El tercero, el que existe dentro de un personaje mayor. La máscara no es suya, es de la obra. Sin la banda, sin el universo que construyeron, ese personaje no existe. Tres razones distintas, tres formas completamente diferentes de entender lo que significa ponerse una máscara en el escenario. Y los cuatro bateristas que vamos a ver hoy caen en una de esas categorías.
¿Adivinas en cuál cae cada uno? Escríbelo en los comentarios antes de seguir viendo. Después me dices si acertaste. Cle de Putrin, la máscara como filosofía. El primero de la lista ya lo conoces, Cleitrin. Si viste nuestro video anterior sobre Engine de Poitrin y si no lo viste, para un momento y ve a verlo, ya sabes de lo que estoy hablando.
Pero por si acaso, resumen rápido. Clek es el baterista de un dúo canadiense de Quebec llamado Angin de Poitrin. Él y el guitarrista K se presentan siempre con máscaras enormes de papel maché y trajes de lunares blancos y negros. No hablan en ningún idioma conocido en el escenario, no dan entrevistas con su cara, no tienen redes sociales personales, nada.
Y aún así, en los últimos meses pasaron de tocar en festivales locales de Quebec a agotar conciertos en Nueva York y Londres. Mike Portnoy declaró que está viciado en su música. Dave Groll se quedó con la boca abierta cuando un amigo le mandó un video. ¿Por qué te cuento esto otra vez? Porque Clck es el caso más radical de esta lista, el más puro.

Su máscara no tiene una historia personal grabada en el diseño, no tiene simbolismo espiritual, no es parte de un universo de ficción, es una decisión filosófica. La idea es simple y al mismo tiempo es la más difícil de sostener. Si no sabes quién soy, no puedes juzgarme por nada que no sea lo que hago con las vaquetas.
No hay banda famosa anterior, no hay reputación, no hay historia que coloree lo que escuchas, solo el sonido. Y como baterista te digo, eso es algo que la mayoría nunca logra. Pasamos toda la carrera tratando de que nos escuchen sin prejuicios. Cleck lo resolvió con una máscara de papel maché. Ahora bien, hace pocas semanas algo pasó.
La internet encontró los nombres, los registros salieron a la luz y una parte de los fans se puso furiosa con los que revelaron todo. ¿Cambió algo en la música? ¿No cambió algo en la experiencia de escucharlos? Para algunos sí, y eso en sí mismo ya dice todo sobre por qué esa máscara importaba. Two, do sleep Tken, la máscara como ritual.
El segundo caso es distinto, muy distinto, porque aquí la máscara no es solo de un músico, es de toda una banda. Sleep Token es un colectivo británico formado en Londres en 2016. Su vocalista se llama Vessel. El baterista se llama Two. El bajista Three. El guitarrista Four. Números sin nombres, sin caras, sin entrevistas convencionales.
Y la razón no es el misterio por el misterio, hay algo más profundo ahí. Slip Token construyó una mitología completa alrededor de su música. La idea es que Vessel es un ser que sirve a una deidad antigua llamada Sleep, una entidad que existió antes que cualquier civilización moderna. Las canciones no son canciones, son ofrendas.
Los conciertos no son conciertos, son rituales. Y en ese contexto, ¿qué sentido tendría que el baterista se llame Adam y tenga Instagram? Ninguno. Rompería todo. Entonces, tú existe como parte de esa obra. Su identidad real no forma parte del show porque el show no es sobre personas reales, es sobre algo mucho más grande.
Ahora bien, y aquí está lo que más me llama la atención de este caso. Tono es solo el baterista que toca atrás con la máscara y ya es cocompositor de toda la música de Sleep Token. El único miembro además de Vésel con créditos de composición en los discos. Y su nivel técnico es, mira, como baterista te lo digo con toda honestidad, impresionante.
Mezcla metal extremo con gospel, con drom base, con Airnb. Tiene una precisión que pocos bateristas de cualquier género pueden igualar. En 2023 ganó el premio de mejor baterista de metal en los Drummer of the Year de Dromeo. Ganó todo y su única entrevista en video hasta ese momento la dio con la máscara puesta y con un modulador de voz para no revelar nada.
Eso es compromiso real con una decisión artística. Pero hay algo más reciente que me pareció muy interesante. En enero de 2026, hace apenas unos meses, la editorial musical Cobalt firmó un contrato de publicación con T. Cobalt es la editorial independiente más grande del mundo. Administra sus regalías como compositor en más de 180 países.
