La identidad de Klek fue expuesta. Y el arte perdió algo que no vuelve

No era compartir un descubrimiento emocionante, porque un descubrimiento emocionante se comparte con cuidado, con contexto,  no se avienta como granada en medio de una conversación, era otra cosa. Era necesitar ser el primero, necesitar que los demás supieran que ellos ya sabían. Y eso,  como músico te lo digo, es exactamente lo opuesto de lo que hace alguien que ama la música.

El que ama la música protege la experiencia del otro, no solo la suya, porque ya viviste ese momento en que descubres algo solo, sin que nadie te lo dijera, sin spoiler, solo tú y la música. Y ese momento es tuyo, nadie te lo puede quitar. Pero también conoces lo otro cuando alguien llega antes que tú y te cuenta todo.

Y por más que intentes escuchar con oídos limpios,  ya no puedes, ya está contaminado. Eso hicieron. No con mala intención, probablemente, pero lo hicieron. Y la pregunta que te dejo es esta: ¿Tú hubieras hecho lo mismo o hubieras esperado?  Escríbelo en los comentarios. En serio, porque me interesa saber cómo piensa la gente que ve este canal.

Cuando la máscara cae antes de tiempo, esto no es nuevo. La historia del rock está llena de artistas que usaron el anonimato como parte de la obra, no como truco de marketing, como decisión artística real. Da Punk, 28 años con los cascos puestos, 28 años sin mostrar la cara en el escenario y cuando anunciaron que terminaban, en un video sin palabras, sin explicación, solo uno de ellos quitándole el casco al otro.

El mundo entero se detuvo. ¿Por qué lloró tanta gente ese día? No lloraron por Thomas Bangalter y Gay Manuel de Homen Cristo. La mayoría ni sabía decir esos nombres de corrido. Lloraron por los cascos, por lo que representaban, por la experiencia de no saber y no necesitar  saber. Eso es lo que se terminó ese día.

Y ellos eligieron cuándo y cómo terminarlo. Nadie se los quitó a la fuerza. Esa es la diferencia. Luego está Ghost. Cuando la identidad del Papa emeritus empezó a circular,  cuando los nombres reales aparecieron en demandas legales y en filtraciones, algo cambió, no en la música, en la experiencia de verlos en vivo.

De repente había una capa que ya no estaba, una pregunta que ya no existía. Y Tobias Forge es un músico increíble, no hay duda. Pero hay fans que te dicen, ya no es lo mismo. Y no es nostalgia barata, es que la obra funcionaba con esa incógnita adentro. Y Booket Head. Lleva décadas tocando con esa cubeta de Kentucky  Fried Chicken en la cabeza.

Todo el mundo sabe que se llama Brian Carroll. Todo el mundo. Pero nadie lo llama así. Nadie.  ¿Por qué? Porque Brian Carroll no cabe dentro de lo que hace ese hombre en el escenario. El nombre no alcanza para contener la obra. Y eso es exactamente lo que Cleck y K entendieron desde el principio, que a veces el nombre es lo que menos importa, que a veces la obra necesita espacio para existir sola, sin el peso de quién la hizo, sin la historia previa, sin la  reputación, solo el sonido.

Y alguien llegó y decidió que eso no importaba. No destruyeron el secreto, destruyeron tu experiencia.  Quiero ser muy claro en algo. Los secretos se acaban siempre, es parte de la vida. Y cuando se acaban solos, cuando el artista decide revelarlos  o cuando el tiempo simplemente los va desgastando, está bien, es natural, forma parte del ciclo de cualquier obra.

Eso no es lo que pasó aquí. Lo que pasó aquí fue otra cosa. Piénsalo así. Hay miles de personas que todavía no conocen a Angin de Poitrin,  que en algún momento van a toparse con un video suyo, que van a escuchar esa batería por primera vez sin saber nada, sin nombre, sin historia,  solo dos tipos con máscaras y un sonido que no se parece a nada que hayan escuchado antes.

Esa experiencia, la de descubrir algo sin contexto, sin etiqueta, sin  saber quién está detrás, tiene un valor que es muy difícil de explicar, pero que cualquier músico entiende perfectamente. Es como escuchar un disco sin ver la portada, sin leer los créditos,  solo el sonido entrando por tus oídos y tu cerebro procesándolo sin prejuicios.

¿Cuántas veces  en tu vida tienes eso? No muchas, cada vez menos. Y Cleck y K  habían construido exactamente eso, una experiencia donde el sonido llegaba antes que el nombre, donde no podías juzgar por lo que habían hecho antes,  donde no había reputación que colorear tu opinión.

