Es bien conocido que muchos raperos presumen de sus crímenes en sus canciones para hacérselos malos, pero en la vida real no matan ni a un mosquito. Sin embargo, el caso de Take es diferente. Y es que este chico a sus 16 años ya cargaba con un largo historial criminal. Y no hablamos solo de robos, sino de que sin ningún remordimiento, tal como decía en su videoclip más famoso, no tuvo problema en privar a otro ser humano de seguir viviendo.
Y lo más loco de todo esto es que a esa misma persona que se quebró fue para robarle una cámara de video y con esa misma cámara fue que grabó el videoclip que lo llevó a la fama. Pero como vas a ver, el ser famoso no le jugaría para nada a favor a nuestro protagonista. Y es más, hasta diría que hizo que terminara muy mal.
Tayor Travon Mcintire nació el 16 de junio del año 2000 en Long Beach, California, y su vida desde el primer día fue un desastre tras otro. Sus padres vivían al límite y la llegada de Tayor no fue exactamente planeada, al igual que la de Kale, su hermana 2 años mayor. Y ante esta situación precaria, ambos conocerían bien rápido el lado más crudo de la vida.
Sus padres no eran acá precisamente modelos a seguir. Ambos pertenecían a los Baby Insane Creps, una de las facciones de los infames Creps reconocibles por sus colores azul y gris. Y si eso ya ponía la vida de Team en modo difícil, las vainas se pondrían peor cuando poco después de su nacimiento, su padre fue arrestado por actividad con pandillas, dejando toda la carga sobre su madre, pero ella tampoco estaba en condiciones de ofrecerles esta habilidad, así que buscando una salida, decidió mudarse a Las Vegas con la esperanza de empezar de nuevo. Pero el
cambio de ciudad no arregló nada. La pobreza seguía apretando y los fantasmas de su pasado como pandillera, sumado a sus problemas de salud mental y consumo de sustancias, la hundieron aún más. Pronto quedó claro que la mujer no podía cuidar de sus hijos, de manera que los servicios sociales intervinieron y Teor y Keila fueron trasladados a un hogar temporal bajo el sistema de acogida, pero el sistema les falló.
Nadie mostró interés en adoptarlos juntos. Así que durante años pasaron de un hogar temporal a otro, sin raíces, sin estabilidad y peor aún sin contacto con sus padres, quienes parecían haber desaparecido de sus vidas. Los cumpleaños, las Navidades, cualquier cosa que pudiera considerarse un momento familiar feliz les fue negado.

La soledad y el abandono crearon heridas que los llenó de rencor convirtiéndolos en adolescentes rebeldes. Cuando Teor tenía 10 años y Keila X, su padre salió de prisión tras pasar una década tras las rejas. decidido a redimirse, consiguió la custodia de sus hijos y se los llevó a Arlington, Texas, con la promesa de darles la vida que nunca pudo ofrecerles antes.
Pero los años de abandono no se borran tan fácil. Temor y Keayla ya estaban marcados por su infancia caótica. Habían aprendido a sobrevivir sin reglas, sin autoridad y sin nadie que les dijera qué hacer. Así que cuando llegaron a vivir con su padre, la convivencia fue un choque constante. Él trabajaba día y noche para asegurarles comida y techo, pero eso significaba que no estaba en casa para cuidarlos y cuando estaba, ellos se resistían a todo intento de disciplina.
Buscando formar un hogar estable, su padre intentó encontrar pareja, alguien que fuera una figura materna para sus hijos. Pero cada relación fracasaba. Ninguna mujer parecía dispuesta a lidiar con los rebeldes que eran Teor y Keila. Y con cada intento fallido, la frustración de su padre aumentaba hasta que, al borde de su paciencia, comenzó a disciplinarlos con castigos cada vez más duros, cruzando la línea hacia el abuso físico.
La escuela tampoco ofrecía ningún refugio para Teor, quien sentía la educación como una obligación que no encajaba en su mundo. Sus bajas calificaciones, constantes faltas y problemas disciplinarios le ganaron el rechazo de sus compañeros y maestros, haciéndolo sentir más aislado que nunca. Sin embargo, algo inesperado ocurrió durante estos años.
Tamor descubrió la música, la cual lo enganchó de lleno porque encontró un pequeño grupo de amigos que compartían su amor por el rap. Por primera vez en mucho tiempo sintió que pertenecía a algo. Estos chicos lo aceptaron como era y juntos encontraron en la música un escape a la dureza de sus vidas. Así, en 2014 nació Daitona Boys, un grupo de rap conformado por Tor, quien empezó a llamarse Take Jayen Bell, conocido como Pimpis, y Eric Johnson, alias Santana Sage.
Unidos por su pasión, los tres comenzaron a subir música a Soundcloud con la esperanza de hacerse notar, pero el reconocimiento no terminó siendo el que esperaban. El momento que cambió para siempre la vida de Take llegó cuando con 15 años lo descubrieron vendiendo hierba en la escuela y sin contemplaciones lo expulsaron.
Ese evento no solo significó el fin de su educación formal, sino que también le dio el empujón que necesitaba para abandonar el hogar que compartía con su padre. Para Teor, quedarse significaba gritos, golpes y un control que un gangster como él no estaba dispuesto a aceptar. No obstante, escapar no era fácil. Su hermana Keila, al ser mayor de edad, podía trabajar y mantenerse por su cuenta.
Pero Take aún era menor. No tenía cómo sobrevivir por sí mismo y sabía que si la policía lo atrapaba, lo devolverían con su padre. La idea de regresar lo aterrorizaba, así que comenzó a vivir de casa en casa, refugiándose en los hogares de sus amigos. Por dos años su vida fue un caos, saltando de un sofá a otro cada par de meses.
Sus amigos y la música era lo único que animaba su día, pero este mismo ambiente de malote y del hacerse el rudo en sus canciones, él de alguna manera quería respaldarlo con su vida real, por lo que cada vez más se sumergía en el mundo del AMPA. En 2015, los Daitona Boys comenzaron a despegar lentamente en Soundcloud, llegando a presentarse en fiestas privadas y pequeños clubes en Arlington.
