En octubre de 2025, la desaparición de una bebé de apenas un mes de edad conmocionó a todo México. Judita Alejandra se encontraba hospitalizada en un centro médico de la ciudad de Durango debido a que había nacido de forma prematura y padecía diversos problemas de salud. Nadie imaginaba que el lugar donde debía estar más protegida se convertiría en el escenario de un secuestro que acapararía la atención nacional.
Todo ocurrió en cuestión de minutos. Mientras la pequeña permanecía internada, desapareció sin dejar rastro. La noticia provocó una movilización inmediata de las autoridades, que desplegaron un amplio operativo de búsqueda dentro y fuera del hospital.
Las cámaras de seguridad permitieron reconstruir lo sucedido. En las grabaciones aparecía una mujer identificada como Carla Daniela, quien había ingresado al hospital vestida con un uniforme de enfermera para no levantar sospechas. Aprovechando la confusión, tomó a la bebé, la ocultó dentro de una bolsa y abandonó el edificio sin que nadie interviniera.
El caso generó una enorme indignación pública. Sin embargo, apenas un día después del secuestro, la menor fue localizada con vida tras haber sido abandonada en un parque. Aunque fue rescatada rápidamente y devuelta a sus padres, el episodio agravó el delicado estado de salud que ya presentaba desde su nacimiento.
Las investigaciones condujeron al arresto de Carla Daniela como principal responsable del rapto. Poco después también fue detenida Anabel, una trabajadora de limpieza del hospital. Las autoridades afirmaron que ambas habían colaborado para llevar a cabo el secuestro, basándose principalmente en imágenes donde se observaba a Anabel conversando con Carla Daniela dentro del hospital antes de la desaparición de la bebé.
Mientras avanzaba la investigación, comenzaron a conocerse los posibles motivos detrás del crimen. Según la Fiscalía, Carla Daniela mantenía una relación sentimental con un hombre que residía en Estados Unidos y temía que la abandonara. Con el propósito de mantener la relación e intentar que él la llevara a vivir con él, habría fingido durante meses un embarazo inexistente.
De acuerdo con esta hipótesis, su plan consistía en robar a un recién nacido, hacerlo pasar por su propio hijo y convencer a su pareja de que realmente había dado a luz. Sin embargo, tras cometer el secuestro, aparentemente entró en pánico y decidió abandonar a la bebé al día siguiente, permitiendo que fuera encontrada con vida.
Mientras Carla Daniela permanecía en prisión enfrentando cargos por desaparición, la situación de Anabel comenzó a generar una fuerte controversia.
Su familia siempre sostuvo que era completamente inocente. Su hija, Perla, inició una intensa campaña pública para exigir su liberación, argumentando que la única prueba en su contra era haber sido captada conversando con Carla Daniela dentro del hospital, algo que, según ella, no demostraba ninguna participación en el delito.
Perla también denunció supuestas irregularidades durante la investigación. Aseguró que su madre había sido víctima de amenazas, agresiones físicas y presiones para incriminarse. Con el paso de los meses organizó rifas, colectas y diversas actividades para reunir dinero con el fin de pagar la defensa legal de Anabel.
Incluso viajó hasta Ciudad Juárez para asistir a un acto público encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, donde solicitó personalmente ayuda para revisar el caso de su madre.
Pese a estos esfuerzos, Anabel continuó privada de su libertad. En febrero de 2026, sus abogados intentaron obtener su liberación, pero las autoridades rechazaron la solicitud. Un mes después comenzaron a realizarse marchas y manifestaciones en las que numerosos ciudadanos exigían revisar el proceso judicial, convencidos de que Anabel había sido detenida injustamente.
Mientras tanto, la familia de Judita Alejandra seguía enfrentando las consecuencias del secuestro.
Su madre, Judith, explicó en varias ocasiones que la experiencia había dejado profundas secuelas emocionales en toda la familia. Además del trauma vivido, denunció que tanto ella como su esposo Jonathan comenzaron a recibir amenazas y ataques en redes sociales por parte de personas que defendían la inocencia de Anabel.
Con el paso del tiempo, el estado de salud de la pequeña fue mejorando, aunque todavía continúa bajo tratamiento médico debido a las complicaciones derivadas de su nacimiento prematuro y de la enfermedad que padecía antes del secuestro.
Jonathan ha explicado que las consultas médicas siguen siendo constantes y que, aunque su hija evoluciona favorablemente, aún no se ha recuperado por completo. También reconoce que el miedo vivido aquel día sigue presente y que la familia difícilmente podrá olvidar lo ocurrido.
Respecto a Carla Daniela, continúa en prisión mientras avanza el proceso judicial. Hasta el momento no existe una sentencia definitiva, aunque de ser declarada culpable podría enfrentar varias décadas de cárcel. Según Jonathan, durante las audiencias nunca ha mostrado señales de arrepentimiento ni ha pedido perdón por el daño causado a su familia.
En cuanto a Anabel, su situación legal permanece sin resolverse. Mientras sus defensores sostienen que fue utilizada como responsable únicamente por ser una trabajadora con escasos recursos y sin posibilidades de defenderse adecuadamente, las autoridades mantienen vigente la acusación en su contra.
Así, meses después de que el caso desapareciera de los titulares, la historia sigue abierta. Carla Daniela permanece encarcelada esperando una resolución judicial, Anabel continúa luchando por demostrar su inocencia y la familia de Judita Alejandra intenta reconstruir su vida mientras acompaña la recuperación de la pequeña, marcada para siempre por un secuestro que nunca debió ocurrir.