Acá salieron los sueños donde él hoy está realizando toda su carrera. Nunca te olvides de dónde saliste y atesorar tus raíces. Pensó dejó el fútbol. Me dice él, “No, esta casa no era para mí, sino era un regalo que yo te voy a hacer para vos la casa que siempre soñaste. Rosa, Paulita querida. Ay, qué gusto.
Igualmente. Llegamos a Córdoba capital para conocer a Rosa, la mamá del Cuti Romero. Recorremos el barrio donde creció, los clubes que marcaron sus primeros pasos y los lugares donde empezó a construirse una historia que hoy recorre el mundo. ¿Dónde estamos? Estamos acá en el barrio donde nació Cuti, donde hizo sus primeros pasos de vida, donde transcurrió su etapa más de niñez y donde dejó de acá salieron los sueños donde él hoy está realizando toda su carrera.
¿Y hasta qué edad vivió acá? Y acá vivió Cuti hasta que tenía 16 años. 16 años. Y acá en el barrio él iba caminando al colegio. Este era el camino que lo llevaba al colegio porque este es el colegio primario donde él iba. Sí. Con sus hermanos. ¿Cuántos hermanos son? Son tres. Franco, Aldana. Y tenés muy presente todos esos recuerdos.
Es como si hubiese pasado ayer. Sí. Es como que siempre están como si fuera ayer, como que no pasó el tiempo, digamos. ¿Y te parece que hagamos el recorrido en la calle que caminabas y lleguemos al comill? Dale, dale. Genial. ¿Y qué te pasa cuando venís y pasás por acá? ¿Sos nostálgica del paso del tiempo? Sí, la verdad que aún más allá de todo, nunca olvidamos eso, las raíces, ¿no? Que yo siempre es lo que siempre le digo a Cuti, nunca te olvides de dónde saliste y atesora tus raíces porque te van a servir como como vivencias para tu vida y para tus hijos también. No hay
que olvidarse de dónde salió porque bueno, eso es lo que lo que te hace humilde y lo que te lleva a ser grande y y siempre lo ha por lo menos y lo que te ayuda también a valorar después todos los logros y a valorar tus logros porque decir, mira, eh, valió la pena todos los esfuerzos. Claro que sí se puede, siempre se puede.
Y acá está el polideportivo que lleva el nombre del cuti. Y este polideportivo fue hace muy poco inaugurado, hace dos o tr años. Sí. impulsado por porque acá los niños no tenían un lugar de recreación, un polisocial porque ahí era todo tierra y potrero. Entonces, impulsado por nosotros, el gobierno hizo este poli porque ya verás acá la multitud de niños y de chicos que hay.
Total el polici. Romero, el poli. ¿Y qué te pasa cuando ves esto? H me lleno de orgullo y de emoción porque es lo que alguna vez siempre soñé, que tenga tu hijo en el momento que vení tenga mi hijo en el momento que él venía. Así que hoy es una gran cosa para todos estos chicos que que sueñan también como sueñó él, ¿no? La importancia del deporte, ¿no? Que sostiene a las infancias y la importancia del deporte y el deporte sana, cura, libera muchas cosas.
Yo en aquellos años eh no le daba espacio a Cuti de de salir del colegio y que permaneciera en la calle, nada. Entonces, acompañar a estos chicos con esos pensamientos de hoy a los padres también, ¿no? Que el deporte es muy bueno y y te saca de muchas cosas que a veces en la calle encontras lo más malo y más hoy en el tiempo que vivimos, ¿no? Y te pasó en un momento que tuviste así como mucho miedo o nunca estuvo ni cerca de eso? No, porque en realidad siempre mis tres hijos, no solamente Cutis, siempre fueron creados por mí en
esa constancia de disciplina. Yo era una mamá bastante bastante rigurosa que no les daba pie a nada. Ah, muy bien. Así que bueno, que hoy lo ven al Cuti jugador de donde está con con un presente brillante, pero bueno, atrás de él cuando ha sido chico ha habido un apoyo muy constante de nosotros como padres.