Pero los Daitona Boys no solo subían al escenario para hacer música, cada momento de exposición era como una oportunidad para ellos demostrar qué tan duros eran, por lo que tras cada presentación, por el motivo que fuese, siempre se agarraban aguamos contra cualquiera que los mirara feo.
Las regalías de Soundcloud y las ganancias del grupo eran mínimas, ni siquiera les alcanzaba para invertir en hacer más música, por lo que empezaron a aportar armas de manera ilegal para intimidar a otros y a su vez cometer robos, los cuales para ellos no solo era como una forma de ganar dinero, sino que de alguna manera sentían que reforzaba su estatus como los más picantes del barrio, sintiéndose ahora invencibles.
Y para probar ese límite llegarían al punto de cobrarse su primera vida humana. En la madrugada del primero de enero de 2016 en Dentom, Texas, después de una presentación de Año Nuevo en una fiesta privada, los Daona Boy se mezclaron entre la multitud, sintiéndose acá los Reyes del Mambo, pero en realidad solo le seguían tres gatos en Soundcloud y seguramente se presentaron ahí porque no había nadie más barato, por ende, nadie les pelaba.
Aún así, estos querían terminar la noche con alguna chiky baby. De esta manera empezaron a observar de forma insistente a Sarah Megner y Lexie Müller, dos universitarias que estaban pasando el rato con su grupo de amigos. La actitud de los Daitona Boys era tan acosadora que empezó a incomodar a las chicas, quienes decidieron seguir con la fiesta sin hacer contacto con ellos.
Cerca de las 2 de la madrugada, Sara y su grupo buscando otro lugar donde continuar la celebración, abandonaron la fiesta, por lo que se subieron a su coche rumbo a su nuevo destino. Pero mientras esperaban en un semáforo en rojo, una camioneta deportiva los alcanzó. Los cristales polarizados comenzaron a bajar lentamente, revelando que los ocupantes eran los mismos Daitona Boys que los habían estado observando durante la fiesta.
Take y sus amigos empezaron a dirigirse a Sarah y Lexi desde la camioneta. Al principio intentaron entablar una conversación con el típico “Ey, ¿por qué tan serias? ¿No quieren divertirse?” Pero el tono rápidamente se tornó agresivo cuando las chicas no correspondieron a sus avances. Acto seguido, los Daitona Boys comenzaron a lanzar comentarios obsenos describiendo de manera explícita lo que les gustaría hacer con ellas.
Sara y Lexi estaban visiblemente incómodas, pero no respondieron esperando que ignorarlos fuera suficiente para que se marcharan. Sin embargo, la situación escaló cuando los amigos de las chicas intervinieron intentando calmar las cosas y dejando en claro que los comentarios eran inapropiados y que no querían problemas. Pero lo que pretendía ser un gesto diplomático solo empeoró todo.
Las sonrisas burlonas de los Daitona Boys desaparecieron de inmediato y comenzaron a lanzar amenazas de muerte con el clásico ustedes no saben con quién están hablando. Y cuando la luz cambió a verde, Sara pisó el acelerador con todas sus fuerzas pensando que así se iba a alejar de los problemas, pero los Daayona Boys no estaban dispuestos a dejarlo así, por lo que comenzó una persecución.
Y de la nada se pudo ver como Santana Sage sacó una pistola y con una mano en el volante y la otra en el arma disparó tres veces contra el auto de Sara. Dentro del auto confusión reinaba. Los universitarios no entendían qué estaba pasando ni de dónde provenían los disparos. Reactivamente, todos se agacharon buscando protección, pero nadie se percató de inmediato de que Sara, quien seguía el volante, había sido alcanzada por un dispóciente, de manera que el coche, sin nadie al control, comenzó a tambalearse hasta que finalmente se estrelló contra un poste
de luz. Mientras tanto, la camioneta de los Daitona Boys se detuvo junto al vehículo accidentado. Durante un breve momento, ambos grupos estuvieron cara a cara. Desde la camioneta, los Daitona Boys empezaron a discutir con los universitarios, pero al darse cuenta de que la situación era grave, tomaron la salida más cobarde huyendo del lugar.
Los amigos de Sara, aún en estado de shock, no perdieron más tiempo y llevaron a la chica al hospital más cercano, pero ya era demasiado tarde. Sara perdió la vida con tan solo 20 años de edad. El tiroteo de Año Nuevo desató una investigación policial que no tardó en arrojar resultados. De inmediato, las autoridades lograron identificar al tirador Eric Jamal Johnson, conocido como Santana Sage, quien sorprendentemente era un ex Marmarín.
Tras la captura fue encarcelado, la evidencia era contundente y finalmente fue sentenciado a 44 años de prisión. No obstante, Take y Pimpis, al ser menores de edad y no haber disparado el arma, no enfrentaron cargos relacionados con el caso. De hecho, el nombre de Take ni siquiera fue mencionado en la corte. Y para cualquiera, salir de un evento tan trágico sin ninguna consecuencia podría ser tomado como un llamado de atención para cambiar el rumbo de su vida.
Pero Tay no reflexionó ni se detuvo a pensar en lo ocurrido y si acaso pensaba en él, era para verlo como un trofeo que lo consagraba como el más malo de los malos. Es así como pasado tan solo unos meses en julio de 2016, TK junto a Pimpis darían pie a uno de sus crímenes más ambiciosos y este sería el robo a la casa de un traficante llamado Sakarialote.
Este chico era novio de una adolescente llamada Mia Santoro. Ella aseguraba que Zachary guardaba en su casa una gran cantidad de sustancias y dinero en efectivo, por lo que el plan parecía simple. Mia y un grupo de amigas tenía que ir a la casa actuando como ceñuelo para distraer con sus encantos a Zachar y a su rumi, Ethan Walker, mientras Take y el resto del grupo esperaban a unas casas de distancia esperando el momento adecuado para actuar.
Aunque una vez llegada la hora, las cosas empezaron a complicarse a medida que anochecía. Izhan yar estaban alerta y chicas estaban inquietas, nerviosas e incluso intentaron seducirlos de forma torpe, algo que solo aumentó las dudas. Cansadas de esperar, una de las jóvenes decidió improvisar, aprovechó un descuido de los chicos y dejó la puerta de la casa semiabierta.
La señal estaba dada. A las 10 de la noche, todo se descontroló. Cuatro hombres irrumpieron en la vivienda. Dos de ellos, Sean Robinson y Lazaria Merritt, llevaban armas de fuego, mientras que Pimpis traía una manopla y Take solo ponía la jeta para decir que estaba ahí. Desde el primer momento, las cosas no pintaban bien, pues a pesar de que los amenazaban con todo, Izan y Zachar le mencionaban a los ladrones que no tenían nada, que lo único que tenían era un pequeño paquete de hierba, pero los asaltantes no les creyeron. Así que
los gritos y las amenazas alcanzaron un punto que la Zarian no aguantó más y jaló el gatillo impactando a Ethan Walker en el abdomen. El disparo hizo que la habitación entera entrara en pánico, por lo que Sham, para seguirle la corriente a su compa, disparó también, alcanzando a Sakari en el hombro.
Acto seguido, el grupo de asaltantes escapó del lugar casi que sin nada. La herida que tenía Zachari no había sido letal, así que este tomó su pistola y fue a buscar a los asaltantes, pero cuando salió ya no había nadie y cuando regresó, Itam estaba inconsciente en el suelo. Había perdido muchas sangas y al cabo de unos minutos finalmente perdió la vida, convirtiéndose en una víctima más de la violencia que rodeaba a Teike y a su grupo.
Esta vez las autoridades no tardaron en capturar a todos los involucrados y Takeeke no pasaría desapercibido, ya que sería interrogado por la policía. Y así, tan solo pasado unos minutos, la fachada de chico malo se quebró por completo. Take rompió un llanto, confesando que sí había participado en el robo, pero insistiendo que no llevaba armas y aseguró que herir a las víctimas no formaba parte del plan, de manera que las autoridades lo dejaron en libertad condicional y por su edad sería enviado a vivir con su hermana Keila, quien ya
era mayor de edad. No obstante, no estaba libre. Su vida estaba bajo vigilancia constante. Cámaras instaladas en el apartamento y un brazalete de monitoreo en su tobillo rastreaba cada uno de sus movimientos. Durante los 8 meses que estuvo allí, la vida de TK dio un giro radical. Ahora era un gangster de computadora porque en Twitter se la pasaba diciendo que era más malo que Chucki, pero en realidad su día a día era despertarse, sentarse en la PC, jalársela y dormir.
Pero su paciencia llegaría al límite cuando estaba a punto de cumplir 17 años. Y es que por esos días recibiría la noticia de que iba a ser juzgado como un adulto. La noticia lo dejó furioso. Temor había sido paciente este tiempo porque pensaba que de nuevo iba a salir de este conflicto como si nada.
Es por ello que cortó su brazalete de monitoreo dándose a la fuga y por supuesto que compartió la noticia en su Twitter diciendo, “Al con este arresto domiciliario, al con la policía. Tendrán que atraparme en el barrio. El mensaje se volvió viral de inmediato. De repente, Take no solo era un fugitivo, era una figura pública, un símbolo para algunos jóvenes que lo veían como un antihéroe y una curiosidad morbosa para otros que comenzaron a seguir su historia.
Su carrera musical y criminal se entrelazaron. Su vida se convirtió en una especie de espectáculo y durante este tiempo Take para nada quería mantener un perfil bajo, ya que poco después atacaría a Ow Skip Pepe, un señor de 65 años al que sorprendió por la espalda, le apuntó con una pistola y le exigió su billetera, pero el asalto no terminó ahí.
Tras robarle, lo golpó brutalmente, dejándolo inconsciente con múltiples fracturas y una hemorragia cerebral. Después arrastró el cuerpo de Skip hacia un área boscosa donde lo abandonó dándolo por muerte. Y de milagro más tarde sería encontrado por un corredor quien pudo llamar al 911 para salvarlo. De Arlingtonong Take huyó hacia San Antonio, Texas, donde se escondió junto a Pimpis durante al menos un mes.
Y aunque estaba prófugo, Take no se molestó en esconderse. Pedía comida por delivery en restaurantes y era reconocido por sus seguidores a quienes no paraba de contarles. Sí, bro, me busca la policía, soy muy malo. Y para mantener esa imagen, el 23 de abril de 2017, Take decidiría cometer su crimen más atroz. Este día, el rapero y un grupo de acompañantes se reunieron con Markíar, un joven fotógrafo e hijo de inmigrantes mexicanos que también estaba involucrado en la escena del rap.
Mark acordado encontrarse en un estacionamiento de Chic take para venderle una cámara que planeaba usar para grabar un nuevo video musical. Pero nuestro protagonista nunca tuvo la intención de hacer una transacción limpia. El grupo invitó a Mark a fumar lechuga del y a conversar dentro de un auto así de tranqui, de chill, creando un ambiente relajado, supuestamente para charlar más sobre su pasión por el rap.
Sin embargo, la situación de un giro repentino cuando Take y sus acompañantes encañonaron a Mark con un arma, le quitaron la cámara y lo obligaron a salir del vehículo. Mark, asustado desesperado por salvar su equipo, intentó huir y comenzó a gritar a todo pulmón pidiendo ayuda, pero el grupo de Take no estaba dispuesto a dejarlo escapar.
Mark ya conocía la identidad y por donde se movían todos los ladrones, por lo que para silenciarlo aceleraron el auto intentando atropellarlo. Por suerte, Mark reaccionó justo a tiempo y saltó aterrizando sobre el capó del vehículo en movimiento. Y a medida que el coche avanzaba, comenzó a patear el parabrisas intentando romperlo para frenar a los ladrones.
Los cristales finalmente se dieron, aturdiendo brevemente a los ocupantes del auto, dándole a Mark una pequeña oportunidad para escapar. Pero antes de que pudiera hacerlo, TK bajó del vehículo pistola en mano y sin dudarlo apuntó y dispóbar impactándolo por la espalda. El joven de 23 años cayó al suelo quedando inmóvil mientras el grupo huía de la escena.
Sin saberlo, todos los movimientos habían sido captados por una cámara de seguridad del estacionamiento que documentó cada instante del crimen, el cual al ser tan grave que ni el ser menor de edad iba a salvar a Takey de que le cayera todo el peso de la ley, pues Markudo ser salvado en el hospital. Al mes siguiente, Pimprestado por cargos de asesato con una fianza de medio millón de dólares.
Tras la noticia, Take, alarmado huiría hacia Nueva Jersey buscando refugio con un contacto que conocía de su carrera musical. Pero escapar de la justicia no significaba abandonar su búsqueda de fama. De esta manera, con la misma cámara que le había robado a Mark Saldivar, grabaría su canción más emblemática, The Race.
En la canción Take se jactaba de su vida criminal y de cómo la policía lo perseguía. The Race era una declaración de desafío, una carta abierta de un joven que veía sus crímenes como una insignia de honor y que según él, sin importar el resultado, todo terminaría con que la policía no lograría atraparlo o, en su defecto, con que los cargos serían desestimados.
Pero como vas a ver, las cosas no salieron como él esperaba. El 30 de junio de 2017, un grupo de agentes localizó a Take en una casa residencial en Elizabeth, Nueva Jersey. Al momento del arresto, Take intentó manipular la situación alegando haber ingerido una botella entera de pastillas, lo que obligó a las autoridades a llevarlo a un hospital.
Pero los exámenes médicos no encontraron rastros de intoxicación. Y no contento con ello, poco después el chico afirmaría escuchar voces demoníacas, lo que llevó a que lo trasladaran a una unidad psiquiátrica para una evaluación. Allí permaneció un día y medio antes de ser considerado apto para su extradición a Texas.
Pero mientras tanto su fama como rapero estaba subiendo como la espuma. Y es que no sé si fue casualidad o una estrategia de marketing, pero el video musical de The Race sería publicado apenas dos horas después de su captura. El revuelo que tuvo sería algo que ni gente que ha dedicado toda su vida a la música ha podido alcanzar, pues el tema a día de hoy tiene 255 millones de vistas en YouTube.
Varios artistas grandes le han hecho remix, incluso tomando en cuenta los cargos en contra de este chico, que en su videoclip parece que la pistola que lleva pesa más que él. La canción aparte debutó en el puesto 44 del Billboard Hot 100. Aunque para su mala suerte Take nunca disfrutaría de esta fama. Es más, hasta diría que le jugó en contra.
Debido a los procesos legales, Take no pudo capitalizar el éxito de su canción con giras o con contratos con discográficas. Mientras estaba privado de libertad, hasta trató de sacar algunos temas, pero ninguno llamó la atención. Incluso aún seguía compartiendo en redes sociales como que pronto iba a salir y tenía la pinta de que quería seguir haciendo de las suyas por esta imagen que decía en vivo desde las puertas del infierno. Hhalibérrenme.
El juicio contra Take por el caso de Ethan Walker comenzó en 2019. En un principio, tanto él como Pinis solo iban a recibir 10 años de libertad condicional, pero por la tontería esa de cortar sus monitores de tobillo, ahora enfrentaban una pena más fuerte. Los demás involucrados recibieron sentencias de décadas en prisión, a excepción de Mia Santoro, la chica que tuvo la idea del robo.
Esto porque ella tenía 15 años en ese entonces, lo cual hizo que muchos se molestaran y que hasta acusaran a las autoridades de medirla con otra vara por ser ella la única mujer blanca involucrada en el crimen. Pero luego se reveló que en realidad ella desde los 13 años mediante engaños fue víctima de explotación sex, curiosamente por Ariana, otra de las chicas que también estaba en el robo de la casa, quien a su vez trabajaba en un club de stripties y vendía sustancias.
Y esta casi que a la fuerza metió a Mía en todo este mundo, obligándola a vender su cuerpo. Y si bien lo que sufrió Takeeke en su infancia también fue duro, lo de esta chica fue terrible, pues la quemaban con cigarrillos, la ponían hasta arriba de sustancias y, mientras tanto, decenas de depravados uno tras uno abus de ella. Y lo más triste fue que cuando quiso pedir ayuda, la policía no le creyó y la pusieron en una institución mental durante dos semanas.
En un principio, incluso por el caso de Ethan, le iban a dar 10 años de prisión a Mía. Pero luego viendo la negligencia cometida por el sistema, lo menos que pudieron hacer fue darle solo 10 meses de libertad condicional. La joven a día de hoy está casada y tiene dos hijos y a pesar del trauma ha podido retomar su vida sin meterse en problemas, cosa que los fiscales no creían que Take hubiese hecho, pues en la corte presentarían el mismo videoclip de The Race en su contra para demostrar que el chico no solo no se arrepentía de sus crímenes, sino que
glorificaba su vida criminal y que a pesar de que varias veces la había sacado barata por sus crímenes, siempre volvía a los malos pasos. En julio de 2019, finalmente se daría a conocer la sentencia de Tor y mira la reacción de su madre en el fondo. Para mala suerte de esta señora que celebró antes de tiempo, Take solo estaba siendo declarado inocente por asesino capital, pero no de asesinato regular.
Y es que en Texas las leyes sí que son duras, ya que si participas en un robo donde alguien pierde la vida, igual te acusan como si tú hubieses disparado el arma. Es por ello que por el caso de Ethan Walker, Tayeke recibió 55 años de prisión, 15 años incluso más que Shaw, el chico mayor de edad que disparó a Zachar en el hombro, cosa que se cree que fue por acumulación de cargos, aunque todavía faltaba que lo juzgaran por la muerte de Mark Saldivar.
La sentencia tuvo lugar en abril de 2025 y por la cual le dieron 80 años de prisión a nuestra expromesa del rap, a quien parece que la vida no lo ha estado tratando bien, ya que de la nada en la corte se apareció con una gran cicatriz en el cuello por la cual la jueza le preguntó, pero el chico con toda la tranquilidad del mundo le dijo que no era nada por lo que nadie sabe la historia tras ella.
Y si nos regimos por las leyes de Texas, como mínimo mínimo TK siquiera va a poder optar por la libertad condicional cuando tenga 47 años. Si te gustó el video, te recomiendo este, el caso de US World, otro rapero, el cual sí que puedo disfrutar un poco más de su fama, solo que lamentablemente este, a diferencia de take sí que tendría un final bien trágico. C.
