SHAKIRA ESTALLA EN BARCELONA TRAS DESCUBRIR EL PLAN DE PIQUÉ Y CLARA CHÍA PIERDE LA MANSIÓN  c

SHAKIRA ESTALLA EN BARCELONA TRAS DESCUBRIR EL PLAN DE PIQUÉ Y CLARA CHÍA PIERDE LA MANSIÓN  c

Lo que van a escuchar hoy es la demostración más clara, más absoluta y más devastadora de que hay personas que simplemente no merecen la compasión que se les entrega. Y hay familias como la familia Mebarak que demuestran con cada decisión, con cada respuesta, con cada límite que establecen que los valores no se negocian.

 Hace unos días les contamos en este canal como Gerard Piqué se presentó en el entorno de Shakira buscando algo que no merecía. Hoy tenemos la continuación y es peor, mucho peor. Pero antes, si están aquí siguiendo esta historia con nosotros, denle like a este video, suscríbanse si quieren seguir recibiendo las revelaciones que nadie más tiene y compartan porque lo que viene necesita ser escuchado.

 A lo largo de este vídeo van a saber exactamente qué ocurrió y cuándo. Van a entender por qué esta situación lo cambia todo. y van a procesar por qué la respuesta de Shakira ante esta traición dice más de su carácter que cualquier canción que haya escrito jamás. Empecemos. Lo que están a punto de escuchar no es un rumor, no es una especulación, es la revelación más absolutamente devastadora de todo lo que este canal ha documentado desde que comenzó esta saga.

 Y van a entender por qué cuando terminen de escuchar cada detalle de lo que nuestras fuentes cercanas al entorno de Shakira nos han confirmado en las últimas horas. Piensen en esto. ¿Qué harían si descubrieran que la persona que se arrodilló frente a ustedes, que lloró frente a ustedes, que le suplicó compasión y generosidad, en realidad les estaba mintiendo desde el primer segundo, desde la primera palabra, desde antes incluso de cruzar la puerta.

 Esa es exactamente la pregunta que Shakira tuvo que responder en las últimas horas y la forma en que la respondió está a punto de cambiar completamente el futuro de Gerard Piqu de Clara Chia, de una manera que ninguno de los dos había contemplado cuando decidieron jugar la carta que jugaron. Hace unos días les contamos en este canal la historia completa.

 Joan y Monserrat, los padres de Gerard Piqué, viajaron a Miami. Se presentaron en la mansión de Shakira, suplicaron que no ejecutara la venta de la propiedad de Barcelona. confesaron dos noticias que según ellos justificaban esa urgencia. Una boda inminente entre Piqué y Clara Chia, un posible embarazo que aceleraba todos los plazos.

 Shakira escuchó, procesó y desde un lugar de generosidad que este canal documentó con todo detalle, aceptó no vender la mansión con una única condición, que Joan y Monserrat se alejaran definitivamente de la vida de su hijo. Esa fue la historia que les contamos. Esa fue la historia que durante días pareció ser el cierre de uno de los capítulos más intensos de toda esta saga.

 Pero las cosas no siempre son lo que parecen cuando hay demasiado dinero de por medio, porque este canal ha podido conocer a través de fuentes muy cercanas a la situación, algo que cambia completamente la lectura de absolutamente todo lo que ocurrió en esa sala de Miami. Algo que convierte cada lágrima de Monserrat, cada palabra de Joan, cada segundo de esa súplica en algo mucho más calculado y mucho más cínico de lo que cualquiera de nosotros pudo imaginar cuando contamos esa historia. ¿Escucharon bien lo que acabo

de decir? calculado, cínico, diseñado. La boda y el embarazo no eran el verdadero motivo, eran la excusa perfecta, la justificación emocional construida específicamente, diseñada quirúrgicamente para generar en Shakira la compasión necesaria para que aceptara no vender esa propiedad. Porque detrás de esas lágrimas de Monserrat, detrás de esa súplica desesperada, había un plan mucho más frío, mucho más calculado, mucho más deliberado de lo que ninguno de nosotros había considerado en su momento. El plan real era completamente

otro. Gerard Piqué, junto a sus abogados, llevaba semanas, semanas trabajando en una estrategia legal para conseguir que esa mansión valorada en más de 5 millones de euros pasara de estar legalmente a su nombre. No para vivir en ella con tranquilidad junto a Clara Chia, no para construir ahí la nueva vida familiar que le presentaron a Shakira con tanta urgencia y con tantas lágrimas para venderla él mismo en cuanto consiguiera ese cambio de titularidad y quedarse con las ganancias de esa venta. 5 millones de

euros que según el plan original de Gerard Piqué iban a terminar en sus cuentas y no en las de Shakira, a pesar de que esa propiedad le pertenece legalmente a ella por el error que el propio Piqué cometió cuando no completó los trámites correspondientes en su momento. Piensen en lo que significa eso.