Yo principalmente como mamá, que era el que me encargaba de cuti, de llevarlo, de traerlo y acompañarlo a todo el lugar que jugaba, en canchas de todo de acá de la ciudad de Córdoba, que me las conozco de pie a Paz. ¿A qué cancha me podrías llevar vos ahora, ya que te conoces, a todas las canchas de Córdoba? Yo te voy a llevar a la cancha de sus inicios, de su carrera, que hay muchos sentimientos marcados ahí, que la cancha de San Lorenzo de Córdoba.

Vamos. Bueno, llegamos a San Lorenzo. Llevábamos acá al Club San Lorenzo, a donde Cuti hacía sus primeros pasos inferiores. Acá donde arrancó desde muy chiquito. ¿A qué edad? Arrancó los 7 años. Ay, mira, ahí el mural. Allá está el mural que le hicieron hace 3 años a Cuti y él te pedía, te decía, “Mamá, yo quiero jugar al fútbol.
” ¿Cómo cómo fue esa primera vez que te dijo o vos ya lo veías con la pelota todo el día? Dijiste, “Bueno, lo voy a llevar a probar.” ¿Cómo fue? En realidad, Cuti siempre desde muy chico nació, como siempre digo yo, con una pelota entre los pies. Y después de que estaba en su colegio primario, de muy chico, lo anoté acá, que este es un club más social, familiar.
¿Por qué lo anotaste acá? ¿Por qué elegiste este? Elegí este porque era un club el más cerca que me quedaba de la distancia que vivíamos cuando era más chiquito. Cuti vivía tenía 9 km. Este, el que más cerca me quedaba. ¿Venías en colectivo? ¿Cuánto tiempo? Veníamos en colectivo una hora y después de vuelta cuando salíamos a esperar el colectivo otra hora.
¿Vos trabajabas en aquel momento? No, no, yo me dediqué entregar el 100% de mi tiempo a mis dos hijos que jugaban, a Franco también y y a él, pero yo mis 247 eran ir de un lado para otro donde les tocaba jugar y yo ahí al 100. Y ahora mirando para atrás, digo, te sentís orgullosa de esa decisión. Me siento muy orgullosa de la decisión que siempre tomé y la volvería a hacer si la tengo que volver a hacer.
Yo amaba lo que hacía y me fascinaba verlo jugar. ¿Y le costaba venir a entrenar o venía bien? No, jamás. Cuti era el primero que llegaba y el último que se iba, porque él después se quedaba acá a practicar tiro libre, cabezazo junto al profe, un profe que tuvo de las inferiores que él siempre dice desde muy chico Cuti ya tenía esa cosa de que amaba el fútbol, que era un chico muy constante y ya se le veía lo distinto.
¿Y como niño, ¿cómo fue? Cuti siempre fue un chico muy dócil, muy muy tierno, no era un niño conflictivo, ¿no? Él, como te digo, su mayoría de su tiempo de recreación era atrás de una pelota. Él disfrutaba hacerlo y siempre desde chico supo el camino que que quería llegar y llegó y siempre decía, “Yo voy a triunfar, voy a ir atrás mi sueño.
” Y bueno, apoyándolo siempre, por supuesto, yo como mamá. Esa palabra que dijiste creo que es la que lo describe porque uno los ve a todos y si tenés que elegir entre todos los de la selección, yo creo que el cuti es el que más ternura te da. Es un chico que no porque sea mi hijo y lo vea lo que se ha convertido, pero la verdad que me da ternuda aún cuando lo veo a través de la pantalla y que haya logrado todo su sueño.
A mí me llena de orgullo porque siempre supe que iba a pasar lo que hoy pasó. Más allá de que soy una persona que siempre en la vida llevo lo espiritual muy marcado y eso a él le ha llevado los logros a estar donde está también, ¿no? Y te acordas el momento como mamá que viéndolo dijiste, bueno, ya siento que como que se notan las se nota ese acompañamiento como que acá ya lo puedo soltar y dejar ir.
El momento más difícil de mi vida fue cuando él se va a Europa a jugar. ¿A qué edad fue eso? Y él tenía 18 18 años. Aunque nunca me arrepentí de decirle yo, atesorarlo y decir, “Te va a cambiar la vida, vas a ser bendecido.” Y nunca me equivoqué más allá que por dentro fueron años muy duros para mí, porque corazón roto diciendo andad y triunfad y todo.
