FRANCIA ACUSA A LA FIFA: “EL MUNDIAL ESTÁ PREPARADO PARA QUE MESSI LO GANE”

FRANCIA ACUSA A LA FIFA: “EL MUNDIAL ESTÁ PREPARADO PARA QUE MESSI LO GANE”

Atentos porque después de que Argentina pasara semifinales ganando a Suiza, después de muchísima polémica y de que los suizos dijeran directamente y sin ningún tipo de filtro que les han robado, la selección francesa también se ha sumado al carro y ha dicho en voz alta lo que todo el mundo está pensando ahora mismo sobre este mundial.

 Y lo que han dicho los franceses es tan bestia que ya está dando la vuelta al planeta entero. El mundial está preparado para Messi. Suiza se ha ido a casa señalando una jugada muy concreta, una expulsión que, según ellos, jamás se había pitado así en toda la historia del fútbol. Y cuando parecía que esto se iba a quedar en un enfado suizo más, ha aparecido Francia.

 Sí, Francia, los que ni siquiera se han cruzado todavía con Argentina. ¿Por qué se meten los franceses en una bronca que no es suya? ¿Qué ha dicho exactamente Mbappé que no ha gustado nada a Messi? ¿Y qué es lo que denuncia Suiza que nunca antes había ocurrido en un campo de fútbol? Quédate hasta el final porque te voy a contar lo que los medios grandes no se atreven a decir, cómo se está montando una tormenta internacional contra la FIFA y cuál es la verdadera razón por la que Francia ha decidido abrir la boca justo ahora y no después. Vamos por partes

porque aquí hay mucha tela que cortar y quiero que lo entiendas todo bien desde el principio. Argentina y Suiza se enfrentaban en cuartos de final del mundial en Kansas City, un partido que sobre el papel tenía un favorito clarísimo, el vigente campeón del mundo, la alviceleste de Messi, contra una selección suiza que llegaba de tapado, sin grandes nombres, sin focos, pero con una idea muy clara de lo que quería hacer.

 Y ojo, porque los suizos no venían de rebote. Habían pasado la fase de grupos con solvencia, habían metido cuatro a Bosnia, habían eliminado a rivales que muchos ponían por encima de ellos y llegaban con la convicción de que podían dar el campanazo del torneo. Argentina, en cambio, llegaba tocada, muy tocada, porque el partido anterior contra Egipto casi se quedan fuera.

Perdían 2 a0 y remontaron en los últimos minutos con tres goles en un suspiro en un partido que dejó al mundo entero con la boca abierta, pero no precisamente por lo bien que jugó Argentina. sino por lo que pasó con el arbitraje y de eso hablaremos tranquilo, porque es una pieza clave de todo este puzzle.

 Pero vamos primero al partido contra Suiza porque ahí es donde ha estallado todo. Empieza el encuentro y Argentina se adelanta pronto. Minuto 10, corner de Messi, cabezazo de McAlister, 1 a0. Todo controlado, todo previsible, todo dentro del guion. Y ahí es donde Argentina cometió el error de siempre en este mundial.

 se conformó, se echó atrás, dejó de apretar, dejó que el partido se le fuera las manos poquito a poco y Suiza, que no es tonta, empezó a crecer, empezó a creérselo, empezó a meterse en el partido con esa disciplina de hierro que tienen los suizos, ese orden que parece aburrido, pero que te va comiendo por dentro. Y llegó el minuto 75.

 Dan Doye, que había sido el mejor de los suyos durante todo el partido, hace una pared con Ricardo Rodríguez, desborda a Molina y le mete el balón entre las piernas al Dibu Martínez. 1 a un. Kansas City enmudecido, Argentina Blanca y Suiza con vida, con fe, con todo por delante. En ese momento, cualquiera que estuviera viendo el partido pensó lo mismo.

 Esto se le puede caer a Argentina. Esto puede ser la sorpresa del siglo. Pero entonces, apenas unos instantes después de ese gol, pasó algo que lo cambió absolutamente todo. Y aquí es donde empieza de verdad esta historia. ¿Quieres saber qué fue exactamente lo que ocurrió en esa jugada? ¿Y por qué los suizos dicen que es la mayor estafa que han visto en su vida? Aguanta porque esto te va a dejar helado.

