GUANAJUATO EN ALERTA: EL 03 TOMA EL MANDO DEL CJNG, $5M POR SU CAPTURA 

GUANAJUATO EN ALERTA: EL 03 TOMA EL MANDO DEL CJNG, $5M POR SU CAPTURA 

15,000 integrantes, $5 ,00 de recompensa, presencia confirmada en cuatro continentes. Esto no lo diseñó un capo escondido en la sierra. Según el gobierno de Estados Unidos, lo dirige un hombre que nació y creció como cualquier adolescente del sur de California a media hora de Disneylandia. y su huella más profunda no está en Sinaloa ni en un rancho remoto de Jalisco, está en Celaya, está en Guanajuato, en las calles que miles de familias caminan todos los días camino al trabajo.

 Para quien no lo sepa, el cártel Jalisco Nueva [música] Generación llevaba meses sin un rostro público al mando. Desde febrero de 2026, cuando el ejército mexicano abatió a Nemesio o Ceguera Cervantes, el Mencho, Estados Unidos guardó silencio sobre quién había tomado el control real de una de las organizaciones criminales más violentas del planeta.

 Ese silencio terminó hace apenas unos días. Un documento del gobierno estadounidense actualizado en junio y revelado públicamente el 8 de julio de 2026 identificó por primera vez al sucesor, un hombre con doble ciudadanía, un alias de tres letras y un ejército propio operando en el corazón del vajío. Piénsenlo un momento. El heredero del cártel más peligroso de México no salió de la clandestinidad de la sierra, salió de California con pasaporte azul.

 ¿Quién es realmente Juan Carlos Valencia González? ¿Cómo llega un ciudadano estadounidense nacido en Santa Ana, California, a ocupar el lugar más alto de un cártel designado organización terrorista por Washington? Este reportaje no repite lo que ya circuló en notas de ocho párrafos. Reconstruimos el árbol genealógico criminal de Valencia González, el mapa de las disputas territoriales que su brazo armado sostiene ahora mismo en Guanajuato y la secuencia [música] exacta de eventos que lo llevó del anonimato al primer lugar del organigrama más buscado de Estados

Unidos. Nada de lo que sigue busca convertir a Valencia González en una figura admirable. Lo que sigue es la reconstrucción con fuentes verificadas de cómo opera el crimen organizado en México cuando cambia de mando. Hay algo que merece quedar claro desde ahora. Entre la muerte de El Mencho en febrero y esta revelación de julio, hubo un sucesor intermedio, un hombre que llegó a portar el mando que fue capturado y cuya caída abrió la puerta exacta que Valencia González necesitaba.

Quédense hasta el cierre porque el dato más incómodo de esta historia no está en la ficha de búsqueda del FBI, está en lo que el propio ascenso de el 03 revela sobre cómo funciona realmente el crimen organizado en México en 2026. Para entender lo que representa el ascenso del 03, hay que entender primero por qué Guanajuato se convirtió en el territorio más disputado del narcotráfico mexicano.

 Guanajuato no es un estado marginal, es el sexto motor económico de México. Ahí se ensamblan autos para General Motors, Volkswagen, Mazda y Honda. Y por debajo de esas fábricas corre la red de ductos de Pemex, que atraviesa el estado de norte a sur. Donde hay industria hay empresarios. Donde hay empresarios hay cobro de piso.

Donde hay ductos hay huachicol. El robo de combustible a través de tomas clandestinas generó, según analistas de seguridad, ganancias superiores a los 1000 millones de pesos anuales solo en el corredor Salamanca, Celaya, Irapuato. Durante los años de mayor actividad del fenómeno, donde hay carreteras que conectan el Pacífico con el centro del país, hay rutas de distribución que ningún cártel quiere ceder.

 Celaya en particular ocupa una posición que ningún analista de seguridad subestima. Cruce de las autopistas México, Guadalajara y Querétaro Salamanca. Quien controle Celaya controla de facto el corredor logístico entre el occidente y la capital. El corredor industrial del Bajío concentra más del 70% de la producción automotriz de México y solo en Guanajuato operan más de 300 empresas del sector automotriz y de autopartes que emplean a más de 200,000 trabajadores de forma directa.