Lo CONDENARON a CADENA PERPETUA por su PROPIA CANCIÓN | Caso Tay K – YouTube
Transcripts:
Es bien conocido que muchos raperos presumen de sus crímenes en sus canciones para hacérselos malos, pero en la vida real no matan ni a un mosquito. Sin embargo, el caso de Take es diferente. Y es que este chico a sus 16 años ya cargaba con un largo historial criminal. Y no hablamos solo de robos, sino de que sin ningún remordimiento, tal como decía en su videoclip más famoso, no tuvo problema en privar a otro ser humano de seguir viviendo.
Y lo más loco de todo esto es que a esa misma persona que se quebró fue para robarle una cámara de video y con esa misma cámara fue que grabó el videoclip que lo llevó a la fama. Pero como vas a ver, el ser famoso no le jugaría para nada a favor a nuestro protagonista. Y es más, hasta diría que hizo que terminara muy mal.
Tayor Travon Mcintire nació el 16 de junio del año 2000 en Long Beach, California, y su vida desde el primer día fue un desastre tras otro. Sus padres vivían al límite y la llegada de Tayor no fue exactamente planeada, al igual que la de Kale, su hermana 2 años mayor. Y ante esta situación precaria, ambos conocerían bien rápido el lado más crudo de la vida.
Sus padres no eran acá precisamente modelos a seguir. Ambos pertenecían a los Baby Insane Creps, una de las facciones de los infames Creps reconocibles por sus colores azul y gris. Y si eso ya ponía la vida de Team en modo difícil, las vainas se pondrían peor cuando poco después de su nacimiento, su padre fue arrestado por actividad con pandillas, dejando toda la carga sobre su madre, pero ella tampoco estaba en condiciones de ofrecerles esta habilidad, así que buscando una salida, decidió mudarse a Las Vegas con la esperanza de empezar de nuevo. Pero el
cambio de ciudad no arregló nada. La pobreza seguía apretando y los fantasmas de su pasado como pandillera, sumado a sus problemas de salud mental y consumo de sustancias, la hundieron aún más. Pronto quedó claro que la mujer no podía cuidar de sus hijos, de manera que los servicios sociales intervinieron y Teor y Keila fueron trasladados a un hogar temporal bajo el sistema de acogida, pero el sistema les falló.
Nadie mostró interés en adoptarlos juntos. Así que durante años pasaron de un hogar temporal a otro, sin raíces, sin estabilidad y peor aún sin contacto con sus padres, quienes parecían haber desaparecido de sus vidas. Los cumpleaños, las Navidades, cualquier cosa que pudiera considerarse un momento familiar feliz les fue negado.
La soledad y el abandono crearon heridas que los llenó de rencor convirtiéndolos en adolescentes rebeldes. Cuando Teor tenía 10 años y Keila X, su padre salió de prisión tras pasar una década tras las rejas. decidido a redimirse, consiguió la custodia de sus hijos y se los llevó a Arlington, Texas, con la promesa de darles la vida que nunca pudo ofrecerles antes.
Pero los años de abandono no se borran tan fácil. Temor y Keayla ya estaban marcados por su infancia caótica. Habían aprendido a sobrevivir sin reglas, sin autoridad y sin nadie que les dijera qué hacer. Así que cuando llegaron a vivir con su padre, la convivencia fue un choque constante. Él trabajaba día y noche para asegurarles comida y techo, pero eso significaba que no estaba en casa para cuidarlos y cuando estaba, ellos se resistían a todo intento de disciplina.
Buscando formar un hogar estable, su padre intentó encontrar pareja, alguien que fuera una figura materna para sus hijos. Pero cada relación fracasaba. Ninguna mujer parecía dispuesta a lidiar con los rebeldes que eran Teor y Keila. Y con cada intento fallido, la frustración de su padre aumentaba hasta que, al borde de su paciencia, comenzó a disciplinarlos con castigos cada vez más duros, cruzando la línea hacia el abuso físico.
La escuela tampoco ofrecía ningún refugio para Teor, quien sentía la educación como una obligación que no encajaba en su mundo. Sus bajas calificaciones, constantes faltas y problemas disciplinarios le ganaron el rechazo de sus compañeros y maestros, haciéndolo sentir más aislado que nunca. Sin embargo, algo inesperado ocurrió durante estos años.
Tamor descubrió la música, la cual lo enganchó de lleno porque encontró un pequeño grupo de amigos que compartían su amor por el rap. Por primera vez en mucho tiempo sintió que pertenecía a algo. Estos chicos lo aceptaron como era y juntos encontraron en la música un escape a la dureza de sus vidas. Así, en 2014 nació Daitona Boys, un grupo de rap conformado por Tor, quien empezó a llamarse Take Jayen Bell, conocido como Pimpis, y Eric Johnson, alias Santana Sage.
Unidos por su pasión, los tres comenzaron a subir música a Soundcloud con la esperanza de hacerse notar, pero el reconocimiento no terminó siendo el que esperaban. El momento que cambió para siempre la vida de Take llegó cuando con 15 años lo descubrieron vendiendo hierba en la escuela y sin contemplaciones lo expulsaron.
Ese evento no solo significó el fin de su educación formal, sino que también le dio el empujón que necesitaba para abandonar el hogar que compartía con su padre. Para Teor, quedarse significaba gritos, golpes y un control que un gangster como él no estaba dispuesto a aceptar. No obstante, escapar no era fácil. Su hermana Keila, al ser mayor de edad, podía trabajar y mantenerse por su cuenta.
Pero Take aún era menor. No tenía cómo sobrevivir por sí mismo y sabía que si la policía lo atrapaba, lo devolverían con su padre. La idea de regresar lo aterrorizaba, así que comenzó a vivir de casa en casa, refugiándose en los hogares de sus amigos. Por dos años su vida fue un caos, saltando de un sofá a otro cada par de meses.
Sus amigos y la música era lo único que animaba su día, pero este mismo ambiente de malote y del hacerse el rudo en sus canciones, él de alguna manera quería respaldarlo con su vida real, por lo que cada vez más se sumergía en el mundo del AMPA. En 2015, los Daitona Boys comenzaron a despegar lentamente en Soundcloud, llegando a presentarse en fiestas privadas y pequeños clubes en Arlington.
Pero los Daitona Boys no solo subían al escenario para hacer música, cada momento de exposición era como una oportunidad para ellos demostrar qué tan duros eran, por lo que tras cada presentación, por el motivo que fuese, siempre se agarraban aguamos contra cualquiera que los mirara feo.
Las regalías de Soundcloud y las ganancias del grupo eran mínimas, ni siquiera les alcanzaba para invertir en hacer más música, por lo que empezaron a aportar armas de manera ilegal para intimidar a otros y a su vez cometer robos, los cuales para ellos no solo era como una forma de ganar dinero, sino que de alguna manera sentían que reforzaba su estatus como los más picantes del barrio, sintiéndose ahora invencibles.
Y para probar ese límite llegarían al punto de cobrarse su primera vida humana. En la madrugada del primero de enero de 2016 en Dentom, Texas, después de una presentación de Año Nuevo en una fiesta privada, los Daona Boy se mezclaron entre la multitud, sintiéndose acá los Reyes del Mambo, pero en realidad solo le seguían tres gatos en Soundcloud y seguramente se presentaron ahí porque no había nadie más barato, por ende, nadie les pelaba.
Aún así, estos querían terminar la noche con alguna chiky baby. De esta manera empezaron a observar de forma insistente a Sarah Megner y Lexie Müller, dos universitarias que estaban pasando el rato con su grupo de amigos. La actitud de los Daitona Boys era tan acosadora que empezó a incomodar a las chicas, quienes decidieron seguir con la fiesta sin hacer contacto con ellos.
Cerca de las 2 de la madrugada, Sara y su grupo buscando otro lugar donde continuar la celebración, abandonaron la fiesta, por lo que se subieron a su coche rumbo a su nuevo destino. Pero mientras esperaban en un semáforo en rojo, una camioneta deportiva los alcanzó. Los cristales polarizados comenzaron a bajar lentamente, revelando que los ocupantes eran los mismos Daitona Boys que los habían estado observando durante la fiesta.
Take y sus amigos empezaron a dirigirse a Sarah y Lexi desde la camioneta. Al principio intentaron entablar una conversación con el típico “Ey, ¿por qué tan serias? ¿No quieren divertirse?” Pero el tono rápidamente se tornó agresivo cuando las chicas no correspondieron a sus avances. Acto seguido, los Daitona Boys comenzaron a lanzar comentarios obsenos describiendo de manera explícita lo que les gustaría hacer con ellas.

Sara y Lexi estaban visiblemente incómodas, pero no respondieron esperando que ignorarlos fuera suficiente para que se marcharan. Sin embargo, la situación escaló cuando los amigos de las chicas intervinieron intentando calmar las cosas y dejando en claro que los comentarios eran inapropiados y que no querían problemas. Pero lo que pretendía ser un gesto diplomático solo empeoró todo.
Las sonrisas burlonas de los Daitona Boys desaparecieron de inmediato y comenzaron a lanzar amenazas de muerte con el clásico ustedes no saben con quién están hablando. Y cuando la luz cambió a verde, Sara pisó el acelerador con todas sus fuerzas pensando que así se iba a alejar de los problemas, pero los Daayona Boys no estaban dispuestos a dejarlo así, por lo que comenzó una persecución.
Y de la nada se pudo ver como Santana Sage sacó una pistola y con una mano en el volante y la otra en el arma disparó tres veces contra el auto de Sara. Dentro del auto confusión reinaba. Los universitarios no entendían qué estaba pasando ni de dónde provenían los disparos. Reactivamente, todos se agacharon buscando protección, pero nadie se percató de inmediato de que Sara, quien seguía el volante, había sido alcanzada por un dispóciente, de manera que el coche, sin nadie al control, comenzó a tambalearse hasta que finalmente se estrelló contra un poste
de luz. Mientras tanto, la camioneta de los Daitona Boys se detuvo junto al vehículo accidentado. Durante un breve momento, ambos grupos estuvieron cara a cara. Desde la camioneta, los Daitona Boys empezaron a discutir con los universitarios, pero al darse cuenta de que la situación era grave, tomaron la salida más cobarde huyendo del lugar.
Los amigos de Sara, aún en estado de shock, no perdieron más tiempo y llevaron a la chica al hospital más cercano, pero ya era demasiado tarde. Sara perdió la vida con tan solo 20 años de edad. El tiroteo de Año Nuevo desató una investigación policial que no tardó en arrojar resultados. De inmediato, las autoridades lograron identificar al tirador Eric Jamal Johnson, conocido como Santana Sage, quien sorprendentemente era un ex Marmarín.
Tras la captura fue encarcelado, la evidencia era contundente y finalmente fue sentenciado a 44 años de prisión. No obstante, Take y Pimpis, al ser menores de edad y no haber disparado el arma, no enfrentaron cargos relacionados con el caso. De hecho, el nombre de Take ni siquiera fue mencionado en la corte. Y para cualquiera, salir de un evento tan trágico sin ninguna consecuencia podría ser tomado como un llamado de atención para cambiar el rumbo de su vida.
Pero Tay no reflexionó ni se detuvo a pensar en lo ocurrido y si acaso pensaba en él, era para verlo como un trofeo que lo consagraba como el más malo de los malos. Es así como pasado tan solo unos meses en julio de 2016, TK junto a Pimpis darían pie a uno de sus crímenes más ambiciosos y este sería el robo a la casa de un traficante llamado Sakarialote.
Este chico era novio de una adolescente llamada Mia Santoro. Ella aseguraba que Zachary guardaba en su casa una gran cantidad de sustancias y dinero en efectivo, por lo que el plan parecía simple. Mia y un grupo de amigas tenía que ir a la casa actuando como ceñuelo para distraer con sus encantos a Zachar y a su rumi, Ethan Walker, mientras Take y el resto del grupo esperaban a unas casas de distancia esperando el momento adecuado para actuar.
Aunque una vez llegada la hora, las cosas empezaron a complicarse a medida que anochecía. Izhan yar estaban alerta y chicas estaban inquietas, nerviosas e incluso intentaron seducirlos de forma torpe, algo que solo aumentó las dudas. Cansadas de esperar, una de las jóvenes decidió improvisar, aprovechó un descuido de los chicos y dejó la puerta de la casa semiabierta.