 La jugada en cuestión fue la siguiente. Hay un encontronazo entre Brillbolo, el delantero suizo, y Leandro Paredes. El árbitro portugués, Joao Piñeiro, pita falta y saca la tarjeta amarilla, pero se la saca a Paredes al argentino. Es decir, el árbitro interpretó en directo que el que había hecho la falta era Paredes y que en Bolo había sido la víctima.

 Hasta aquí un lance normal de partido de los que pasan 20 veces en cada encuentro. Pero entonces suena el pinganillo, el bar llama al árbitro y no lo llama para revisar un penalti, ni un gol, ni una roja directa por una entrada criminal. Lo llama por lo que técnicamente se conoce como error de identidad. Es decir, el bar le dice al árbitro, “Oye, te has equivocado de jugador.

” Piñero se va al monitor, revisa las imágenes y cambia completamente su decisión. le quita la amarilla a Paredes y se la enseña a Enolo por simulación, por tirarse. Y como En Bolo ya tenía una amarilla previa de antes en el partido, esa segunda amarilla se convierte automáticamente en roja, expulsado, Suiza se queda con 10.

 Minuto 70 con el partido empatado, con el impulso a su favor, con Argentina temblando y se quedan con uno menos. Ahora bien, ¿por qué esto ha explotado tanto? Porque los suizos, y no solo los suizos, sostienen que el protocolo de error de identidad no está diseñado para esto. Ni de lejos, el error de identidad se aplica cuando el árbitro le saca la tarjeta a un jugador equivocado del mismo equipo.

 Tú haces una falta, el árbitro se lía y se la saca a tu compañero que llevaba una camiseta parecida o estaba al lado. Eso es un error de identidad, es un fallo administrativo, de identificación, no una reinterpretación de la jugada. Lo que hizo el bar en este partido fue otra cosa completamente distinta. fue una decisión de criterio del árbitro, una interpretación futbolística y darle la vuelta como un calcetín.

 El árbitro había decidido que había falta de paredes. El bar decidió que no, que era simulación de émbolo y le obligó a cambiar de opinión no solo sobre quién recibía la tarjeta, sino sobre lo que había pasado en la jugada. Y eso, según la Federación Suiza y según medio Mundo del Fútbol, no se había hecho nunca jamás, en ningún mundial, en ninguna Champions, en ninguna liga importante.

Es la primera vez en la historia que se usa ese protocolo para revertir el criterio de un árbitro y transformarlo en una expulsión. La primera vez, y casualmente, la primera vez ocurre en un cuartos de final del mundial con Argentina contra las cuerdas, con el marcador empatado y beneficiando al vigente campeón.

 Casualidad, dicen unos, descaro, dicen otros. Y a partir de ahí, ya sabes lo que pasó. Suiza aguantó como pudo, con 10, con el corazón, con las uñas. Aguantó los 90 minutos, aguantó la primera parte de la prórroga, aguantó hasta el minuto 112 y ahí Julián Álvarez sacó un zapatazo al ángulo que fue imposible de parar, 2 a 1 y ya en el 120 + 1, Lautaro Martínez metió el tercero con Suiza destrozada, muerta sin piernas y sin alma.

 3 a 1, Argentina semifinales, Suiza casa. Pero lo que vino después del pitido final es lo que ha convertido esto en un incendio global. Y atención, porque lo que se ha dicho desde el vestuario suizo va mucho más allá de un simple enfado por una tarjeta. ¿Y qué dijeron exactamente los suizos? Espera un momento, porque cuando lo escuches vas a entender por qué esto ya no es una polémica de fútbol, sino algo mucho más gordo.

 Lo que ha trascendido desde el entorno de la selección suiza es una acusación en toda regla. No hablan de un error, hablan de un patrón. Se comenta que dentro del vestuario el Bético hubo escenas muy duras al final del partido con jugadores llorando de rabia, con futbolistas que llevaban toda su vida esperando una noche así que sienten que se la han robado y sobre todo con una idea que se repetía una y otra vez.