Pero eh sé que fue una decisión que a él lo atesoró y lo impulsó a irse tranquilo y y a convertirse en lo que hoy es, ¿no? Y te lo dijo en un momento más de grande. Eh, siempre Cuti me lo dice. Este, él es un es un poco cerrado, es muy tímido a pesar que en la cancha usted lo ven que es así tan temperamental, pero en su vida personal, en su en su formato de vida simple, él es muy muy tímido, no es muy muy abierto hacia el diálogo, pero eh yo de solamente mirarlo sé los estados si se encuentra bien, si
está bien y como siempre digo, si vos estás bien, tu madre está bien y feliz. Y toda esta historia que me contaste de él, viniendo acá vos, viajando una hora de ido una hora de vuelta, ahora ver eso ahí como tu hijo plasmado en este lugar donde lo vio crecer, donde lo vio formarse. Yo nunca olvido las esencias.
Yo siempre tengo muy presente todos los lugares de él, sobre todo este club que este club nos convertíamos en familia cuando veníamos, ¿no? Más allá de jugar los torneos y yo siempre digo más allá de que era un deporte que él amaba, pero también que yo disfrutaba mucho porque yo lo dejaba hacer. Digo, hay que dejarlos que que disfruten más allá de de que el deporte del fútbol es un es como decimos un cuello de botellas que no todos llegan.
No sé, siempre tuve una supicacia en mi corazón que él siempre iba a ser un grande. Dije yo, que iba a llegar y no me equivoqué. Lo sabías. Sí, sabía que iba a ser un bendecido y un tocado. Y siempre digo que él es él es un distinto, pero porque también lo ha tocado Dios, ¿no? Para llegar a donde está. Y esto, esta pelota es la pelota que él jugaba acá en las inferiores de San.
Sí. Me le entregó el club hace como 4 años. ¿Qué más guardas así de cuando él era bebé? Y muchas much. Yo pregunto siempre cosas de cuando, no sé, el primer gorrito, la cintita. Y tengo todavía el piecito cuando él nació, ¿viste? Cuando lo marcan, así que tengo. Te voy a contar una infidencia. Hay algunas que me contaron que tienen hasta el cordón umbilical y secado.
Yo ese se lo supe llevar en aquellos años porque Cuti era muy enfermo de chico. Él sufría mucho de los bronquios. Entonces, en aquellos años lo supe llevar e a la Virgen de Alta Gracia, el Cordón, pero Cuti sufría mucho, él también sufría mucho del broncoespasmo y era una enfermedad que transcurrimos juntos mucho tiempo porque le duró muchos años de tratamiento que yo le hacía.
Y le llevabas el cordoncito a la Virgen. Sí, a la Virgen. Ahí se lo llevé. Bueno, esto es el lugar más sagrado que puedo haber. Acá lo traje, así que por eso lo tengo. Y ahí quedó. Quedó en la Virgen de Alta Gracia tiene el cordón. del Guti Romero. Ahí lo ahí lo tiene. Y después maduró sus pulmones y se curó o sigue y eh sí después de un largo tratamiento que le hice, ¿no? Porque también es otra etapa de la vida de él que fue muy dura y que nos tocaba internar y se internaba él y me internaba yo con él y me sabían decir los médicos,
bueno, ahí viene Rosa, dice, “Prepar en una habitación porque era él y yo.” Claro, no te movías del lado. No, no, porque bueno, era muy chiquito, tenía desde que tenía 3 cu meses ya sufría hasta que tuvo 6 s años de tratamientos de vacuna y ahí empezamos a sacarlo adelante. Pero bueno, y ahora cuando lo ves correr esos 90 minutos de punta a punta sin agitarse decí Sí.
Bueno, pero todo eso es el paso de no de la constancia de a veces que decimos de las madres, ¿no? Yo hice entregué mi vida por hacer todo para mis tres hijos, porque soy orgullosa de mis tres hijos. Bueno, con Cuti tengo una conexión especial por todo lo que él vivió cuando era chico, que era más enfermo, más propenso, todo y bueno, nos tocaba como siempre estar juntos de alguna manera siempre estábamos juntos.
