales especiales diferentes, fue que Mario Aburto actuó solo. Era magnicida clásico, joven
solitario que sin cómplices, actuando por razones psicológicas y diosincráticas, disparando en público sin intentar escapar, aceptando responsabilidad. Los psiquiatras forenses que lo evaluaron diagnosticaron trastornos delirantes y narcisistas y delirio crónico sistematizado reivindicativo. Según ellos, Aburto era mitómano contradictorio, sin alteraciones en funciones mentales, pero con discernimiento y capacidad de raciocinio suficientes para entender trascendencia de sus actos.
El 31 de octubre de 1994, apenas 7 meses después del asesinato, el juez Alejandro Sosa Ortiz le dictó sentencia de 42 años de prisión. Años después, en 2004, tras múltiples apelaciones y recursos, la sentencia fue aumentada a 45 años. Caso cerrado. Justicia servida. México podía continuar adelante, pero nadie creía realmente que esa era la historia completa.
IL, las investigaciones del caso Colosio pasaron por cinco fiscales especiales diferentes en 6 años, cada uno llegando a conclusiones diferentes. Cada uno aparentemente presionado por fuerzas políticas para alcanzar resultados específicos. El primer fiscal fue Miguel Montes García, elegido personalmente por la viuda de Colosio, Diana Laura Arriojas, con aprobación del presidente Salinas.
Montes comenzó su investigación con mente aparentemente abierta sobre posibilidad de complot. De hecho, arrestó a varios integrantes del grupo de seguridad Tucán como posibles cómplices. Pero conforme avanzaba su investigación, Montes fue virando hacia teoría del asesino único. Para julio de 1994 había concluido que Mario Aburto actuó solo sin participación de cómplices.
Diana Laura Riojas quedó furiosa con esta conclusión y sintiendo que Montes estaba traicionando su confianza y encubriendo comploto. La relación se tensó tanto que Montes finalmente renunció al caso. La segunda fiscal fue Olga Islas, quien asumió el cargo del 18 de julio al 31 de noviembre de 1994. Su misión principal fue ordenar el expediente que Montes había dejado sumido en caos y hacer interrogatorio debido a Mario aburto.
No llegó a conclusiones definitivas sobre complot versus asesino único. Simplemente organizó el desastre que había heredado. El tercer fiscal Pablo Chapa Besanilla tomó el caso el 16 de diciembre de 1994 bajo nuevo procurador panista Antonio Lozano Gracia, nombrado por el nuevo presidente Ernesto Cedillo, quien había asumido el cargo después de ganar elecciones en las que reemplazó a Colosio como candidato.
Mochapa Bezanilla resucitó inmediatamente la teoría del complot. aseguró que había segundo tirador que le disparó a Colosio en el abdomen desde el lado izquierdo. Calificó las teorías del asesino único como técnicamente imposibles. Reconoció públicamente que la escena del crimen había sido manipulada y que la bala hallada en lomas taurinas probablemente había sido sembrada.
El 24 de febrero de 1995, Chapa Besanilla arrestó a Otón Cortés Vázquez, un chóer del PRI que había trabajado en giras de Colosio y Salinas. Tres testigos supuestamente lo identificaron como segundo tirador. Bajo tortura que Cortés denunció consistentemente, intentaron forzarlo a implicar al gobernador de Sonora, Manlio, Fabio Beltrones, y al general Domiro García Reyes, como autores intelectuales.
Pero el caso contra Cortés colapsó rápidamente. Los tres testigos que lo habían identificado, eventualmente admitieron que habían sido inducidos a mentir, que sus primeras declaraciones no mencionaban a Cortés en absoluto y que solo después de meses de presión habían modificado sus testimonios. Las pruebas mostraban imposibilidad técnica de que Cortés hubiera disparado el segundo balazo.
En septiembre de 1995, Cortés fue liberado completamente exonerado. Y 5 días después, el presidente Cedillo removió a Chapa Besanilla del cargo. Pero la historia de Chapa Besanilla no terminó ahí. También había estado investigando el asesinato de José Francisco Ruiz Maieu, secretario general del PRI y cuñado de Carlos Salinas, quien fue asesinado el 28 de septiembre de 1994, apenas 6 meses después de Colosio.