Nosotros no hemos perdido contra Argentina, hemos perdido contra el sistema. Fuentes cercanas a la delegación suiza aseguran que en el propio estadio, minutos después del pitido final, ya se estaba preparando una queja formal. Una queja que no se centra solo en la jugada de enolo, sino en el conjunto del arbitraje.

 Y ahí es donde los suizos han sido especialmente duros porque han hecho lo que nadie se había atrevido a hacer hasta ahora, poner el foco directamente en el nombramiento del árbitro. Porque mira qué curioso, el árbitro de ese partido, el portugués Joao Piñeiro, no llegaba precisamente limpio de polémicas. Este señor viene de protagonizar una de las decisiones más criticadas del fútbol europeo reciente en una semifinal de Champions entre el Bayern y el PSG, donde no señaló una mano clarísima dentro del área de su compatriota

Joaone. Ni él ni el B. Los alemanes se volvieron locos, protestaron, se quejaron y nunca pasó nada. Y ese es el árbitro que la FIFA eligió para dirigir un cuartos de final de mundial de la selección de Messi. Un árbitro que además ya había dirigido a Suiza en la fase de grupos en el partido contra Bosnia, donde sacó tres amarillas y expulsó directamente a un jugador bosnio.

 Es decir, y aquí viene la pregunta que los suizos están gritando a los cuatro vientos. ¿De verdad no había otro árbitro disponible en todo el planeta? De verdad, entre los mejores colegiados del mundo, la FIFA tenía que elegir precisamente a uno con ese historial para ese partido en ese momento del torneo. Y ojo, porque los asistentes también eran portugueses, los tres, Bruno Jesús y Luciano Maya en las bandas.

 Un equipo arbitral entero de la misma nacionalidad, tomando la decisión más determinante del partido más importante de la historia reciente de Suiza. Y aquí es donde la cosa se pone verdaderamente interesante, porque los suizos no están solos ni mucho menos. están sacando a la luz algo que llevaba semanas cociéndose a fuego lento, algo de lo que se hablaba en los pasillos, pero que nadie decía en voz alta.

 Y es que Suiza no es la primera, es la cuarta o la quinta o quizá más. ¿Quieres que te cuente el patrón completo partido por partido desde el primer día del mundial? Porque cuando lo veas todo junto se te va a poner la piel de gallina. Empecemos por el principio. El debut de Argentina en este mundial contra Argelia.

 Un partido que Argentina ganó 3 a0 sin demasiados problemas, pero hubo una jugada, una jugada en la que Messi le mete un pisotón a Isamandi, el defensa argelino. Una acción que muchísima gente, incluidos exárbitros y analistas, consideraron merecedora de expulsión directa. Piso claro, con la suela sobre un rival.

 En cualquier otro partido, en cualquier otro contexto, con cualquier otro jugador, eso es roja y a la calle sin discusión. ¿Y qué pasó? Nada. El árbitro no sacó ni amarilla y lo más fuerte, el bar ni siquiera le recomendó ir a ver la jugada al monitor, ni siquiera lo llamaron, como si no hubiera pasado nada, como si la acción no existiera.

 La Federación Argelina reclamó, presentó su queja y no trascendió absolutamente nada, se quedó en un papel, en un cajón. Y aquí viene lo que muchos empiezan a preguntarse ahora. ¿Qué habría pasado si a Messi lo expulsan en el primer partido del Mundial? Se pierde dos partidos por sanción. Argentina arranca el torneo sin su capitán, sin su líder, sin su alma.

Todo el mundial habría sido diferente, absolutamente todo. Y no pasó. Siguiente parada, 16avos de final, Argentina contra Cabo Verde. Un partido que se le complicó al albiceleste muchísimo más de lo que nadie esperaba. Y en el momento clave, en la jugada del segundo gol argentino, las cámaras de televisión captaron algo muy feo, un empujón por la espalda a un defensor de Cabo Verde que acabó tirado en el suelo dentro del área pequeña.

