Bolero en la Madrugada – Noches de La Habana

Yo me quedé mirando  atrás, pero esta vez no te fui a buscar.      La puerta suena cada vez  y siempre pienso  que vas a volver. Ver,  pero es  el viento nada más jugando conmigo   una vez más.  Tus sillas siguen su lugar.

  Nadie se atreve a ocupar  como si el tiempo decidió. Dejar  tu nombre  aquí en vivo. Hay amor,  ya no vendrás.  Y aún así no puedo cerrar  esta historia  que se quedó a medio latir dentro  de mí. Y hay  amor, sé la verdad, pero me cuesta  aceptar que lo  que fuimos se terminó.

 Aunque mi mundo diga  que no, la noche aprende  a continuar. Yo  sigo aquí sin avanzar. Y aunque  mañana  salga el sol, hay cosas que no cura el dolor. Oh.     La noche  cae sobre la ciudad 

y tú recuerdas.  Vuelve sin avisar.  En la ventana  miro el mar, pero en mi pecho  no deja  de llorar. Tu  voz se pierde en el viento  como un suspiro lento.  Y aunque intento olvidar,   mi alma no te deja escapar.  Ay, amor, ¿dónde estás? Te busco  en cada  rincón del bar, en cada  canción,  en cada mirar.

Bolero en la Madrugada – Noches de La Habana

Pero tú  ya no quieres regresar. Hay amor. ¿Qué será de  este vacío que dejaste atrás?  Si cada  noche vuelvo a soñar  que aún me quieres, que volverás.   Las luces tiemblan en la pared  como  este miedo de no verte otra vez.

 Si en el  silencio de este lugar  tu nombre vuelve a respirar.   Guarde tus cartas sin mirar. En una caja  que  no quiero abrir más,  pero esta  noche sin pensar dejé al pasado  respirar.

 Tu foto sigue  donde está, pero ya no duele  igual. Como una historia que al final  aprendió  solo a terminar. Ay,  amor, te dejo  ir. Aunque me cueste respirar  así, no es que te quiera  olvidar. Solo ya no quiero  esperar. Amor, fuiste  verdad en otro  tiempo, en otra ciudad.

Y aunque  no vuelvas jamás, te llevo  en  paz. Nada.  Cerré la  puerta sin rencor. Deje que hable el corazón y aunque  tu nombre sigue aquí, ya no me impide  sonreír.  

 Te vi bailando sin mirar,  como si el mundo  no estuviera más.  Tu sombra juega con  la luz y yo perdiéndome  en tu actitud. No sé tu nombre  ni de dónde  vas, pero tus ojos dicen algo más entre la música  y el ron. Tu risa rompe  la razón.

Ay, amor, ven  un poco más. No digas nada, déjate llevar. Que  esta noche no es de pensar, solo  de sentir y nada más. Amor, quédate aquí. Aunque  mañana  no sea para mí. No prometamos lo que  no es solo este instante. Otra vez   tus dedos rozaner  y el tiempo  empieza a desaparecer.

Todo se  vuelve tan real y a la vez fácil de olvidar.    Llegaste  tarde sin hablar.  Con ese  silencio que sabe ocultar tu mirada ya no es igual  y yo fingiendo no notar. 

Tu perfume no es el de ayer, ni tus manos  buscan mi piel. Hay otro nombre  entre tu voz que no se atreve a decir  a Dios. Hay amor, ya lo  entendí. No hace falta que mientas  aquí. Cuando el alma empieza a dudar  es porque algo se fue sin avisar.

 Amor,  no digas más. Tu verdad se deja mirar.  En cada gesto, en tu forma de hablar, ya no me sabes amar. Ah.  No hubo gritos, no hubo  final. Solo distancia en el mismo lugar  y aunque te tenga frente a mí,  ya te perdí sin despedir.

    Hoy recogí lo que quedó. Dos o tres  cosas sin valor.  Tu voz perdida en la pared  y un para  siempre que no  fue.

No preguntaste al verme ir  como si fuera algo ya por venir.  Ni una palabra  entre los  dos. Solo el cansancio dijo a Dios, ayor,  se terminó sin una escena, sin  un dios. Lo que dolía  se apagó como una  vela. que no volvió. Hay  amor. No queda más ni una  promesa  que rescatar.

Éramos todos y  hoy no hay nada,  solo distancia entre miradas.  Cerré la puerta sin mirar, porque mirar  iba a doler  más. Y aunque el silencio habló  por mí, esta vez sí me fui de ti. He.    

Volviste un día sin avisar, como si nada  hubiera  pasado ya. Mis manos quietas sin temblar,  ya no sabían cómo reaccionar.   dijiste, “Lo siento  al mirar con esa  voz que solía  confiar, pero hay palabras que al  llegar encuentran todo en otro  lugar.

