Hay una frase de este mensaje que si la entendemos verdaderamente puede cambiar por completo la manera en que vivimos cada transmisión desde Medugori y quizás muchos la escucharon. Pero muy pocos se detuvieron a meditarla porque mientras algunos piensan, “Yo no estoy allí, estoy muy lejos.” Solamente estoy viendo una transmisión.
La Virgen parece responder precisamente a ese pensamiento cuando nos dice que su oración común, aunque sea de una pantalla, sea un encuentro de corazones vivos que buscan a Dios. Detengámonos un momento. No resulta sorprendente que en un mundo donde las pantallas tantas veces nos distraen, este mensaje nos invite a convertir precisamente una pantalla en un lugar de encuentro con Dios.
La diferencia no está en el dispositivo que tenemos frente a nosotros. La diferencia está en el corazón con el que nos acercamos. Porque una misma transmisión puede ser vista por miles de personas, pero no todos la viven de la misma manera. Algunos solamente observan, otros escuchan con curiosidad, pero también están aquellos que desde el silencio de su hogar apagan las distracciones, toman el rosario entre sus manos, se arrodillan y oran como si estuvieran espiritualmente junto a los peregrinos reunidos en Medugori.
Y es precisamente a ellos a quienes parecen dirigirse estas palabras. La Virgen no dice que la distancia sea un obstáculo. Al contrario, nos recuerda que donde existen la oración, la fe, el amor y la humildad, allí también actúa su hijo derramando su paz. ¿Qué esperanza tan grande encierra esta promesa? Tal vez tú estás viendo este video desde un hospital, quizá desde una habitación donde nadie más comparte tu fe, o desde una ciudad situada a miles de kilómetros de Medugori.
Puede que incluso lleves tiempo soñando con peregrinar allí [carraspeo] y todavía no hayas tenido esa oportunidad. Sin embargo, este mensaje nos invita a no desanimarnos por la distancia. Dios no mide las distancias como las medimos nosotros. Él mira el corazón que se abre con sinceridad. Por eso, cuando participamos con recogimiento, cuando rezamos el rosario junto con los demás, cuando ofrecemos nuestras intenciones con humildad, dejamos de ser simples espectadores para convertirnos en una comunidad de oración
unida por la fe. No sustituye la experiencia de una peregrinación, ni la riqueza de estar físicamente presente, pero sí nos recuerda una verdad profundamente cristiana. Ninguna distancia puede impedir que un corazón busque a Dios con autenticidad. Después, la Virgen nos entrega un camino muy concreto para estos tiempos.
nos habla del rosario como nuestra fortaleza diaria y además habla de la Sagrada Escritura como nuestra luz y nos señala que la santidad no es un ideal reservado para unos cuantos, sino el centro mismo de nuestra vida. Es como si nos dijera que las respuestas que tanto buscamos no llegarán únicamente contemplando los acontecimientos del mundo, sino fortaleciendo nuestra relación cotidiana con Dios.
Finalmente, hay una invitación que quizá sea la más exigente de todas. Cada día renueven su sí a Dios. No una vez al año, no solamente cuando todo marcha bien, sino cada día, cada mañana, cada decisión, cada prueba. Porque la santidad no suele construirse con grandes gestos extraordinarios, sino con pequeños sí repetidos una y otra vez.
Bendita tú eres entre todas las mujeres, incluso cuando nadie los ve. Y quizá esa sea la gran enseñanza que este mensaje deja para todos nosotros. Que esta transmisión no termine cuando termine el video. Que la verdadera transmisión continúe en nuestra propia vida. El Señor es contigo. Bendita tú eres. Cuando apaguemos la pantalla y llevemos la paz de Cristo a nuestra familia, a nuestro trabajo, a nuestra parroquia y a cada persona que Dios ponga en nuestro camino.
Si vivimos así, entonces esta noche no habremos sido solamente espectadores de un mensaje. Habremos respondido una vez más al llamado de nuestra madre y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Hay un detalle de este encuentro con la santísima Virgen que fácilmente podría pasar desapercibido. De hecho, muchos recordarán la bendición, otros recordarán que la Virgen apareció llena de alegría y algunos se quedarán con sus últimas palabras.
Vayan en paz, mis queridos hijos. Pero existe algo mucho más profundo, una pregunta que vale la pena hacernos. ¿Qué ocurre realmente cuando nos unimos a la oración con un corazón sincero, aunque estemos lejos de Medugori? Escuchemos nuevamente lo que compartió el vidente Iván. nos dice que la Virgen llegó alegre y gozosa, saludando con la ternura de una madre. Qué hermoso comienzo.
