¡Notición! Pepe Aguilar SE BURLÓ de los cancelados mientras el karma le BORRA la gira completa

 ¡Notición! Pepe Aguilar SE BURLÓ de los cancelados mientras el karma le BORRA la gira completa

Hay una frase que Pepe Aguilar va a lamentar hasta el último día de su vida. La dijo con esa sonrisita de superioridad que se le pone cuando cree que está dando cátedra muy relajado, muy dueño del mundo, hablando de esta moda de andar cancelando artistas y soltó que a él nadie lo cancela, que si quieren cancelar a alguien que cancelen a su abuela. Así lo dijo tan campante.

 Pues bien, mi gente, agárrense porque a día de hoy Pepe Aguilar no tiene ni una sola fecha en pie, ni una. El calendario completo se le vino abajo. Y suscríbanse ahorita porque en este canal les vamos a decir con nombre y apellido quién fue el que canceló a Pepe Aguilar. Y les adelanto que no fue el internet, no fue la prensa y no fue ninguna campaña de odio, fue alguien mucho más cercano a ustedes.

 Esa es la pregunta que hoy vamos a contestar. ¿Quién canceló realmente a Pepe Aguilar? ¿Y por qué el señor prefiere quedarse callado antes que decirlo en voz alta? La respuesta se las voy a entregar completa con todo y explicación. Y les prometo que cuando la escuchen se van a quedar con la boca abierta.

 Vamos a empezar por entender el tamaño de la soberbia, porque sin eso nada de lo que viene después se disfruta igual. Los Aguilar llevan años vendiéndonos una historia. La historia de la dinastía, El apellido eterno, La sangre de Antonio Aguilar, el rancho, los caballos, las generaciones de charros, la corona del regional mexicano pasando de padre a hijo como si fuera de su propiedad.

 Ellos se ven a sí mismos como una casa real y por lo tanto se consideran intocables. Ellos pueden equivocarse, ellos pueden pisotear, ellos pueden hacer y deshacer porque al final del día el apellido los protege. De ahí sale esa frase, de ahí sale esa seguridad. Cuando Pepe dijo que a él nadie lo cancela, no estaba haciendo un chiste, estaba explicando su visión del mundo.

 Estaba diciéndole a este país que él está por encima del juicio de la gente común, que ustedes pueden opinar lo que quieran, indignarse lo que quieran, escribir lo que quieran en las redes y a él le va a seguir cayendo el dinero igualito. Y esa creencia se la heredó a sus hijos. Ahí está el video todavía circulando por ahí, donde la señora Anelis Álvarez, la esposa de Pepe, la madre de Ángela, se sienta con sus criaturas a explicarles quiénes son y les dice con la mayor naturalidad del mundo que los artistas, los cantantes, los que se dedican a esto son los

elegidos. Los elegidos, mi gente. Así les hablaban en su casa. Así crecieron esos muchachos, convencidos de que existe una raza superior y de que ellos nacieron dentro de ella. Y fíjense qué curioso, porque en esa lista de elegidos siempre faltó uno. Emiliano, el hijo mayor, el que Pepe tuvo con Carmen Treviño.

 Ese nunca entró al reparto de la corona. A ese lo dejaron afuera del proyecto familiar, sin apellido en los carteles, sin escenario, sin rancho. La dinastía elige a quién eleva y a quién borra y lo hace con una frialdad que a mí todavía me quita el sueño. Con esa mentalidad se paró Pepi Aguilar a decir que a él nadie lo cancela.

 Con esa mentalidad se burló de otros artistas que sí pagaron las consecuencias de sus actos y con esa misma mentalidad mandó a su gente a montar la gira más soberbia de su carrera. Ahora piensen en lo que está en juego aquí, porque no estamos hablando de un capricho de famoso. Una gira mueve promotores, camiones, sonido, iluminación, gente de a pie que vive de eso y que ya había apartado esas semanas de su vida.

 Y del otro lado están ustedes, señoras que juntan su dinerito, que piden permiso en el trabajo, que se organizan con la comadre para viajar y ver en vivo al hijo de Antonio Aguilar. Todo eso se cayó y a nadie de esa familia se le movió un músculo de la cara para explicarlo. Pues escuchen bien lo que voy a contarles ahora, porque la vida les acaba de mandar una factura de esas que no se pagan con apellido.

