LA PELEA FINAL DE MARCOVICH Y SAÚL HERNÁNDEZ: CAIFANES

LA PELEA FINAL DE MARCOVICH Y SAÚL HERNÁNDEZ: CAIFANES

Caifanes le dio vida al rock mexicano. Construyó ese famoso término del rock en tu idioma. Fueron la primer banda nacional en llenar el auditorio, el palacio de los deportes, le abrieron concierto a los Rolling Stones, hicieron su propio plog de MTV, los invitaron a tocar en Woodstock. En todo fueron pioneros disruptivos y  exitosos. Aunque todo fue muy rápido.

Solo 6 años desde su primer hasta su último disco.  Solo 8 años duró Caifanes. Porque esta idea o concepto de ser los más grandes de un país tan grande como México, a ellos les importaba. Por dentro todo un desastre, una pelea que hasta la fecha se mantiene entre el guitarrista y el cantante, que él es una de estas personas que que navega con bandera de  ¿no? Markovic parece ser el villano, Saúl el héroe.

 Sin embargo, los otros consideran que estos problemas los mataron sin ser ellos los responsables. Juanes  en ese momento no era un gran cerebro, era un gran equipo. No hablo por mí porque pues yo creo que podría seguir trabajando con cualquiera de los dos. ¿Por qué solo 6 años de duración?  Porque llamados la mejor banda mexicana.

 ¿Por qué Caifanes? ¿Por qué la pelea? Hablemos de la célula que  explota, las nubes, el viento, los dioses ocultos, la piedra, la tortuga o hasta la negra Tomasa. Hablemos  de Caifanes. Cinco miembros. Todos chilangos menos uno. Ese único no defeño, Alejandro Markovic, el guitarrista argentino de nacimiento, posteriormente naturalizado mexicano.

 Llegaba a sus 16 años en 1976 a la ciudad de Puebla. Huyó junto con toda su familia de esos conflictos políticos argentinos tras el golpe de estado, tras esta dictadura que tenía a todo ese país lleno de miedo, controlados, frenados. Fue por esto que toda la familia Markovic llegaba a nuestras tierras. Se mudaron pronto a la ciudad de México y el hermano de Alejandro, Carlos, estudiaba cine.

Necesitaba reunir dinero para poder financiar su tesis. Así que le pedía a su hermano que reuniera a sus amigos a una fiesta, que formaran rápidamente una banda y cobraran la entrada para así ganar algo de billete. Markovic juntó a otros dos, Alfonso André, el baterista y el bajista cantante principal, Saúl Hernández.

 Tocaron en esa fiesta, decidieron posteriormente formar su propia banda a la que le titularon Las insólitas imágenes de Aurora. Así que podríamos decir que el hermano de Markovic fue quien los unió, quien formó la banda, pero también quien les dio el adiós. Porque unos 10 años más tarde, cuando todo se despedazó, cuando llegaron a los golpes Saúl y Alejandro en un concierto en San Luis, le dijo adiós al grupo. Caipanes, se acabó.

Bajo el nombre de las insólitas, nunca lograron sacar un disco como tal. No consiguieron que se publicara, sin embargo, sí hay algo de videos.  El proyecto solo duró un par de años, ya que esto no era negocio y a Markovic le habían propuesto tocar para un artista ya consolidado.

 Se fue como uno de los guitarristas de su paisano, Laureano Brizuela. Y no  me importan los momentos. Saul quedaba completamente solo porque Alfonso André también consiguió un trabajo formal. Reclutó entonces a otro de sus amigos, Diego Herrera, un tecladista, y siguieron persiguiendo el sueño de convertirse en artistas.

 Y es que en estos momentos México atravesaba una época clave, 1985. El rock por fin estaba liberado. Sé que hablar de política o historia aburre, pero en este caso es esencial y créanme que lo intentaré hacer breve. Cuando sucedió la matanza de Tlatelolco en el 68, todo se censuró. Esta rebeldía de la juventud con los famosos hippis, con la marihuana, con esa influencia americana o inglesa del pelo largo, del no bañarse, de vivir en comunas, era lo más penado posible, a tal grado que fueron perseguidos y asesinados. Muchos de

aquellos jóvenes. Woodstock en Estados Unidos fue un movimiento de intento de liberación a estos padres y políticos conservadores. Lo mismo sucedió en México con el festival de Abándaro, donde surgió el TRI. Pero todos estos desastres, toda la marihuana, todo lo que no era seguir las reglas era considerado satánico, en específico el rock. Esa era la forma de controlar.