La máscara sigue puesta. El contrato es completamente real y eso dice algo importante. El anonimato no es un obstáculo para una carrera seria. Es una decisión que puede coexistir perfectamente con el reconocimiento profesional más alto. ¿Tú crees que eso es posible mantenerlo a largo plazo o en algún momento la industria va a obligarlo a quitarse la máscara? Escríbelo en los comentarios porque me interesa saber qué piensa la gente que ve este canal.
Eloy Casagre, la máscara que no esconde nada. Tercer caso, y este es completamente diferente a los dos anteriores, porque aquí no hay misterio. Todo el mundo sabe quién es este baterista. Su nombre está en todas partes, dio entrevistas, tiene redes sociales, habla con los fans. Es uno de los músicos más reconocidos del metal latinoamericano en este momento.
Se llama Eloy Casagre, es brasileño y desde 2024 es el baterista del Slipnote y aún así usa máscara. ¿Por qué? Eso es lo que me parece fascinante de este caso, porque la máscara de Eloy no está escondiendo nada, está revelando todo. Déjame explicarte. Cuando Eloy entró al Slepne, una banda que lleva décadas construyendo una identidad visual brutal, cada miembro con su propia máscara.
Lo primero que pasó fue el diseño de la suya y ese proceso dice más sobre él como persona que cualquier entrevista que haya dado. La máscara es blanca. Eso no fue idea de Eloy, fue de Clown Sean Krahan, el percusionista y alma visual del Slipnot. La propuesta fue simple y directa, blanco para traer de vuelta la memoria de Joey Jordison, el baterista original del Slipnot, fallecido en 2021.
respetar su legado, llevar algo de él en el diseño. Elo hoy aceptó de inmediato. Luego están las líneas negras que cruzan el diseño. Esas sí fueron idea de Eloy. Son una referencia directa a las pinturas corporales de los pueblos indígenas brasileños. Hizo toda una investigación. Los trazos específicos, las líneas bajo el mentón, los patrones que diferentes comunidades usan en sus rituales y ceremonias.
Con esta máscara traigo conmigo al pueblo brasileño”, dijo. Y no lo dijo como frase de marketing, lo dijo como alguien que lleva eso encima literalmente cada vez que sube al escenario. Y luego está el detalle que más me impactó. El agujero de bala en medio de la frente. Eso viene de algo real.
Hace unos años Eloy fue asaltado en Sao Paulo. Dos tipos en una moto, una pistola apuntando directo a su cabeza. Le quitaron el celular y la mochila y el tipo decidió no disparar. Eloy sobrevivió y puso eso en su máscara. Me dijo en una entrevista. Cuando veo la máscara pienso, “Hoy voy a la guerra. Ya tengo una bala en la frente. No tengo nada que perder.
” Como baterista, eso me pegó fuerte porque conozco ese sentimiento de subir al escenario con todo, pero llevarlo literalmente grabado en la cara es otra cosa. Entonces, aquí la pregunta no es quién es el hoy. Todo el mundo lo sabe. La pregunta es, ¿qué tan diferente toca un baterista cuando lleva su propia historia en la cara? Peter Chris Kiss, la máscara que sobrevivió a su dueño.
El cuarto caso es el más antiguo de la lista y el más doloroso. Peter Chris, Brooklyn, Nueva York, cofundador del Kiss, el hombre que creó al Catman. Si tienes más de 30 años y escuchaste rock en algún momento de tu vida, conoces esa cara. La pintura de gato, los ojos rasgados, la nariz triangular. Una de las imágenes más reconocidas en la historia del rock.
Peter Chris la diseñó, la usó desde el principio, la hizo suya y entonces la perdió porque en el Kiss la máscara no es tuya, es de la banda. En 2001, Chris salió del Kiss por una disputa de contrato y fue reemplazado por Eric Singer, quien asumió exactamente el mismo maquillaje del Catman, la misma cara, el mismo personaje, otro baterista adentro.
Y Peter Chris vio eso desde afuera. Lo que dijo al respecto me pareció una de las frases más honestas que he escuchado de un músico. No importa a quién pongan con esa cara pintada, no somos nosotros. Puedes quitarle la máscara al llanero solitario y ponérsela a otro, pero no es el llanero solitario.

Eso me golpeó fuerte como baterista, porque imagínate eso, pasaste años desarrollando un personaje, una identidad, una forma de tocar que la gente asocia con esa máscara y de repente otro tipo se sienta en tu silla, se pinta la cara igual que tú y el show sigue sin pausa, sin duelo, sin reconocimiento.