Chapa arrestó al hermano del presidente Raúl Salinas de Gortari y como autor intelectual. La investigación del caso Ruis Maer se convirtió en circo grotesco que involucró pago millonarioente y siembra de restos humanos en propiedad de Raúl Salinas. En mayo de 1997, Pablo Chapa Besanilla fue arrestado en España, donde se encontraba prófugo desde febrero por delitos de asociación delictuosa, informes falsos y violación de leyes de inumación y exhumación.
El cuarto fiscal, Luis Raúl González Pérez, asumió el cargo del 1 de septiembre de 1996 al 31 de noviembre de 2000. Su misión fue deshacer el desastre que Chapa había creado y regresar a versión más simple de los hechos. González descartó teoría del complot. dedicó sus esfuerzos a demostrar como Mario Aburto logró evadir seguridad y asesinar a Colosio actuando solo.
El 20 de octubre de 2000, Bolapgretó reserva del expediente del caso Colosio. Para entonces constaba de 174 tomos, 68,543 fojas y 296 anexos. González informó que solo Mario Aburto era autor material e intelectual del crimen y que no había sustento para hipótesis de móvil político, crimen de estado o complot de otra índole. Caso cerrado oficialmente.
Y así permaneció durante 22 años. Hasta que en 2022 la Fiscalía General de la República bajo Alejandro Herz Manero, reabrió la investigación convirtiéndose efectivamente en el quinto fiscal del caso y reviviendo inmediatamente la teoría del segundo tirador y del complot desde el gobierno de Carlos Salinas. Mientras los fiscales iban y venían llegando a conclusiones contradictorias, Mario Aburto permanecía en prisión, adaptándose a vida de recluso, que aparentemente duraría décadas.
De 1994 a 2004, estuvo en el penal de Almoloya de Juárez, la prisión de máxima seguridad donde México encierra a sus criminales más peligrosos y notorios. De 2004 a 2012 fue trasladado al penal de Puente Grande en Jalisco. Posteriormente fue llevado al penal federal de Huimanguillo en Tabasco. Actualmente está en el Centro Federal de Readaptación Social número 12, ubicado en Ocampo, Guanajuato.
En todos estos años muy pocas personas han podido hablar con Mario Aburto. El periodista Jorge Luis Lemus logró entrevistarlo en tres ocasiones diferentes dentro del penal. Las respuestas de Aburto fueron consistentemente ambiguas y perturbadoras. “Sí mataste a Colosio”, preguntó Lemus en cada ocasión.
Si ellos dicen que tú fuiste, pues tú fuiste y no hay otra forma de decir que no. Y mientras, pues aquí me estoy acabando la vida por algo que ni yo estoy seguro que haya hecho, respondió Burto en una ocasión. En otra entrevista fue más directo. Te estoy diciendo que no. Esa es la verdad y lo sabemos, Dios.
Yo y los que lo mataron que me metieron a mí esta bronca que no alcanzo a comprender. A mí me tocó pagar y todavía no sé por qué, pero sí sé que un día todo se va a aclarar y entonces todos se van a dar cuenta que por mucho estuvieron acusando a un inocente. describió a Abto como preso carismático, que ha escrito cartas a todos los presidentes de México desde su arresto, intentando explicar lo que pasó, pero nunca siendo escuchado seriamente.
Las denuncias de tortura han sido constantes desde el día de su arresto. a Burto y su familia alegan que fue golpeado brutalmente durante su captura, lo cual los videos confirman claramente que fue interrogado sin presencia de abogado defensor, que fue presionado físicamente y psicológicamente para confesar que le dijeron exactamente qué decir y cómo decirlo.
En 2021, la Comisión Nacional de Derechos Humanos inició investigación por presuntos actos de tortura y obstaculización al acceso a salud de Mario Aburto. En marzo de 2023, un juez federal concedió amparo a Aburto, ordenando que la FGR concluyera en 6 meses la averiguación previa sobre su tortura, que había estado abierta desde 1994 sin avances.
Si se determina que aburto fue torturado para confesar, es posible que se reponga procedimiento completo, eliminando todas las pruebas derivadas de esa tortura, a lo cual podría llevar a su liberación o nuevo juicio. La familia de Mario Aburto sufrió consecuencias devastadoras del caso. Después de su arresto y sentencia comenzaron a recibir amenazas de muerte constantes.
En 1995, apenas un año después del magnicidio, la familia completa abandonó México y huyó a Estados Unidos, donde solicitaron y recibieron asilo político. Las autoridades estadounidenses consideraron que sus vidas corrían peligro real en México, otorgándoles protección que les permitió establecerse en Estados Unidos permanentemente.