¿El qué número de hijo es? Cuti es el menor. Ah, claro, tu eterno bebé. Claro. Ya entendí todo. Aparte tenemos conexiones muy muy debidas que que nos ha tocado vivir, así que bueno, siempre está ese lapso que no se rompe. El cordón en alta gracia y la pelota guardamos. Estamos yendo a la cancha de Belgrano, pero antes tuvimos que parar acá porque, o sea, Córdoba está empapelada con la cara de tu hijo con este Oh, wow.
Con este moral histórico está plasmado. Cuando lo veo, ¿viste? Está tan auténtica su imagen, su pincelada que le han dado. Es icónico de de su rostro que no se puede explicar la verdad, la alegría que me da. Y es muy parecido a vos, ¿o no? Sí, somos clonados. Sí, la verdad que sí. Tenemos la misma personalidad, mentalidad.
Él nació, ¿qué año? Él es del 98, clase 98. El 16. Yo soy del 16 de abril y él nació el 27 de abril. ¿Te acordas el día de su nacimiento? Sí, me acuerdo. Patente. Pesó 4 kg 200. Parto normal, así que imagínate qué madre que Ignacio Cuti, el distinto, digo yo. 4,G2. Ay, Dios. Era un chico como de un mes ya criado. Claro, te lo dieron y dijiste, “¿Qué es esto?” No, denme, denme un recién nacido.

Es verdad, todas las demás tenían los bebés de cesáreas que eran al en las incubadoras, en todo. Y él era el único que estaba en sala porque era un chico criado. Sí, sí. La verdad que lo recuerdo siempre como si fuera ayer. Seguimos a Belgrano. Vamos a Belgrano. Vamos. Cuti, ¿cómo llega acá Belgrano? Cuti jugaba en Talleres.
Ah, él jugaba en talleres que es como para la gente que no entiende es como River Boca acá de Córdoba. Claro. Sí, es como el clásico, digamos. Y bueno, jueg en taller y después lo ve el tal Parina que era muy amigo nuestro de la familia y ese día eh taller le gana a Belgrano y bueno, y después me dice ese dos me enfermó todo el partido.
Le digo, “El dos ese es hijo mío.” Me dice, “No te puedo creer, Rosa, hay que llevarlo ya a Belgrano.” Y bueno, después ahí surgió de que lo llevamos a una prueba a Belgrano. Quedó inmediatamente quedó por cualquier partido que lo habían visto. ¿Y el hinche de qué cuadro es? Él es fanático de Belgrano, así que bueno, de sus amores quedó ahí, vino a su club.
¿Y te acordass acá en la cancha de Belgrano su primer partido en primera? ¿Cómo cómo fue esa emoción de saber que estaba llegando a la liga profesional? Sí, bueno, su partido en primera fue muy lindo porque él le toca debutar contra Independiente y marca al tanque Deni, que era un jugador ya formado y de una trayectoria imponente.
Y bueno, y ese día, aunque Belgrano perdió 1 a0, pero él salió figura del partido, porque marcarlo a un jugador de esa trayectoria, él que era solo apenas un pibe con 18 años, fue esa calidad de que, “Che, no vayas a marcar a fulano porque mira que es ya un imponente jugador y él agresivo, ¿cómo es? Él no le interesó nada de lo que le había dicho el técnico que en ese tiempo era TT González y bueno, salió a la cancha y se lo comió.
En algún momento él pensó en dejar de jugar al fútbol cuando estuvo aquí en Belgrano. Eh, no pasó mucho de estar en primera, después tuvo un altibajo y por ahí pensó dejar el fútbol también. Y bueno, viste cuando te toca que hay veces que que hay técnicos que te quieren ahí hay técnicos que por ahí no no suelen ver tan no están tan cómodo, pero bueno, ahí donde pensó dejar el el un poco el fútbol y bueno, él también el apoyo que tenía tanto de nosotros como ya con lo que es actual hoy su esposa supo saltear eso y aparte
bueno yo siempre digo que la fortaleza que él tiene de la mente mente es lo que lo ha hecho ser grande también porque supo lo que es pasar por ese momento y bueno y hoy siempre lo dice, ese trompiezo en la vida me hizo más fuerte. Rosa, ¿y el mundial pasado ustedes lo pudieron acompañar? ¿Estuvieron ahí? Eh, yo no yo no pude viajar porque yo soy opera de aneurisma cerebral.