Vivimos tiempos marcados por las guerras, la incertidumbre, las preocupaciones familiares, la enfermedad y tantas noticias que llenan de inquietud el corazón. Sin embargo, María no llega transmitiendo temor, llega irradiando la alegría que nace de Dios. Es como una madre que entra en la casa de sus hijos para recordarles que el cielo no ha dejado de mirarlos.
Después, Iván relata un momento muy significativo. La Virgen oró por cada uno de los presentes. Oró de manera especial por el sacerdote y luego continuó orando por todos los que participaban en el programa de oración vespertina en la parroquia de Santiago. Este detalle merece que nos detengamos unos instantes, porque muchas veces pensamos que nuestra oración vale poco.
Pensamos que nadie sabe que estamos aquí, que somos una persona más entre miles siguiendo una transmisión, que quizá nuestra voz no se escucha, pero Dios nunca ha contado a sus hijos por multitudes. siempre los ha llamado por su nombre. Y cuando una madre reza, no lo hace pensando únicamente en quienes están más cerca de ella, sino en todos sus hijos.
Por eso, si en este momento estás siguiendo este video con fe, si has tomado un momento para hacer silencio, si has abierto tu corazón al Señor y has unido tus intenciones a esta oración, no vivas este instante como un simple espectador. Vívelo como un verdadero momento de encuentro con Dios.
Tal vez no puedes viajar. Tal vez la enfermedad, el trabajo, la edad o la distancia te lo impiden. Pero nadie puede impedirte abrir el corazón. Nadie puede impedirte tomar el rosario. Nadie puede impedirte ofrecer tus sufrimientos, tus lágrimas o las preocupaciones de tu familia al Señor. Y eso tiene un valor inmenso delante de Dios.
Hay otro aspecto que conmueve profundamente y van cuenta que presentó ante la Virgen todas las necesidades, todas las intenciones y todos los sufrimientos. que las personas llevaban en su corazón. Qué consuelo saber que podemos confiarle aquello que quizá nunca hemos podido expresar con palabras. Hay heridas que solamente Dios conoce.
Hay lágrimas que nadie ha visto. Hay cruces que llevamos en silencio desde hace años. Sin embargo, la Virgen nos invita una vez más a no cargar solos con ese peso. Ella intercede ante su hijo. Ella presenta nuestras súplicas. Ella nos anima a seguir caminando con esperanza. Y antes de concluir la aparición, la Virgen impartió su bendición maternal.
No fue únicamente un gesto de despedida, fue un envío, porque inmediatamente pronunció estas palabras, “Vayan en paz, mis queridos hijos.” Es como si la Virgen nos recordara que la paz que recibimos en la oración no debe quedarse encerrada en este momento. Debe entrar en nuestros hogares, debe transformar nuestras conversaciones, debe sanar nuestras familias, debe reflejarse en nuestra manera de perdonar.
de servir y de amar. Quizá esa sea la pregunta que este mensaje deja resonando en nuestro corazón. Cuando termine esta transmisión, ¿qué nos llevaremos con nosotros? solo el recuerdo de una hermosa aparición o la decisión de convertirnos en instrumentos de esa paz que María nos pide llevar al mundo.
Porque las apariciones concluyen. La transmisión termina, la pantalla finalmente se apaga, pero el llamado de la Virgen continúa y ese llamado comienza precisamente allí donde estamos nosotros, viviendo cada día como verdaderos discípulos de Cristo, llevando en el corazón esa paz con la que una madre una vez más nos ha enviado a caminar.
A continuación, las palabras que Ivan Dragvic pronunció al finalizar la reunión de oración mariana, dirigiéndose a los presentes y a la transmisión en vivo. and his children forever. Amen. The Father, Son, and the Holy Spirit. as was the begin is now Amen. Queridos sacerdotes, queridos hermanos
en Cristo y todos los que nos acompañan en línea. y a través de la transmisión hoy quisiera compartir con ustedes algo más sobre el encuentro de esta noche con la santísima Virgen María. Nuestra señora vino hoy alegre y gozosa saludándonos con ternura maternal. Alabado sea Jesús, queridos hijos. Luego dirigió su mirada hacia nosotros orando en su lengua materna.
por cada uno de los presentes, especialmente por el sacerdote topa tako moli na svihnicima koji se upravo nalaze crkve na večern programu. Posteriormente, la Virgen María oró por todos los que participaban en el programa de oración vespertina en la iglesia de Santiago en Medugori. Luego continuó orando especialmente por la conversión de los pecadores.
finalmente nos impartió su bendición maternal y bendijo todos los objetos religiosos traídos para este propósito. našo nosim le encomendé todas nuestras necesidades, intenciones y sufrimientos, todo lo que llevan en sus corazones y todas las oraciones aquí presentadas. Después de esto, la Virgen continuó orando por todos los presentes.
Durante su oración se despidió en una cruz luminosa, diciendo, “Vayan en paz, mis queridos hijos. srca neka vaša zajednička molitva iako ste povezan ekranu budite sutra živi srda tako drah života Ne dopustite da vašuj molitvom ljubavl moj s prisutan izljava svojim nosite drugima u molitvi
ižite molit za mir u svojim obiteljima crkvi cijelom svijetu. Neka trunjica bude vaša svakodnevna snaga. Sveto pismo vaše svjetlo. Sveta misa središte vašeg života. Svaki dan Bogu i dopust mu da vas svetu при to
za Marš Y así llegamos al final de esta reflexión, pero en realidad quizás no sea el final, sino el comienzo de un camino que la Virgen quiere recorrer con cada uno de nosotros durante estos días del novenario. si has permanecido con nosotros hasta este momento, quiero darte las gracias de corazón, no solamente por ver este video, sino por haber dedicado unos minutos de tu tiempo
para abrirle espacio a Dios en medio de tantas ocupaciones y preocupaciones que llenan nuestra vida diaria. Hoy hemos escuchado como la Virgen nos ha recordado que la distancia no es un obstáculo cuando un corazón busca sinceramente al Señor. También hemos contemplado su oración maternal, su bendición y ese hermoso envío con el que nos dice, “Vayan en paz, mis queridos hijos.
” Y precisamente por eso me gustaría hacerte una invitación muy especial. No permitas que este sea el único día que acompañes a nuestra madre. El novenario término, pero esto apenas continúa y todavía quedan resúmenes, varios días que igual analizaremos llenos de oración, de encuentros y de mensajes que pueden ayudarnos a preparar mejor nuestro corazón.
Durante los próximos días seguiremos compartiendo las reflexiones de las apariciones desde el quinto hasta el noveno día del novenario. En algunas de ellas volveremos a escuchar el testimonio del vidente Iván y juntos iremos descubriendo cómo cada mensaje parece completar el anterior. Como si la Virgen fuera construyendo paso a paso un verdadero camino de conversión para todos sus hijos.
Por eso te invito a caminar con nosotros hasta el final, no como quien simplemente sigue una serie de videos, sino como quien emprende una pequeña peregrinación espiritual desde su propio hogar. Tal vez no todos podamos viajar a Medugori, pero todos podemos hacer que nuestro corazón se convierta en un lugar donde Dios encuentra espacio para actuar.
Ese puede ser el milagro más grande de este novenario, que cada día recemos un poco más, que confiemos un poco más, que perdonemos un poco más, que amemos un poco más y que cuando lleguemos al último día descubramos que no solamente hemos escuchado varios mensajes, sino que nosotros mismos hemos comenzado a cambiar.
Si este contenido ha fortalecido tu fe, compártelo con alguien que hoy necesite una palabra de esperanza. Quizá un familiar, un amigo o una persona que esté pasando por un momento difícil. Nunca sabemos hasta dónde puede llegar una sencilla invitación cuando Dios toca un corazón dispuesto. Y si deseas acompañarnos en este recorrido, te esperamos en las próximas reflexiones del novenario.
Estoy convencido de que cada día nos regalará una nueva enseñanza para nuestra vida espiritual y una nueva oportunidad para acercarnos más a Jesucristo de la mano de María. Que la reina de la paz interceda por ti, por tu familia y por todas las intenciones que llevas en el corazón. Que el Señor te conceda la gracia de vivir siempre bajo su amor con un rosario entre las manos, la palabra de Dios iluminando tu camino y una esperanza que nunca se apague.
Nos vemos, si Dios quiere, en la próxima reflexión. Que Dios te bendiga abundantemente y que la paz de Cristo permanezca siempre en tu corazón. our heads and pray for god we send this blessing to everyone as well watching on may the lord bless you and keep youen may let his face shine upon you and be gracious to youen may turn his toward you and give you his peace may the best of almighty god come down upon you and you father son the holy spiriten K.
Oh.