Hasta el día de hoy, ningún miembro de la familia Aburto ha podido regresar a México sin temer por sus vidas. Rubén Aburto, padre de Mario, ha sido particularmente vocal defendiendo la inocencia de su hijo. Con en 2019 envió carta directamente al presidente Andrés Manuel López Obrador solicitando que reabriera el caso.
La carta detallaba las inconsistencias en la investigación, las denuncias de tortura y la petición desesperada de un padre que cree que su hijo ha pasado décadas en prisión por crimen que no cometió o que al menos no cometió solo. La respuesta inicial fue silencio. Pero eventualmente, en 2022, la FGR anunció que estaba reabriendo la investigación del caso Colosio, dando esperanza a la familia de que finalmente la verdad podría emerger.
En octubre de 2023, un tribunal colegiado concedió amparo a Mario aburto que podría haber cambiado todo. El fallo invalidaba su sentencia de 45 años, estableciendo que debería ser juzgado por homicidio bajo Código Penal del Estado de Baja California y no bajo Código Federal. Ah, la diferencia era crítica.
Bajo código estatal, pena máxima para homicidio era 30 años. Mario Aburto ya había cumplido más de 29 años en prisión. Si el amparo era confirmado definitivamente, podría quedar libre casi inmediatamente. México entero contuvo la respiración esperando decisión final. Pero entonces la FGR presentó recurso de impugnación pidiendo que fuera la Suprema Corte de Justicia quien resolviera el caso en última instancia.
Y algo extraordinario pasó. El hijo de Luis Donaldo Colosio. Luis Donaldo Colosio Riojas, entonces alcalde de Monterrey, pidió públicamente al presidente López Obrador que indultara a Mario Aburto. “Quiero darle un carpetazo definitivo al caso, explicó Colosio Riojas. Es lo que se necesita para que mi familia y México puedan sanar.
” La petición era asombrosa. Pone el hijo de la víctima pidiendo clemencia para el hombre condenado por asesinar a su padre. Era reconocimiento implícito de que algo fundamental estaba mal con el caso, que la verdad nunca había sido completamente revelada, que mantener a aburto en prisión no serviría ningún propósito de justicia.
Pero López Obrador rechazó la solicitud. No puedo hacerlo. Sé que él ya no quiere ni sus familiares saber nada de esto que fue terrible, pero se trata de un asunto de estado y yo quiero que en lo que a mí corresponde no se deje de investigar. En octubre de 2024, la primera sala de la Suprema Corte revisó el expediente, pero se abstuvo de resolver el fondo.
En lugar de eso, ordenó reponer procedimiento para escuchar a víctimas indirectas del crimen, específicamente los hijos de Colosio, y determinó que Mario Aburto debía permanecer en prisión mientras continuaba el proceso. En diciembre de 2025, la FGR volvió a solicitar a la Corte que ejerciera su facultad de atracción y resolviera definitivamente el amparo.
El caso sigue pendiente. Mario Aburto sigue en prisión y la verdad sobre lo que pasó en Lomas Taurinas sigue siendo tan elusiva como lo era hace 30 años. Entonces, ¿quién mató realmente a Luis Donaldo Colosio? La respuesta oficial es Mario Aburto Martínez. actuando solo por razones psicológicas y diosincráticas, sin cómplices ni conspiradores.
Pero existen al menos cuatro teorías alternativas que tienen sustento suficiente para merecer consideración seria. Teoría uno, el segundo tirador. Esta es la teoría que la FGR actual está investigando activamente. Sostiene que Jorge Antonio Sánchez Ortega, anagente del SISEN, disparó el segundo balazo que impactó el abdomen de Colosio, mientras Mario Aburto o alguien haciéndose pasar por él disparó el tiro a la cabeza.
La evidencia incluye sangre de Colosio en la ropa de Sánchez. Residuos de pólvora indicando que disparó arma, testimonios de múltiples personas viéndolo con arma y su liberación sospechosamente rápida facilitada por Genaro García Luna. Teoría dos, los tres aburtos. Esta teoría sostiene que tres hombres con gran parecido físico participaron en operación.