 A través del miedo, los presidentes y alcaldes le decían a las madres que le impidieran a sus hijos escuchar esta música diabólica. No le daban oportunidad a ninguna banda de ser escuchada en la radio, mucho menos en la televisión. Solamente se le daba difusión a lo que Televisa y Azcárraga quisieran, a Emanuel, José José, Juan Gabriel, lo más entre comillas, amistoso, romántico, lo más conservador.

Al tri le cerraban las puertas. a Carlos Santana, el guitarrista mexicano que la rompía en Estados Unidos cuando venía a tocar conciertos en México, nunca le abrían las puertas del DF, lo mandaban a Guadalajara o a Querétaro, pensando que en esas ciudades con menos habitantes no importaba si venían a satanizar con esa música.

 Lo mismo cuando se presentaba Rod Stuart. Fueron ellos los primeros artistas internacionales que se atrevieron a tocar suelo mexicano a pesar de conocer toda esta censura. Esto provocó un retraso significativo del rock en México contra el rock estadounidense o el inglés, algo muy similar a lo que sucedió en Argentina. México buscaba entonces su propia identidad.

 Se formaban bares o cantinas clandestinas donde se le daba la oportunidad de que tocaran esos jóvenes que poco a poco rompían con estos estigmas que se tenían puestos. De ahí surge el mítico recinto de Rocotitlán, pues justamente en estos lugares fue donde Diego y Saúl conocen al bajista también chilango Sabo Romo. Lo invitan a unirse a su banda, le piden al ex baterista Alfonso que regrese con ellos y accedían los cuatro.

 Por lo tanto, estos cuatro chilangos, sabiendo que ya existía una escena del rock en México, formaban su propia banda, caifanesme porque  me muero. Existen diferentes versiones de dónde viene el nombre. A una persona quejumbrosa e inconforme en los años 40s en México se le decía un caifán. También se le decía Kaifán a un tipo resistente al engaño, al que busca en el alma su recompensa.

 O bien la versión que muchos aseguran es la correcta, una película de 1967 llamada Los Caifanes diseñaron el logo buscando esta identidad y conexión con nuestras raíces, con aquellas civilizaciones antiguas mexicanas.  una tipografía que simulaba a lo prehispánico, a pesar de que su sonido no tenía, al menos en ese momento, un sonido prehispánico mexicanizado.

 Y es que ese sonido no se conocía. Ese sonido ellos lo fueron descubriendo, lo instalaron para mezclarlo con el rock. No es ningún descubrimiento de mi lado decir que su máxima inspiración fue The Cure, la banda inglesa que estaba en su máximo apogeo a finales de los 80s, teniendo un sonido hasta cierto punto gótico, un tanto oscuro, unos peinados y maquillajes de la misma forma.

 Tenían ellos preparados al menos cuatro canciones o rolas, como les decían. Solamente faltaba la disquera, la oportunidad de tocar. Se acercaron a CBS México y el productor principal de inmediato los rechazó por su forma de verse. Les dijo, “Parecen putos.” Siguieron su camino tocando en Rocotitlán hasta que se fueron poco a poco popularizando entre los roqueros mexicanos y hasta en los argentinos.

 Los invitaron a ser teloneros de Miguel Mateos y ahí fue donde su vida cambió. Conocieron al cachorro López, un argentino productor de Miguel, quien era y es  una leyenda. Antes de ser productor, él fue integrante de una de las primeras bandas argentinas de rock, los abuelos de la nada. La otra noche te esperé bajo la  lluvia dos  horas.

De ahí fue que conoció a Andrés Calamaro, siendo uno de sus productores emblema a lo largo de su carrera lo mismo del ya mencionado Mateos.  sin molestar a nadie. Le ha hecho música al salmón, es decir, a Calamaro, a los enanitos verdes, a muchas bandas mexicanas. Es más, hasta se ha aventurado en el pop de nuestro país.

 Es el genio detrás de mucho de lo hecho por Cristian Castro, Reik, Julieta Venegas y hasta Velanova. Pues ese mismo cachorro, tras verles abrir el concierto de Miguel Mateo, se acercó con ellos. les dijo que podría ayudarles sin pensarlo un poco, aceptaron y fue entonces que consiguieron gracias a él su primera oportunidad. En 1988, Caifanes publicaba de la mano del cachorro López con solo cuatro miembros, sin Markovic, con Saúl como compositor de todas las letras y aparte como guitarrista principal presentaban el álbum Homónimo, su debut, Caifanes.

