La Terrible Historia de Willian Levy | Carla Estrada Le Cobró Los Favores

La Terrible Historia de Willian Levy | Carla Estrada Le Cobró Los Favores

¿Qué tal, amigos? Bienvenidos sean a un video de tutorialesí. Pónganse cómodos, agárrense fuerte y prepárense para tomar algo, porque hoy vamos a meternos en una de esas historias donde la cara bonita no alcanza para tapar todo lo que se dice detrás. Hoy vamos a hablar de William Levy, el famoso Brad Pitt cubano, el galán de ojitos claros, cuerpo de tentación y sonrisa de comercial que durante años fue vendido como el hombre perfecto de las telenovelas.

 Pero no se vayan con la finta, amigos y amigas, porque detrás de esa imagen de príncipe caribeño también hay un expediente cargadito. Pobreza extrema, hambre, abandono paterno, romances de alto voltaje, infidelidades descaradas, pleitos con Elizabeth Gutiérrez, escándalos en mansiones, reportes policiales, acusaciones gravísimas y una vida personal que parece, para muchos resultó muy retorcida, incluso más que cualquier novela que haya protagonizado, porque William Levy no es solamente el cubano que salió de la miseria y conquistó cámaras.

Desafortunadamente por las circunstancias en que sea, yo no me meto mucho en la política, pero es difícil, ¿no? La situación. Gracias a su físico también es un hombre que según las malas lenguas dejando por el camino mujeres heridas, familia rota, demandas incómodas, versiones turbias y escada de los que ni su mejor ángulo han podido borrar.

 Hoy vamos a contar su historia sin hacerle el atol espeso. Desde su infancia marcada por el hambre en Cuba, su llegada a Miami, sus inicios como modelo, los rumores sobre sus favores en Televisa. El circo de cuernos comilló durante años a Elizabeth. Las acusaciones más delicadas, los pleitos domésticos, los problemas legales y es actualidad donde se vende como hombre renovado, mientras el pasado todavía le respira en la nuca.

 Así que no se confíen con los ojitos bonitos ni con el cuerpo de Galán, porque esta historia viene cargada de traiciones, lodo, deseo, poder, excesos y mucha verdad incómoda. Ahora sí, sin más preámbulo, vámonos a lo que nos truje Chencha. Y amigos, para entender a William Levy, hay que empezar donde casi nunca empieza la foto bonita en el hambre.

Porque antes de ser el galán de ojitos claros y antes de los músculos, antes de Televisa, antes de las portadas y antes de que lo vendieran como el Brad Pitt cubano, William Gutiérrez Levi nació en 1980 en Cojimar, Cuba, en medio de una pobreza de esas que no se cuentan para dar lástima, sino para entender de dónde viene tanta ambición, tanta hambre de fama y tanta necesidad de comerse el mundo a como de lugar.

 Su madre, Bárbara se embarazó de él cuando apenas tenía 17 años. Era prácticamente una muchacha, un adolescente cargando una responsabilidad enorme. Y el padre de William, según se ha contado, no se quedó a enfrentar nada. Salió huyendo, dejando a Bárbara con un hijo en brazos y una vida durísima por delante.

 Así que William creció sin esa figura paterna firme en una casa donde la necesidad no tocaba la puerta, vivía adentro. Eh, mis sueños fueron quebrados en ese momento. Claro. [risas] Se ha contado que llegaron a vivir hasta 14 personas asinadas en el mismo lugar, durmiendo de cuatro en una sola cama, compartiendo espacio, calor, hambre y desesperación.

 Y aquí no estamos hablando de pobreza maquillada para entrevista, estamos hablando de una infancia donde la comida era una batalla diaria. Según él mismo ha relatado, sobrevivían con un pan al día y una ración mínima de pollo al mes por persona. Imagínense eso, amigos. Un niño creciendo con el estómago vacío, mirando como los adultos estiraban lo posible para que alcanzara algo.

 La desesperación era tal que su abuela les daba vasos de agua con azúcar para engañar al hambre. Agua con azúcar, amigos, eso no es una anécdota bonita de superación. Eso es una infancia marcada por la escasez, por la frustración y por esa sensación de que si algún día lograras salir, no quieres volver jamás al mismo hoyo.

 Y quizá ahí nació parte del William que después vimos, el hombre obsesionado con triunfar, con tener, con gustar, con dominar el espacio donde entra, porque cuando vienes de no tener nada, a veces la fama no se vuelve un sueño, se vuelve una venganza contra la miseria. Eh, que no tengas libertad. te quitan completamente todo.