Uno disparó y fue asesinado esa noche, el cadáver en taller mecánico. Otro fue arrestado en lomas taurinas y tercero fue presentado en Almoloya. La evidencia incluye diferencias físicas en fotografías, documentos oficiales con estaturas contradictorias, estudio antropométrico de Gosian Puyol y testimonios de personas que juraban que el hombre en Almoloya no era el mismo que arrestaron.
Teoría 3. Complot desde Presidencia. Esta teoría, favorecida por muchos observadores políticos, sostiene que Carlos Salinas ordenó, o al menos permitió el asesinato de Colosio después del discurso del 6 de marzo, que fue interpretado como ruptura. La evidencia incluye clima político enrarecido, tensión documentada entre Salinas y Colosio.
Beneficiarios claros del asesinato. Ernesto Cedillo, quien era más leal a Salinas. Sexto pasajero, misterioso supervisando traslado de aburto y manipulación sistemática de investigación. Teoría cuatro. narco. Esta teoría sostiene que cárteles de droga ordenaron asesinato porque Colosio planeaba implementar políticas antinarco más agresivas.
M, la PGR investigó 28 versiones diferentes sobre vínculos con narcotráfico, pero concluyó que no había evidencia seria. Sin embargo, la liberación de Sánchez Ortega, facilitada por García Luna, quien trabajaba para Sinaloa, da nueva vida a esta posibilidad. La realidad probablemente es combinación de varias teorías.
Posiblemente había segundo tirador. Posiblemente Mario Aburto fue chivo expiatorio conveniente. Posiblemente hubo complot involucraba a elementos dentro del gobierno y posiblemente nunca sabremos toda la verdad porque demasiados documentos han sido destruidos, demasiados testigos han muerto y demasiada gente poderosa tiene interés en mantener secretos enterrados.
Pa. Lo que sí sabemos con certeza es que la investigación del asesinato de Colosio fue desastre monumental que parece haber sido diseñado deliberadamente para obstaculizar verdad en lugar de revelarla. Sabemos que la escena del crimen fue contaminada casi inmediatamente. Sabemos que evidencia crítica fue destruida o mal manejada.
Sabemos que testigos fueron intimidad o inducidos a cambiar sus testimonios. Sabemos que sospechosos obvios como Sánchez Ortega fueron liberados sin investigación seria. Sabemos que cinco fiscales diferentes llegaron a conclusiones contradictorias bajo presión política evidente. Y sabemos que Mario Aburto, quien tenía 23 años cuando fue arrestado, ha pasado más de 30 años en prisión, más de la mitad de su vida encerrado.
A insistiendo consistentemente en que no está seguro de haber cometido el crimen que todos dicen que cometió. Es posible que Mario Aburto sea simplemente asesino manipulador mintiendo para evadir responsabilidad. Por supuesto, los asesinos mienten todo el tiempo sobre su culpabilidad. Es también posible que sea chivo, expiatorio conveniente, hombre en lugar equivocado, en momento equivocado, arrestado y torturado, hasta que confesó crimen que no cometió o que cometió como parte de conspiración más grande que él.
También es absolutamente posible. Y el hecho de que 30 años después todavía no podemos responder esa pregunta con certeza es indictación devastadora del sistema de justicia mexicano. El impacto del asesinato de Colosio en la política mexicana fue sísmico y permanente, de maneras que todavía se sienten tres décadas después.
Primero demostró que el sistema político del PRI, que había parecido invencible durante 65 años, era mucho más frágil de lo que nadie había pensado. El PRI había sobrevivido la revolución, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, movimientos estudiantiles, crisis económicas múltiples y siempre había mantenido control férreo sobre el poder.
Pero si el candidato presidencial designado podía ser asesinado en medio de evento público con cientos de testigos, entonces nadie estaba realmente a salvo. El aura de invencibilidad del PRI se rompió permanentemente esa tarde en Lomas Taurinas. Segundo, el asesinato aceleró la democratización de México de maneras que nadie anticipó en 1994.
La muerte de Colosio creó tal crisis de legitimidad que el PRI tuvo que permitir mayor apertura electoral real, no solo cosmética, para mantener cualquier credibilidad ante población cada vez más escéptica. Las elecciones de 1994, donde Ernesto Cedillo ganó, fueron monitoreadas internacionalmente de manera sin precedentes.
