¡LA VIRGEN LO DIJO CLARAMENTE! Mira Los Cambios: Tu vida es TEMPORAL… Prepárate para la Eternidad

Esa noche el mensaje que la Virgen María dejó a los peregrinos parece sencillo al escucharlo por primera vez. Sin embargo, cuando lo meditamos con el corazón abierto, descubrimos que contiene una de las llamadas más profundas. Sina njegova jedinoga gospodina naš koji je začet po Duhu Svetom. Vivimos preocupados por el trabajo, por la salud, por los problemas económicos, por nuestros proyectos y por todo aquello que ocupa nuestro tiempo.

Pero alguna vez nos hemos detenido a preguntarnos hacia dónde se dirige realmente nuestra vida. Estamos construyendo solamente para este mundo o también para la eternidad. Queridos hermanos, bienvenidos al cuarto día de esta bendita novena desde Medugori. Esta noche la reina de la paz vuelve a hablarnos con la ternura de una madre, pero también con la claridad de quien desea preparar a sus hijos para el encuentro definitivo con Dios.

Quédate hasta el final de este mensaje, porque la invitación que María nos hace hoy podría cambiar por completo la manera en que vivimos cada uno de nuestros días. María, reina de la paz, madre nuestra, abrimos nuestros corazones a ti. Aquí estamos, tus hijos, reunidos con amor a tu alrededor en este cuarto día de esta novena.

Mientras rezamos los misterios dolorosos, respondiendo a tu llamado a orar más por nuestras familias, con profunda confianza ponemos en tus manos tanto a nuestros miembros de familia vivos como a los difuntos. Te pedimos que los tomes junto con nuestras intenciones personales y luchas y los presentes an tu amado hijo Jesús.

Gracias por mantenernos siempre de la mano en este camino de fe. Tú comprendes profundamente todos nuestros dolores, nuestras luchas ocultas y el peso de la cruz, bajo la cual caemos cada día. Habiendo estado fielmente al pie de la cruz de tu Hijo, conoces todas nuestras lágrimas y sufrimientos, ves nuestras heridas y nos consuelas en nuestros momentos más difíciles.

Intercede por nosotros, madre nuestra, ante el trono del Padre misericordioso, para que la gracia sanadora del Señor, la verdadera conversión y la profunda paz que traes aquí llene nuestros corazones, nuestras familias y el mundo entero. Reina de nuestros corazones, reina de la paz, ruega por nosotros. Amén.

Durante la aparición de este cuarto día, los presentes confiaron nuevamente a la Virgen todas sus intenciones, sus sufrimientos, sus preocupaciones. Y también las de millones de personas que desde distintos países se unían espiritualmente en oración. Es un gesto que manifiesta una gran confianza. María no reemplaza Jesucristo, al contrario, intercede ante su hijo y conduce siempre hacia él.

Por eso los fieles le pidieron que presentara sus súplicas por la paz en los corazones, en las familias y en el mundo entero, especialmente en aquellos lugares donde la guerra sigue causando tanto dolor. Mientras oraba, la Virgen extendió sus manos sobre todos los presentes. Ese gesto transmite cercanía, protección y una invitación a confiar plenamente en la misericordia de Dios.

Después de esa oración llegó el corazón del mensaje. María recordó que durante todos estos años ha llamado constantemente a la santidad. No habló de una santidad reservada para unos pocos privilegiados. religiosos o personas extraordinarias. La santidad es una llamada para todos los bautizados.

Se vive en la familia, en el trabajo, en medio de las dificultades y también en los pequeños actos cotidianos realizados con amor. Sin embargo, muchas veces pensamos que todavía queda mucho tiempo para cambiar de vida. Dejamos para mañana la oración, el perdón, la reconciliación o la conversión. Nos ocupamos tanto de las cosas temporales que terminamos  olvidando aquello que nunca terminará.

Entonces, la Virgen pronunció una frase que merece ser meditada lentamente. Nuestra vida en la tierra es temporal. Mira, escucha, la vida en esta tierra es temploral. Qué fácil resulta olvidarlo. Cada día hacemos planes, compramos, trabajamos, construimos y soñamos. Todo eso tiene su lugar. Pero María nos recuerda que ningún bien material podrá acompañarnos cuando llegue el momento de presentarnos ante Dios.

Lo único que permanecerá será el amor con el que hayamos vivido, la fe que hayamos conservado y las obras de misericordia que hayamos realizado. Por eso añadió que debemos dejar huella de nuestra presencia. Ahora tengamos un poco de paciencia y atención porque continúan los mensajes celestiales. Se los presentamos porque fue al iniciar cada misterio del Santo Rosario, dados anteriormente por la Virgen María Amarija, la vidente que aquí está junto a nosotros.

Primer misterio doloroso, la agonía del Señor en el huerto. Intención por todos los miembros vivos de la familia, especialmente aquellos que enfrentan miedo y ansiedad. Mensaje de nuestra madre. Entrega todos los problemas y dificultades a Jesús y reza. Cuando rezas ante el crucifijo, el sufrimiento cambia y adquiere sentido.

Meditación. En el huerto silencioso, Jesús sufre y llora. María reza por él en amor silencioso. Cuando los problemas familiares parecen demasiado pesados, María toma nuestra mano. Ella nos ayuda a entregar todos nuestros miedos a Jesús con profunda confianza. Él conoce nuestro dolor y nos da paz. Segundo misterio doloroso, la flagelación en la columna.

Intención por la sanación del árbol familiar y el fin de todas las divisiones. En un mensaje nuestra madre ha dicho, “De manera especial los invito a venerar las heridas de mi hijo. Únanse a mis oraciones para que sus sufrimientos se hagan llevaderos. en sus familias. María siente un gran dolor al ver a Jesús herido y sangrando.

Nuestras familias también a veces son heridas por palabras duras y la ira. María permanece cerca de nosotros en estos momentos difíciles. Ella nos enseña a mirar a Jesús misericordioso con confianza y pedir que sus heridas sanen a nuestra familia. Tercer misterio doloroso, la coronación de espinas. Intención por los enfermos de nuestra familia y todos aquellos que se han alejado de Dios.

Nuestra madre nos ha dicho en un mensaje, cuando hay sufrimiento, ofrécelo como sacrificio a Dios. Los invito a perseverar en las pruebas para obtener la gracia de la fe. María llora al ver cómo se burlan de Jesús y le ponen espinas en la cabeza. A veces nos sentimos solos o no amados, incluso por nuestra familia. La presencia amorosa de María nos consuela.

Confianza entregamos nuestras heridas a Jesús y su amor sana nuestros corazones rotos. Cuarto misterio doloroso, el camino de la cruz a cuestas. Por todos nuestros familiares fallecidos y las almas del purgatorio. Nuestra madre nos ha dicho, rezad ante la cruz, de la cual vienen grandes gracias.

No ofendan a Jesús ni rechacen la cruz. Es su esperanza para la eternidad. Jesús cae bajo la pesada cruz, pero mira a María y encuentra la fuerza para levantarse. Nuestros seres queridos difuntos también tuvieron dificultades en la tierra. Con confianza pedimos a María que los ayude ahora y los lleve a Jesús misericordioso para que descansen en el cielo.

Quinto misterio doloroso, la crucifixión y muerte de nuestro Señor. Por la salvación y la paz eterna de toda nuestra familia, ambos vivos y difuntos.  mensaje. Sin la cruz no hay paz ni amor. A través de la cruz, Jesús sana todas sus heridas y salva sus almas. María permanece bajo la cruz con profundo dolor mientras Jesús muere por nosotros.

En sus últimos momentos, Jesús nos entrega a María como madre. Tomamos su mano y le confiamos toda nuestra familia con plena confianza. Que que Jesús misericordioso nos lave con su sangre y nos lleve a todos al cielo. La vida en esta tierra es temporal. No se trata de buscar fama, reconocimiento o éxito humano. La huella que permanece es la que dejamos en el corazón de quienes nos rodean.

Una palabra de consuelo, un perdón ofrecido, una ayuda al necesitado, una oración hecha con sinceridad, un testimonio de fe vivido con humildad. Cada uno de nosotros está escribiendo una historia que un día quedará concluida. La pregunta es, ¿qué encontrará Dios cuando lea esa historia?

Ah.

Okay.

María continúa invitándonos a dirigir nuestros pensamientos hacia la vida eterna. En una cultura donde casi todo nos impulsa a vivir únicamente el presente, la Virgen vuelve nuestra mirada hacia el cielo. Nos recuerda que fuimos creados para mucho más que unos cuantos años sobre esta tierra. Nuestra verdadera patria está junto a Dios.

Prepararnos para la eternidad no significa vivir con miedo, sino vivir con esperanza. Significa procurar permanecer en gracia, reconciliarnos cuando caemos, alimentar nuestra fe mediante la oración y los sacramentos y amar al prójimo con un corazón sincero. Al finalizar la aparición, la Virgen extendió nuevamente sus manos y hizo sobre todos la señal de la cruz.

impartió su bendición y ascendió al cielo, dejando además una sencilla invitación. Mañana, a la misma hora y en el mismo lugar. Es una frase breve, pero también profundamente simbólica. María sigue convocando a sus hijos a perseverar. La vida espiritual no se construye con un solo momento de emoción, sino con la fidelidad de cada día.

dando un paso tras otro en el camino hacia Dios. Escuchemos el mensaje que nos dejó en este día 4 del novenario. Durante el momento de la aparición, la Virgen ha encomendado a todos nosotros todas vuestras intenciones, todo aquello que traemos en nuestro corazón y a las personas que se han encomendado a nuestras oraciones y que no han podido estar físicamente en este lugar.

De manera especial le he pedido a la Virgen que interceda ante su hijo Jesús por la paz en nuestros corazones, la paz en las familias, la paz en el mundo entero y en modo especial la finalización de la guerra. La Virgen ha extendido sus manos y ha rezado por nosotros en su lengua maternal, el arameo.

Y la Virgen nos ha dado una nueva tarea. Durante todo este año. Nos ha llamado a vivir en santidad, que nuestras vidas en este mundo es pasajera y nos desea preparar para la eternidad. Finalmente, la Virgen nos ha bendecido con la señal de la cruz. ha partido al cielo y nos ha dicho mañana en este mismo lugar y a la misma hora.

Queridos hermanos, el cuarto día de esta novena nos deja una pregunta que vale la pena llevar al corazón durante toda la jornada. Si hoy terminara mi vida, estoy caminando hacia la eternidad con Dios. No es una pregunta para despertar temor, sino para renovar nuestra esperanza y recordar que todavía estamos a tiempo de responder al llamado del Señor.

Pidámosle hoy a la Virgen María que nos ayude a vivir con la mirada puesta en el cielo, sin dejar de cumplir con amor nuestras responsabilidades de cada día. Que ella nos enseñe a buscar la santidad en las cosas sencillas, a sembrar paz donde haya división y a dejar una huella de fe, esperanza y caridad en todas las personas que Dios ponga en nuestro camino.

Gracias por acompañarnos en este cuarto día de la novena. Si este mensaje ha tocado tu corazón, compártelo con alguien que necesite recordar que nuestra vida tiene un destino eterno. Y en el resumen de la siguiente aparición, estaremos nuevamente unidos a la misma hora para conocer y meditar el mensaje del quinto día de estas benditas jornadas de oración desde Medugori.

Que la reina de la paz interceda por todos nosotros. Amén.

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