 Un desplazamiento claro, evidente, de esos que se ven a cámara lenta y no admiten discusión. Los caboverdianos protestaron como locos. El gol subió al marcador, Argentina acabó ganando en la prórroga y otra vez nada, ni revisión, ni anulación, ni explicación. Y ahora llegamos al partido que lo cambió todo. Octavos de final, Argentina contra Egipto.

 Y aquí agárrate porque esto fue el detonante de toda la tormenta que estamos viviendo ahora. Egipto estaba ganando 2 a0, 2 a0 al campeón del mundo en octavos de final con el partido controlado, con Argentina desesperada y sin ideas y entonces Egipto marca el tercero. El gol que los mandaba a cuartos de final por primera vez en su historia, el gol de la vida de esos futbolistas. Y el bar lo anula.

¿Por qué? por un forcejeo levísimo de Marwanatia sobre Lisandro Martínez. Un forcejeo, ojo, que ocurría lejos de la jugada principal, lejos, no en la acción del gol, sino en otra parte del área. Un empujoncito de esos que hay 40 en cada cóner y que nunca jamás se pitan. ¿Qué piensa? Y ese gol anulado fue el punto de inflexión del partido, porque a partir de ahí Argentina se vino arriba, Egipto se vino abajo psicológicamente y la Albiceleste metió tres goles en los últimos minutos, 3 a 2, Argentina cuartos, Egipto a casa, destrozado,

llorando en el césped y lo más gordo de todo, lo que nunca se había visto, el gol de la remontada argentina, el de Enzo Fernández, llegó en una jugada donde hubo una acción prácticamente idéntica a la que le habían anulado a Egipto. Un forcejeo similar, en una posición similar. ¿Y qué hizo el bar? nada, ni lo revisó.

 Subió el gol al marcador y a otra cosa. Misma jugada, dos criterios completamente opuestos en el mismo partido con el mismo equipo arbitral. Y esto no lo digo yo, esto lo denunció a gritos el seleccionador de Egipto, Josam Hassan, delante de todos los micrófonos del mundo, en una rueda de prensa que ya es histórica, en la que acusó directamente al partido de estar amañado y en la que soltó una frase que se ha convertido en el grito de guerra de medio planeta futbolero.

 Si tanto quieren que gane Argentina, ¿para qué invitan a los demás a venir? Egipto presentó una queja formal ante la FIFA y esa queja, como todas las anteriores, se ha quedado en absolutamente nada. Y ahora dime, después de escuchar esto, ¿te sigue pareciendo que lo de Ébolo es una casualidad aislada? Porque los suizos no lo ven así y hay muchísima más gente que tampoco.

 ¿Quieres saber quién ha dado el paso definitivo y por qué esto ya no tiene marcha atrás? Porque aquí es donde entra Francia y lo que ha hecho Francia no se lo esperaba nadie. Vamos a poner las cosas en contexto porque si no no entiendes por qué los franceses se han metido en esta guerra. Mira el cuadro del mundial. Argentina tras ganar a Suiza se mete en semifinales y se cruza con Inglaterra.

Un partidazo, un clásico mundial, pero un partido que Argentina puede perfectamente ganar. Y en la otra parte del cuadro, ¿quién está? España y Francia. Es decir, que si Argentina pasa a Inglaterra y Francia pasa a España, tenemos una final Argentina contra Francia. La repetición exacta de la final de Qatar 2022, la revancha, la final que Francia lleva 4 años esperando con una espina clavada en el pecho del tamaño de una catedral.