 Cuatro discos publicados en total. Los fanáticos varían bastante en decir cuál es el mejor o cuál es su favorito. Dicen que habla mucho de ti, cuál sea el tuyo. En mi caso, sin duda y con diferencia, es justamente este, el primero. Porque me muero. Desde que tengo uso de razón, me sé al derecho y al revés las 11 canciones.

Provocado claramente por el gusto de mi padre hacia Caifanes. A mí de chico este sonido se me hacía normal. Crecí con él. Ahora, con el paso del tiempo escuchando otras bandas mexicanas de esa época, me parece impresionante el cómo lograron ese sonido, de dónde sacaron esa inspiración incorporándolo todo, el sonido gótico, la voz aguda de Saúl, el bajo espectacular de Sabo y mi parte favorita de esta primer rola, los teclados y el final de Diego Herrera.

Tal vez tenga yo un sesgo fuerte con este disco por mi favoritismo hacia él, pero en verdad todo me encanta. Amanece, ¿será por eso? Perdí mi ojo de venado. Y claro, las más conocidas. Tomaron un son cubano de 1937 de nombre Bilongo para mexicanizarlo, imprimirle este sello de cumbia nombrándolo la negra Tomasa.

 que cuando se va  de casa triste me Mientras grababan y editaban este exitoso debut, fueron a una taquería en sus típicas vestimentas negras oscuras góticas con el maquillaje en el rostro y los pelos despeinados.  Se acercó con ellos un señor de gran edad para compartirles un mensaje. En ese momento el señor se levanta y se acerca a la mesa y pensé, “No, pues ya cayó pedo, ¿no? Definitivamente.

” Y trae una servilleta y dice, “Quiero decirles y felicitarlos por los huevos que tienen para salir hacia la calle”. dijo, “Me inspiraron para escribir unas líneas y aquí se las dejo, si ustedes me permiten.” Un se un caballero el señor le dije, “Muchas gracias, muy amable.” Tomó la servilleta. El señor se va.

Abrimos la servilleta y lo primero que leo fue lo que me inspiró para hacer esta canción. Las primeras líneas decían, “Préstame tu peine y peiname la Y entonces arte.  yame al  el ojo clínico que tuvo Cachorro López con ellos es de agradecerle. Una banda mexicana haciendo este nivel de música merece todo mi respeto por el cachorro.

Él tomó sus relaciones argentinas para invitar a un guitarrista y cantante que tal vez conozcan de nombre Gustavo Serati para que él colaborara y tocara su instrumento en la bestia  humana. Rápidamente se convirtieron en la banda mexicana. Se creó este concepto del rock en tu idioma, donde se incentivaba a los jóvenes de este país a solo consumir el producto nacional.

 Caifanes traía sus conciertos como teloneros a la  vecindad Los amantes de Lola o Fobia. Tocaron por primera vez en el Auditorio Nacional. Entre Miguel de la Madrid y Salinas de Gortari. No les quedó de otra más que aceptar el destino de la música. Esto también es arte. Esto no es diabólico. Esto merece ser escuchado. Así que llevaban a Caifanes a los mejores recintos de toda la República.

Se reencontraron Saú y Markovic en una fiesta. Le confesó que era muy complejo ser el letrista, es decir, el escritor de las canciones y al mismo tiempo cantante y también el guitarrista principal. Alejandro le dijo que podría salir de su trabajo con Laureano Brizuela para volver a sus inicios, a su banda original, aunque ahora tuviese otro nombre. Saú aceptó.

 Markovic también. Sabo no estaba contento con saber que eran ahora una banda de cinco. Sin embargo, la mayoría daba el sí y como todo estaba creciendo en cuanto a ventas y popularidad, mejor enfocarse en su música que en su sentir. Viajaron hasta Nueva York para grabar su segundo álbum. Ahí el cachorro López les presentaba a otro productor argentino quien revolucionó esta industria, Gustavo Santa Olaya.

 Fue él quien le dio éxito a Cafeta Cuba, quien prácticamente le entregó ese sonido único a Molotov para después incursionarse en las bandas sonoras. Ha ganado dos óscares. Hizo todo el soundtrack de Amores Perros. Hoy trabaja para hacer todo el sonido del videojuego más exitoso en la actualidad, de Last of Us.