 O sea, porque yo creo a los 15 años, gracias a su padrastro, William logró salir de Cuba y llegó como refugiado político a Miami. Y el choque fue tan brutal que pasó de las carencias extremas a ver por primera vez un refrigerador lleno, algo tan común para muchos, pero para él fue casi una escena de ciencia ficción, comida disponible, abundancia, opciones, cosas que en su niñez parecían lujo de otro planeta.

Pero llegar a Estados Unidos no significó que la vida se le arreglara como por arte de magia. No, amigos, la necesidad siguió ahí, solo que con otro paisaje. William tuvo que trabajar como albañil bajo el sol, ganando entre 20 y 50 al día. Nada de alfombra roja, nada de camerino, nada de asistentes, puro sudor, espalda quemada, cemento, cansancio y ganas de salir adelante hasta que la cara y el cuerpo empezaron a jugar a su favor.

 Su suerte cambió cuando una agencia de modelo lo descubrió en un centro comercial y ahí comenzó la transformación. El muchacho que venía de la pobreza empezó a entender que su físico podía abrirle puertas que la vida le habían cerrado durante años. Yo pude estar sin comida, pude pasar hambre, pero eso no es lo que me marcó, ¿sabes? A mí eso no me marcó nunca.

 Lo pusieron a modelar, a posar, a vender [música] imagen. Incluso llegó a hacer trabajos bastante atrevidos, modelando hasta en ropa interior en las redes sociales. Y miren qué ironía, el cuerpo que en su infancia cargó hambre y carencia terminó convirtiéndose en su boleto de salida. Así entró poco a poco a la televisión, pero su gran salto a la fama en México llegó envuelto en uno de los rumores más venenosos de su carrera, porque cuando William Levy empezó a subir en Televisa, no faltaron las voces que dijeron que no

todo había sido talento, disciplina y buena suerte. No, señores, la polémica Newka Marcos, que si algo no tiene es filtro, gritó a los cuatro vientos que Levi había escalado haciendo trabajitos y favorcitos con su traje de Adán a la famosa productora Carla Estrada. Así, sin anestesia, sin rodeos y con toda la lengua filosa que la caracteriza.

 Según [música] esas malas lenguas, Carla Estrada había quedado deslumbrada con el físico del cubano y esa supuesta cercanía le habría abierto el camino hacia su primer gran protagónico. Claro, tanto William como Carlas siempre lo negaron y hay que decirlo oficialmente, nunca se comprobó nada. Aunque como decía mi tía Chuchis, cuando el río suena es porque chisme lleva.

 Me da mucha tristeza que la gente utilice a otras personas para subir o para llamar la atención. Pero en la farándula, amigos, hay rumores que aunque nadie pueda probar, tampoco se mueren. Se quedan rondando como fantasmas de pasío y este fue uno de ellos. El supuesto secreto de que William Levy se había acostado con la jefa para conseguir oportunidades quedó como una de esas historias que muchos repiten en voz baja.

 Otros niegan con indignación y otros prefieren dejar en el aire porque alimenta demasiado bien el morvo. Y aquí me pregunto yo, ¿será que ha sido el único que ha llegado con estos favores? Porque también se habla de, por ejemplo, Eduardo Yáñez con el señor Ernesto Alonso o del mismísimo Humberto Zurita.

 Total que muchos han llegado a ser protagónicos. de diferente manera, así que no hay que espantarse porque como dice el dicho, el que puede puede y el que no pues critica. Y ahí es donde la historia se pone incómoda, porque William llegó a México con una belleza muy difícil de ignorar y una industria donde los cuerpos también se negocian, se presumen, se usan y se convierten en moneda de cambio.

 Y la pregunta es, si fue solo talento o carisma, ¿fue puro atractivo comercial o hubo algo más detrás de esas puertas que nadie abre frente a las cámaras? Total que vayan ustedes a saber, no estoy yo para decirlo ni ustedes para saberlo, amigos. Y miren, como yo lo veo, es que es cierto de que William Levy pasó de una infancia de hambre en Cuba a convertirse en uno de los galanes más deseados de Televisa, pero desde el principio su ascenso no vino limpio de rumores, al contrario, llegó acompañado de esa sospecha venenosa de que en el