 La súplica de los padres en Miami, las lágrimas de Monserrat, la supuesta boda urgente, el supuesto embarazo de Clara Chía, todo, absolutamente todo, era parte de una estrategia diseñada para ganar tiempo, tiempo que Gerard Piqué necesitaba para que sus abogados completaran el proceso legal, que le permitiría reclamar la titularidad de esa propiedad antes de que Shakira pudiera ejecutar la venta que tenía todo el derecho de ejecutar desde el principio de esta historia, convencer a Shakira de esperar, de no vender ahora. Y ahí estaba el plan de Gerard

Piqué en su totalidad, convencer a Shakira de esperar, de detenerse, de ser generosa, mientras él en paralelo movía cada pieza legal necesaria para quedarse con esa propiedad y con los 5 millones de euros que representaba. Eso es lo que estaba ocurriendo al mismo tiempo que Monserrat lloraba en esa sala de Miami.

 Van a saber exactamente cómo reaccionó Shakira cuando descubrió todo esto. Van a entender por qué esa reacción fue diferente a todo lo que habían visto antes. Van a procesar por qué las personas más cercanas a ella describen lo que ocurrió a continuación como algo que no habían visto en ella desde hace mucho tiempo.

 Cuando esta información llegó a Shakira a través de las personas de su entorno que llevan meses vigilando cada movimiento relacionado con esta situación, la reacción que tuvo fue, según nos cuentan nuestras fuentes, de una intensidad que sus personas más cercanas describen como algo completamente distinto a lo que habían presenciado antes.

 No fue simplemente decepción, no fue simplemente tristeza, fue la comprensión completa, la comprensión absoluta de que había sido manipulada de la forma más calculada posible, que la generosidad que había mostrado en esa sala de Miami, esa condición que ella había puesto pensando que estaba haciendo lo correcto, había sido utilizada como herramienta, como instrumento, como palanca en una maniobra puramente económica, que Giovan y Monserrat lloraron delante de ella sabiendo que parte de lo que contaban no era exactamente la verdad completa que

Shakira merecía escuchar. Escucharon bien lo que acabo de decir. Lloraron sabiendo que no era la verdad completa. Y esa comprensión generó en Shakira una determinación que, según las personas que la conocen de verdad, tiene un peso muy específico cuando aparece, porque hay una diferencia enorme, absolutamente enorme entre la Shakira que actúa desde el dolor y la Shakira que actúa desde la claridad absoluta de saber exactamente lo que tiene que hacer y exactamente por qué tiene que hacerlo.

 Esta vez actuó desde la claridad. Shakira no hizo ninguna llamada, no envió ningún mensaje de advertencia previo, no dio ningún plazo adicional para que Piqué y su entorno pudieran explicar o justificar lo que habían intentado hacer. Tomó una decisión inmediata, la más rápida y la más contundente que las personas de su círculo le han visto tomar en todo este tiempo.

 Y esa decisión no admitía ningún tipo de negociación ni de marcha atrás. cogió un avión hacia Barcelona no con la intención de tener ninguna conversación adicional, no con la intención de dar ningún ultimátum nuevo, no con la intención de escuchar ninguna nueva explicación de Joan, de Monserrat, de Gerard Piqué, ni de ninguno de sus abogados.

 viajaba con un único objetivo, un objetivo completamente definido que sus propios abogados ya estaban preparando antes de que el avión despegara desde Miami. Cerrar la venta de esa mansión de forma definitiva, de forma irreversible, firmarla ante notario en Barcelona en persona, sin dejar ningún margen legal para que Sherard Piqué pudiera seguir intentando las maniobras que llevaba semanas ejecutando en la sombra.