La señal estaba dada. A las 10 de la noche, todo se descontroló. Cuatro hombres irrumpieron en la vivienda. Dos de ellos, Sean Robinson y Lazaria Merritt, llevaban armas de fuego, mientras que Pimpis traía una manopla y Take solo ponía la jeta para decir que estaba ahí. Desde el primer momento, las cosas no pintaban bien, pues a pesar de que los amenazaban con todo, Izan y Zachar le mencionaban a los ladrones que no tenían nada, que lo único que tenían era un pequeño paquete de hierba, pero los asaltantes no les creyeron. Así que
los gritos y las amenazas alcanzaron un punto que la Zarian no aguantó más y jaló el gatillo impactando a Ethan Walker en el abdomen. El disparo hizo que la habitación entera entrara en pánico, por lo que Sham, para seguirle la corriente a su compa, disparó también, alcanzando a Sakari en el hombro.
Acto seguido, el grupo de asaltantes escapó del lugar casi que sin nada. La herida que tenía Zachari no había sido letal, así que este tomó su pistola y fue a buscar a los asaltantes, pero cuando salió ya no había nadie y cuando regresó, Itam estaba inconsciente en el suelo. Había perdido muchas sangas y al cabo de unos minutos finalmente perdió la vida, convirtiéndose en una víctima más de la violencia que rodeaba a Teike y a su grupo.
Esta vez las autoridades no tardaron en capturar a todos los involucrados y Takeeke no pasaría desapercibido, ya que sería interrogado por la policía. Y así, tan solo pasado unos minutos, la fachada de chico malo se quebró por completo. Take rompió un llanto, confesando que sí había participado en el robo, pero insistiendo que no llevaba armas y aseguró que herir a las víctimas no formaba parte del plan, de manera que las autoridades lo dejaron en libertad condicional y por su edad sería enviado a vivir con su hermana Keila, quien ya
era mayor de edad. No obstante, no estaba libre. Su vida estaba bajo vigilancia constante. Cámaras instaladas en el apartamento y un brazalete de monitoreo en su tobillo rastreaba cada uno de sus movimientos. Durante los 8 meses que estuvo allí, la vida de TK dio un giro radical. Ahora era un gangster de computadora porque en Twitter se la pasaba diciendo que era más malo que Chucki, pero en realidad su día a día era despertarse, sentarse en la PC, jalársela y dormir.
Pero su paciencia llegaría al límite cuando estaba a punto de cumplir 17 años. Y es que por esos días recibiría la noticia de que iba a ser juzgado como un adulto. La noticia lo dejó furioso. Temor había sido paciente este tiempo porque pensaba que de nuevo iba a salir de este conflicto como si nada.
Es por ello que cortó su brazalete de monitoreo dándose a la fuga y por supuesto que compartió la noticia en su Twitter diciendo, “Al con este arresto domiciliario, al con la policía. Tendrán que atraparme en el barrio. El mensaje se volvió viral de inmediato. De repente, Take no solo era un fugitivo, era una figura pública, un símbolo para algunos jóvenes que lo veían como un antihéroe y una curiosidad morbosa para otros que comenzaron a seguir su historia.
Su carrera musical y criminal se entrelazaron. Su vida se convirtió en una especie de espectáculo y durante este tiempo Take para nada quería mantener un perfil bajo, ya que poco después atacaría a Ow Skip Pepe, un señor de 65 años al que sorprendió por la espalda, le apuntó con una pistola y le exigió su billetera, pero el asalto no terminó ahí.
Tras robarle, lo golpó brutalmente, dejándolo inconsciente con múltiples fracturas y una hemorragia cerebral. Después arrastró el cuerpo de Skip hacia un área boscosa donde lo abandonó dándolo por muerte. Y de milagro más tarde sería encontrado por un corredor quien pudo llamar al 911 para salvarlo. De Arlingtonong Take huyó hacia San Antonio, Texas, donde se escondió junto a Pimpis durante al menos un mes.
Y aunque estaba prófugo, Take no se molestó en esconderse. Pedía comida por delivery en restaurantes y era reconocido por sus seguidores a quienes no paraba de contarles. Sí, bro, me busca la policía, soy muy malo. Y para mantener esa imagen, el 23 de abril de 2017, Take decidiría cometer su crimen más atroz. Este día, el rapero y un grupo de acompañantes se reunieron con Markíar, un joven fotógrafo e hijo de inmigrantes mexicanos que también estaba involucrado en la escena del rap.
Mark acordado encontrarse en un estacionamiento de Chic take para venderle una cámara que planeaba usar para grabar un nuevo video musical. Pero nuestro protagonista nunca tuvo la intención de hacer una transacción limpia. El grupo invitó a Mark a fumar lechuga del y a conversar dentro de un auto así de tranqui, de chill, creando un ambiente relajado, supuestamente para charlar más sobre su pasión por el rap.
Sin embargo, la situación de un giro repentino cuando Take y sus acompañantes encañonaron a Mark con un arma, le quitaron la cámara y lo obligaron a salir del vehículo. Mark, asustado desesperado por salvar su equipo, intentó huir y comenzó a gritar a todo pulmón pidiendo ayuda, pero el grupo de Take no estaba dispuesto a dejarlo escapar.
Mark ya conocía la identidad y por donde se movían todos los ladrones, por lo que para silenciarlo aceleraron el auto intentando atropellarlo. Por suerte, Mark reaccionó justo a tiempo y saltó aterrizando sobre el capó del vehículo en movimiento. Y a medida que el coche avanzaba, comenzó a patear el parabrisas intentando romperlo para frenar a los ladrones.
Los cristales finalmente se dieron, aturdiendo brevemente a los ocupantes del auto, dándole a Mark una pequeña oportunidad para escapar. Pero antes de que pudiera hacerlo, TK bajó del vehículo pistola en mano y sin dudarlo apuntó y dispóbar impactándolo por la espalda. El joven de 23 años cayó al suelo quedando inmóvil mientras el grupo huía de la escena.