mundo del espectáculo a veces la cara bonita abre la puerta, pero el cuerpo completo puede abrir el despacho. Como dijo Angélica Chaín, llegó con una mano adelante y otra atrás, se las quitó y se hizo millonaria. extrañar o desear algo que nunca tuve. Amigos, si la infancia de William Levy fue dura, su vida amorosa ha sido un verdadero circo de cuernos, lágrimas, reconciliaciones, [música] anillos sin boda y una mujer que durante años pareció cargar con la peor parte del escándalo, Elizabeth Gutiérrez. William

conoció Elizabeth en un reality show en el año 2002 cuando ambos estaban buscando abrirse camino en el medio. Ella era guapa, talentosa, con presencia y terminó convirtiéndose en la madre de dos de sus hijos. Christopher y Kayley. Pero lo que pudo haber sido una historia bonita de dos jóvenes luchando juntos por salir adelante, terminó convertida en una relación tóxica de más de dos décadas, llena de idas, vueltas, rupturas, reconciliaciones y humillaciones públicas.

 Porque aquí viene el detalle, amigos. William le dio anillo de compromiso, no uno, sino hasta tres lujosos anillos. Pero amigos, boda, lo que se dice boda, jamás llegó y eso ya desde ahí huele raro, porque una cosa es no creer en el matrimonio muy moderno, muy libre y muy de no necesitamos papeles y otra muy distinta es tener a una mujer durante años, darle hijos, darle promesas, dale anillos, pero nunca darle el lugar completo de esposa.

 Y mientras Elizabeth parecía seguir apostando por la familia, William se fue convirtiendo en el galán que muchas desean y que según las malas lenguas no sabía decir que no. Hay diferentes tipos de amor, o sea, el amor que tengo a mis hijos, el amor que tengo a mi mamá, el amor que tengo a mi tía, el amor que tengo una pareja. La fama le subió como la espuma y con ella llegaron los rumores de infidelidades, los nombres de actrices, las fotos sospechosas, los chismes de foro y esa imagen de hombre que podía tenerlo todo y aún así seguir buscando

más. Uno de los escándalos más sonados explotó en el año 2008 durante Cuidado con el ángel cuando lo relacionaron con Mait Perroni. La química entre ellos era brutal, de esas que el público siente, aunque la producción diga que todo es actuación. Y claro, el chisme empezó a correr que si los besos eran demasiado reales, que si las miradas no eran de libreto, que si detrás de la cámara había mucho más que compañerismo.

 Según versiones de la época, el asunto habría sido tan descarado que Elizabeth tuvo que presentarse en los foros de Televisa para enfrentar directamente la situación, o sea, enfrentar a su amante. Imagínense el cuadro. La mujer oficial llegando al territorio donde se estaba cocinando el rumor, buscando respuestas y quizás mirando a la supuesta tercera en discordia a la cara.

 Eso ya no era un chisme de revista, eso era una escena de telenovela, pero sin música de fondo. Y William Levy estaban juntos. Claro, lo han dicho toda la vida. Yo creo que es un tema ya superdesgastado. Al año siguiente, el escándalo volvió a repetirse con Jaqueline Blacamontes durante sortilegio. Y aquí el asunto fue todavía más incómodo porque años después Jacki contó en su libro biográfico que sí tuvo una relación con Willian Levy.

Así que cuando el río lleva piedras es porque lleva agua o algo así está la cosa. A poco no, amigos. Y no solo eso, también dejó entrever que la historia terminó cuando Elizabeth Gutiérrez quedó embarazada de su segunda hija, acusándola de que se embarazó con tal de retener al hombre. No, amigos, eso sí está durísimo.

 Y ahí, amigos, se armó el relajo porque muchos interpretaron aquello como si Elizabeth se hubiera embarazado para retener al cubano. Una versión durísima, injusta para algunos, pero muy repetida en los pasillos del espectáculo y también así hizo mi tía Chuchis. Así que otros dijeron que Jacky simplemente contó su verdad y que William nunca fue tan libre como se vendía.

 Lo cierto es que la imagen de Levi como hombre comprometido quedó otra vez en entredicho y no paró ahí. Con los años a William se le vinculó también con otras mujeres famosas como Shimena Navarrete al traer Garabo y Bárbara López. Algunas versiones nunca pasaron del rumor, otras se quedaron como chismes de pasillo, pero todas alimentaron la misma narrativa.

 El galán cubano tenía una debilidad peligrosa por sus coprotagonistas y por las mujeres que lo rodeaban. Este sí le hacía honor a Loco Valdés, porque decía Loco Valdés, “El hombre que es mujeriego es un traidor canaya y William Levy no era ningún traidor canaya. Ese sí era de los meros buenos, de los hombres que no se andan por las ramas, ¿no, amigos? Eso sí está delicado.