 El avión de Shakira aterrizó en Barcelona en las primeras horas de la mañana sin anuncio público, sin ninguna filtración previa a medios que pudiera alertar a Piqué de lo que estaba a punto de ocurrir con la discreción exacta, calculada, milimétrica, que requería un movimiento de esta naturaleza para que ninguna de las partes afectadas tuviera tiempo de reaccionar, de llamar a sus propios abogados, de intentar frenar lo que ya estaba completamente en marcha.

 Sus abogados la esperaban en el aeropuerto. Llevaban días preparando toda la documentación necesaria para que en cuanto Shakira pisara suelo español, el proceso pudiera completarse con la rapidez que la situación exigía, porque cada hora que pasaba era una hora adicional que Gerard Piqué y su equipo legal podían aprovechar para seguir avanzando en su estrategia de cambio de titularidad.

 Cada hora contaba y Shakira lo sabía perfectamente. Se dirigió directamente a la notaría sin escalas, sin pausas, sin que absolutamente nadie del entorno de Piqué tuviera el menor conocimiento de que esto estaba a punto de suceder. Porque mientras Joan y Monserrat creían que su súplica en Miami había conseguido ganar el tiempo que necesitaban, mientras Gerard Piqué seguía moviendo sus piezas legales, convencido de que tenía margen suficiente para completar su estrategia.

Shakira y construían en paralelo exactamente lo contrario. La firma se completó esa misma mañana ante notario con todos los documentos necesarios verificados y validados. La venta de la mansión de Barcelona quedó cerrada de forma legal, definitiva e irreversible en cuestión de horas desde que Shakira había puesto un pie en suelo español.

 Un proceso que normalmente podría haberse extendido durante semanas. Se completó con la velocidad que solo se consigue cuando alguien ha estado preparando cada detalle con la anticipación necesaria, cuando alguien no estaba esperando sino actuando. Pero firmar la venta era solo la primera parte de lo que Shakira había venido a hacer a Barcelona, porque una vez completada esa firma quedaba un problema práctico que requería solución inmediata.

 Gerard Piqué y Clara Chia seguían viviendo en esa mansión, una mansión que en ese momento exacto, tras la firma ante notario, ya no les pertenecía. una propiedad vendida con nuevo propietario donde Piqué y Clarachía sin saberlo todavía, se habían convertido legalmente en ocupantes sin ningún derecho sobre ese inmueble. Piensen en lo que significa eso.

 Sin ningún derecho sobre una propiedad donde estaban viviendo en ese preciso momento. Y Shakira no se conformó con que su equipo legal gestionara ese desalojo en los días o semanas siguientes a través de los canales habituales. Decidió estar presente. Según nos cuentan nuestras fuentes cercanas a esta situación, Shakira consideró que después de descubrir la manipulación a la que había sido sometida, después de entender que cada lágrima de Monserrat en Miami había sido parte de una estrategia diseñada exclusivamente para el beneficio

económico de Gerard Piqué, necesitaba ver con sus propios ojos que esta situación se resolvía de forma definitiva, sin ningún margen para nuevas maniobras, sin ningún resquicio legal que Piqué pudiera aprovechar en los días siguientes. contactó con las autoridades españolas correspondientes, presentó la documentación que acreditaba la titularidad de la propiedad y la venta recién firmada y solicitó que se procediera de forma inmediata a notificar a los ocupantes de esa vivienda que debían abandonarla por encontrarse ahora en una situación de

ocupación sin ningún derecho legal sobre el inmueble. La orden se tramitó con la urgencia que el caso requería. Esa misma mañana, cuando Gerard Piqué y Clara Chia recibieron la notificación de que tenían que abandonar la mansión, la reacción de ambos fue, según las personas que conocen los detalles de ese momento, de una incredulidad total que rápidamente se transformó en algo mucho más parecido al pánico.

 Pánico cuando entendieron la velocidad con la que Shakira había actuado. Pánico cuando comprendieron la contundencia de lo que acababa de ocurrir, porque no esperaban esto. No esperaban esto en absoluto. Esperaban semanas. posiblemente meses. Esperaban que la condición que Shakira había puesto a Joan y Monserrate en Miami les diera el margen de tiempo necesario mientras todos los procesos seguían su curso habitual, mientras Piqué y sus abogados continuaban trabajando en la estrategia legal que les permitiera reclamar la titularidad de la propiedad

antes de que cualquier venta pudiera completarse. No esperaban que Shakira descubriera el verdadero plan detrás de la súplica de los padres de Gerard Piqué. Y mucho menos esperaban que su respuesta a ese descubrimiento fuera tan rápida, tan directa, tan absolutamente desprovista de cualquier margen de negociación posterior.

