” Y con esa decisión vino una canción que iba a romper el sistema, la canción que no se dejaba tocar. Para entender lo que pasó en 2007, hay que retroceder dos años. 2005, Mesuga saca un álbum llamado Catch 33 y ese disco tiene una particularidad que casi nadie de afuera del mundo del metal nota.
Toda la batería del álbum está programada 100%. Thomas no tocó una sola nota. Lo grabaron con el software que el propio Thomas ayudó a crear, el famoso Drum Kit from Hell de Tunrack. 3 años sin grabar batería de verdad, 3 años solo programando. Cuando llega 2007, la banda decide que es hora de volver.
El próximo álbum va a tener a Thomas detrás de la batería otra vez, de verdad, con sus manos, sus pies, su sudor. Se llamaba Obzen y se iba a convertir unos meses después en el disco más influyente del metal del siglo XXI. Y aquí viene lo interesante. Thomas empieza a componer con su método de siempre frente a la computadora.
Y una de las ideas que se le ocurre parece simple en el papel. Te lo voy a explicar sin tecnicismos porque la trampa de esta canción no está en la teoría, está en el cuerpo. La idea era esta. Las manos tocan un patrón tranquilo. High hat constante, caja en el lugar normal. Hasta ahí nada raro. Loco son los pies.
Los pies tocan un patrón llamado Erta. Derecha, izquierda, derecha, izquierda. Tripletas una detrás de la otra sin parar durante 7 minutos. 7 minutos de tripletas en doble pedal. Sin descanso, sin pausa. La canción se llamaba Bled. Thomas la programó en una noche, la escuchó, le gustó y dijo, “Esto lo toco yo.

” Como había hecho durante 17 años. se sentó en la batería, empezó a tocar y no pudo. Mira, yo necesito que entiendas la magnitud de esto. No es que Thomas haya tocado mal, no es que le haya salido sucio, es que su cuerpo literalmente no respondía al patrón que él mismo había escrito. Los pies no aguantaban, la velocidad era brutal y la duración, 7 minutos, era inhumana.
Thomas lo confesó después con todas las letras. dijo que algunos bateristas piensan que él simplemente entra al estudio y toca estas canciones. Y no es así. Dijo que es un trabajo realmente laborioso. Pero esa frase, trabajo laborioso, esa frase se queda corta para lo que vino después, porque pasaron las primeras semanas, Thomas no avanzaba y ahí, recién ahí, empezó a aparecer un problema mucho más grande que el técnico, un problema que no era de la batería, era de él.
La noche en que casi borraron la canción. Vamos a hacer una pausa acá porque lo que te voy a contar ahora casi nadie lo sabe. Pasaron dos semanas, tres semanas, un mes. Thomas seguía intentando y no avanzaba. Recuerda lo que te dije antes. El tipo lleva 17 años en Mechuga. No es un junior, no es un principiante, es uno de los bateristas más respetados del planeta.
Y de repente, frente a una canción que él mismo había escrito, se encuentra con un cuerpo que no responde. Eso para cualquier músico profesional es una pesadilla, pero para Thomas fue algo más oscuro. Porque empezó a darse cuenta de algo. Si seguía tocando como siempre, con fuerza, con potencia, golpeando duro, iba a durar 90 segundos, tal vez 2 minutos.
La canción tenía siete. Era matemáticamente imposible. ¿Sabes lo que tenía que hacer? Reaprender a tocar la batería, no la canción, la batería. Su instrumento. Después de 17 años tenía que descubrir cómo bajar la fuerza, cómo hacer que los pies bailen en lugar de golpear, cómo aguantar 7 minutos de tripletas sin que las piernas se le calambraran.
Tenía que reprogramar su propio cuerpo como si fuera un atleta cambiando de deporte. Y mientras tanto, en el estudio, la banda empezó a preocuparse. Acá viene la parte que casi nadie cuenta. Durante varias semanas, y esto lo confirmó el propio Thomas en una entrevista años después, la banda discutió en serio sacar Bleed del álbum.
Morten Hackstrom, Frederick Tordendall, James Kidman, Dick Lovgren, los cuatro alrededor del tema. No estaba entrando, no había manera y el propio Thomas fue quien levantó la posibilidad. No había plan B. La canción que años después se iba a convertir en el examen máximo del metal moderno.
La canción que bateristas de todo el planeta usan hoy como reto, como prueba, como rito de paso, esa misma canción estuvo a punto de no existir. Y la razón, la razón era que el propio compositor no podía tocarla. Tomas se encerró. Y esto sí te lo digo con respeto porque pocos lo hacen. Tenía dos opciones.