 Es decir, que ellos siempre estaban rodeados de genios. Junto a Santa Olaya, al cachorro y en la gran manzana en Nueva York escribieron y grabaron el conocido diablito cabeller antes que piense.  El nombre oficial es Caifanes volumen 2. Sin embargo, en la portada decidieron incorporar elementos mexicanos como algo de flores, un ángel y la figura del diablito que aparece en la carta de la lotería.

 Es por esto que al álbum se le puso el apodo del diablito y así todos lo conocemos el día de hoy. Markovic llegó para revolucionar el sonido de Caifanes. Cuenta él que desde que llegó a México su gran sueño era convertirse en músico e impregnar este sonido mexicano en el rock. Aparte hacerlo sin copiarle a Santana o sin parecerse a él. Hacer algo propio.

 Mariachi con guitarra acústica con eléctrica, trompetas marimba. México y el rock todo junto para traer tal vez  el mejor tema de la banda.  Me ve toda materia, pero no. Saú quiso conservar esta esencia gótica muy de curesca que tenían y lograron meter en una misma rola ambas partes, lo gótico con lo mexicanizado. No puedo andar  a datas.

Serán los dioses ocultos.  Serán tú. Les hablaba yo en un inicio de la matanza de Tratelolco del 2 de octubre, donde aquellos jóvenes que se levantaban de su silencio, del intento de opresión por parte del gobierno fueron asesinados. Intentaron exterminar este grito de auxilio por no dejarlos ser como ellos eran.

 Este acontecimiento dejó marcado a Saul en su infancia y ahora que su voz tenía millones de oídos pendientes de lo que quisiera contar, escribía en la memoria de todos aquellos que fallecieron en Tlatelolco, antes de que nos olviden, antes de que nos olviden.  Rompieron su propio récord de ventas, su propio récord de popularidad, abrieron camino a nuevas bandas, impulsaron a nuevas bandas y fueron invitados por la banda.

 Al tocar sodasteréreo en México, su amistad con Serati pasaba de ser solo de fiestas y de eventos en la noche para hacer música juntos en un mismo escenario. Pero algo más queda, algo más queda.  a este escenario vamos a invitar unos amigos.   No  güey. Solo que este grupo duró poco por los conflictos internos, por los problemas personales y tal vez también por la saturación.

 Tanta música hecha. recién habían abandonado el estudio, habían publicado El Diablito cuando partían de nueva cuenta a los Estados Unidos para producir su tercera entrega, el silencio. Muchos consideran que este es el álbum más importante del rock mexicano, el más influyente, el más  grande.

 Ahora no fueron a Nueva York, sino que a Wisconsin para que se los produjera Adrien Bellu, exmiembro de una de las bandas más influyentes de la historia, King Crimson. En el silencio quedó claro que las estrellas eran dos, Saú Markovic, cantante y letrista con el guitarrista. No culpo a aquellos que los hicieron los más populares porque esa voz y esa guitarra tenían que resaltar.

  Vamos a dar una vuelta al cielo para ver  eterno. No dejes que nos toma el  amor.  Sin embargo, los demás tomaban como injusto esta no popularidad hacia ellos, en específico Sabo y Diego, el bajista y tecladista. Y también con ellos voy a estar de acuerdo.

 Estos dos instrumentos diferencian a Caifanes de muchas otras bandas, pero ellos no eran quienes decidían lo que la gente hacía, a quién entrevistaban, a quién le pedían fotos, de quién querían conseguir autógrafos. Naturalmente, en las bandas, la gente busca primero al cantante, al guitarrista y luego a todos los demás. Sabo nunca estuvo de acuerdo con la llegada de Markovic con que fueran cinco y ahora menos con esta lucha de egos.

 de quién era el principal. A pesar de que llegaron a su primer millón de discos vendidos con el silencio, él renunciaba a la banda. Caifanes perdía a un miembro esencial y el camino fue replicado por Diego Herrera. Se quedaban entonces sin bajista y tecladista, tres nombres y ya no más continuaron.

 La banda no se separó, pero por dentro ya estaban destruidos. habían llenado el palacio de los deportes. Se convirtieron en la primer banda mexicana y lograrlo y no les importaba. Hicieron su propio MTV un pluged. Todo seguía mal. Los invitaron a tocar en Woodstock y hasta lo rechazaron. Pero más música sí. Nos situamos en 1994 para encontrar el último disco de la banda, El nervio del volcán.

Demasiado orgulloso del nervio del volcán por motivos  estrictamente personales. Bueno, pues ese era un proyecto personal. No era un proyecto de C fans, no era algo grupal. Un día en el cuarto de ensayos yo,  y eso es una anécdota que está en el libro, me empezó a entrar una reflexión muy poderosa, la de hacer una guitarra eléctrica con la potencia del rock, pero con sonido latinoamericano, además con la premisa de que esa guitarra no sonara a Santana.

Con solo tres miembros construyeron y armaron otra joya, la última, donde sin duda se encuentra la mejor versión de Markovic como guitarrista.   con la eléctrica o también con la acústica. Hacia el  miedo con tus sueños,  donde se desprende otro de los temas más populares de toda la historia de esta agrupación.

Afuera,  afuera tú no existes. Sol. De nueva cuenta, el millón de copias vendido. De nueva cuenta gira por grandes recintos. De nueva cuenta, peleas. La salida de Sabo y Diego no significó el fin de los conflictos, ya que esos problemas generalmente eran entre los dos principales. Se dice que a media gira llegaron hasta los golpes.

 No se hablaban, no se volteaban a ver, solo lo hacían por trabajo, por dinero. El volcán fue un gran éxito y a la vez un gran fracaso por mi éxito personal, ¿no? O sea, el hecho de que de que los reflectores voltearan además a mí, además de él, a mí, eso fue la la eso fue la la gota que derramó el vaso. Markovic siempre argumentó que Saúl no quería compartir, que él siempre quería ser la estrella, el número uno, el que acaparara los reflectores y Saúl no decía nada.

 Markovic hasta la fecha se ha empeñado en tumbar o intentar tumbar su legado, que él es una de estas personas que que navega con bandera de  ¿no? El cantante siempre en silencio, deja que el tiempo hable por sí solo. Sin embargo, estamos aún en la unión o supuesta unión de Caifanes, 1995. Cuando entrevistaban a los fans, ellos sabían que el fin estaba cerca, preferían que terminaran de forma amistosa y no fue así.

 viajaron a Colombia y en una entrevista dejaban ver claramente que esto ya no podía más. A 11 años de estar juntos, ¿qué tienen  en común todavía entre ustedes? El esqueleto. Hablaba la entrevistadora de 11 años estando juntos, cosa que no era cierta. 11 años desde que se conocieron. 11 años atrás empezaron las insólitas.

 Sin embargo, trabajando como caifanes solamente 5 años, desde el 90 hasta el 95, pues en esta misma gira del nervio del volcán se despedazó el grupo. Un concierto en San Luis Potosí fue el último momento de la banda mexicana más influyente en conjunto. El hermano de Markovic, el que los juntó en un inicio, subió al escenario para intentar limar asperezas, para juntarlos para que se abrazaran.

 Esto no se pudo, parece que se iban a golpear. Y entonces decía la última frase, panes, se acabó. Lanzaban al poco tiempo el comunicado oficial asegurando que esto ya no podía dar más. Solo cuatro álbumes, cuatro que fueron suficientes. Saúl no frenó y formó una banda más. Poco a poco se fueron sumando los anteriores integrantes al proyecto de Jaguares, donde lanzaron nueva música, donde tocaban también varios de sus grandes éxitos, del silencio o el diablito.

 Se dedicaron a putearse auténticamente Saú y Alejandro en el sentido figurado y en lo literal, porque lanzaba un libro Markovic hablando de esta personalidad compleja e insoportable del cantante solo para putearlo y en persona puteándose a golpes. Detrás de un escenario en un festival se encontraron por casualidad y se dice nada confirmado que el exgitarrista le intentó dar la mano.

 Hernández lo ignoró, lo fue a buscar nuevamente, se agarraron a golpes y Markovic terminó hospitalizado. A pesar de todos estos conflictos y del paso de los años, su música siguió siendo igual de importante que recién lanzada. Atravesó generaciones llegando de la generación de mi padre hasta la mía. Los fans de CPA, quienes estuvieron ahí desde su concepción, merecían un reencuentro.

 No como jaguares, no con invitados especiales  como Caifanes con los cinco Sabo, Alfonso, Diego, Alejandro, Saúl. Este momento se dio en 2011 en un Vive Latino. Se reencontró esta agrupación que marcó  una era, que abrió un camino. No quiero decir que es la banda de rock más grande mexicana porque algunos querrán argumentar que Maná es rock.

 Y está bien, no le pongamos un título, simplemente digamos la banda más influyente, porque eso sí fueron. Regresaron los cinco, dieron una serie de shows por todo el país. Me tocó asistir en mi ciudad, mientras que la relación entre Saú y Markovic parecía haber saneado. Se abrazaban, sonreían, se volteaban a ver. Es más, hasta un beso le daba.

 Sin embargo, esto no podía aguantar mucho tiempo. Culpables, yo no sé quién es el peor. Tampoco sé si hay un héroe y un villano. No lo creo. Estoy convencido de que ambos tienen responsabilidad. A pesar de que siempre se ha sugerido que el malo de la historia, el loco, el destructor es Markovic, aunque él intenta siempre defenderse. Él decidió por la vía legal y sin darme la cara por medio de una carta notarial.

mandarme a decir que no requería mis servicios. Del 2011 hasta el 2014 juntos los cinco y en ese momento tomaban la decisión de prescindir nuevamente del guitarrista principal. Como les menciono, no sé exactamente quién es el que decide correr o despedir, pero parece ser que todo se reduce a tres nombres conflictivos: Hernández, Sabo, Alejandro, porque Diego es más callado y Alfonso no tiene problema con nadie.

 No hablo por mí porque  pues yo yo creo que podría seguir trabajando con cualquiera de los dos. Desde ese momento y hasta la fecha han estado en constantes giras y descansos. Zócalo Nacional, muchos festivales, cambios de miembros, por ejemplo, Sabo, quien se manifestó en contra de que su show estuviera teniendo muchos tintes políticos dejando atrás solo el rock.

 Es decir, que hablaban mucho, soltaban mensajes a favor de tal o cual partido y se olvidaban de su esencia hasta que hace poco tiempo lo despidieron de la banda. Hoy solamente restando tres de los miembros estelares, el baterista quien nunca ha abandonado el barco, Diego y Saú. Yo no me quiero meter en temas de opiniones, ese terreno no me pertenece y mucho menos si estamos hablando de su música, de su legado, de su influencia, de lo que hizo grande a Caifanes.

 Sin embargo, estoy seguro que ni el cantante ni el guitarrista son del todo santos. Claramente son ellos responsables de que cada cierto tiempo sufran cambios a pesar de todo el éxito y de las ventas. Dentro de la vida de Markovic hay mucho  para hablar. Su esposa ha salido a declarar situaciones bastante fuertes, como una violencia incluso hasta física de él para con ella y hasta con sus hijos,  asegurando que él es un narcisista y sociópata.

 De Saúl también se han dicho  infinidad de cosas. Alejandro ha tenido varias etapas de grandes complicaciones de salud, pasando por un cáncer de próstata y en el momento en el que escribo este guion se  encuentra en coma tras un derrame cerebral sufrido hace un par de semanas, situación que conmovió a los otros miembros de tal forma que durante un concierto Hernández dejó atrás sus problemas y mandó mensajes de apoyo hacia su situación de salud.

 Sin embargo, el verdadero debate me parece que tendría que ser elegir no entre un miembro o el otro. Elegir de entre lo que ellos dejaron. El caifan es uno, el diablito, el silencio o el nervio del volcán. Encontrar estas diferencias entre cada uno, a pesar del poco tiempo que transcurrió entre sí. Solamente 6 años desde el primero hasta el último.

Tal vez no es el cierre ideal. Tal vez nos falte darle una mejor despedida a esta gran banda de una mejor forma. Tal vez estaría mejor si entre todos decidieran callarse sus problemas, pero eso es un simple tal  vez. Ya lo decían ellos mismos, vamos a hacer un silencio porque hoy al ver como los años transcurren, como las arrugas llenan sus caras y las  canas su pelo, confirmamos que la vida no es eterna y que tarde o temprano todos nos terminaremos convirtiéndonos en recuerdos.

  Pero mientras llegue ese día, antes de que nos olviden, seguiremos caminando entre nubes, buscando respuestas afuera, dejando que el viento vuele lo dicho, lo peleado,  lo herido, solamente pidiéndoles, “No dejen que esta historia muera, que Caifanes no termine, porque sí iniciaron  en una época oscura de represión, de ser clandestinos, donde gritaron, “¡Nunca nadie me podrá callar!” Hoy toca extender  este legado sin duda hasta morir.

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