 No hubo plazo extendido, no hubo conversación previa, no hubo advertencia. Las personas que estuvieron presentes en el momento en que las autoridades españolas se presentaron en esa mansión para notificar formalmente el desalojo, describen un ambiente de tensión absoluta. Gerard Piqué intentando entender qué había salido mal con el plan que sus abogados le habían garantizado que tenía solidez suficiente para ganar tiempo.

 Laarachía, procesando en tiempo real que la vida que estaba construyendo en esa casa, en esa mansión que no era suya ni había sido nunca, comenzó a desmoronarse en tiempo real delante de sus ojos. Y según nos confirman las fuentes que conocen los detalles de ese momento, Shakira estuvo presente. No desde la distancia, no gestionando todo a través de sus abogados mientras esperaba los resultados en Miami.

 estuvo ahí en esa mansión, en esa misma propiedad donde durante años había construido recuerdos con sus hijos antes de que todo se derrumbara, donde Milán aprendió a caminar, donde Sasha pronunció sus primeras palabras, la misma propiedad que ahora servía como escenario del momento en que la manipulación de Gerard Piqué quedaba completamente expuesta y sus consecuencias se materializaban de forma inmediata e irreversible.

 Piensen en lo que significa eso. La misma casa, los mismos pasillos. Y Shakira de pie, viendo cómo se cerraba definitivamente el capítulo que Piqué había intentado mantener abierto a través de las lágrimas de sus propios padres. Shakira no necesitó decir nada directamente a Gerard Piquen y a Clarachía en ese momento.

 Su presencia allí ya comunicaba todo lo que necesitaba comunicarse, que había descubierto el plan, que no había ningún margen adicional, que la generosidad que había mostrado en Miami no se iba a repetir una segunda vez después de haber sido utilizada de la forma en que había sido utilizada. No hubo palabras necesarias, la presencia era suficiente.

 Las autoridades completaron el proceso de notificación formal. Gerard Piqué y Clara Chia tuvieron que comenzar a organizar su salida de una propiedad que durante todo este tiempo habían considerado erróneamente que tenían bajo cierto control gracias a la estrategia legal que ejecutaban en paralelo a la súplica de Joan y Monserrat en Miami.

 La mansión de Barcelona quedó vacía de Gerard Piqué y declara Chia esa misma tarde. Pero lo que vino después de ese momento es lo que ninguna de las personas presentes esperaba. Lo que ocurrió después del desalojo es lo que convierte esta historia en algo que va mucho más allá de la simple ejecución de un derecho legal que Shakira tenía completamente justificado, porque cualquiera en su posición después de descubrir la manipulación a la que había sido sometida, podría haber considerado que la justicia ya estaba completamenteShakira's ex Gerard Piqué breaks silence on cheating accusations: 'I keep  doing what I want'

servida con el desalojo y con la venta cerrada de forma definitiva. Shakira fue más allá. Según nos confirman las fuentes cercanas a su entorno que conocen los detalles de lo que decidió hacer con el dinero de esa venta, Shakira tomó una decisión que cuando se conoció entre las personas más cercanas a ella generó una reacción que describen como una mezcla de admiración y de incredulidad absoluta ante el nivel de generosidad que esta mujer es capaz de mostrar incluso en medio de un episodio cargado de tanta tensión y de tanta

decepción personal. La mansión se vendió por más de 5,000ones de euros, una cantidad considerable que legalmente le pertenecía completamente a Shakira tras la firma ante notario de esa misma mañana. dinero que cualquier persona en su situación tendría todo el derecho de quedarse en su totalidad sin que nadie pudiera cuestionar esa decisión, dado todo lo que había tenido que atravesar para llegar hasta ese punto.