Pues obviamente me gusta la mujer que si eso si eso implica ser mujero, pues soy el mujerereo más grande del mundo. Y mientras tanto, Elizabeth seguía ahí, a veces separada, a veces reconciliada, a veces defendiendo lo indefendible y a veces tratando de sostener una familia que parecía romperse cada vez que William entraba en una nueva producción.

Dice el dicho que a quién le dan pan que llore y parece que a William Levy le daban mucho pan. El escándalo más reciente de Cuernos llegó cuando Samadi Cendejas, actriz mexicana mucho más joven que él, durante las grabaciones de “Vuelve a mí”, ahí el rumor ya no se quedó solo en miradas de foro. Se dijo que los captaron comprando regalos de Dolce en Gabana y después entrando juntos a un hotel.

 [música] Además, ella llegó a llamarlo cariñosamente Ojitos Bonitos, un apodo que, aunque suene inocente, en medio de un chisme de infidelidad cae como gasolina al fuego. A poco no, amigos. ¿O es común que lo llamen ojitos bonitos? Bueno, a menos que no los tengas, a poco no. Y claro, la gente no tardó en sacar conclusiones. Que si ya andaban, que si Elizabeth otra vez estaba siendo humillada, que si William Levy no cambiaba, que si el galán seguía haciendo de las suyas mientras que la casa se caía a pedazos.

Porque esa es la parte más dolorosa de la historia, amigos. Elizabeth Gutiérrez no fue una novia pasajera ni una aventura marscenalista. fue la madre de sus hijos, la mujer que estuvo con él desde antes de que fuera el gran galán internacional, la que vio su ascenso, la que soportó el reflector de los rumores, las reconciliaciones y los desplantes.

 Y aquí la pregunta es, ¿acaso alguien le puso una pistola en la cabeza a Elizabeth Gutiérrez para que siguiera aguantando tanto? Pues como decía mi tía Chuchis, el que por su gusto es buey hasta la coyunda lame. ¿A poco no, amigos? Era un secreto a grito pelado que ellos dos eran mucho más que a mí.

 Y aún así, durante años pareció quedar en el papel más cruel. La mujer que espera, perdona, aguanta, vuelve, se ilusiona y después vuelve a aparecer en medio de otros escándalos. No, amigos, aquí ni [música] siquiera Cuquita Barca le ganaba. Era una actriz de la época de oro, de esas que eran sumisas y que el hombre hacía lo que quería y ella no hacía completamente nada.

 ¿Dónde hay de esas para irme a buscar una? Al final el expediente sentimental de William Levy no se entiende sin Elizabeth, porque ya fue el hilo que permaneció mientras alrededor del cubano iban apareciendo mujeres, hombres, bueno, algunos hombres también, quién sabe, no sé, pero habían rumores, cicatrices, tentaciones y sobre todo muchos escándalos.

 Y aunque él siempre intentó vender la imagen de padre amoroso y hombre de familia, la sombra de las infidelidades lo persiguió como perro flaco. Así que sí, amigos, Willy Levy salió de la pobreza, conquistó la televisión y se convirtió en una fantasía para millones de mujeres. Pero en el terreno del amor dejó una historia bastante más amarga.

Promesas sin boda a niños sin altar, mujeres señaladas coprotagonistas envueltas en rumores y una Elizabeth Gutiérrez que por años pareció pagar la factura de amar a un hombre demasiado deseado y según muchos demasiado acostumbrado a salirse con la suya. Eh, pues varios amoridos y era lo que a mí me decía, me hablaba por teléfono, dic, “Oye, ¿no sabes dónde está William? ¿Sabes qué? Estamos todavía grabando.

Es que amigos, cuando naces para olla del cielo te caen los tamales y pues William Levy nació así, nació pues con un físico atractivo y un porte muy buen mozo y pues todas las mujeres andan detrás de él y uno que es feíto ahí sí que nada le cae, amigos. La vida es injusta. Pero amigos, agárrense fuerte porque aquí dejemos el chisme de cama, los cuernos de foro y los romances de pasillo y entremos en la zona mucho más oscura del expediente de William Levy.

Porque una cosa es que lo acusen de mujeriego, de infiel, de galán que no se conforma con la casa, la pareja y los hijos, eso ya es lodo de farándula. Pero otra muy distinta es que cuando aparecen demandas, acusaciones delicadísimas y rumores de que ya no suenan a simple revistas de espectáculos, sino problemas mucho más serios.