 Y aquí está la clave de todo. Los franceses llevan 4 años convencidos de que en Qatar le robaron. 4 años tragándose que perdieron aquella final en los penaltis después de un partido en el que según ellos hubo decisiones muy discutibles. 4 años viendo cómo el mundo entero celebraba el mundial de Messi mientras ellos se comían el silencio y ahora, de repente, 4 años después, ven que la historia se puede repetir, ven que podrían encontrarse otra vez con Argentina en una final y ven sobre todo lo que le acaba de pasar a Suiza. que han decidido

que esta vez no se van a callar, que esta vez van a hablar antes, no después, que esta vez no van a esperar a perder para quejarse, porque entonces ya nadie les escucha y todos les llaman malos perdedores. Esta vez van a poner el foco encima de la mesa antes de que el partido se juegue siquiera. Se comenta que en el entorno de la Federación Francesa ha habido reuniones internas de urgencia en las últimas horas y que ahí se ha tomado una decisión estratégica muy clara, apoyar públicamente la queja suiza. No, como un favor a Suiza, ojo,

como una jugada de ajedrez, porque si Francia apoya a Suiza ahora, cuando Suiza ya está eliminada y no tiene nada que perder, lo que está haciendo en realidad es construir un relato. Está poniendo a la FIFA bajo los focos, está diciéndole al mundo entero, vigilad lo que va a pasar en esa final porque nosotros ya os hemos avisado.

 Y la frase, la frase que ha dado la vuelta al planeta, la frase que está en boca de todo el mundo, es esa: El mundial está preparado para Messi. Cinco palabras, y han hecho más daño que cualquier gol. Pero atención, porque lo que voy a contarte ahora es todavía más gordo. Y explica por qué esta acusación no se puede tratar como una simple rabieta de un país dolido.

 ¿Sabes lo que está pasando ahora mismo con la Asociación del Fútbol Argentino y con el FBI? Porque si no lo sabes, prepárate porque esto es una bomba de relojería. Resulta que mientras Argentina juega al Mundial, mientras Messi levanta los brazos y el mundo se emociona, hay una investigación abierta en Estados Unidos que apunta directamente al corazón de la Federación Argentina.

 El FBI, sí, el FBI lleva tiempo investigando presuntas operaciones de blanqueo de dinero y fraude bancario relacionadas con la AFA. Y en el centro de esa investigación está Claudio Chiqui Tapia, el presidente de la Federación Argentina y su gente de confianza. La cosa va así y presta atención porque es un poco enrevesada, pero es fundamental.

 Se investiga qué pasó con el dinero que la AFA recibió tras ganar el Mundial de Qatar 2022. Hablamos de 300 millones de euros. 300 m000ones. Y según el periodista francés Romén Molina, que lleva años destapando escándalos en el fútbol y que ha vuelto a la carga justo ahora en plena Copa del Mundo, más de 42 millones de esos euros habrían sido presuntamente desviados a través de empresas fantasma, empresas que existen solo en el papel. Y hay más.

Se ha sabido que un contrato firmado 9 días antes de la final del mundial de Qatar habría cedido el 30% de los ingresos mundialistas de la Federación Argentina a una empresa llamada Tourpro Enter LLLC, una empresa que, según todos los indicios, no tiene ningún vínculo directo con el mundo del fútbol, nada, cero.

 y a la que, atención al dato, la propia FIFA habría transferido esos recursos 9 días antes de la final, es decir, cuando Argentina todavía no había ganado nada, cuando todavía quedaba por jugar el partido más importante y ya había un contrato firmado repartiendo el pastel de lo que iban a cobrar. Casualidad, otra vez dirán algunos.

 El FBI investiga si esa empresa se usó para mover cientos de millones de dólares de la Federación Argentina a través del sistema bancario estadounidense. Y hasta el momento la AFA no ha dicho absolutamente nada, ni una palabra, ni un comunicado, silencio total. Y ahora júntalo todo. Junta el silencio de la AFA con las expulsiones raras, con los goles anulados milimétricamente, con los penaltis que caen siempre del mismo lado, con los pisotones que nadie ve.

 Y dime si entiendes por qué Medio Mundo está gritando que este mundial huele a podrido. Pero espera que todavía no hemos hablado del hombre que está en el centro de absolutamente todo esto y sin él esta historia no se entiende. ¿Quieres saber qué ha hecho Jan Infantino durante este mundial y por qué ni siquiera se molesta en disimular? Ahora lo vas a flipar.

Infantino, presidente de la FIFA, el hombre más poderoso del fútbol mundial, el tipo que controla las designaciones arbitrales, el calendario, los estadios, el dinero, todo. Y el hombre que lleva años siendo señalado por su cercanía, digamos, especial con Lionel Messi, con Argentina. Empecemos por lo más evidente, por lo que se ha visto en televisión y que ha corrido como la pólvora por las redes sociales.

 Durante uno de los partidos de Argentina en este mundial, a Infantino se le escapó en directo hablando de cómo lo había vivido desde el palco, que lo había pasado mal, que había sufrido. Y en el momento en que se dio cuenta de lo que estaba diciendo, de lo que acababa de admitir delante de todo el mundo, intentó corregirse a la carrera diciendo que él es de los neutrales. De los neutrales.

un hombre que es el máximo dirigente del fútbol mundial y que se ve obligado a aclarar sobre la marcha que él es neutral porque acababa de reconocer que estaba sufriendo por Argentina. Ese vídeo se ha visto millones de veces y en Suiza, en Francia, en Egipto, en Argelia, en Cabo Verde lo están usando como prueba número uno, porque dicen, y no le falta lógica que si el presidente de la FIFA celebra los goles de un equipo y sufre con los goles del rival, ese mensaje llega, llega abajo, llega a los árbitros. No hace falta que nadie

coja el teléfono y diga, “Pita a favor de Argentina”. Basta con que todo el mundo sepa lo que quiere el jefe. El resto viene solo. Y esto no es una teoría loca inventada en internet. Ojo, porque hay un precedente en este mismo mundial que lo demuestra todo y es un precedente que dejó a la UEFA con la boca abierta.

 ¿Te acuerdas del caso Balogun? Folarín Balogun, delantero de Estados Unidos, fue expulsado con Roja Directa en el partido contra Bosnia tras una revisión del bar por una entrada muy dura. Roja directa significa sanción automática. se pierde el siguiente partido. Es el reglamento. Es así de simple, lo sabe todo el mundo. Pues bien, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cogió el teléfono, llamó personalmente a Yanni Infantino y le pidió que revisaran el caso, porque según él la roja era injusta y no lo hizo en secreto, lo reconoció

públicamente, lo dijo delante de las cámaras y la FIFA, casualidades de la vida, dejó en suspenso la sanción justo un día antes del siguiente partido y Balogú pudo jugar. Se reunieron todos los astros. Un presidente de un país llama al presidente de la FIFA y la sanción desaparece. Así de fácil, así de descarado. La reacción fue brutal.

 La UEFA, que no es precisamente un grupo de aficionados en un bar, calificó ese acto de sin precedentes incomprensible e injustificable. Palabras textuales del organismo que gobierna el fútbol europeo. La Federación belga también protestó porque eran los rivales de Estados Unidos en ese partido y hasta la Unión Europea se metió.

 Un grupo de eurodiputados envió una carta a las 27 federaciones nacionales afiliadas a la UEFA pidiendo que exijan una investigación oficial sobre cómo se tomó esa decisión. Y ahora piénsalo un segundo. Si la FIFA es capaz de levantar una sanción disciplinaria porque un presidente llama por teléfono, ¿qué no será capaz de hacer para que la estrella más grande de la historia del fútbol, el jugador que le ha dado más dinero y más audiencia que ningún otro, llegue a una segunda final consecutiva y se despida por todo lo alto? Esa es la pregunta que

se está haciendo Suiza, esa es la pregunta que se está haciendo Francia y esa es la pregunta que se está haciendo en voz baja, mucha gente dentro del propio fútbol que no se atreve a decirlo con nombre y apellidos, pero atención porque España también se ha metido en el barrio y aquí la cosa tiene mucha amiga.

Espera que esto te va a gustar. En España, en los programas deportivos de máxima audiencia, esto lleva días siendo el tema número uno. En el Chiringuito, Tomás Roncero y Juanma Rodríguez han cargado directamente contra Infantino, contra el arbitraje y hasta contra el lugar que ocupa Messi en la historia del fútbol.

 Roncero incluso apareció en el plató vestido con la camiseta de la selección de Inglaterra, que es precisamente el rival de Argentina en semifinales, para dejar clarísimo de qué lado está. Y Roncero soltó un dato que es demoledor. Dijo que si comparas los penaltis que ha recibido Argentina en sus últimos 12 partidos de mundial con los que han recibido otras selecciones como España o Francia, la diferencia es escandalosa.

 Y el dato es este, nueve penaltis a favor de Argentina en sus últimos 12 partidos mundialistas. Nueve, prácticamente uno por partido, mientras que Francia en el mismo periodo tiene tres, tres contra nueve. Y Argentina, atención, es la selección que más penaltis ha lanzado en toda la historia de los mundiales y una parte muy grande de esos penaltis se concentra precisamente en sus tres últimas participaciones, es decir, en la era Messi.

 Y Roncero fue más allá, dijo que Infantino ni siquiera intenta disimular, que durante los partidos reacciona de una manera cuando marca Argentina y de otra completamente distinta cuando marca el rival y que esa actitud, aunque parezca inofensiva, le está mandando un mensaje muy claro a los árbitros sobre lo que se espera de ellos.

 Pero ojo que no todo el mundo en España piensa igual y aquí viene un giro que no te esperas porque Luis de la Fuente, el seleccionador español, hizo justo lo contrario. En rueda de prensa, cuando le preguntaron por el arbitraje de la Argentina Egipto, salió a defenderlo con una contundencia que dejó a todos sorprendidos.

 Dijo que había visto el partido, que el árbitro acertó en todo y que hasta le gustaría felicitarlo y aprovechó para deshacerse en elogios hacia Messi, diciendo que compite con la frescura de un chaval de 20 años. Y la FIFA, por su parte, hizo algo que casi nunca hace, salir a defenderse públicamente en pleno torneo. Pierigi Colina, el director de arbitraje de la FIFA, ese señor calvo con cara de pocos amigos que todos recordamos de cuando arbitraba, rompió la tradición del organismo de no comentar jugadas concretas y defendió formalmente la

actuación del árbitro y del bar en el partido de Egipto. Es decir, la FIFA se vio tan acorralada que tuvo que romper su propio protocolo para salir a decir que todo estaba bien. Y sabes lo que hace la gente cuando alguien insiste mucho en que no ha hecho nada malo? Exacto. Sospechar todavía más. Pero vamos a lo que de verdad importa.

 Vamos al fondo del asunto porque hasta ahora te he contado las quejas, las teorías, los datos, las sospechas y ahora te voy a contar lo que realmente ha pasado entre bastidores en las últimas horas, la jugada maestra que ha ejecutado Francia y que nadie ha visto venir. Aguanta, que esto es lo más fuerte de todo el vídeo y llega justo ahora porque aquí está la trampa de todo este asunto y muy poca gente lo ha entendido.

 Todo el mundo se ha quedado en la superficie. Suiza se queja, Francia se suma, la FIFA se defiende. Bonito, muy televisivo, muy de titular, pero lo que está pasando de verdad es otra cosa y tiene que ver con algo que se llama presión previa. Verás, si Argentina llega a la final y gana y esa final tiene una jugada polémica, una sola, ya está, ya no hace falta nada más.

 con todo lo que se ha construido en estas semanas, con Argelia, con Caboverde, con Egipto, con Suiza, con el caso Balogun, con Infantino en el palco, con el FBI investigando la AFA, con los nueve penaltis en 12 partidos. Con todo eso, encima de la mesa, una sola jugada dudosa en la final convertiría el título de Argentina en el trofeo más cuestionado de la historia del fútbol.Chủ tịch FIFA: "Tôi cũng ngạc nhiên khi Balogun được hoãn án treo giò" | Báo Dân trí

 Un título con asterisco, un título que nadie respetaría del todo. Y eso es exactamente lo que está construyendo Francia. Eso es lo que quieren. No están intentando que la FIFA cambie de de árbitro. No están intentando que se anule ningún resultado porque saben perfectamente que eso no va a pasar nunca. Lo que están haciendo es mucho más inteligente y mucho más cruel.

Están cargando la escopeta antes de que empiece la caza. Se comenta que la estrategia francesa tiene tres patas. La primera, apoyar a Suiza, darle voz a un país eliminado que ya no tiene nada que perder y que puede decir todo lo que ellos no pueden decir sin quedar como llorones.

 La segunda, poner encima de la mesa el precedente de Qatar 2022 para recordarle al mundo que ellos ya avisaron una vez y que nadie les hizo caso. Y la tercera, y esta es la más importante, meter en la conversación la investigación del FBI, porque una cosa es discutir sobre si una tarjeta fue justa o no, que al final es opinable, y otra cosa muy distinta es que haya una agencia federal de Estados Unidos investigando a la federación de un país que está a dos partidos de ganar el mundial.

 Eso ya no es opinable, esos son hechos y eso hace un daño incalculable. Y aquí está la revelación, lo que has estado esperando todo el vídeo. La verdadera razón por la que Francia ha hablado ahora, justo ahora y no antes, no es la expulsión de enolo. La expulsión de enolo es solo la excusa perfecta, el momento perfecto, el clavo al que agarrarse.

 La verdadera razón es que en Francia han hecho las cuentas, han mirado el cuadro, han visto que el camino de Argentina hasta la final se ha despejado y han llegado a una conclusión que les aterroriza, que si nadie dice nada, si nadie levanta la voz, si todos se callan como se callaron en Qatar, Argentina va a levantar esa copa y nadie va a poder decir absolutamente nada después, porque después de perder ya no te escucha nadie.

 Después de perder eres un mal perdedor. Antes de jugar eres un valiente que denuncia. Y eso es lo que ha hecho Francia. ha decidido ser valiente antes para no tener que ser un llorón después. Y Suiza, la pobre Suiza que se ha ido a casa con la sensación de haber sido el conejillo de indias de un protocolo que se estrenó justamente en su contra en el peor momento posible en el partido de sus vidas, va a pasar a la historia como el país que destapó todo esto, como el equipo que se quedó con 10 hombres por una decisión que jamás se había tomado así y que al caer tumbó el

telón y dejó a la vista lo que había detrás del escenario. Porque al final, y esta es la reflexión que quiero que te lleves de este vídeo, no importa tanto si la jugada de enolo fue roja o no, se puede discutir. Hay gente que dice que se tiró y hay gente que dice que le hicieron falta.

 Lo que importa de verdad es otra cosa. Lo que importa es que ese protocolo, ese uso concreto del bar, nunca se había aplicado así, nunca. y que la primera vez que se aplica en la historia del fútbol es en un cuartos de final de Mundial con Argentina empatando, con Messi en el campo, con Infantino en el palco y beneficiando siempre, siempre al mismo equipo.

 Y cuando todas las casualidades del mundo se ponen de acuerdo para caer siempre del mismo lado, deja de ser casualidad y empieza a ser otra cosa. Ahora Argentina se juega el pase a la final contra Inglaterra. Y te aseguro una cosa, ese partido lo van a ver con lupa. Cada falta, cada tarjeta, cada revisión del bar, cada milímetro de cada fuera de juego va a estar bajo el microscopio de todo el planeta.

 Nunca en la historia del fútbol un partido ha estado tan vigilado. Y si vuelve a pasar algo raro, si vuelve a haber una jugada de esas que dejan a todos con la boca abierta, esto se convierte en el mayor escándalo del fútbol moderno y ya no habrá vuelta atrás. ¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Crees que a Suiza le robaron descaradamente o que están buscando excusas para tapar una eliminación? ¿Crees que Francia tiene razón al quejarse antes de tiempo o que están haciendo el ridículo metiéndose donde nadie les llama? ¿Y de verdad piensas

que el Mundial está preparado para que Messi levante la copa por segunda vez? Te leo en los comentarios y no te olvides de suscribirte porque esto no ha hecho más que empezar y lo que viene en semifinales va a ser un espectáculo que no te puedes perder. 

 

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