 Pepe Aguilar anunció una gira, una gira grande con muchas fechas que arrancaba a finales de mayo, cubría todo junio y cerraba con una presentación. Este mismo domingo, el 12 de julio, ese era el broche de oro, la última función, la que iba a coronar el regreso triunfal del patriarca.

 Y ahora agárrense porque aquí va el dato. Esa gira desapareció completa. Las 12 presentaciones que tenía anunciadas fueron cayendo una tras otra hasta que no quedó absolutamente nada de pie. Y la última que sobrevivía, la del 12 de julio, también se canceló. Se acabó. Al patriarca de la dinastía no le queda un solo escenario en el mapa.

12 fechas al bote de la basura. Y la explicación que dio la empresa fue la siguiente y quiero que la memoricen porque nos va a acompañar todo el video. Problemas de logística. Dos palabras, eso fue todo. Ni una carta del propio Pepe, ni un video en sus redes explicando lo ocurrido, ni una disculpa a los promotores, ni una palabra para la gente que ya había planeado su viaje.

Problemas de logística y buenas noches. Y ahora quiero que hablemos de cómo se vendieron esos boletos, porque ahí está escondida la mentira más grande de toda esta historia. Pepe Aguilar no puso sus boletos a la venta como cualquier hijo de vecino. Nada de eso. El señor montó una preventa exclusiva con códigos.

 Sí, mi gente, con códigos como si estuviéramos hablando de una subasta de joyas. Para poder comprar los mejores lugares, ustedes necesitaban un código especial que se entregaba únicamente a los llamados fanáticos de hueso colorado, los verdaderos, los merecedores, los dignos de acercarse al trono.

 Escuchen bien esto, porque en la industria musical una jugada así se hace por una sola razón. Se hace cuando el artista está tan seguro de que va hacia ver una avalancha de gente peleándose por sus boletos, que necesita poner un filtro para organizar el caos. Es un movimiento de pura arrogancia. es pararse en el escenario antes de que empiece el show y decirle al mundo, “Prepárense porque me van a tumbar la puerta.

” Pepe Aguilar lo hizo con todo, con el apellido por delante y con la barbilla levantada. Y ahora sí, ya llegó el momento de contarles lo que de verdad pasó con esa preventa. Nadie compró, los códigos se repartieron, la preventa se abrió y los mejores asientos se quedaron ahí solitos esperando a esos fanáticos de Hueso Colorado que nunca llegaron.

 El mapa de butacas seguía intacto día tras día, semana tras semana. Ese fue el resultado de la gran preventa exclusiva del gran heredero de Antonio Aguilar. Y entonces sucedió lo más descarado de esta historia. De un día para otro, sin campaña, sin explicación, sin nada, las fechas amanecieron marcadas como agotadas. Un milagrito, pues.

 Ayer no vendías un boleto y hoy resulta que ya no queda ni un lugar libre. Muy conveniente. Y aquí está la trampa que se les nota auas, mi gente. Un concierto agotado se realiza siempre, aunque llueva, aunque tiemble, aunque se caiga el cielo, porque hay dinero de la gente adentro y hay contratos firmados. Lo que se cancela es lo que está vacío.

 Y a las pocas semanas de ese milagroso agotado, las fechas empezaron a caerse una detrás de otra como fichas de dominó. Ahí quedó desnuda la mentira. El letrero de agotado era humo y ese truquito tiene nombre en el medio. Se le llama maquillar la venta. Consiste en pintar el mapa de asientos para que el que entra a comprar vea rojo por todos lados y piense, “Uy, esto está que arde, más vale que me apure.

” La idea es contagiar prisa, provocar que la gente compre por miedo a quedarse afuera. Es un empujoncito psicológico y funciona cuando de verdad hay algo de movimiento real por debajo. Lo que ocurre es que ese truco tiene una fecha de caducidad brutal porque llega el día del evento y el recinto no miente. Las butacas no mienten, la cámara del celular de cualquier señora sentada en la fila 20 no miente.

 Y cuando el promotor hace números y ve que la taquilla real no cubre ni el sonido, se agarra el teléfono y se cancela. Pura y sencilla aritmética. 12 veces, mi gente, 12 veces le salieron los números en rojo. Ahora, muchas de ustedes van a decirme, “Bueno, a cualquiera se le puede caer una gira. La economía está dura, la gente no tiene dinero.