Sin saberlo, todos los movimientos habían sido captados por una cámara de seguridad del estacionamiento que documentó cada instante del crimen, el cual al ser tan grave que ni el ser menor de edad iba a salvar a Takey de que le cayera todo el peso de la ley, pues Markudo ser salvado en el hospital. Al mes siguiente, Pimprestado por cargos de asesato con una fianza de medio millón de dólares.
Tras la noticia, Take, alarmado huiría hacia Nueva Jersey buscando refugio con un contacto que conocía de su carrera musical. Pero escapar de la justicia no significaba abandonar su búsqueda de fama. De esta manera, con la misma cámara que le había robado a Mark Saldivar, grabaría su canción más emblemática, The Race.
En la canción Take se jactaba de su vida criminal y de cómo la policía lo perseguía. The Race era una declaración de desafío, una carta abierta de un joven que veía sus crímenes como una insignia de honor y que según él, sin importar el resultado, todo terminaría con que la policía no lograría atraparlo o, en su defecto, con que los cargos serían desestimados.
Pero como vas a ver, las cosas no salieron como él esperaba. El 30 de junio de 2017, un grupo de agentes localizó a Take en una casa residencial en Elizabeth, Nueva Jersey. Al momento del arresto, Take intentó manipular la situación alegando haber ingerido una botella entera de pastillas, lo que obligó a las autoridades a llevarlo a un hospital.
Pero los exámenes médicos no encontraron rastros de intoxicación. Y no contento con ello, poco después el chico afirmaría escuchar voces demoníacas, lo que llevó a que lo trasladaran a una unidad psiquiátrica para una evaluación. Allí permaneció un día y medio antes de ser considerado apto para su extradición a Texas.
Pero mientras tanto su fama como rapero estaba subiendo como la espuma. Y es que no sé si fue casualidad o una estrategia de marketing, pero el video musical de The Race sería publicado apenas dos horas después de su captura. El revuelo que tuvo sería algo que ni gente que ha dedicado toda su vida a la música ha podido alcanzar, pues el tema a día de hoy tiene 255 millones de vistas en YouTube.
Varios artistas grandes le han hecho remix, incluso tomando en cuenta los cargos en contra de este chico, que en su videoclip parece que la pistola que lleva pesa más que él. La canción aparte debutó en el puesto 44 del Billboard Hot 100. Aunque para su mala suerte Take nunca disfrutaría de esta fama. Es más, hasta diría que le jugó en contra.
Debido a los procesos legales, Take no pudo capitalizar el éxito de su canción con giras o con contratos con discográficas. Mientras estaba privado de libertad, hasta trató de sacar algunos temas, pero ninguno llamó la atención. Incluso aún seguía compartiendo en redes sociales como que pronto iba a salir y tenía la pinta de que quería seguir haciendo de las suyas por esta imagen que decía en vivo desde las puertas del infierno. Hhalibérrenme.
El juicio contra Take por el caso de Ethan Walker comenzó en 2019. En un principio, tanto él como Pinis solo iban a recibir 10 años de libertad condicional, pero por la tontería esa de cortar sus monitores de tobillo, ahora enfrentaban una pena más fuerte. Los demás involucrados recibieron sentencias de décadas en prisión, a excepción de Mia Santoro, la chica que tuvo la idea del robo.
Esto porque ella tenía 15 años en ese entonces, lo cual hizo que muchos se molestaran y que hasta acusaran a las autoridades de medirla con otra vara por ser ella la única mujer blanca involucrada en el crimen. Pero luego se reveló que en realidad ella desde los 13 años mediante engaños fue víctima de explotación sex, curiosamente por Ariana, otra de las chicas que también estaba en el robo de la casa, quien a su vez trabajaba en un club de stripties y vendía sustancias.
Y esta casi que a la fuerza metió a Mía en todo este mundo, obligándola a vender su cuerpo. Y si bien lo que sufrió Takeeke en su infancia también fue duro, lo de esta chica fue terrible, pues la quemaban con cigarrillos, la ponían hasta arriba de sustancias y, mientras tanto, decenas de depravados uno tras uno abus de ella. Y lo más triste fue que cuando quiso pedir ayuda, la policía no le creyó y la pusieron en una institución mental durante dos semanas.
En un principio, incluso por el caso de Ethan, le iban a dar 10 años de prisión a Mía. Pero luego viendo la negligencia cometida por el sistema, lo menos que pudieron hacer fue darle solo 10 meses de libertad condicional. La joven a día de hoy está casada y tiene dos hijos y a pesar del trauma ha podido retomar su vida sin meterse en problemas, cosa que los fiscales no creían que Take hubiese hecho, pues en la corte presentarían el mismo videoclip de The Race en su contra para demostrar que el chico no solo no se arrepentía de sus crímenes, sino que
glorificaba su vida criminal y que a pesar de que varias veces la había sacado barata por sus crímenes, siempre volvía a los malos pasos. En julio de 2019, finalmente se daría a conocer la sentencia de Tor y mira la reacción de su madre en el fondo. Para mala suerte de esta señora que celebró antes de tiempo, Take solo estaba siendo declarado inocente por asesino capital, pero no de asesinato regular.
Y es que en Texas las leyes sí que son duras, ya que si participas en un robo donde alguien pierde la vida, igual te acusan como si tú hubieses disparado el arma. Es por ello que por el caso de Ethan Walker, Tayeke recibió 55 años de prisión, 15 años incluso más que Shaw, el chico mayor de edad que disparó a Zachar en el hombro, cosa que se cree que fue por acumulación de cargos, aunque todavía faltaba que lo juzgaran por la muerte de Mark Saldivar.
La sentencia tuvo lugar en abril de 2025 y por la cual le dieron 80 años de prisión a nuestra expromesa del rap, a quien parece que la vida no lo ha estado tratando bien, ya que de la nada en la corte se apareció con una gran cicatriz en el cuello por la cual la jueza le preguntó, pero el chico con toda la tranquilidad del mundo le dijo que no era nada por lo que nadie sabe la historia tras ella.
Y si nos regimos por las leyes de Texas, como mínimo mínimo TK siquiera va a poder optar por la libertad condicional cuando tenga 47 años. Si te gustó el video, te recomiendo este, el caso de US World, otro rapero, el cual sí que puedo disfrutar un poco más de su fama, solo que lamentablemente este, a diferencia de take sí que tendría un final bien trágico. C.