Y aunque el PR ganó esa elección, el proceso de apertura que comenzó después de Lomas Taurinas eventualmente llevó a la derrota histórica del PRI en 2000. 6 años después del asesinato, cuando Vicente Fox del partido Acción Nacional ganó la presidencia, terminando así 71 años de hegemonía priista ininterrumpida. Muchos analistas políticos señalaron directamente al caso Colosio como catalizador.
La muerte del candidato presidencial había expuesto tan crudamente las fallas del sistema que la transición democrática se volvió inevitable. Tercero, el caso Colosio sembró desconfianza profunda y aparentemente permanente en las instituciones de justicia mexicanas. Si el caso más importante del siglo XX, investigado durante 6 años por cinco fiscales especiales diferentes con recursos ilimitados y atención mediática constante, fue manejado tan incompetentemente o tan corruptamente dependiendo de tu interpretación.
¿Cómo podía la población confiar en que casos menos visibles recibirían justicia? El legado de lomas taurinas es cinismo generalizado sobre posibilidad de verdad y justicia en México. Encuestas realizadas décadas después del asesinato muestran consistentemente que mayoría abrumadora de mexicanos cree que hubo complot, no a que la investigación fue encubierta y que la verdad nunca será revelada completamente.
Este cinismo corrosivo daña fundamentalmente capacidad del sistema judicial para funcionar. Porque si nadie cree que justicia es posible, ¿por qué cooperar con investigaciones o confiar en el proceso? Cuarto, el asesinato transformó permanentemente cómo se manejaba seguridad para candidatos y funcionarios públicos en México.
Los errores masivos que permitieron que Tirador penetrara cerco de seguridad y llegara suficientemente cerca para disparar a quemarropa contra Colosio llevaron a revisión completa de protocolos. Nunca más candidato presidencial caminaría entre multitudes sin control riguroso. Nunca más eventos públicos serían manejados con negligencia evidente que caracterizó lomas taurinas.
Ah, pero esta mayor seguridad también tuvo costo político. Distanció a políticos de población, creó barrera entre gobernantes y gobernados, contribuyó a percepción de que clase política vive en burbuja separada del pueblo que supuestamente representa. Quinto, el caso estableció precedente peligroso de que magnicidios políticos podían ocurrir en México moderno y los responsables nunca serían llevados completamente a justicia.
6 meses después de Colosio, José Francisco Ruiz Macier fue asesinado. La investigación de ese caso fue igualmente caótica, igualmente politizada, igualmente incapaz de establecer verdad definitiva. Y entonces otros casos. Periodistas asesinados sin justicia, activistas desaparecidos sin respuestas, candidatos locales ejecutados sin consecuencias para autores intelectuales o el patrón establecido en Lomas Taurinas se repitió una y otra vez.
Investigaciones incompetentes o corruptas, chivos expiatorios convenientes, verdad enterrada bajo capas de mentiras oficiales y obstrucción sistemática. Finalmente, el asesinato de Colosio creó herida nacional que nunca sanó completamente. Cada aniversario trae nueva ola de artículos periodísticos, documentales, libros, cada uno prometiendo revelar la verdad final sobre lo que pasó.
Pero la verdad permanece eliva y mientras permanezca elusiva, México no puede realmente cerrar ese capítulo de su historia. Para Diana Laura Riojas, viuda de Colosio, el dolor fue insoportable. Ella nunca aceptó teoría del asesino solitario hasta su muerte en noviembre de 1994, apenas 8 meses después de perder a su esposo y insistió en que Lomas Taurinas fue complot y que investigación estaba siendo encubierta deliberadamente.
Sus hijos, Luis Donaldo y Mariana crecieron con sombra del asesinato de su padre, definiendo completamente sus vidas. La petición de Luis Donaldo para indultar a Abto fue intento de finalmente cerrar capítulo que ha perseguido a su familia durante tres décadas, pero como su solicitud fue rechazada, el caso continuará persiguiéndolos probablemente por resto de sus vidas.
En marzo de 2026, Mario Aburto cumplirá 32 años en prisión. Tendrá 55 años. Ha pasado más tiempo en prisión que toda su vida antes de ser arrestado. Si su sentencia de 45 años se mantiene sin reducción, no será liberado hasta 2039 cuando tendrá 68 años. Ah, pero el amparo otorgado en 2023 ofrece posibilidad de que podría salir mucho antes si la Suprema Corte finalmente dictamina que debe ser juzgado bajo Código estatal de Baja California en lugar de Código Federal.
Bajo esa interpretación ya habría cumplido su sentencia completa. La decisión final está en manos de la SCJN y esa decisión no es simplemente legal, sino profundamente política, porque resolver el caso aburto requiere enfrentar preguntas incómodas sobre qué pasó realmente en Lomas Taurinas y quién fue responsable.
Si la Corte libera a Aburto, admitiendo que fue sentenciado incorrectamente, eso implícitamente reconoce que toda la investigación fue fundamentalmente defectuosa. Si lo mantienen en prisión ignorando irregularidades obvias, eso confirma que justicia está subordinada a conveniencia política. No hay manera de ganar. Nay, el caso Colosio es trampa mortal para cualquier institución que toque.
Tres décadas después del magnicidio, México sigue sin respuestas definitivas sobre qué pasó esa tarde en Lomas Taurinas y cada nueva revelación, cada reapertura de investigación, cada testimonio tardío solo parece agregar más capas de confusión en lugar de aclarar verdad. ¿Fue Mario aburto realmente el asesino actuando solo? La versión oficial dice que sí, que era magnicida clásico con delirios de grandeza y resentimiento político difuso, que decidió por cuenta propia matar al candidato presidencial.
Pero esta narrativa requiere ignorar montaña de evidencia contradictoria y aceptar coincidencias demasiado convenientes. Bash o fue chivo expiatorio seleccionado deliberadamente por su parecido físico con verdadero tirador y torturado hasta confesar crimen que no cometió. Los testimonios de tortura son consistentes y nunca han sido refutados satisfactoriamente.
Las diferencias físicas documentadas en fotografías y mediciones oficiales sugieren al menos posibilidad de sustitución y su propia ambigüedad persistente sobre su culpabilidad ni yo estoy seguro que haya hecho. Suena menos como evasión de culpable y más como confusión genuina de persona que fue forzada al aceptar responsabilidad.
por eventos que no comprende completamente. Hubo segundo tirador disparando desde el lado izquierdo de Colosio mientras Aburto o quien fuera presentado como aburto disparaba desde el lado derecho. La evidencia física sugiere dos trayectorias de bala inconsistentes con tirador único. Los testimonios de múltiples personas describen ver dos hombres con armas y Jorge Antonio Sánchez Ortega, agente del Seen, fue encontrado con sangre de colosio en su ropa y residuos de pólvora en sus manos minutos después del asesinato, solo para
ser liberado misteriosamente 24 horas después sin investigación seria. Si Sánchez Ortega fue segundo tirador, ¿quién ordenó que disparara? actuaba bajo órdenes del SISEN. Y si actuaba bajo órdenes del Sisen, ¿quién dentro de esa organización dio instrucción? Fue Genaro García Luna, entonces subdirector operativo, quien décadas después sería sentenciado por trabajar con narcotráfico.
¿Fue Jorge Tello Peón, director del SISEN? ¿O venían órdenes de niveles aún más altos del gobierno? ¿Fue Carlos Salinas responsable directa o indirectamente del asesinato? La atención entre Salinas y Colosio después del discurso del 6 de marzo está bien documentada. Personas cercanas a Salinas reportaron que consideraba el discurso como traición y los beneficiarios más obvios del asesinato fueron el propio Salinas, quien recuperó control sobre su sesión presidencial al poder designar nuevo candidato más leal y Ernesto Cedillo,
quien reemplazó a Colosio y eventualmente ganó presidencia. Pero evidencia directa conectando a Salinas con Complot para matar a Colosio nunca ha emergido. Todo es circunstancial, especulativo, basado en interpretación de motivaciones y beneficios políticos en lugar de documentos o testimonios directos.
A Salinas siempre ha negado cualquier participación y de hecho, ha señalado públicamente a caciques del PRI como responsables sin nombrarlos específicamente o fueron elementos renegados dentro del PRI, actuando sin conocimiento de Salinas. El PRI de 1994 era organización masiva con múltiples facciones, grupos de poder compitiendo, lealtades contradictorias.
Es completamente plausible que Grupo dentro del partido decidiera que Colosio representaba amenaza a sus intereses y actuara independientemente para eliminarlo. Manlio Fabio Beltrones, entonces gobernador de Sonora y uno de políticos más poderosos del PRI, ha sido mencionado múltiples veces en teorías conspirativas, sin que evidencia concreta haya emergido.
Fue de los primeros en llegar a Tijuana después del asesinato. habló con Aburto en sus primeras horas de custodia y torturas supuestamente intentaron forzar a Otón Cortés a implicarlo como autor intelectual, lo cual Cortés se negó a hacer. ¿Qué papel jugó Genaro García Luna exactamente en liberar a Jorge Antonio Sánchez Ortega? Sabemos que García Luna como subdirector operativo del SISEN tenía autoridad para intervenir en caso.
Sabemos que llamó personalmente a funcionarios en Tijuana. Sabemos que envió agentes del SISEN a Tijuana para coordinar con PGR local y sabemos que Sánchez Ortega fue liberado extraordinariamente rápido, considerando evidencia que lo vinculaba con escena del crimen. Décadas después, García Luna fue sentenciado en Estados Unidos por trabajar con Cártel de Sinaloa durante años mientras era secretario de seguridad pública.
Si estaba trabajando para Narco en 2000, es posible que ya estuviera comprometido en 1994. Y si estaba comprometido, ¿cambiaría eso interpretación de su participación en caso Colosio? ¿Por qué la escena del crimen fue manejada tan incompetentemente que parece deliberado? Investigadores forenses profesionales no lavan balas por accidente.
No permiten que decenas de personas caminen sobre escena de magnicidio destruyendo evidencia. No fallan en establecer plano de sustentación para determinar trayectorias de balas. No permiten autopsias públicas con audiencias de espectadores. Cada uno de esos errores individualmente podría ser atribuido a incompetencia, presión del momento, recursos inadecuados.
Pero colectivamente el patrón sugiere algo más sistemático, deliberada obstrucción de investigación seria. ¿Por qué cinco fiscales diferentes llegaron a conclusiones contradictorias sobre el caso más importante del siglo? Miguel Montes comenzó investigando con Plot y terminó concluyendo asesino único.
Pablo Chapa Besanilla resucitó teoría de complotido cuando arrestó persona equivocada. Luis Raúl González descartó todo, excepto asesino único. Y ahora Alejandro Gertz Manero ha reabierto teoría del segundo tirador tres décadas después. Estas contradicciones reflejan evidencia genuinamente ambigua que permite múltiples interpretaciones o reflejan presión política cambiante, donde cada fiscal fue instruido a alcanzar conclusión específica, dependiendo de qué era políticamente conveniente en ese momento.
¿Quién era el sexto pasajero misterioso en el avión que trasladó a Aburto de Tijuana a Ciudad de México la mañana del 24 de marzo? Múltiples fuentes reportaron presencia de alguien no identificado oficialmente en ese vuelo. La teoría más común es que era enviado personal de Salinas, supervisando que Aburto fuera preparado correctamente para confesar exactamente lo que gobierno necesitaba que confesara.
Si esto es cierto, ¿qué le dijeron o hicieron a Aburto durante ese vuelo? Fue cuando comenzó verdadera tortura psicológica que lo convertiría en confesor dócil. o simplemente le explicaron exactamente qué pasaría a su familia si no cooperaba completamente. Fueron realmente tres personas diferentes las que asumieron identidad de Mario a Burto Martínez en diferentes etapas del caso.
El estudio de Josian Puhol sugiere diferencias anatómicas suficientemente significativas para sostener teoría de múltiples personas. Pero tecnología forense de 1994 era primitiva comparada con capacidades actuales. Pona podría análisis de DN a resolver definitivamente si hombre en prisión hoy es mismo que fue arrestado en lomas taurinas.
Aparentemente nadie ha considerado hacer esa prueba. O si la consideraron, decidieron que resultados serían demasiado inconvenientes sin importar lo que mostraran. ¿Por qué la familia Burto tuvo que huir a Estados Unidos y recibir asilo político basado en amenazas creíbles a sus vidas? Si Mario realmente era asesino solitario, actuando por cuenta propia sin conexiones con organizaciones criminales o políticas, ¿quién exactamente estaba amenazando a su familia? ¿Y por qué autoridades estadounidenses consideraron amenazas
suficientemente serias para otorgar asilo? El hecho de que familia completa tuvo que exiliarse sugiere que sabían o sospechaban algo peligroso. Personas inocentes relacionadas con criminales comunes no usualmente necesitan asilo político en país extranjero. ¿Por qué testimonio de Graciela González, novia de 16 años de aburto, cambió tan dramáticamente? En su primera declaración días después del arresto, ella acusó que a Burto le había contado sobre entrenamientos con armas, afiliación política con partido cardenista y que lo llamaban el
caballero águila. Pero meses después confesó que nada de eso era verdad, que ella había sido presionada a decir esas cosas, que a Burto nunca le había dicho nada de eso. ¿Fue su primera declaración resultado de presión para crear narrativa de extremista político o fue su retractación resultado de amenazas para que dejara de complicar caso? Sin importar cuál versión era verdad.