 Tal vez fue mala suerte y yo estaba dispuesta a concederles el beneficio de la duda hasta que fui a revisar el pasado de esta familia. Antes de contarles lo que encontré, déjenme ponerles otras piezas sobre la mesa porque cuando las vean todas juntas van a entender que aquí no hay mala suerte que valga.” A esta familia no la invitaron al mundial, al evento más grande que ha pisado nuestro país en años, con el planeta entero mirando hacia acá, con la oportunidad de oro de cantar frente a millones de personas.

 Ni a Pepe, ni a Ángela, ni a Nodal. Los supuestos reyes del Regional Mexicano se quedaron en su casa viéndolo por televisión igualito que usted y que yo. Nodal, el yerno de la corona, saca canciones que ni siquiera alcanzan el millón de reproducciones. El millón, esa cifra que hoy en día levanta cualquier muchachito con un celular y ganas de cantar.

 Y encima de todo eso, la corona sigue puesta. Siguen hablando de dinastía, siguen hablando de legado, siguen hablando de los elegidos y hay un detalle del mundial que me tiene atragantada hasta el día de hoy. Un creador de contenido salió a la calle a preguntarle a la gente algo muy simple. ¿Qué prefieren? ¿Que gane México y ustedes tengan que perdonar a Ángela Aguilar o que pierda México y no la perdonen nunca? Guárdense esa pregunta porque de la respuesta que dio a este país vamos a hablar y tendido más adelante. Y les advierto que es de las

cosas más brutales que he visto en mi vida como comunicadora. Por lo pronto, quédense con esto. Una familia que se cree de sangre azul, un patriarca que presume que a él no lo cancela nadie, una hija coronada como reina, un yerno que no llega al millón y un calendario de conciertos convertido en cenizas.

 Muy bien, ahora sí escuchen con mucha atención porque lo que les voy a decir cambia por completo la manera de entender todo lo que llevamos contado. Yo me fui a revisar el año pasado la gira de Ángel Aguilar, esa que anunciaron con toda la pompa del mundo, con la niña ya coronada como la reina del regional mexicano.

 De esa gira, Ángel Aguilar canceló más de la mitad de las presentaciones. Más de la mitad, mi gente. Y ahora agárrense fuerte porque la razón oficial que dieron en aquel momento fue esta. Problemas de logística, las mismas dos palabras exactitas, la misma excusa de manual, el mismo silencio después el mismo apellido detrás.

 Padre e hija uno tras otro anunciando giras que nadie compra y escondiéndose bajo la misma cobija. Y el que arma esas giras es Pepe, el que decide cuántas fechas se ponen, en qué ciudades, con qué estrategia de venta. Ese es él. Él maneja la empresa familiar. Él fue quien vio con sus propios ojos cómo se le caía media gira a su hija por falta de público.

 Él sabía perfectamente cómo estaba el terreno y aún así, con ese antecedente encima, con esa herida todavía sangrando, tuvo el descaro de montar una preventa exclusiva con códigos para fanáticos de Hueso Colorado. Sabiendo lo que iba a pasar, sabiendo que nadie iba a llegar, se atrevió a pedirle a este país que rogara por un código.

 Y ahora déjenme contarles dónde sí se van a presentar los Aguilares este verano, porque este dato me lo guardé y es de los que arden. Hay una feria, una feria de pueblo en Chiapas allá en Comitán el 4 de agosto y ahí está anunciada Ángela Aguilar junto con su hermano Leonardo, la reina del regional mexicano, la diosa griega, la que canta ópera, la que trae la corona en la cabeza.

 Y en la información oficial de ese cartel, al lado de su nombre, aparece escrita una sola palabra, una palabrita chiquita que la mayoría de la gente pasa por alto porque no sabe lo que significa en el lenguaje de las ferias. Pero yo sí lo sé y ustedes lo van a saber también, esa palabra vale más que todos los comunicados de prensa que ha soltado esta familia en los últimos dos años.

Esa palabra dice exactamente cuánto vale hoy el apellido Aguilar en el mercado. Y les aviso desde ahorita que lo que revela esa palabra es tan humillante que en la casa de Pepe Aguilar preferirían que ustedes nunca se enteraran. Mi gente, lo que viene ahora les va a hervir la sangre porque después de esa palabrita todavía nos falta lo de Colombia.

 Y lo de Colombia es la humillación más grande que se le ha caído encima a esta familia. Se la contaron sus propias fans sin darse cuenta con sus propios teléfonos. Comitán de Domínguez allá en Chiapas, una feria de pueblo como las de toda la vida, con sus juegos mecánicos, sus antojitos, su olor a elote y su escenario montado en la explanada.

 La gente del lugar llega en familia con los niños, con la abuela, con la vecina y se planta ahí a esperar a los artistas del cartel. es una de las tradiciones más bonitas que tenemos en este país. Y el 4 de agosto en ese escenario se van a presentar Ángel Aguilar y su hermano Leonardo.

 Ahora déjenme explicarles cómo funciona el negocio de las ferias, porque si no entienden esto, no van a poder saborear lo que viene. En una feria mexicana, el público casi siempre entra gratis. Eso ustedes ya lo saben. Lo que a lo mejor no saben es que el artista cobra igual y cobra bien, le paga el municipio, le paga el gobierno del estado, le pagan los patrocinadores y ese dinero sale al final del recorrido del bolsillo de la gente del pueblo.

 Por eso hay tanta pelea política por saber a quién contratan y en cuánto. Un artista grande se lleva millones de pesos por subirse una hora a esa explanada. Ese es el negocio. Y así ha sido siempre. Entonces, cuando una feria anuncia a un artista, en la papelería oficial queda registrado en qué condición va y ahí, junto al nombre de Ángel Aguilar y de Leonardo Aguilar, aparece escrita esa palabrita que les prometí, masivo.

 Y ustedes me van a decir, “Bueno, masivo suena bien, suena a multitudes, suena a estadio lleno.” Pues no, mi gente, en el lenguaje de las ferias esa palabra significa algo muy concreto y muy distinto. Masivo significa gratis. Masivo significa que el artista se sube a ese escenario sin cobrar un solo peso de taquilla, que va como parte del ambiente, como relleno del cartel, como música de fondo para que la gente del pueblo tenga algo que ver mientras se come su esquite.

 La reina del regional mexicano, mi gente, la diosa griega, la que canta ópera, la que trae la corona en la cabeza y el apellido más pesado del género, gratis. Y por si les quedaba alguna duda de que esto es una humillación, en ese mismo cartel, en esa misma feria, en esa misma bolsa de dinero, hay artistas que sí están cobrando su parte completa. Luis R.

Reconriquez, por decir uno, ese sí llega, canta y se lleva su feria enterita, como se la lleva cualquiera que de verdad mueve gente. Ahí tienen ustedes en una sola palabra todo lo que la industria piensa hoy de esa familia. En los comunicados de prensa eres la reina del regional mexicano. En la papelería del contrato eres el relleno gratuito de una feria de pueblo.

 Y ahora agárrense bien porque si eso les pareció humillante, lo que viene los va a dejar sin aire, porque la familia todavía tiene una carta que presume en cada entrevista. Un concierto donde sí se vieron manos arriba, donde sí se escucharon gritos, donde sí se vio al público cantando a todo pulmón. Ocurrió en Colombia y desde entonces lo usan como la gran prueba de que Ángel Aguilar conquistó Sudamérica y de que su público la adora. Fuera de México.

 Vamos a desarmar ese concierto pieza por pieza. Primer detalle, aquello era un festival. Los Aguilar no eran los dueños del cartel. Ahí había más artistas anunciados, artistas colombianos, gente local que ese público sí conoce, sí sigue y sí paga por ver. Y ahí está la trampa del asunto. El recinto se veía lleno.

 Sí, lleno de gente que había ido a ver a otros. Segundo detalle, y este es el bueno. A ese concierto viajaron desde México las fans más devotas que tiene Ángela Aguilar en este planeta. Se hacen llamar las angelitas de corazón. Son las que la defienden a muerte en cada rincón del internet. Las que se pelean con quien sea, las que salen a decir que su ídola es incomprendida.

 y un grupito de ellas cruzó fronteras para estar en primera fila esa noche. Vuelos internacionales, hospedaje, comidas, boletos de un festival grande. Ustedes y yo sabemos lo que cuesta eso, mi gente. Yo tengo señoras que me escriben todos los días para contarme que no les alcanza ni para llevar a los nietos a la feria del pueblo.

 Y aquí una docena de muchachas se aparece en otro país muy quitadas de la pena con los mejores lugares del recinto. Alguien pagó eso. Y quiero que escuchen cómo se supo, porque esto tiene su gracia. Esas muchachas grabaron la escena ellas mismas con sus propios teléfonos, con toda la ilusión del mundo y sin la más mínima sospecha de lo que estaban haciendo.

 Una de ellas, en pleno arrebato de emoción, empezó a narrar el momento en que les asignaron su ubicación y soltó muy orgullosa que no iban a creer dónde se iban a sentar, que eran asientos exclusivos y remató con la frase que hundió el barco entero. Somos invitadas especiales, chicas. Vean lo que es ser invitado especial. Invitadas.

 Esa palabra tiene un solo significado en este idioma y en todos los demás. Invitada significa que alguien te invitó. Y si alguien te invitó, alguien pagó. El boleto, el lugar privilegiado, la ubicación pegadita al escenario. Todo eso lo firmó una mano que no fue la de ellas. O sea, que las únicas 12 personas en ese recinto que se sabían de memoria las canciones de Ángela Aguilar, las únicas que iban a gritarlas a todo pulmón, justo enfrente de las cámaras, estaban ahí de cortesía.

 sentadas exactamente en el pedacito que la cámara iba a grabar. Ese es el famoso público que adora a Ángel Aguilar en Sudamérica. Y ahora el remate, mi gente, porque todavía falta lo peor. Las angelitas salieron después a presumir que las mujeres colombianas estaban fascinadas, que se sabían las canciones, que coraban a todo pulmón.

 Y es cierto que hubo un momento esa noche donde el recinto entero levantó la voz y cantó junto con ella. Un momentazo, el video de ese momento le ha dado la vuelta al mundo y la familia lo va a exprimir hasta el último día de sus vidas. Solo que la canción que estaba cantando el público colombiano esa noche salió de la voz de otra mujer hace 30 años del otro lado de la frontera.

 Era una canción de Selena, un cover, mi gente, un tema de Selena Quintanilla, de esos que se saben de memoria, una señora en Monterrey, una muchachita en Bogotá y una abuelita en Buenos Aires. Eso fue lo que coreó el público. Esa noche. Le cantaron a la muerta. Le cantaron a la mujer que sí llenó estadios con su propia voz, que sí construyó un legado con su propio talento, sin un papá millonario detrás comprándole la carrera.

 Y cuando Ángela cantaba sus propias canciones, las que ella grabó, las que su papá le produjo con todo el dinero del mundo, el recinto se quedaba tibio. Cortesía, gente esperando a que terminara. Las únicas voces encendidas eran las de la primera fila, las de las invitadas con el viaje pagado.

 El aplauso era prestado y las fans también. Y sobre ese asunto de los covers hay algo más que ustedes necesitan saber, porque no fue una queja de gente envidiosa del internet. Fue Aby Quintanilla, el hermano de Selena, el hombre que compuso muchos de los éxitos más grandes de su hermana, quien salió a decirlo con todas sus letras, que le duele escuchar esas canciones destrozadas, que cada instrumento de esas grabaciones costó noches de trabajo y de sudor, y que lo que están haciendo con ellas es una falta de respeto al artista y al arte. Y todavía hay más,

porque a la niña se le ocurrió mandarle una carta a ese señor y él ni siquiera se molestó en contestarle. ni una línea, ni un mensajito. La ignoró, como se ignora a quien no tiene nada que ofrecer. Y ese desprecio pesa, mi gente, porque Selena es sagrada para nosotras. Selena es la muchachita de Texas que se subió a cantar en español sin hablar lo bien, que se ganó a este país canción por canción, que murió a los 23 años cuando apenas estaba empezando.

 Nuestras madres la lloraron, nosotras la lloramos. Y ahora viene una niña criada en la abundancia con productores pagados y estudios de grabación en la sala de su casa a agarrar esas canciones y a dejarlas irreconocibles con sus supuestos arreglos de ópera. Escuchen bien el resumen de esta situación. ¿Por qué? Cuando lo pongo todo en una sola frase, hasta a mí me da vértigo.

 La reina del regional mexicano necesita canciones ajenas para que el público cante. Fans transportadas en avión para que a alguien grite y ferias gratuitas para tener dóe presentarse. Ahora júntenlo todo en su cabeza. Un patriarca sin escenarios, una reina cantando gratis en una feria. Una fan base que hay que trasladar en avión para que se escuche algún grito.

 Un país que ni siquiera los invitó al mundial y una carrera sostenida con las canciones de una mujer que lleva tres décadas enterrada. ¿Se acuerdan de aquella pregunta que les pedí que se guardaran? Aquella que un creador de contenido salió a hacerle a la gente en plena fiebre del mundial. ¿Qué prefieren? ¿Que gane México y tengan que perdonar a Ángel Aguilar o que pierda México y no la perdonen jamás? Este país contestó, “Que pierda México.

