En un momento de incertidumbre política y creciente inseguridad en diversas regiones de Colombia, las declaraciones del General (r) Eduardo Zapateiro han resonado con fuerza, encendiendo un debate nacional sobre el estado de la Fuerza Pública. En una reciente y profunda entrevista, el excomandante del Ejército Nacional no solo cuestionó las políticas actuales de seguridad, sino que lanzó una advertencia directa sobre el debilitamiento institucional que, a su juicio, pone en riesgo la estabilidad democrática del país.
Para el General Zapateiro, la situación actual no se resuelve con medidas temporales, sino con un replanteamiento de la estrategia militar. “Esto no se arregla con estado de conmoción interior; esto se arregla con estado de atención”, sentenció, haciendo alusión a la necesidad urgente de emplear todas las capacidades de las Fuerzas Militares al máximo nivel [00:10]. Su crítica apunta a un fenómeno que califica como preocupante: la reducción de las capacidades ofensivas de los soldados, lo cual ha derivado en una crisis de seguridad en zonas críticas como el Catatumbo, el Cauca, Nariño y el sur de Bolívar [00:27].
El debilitamiento de la capacidad operativa
El excomandante, quien forjó gran parte de su carrera en zonas de conflicto, enfatiza que la presencia física de las tropas es un principio fundamental que no puede ser sustituido únicamente por tecnología. Aunque reconoce el valor de herramientas como los drones y la inteligencia, Zapateiro insiste en que el control territorial requiere una actitud ofensiva y una presencia constante que brinde tranquilidad a la ciudadanía [02:52].
Uno de los puntos más dolorosos para el general es la percepción de que, en el marco de la política de “Paz Total”, se han perdido las líneas rojas necesarias para mantener la autoridad del Estado. Según Zapateiro, la política actual ha dejado a las Fuerzas Militares en una posición estática, limitando su movilidad y su capacidad de acción, lo que ha sido aprovechado por grupos terroristas como el ELN y las disidencias para expandir su influencia ideológica y militar [01:28]. Las cifras que presenta son alarmantes: un incremento en la presencia de grupos criminales en cientos de municipios, lo que evidencia, según su análisis, un retroceso en comparación con años anteriores [05:07].
El rol de la inteligencia y el control fronterizo
Otro pilar de la crítica del General Zapateiro radica en la gestión de las fronteras, especialmente con Venezuela. Para el militar, la frontera ha sido históricamente una “piedra en el zapato” y una retaguardia estratégica para los grupos alzados en armas [14:47]. El general recuerda episodios de su carrera donde, a pesar de sus esfuerzos, se sintió burlado por la falta de colaboración del régimen vecino, lo cual considera que se repite en la actualidad debido a una postura ambigua por parte del gobierno colombiano [15:23].
Zapateiro sostiene que la falta de una postura firme frente a dictaduras cercanas afecta la credibilidad internacional de Colombia y debilita la estrategia de seguridad nacional. La inteligencia, que describe como “los ojos de un país”, debe ser priorizada para prever y adelantarse a los hechos, algo que, a su parecer, se ha visto comprometido en la actual coyuntura [14:31].
La moral de la tropa: El corazón del conflicto
Más allá de la logística y la estrategia, el General Zapateiro pone especial énfasis en un factor humano que considera desatendido: la moral de los soldados. El militar relata con pesar episodios recientes donde la falta de apoyo institucional hacia los uniformados heridos en combate refleja un vacío de liderazgo y humanidad [21:40]. “El soldado no necesita el mejor fusil… necesita a un comandante que esté pendiente de ellos”, afirmó, subrayando que la moral se fortalece cuando la tropa siente el respaldo incondicional de sus mandos superiores [22:12].
El general también expresó su preocupación por los frecuentes cambios en la cúpula militar y la salida de numerosos generales durante el actual gobierno. Sostiene que estas decisiones afectan la estabilidad y la continuidad de las operaciones, generando una incertidumbre que se traduce en ineficacia operativa [17:14].
Una advertencia para el futuro
El General Zapateiro no se presenta como un general “guerrerista”, sino como un defensor de la paz que entiende la guerra como una herramienta necesaria para mantener la estabilidad del Estado. Su llamado a la reserva activa no es solo un mensaje de descontento, sino un recordatorio de que la defensa de la patria es una labor constante que requiere orden, autoridad y, sobre todo, una integración efectiva entre el control militar y el control institucional del territorio [03:31].
“Colombia es un país de regiones”, enfatiza, instando al gobierno a gobernar desde el territorio y no desde la capital, llevando soluciones reales y permanentes a las comunidades afectadas por el conflicto [04:04].
Finalmente, el excomandante reafirma su compromiso con el país desde la reserva. A pesar de las críticas y el seguimiento que dice experimentar, sostiene que su preocupación es compartida por muchos colombianos que ven con angustia la situación actual. La entrevista termina con un llamado a la vigilancia y a la defensa de los valores democráticos, manteniendo la esperanza de que, aunque bajo el gobierno actual sea difícil recuperar la moral y la capacidad operativa, el futuro del país depende de la rectitud y la fortaleza de sus instituciones.
La realidad descrita por el General Zapateiro es un espejo de las tensiones que atraviesa Colombia hoy. Su voz, cargada de experiencia y preocupación, invita a una reflexión profunda sobre el rumbo de la seguridad nacional y el papel crucial que juegan nuestras Fuerzas Armadas en la construcción de una paz verdadera, fundamentada en la autoridad y el respeto por la constitución [10:16]
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