En 2015, Paul Stanley declaró que Chris y el guitarrista Ace Fredley habían vendido sus derechos sobre los diseños del Catman y el Spaceman por no mucho dinero, porque en ese momento no creían que valiera nada. Eso es lo que pasa cuando la máscara se convierte en propiedad de la banda y no del músico. Y aquí está la pregunta que me hago y que quiero que tú te hagas también.
¿La máscara era de Peter Chris o era del Kiss? El Catman era él o era un personaje que cualquiera podía habitar. Porque dependiendo de cómo respondas eso, tu visión de lo que significa tocar con una máscara cambia completamente. Escríbelo en los comentarios porque esta conversación tiene muchas respuestas posibles y todas son interesantes.
Lo que todos tienen en común. Bien, cuatro casos, cuatro bateristas, cuatro máscaras completamente distintas. Cle, la máscara como filosofía. Desaparecer para que la música aparezca. Tú, la máscara como ritual, ser parte de algo más grande que cualquier nombre. Eloy, la máscara como autobiografía, llevar tu propia historia grabada en la cara.
Peter Chris, la máscara como legado. Crear algo tan grande que te sobrevive. Y yo me quedé pensando, ¿qué tienen en común estos cuatro? Porque a primera vista parecen casos completamente distintos. Un dúo experimental de Quebec, un colectivo británico de metal alternativo, un brasileño en la banda de metal más famosa del mundo, un neoyorquino que cofundó una de las bandas más icónicas de la historia del rock.
No tiene nada que ver entre sí, pero hay algo, algo que los cuatro hicieron de forma consciente antes de subir al escenario con esa máscara. Tomaron una decisión. No fue un accidente, no fue una ocurrencia de último momento, no fue el manager que dijo, “Pongan máscaras que se ve cool. Cada uno de estos casos tiene una razón detrás, una razón específica pensada, que dice algo sobre cómo entienden su propio instrumento y su propio rol dentro de la música.
Y eso, en un momento donde cualquiera puede subir un video tocando batería y volverse viral en 48 horas, me parece algo que vale la pena detenerse a pensar. Porque la pregunta que me hago es esta, ¿la máscara les quitó algo o les dio algo que sin ella no hubieran podido tener? Cleck llegó a Mike Pornoy y Dave Groll desde Quebe Bec.
Tú ganó un Grammy sin que nadie supiera su nombre. Eloy entró al Slipnot llevando Brasil en la cara. Peter Chris creó un personaje tan grande que otro músico lleva esa cara hasta el día de hoy. Yo creo que la máscara les dio algo. Les dio libertad. La libertad de tocar sin el peso de ser alguien específico, sin la historia previa.
sin las expectativas, sin el ego metido en el medio y como baterista que lleva años trabajando el instrumento, desarrollando un sonido propio, buscando que la gente reconozca tu forma de tocar. Entender eso me costó un poco, pero cuando lo entendí tiene todo el sentido del mundo. Bien, llegamos al final. Y antes de cerrar, necesito ser honesto contigo.
Esta lista tiene cuatro casos y yo sé que está incompleta porque mientras preparaba este video me fui dando cuenta de que el tema es mucho más grande de lo que pensaba. Hay nombres que se me quedaron afuera, nombres que tú probablemente ya estás pensando ahora mismo. Los bateristas del Mushroom Head, una banda de Ohio que lleva más de 30 años usando máscaras y trajes en el escenario mucho antes de que el Slip Note existiera y que nunca recibió el mismo reconocimiento por eso, lo cual es una conversación interesante en sí
misma. Otus de Lordi, la banda finlandesa que ganó Eurovision en 2006 con máscaras de monstruo. Su baterista nunca ha mostrado su cara en público en más de 20 años. Y hay otros que tú sabes mejor que yo. Entonces, la pregunta es simple, ¿quién faltó? ¿Qué baterista enmascarado no está en esta lista y debería estar? Escríbelo abajo con el nombre de la banda, con el por qué te parece importante, porque la parte dos de este video la vamos a construir entre todos.
Y hay una pregunta más, esta es personal. Si tú fueras baterista o si ya eres baterista y me estás viendo, ¿usarías máscara? ¿Podrías desaparecer detrás de una y dejar que solo la música hablara? piénsalo de verdad antes de responder, porque no es tan fácil como parece. Si este video te hizo pensar, compártelo con ese baterista que todavía no conoce a Cle Poitrin, con ese amigo que cree que las máscaras en el rock son solo marketing, porque después de esto es difícil seguir pensando eso.
Nos vemos en la parte dos. Oh.