” Una tras otra, las personas fueron respondiendo lo mismo. Prefiero que se hunda mi selección. Prefiero tragarme la derrota. Prefiero llorar por mi país antes que perdonarle una sola cosa a esa muchacha. Y no fue una respuesta suelta ni una broma aislada. Se replicó en cientos de cuentas con miles de personas contestando exactamente igual.

 Hasta los ecuatorianos se dieron el gusto de burlarse de nosotros diciendo que ellos por lo menos no cargan con Ángel Aguilar. Y ahí está, mi gente, ahí está la respuesta que les prometí desde el primer minuto. Ustedes preguntaron, ¿quién canceló a Pepe Aguilar? Se los digo con todas sus letras. ¿Lo cancelaron ustedes? ¿Lo cancelaron las señoras que abrieron la aplicación? Vieron el precio del boleto, se acordaron de cómo trataron a esa muchacha argentina y a su niña y cerrar que el teléfono sin comprar lo canceló esa mujer de Monterrey que decidió que

su dinero se quedaba en su bolsa. Lo canceló esa familia de Chicago que prefirió gastarse esos dólares en otra cosa, uno por uno en silencio, sin escándalos, sin marchas, sin campañas, con el arma más poderosa que existe en este negocio, que es la cartera cerrada. Y esa es la parte que a mí me llena de orgullo, mi gente, porque a nosotras siempre nos pintan como las señoras que se tragan todo, las que solo miran novelas, las que no entienden de negocios y resulta que fuimos nosotras las que le enseñamos a la dinastía más

soberbia de este país cómo funciona el mundo real. Sin gritar, sin insultar a nadie, simplemente no oyendo. Por eso Pepe Aguilar no puede explicar nada, porque explicarlo significaría firmar un comunicado oficial con su nombre abajo, diciendo la frase que lo destruiría para siempre.

 Nadie quiso venir, significaría admitir que la dinastía se quedó sin súbditos, que el heredero de Antonio Aguilar, el que se burló de la cancelación de otros, el que dijo que a él nadie lo cancela, ya no llena los teatros que llenaba hace 3 años. prefiere que ustedes lo imaginen desorganizado antes que rechazado. Por eso escogió dos palabritas huecas.

Problemas de logística y el karma en esta historia tiene nombre, apellido y acento argentino. Mientras el patriarca se quedaba sin un solo escenario y la reina aceptaba cantar gratis en Chiapas Caso andaba de gira con su latinaje. Y esa gira no tuvo ni una sola cancelación, ni una. Casi todo agotado con boletos comprados por gente de carne y hueso que pagó con su dinero y le fue tan bien que tuvo que agregar fechas nuevas porque la gente se estaba quedando afuera.

 Una mujer argentina sin dinastía, sin rancho, sin apellido de charros, sin un programa de televisión defendiéndola cada semana llenando recintos en tierra ajena y agregando funciones por demanda. Y del otro lado, un imperio familiar entero con dos generaciones de fama encima, cancelando 12 presentaciones y escondiéndose detrás de una excusa de manual.

 Ella nunca contestó una indirecta, nunca fue a llorar a un programa, se puso a trabajar y dejó que los números hablaran por ella. Y los números hablaron durísimo. Eso, mi gente, es ganar sin abrir la boca. Ahora quiero leerlas a ustedes. Díganme una cosa y contéstenme con el corazón en la mano. Si mañana anuncian a Pepe Aguilar en su ciudad con boletos baratos y buen asiento, ¿irían? Cuéntenmelo en los comentarios que tengo mis sospechas y quiero ver si coinciden con las de ustedes.

 Y si conocen IM alguien que compró boleto para una de esas fechas canceladas, mándenme su historia que la quiero contar aquí. En el próximo video les voy a traer lo que se está manejando sobre el silencio de esta familia en el escándalo que tiene ardiendo a todo México, ese de los animalitos, los grandes amantes de las mascotas, los que hasta camerino le pidieron a su perro callados como momias justo ahora.

 Ahí les voy a explicar quién los tiene agarrados del cuello y por qué no se atreven a abrir la boca. Suscríbanse, activen la campanita y nos vemos en el próximo. Cuídense mucho y no le crean a las coronas de utilería. Yeah.

 

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