 Hay amor, llegaste tarde ya. Cuando aprendí  a no  esperar, cuando el silencio me enseñó a vivir  sin tu voz,  hay amor no es igual. Aunque te tenga frente  a mí  otra vez, lo que sentías se quedó. en el pasado y no  volvió.   No hubo rencor 

ni una razón. Solo distancia  en el corazón.  Y aunque doliera decir que no,  esta vez fui yo quien se marchó.  No buscaba  volver a amar. Ya me  había hecho  a la soledad, pero  llegaste sin  preguntar. Con esa forma  de mirar  hablas despacio sin presión,

como  cuidando  mi corazón y sin promesas,  sin condición. Vas cambiando mi  dirección. Ay, amor.  Tal vez esta vez no duela como ayer.  No haya miedo en empezar  ni heridas  que ocultar. Ay,  amor, quédate así  sin prisas.

 Cerca  de mí que no hace falta jurar,  solo aprender a confiar.  No es  lo mismo y está bien.  No todo tiene  que  doler. Si vienes  sin  hacer daño, puedo intentarlo este año.   

Ahora que  estás junto a mí, todo  parece tener sentido  aquí. Tu  risa llena este lugar como una luz que no  quiere apagar. Pero hay un miedo sin voz.  que a veces  habla dentro de los dos como si amar  otra vez fuera un riesgo que  no se perder.

  Ay,  amor, no te vayas aún.  Que apenas empieza esta ilusión.  No repitamos  el dolor de lo que fuimos sin razón  y amor. Quédate aquí  aunque el pasado  quiera venir. Y esta vez  aprendimos a amar.  Tal vez no tenga que terminar.

  Tus manos  tiemblan igual  como si supieran que puede acabar,  pero en tus ojos también.  Hay ganas  de volver a creer.    Dej El miedo en el ayer.

 Ya no me escondo para  querer.  Si estás conmigo aquí, no hay razón para oír.  Tus ojos dicen  la verdad sin promesas  que no  se van a cumplir. Solo  el deseo  de caminar sin mirar tanto  hacia atrás. Ay, amor,   quédate así sin temer lo que pueda venir.

  Si el destino nos  quiere probar, que nos encuentres  sin escapar.  Hay amor, esta vez  sí. No hay distancia  dentro  de mí. Lo que siento es de verdad   y no lo pienso soltar.  Si algún  día duele otra vez, sabremos cómo  volver. Porque aprendimos   los dos a noírle al corazón.

    No hacen falta tantas palabras.   Cuando tu mano  descansa en la mía, la vida pasa  sin hacer ruido y en tu mirada  encuentro el  camino. Prometimos eternidad,  pero aprendimos  a continuar. Entre los días  simples y

lentos fuimos creando  este sentimiento.  Ay, amor,  quédate aquí. En lo sencillo de estar junto a mí,  no hay tormenta que atravesar. Solo el  tiempo que quiere pasar. Hay amor,  así está bien, sin tanto  miedo a perder.  Si te tengo al despertar,  no necesito nada más.

Las  noches ya no son de dolor, son de  silencio  y de calor. Y en  cada gesto sin hablar.  Sé que no te vas a marchar. Ah.     No fue falta de querer.  ni palabras que romper. 

Fue la vida entre los dos dibujando   otra dirección. Tus maletas  junto a la puerta y mi  silencio que  no contesta. Porque  decir  algo más solo iba a doler igual.  Ay, amor  no es un Dios. Es la forma que eligió  el dolor de separarnos sin razón.

Aunque  nos quede el corazón, ay amor, te dejo ir.  No porque quiera vivir sin ti, sino  porque amar también es  aprender a perder. Quizás  en  otra ciudad o en otro tiempo sin dudar,  nos volvamos a encontrar  sin tener que renunciar.

  He. Pasaron  años sin pensar que volvería a recordar  tu nombre en una canción.  Perdido entre  otra voz. La vida siguió  sin mirar. nos  llevó a  otro lugar

y aunque todo  cambió, hay cosas  que guardo yo.  Ay, amor,  ya no duele más. Solo es  un eco  al pasar como una historia que quedó  en un rincón  del corazón. Hay amor  que será de ti si aún recuerdas   algo de mí. O si el tiempo te enseñó a olvidarlo  como yo.

 Hay   promesas que buscar.  ni caminos que cruzar,  solo un instante  al pensar que fuimos verdad  sin final.    

Te vi  de lejos al pasar  con alguien más de la mano. Ya tu mirada  meditó, pero el  silencio  nos habló. Dos caminos sin cruzar,   dos historias sin final.  Y en tus ojos pude  ver lo que no  quisimos perder.  Ayor  que fue de los dos de aquel tiempo que se nos  cayó.

Éramos todos sin pensar. Y hoy  somos  nada al pasar hay  amor. No hay que decir lo que  el destino escribió  así. Aunque la  vida nos cambió, algo de nosotros  quedó. Seguiste  andando sin voltear.  Yo no te quise  llamar  porque hay amores que al final se cuidan mejor  sin tocar.