 Es precisamente esa infraestructura legítima la que el crimen organizado busca parasitar, no para destruirla, sino para vivir de ella, cobrando cuota a cada eslabón de esa cadena productiva. Eso explica por qué el CJNG no llegó a Guanajuato buscando plaza fácil. llegó a pelear una guerra que sigue activa contra el cártel de Santa Rosa de Lima, fundado por José Antonio Yepez Ortiz, alias el Marro, ex soldador y operador de maquinaria pesada que aprendió a perforar ductos de Pemex con precisión técnica antes de construir su imperio

del huachicol, respaldado por una parte de la comunidad local que veía en el robo de combustible una fuente de empleo que la economía formal no ofrecía en la misma escala. Su captura en agosto de 2020 no terminó la violencia. La reconfiguró dejando fragmentos de su organización expuestos frente a un CJNG que ya tenía para entonces el grupo élite consolidado en la región.

 Esa disputa convirtió a Guanajuato en el estado con más homicidios dolosos de México desde 2018. En 2018 registró 3,517. En 2020, en plena guerra abierta, la cifra llegó a 5,370, [música] el año más violento. En 2023, la entidad registró 30,029 homicidios dolosos, la cifra más alta de cualquier estado ese año, según el secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

 Hay que detenerse en ese dato. No hablamos de una zona de guerra en el sentido tradicional. Hablamos de una ciudad con zona industrial, universidades y fraccionamientos residenciales donde durante años convivieron balaceras nocturnas con la rutina diaria de sus habitantes. El CJNG no ganó ese territorio con negociación, lo ganó con una facción armada específica, el grupo élite, también identificado en documentos de inteligencia estadounidense como fuerzas especiales Mencho.

 Y aquí aparece la primera conexión directa con el hombre que ahora ocupa la cúpula del cártel, Juan Carlos Valencia González. El 03 [música] es señalado por el Departamento de Estado como el fundador de ese grupo élite. No es un mando que heredó una estructura ya [música] construida. Es, según las autoridades estadounidenses, el arquitecto de la fuerza que peleó calle por calle para arrebatarle el territorio a el marro.

Esa distinción importa. Mientras otros herederos del cártel disputaban el control desde Jalisco, la base histórica de la organización, Valencia González construyó su poder real en un territorio distinto, uno donde su nombre no aparecía en los corridos, pero donde su estructura armada sí dictaba quién podía abrir un negocio sin pagar cuota.

 El grupo élite opera también en Michoacán, el sur de Jalisco, Colima y Nayarit. El corredor exacto que conecta la producción de metanfetamina y fentanilo con las rutas de exportación hacia Estados Unidos. Hay un matiz que merece explicarse antes de avanzar. Guanajuato reportó en marzo de 2026 una reducción del 64% en víctimas de homicidio doloso respecto al año anterior es una cifra real.

 Pero especialistas en seguridad advierten sobre una lectura alternativa. Cuando la violencia baja después de años de guerra abierta, no siempre significa que el territorio se pacificó. A veces significa que un solo grupo terminó de consolidar el control y que ya no necesita disparar tanto porque ya no tiene con quién disputarlo. Ese es el terreno exacto donde Juan Carlos Valencia González construyó su poder antes de que Estados Unidos lo señalara como el nuevo líder supremo del cártel más violento del país.

 Antes de seguir, hace falta poner sobre la mesa el tablero completo, porque esta no es la historia de un hombre solo, es la historia de una organización familiar que lleva décadas operando en el narcotráfico mexicano bajo distintos nombres. Cártel Jalisco Nueva Generación CJNG nace formalmente en 2010 como facción escindida del cártel del Milenio, que a su vez operó como brazo del cártel de Sinaloa.

 Su líder fundador fue Nemecioera Cervantes, el Mencho, responsable, según el Departamento de Estado, de una parte significativa del fentanilo, metanfetamina y cocaína que se trafican hacia Estados Unidos. En febrero de 2025, el gobierno de Trump designó al CJ, organización terrorista extranjera. El Mencho murió el 22 de febrero de 2026 en un operativo militar en Tapalpa, Jalisco, en coordinación con inteligencia estadounidense.

La respuesta a quien manda ahora empieza con la familia Rosalinda González Valencia, esposa de El Mencho y fundadora junto a sus hermanos de los Quinies. El brazo de lavado de dinero que sostiene financieramente al CJ [música] desde sus orígenes en la década de los 90, especializado en convertir ganancias criminales en negocios legítimos como farmacias, gimnasios e inmobiliarias.

El Departamento del Tesoro ha sancionado en distintos momentos decenas de empresas vinculadas a esa red. Antes de casarse con el Mencho, Rosalinda González tuvo una relación con Armando Valencia Cornelio, el Maradona, cofundador del extinto cártel del Milenio. De esa relación nació Juan Carlos Valencia González, el 03.

El 03 llegó solo a esa posición. Antes de él, la línea de sucesión pasó por dos nombres más. Rubenoeguera González, El Menchito, hijo biológico de El Mencho, extraditado en 2020 y sentenciado en marzo de 2025 a cadena perpetua más 30 años. Y Audias Flores Silva, el jardinero, quien tomó el mando provisional tras la muerte de el Mencho y fue capturado el 27 de abril de 2026 en Nayarit.

 Con esos dos caminos cerrados, el camino quedó despejado para Valencia González, el único que para julio de 2026 seguía prófugo y con control directo de su propia estructura armada. Y aquí aparece un dato que merece repetirse. Analistas como David Saucedo han señalado sin confirmación pública que Valencia González pudo haber entregado la ubicación del jardinero para eliminar a un rival interno.

 El 03 nació en Santa Ana, California. el 12 de septiembre de 1984, lo que lo hace ciudadano estadounidense, además de mexicano, tiene proceso penal federal abierto en la corte del distrito de Columbia por tráfico de cocaína y metanfetamina y el Departamento de Estado ofrece,00000 dólares por información que lleve a su arresto.

 Bajo su mando operan dos lugar tenientes, Julio Alberto Castillo Rodríguez, el Chorro, Yerno de El Mencho y Hugo Gonzalo Mendoza Gaitán, el Sapo, coordinador operativo regional. Como parte de la estrategia heredada de El Mencho, el CJNG ha distribuido históricamente propaganda audiovisual de entrenamiento militar y vehículos artillados, y la figura de Valencia González ya empieza a aparecer en narcocorridos.

 El género musical que narra trayectorias del narcotráfico. El grupo élite lo distingue de sus dos predecesores. No heredó una estructura ya hecha. La construyó él mismo desde 2019, según documentos de la Secretaría de la Defensa Nacional citados por el exsecretario Luis Cresencio Sandoval, entrenada con armamento de grado militar, comunicaciones encriptadas y capacidad de despliegue rápido, y con ella ganó Guanajuato calle por calle.

 El Menchito heredó autoridad por sangre, pero cayó antes de consolidar mando propio. El jardinero heredó autoridad por cercanía táctica, pero fue detenido en menos de dos meses. El 03 llega con algo distinto, una fuerza armada que él mismo construyó con años de operación territorial comprobada. Hay además una tercera figura que no puede omitirse.

Ricardo Ruiz Velasco W R, identificado por especialistas en seguridad como líder de una facción interna más militarizada y violenta que la de el 03, quien representa frente a él una corriente más orientada a los negocios y a la vía política. ¿Cuál de las dos se imponga podría determinar el nivel de violencia en los próximos meses? sobre todo después del Mundial de Fútbol 2026, periodo durante el cual distintos grupos criminales habrían optado por contener acciones de alto impacto.

Para entender la escala de lo heredado, el CJNG cuenta con entre 15,000 y 20,000 integrantes. Según el Centro Nacional Antiterrorismo, una fuerza superior al número de elementos con los que cuentan algunas policías estatales completas en México y compite directamente, ruta por ruta, laboratorio por laboratorio, con el cártel de Sinaloa por el mercado del fentanilo hacia Estados Unidos.

 La droga sintética que en la última década ha provocado más muertes por sobredosis en ese país que cualquier otra sustancia. Ambos cárteles fueron designados organizaciones terroristas extranjeras en febrero de 2025. El CJNG no se sostiene solo con droga, obtiene ingresos de extorsión, robo de combustible, secuestro, minería ilegal, tráfico de migrantes y fraude de tiempos compartidos.

 Opera bajo un modelo de franquicia. Grupos locales se afilian a cambio de protección y acceso a rutas internacionales con presencia confirmada en ocho estados mexicanos y operaciones en Australia, Canadá y presencia identificada en África, Asia, Centroamérica y Sudamérica. El tablero está completo. Una madre que financia, un padre biológico que fue capo antes que él, un padrastro que construyó el imperio, dos hermanastros que cayeron antes de llegar al trono y una estructura armada propia forjada en las calles de Guanajuato, que lo sostiene

hoy en el punto más alto de una red que opera en cuatro continentes. Ahora hay que reconstruir cómo Estados Unidos llegó a la conclusión pública de [música] que Juan Carlos Valencia González es el nuevo líder del CJNG, porque esta no fue una filtración de última hora, fue el resultado de meses de trabajo de inteligencia y coordinación binacional.