 Pero Shakira decidió destinar una parte de esa cantidad a algo completamente diferente. 1 millón de euros de los cinco que obtuvo con esa venta los destinó a la lucha contra el cáncer. un millón de euros que según nuestras fuentes que tienen conocimiento directo de esta decisión, Shaquila vinculó de forma muy específica a algo que las personas más cercanas a ella entienden perfectamente, algo que conecta esta historia con una de las partes más dolorosas y más profundas de su vida personal que este canal también ha

documentado en episodios anteriores. Y lo que decidió hacer con el resto de ese dinero es tan revelador de quién es realmente esta mujer, tan absolutamente contrario a todo lo que Gerard Piqué había calculado que iba a ocurrir, que no deja absolutamente ninguna duda sobre la diferencia de carácter entre las dos personas que protagonizan esta historia.

Y hay algo profundamente significativo en esa elección específica que merece toda la atención que se merece, porque Shakira podría haber donado esa cantidad de cualquier otra fuente de ingresos, de los beneficios de su gira, de cualquier otro proyecto en el que estuviera trabajando en este momento, pero eligió que fuera precisamente el dinero de esta mansión, la misma propiedad donde había construido recuerdos familiares antes de que todo se derrumbara.

 La misma que Gerard Piqué había intentado arrebatarle a través de una manipulación calculada, usando a sus propios padres como herramienta emocional, la que se convirtió en el origen de algo que iba a ayudar a personas que están atravesando una de las luchas más difíciles que existen. Convertir lo que pudo haber sido únicamente un episodio de justicia y de venganza merecida en algo que generara un impacto positivo real más allá de su propia historia personal.

 Eso es exactamente lo que hizo Shakira con esa decisión y según nos confirman las personas que conocen cómo se tomó, no fue improvisado ni reactivo ante el momento específico que estaba viviendo. Era algo que llevaba tiempo considerando. Eligió hacerlo precisamente con este dinero. Con este dinero en particular.

 Escucharon bien lo que acabo de decir. Eligió este dinero, no otro. Desde este canal queremos detenernos en este punto para analizar lo que todo este episodio representa en el contexto más amplio de todo lo que hemos documentado sobre esta mujer durante los últimos meses. Porque el contraste que estamos describiendo es tan absolutamente devastador en lo que revela sobre el carácter de cada una de las personas involucradas en esta historia que no necesita ningún adjetivo adicional para explicarse.

 Gerard Piqu y su entorno intentaron manipular a Shakira utilizando algo tan delicado como una supuesta boda urgente y un supuesto embarazo. Utilizaron las lágrimas de Monserrat. Utilizaron la incapacidad de Joan para articular palabras. Las utilizaron como herramientas emocionales diseñadas para conseguir el tiempo suficiente para ejecutar una estrategia puramente económica que les habría permitido quedarse con 5,000ones de euros que legalmente no les correspondía.

 Y cuando Shakira descubrió esa manipulación, cuando tuvo en sus manos la información completa de lo que realmente estaba ocurriendo detrás de esa súplica en Miami, su respuesta no fue simplemente recuperar lo que era suyo y cerrar el capítulo con la satisfacción legítima de haber hecho justicia. Su respuesta fue convertir ese momento en algo que trasciende completamente su propia historia personal, 1 millón de euros para la lucha contra el cáncer.

 Mientras Gerard Piqué y Clara Chia tenían que organizar de forma urgente dónde iban a vivir tras ser desalojados de una propiedad que habían intentado arrebatar mediante engaños. Mientras Gerard Piqué, el hombre que construyó estrategias legales para quedarse con dinero que no le pertenecía usando a su propia familia como herramienta, procesaba las consecuencias de lo que acababa de ocurrir.

 Shakira convertía ese mismo dinero recuperado en algo que iba a ayudar a personas que están atravesando momentos extremadamente difíciles en su salud y en la de sus familias. Ese contraste habla por sí mismo, sin necesidad de que añadamos nada más. ¿Por qué? Mientras Piqué sigue acumulando episodios que demuestran un patrón de comportamiento que hemos documentado extensamente en este canal a lo largo de los últimos meses, Shakira sigue demostrando con cada decisión que toma que la fortaleza que construyó después de todo lo que vivió no se

traduce únicamente en capacidad de defenderse y de proteger lo que es suyo. Se traduce también en la capacidad de seguir siendo generosa, incluso en los momentos donde tendría todo el derecho de no serlo. Eso es lo que distingue a esta mujer. Eso es lo que ninguna estrategia legal de Gerard Piqué, ninguna súplica calculada de Joan Monserrat, ninguna maniobra diseñada en despachos de abogados puede cambiar ni borrar.