 En el año 2010, William fue demandado en una corte en Los Ángeles por una joven. La acusación, según se reportó en su momento, era gravísima. Presunta agresión, tocamientos indebidos, daño psicológico y privación de la libertad. Y amigos, el asunto dejó de ser morbo barato, porque cuando se habla de una menor de edad y de señalamientos de este tamaño, ya no estamos ante el típico se besó con la coprotagonista o lo cacharon entrando a un hotel.

 No, amigos, estamos hablando de una denuncia que de haber avanzado pudo haberle reventado la carrera completa. El caso, sin embargo, terminó desapareciendo del mapa tiempo después y como suele pasar cuando una historia tan grave se apaga sin demasiadas explicaciones públicas, las versiones empezaron a correr. De manera extraoficial se dijo que el actor había llegado a un acuerdo económico millonario de alrededor de 2.

5 millones de dólares para cerrar el asunto y evitar que el escándalo siguiera creciendo. Oficialmente cada parte podrá contar su versión. Se le están imputando a William Levi y se lo voy a decir exactamente cuáles son. El primero es asalto sexual, el segundo es agresión con contacto ofensivo, pero lo que sí quedó fue la sombra porque hay acusaciones que aunque no terminen en sentencia pública dejan la mancha difícil de borrar.

 Y en el caso de William, esa demanda se convirtió en uno de esos episodios que a sus fansen no recordar, pero que sus críticos sacan cada vez que alguien quiere venderlo como caballero perfecto. Y si creían que ahí terminaban las versiones oscuras, pues no, amigos, porque también circularon rumores muy delicados alrededor de su vida íntima con Elizabeth Gutiérrez.

 Según supuestas filtraciones atribuidas a personas cercanas a la pareja, el estilo de vida de William, marcado por excesos, aventuras y presuntas infidelidades, habría tenido consecuencias dentro de la relación. Entre estos señalamientos se llegó a decir que William habría contagiado a Elizabeth con una enfermedad de transmisión sexual, una acusación durísima de esas que no solo hablan de infidelidad, sino de descuido, humillación y daño dentro de una pareja que ya venía cargando demasiadas heridas.

Y claro que decirlo y claro hay que decirlo. Esto quedó en el terreno de las versiones y rumores mediáticos, pero el simple hecho de que ese tipo de historia circular alrededor de ellos muestra hasta qué punto la relación entre William y Elizabeth fue vista como una bomba emocional llena de dolor, sospechas y secretos.

 Y vean, amigos, aquí quiero hacer una pausa. A poco si William Levy estaba enfermo de una enfermedad veneria de transmisión sexual, ¿quién se la habrá contagiado? Sería Jacqueline Blacamontes o Maite Perroni o quién más o Carla Estrada. No, hombre, no lo sabemos. Gente, he tenido momentos en mi vida donde he estado separado y he estado con alguien más.

Eso sí es verdad. Simplemente que nunca he dado detallades en mi vida. Pero si esto fuera poco, durante las grabaciones de la serie Montecristo en España volvió a correr otro rumor bastante oscuro. Se dijo [música] que Levi habría dejado embarazada a una compañera de producción y que presuntamente habría ejercido presión para que ella interrumpiera el embarazo.

 No, amigos, este cuate sí que está pesado. Y ahí otra vez entremos en el terreno pantanoso porque son versiones no comprobadas públicamente, pero muy graves por lo que implica. No estamos hablando solo de una aventura escondida, estamos hablando de un supuesto embarazo, depresión, [música] de una decisión íntima y de un escándalo de que de haber explotado con pruebas habría sido devastador para su imagen.

Aunque la neta a muchas mujeres esto no les importa. Lo único que quieren es ver a William Levy en la pantalla y decir, “Ay, ese bomboncito.” Aunque ese bomboncito ya esté bien enfermo, según dicen las malalenguas. Así que cuando se revisa el expediente de William Levy, no basta con decir que fue un galán infiel o un hombre rodeado de mujeres hermosas, no amigos. El asunto va mucho más allá.

Su nombre también ha sido arrastrado por acusaciones legales, rumores íntimos muy serios y versiones que pintan un lado bastante más turbio que el del simple conquistador de telenovela. Y aquí está lo incómodo. William Levy construyó su fama con el cuerpo, la sonrisa y esa imagen de hombre deseable.

 Pero esa misma imagen terminó rodeada de historias donde el deseo ya no veía sino peligroso, desordenado y cargado de consecuencias. Cuando le celebran la cara bonita, cuando la industria le perdona demasiado y cuando las mujeres alrededor terminan pagando el costo emocional, llega un punto en que la pregunta ya no es cuántas conquistó, la pregunta es, ¿cuántas heridas dejó detrás? Yo me gusta la mujer.