No me recomendaba el médico hacer semejante viaje por el clima y preferí quedarme, pero sí lo acompañó el hermano, si ellos estuvieron ahí presentes. Y ahora este mundial y ahora este mundial, bueno, me pasa algo muy particular también. Yo en la Copa de América viajé para cuando pasaron semi, dije, “Pasan semi y me fui.
” Yo soy así media incógnita también viajé y dije, “Tengo que llevar el paraíso espiritual.” y salió campeón, así que ya tengo esa conexión de no al principio, sino después. ¿Y cómo vive una mamá a distancia sin poder viajar por un tema de salud de la final de su hijo? Sí, la final de del mundial la vi en casa. Estamos con otro grupo de la familia y la verdad que fue espectacular, muy emocionante.
Cuando Francia nos empata ahí no mal a a a poco tiempo de terminar dije, “No, no puedo creer.” Fue muy duro porque dije, “No, no nos puede pasar esto.” Y después, bueno, empecé a a orar como nunca en la escalera. No quería ver nada. No viste nada. Cuando se va a los penales dije, “No, para decirme que viste el momento donde el cuti hace así y le pasa con la rodilla a las manos al para agarre la pelota.
” Cuando él alcanza la pelota con sus rodillas. Sí, eso, esa parte la vi algo mágico de decir, “Wow, eh, está gelado, está gelado, como siempre digo, pero eh fue una final muy dura, la verdad que fueron momentos de muy tediosos de decir, quiero que termine ya. Una vez escuché que te mandó a buscar unas casas y vos pensaste que estabas buscando una casa para él.
Mi otro hijo mayor, Franco, me dice, “Vamos a ir a ver a un par de propiedades que me manda Cuti.” Desde que él se fue a Europa y empezó a ganar su buen sueldo, le dije, “Lo primero que tenés que hacer en la vida es asegurar tu techo. Tu prioridad tiene que ser tu casa.” Bueno, vos tenías casa en aquel momento, ¿eh? no tenía formalmente una casa eh propia, pero alquilaba sí.

Así que después que yo elegí una, a los dos, tres días cumplí años y me dice él, “No, esta casa no era para mí, sino era un regalo que yo te voy a hacer para vos la casa que siempre soñaste. Así que yo inmensamente feliz.” Bueno, yo creo que toda persona sueña con el techo propio, ¿no? Así que bueno, tan difícil de lograr, ¿no? Tan difícil de lograr y mucha gente que sueña con eso, ¿no? Y que no muchos pueden alcanzar ese sueño.
¿Alguna cábala para el mundial? Cábalas no. La única imperfección de mi vida es la oración, la fe, que creo que eso es lo que te lleva a pensar y a y a decir, “Si tengo fe, todo se puede.” Y así fue criado. Y así fue criado. Con lo que yo siempre le digo, las esencias, hay que tener fe y siempre ser agradecido de hoy, del lugar que le toca estar.
Y bueno, y todos los días agradecer porque viste que hoy estás acá y mañana no sabes dónde puedes estar. Ese es mi mejor eh síntoma de vida y mi sinónimo de vida que lo llevo muy plasmado en mí. Eh, todo se puede en esta vida. Él empieza en primera a qué edad? A los 18. Y a partir de ahí no frenó.
No frenó más. ¿Qué miedo tiene la mamá del jugador de fútbol? Eh, mira, yo el Nico salta a cabecear y yo ya pienso que le golpearon la cabeza. Lo primero que hago cuando terminan los partidos, ¿cómo estás? Y allá lo lejos veo un mural. ¿Cómo vive una mamá, una final del mundo donde tiene su hijo más chico jugando? El corazón en la boca con algunas cáas cruzando los dedos, haciendo algunas cosas raras, ¿viste? Diciendo algunas palabras.
El quiricocho, el sacrificio valió la pena tanto para él como para la familia. V. Te va a pelear, te va a morder los talones. Todos los fines de semana tenía que ir al médico porque con chichones en la cabeza. Cualquier cosa que pasaba enseguida él miraba la tribuna, miraba la platea y sabía que estábamos nosotros.
El tren pasa una vez en la vida. Que lo agarre y se suba. Parece increíble, pero bueno, para mí sigue siendo mi bebé, que te parezca mentira.