 Todo arranca el 22 de febrero de 2026 en Tapalpa, Jalisco. Fuerzas especiales del Ejército Mexicano en coordinación con inteligencia estadounidense mantuvieron presencia en la región durante semanas previas. Ese domingo, durante una incursión, elementos del cártel abrieron fuego. Cuatro integrantes del CJNG murieron en el lugar y tres más resultaron heridos de gravedad trasladados vía aérea a la Ciudad de México, entre ellos el Mencho, quien murió a consecuencia de las heridas.

La primera señal pública sobre el 03 llegó en marzo de 2026, cuando el Wall Street Journal reportó que parecía emerger como posible sucesor. En ese momento, la estructura de mando seguía apuntando a el jardinero. Esa transición duró poco. El 27 de abril fue capturado en Nayarit. Con esa detención, la organización perdió a su segundo sucesor confirmado en menos de 3 meses.

 Esta clase de coordinación es precisamente lo que distingue un operativo de alto impacto de un cateo aislado, porque no se trata de una sola detención afortunada, se trata de una secuencia sostenida. Tapalpa en febrero, Nayarit en abril, la actualización documental en junio, la revelación pública en julio, 5co meses completos de proceso de inteligencia.

 Fue en junio de 2026 cuando el Centro Nacional Antiterrorismo de Estados Unidos actualizó de manera interna su guía sobre terrorismo internacional, identificando por primera vez a Valencia González como líder supremo del CJNG. Esa actualización no se hizo pública de inmediato. Permaneció como documento interno hasta que la agencia Reforma reveló su contenido el 8 de julio de 2026, confirmado después por el financiero, La Jornada y El Universal.🔴 Lujos, territorio y detalles de su familia: esto dicen los narcocorridos  dedicados a 'El Fresa' y 'El Pez', jefes de la Nueva Familia Michoacana  buscados por EU

Hay que detenerse en ese dato. La primera vez que Washington coloca públicamente a Valencia González como líder del CJNG no ocurre por conferencia de prensa, sino porque un documento de trabajo interno terminó filtrándose. Eso plantea una pregunta incómoda. Si ya tenían identificado a el 03 desde junio, ¿por qué no hubo anuncio oficial coordinado con México antes de la filtración? La respuesta más probable, según especialistas, tiene que ver con que Valencia González, al ser US person haber nacido en California, está sujeto

a restricciones legales específicas sobre cómo y cuándo se difunde información de inteligencia que lo involucre. Y la respuesta oficial mexicana hasta ahora ha sido notablemente cautelosa. Ni la Secretaría de Seguridad ni la Fiscalía General han emitido un comunicado propio con el mismo nivel de detalle que el reporte estadounidense.

Hay otro elemento de contexto que no puede faltar. Julio de 2026 es también el mes del Mundial de fútbol en México, Estados Unidos y Canadá. El evento deportivo con mayor cobertura mediática del planeta. Especialistas como David Saucedo y Andrés Sumano coinciden en que ese contexto habría llevado a distintos grupos criminales a contener acciones de alto impacto que atrajeran atención internacional no deseada sobre las ciudades sede.

 Esa contención, advierten, no debe leerse como debilidad ni como pacificación. podría preceder demostraciones de fuerza una vez que el torneo termine diseñadas para consolidar la autoridad interna de el 03 frente a facciones rivales, sobre todo frente a la corriente más militarizada que representa R.

 Es una lógica que se ha repetido antes. Los periodos de calma aparente durante eventos de alta visibilidad internacional suelen ir seguidos de escaladas de violencia una vez que la atención global se retira. Entre la muerte del Mencho y la revelación sobre el 03 transcurrieron 136 días. Durante ese periodo, el cobro de piso en Celaya, en León, en Irapuato, no se detuvo un solo día.

 mientras ambos gobiernos terminaban de confirmar en privado quién estaba al mando. Ese tipo de vacíos de información no son exclusivos de México. Analistas que estudian organizaciones criminales transnacionales han documentado patrones similares en otros países de la región donde agencias de inteligencia extranjeras identifican internamente a nuevos liderazgos meses antes de que esa información llegue al conocimiento público o a las propias autoridades locales.

 Una asimetría que favorece estructuralmente a las agencias de inteligencia por encima de los gobiernos que enfrentan la violencia en el terreno. En un cateo tradicional, este es el momento del reportaje donde se detalla lo que se encontró. Armas, vehículos, personas por rol. Aquí no hay una bodega de rifles de comizada en una sola noche.

 Lo que se incautó en este caso es un organigrama completo con nombres, roles y territorios que hasta hace pocos días existía solo como sospecha fragmentada. Empecemos por la cabeza. Juan Carlos Valencia González ocupa, según el documento estadounidense, la posición de líder supremo, el nodo desde el cual se coordinan expansión territorial, alianzas con grupos locales, en última instancia el uso de violencia a gran escala.

 Debajo de él, dos lugarenientes con funciones complementarias, el chorro, cuya posición familiar le da legitimidad interna, y el sapo, coordinador de operaciones regionales, que se traduce en control directo sobre logística y mandos medios. Un peldaño más abajo están los mandos regionales, la capa que gestiona las operaciones diarias en cada territorio, como el grupo Élite en Guanajuato, con sus propios jefes de plaza, responsables de cobro de piso y distribución local.

 Es un modelo similar a una franquicia comercial. Cuando un grupo local se afilia al CJNG, cede un porcentaje de sus ingresos a cambio de acceso a rutas internacionales, protección frente a rivales y en ocasiones armamento de mayor calibre del que podría conseguir solo. Cada territorio tiene su gerente, pero todos responden a la misma marca y en este caso la marca se sostiene con violencia armada y la cuota se cobra bajo amenaza directa.

Financieramente el organigrama coloca a Rosalinda González Valencia y a los Quinies como el mecanismo central de lavado de dinero, el sistema circulatorio que convierte las ganancias criminales en propiedades y negocios legítimos. Y está la facción que no aparece formalmente en el organigrama, pero que todo analista coloca como la variable más impredecible doble R, al frente de una corriente interna más violenta que la que privilegia el 03.

Vale la pena detenerse en los dos nombres que sí terminaron del lado de los detenidos. El menchito fue sentenciado en marzo de 2025 a cadena perpetua más 30 años por conspiración para el tráfico de cocaína, metanfetamina y fentanilo. El jardinero enfrenta proceso en México por delincuencia organizada y control territorial [música] en al menos cinco estados.

 La recompensa de 5 millones de dólares sobre el 03 de recompensas por la justicia del Departamento de Estado, diseñado para incentivar a informantes dentro de las propias estructuras criminales a proporcionar información verificable, un riesgo que en el contexto del CJNG puede significar represalias letales. Ninguno de los dos detenidos, sin embargo, representa la misma amenaza que el 03, que llega respaldado por años de resultados operativos comprobados y una red financiera familiar que ningún operativo ha logrado desmantelar en más de una década.

Para poner en perspectiva el armamento que estas estructuras manejan, operativos previos contra el CJNG han documentado rifles calibre50, la misma munición que usan ejércitos regulares para perforar blindaje ligero a más de 1000 m de distancia. No es equipo de enfrentamiento callejero convencional, es equipo diseñado para sostener combates prolongados contra fuerzas militares.

 A eso se suma el uso de vehículos civiles modificados con blindaje artesanal conocidos como monstruos y equipo de comunicación encriptada que permite coordinar movimientos entre células separadas por decenas de kilómetros sin depender de la red telefónica convencional. Cuando el cártel de Sinaloa perdió a El Chapo en 2017, la sucesión terminó repartida entre los chapitos con fracturas internas visibles durante años.

 El CJNG hasta ahora parece optar por un modelo distinto. Concentración de mando en una sola figura, con estructura armada propia y red financiera consolidada. Si ese modelo resulta más estable o si termina generando la misma fractura que ya insinúa W R, es todavía una pregunta abierta. Cada nombre en esta estructura, cada alias, cada rol de mando, representa decisiones que se traducen en la vida diaria de comunidades enteras.

 Detrás de la cuota mensual que paga un taller mecánico en Celaya, hay una cadena de mando que termina, según el propio gobierno de Estados Unidos, en Juan Carlos Valencia González. El organigrama no es solamente un documento de inteligencia, es el mapa de quién decide todos los días cuánto cuesta vivir sin ser molestado en buena parte del centro y el occidente de México.

 Nada de lo documentado en este reportaje resuelve la pregunta de fondo. Estados Unidos identificó a un nuevo líder. México no ha emitido, hasta el cierre de esta investigación un comunicado oficial propio con el mismo nivel de detalle. Y mientras ambos gobiernos administran el ritmo de lo que se hace público, la estructura que el 03 heredó sigue operando exactamente igual que ayer.

 Eso plantea la pregunta incómoda que ni México ni Estados Unidos han querido responder de frente. Si la inteligencia estadounidense ya tenía identificado a Valencia González desde junio, ¿por qué no existe todavía una estrategia pública coordinada para su captura más allá de una recompensa que lleva años vigentes sin resultado? Hay una segunda pregunta todavía más incómoda sobre Guanajuato.

 El gobierno estatal celebra la reducción del 64% en víctimas de homicidio doloso, pero ese mismo periodo coincide casi exactamente con la consolidación del control del grupo élite sobre el territorio que antes disputaba con el marro. Nadie en el discurso oficial ha explicado si esa baja refleja una recuperación real de la seguridad o si simplemente refleja que ya no queda nadie disputándole el territorio al cártel que ahora dirige Valencia González.

 Esa distinción no es un tecnicismo, es la diferencia entre un estado que recupera el control y un estado donde el control cambió de manos. Detrás de cada cifra que se ha citado en este reportaje, hay algo que ningún documento de inteligencia captura del todo. El empresario de Celaya, que cerró su segundo taller mecánico porque ya no podía sostener dos cuotas de piso al mismo tiempo, la familia de León que dejó de mandar a sus hijos a la escuela en carro particular después de que un vecino fuera víctima de un asalto ligado, según se supo después, a una

disputa territorial entre grupos armados. El transportista que aprendió, sin que nadie se lo explicara oficialmente, qué tramos de carretera evitar después de las 9 de la noche y qué tramos ya pertenecen a alguien más. Ninguna de esas personas conocía hasta hace unos días el nombre de Juan Carlos Valencia González.

 Muchas seguirán sin conocerlo porque para ellas no importa el nombre exacto de quien está al mando. Lo que importa es que la cuota sigue llegando, que el retén sigue apareciendo en la misma curva de siempre. Hay quienes argumentarán que documentar con este nivel de detalle el organigrama de un cártel no cambia nada en la vida de quienes lo sufren todos los días.

 Puede que tengan razón, pero cuando una comunidad no sabe quién dirige la organización que la extorsiona, no puede exigir con precisión a sus autoridades qué acciones concretas se están tomando contra quién. El nombre importa, la estructura importa. Hay una tercera dimensión que merece cerrarse con cuidado, la relación entre impunidad institucional y sucesión criminal.

 En más de tres décadas de narcotráfico mexicano documentado, ningún cambio de liderazgo de esta escala ha sido seguido en los meses inmediatos por el desmantelamiento estructural completo del cártel en cuestión. El Chapo cayó y el cártel de Sinaloa siguió bajo los Chapitos, sus hijos, en un arreglo de poder compartido que generó fracturas internas visibles durante años.

 El Mencho murió y en menos de 140 días el CJNG ya tenía, según Washington un nuevo líder supremo con estructura armada propia y red financiera intacta. [música] Ese patrón repetido plantea una pregunta que trasciende el caso de Valencia González. ¿Está diseñada la estrategia de seguridad binacional para desmantelar organizaciones criminales o solo para descabezarlas de manera temporal? Sabiendo que la estructura completa sobrevivirá casi intacta a cada cambio de nombre en la cúpula.

Cada uno de los antecesores de el 03 en esta línea de sucesión llegó a ocupar de forma temporal el lugar más alto del organigrama. Ninguno lo conservó más de unos meses. Si el patrón se repite, Valencia González podría convertirse en el tercer nombre de esta lista que termina detenido, extraditado o abatido.

O podría ser por primera vez el hombre que logra sostenerse en la cima el tiempo suficiente para reconfigurar de manera permanente la estructura de poder del cártel más violento de México. Nadie puede responder todavía cuál de esos dos caminos va a tomar. ni los analistas que llevan años siguiendo cada movimiento del CJNG, ni las agencias de inteligencia que tardaron 136 días en confirmar públicamente su nombre, ni este reportaje, que solo puede documentar lo que hasta hoy se sabe con certeza. Esa respuesta no la tiene

todavía ningún gobierno, ningún analista de seguridad ni este reportaje. La tiene en buena medida lo que ocurra en Guanajuato, en Michoacán y en Jalisco en los próximos meses, cuando termine el Mundial de fútbol y las cámaras del mundo dejen de estar puestas sobre México.

 

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