Hay el simple hecho de que existieran dos versiones contradictorias. destruye credibilidad de ese testimonio completamente. ¿Por qué el expediente del caso fue mantenido en reserva clasificada durante dos décadas y solo parcialmente desclasificado en años recientes? Si investigación había llegado a conclusión definitiva de asesino único sin complot, ¿qué necesidad había de mantener documentos secretos? Transparencia completa habría ayudado a resolver teorías conspirativas.
Secretismo solo las alimentó. Cuando finalmente partes del expediente fueron reveladas, confirmaron muchas de las sospechas: investigación caótica, evidencia contradictoria, presión política evidente, irregularidades múltiples. En lugar de resolver dudas, desclasificación parcial solo intensificó sospechas sobre lo que todavía permanece oculto.
Y la pregunta más grande de todas, ¿puede México alguna vez confrontar honestamente su pasado y admitir que su caso más importante fue investigado fraudulentamente desde el principio? O la verdad es tan inconveniente, implica a gente tan poderosa, requiere admisiones tan vergonzosas sobre corrupción e incompetencia institucional que simplemente nunca será revelada completamente.
30 años después, estas preguntas permanecen sin respuestas definitivas y con cada año que pasa, testimonios potenciales mueren con sus conocedores. documentos son destruidos o perdidos, memorias se desvanecen y verdad se vuelve cada vez más irrecuperable. Tal vez esa es precisamente la estrategia, esperar suficiente tiempo hasta que verdad sea imposible de establecer, hasta que todos los participantes estén muertos o hasta que México pueda finalmente cerrar el caso, no con justicia, sino con olvido. Mario Aburto
Martínez, nacido 3 de octubre de 1970. Arrestado 23 de marzo de 1994. Sentenciado 45 años prisión. 32 años cumplidos hasta hoy. Familia en exilio. Continúa insistiendo en su inocencia o al menos en que no actuó solo. Luis Donaldo Colosio Murrieta, nacido 10 de febrero de 1950. Asesinado 23 de marzo de 1994. 44 años.
Candidato presidencial que nunca llegó a presidencia, padre de dos hijos que crecieron sin él. Esposo de mujer que murió de dolor menos de un año después. Dos vidas destruidas, una familia en exilio, otra familia rota por pérdida permanente y un país completo que nunca recibió justicia ni verdad sobre uno de los momentos más importantes de su historia.
El caso Colosio permanece abierto. Mario Aburto permanece en prisión. No, las preguntas permanecen sin respuesta y México permanece perseguido por fantasma de lomas taurinas, recordatorio permanente de que cuando la verdad es demasiado incómoda y la justicia es demasiado inconveniente, ambas pueden ser sacrificadas en altar de conveniencia política.
30 años después, la sangre de Luis Donaldo Colosio todavía mancha la historia mexicana. Y hasta que México finalmente enfrente honestamente qué pasó esa tarde y quién fue realmente responsable, esa mancha nunca se lavará. Descansa en paz, Luis Donaldo Colosio. Tu asesinato cambió México para siempre y ojalá algún día México encuentre el coraje de confrontar completamente la verdad sobre cómo y por qué moriste.
Y para Mario aburto, chivo expiatorio o asesino, culpable o inocente, cotorturado en confesión o mintiendo para evadir responsabilidad. 32 años en prisión por crimen que posiblemente no cometiste solo o que posiblemente no cometiste en absoluto. La verdad, cuando finalmente emerja, si es que alguna vez lo hace, no traerá de vuelta a Colosio ni devolverá los años perdidos de aburto, pero al menos le daría a México algo que nunca ha tenido.
Cierre honesto sobre el día que la política mexicana cambió para siempre. Lomas taurinas. 23 de marzo de 1994, 5:1 de la tarde. Dos disparos, un candidato muerto, un hombre arrestado y 30 años de preguntas sin respuestas. La historia continúa, la verdad permanece eliva y la justicia sigue siendo negada. M.