  1.   Te vi pasar, no pude hablar.  Aunque mis ojos te quisieron  llamar, llevaba alguien junto  a mí, pero una parte  volvió  hacia ti. Qué fingir que no  sentí que el tiempo  ya pasó por mí,  pero hay miradas  que al cruzar reviven  todos sin avisar.

 y amor. Yo también pensé en lo que fuimos  alguna vez, pero la vida siguió  después  y ya no supe volver. amor no es olvidar, es aprender a continuar, aunque en el fondo  quede un lugar que nadie  más va a ocupar.  No me atreví a mirar atrás

 porque sabía que dolería más.  Hay sentimientos  que al final  se guardan mejor sin tocar.     Ya no busco  tu señal. ni en las  calles ni en el bar.  Tu recuerdo 

se quedó como una  historia que pasó. No hace falta comprender   todo lo que no pudo ser.  Hay caminos  que al final no se  vuelven  a encontrar. Ayor,  así quedó lo que un  día nos unió. Ni promesas  ni un final.

Solo el  tiempo y nada más hay amor. Fue verdad, aunque no  duró  jamás. Y en silencio  aprendí  a dejarte ir  de mí. Si algún día vuelvo a pensar,  no  será para regresar  solo para agradecer  lo que un día  me hizo creer.   

  No sé tu nombre ni quién eres tú,  pero al mirarte cambió la luz.   La música dejó de sonar  cuando  tus ojos me hicieron  parar. Fue solo un instante nada más,   pero algo quiso comenzar como  un secreto  sin decir que  ya no  puedo fingir.

Ay amor,  ¿qué será esto? que  nos explicar si no te conozco  aún. ¿Por qué te  siento así? Ay, amor,   ven aquí. No hace  falta decir que en medio  de este lugar algo empieza a pasar.   Te acercaste  sin razón, con esa calma en la voz

y en ese  simple  hola todo cambió sin   Ja. No es casual  verte otra vez ni las  excusas para  volver. Busco el momento de  coincidir como si  fuera fácil fingir. 

Tus manos  cerca al hablar.  Y el  silencio empieza a contar lo que  ninguno quiere decir, pero  se siente al estar así. Ay, amor, no hace falta hablar. Si en tu mirada puedo  encontrar  todo lo que quiero saber sin  tener que prometer. Hay  amor.

Mírame  así como si fueras  para mí. Y aunque no digas  te quiero,  ya lo entiendo, lo sé. La noche  guarda este lugar como un secreto sin  revelar  y entrelatido sin control.  Ya no hay duda en el corazón.   

 No quise  hacerlo tan  rápido. Así, pero  callarlo ya no es para mí.  Cada momento  junto a ti me lleva  a  decirlo sin resistir. No tengo frases para  impresionar ni promesas que no pueda cumplir. Solo  este miedo de confesar lo que no puedo seguir ocultando aquí.

  Ay, amor, te lo digo  así, sin adornarlo, solo de mí. Me haces  falta  sin razón. Te metiste en mi corazón. Ay,  amor, quédate aquí. No sé hacerlo si  no es contigo. Si esto no es amor, entonces, ¿qué es?  Porque ya no  sé volver atrás. Si no  respondes, lo entenderé, pero  al menos lo intentaré.

 ¿Por qué vivir sin  decir tu más que  perderte  a ti.  No dijiste mucho al final, solo un  silencio  que supe escuchar.  Y en tu mirada al bajar todo empezó a cambiar.

 Tus manos buscan las  mías como  si siempre estuvieron ahí.  Y en ese  gesto tan simple entendí  lo que sentías por  mí. Ay, amor, también eras tú quien no  se atrevía decirlo aún. Y ahora  que ya no hay que esconder, todo comienza  a florecer.

Ay, amor, míranos bien  sin  promesas que no van a volver.  Solo este  instante de verdad  que no queremos soltar.  La noche guarda este momento como si fuera el primer intento.  Y aunque  no digamos más, sabemos  lo que hay detrás.   

Bolero en la Madrugada – Noches de La Habana

Las horas pasan. tan sin  sentir cuando te quedas junto a mí.  La vida cambia sin razón.   Desde que estás en mi canción,  tu risa llena  este lugar como una forma de  respirar.  Y en lo sencillo de existir,  todo es distinto junto a ti. Ay, amor,  qué bonito es descubrirte  otra vez en cada gesto  sin pensar.

 En cada forma de mirar  hay amor  cerca de ti.  Todo parece tener sentido aquí. Y aunque no dure  la eternidad,  vale cada instante de verdad.   No necesito más  que tú ni explicaciones  mi luz, porque en lo poco que me das, 

encuentro  todo lo demás.    Ya no es lo mismo al  hablar.  Hay silencios que no sé  nombrar. Tus ojos  miran sin mirar como buscando  otro lugar. Seguimos juntos tú y yo,  pero algo  cambia sin razón,

como un  reloj que sin  parar empieza lento a desfazar.  y amor.  ¿Qué nos pasó si todo iba tan  bien? Entre los dos  no hubo gritos ni un error, solo distancia  en la voz  y amor. Dime si aún queda algo de  lo que fue tú y yo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *