Le confesó su amor a su amigo en televisión y 3 días después estaba MUERTO | CASO RESUELTO
¿Qué puede pasar cuando un programa de televisión decide convertir los sentimientos de una persona en un espectáculo frente a millones de espectadores? A veces la respuesta no termina cuando se apagan las cámaras. En ocasiones apenas comienza una historia marcada por la humillación, el odio y una violencia imposible de detener.
Un hombre creyó que estaba a punto de conocer a una admiradora secreta. Otro pensó que por fin tendría el valor de confesar el amor que había guardado durante tanto tiempo. [ovación] [música] Did you think had the crush on you? No, we’re good friends. Scott me. [ovación] [aplausos] Pero apenas tres días después de aquella grabación, uno de ellos yacía muerto con dos disparos en el pecho, mientras el otro confesaba el crimen entre lágrimas.
Lo que ocurrió después cambiaría para siempre la forma en que el mundo veía los programas de entretenimiento más sensacionalistas. [música] Quédate hasta el final para conocer todos los detalles de esta historia ocurrida en Estados Unidos. El caso [música] de Scott Amedure. ¿Cuál es el límite de la maldad humana? ¿Qué lleva a una persona a cometer los actos más atroces contra su [música] propia especie? ¿Qué ocurre dentro del cerebro de las mentes más oscuras y peligrosas? Estas preguntas nos han quitado el sueño durante años. Y hoy,
analizando y llevando hasta tu pantalla [música] los casos criminales más impactantes de la historia, buscamos entender aquello que muchos prefieren ignorar. En Detectives Criminales, [música] tres veces por semana te traeré las historias más perturbadoras para que seas tú quien saque sus propias conclusiones.
Mi nombre es [música] Mario y te doy la bienvenida a un video más. Pero antes de empezar, cuéntame desde dónde me estás viendo, deja tu me gusta y suscríbete si quieres seguir descubriendo historias criminales de la vida real. Y ahora sí, comencemos. La mañana del 9 de marzo de 1995, un hombre de 24 años llegó hasta una casa móvil ubicada en el estado de Michigan para hablar con uno de sus vecinos.
Ambos conversaron durante unos minutos sobre una nota manuscrita de contenido sugerente que había aparecido horas antes en la puerta de la vivienda del visitante. Después de aquel intercambio, el joven regresó a su automóvil con la aparente intención de marcharse. Sin embargo, en lugar de irse, tomó una escopeta calibre 12 que había comprado esa misma mañana.
Volvió hasta la entrada de la vivienda y sin darle oportunidad de escapar, disparó dos veces contra el hombre que tenía frente a él. Las detonaciones impactaron directamente en el pecho de la víctima, quien murió prácticamente en el acto, mientras uno de sus compañeros de casa presenciaba la escena sin poder hacer nada para evitarla.
Minutos después, tanto un testigo como el propio agresor llamaron al servicio de emergencias para informar lo ocurrido. Cuando los policías llegaron al lugar, encontraron sin vida a Scott Hamedur, un hombre de 32 años cuya muerte en cuestión de horas dejaría de ser un simple homicidio para convertirse en uno de los casos más polémicos de la televisión estadounidense.
Scott Bernard Amedur nació el 26 de enero de 1963 en Pittsburg, Pennsylvania. Poco después de cumplir 5 años, su familia se trasladó a Michigan, donde sus padres terminaron divorciándose. Tras la separación, Scott y tres de sus hermanos permanecieron viviendo con su padre, mientras el resto quedó al cuidado de su madre.
Durante la adolescencia desarrolló una personalidad abierta, carismática y muy sociable. A los 17 años decidió abandonar la escuela para ingresar a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, buscando darle un rumbo distinto a su vida. Fue precisamente durante esa etapa cuando les confesó a sus familiares que era homosexual.
Una noticia que fue recibida con respeto y apoyo por parte de su entorno más cercano. Después de recibir una baja honorable de las fuerzas armadas, regresó a Michigan y trabajó durante un tiempo en el sector de las telecomunicaciones. Sin embargo, pronto descubrió que su verdadera pasión estaba en la vida nocturna, por lo que comenzó a trabajar como barman en un popular club de ambiente donde hizo numerosos amigos y se convirtió en una persona muy querida por quienes lo rodeaban.
Scott disfrutaba enormemente de la vida social, pero también era un fiel seguidor de los programas de entrevistas que dominaban la televisión estadounidense durante la década de los 90. Aunque atravesó algunos problemas relacionados con el consumo de sustancias y debió ingresar en más de una ocasión a rehabilitación, nunca perdió su carácter generoso y solidario, llegando incluso a brindar apoyo y alojamiento a amigos afectados por el VIH cuando muchas personas preferían mantenerse alejadas de ellos.
Un día vio un anuncio en el que el popular programa de Jenny Jones buscaba participantes para un episodio dedicado a revelar amores secretos entre personas del mismo sexo. Para Scott, aquella convocatoria parecía perfecta. no solo tendría la oportunidad de aparecer en uno de sus programas favoritos, sino también de confesar públicamente algo que llevaba tiempo guardando.
El hombre estaba enamorado de Jonathan Schmith, un vecino y amigo de 24 años, por quien además confesaría haber tenido diversas fantasías románticas. Convencido de participar, envió su solicitud al programa, fue aceptado por los productores y comenzó a preparar un viaje a Chicago. Jonathan nació el 18 de julio de 1970 en Michigan.
Quienes lo conocían solían describirlo como un hombre amable y educado, pero detrás de esa imagen enfrentaba una realidad mucho más compleja. Había sufrido episodios de depresión, problemas de salud mental, consumo de sustancias y una vida familiar marcada por conflictos que habían afectado profundamente su estabilidad emocional.
Mientras Scott organizaba su viaje, los productores del programa también se comunicaron con Jonathan para invitarlo a participar. Sin embargo, durante esas conversaciones le hicieron creer que la persona que le declararía su amor era una mujer. Como hacía poco tiempo había terminado una larga relación sentimental.
Pensó que podía tratarse de su exnovia o quizá de alguna admiradora secreta. Convencido de ello, aceptó la invitación y viajó hasta Chicago sin sospechar quién lo esperaba realmente sobre el escenario. Aquella decisión lo colocaría frente a millones de espectadores en una situación completamente distinta a la que imaginaba. Scott estaba entusiasmado con la experiencia.
Incluso invitó a una amiga para que lo acompañara durante la grabación y compartiera con él aquel momento que consideraba tan especial. El episodio fue registrado el 6 de marzo de 1995 bajo el título revelando el amor secreto del mismo sexo, uno de los segmentos más provocadores del programa de Jenny Jones. Would you write that person a letter? B, would you tell the person in private in case he rejects you? Or C, would you tell that person that you’re gay and you hope he is on National Television? [ovación] Mientras Jonathan permanecía tras
bastidores sin escuchar lo que ocurría en el estudio, Scott habló abiertamente de la atracción que sentía por él. Entre risas, incluso confesó que había fantaseado con compartir una velada romántica junto a Jonathan en una hamaca, acompañados de champaña y crema batida, provocando las reacciones del público presente.
I got a pretty big hammock in my yard. I just I [carraspeo] thought about my hammock whip cream and champ. Instantes después, Jonathan ingresó al plató y descubrió que quien acababa de hacer aquella confesión era Scott. Aunque intentó sonreír y respondió que era completamente heterosexual, su lenguaje corporal evidenciaba una profunda incomodidad.
se cubrió el rostro, evitó mirar directamente a Scott y permaneció visiblemente avergonzado durante buena parte del segmento. [ovación] [música] Did you think the crush on you? Did I? No, we’re good friends. Well, guess what? It’s Scott Crush on you. [ovación] Terminada la grabación, ambos regresaron a Michigan. Mientras Scott retomó su rutina con la ilusión de haber participado en el programa que tanto admiraba, Jonathan aseguró que no lograba dejar atrás la humillación que sintió al verse expuesto frente al público y las cámaras.
La mañana del 9 de marzo encontró en la puerta de su vivienda una nota manuscrita de tono sugerente, aparentemente firmada por Scott. Alterado por aquel mensaje, acudió primero a un banco para retirar dinero y poco después compró una escopeta calibre 12 junto con una caja de cartuchos. Con el arma ya en su poder, condujo directamente hasta la casa móvil donde vivía Scott.
Tras conversar brevemente con él acerca de la nota, regresó a su vehículo con el pretexto de que había dejado el motor encendido. Lo que ocurriría en los siguientes segundos sería exactamente el momento con el que comenzó esta historia. Tras los disparos, los agentes acordonaron la escena y confirmaron la muerte de Scott Amedur.
Muy cerca del lugar también localizaron a Jonathan, quien no intentó escapar. De hecho, poco después del ataque, él mismo había llamado a la policía entre soyosos para admitir que era el responsable de lo ocurrido, por lo que fue detenido de inmediato y puesto a disposición de la justicia. La noticia se propagó con enorme rapidez.
En cuestión de horas, los principales medios de comunicación del país ya informaban sobre el extraño crimen que había ocurrido apenas 3 días después de la grabación de un conocido programa de televisión. Lo que inicialmente parecía un homicidio más, comenzó a despertar preguntas sobre el papel que había tenido el espacio televisivo en aquella tragedia.
Mientras tanto, la opinión pública empezó a dividirse. Aunque nadie discutía la responsabilidad directa de Jonathan por haber disparado, muchas personas comenzaron a señalar también al programa de Jenny Jones al considerar que había expuesto deliberadamente a ambos participantes a una situación extremadamente sensible con fines de entretenimiento.
Jenny Jones show ambush this with humiliation and retaliation this ambte la creciente presión mediática, el programa reaccionó pocos días después del crimen. El 15 de marzo, al inicio de una nueva emisión, Jenny Jones apareció frente a las cámaras para expresar sus condolencias por la muerte de Scott y afirmar que todos en la producción lamentaban profundamente lo sucedido.
Durante ese mensaje sostuvo, además que Jonathan había sido advertido con anticipación de que la persona que le revelaría su amor podía ser un hombre o una mujer. Sin embargo, esa versión sería desmentida posteriormente por el propio Jonathan, quien insistió en que siempre creyó que se trataba de una admiradora.
Las familias también hicieron públicas sus opiniones. El padre y el abuelo de Jonathan responsabilizaron en parte al programa por haber provocado una situación que consideraban explosiva. Mientras que uno de los hermanos de Scott aseguró que de no haberse expuesto públicamente aquella confesión en televisión, probablemente el crimen jamás habría ocurrido.
Desde el punto de vista policial, la investigación avanzó con rapidez. La confesión voluntaria de Jonathan, las pruebas recuperadas en la escena y los testimonios de los presentes permitieron reconstruir los hechos sin mayores dificultades. Sin embargo, comenzaron a surgir versiones contradictorias sobre lo ocurrido después de la grabación del programa.
Un amigo cercano de Scott declaró que tras abandonar el estudio de televisión, ambos hombres habrían coincidido durante una salida nocturna e incluso mantenido un encuentro íntimo. Jonathan, por su parte, siempre negó esa posibilidad y sostuvo que todo había sido consecuencia de la humillación pública que sintió al descubrir frente a las cámaras que quien decía estar enamorado de él era otro hombre.
Mientras estas declaraciones ocupaban titulares en todo el país, el caso dejó de centrarse únicamente en el crimen. El debate comenzó a girar alrededor de la homofobia, los límites del entretenimiento televisivo y la responsabilidad ética de los programas que buscaban audiencia exponiendo la vida privada de sus participantes.
La enorme repercusión mediática hizo que el proceso judicial contra Jonathan fuera seguido muy de cerca por la prensa. Finalmente, el 14 de octubre de 1996, comenzó el juicio en el que la fiscalía lo acusó de asesinato premeditado en primer grado, además de los cargos relacionados con el uso del arma de fuego. La defensa no negó que Jonathan hubiera disparado contra Scott.
En cambio, centró toda su estrategia en demostrar que el acusado atravesaba una compleja situación psicológica. Sus abogados explicaron que padecía trastorno bipolar, conocido en aquel momento como depresión maníaca. Además de enfermedad de graves, un trastorno que puede provocar alteraciones emocionales, ansiedad, irritabilidad y otros síntomas físicos.
Con esos antecedentes intentaron convencer al jurado de que el estado mental de Jonathan había influido de manera determinante en la reacción que terminó con la muerte de Scott. Como parte de esa estrategia, los abogados recurrieron a un argumento que generó una enorme controversia, la llamada defensa del pánico gay.
Según esta postura, Jonathan habría reaccionado violentamente al sentirse sometido a una humillación pública que desde su perspectiva resultó imposible de soportar emocionalmente. El planteamiento provocó indignación entre organizaciones defensoras de los derechos de las personas homosexuales que consideraron inaceptable utilizar la orientación sexual de la víctima como una explicación o atenuante para un crimen.
Para muchos, aquel argumento no solo perpetuaba prejuicios, sino que además enviaba un mensaje peligroso a la sociedad. Durante las audiencias, el jurado observó en repetidas ocasiones las imágenes grabadas durante el programa de Jenny Jones. Aquellas escenas que nunca llegaron a emitirse como episodio completo se convirtieron en una de las pruebas más importantes para intentar comprender el contexto en el que ocurrió el crimen.
Después de escuchar durante semanas a testigos, investigadores, peritos y especialistas, los miembros del jurado iniciaron sus deliberaciones. Jonathan Schmit did, isn’t it? Not necessarily. How do you know? Ya que sonríes cuando estás nervioso, hazlo. crees que tienes la capacidad de Mire la mente de Jonathan Schmidt y Sé que cuando sonríe, cuando viene a tu programa, ¿no está nervioso? yo asumir que todos nuestros invitados son nervioso. Disculpe. Responde mi pregunta.
No te pregunté si asumiste todo Los invitados de tu misión estaban nerviosos o no. Estoy diciendo: “¿Tienes la capacidad de ¿Mirar en la mente de Jonathan Schmitz? Escuche mi pregunta, por favor, y Responde la pregunta que te estoy haciendo, no el que quieres responder. ¿tú crees que tienes la capacidad de mirar Entra en la mente de Jonathan Schmitz y dile ¿Está nervioso o no? ¿Sí o no? No, no puedo.
¿Tienes la capacidad de Mire la mente de Jonathan Schmidt y ¿Ver si está o no avergonzado? ¿Sí o no? No. ¿Tienes la capacidad? ¿Mirar dentro de la mente de Jonathan Schmidt? Finalmente, el 13 de noviembre de 1996. emitieron su decisión. Jonathan Schmitz fue declarado culpable de asesinato en segundo grado. Aunque la Acusación buscaba una condena por asesinato premeditado, el jurado conclusiones que correspondía ese delito y el juez le impuso una pena de entre 25 y 50 años de prisión estatal.
Con la condena penal parecía cerrarse el caso contra el autor material del crimen. pecado embargo, para la familia de Scott aún quedó una pregunta sin responder. si el programa de television habia creado las circunstancias que terminaron desencadenando aquella tragedia, debía asumir también alguna responsabilidad ante la justicia.
En marzo de 1999 presentó una demanda civil contra La Jenny Jones Show, su equipo de producción y Warner Bros. dando inicio a uno de los procesos judiciales más mediáticos relacionados con la responsabilidad de los programas de televisión, la demanda sostenía que los productores habían creado deliberadamente una situación emocionalmente explosiva para captar audiencia.
Según la acusación, expusieron a Jonathan una revelación íntima sin haberle informado realmente de lo que ocurriría frente a las cámaras, ignorando además las posibles consecuencias psicológicas que una experiencia de ese tipo podía provocar. Para la familia Amedure, el crimen no había sido un hecho completamente imprevisible.
Afirmaban que el programa priorizó el impacto televisivo por encima de la seguridad y el bienestar emocional de las personas que aceptaban participar en sus emisiones. Durante el juicio civil, los abogados de la familia presentado pruebas y testimonios con los que intentaron demostrar que los Los productores engañaron a Jonathan. haciéndole creer que quien le declararía su amor era una mujer.
También sostuvieron que el equipo de producción pasó por altas señales que evidenciaban la fragilidad emocional tanto de Jonathan como de Scott. A medida que avanzaban las audiencias, Comenzó a conocer detalles sobre la forma en que el programa preparaba este tipos de episodios. Varios testimonios describieron una dinámica enfocada en sorprender a los invitados frente a las cámaras para generar reacciones espontáneas y conseguir un mayor impacto entre la audiencia.
Finalmente, en mayo de 1999, tras apenas 3 horas de deliberación, el jurado falló de manera unánime a favor de la familia de Scott. Consideró responsables al programa y a la cadena televisiva, ordenándoles pagar cerca de 30 millones de dólares como indemnización por los daños ocasionados. El veredicto histórico provocó un intenso debate en todo Estados Unidos acerca de los límites de la televisión de entretenimiento y de la responsabilidad que debían asumir los medios cuando sus contenidos terminaban desencadenando consecuencias fuera de
las camaras. Sin embargo, la victoria de la familia Amedure endurece poco. Los representantes legales de Warner Bross y del programa apelaron la decisión argumentando que ningún productor podía prever razonablemente que un participante cometería un crimen días después de una grabación, por lo que la responsabilidad recaía exclusivamente sobre Jonathan.
En septiembre de 2002, el Tribunal de Apelaciones les dio la razón. El fallo original fue anulado al considerar que la libertad de expresión protegía ese tipo de contenidos y que no existe una base legal suficiente para responsabilizar civilmente al programa por las acciones criminales de la onu tercero.
Como consecuencia, la familia de Scott nunca recibió la millonaria indemnización que el primer jurado había ordenado pagar. Aunque el Tribunal de Apelaciones liberó al programa de pagar la indemnización, el impacto del caso ya había dejado una profunda huella en la industria televisiva. A partir de entonces, de Jenny Jones Show incorporó protocolos de asesoría y evaluación para los participantes antes y después de cada grabación, buscando reducir el riesgo de que situaciones similares volvieran a repetirse.
Sin embargo, el daño a la imagen del programa ya estaba hecho. Su popularidad comenzó a disminuir de forma constante y poco tiempo después terminó siendo cancelado. El episodio protagonizado por Scott y Jonathan nunca fue emitido de manera íntegra, aunque algunos fragmentos utilizados durante los procesos judiciales sí fueron difundidos por distintos noticieros.
Mientras tanto, los abogados de Jonathan también apelaron su condena penal, alegando errores procesales y sosteniendo que la influencia del programa y los problemas psiquiátricos del acusado no habían sido valorados correctamente por la justicia. Como consecuencia de esa apelación, Jonathan Schmit fue sometido a un nuevo juicio.
No obstante, el resultado prácticamente no cambió. El 14 de septiembre de 1999 volvió a ser declarado culpable de asesinato en segundo grado y se restableció la condena original de entre 25 y 50 años de prisión. Después de permanecer cerca de 22 años encarcelado y mantener un historial disciplinario favorable, solicitó la libertad condicional.
La petición fue aceptada y el 22 de agosto de 2017 abandonó la prisión a los 47 años. Desde entonces llevó una vida completamente alejada de los medios de comunicación, evitó las entrevistas, mantuvo un perfil muy bajo y nunca realizó declaraciones importantes sobre el crimen. En contraste, la familia de Scott continuó insistiendo en que el caso debía recordarse como una muestra de las graves fallas que permitieron que aquella tragedia ocurriera.
Con el paso de los años, el crimen de Scott Amedur dejó de ser recordado únicamente como un crimen. Se convirtió en un caso de estudio sobre los límites éticos de la televisión, la manipulación de los participantes en programas de entretenimiento y las consecuencias que puede tener convertir la vida privada de las personas en un espectáculo.
En mayo de 2020, la historia fue retomada por Netflix en el primer episodio de la docuserie Juicios Mediáticos, donde se analizaron tanto el homicidio como las prácticas empleadas por los programas sensacionalistas para conseguir audiencia. El caso volvió a abrir el debate sobre la responsabilidad de los medios cuando buscan el impacto sin medir las posibles consecuencias.
Más de tres décadas después, Scott Amedur sigue siendo recordado como la víctima de un crimen que trascendió las páginas policiales. Su muerte impulsó discusiones sobre la homofobia, el hostigamiento, la ética periodística y la responsabilidad social de los medios de comunicación, convirtiéndose en uno de los episodios más controvertidos de la historia de la televisión estadounidense.
La muerte de Scott no solo expuso las devastadoras consecuencias que pueden tener el rechazo, los prejuicios y la incapacidad de controlar la violencia, también dejó al descubierto hasta dónde estaban dispuestos a llegar algunos programas de televisión para conseguir audiencia utilizando las emociones y la vida privada de personas reales como parte de un espectáculo cuyo verdadero costo solo se conoció cuando ya era demasiado tarde.
Aunque Jonathan Smith fue quien apretó el gatillo y asumió la responsabilidad penal por la muerte, [música] el debate sobre el papel que desempeñó la producción de The Jenny Jones Show continúa vigente. Este caso sigue siendo un recordatorio de que el entretenimiento nunca debería construirse poniendo en riesgo la dignidad, la estabilidad emocional o la seguridad de quienes aceptan participar frente a una cámara.
Antes de terminar, me gustaría conocer tu opinión. ¿Crees que el programa de Jenny Jones tuvo parte de la responsabilidad moral en la muerte de Scott o toda la culpa recae únicamente en Jonathan? Si hubieras formado parte del jurado del juicio civil, ¿haías condenado también al programa de televisión? Si este caso te impactó, no olvides dejar tu comentario.
Me interesa mucho leer tu punto de vista y debatir contigo sobre una historia que incluso décadas después sigue generando profundas preguntas sobre los límites de la televisión y la responsabilidad de quienes crean este tipo de contenidos. Y bueno, hasta aquí un caso más. No te olvides antes de irte de dejar tu me gusta y suscribirte si este contenido te ha parecido interesante.
Nos escuchamos en otro episodio de Detectives Criminales. [música] Hasta pronto.