 Si me pregunta que me gusta la mujer, me gusta la mujer. Okay. Pero no, hombre, no cabe duda que mi libretista se está poniendo bastante romántico. Solo espero que no me ponga a decir que William Levy tenía ojos bonitos. Ah, caray. Si, ya lo dije. Amigos, si ustedes pensaban que lo de William Levy se queda en cuernos, amantes de foro y rumores de pasillo, agárrese bien, porque aquí entra la parte más oscura de su expediente.

[música] los reportes policiales, los pleitos domésticos, las acusaciones de excesos, los señalamientos de sustancias, los episodios con armas y esa mansión de Florida que que en vez de parecer hogar familiar terminó sonando como escenario de película, pero película de terror porque durante años William y Elizabeth Gutiérrez vendieron o al menos intentaron vender la imagen de la familia bonita.

 Casa grande, hijos hermosos, galán famoso, mujer elegante y una vida aparentemente cómoda. Pero detrás de esas fotos de revista, según los reportes y versiones que salieron a la luz, la realidad habría sido muchísima más tensa, más peligrosa y más rota. El supuesto nirito de amor en Florida terminó convertido en un campo de batalla emocional.

 Se ha hablado de varios reportes policiales por altercados domésticos, discusiones fuertes y episodios donde la situación se habría salido completamente de control. Uno de los momentos más alarmantes ocurrió a finales del año 2023. Según se reportó, Elizabeth llamó a la policía llorando aterrorizada porque William habría llegado a la casa en estado inconveniente, presuntamente bajo los efectos del alcohol y según algunas versiones también de sustancias prohibidas.

 Pero lo más fuerte no fue solo eso. De acuerdo a esas versiones, Levi se habría colocado un artefacto de fuego en la cintura y subió al segundo piso de la casa buscando como loco a un hombre que él juraba haber visto en las cámaras de seguridad. Y amigos, esto sí que resulta terrible, amigos, porque una casa familiar, hijos de por medio y una pareja destruida con gritos, paranoia, miedos, bebidas, supuestas sustancias y un hombre armado buscando alguien que según él estaba ahí, eso ya no es pleito de pareja, eso ya es un drama de telenovela, eso suena a una situación

peligrosísima donde cualquier movimiento en falso podía terminar en una verdadera tragedia. Amigos, es muy triste que los fans sigan defendiendo y no viendo que esto es un daño para su artista, que man. Y aquí es donde la imagen del galán perfecto se cae a pedazos. Bueno, si no es que ya se había caído anteriormente, porque una cosa es verlo en pantalla con camisa abierta, mirada seductora y una frase romántica y otra muy distinta es imaginarlo en su propia casa fuera de control con la familia asustada y la policía entrando como si aquello fuera

escena criminal. Pero la historia no termina ahí. Meses después, en marzo del año 2024, la policía habría tenido que regresar y esta vez el episodio fue todavía más doloroso porque según se contó involucró directamente a su hija adolescente Kelly y de acuerdo con los reportes difundidos, la joven intentó entrar a la habitación principalmente porque escuchó la voz de una mujer y ahí se habría desatado otro momento durísimo.

 William [música] Levy presuntamente habría empujado a su propia hija para evitar que entrara y descubriera la mujer que supuestamente tenía escondida dentro. Y amigos, eso ya no es solo una infidelidad, eso ya no solamente el galán fue sorprendido con la otra, ¿no, amigos? Si esa versión es cierta, hablamos de una hija metida en medio de la humillación de su madre, de una familia quebrada frente a sus propios ojos y de un padre que habría cruzado una línea dolorosísima con tal de cubrir su desorden.

 Elizabeth Gutiérrez ha señalado públicamente que William ha tenido problemas de excesos. consumos descontrolados de bebidas alcohólicas y una vida marcada por comportamientos que ella no podía seguir tolerando. Muestra lo que sucedió porque su hija decía, “Hay una mujer y una mujer está ahí, no vea nada.” Y después de tantos años de idas y venidas, de anillos y de boda, de rumores de infidelidad y decenas familiares cada vez más tensas, parece que la relación terminó reventando de la peor manera. Porque hay separaciones que

duelen, sí, pero cuando hay patrullas llamadas de emergencia, hijos asustados y acusaciones públicas, ya no estamos hablando de una ruptura romántica. Estamos hablando de una familia que se rompió frente a todo mundo y como si esto no bastara, la lista de problemas legales y escándalos alrededor de Levi también incluyen episodios de prepotencia y dinero.

 En 2020 fue demandado por destrozar un Rollroyce alquilado y negarse a pagar alrededor de $20,000 por los daños, hasta que un juez terminó obligándolo a responder. Y uno dice, “A ver, ¿cómo es posible que un galán internacional con años de trabajo, contratos y fama termine envuelto en pleitos por no pagar daños de un auto de lujo.” Pues ahí está el detalle, amigos.

A veces la arrogancia no se mide por lo que tienes, sino por la idea de que puedes romper algo, hacerte el desentendido y creer que nadie te va a alcanzar. Les voy a decir porque cuando vos demandás la vida se cierra muchas puertas, sobre todo este tipo de demanda. El actor fue arrestado en Weston, Florida.

 Según se informó, terminó esposado, fichado y señalado por alteración del orden en estado de embriaguez y allanamiento de morada. Así como lo oyen, el hombre que durante años fue vendido como fantasía romántica, como el cubano perfecto de sonrisa impecable y mirada seductora, acabó entrando al sistema como cualquier persona que perdió el control en la calle, como decía mi prima La Tutis, como cualquier hijo de vecina.

 pasó casi 24 horas detenida y tuvo que pagar una fianza de $500 para salir. Y sí, después entró a un programa para infractores primarios que le permitió que los cargos fueran desestimados. Pero aquí está el detalle, amigos. Una cosa es que el expediente legal se cierre y otra muy distinta es cerrar el expediente del escándalo, porque la imagen ya estaba golpeada.

 No estamos hablando de un rumor de pasillo, ni de una supuesta amante captada entrando a un hotel, ni de una pelea de parejas contada por terceros. Estamos hablando de un arresto de esposas, de ficha, de cartel por varias horas y de miradas donde el galán dejó de ser galán para convertirse en nota roja de farándula. Y eso pega distinto, porque William Levy no era cualquier actor secundario, era el hombre que construyó su carrera sobre la idea de ser deseable, elegante, fuerte, irresistible, el tipo de hombre al que la televisión le perdona casi todo

porque la cámara lo adora. Pero cuando aparece el arresto en medio de una vida ya marcada por reportes domésticos, pleitos familiares y supuestos excesos, acusaciones públicas, el asunto ya no puede venderse como simple malentendido. Ahí la gente empieza a juntar piezas, empieza a decir cuántas veces se puede caer alguien antes de admitir que hay un patrón y cuántas explicaciones hace falta para tapar episodios como estos.

¿Cuántas sonrisas de entrevistas se necesitan para borrar la imagen de un hombre esposado? Son los segundos antes de que el actor cubano William Levy fuera esposado en Weston. Y miren, William Levy salió de la miseria, conquistó la televisión, hizo suspirar a millones y logró lo que muchos sueñan. Eso nadie se lo quita.

Pero al mismo tiempo su vida personal se fue llenando de reportes, escándalos, acusaciones, excesos, mujeres, pleitos, policías y episodios donde la realidad terminó superando cualquier melodrama que haya protagonizado. El hombre que alguna vez fue vendido como fantasía romántica terminó convertido en protagonista de una historia mucho más turbia.

 Una mansión rota, una pareja destruida, hijos expuestos al escándalo, patrullas tocando la puerta, titulares incómodos y un pasado que ya no se puede esconder detrás de ojitos bonitos ni abdominales de portada. Porque tarde o temprano, amigos, la cara perfecta deja de ser escudo y se apagan los reflectores cuando ya no hay libreto, cuando no hay productor gritando corte, lo que queda es la persona real.

 Y el caso de William Levy, esa persona real parece cargar demasiadas sombras como para seguir vendiéndose el cuento de Galán intachable. Porque tarde o temprano, amigos, el cuerpo envejece, la fama tambalea y la cara bonita deja de servir como escudo cuando la vida privada empieza a oler a patrulla, juzgado y vergüenza pública, tratando de evitar que se escalara la situación y bueno, que terminó siendo esposado fuo.

Y llegamos a la actualidad, amigos, donde William Lev intenta venderse como un hombre renovado, tranquilo, reflexivo y hasta medio martes después de su separación definitiva con Elizabeth Gutiérrez en 2024. Pero por favor, no nos quieran vender la telenovela editada porque aquí vivimos el capítulo completo.

 Después de años y venidas y de infidelidades señaladas, reportes policiales, pleitos familiares y escándalos que dejaron a Elizabeth públicamente humillada más de una vez. William sale en entrevistas diciendo que la ruptura fue un momento bastante difícil, que le dio miedo perder a su familia y que está aprendiendo a estar solo. Ajá.

 solo pero bastante acompañado, porque mientras por un lado habla de dolor, familia y reflexión, por el otro ya se le ha visto disfrutando la vida en España con Jennifer Camacho, una enfermera cubana de cuidados intensivos de 27 años, casi 20 años menor que él, pues lo [música] está cuidando intensivamente de la soledad, ¿a poco no, amigos? Y claro, amigos, ahí vuelve a aparecer el mismo patrón, mujer joven, galán maduro, mensajes coquetos, paseos públicos y esa necesidad de demostrar que aunque la casa se le haya incendiado emocionalmente, él todavía puede salir

sonriente de la mano de alguien nuevo, donde vimos como William no le soltaba la mano a su enamorada, a quien le Ya lo han visto caminando con ella por Granada, agarrados de la mano, muy cómodos, muy pegaditos, mientras en redes le dedica mensajitos llamándole a Señorita Jay y agradeciéndole ese amor un poquito loco.

 Y uno dice, “Qué rápido se curan algunos corazones cuando la nueva compañía tiene 27 años.” Por supuesto, él puede rehacer su vida. Nadie está diciendo que tenga que vestirse de luto eterno por Elizabeth, pero lo que incomoda es el contraste de venderse como un hombre dolido, asustado de perder a su familia, casi víctima de las circunstancias, mientras al mismo tiempo ya aparece en otra historia romántica como si nada hubiera pasado.

 Y mientras presume nueva etapa, también intenta limpiar su imagen profesional. promociona su película hasta el fin del mundo, da entrevistas más cuidadas, sonríe, habla de trabajo, de aprendizaje, de nuevos comienzos y de seguir adelante. Pero por más alfombra roja que pise en sus zapatos, el lodo de sus últimos años todavía le llega a los tobillos.

 También ha celebrado que logró salvar legalmente su mansión de Miami de un embargo como quien presume que escapó por poquito de otra caída pública. Ya extrañado eso, los aguitos, la gente, la energía no estando. Oye, pero que ya te Y ahí está otra vez el retrato completo. El hombre que salió de una pobreza brutal, que supo usar su físico para abrirse camino, que se convirtió en fantasía de millones, pero que también fue acumulando escándalos, demandas, reportes policiales, mujeres heridas y una familia partida frente al público.

Porque William Levy no es solamente el galán cubano de ojitos bonitos, es una contradicción caminando, el niño que conoció el hambre y terminó viviendo entre lujos, el hombre que quiso ser símbolo del éxito, pero terminó envuelto en rumores de infidelidad. El padre que habla de familia, pero cuya vida privada se convirtió [música] en expedientes de patrullas, gritos y señalamientos.

 Como decía mi tía Chuchis, Candy de la calle Oscuridad de su casa, el actor que construyó su carrera con el cuerpo, pero que ahora carga una imagen demasiada manchada como para limpiar solo con sonrisas. Y esa es la ironía más fuerte. William Levy protagonizó novelas llenas de pasión, traiciones, amantes, secretos y hombres atormentados, pero su vida real terminó pareciéndose más a una telenovela oscura que cualquiera de sus libretos.

Estoy todavía enfocado en mi carrera y en mis hijos ahora. Si si algo aparece que valga la pena. Salió de la miseria más cruda. Lo tuvo todo en las manos. Conquistó cámaras, mujeres, fama y dinero, pero también arrastró a su familia por un camino lleno de vergüenza pública, infidelidades, excesos, versiones turbias y escándalos que ya no se pueden borrar con una entrevista bonita.

 Y ahora dime tú, ¿qué opinas de William Levy? ¿Es un hombre que fue destruido por la prensa y los rumores o simplemente alguien a quien [música] por fin le empezó a cobrar factura todo lo que hizo durante años? Te leo en los comentarios. Y si esta historia te atrapó, no olvides suscribirte, activar la campanita y compartir este video, porque aquí en Tutoriales Celverí no venimos a vender galanes perfectos ni cuentos de superación maquillados.

 Aquí abrimos el expediente completo, el hambre, la fama, los cuernos, los excesos, los pleitos familiares, los reportes policiales y todas esas verdades incómodas que ni los ojitos bonitos ni el cuerpo de tentación pueden esconder para siempre. Y nos vemos en una próxima ocasión. Que se la sigan pasando bonito.

 

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