Una era la opción lógica, profesional, sensata, bajar la dificultad de la canción, cambiar el patrón, simplificarlo, hacerlo tocable. La otra opción era subir su cuerpo al nivel de la canción. eligió la segunda. 5 meses, 6 meses, según diferentes entrevistas, casi medio año encerrado con una sola canción, tanto tiempo como las otras ocho canciones del álbum juntas.
Y mira, te lo digo de baterista a baterista, eso ya no es disciplina, eso ya no es talento, eso es obsesión pura. El tipo se sentó frente a algo que él mismo había escrito. Vio que no podía tocarlo y, en lugar de bajarse al nivel del problema, eligió pasar medio año peleándose con su propio cuerpo. ¿Tú qué hubieras hecho en su lugar? Llegó el día.
Thomas entró al estudio, grabó Bled sin errores. En marzo de 2008, el álbum salió Obsen, pista número tres, Bleed. Y lo que pasó después, eso ya no era problema de Thomas Jacke, eso era un problema para el resto del mundo.
Blitz salió al mundo en marzo de 2008 y pasó algo que ni Thomas ni la banda esperaban. La canción se convirtió en un monstruo. Bateristas de todo el planeta empezaron a intentar tocarla. Profesionales, amateurs, niños, viejos. Aparecieron videos en YouTube. Primero decenas, después cientos, después miles.
Todos peleándose con el mismo patrón, casi todos fallando. En 2018, un niño de 8 años viralizó un video tocando ble completa. 8 años. Los pies casi no le llegaban al doble pedal y ese pibe la tocaba mejor que el 95% de los bateristas adultos del mundo. Hoy Bed es lo que en el mundo del rock clásico fue Freeebird, una canción que los bateristas se desafían entre ellos a tocar.

A ver, tú la tocas, casi nadie puede y Thomas. Thomas la toca todas las noches en gira hace casi 20 años sin errores. La canción que casi lo derrota se convirtió en una de las que mejor toca del repertorio. Pero ahora viene la parte que nadie te explica bien. Y escúchame con atención porque acá hay una trampa. Cuando los bateristas hablan de Bed en YouTube, en los foros, en videos de análisis, escuchas cosas como está en compases imposibles, es 2316 contra 44.
Son rotaciones de números primos. Y eso, mira, no es exactamente mentira, pero tampoco es la verdad completa. La verdad es más interesante. Bedo no está en compases imposibles. Bed está en algo que se llama polimetría. Y eso es muy diferente de la polirritmia que todo el mundo le atribuye.
Te explico la diferencia porque importa. Polirritmia es cuando tienes dos ritmos distintos dentro del mismo compás. Polimetría es cuando tienes dos compases distintos pasando al mismo tiempo. Y eso es lo que hace Mechuga. Las manos de Thomas mantienen un patrón en 44, el high hat, la caja, todo eso está en 44 sólido, pero los pies tocan tripletas, el famoso Erta que crea una sensación de 3 sobre cu y mientras tanto, las guitarras entran en ciclos de 316 que se desalinean con la batería y solo vuelven a coincidir después de varios
compases. El propio Morten Hackstrom, guitarrista de la banda, lo dijo con todas las letras en una entrevista. dijo, y te lo cito casi textual, nosotros no usamos compases extraños. Todo lo que hacemos está construido alrededor de un núcleo de 44. Lo que pasa es que arreglamos las partes de manera que parezca que está pasando otra cosa.
Ellos no escriben en compases imposibles. Ellos crean la ilusión de compases imposibles. ¿Sabes lo que es eso? Es ingeniería, es matemática aplicada al groove y es mucho más difícil que tocar en 1316 porque tienes que sentir dos cosas a la vez. Tu cuerpo en 44 cu, tu cabeza siguiendo el ciclo desplazado.
Las dos cosas a la vez durante 7 minutos sin que se te crucen los cables. A mí Thomas Jacke me obsesiona por una razón muy específica. No es por la velocidad, hay bateristas más rápidos, no es por la precisión, hay bateristas más precisos. Lo que me obsesiona es esto. El tipo se sentó frente a una hoja en blanco, escribió algo que su propio cuerpo no podía tocar y en lugar de borrarlo, se pasó medio año subiendo el cuerpo a la altura de su mente.
Eso no es talento, eso no es disciplina, eso es otra cosa. Es la decisión consciente de no rendirse a las propias limitaciones. ¿Tú estás de acuerdo conmigo o te parece que estoy exagerando? ¿Crees que Blid es la prueba máxima del metal moderno o conoces otra canción más difícil? Cuéntame abajo, yo leo todos los comentarios.
Nos vemos en la próxima crónica. Oh.