 Y justo cuando parecía que esta historia había llegado a su punto de cierre más contundente, cuando la venta estaba firmada, cuando el desalojo estaba ejecutado, cuando la donación estaba hecha, ocurrió algo más, algo que ninguna de las personas y cercanas a esta situación esperaba que sucediera tan pronto, algo que según nuestras fuentes que tienen.

 Eso es exactamente lo que distingue a esta mujer en este momento de su vida. No es solamente que gana cada batalla legal que Gerard Piqué y su entorno intentan librar contra ella, es que en cada una de esas victorias se encuentra la forma de generar algo positivo que va mucho más allá de su propio beneficio personal. Eso no se construye en un despacho de abogados.

 Eso no se aprende en una estrategia calculada. Eso viene de otro lugar completamente distinto. Y ahora mismo, en este momento exacto, la realidad de cada una de las personas que protagonizan esta historia no podría ser más diferente. Gerard Piqué y Clara Chia tienen que enfrentar la realidad de haber perdido completamente la mansión donde vivían, de haber sido expuestos públicamente en su intento de manipulación, de tener que reconstruir sus planes de vivienda desde cero mientras esperan que su nueva propiedad esté terminada. La ironía absolutamente

devastadora de ver al hombre que intentó usar 5 millones de euros ajenos para construir su nueva vida, buscando ahora dónde vivir, porque la estrategia que diseñó con sus abogados durante semanas se derrumbó en cuestión de horas, horas, porque Shakira actuó con la velocidad y la contundencia que Gerard Piqué en ningún momento de todo este proceso supo anticipar y Shakira sigue con su gira, con sus compromisos con la final del Mundial, esperándola el 19 de julio en el Metlife Stadium con Una vida que cada día tiene más solidez, precisamente

porque está construida sobre decisiones tomadas desde la claridad y desde la integridad, no desde la manipulación ni desde el cálculo puramente económico. El dinero que Gerard Piqué intentó arrebatarle terminó ayudando a personas que están luchando contra el cáncer. Piensen en lo que significa eso. Piensen en el recorrido completo de esos 5 millones de euros.

 Desde el plan que Piqué diseñó en un despacho de abogados para quedárselos pasando por las lágrimas calculadas de Monserrat en Miami hasta terminar financiando la investigación contra una enfermedad que destruye familias en todo el mundo. Eso es lo que ocurrió. Eso es lo que Gerard Piqué con toda su estrategia, con todos sus abogados, con toda la maniobra que preparó durante semanas, consiguió finalmente para sí mismo nada.

 Y eso, sin necesidad de añadir ningún adjetivo más, les dice absolutamente todo lo que necesitan saber sobre la diferencia entre construir una vida desde la integridad y construirla desde el engaño. Hay límites que no se deben cruzar y cuando se cruzan las consecuencias tienen exactamente el peso que esta historia ha demostrado que tienen.

 Esa es la historia completa de lo que ocurrió en Barcelona en las últimas horas. Y si esta historia les ha dejado sin palabras, denle like ahora mismo, porque cada like nos ayuda a seguir trayéndoles estas revelaciones antes que nadie. Suscríbanse y activen la campanita porque esta historia continúa y los próximos capítulos van a seguir demostrando exactamente el tipo de mujer extraordinaria que es Shakira.

Compartan este video con quien crean que necesita escuchar que la generosidad y la justicia pueden convivir perfectamente cuando vienen de la persona correcta. Y déjenos en los comentarios lo que piensan. ¿Creían que Piqué esperaba que Shakira descubriera su verdadero plan? ¿Y qué les parece que decidiera destinar parte de ese dinero a una causa tan importante en lugar de quedárselo completamente para ella? Nosotros ya sabemos lo que piensan porque ustedes llevan meses siguiendo esta historia con nosotros y saben

exactamente igual que nosotros que cuando alguien actúa desde la integridad siempre, siempre termina ganando al final. Y con esto, amigos, cerramos el video de hoy. Muchas gracias por acompañarnos hasta el final, porque ustedes son la razón por la que seguimos trayendo estas revelaciones exclusivas cada día.

 Si esta información les pareció importante, si sintieron que valió la pena cada segundo, denle like ahora mismo, suscríbanse al canal y activen la campanita. Nosotros seguimos aquí con las fuentes, con la verdad, con todo lo que nadie más se atreve a contar. Hasta la próxima, cuídense mucho.

 

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