Solo el groove, solo el tiempo, solo  la música. Eso es lo que se rompió, no para todos, no para los que ya los conocían, pero para los que iban a llegar después, para esa persona que en se meses iba a toparse con ellos por primera vez, ya no es lo mismo. Y nadie le preguntó a esa persona si estaba de acuerdo.

Nadie le preguntó a la banda tampoco. Eso es lo que me incomoda, no el hecho de que los nombres estén ahí, sino que alguien tomó una decisión que no era suya tomar y lo hizo por nada, por un like, por ser el primero en los comentarios. Vale la pena. Tú me dices. Lo que la máscara protegía no era una cara. Aquí te voy a hablar como baterista, no como youtuber, no como alguien que analiza tendencias, como alguien que lleva años detrás de un kit y entiende lo que significa que te escuchen sin saber quién eres. Porque hay algo que

pasa cuando tocas sin nombre. La gente escucha diferente. No te lo digo como teoría, te lo digo porque lo he vivido. Cuando alguien no sabe quién eres, no trae expectativas, no trae comparaciones, no está pensando en lo que hiciste antes o en la banda de la que vienes, solo está escuchando lo que está pasando en ese momento.

Y eso para un músico es un regalo enorme. Cló porque lo que esa máscara protegía no era una cara, no era un nombre, era la posibilidad de ser juzgado únicamente por lo que hace con las vaquetas.  Nada más sin historia previa, sin reputación, sin el peso de las comparaciones. ¿Sabes lo difícil que es conseguir eso? La mayoría de los músicos pasamos toda la carrera tratando de que nos escuchen sin prejuicios, que nos vean por lo que tocamos y no por de dónde venimos o con quién hemos tocado antes. Y casi nunca lo logramos del

todo. Cleck lo logró con una máscara de papel maché y un traje de lunares. Y ahora hay gente que dice, “Bueno, ya sabemos quién es. Ya tiene nombre y qué cambia. Cambia la escucha. Eso cambia porque ahora hay una parte de tu cerebro que va a estar buscando conexiones, que va a estar comparando, que va a querer encajar lo que escucha dentro de una historia que ya conoce.

Y esa parte del cerebro, te lo digo como músico, es el enemigo de la experiencia pura. Por eso las máscaras importaban. No era un gimmic, no era marketing, era una decisión filosófica sobre cómo quieren que los escuches. Y esa decisión ya no es completamente suya, eso es lo que se perdió. Bueno, llegamos al final y antes de cerrar quiero dejarte con algo que no me puedo sacar de la cabeza desde que empecé a preparar este video.

Si tú fueras Clek, si mañana amaneces y ya todo el mundo sabe tu nombre, ya circularon los videos sin máscara, ya no hay manera de dar marcha atrás, ¿qué harías?  Quitarías la máscara, la seguirías usando de todas formas, porque hay algo interesante ahí. Daft Punk eligió el momento. Ghost siguió adelante con nuevos personajes.

Bookethe nunca dejó de usar la cubeta, aunque todo el mundo supiera quién era. Cada uno respondió diferente y cada respuesta dice algo sobre cómo entienden su propia obra. ¿Cómo crees tú que va a responder Cleck? Escríbelo en los comentarios. En serio, porque esa pregunta no tiene una respuesta correcta y me interesa mucho saber cómo piensa la gente que ve este canal.

Y hay otra pregunta que quiero hacer. Esta es más incómoda. Si fuiste uno de los que puso el link en los comentarios del video anterior. Sin juicio, sin groserías, te lo juro. ¿Qué te llevó a hacerlo? ¿Fue emoción? ¿Fue querer compartir algo que encontraste o fue algo más? No te estoy atacando, te estoy preguntando de verdad, porque creo que si somos honestos con nosotros mismos sobre por qué hacemos lo que hacemos, aprendemos algo y eso aplica para todos, no solo para los que pusieron el link, para todos los que consumimos arte, para

todos los que alguna vez spoileamos algo sin pensar, para todos los que alguna vez pusimos nuestro ego por delante de la experiencia del otro. Yo también me incluyo ahí porque al final de eso se trata este canal, no de tener razón, de entender mejor lo que pasa cuando la música toca algo real en nosotros y de poitrin con máscaras o sin ellas, claramente está tocando algo real.

Si este video te hizo pensar, compártelo con ese amigo que todavía no los conoce, con ese baterista que cree que la técnica lo es todo, con cualquiera que crea que el arte es solo entretenimiento, porque no lo es. Nos vemos en el próximo.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *