El departamento del Cauca y toda la región del suroccidente colombiano se encuentran sumidos en un profundo estado de conmoción y tristeza. Lo que comenzó como una jornada de actividades cotidianas para un grupo de profesionales se transformó drásticamente en un escenario de horror, luto y consternación generalizada. El epicentro de esta nueva tragedia fue el municipio de Guadalajara de Buga, ubicado en el departamento del Valle del Cauca, un territorio que desafortunadamente volvió a ser testigo de un acto criminal de gran impacto [00:34].
La víctima central de este repudiable hecho de violencia es el ampliamente conocido y respetado comunicador social y locutor radial Alfonso Enríquez Apraez. Durante años, su voz acompañó los hogares de miles de ciudadanos a través de los micrófonos de la emblemática emisora Radio Súper Popayán, un espacio donde laboró de forma incansable al lado de su hermano, el también comunicador Javier Enríquez Apraez [01:37]. Su carisma, profesionalismo y cercanía con la audiencia lo convirtieron en un referente indiscutible del periodismo local y regional, ganándose el afecto sincero tanto de sus colegas de los medios de comunicación como de los oyentes que día a día seguían sus transmisiones informativas y de entretenimiento [00:14].
Los dolorosos detalles que rodean este suceso criminal indican que Alfonso Enríquez Apraez no se encontraba ejerciendo labores periodísticas al momento del ataque, sino que desde hacía varios años venía diversificando sus actividades profesionales adentrándose con éxito en el sector de la finca raíz y la gestión inmobiliaria [00:43]. Fue precisamente en el desarrollo de estas funciones comerciales que el locutor se desplazó hacia el departamento del Valle del Cauca, sin imaginar que un destino fatal aguardaba por él y su equipo de trabajo.
De acuerdo con las informaciones preliminares suministradas por los organismos de seguridad y los testigos presenciales en el lugar, el ataque se perpetró con una frialdad espelentosa en el interior de un establecimiento comercial dedicado a la venta de alimentos. Las víctimas se encontraban departiendo en un restaurante de la localidad cuando fueron abordadas por sujetos armados que, de manera imprevista y sin mediar palabra, accionaron sus armas de fuego directamente contra el grupo de personas, sembrando el pánico inmediato entre los clientes y los empleados del lugar [01:28].
En este mismo y lamentable atentado sicarial perdió la vida otra persona de manera instantánea. Se trata de Héctor Weimar Narváez, quien compartía vínculos laborales muy cercanos con el locutor, desempeñándose como su compañero de confianza en los negocios inmobiliarios [00:43]. Al igual que Enríquez Apraez, Narváez era un residente muy apreciado en la ciudad de Popayán, capital del departamento del Cauca [00:53]. La noticia de su fallecimiento simultáneo ha multiplicado el dolor en el entorno social y comercial de la capital caucana, donde ambas víctimas gozaban de una reputación intachable y de una amplia red de amigos y conocidos que hoy lloran su inesperada y violenta partida.
Pero el saldo de terror de este ataque en Buga no se detuvo allí. El informe oficial detalla que en medio de las ráfagas de disparos resultaron heridas otras dos personas que acompañaban a los hoy occidentes en sus gestiones de negocios. Los lesionados fueron identificados plenamente como Wilson Erney Luna y Alejandro Luna Arango, de 35 años de edad respectivamente [01:05]. Según los reportes iniciales recabados por las autoridades correspondientes, estas dos personas heridas son oriundas de los municipios de Balboa y Argelia, dos poblaciones situadas en la convulsa zona sur del departamento del Cauca [01:17]. Tras el cese de los disparos y la huida de los agresores, ambos sobrevivientes recibieron primeros auxilios de emergencia y fueron trasladados con prontitud a centros hospitalarios cercanos de alta complejidad, donde el personal médico trabaja arduamente para estabilizar sus condiciones de salud y salvar sus vidas.
Un dato particular que ha llamado poderosamente la atención de las unidades de investigación judicial que asumieron el caso es el medio de transporte en el cual se movilizaban las víctimas. Alfonso Enríquez Apraez, Héctor Weimar Narváez y sus acompañantes realizaban sus desplazamientos por las carreteras de la región a bordo de un vehículo de alta gama dotado con sistemas especiales de seguridad: una camioneta blindada de marca Toyota Hilux, de color gris [01:28]. La presencia de un vehículo con blindaje sugiere que el grupo tomaba medidas de precaución importantes durante sus viajes comerciales en la zona, lo cual plantea interrogantes significativos para la policía judicial sobre el nivel de planificación y seguimiento previo que realizaron los sicarios para concretar el atentado en un momento de vulnerabilidad, específicamente cuando las víctimas descendieron del automotor blindado para ingresar al restaurante.
Las autoridades del departamento del Valle del Cauca, en coordinación con las secciones de investigación criminal de la Fiscalía General de la Nación, han iniciado un despliegue operativo e investigativo de gran envergadura. Hasta el momento, el móvil del doble asesinato y el ataque contra los acompañantes sigue siendo materia de exhaustiva investigación. Las unidades policiales se encuentran recolectando testimonios de los presentes en la escena del crimen, analizando las grabaciones de las cámaras de seguridad públicas y privadas del sector en Buga, y revisando minuciosamente los antecedentes y las actividades comerciales recientes de las víctimas para determinar si existían amenazas previas o si el ataque responde a dinámicas de extorsión u otros delitos que afectan con frecuencia a los empresarios de la región.
El gremio periodístico y los medios de comunicación del Cauca han reaccionado de manera inmediata expresando su más profundo repudio ante este acto de barbarie. A través de comunicados conjuntos, diversas asociaciones de periodistas locales y nacionales manifestaron sus condolencias a la familia Enríquez Apraez y exigieron a los entes de justicia celeridad, transparencia y contundencia en las investigaciones para que los autores materiales e intelectuales de este doble homicidio no queden en la impunidad. La memoria de Alfonso Enríquez Apraez permanece viva en el recuerdo de una Popayán que se resiste a aceptar que la violencia continúe silenciando a sus ciudadanos más notables y talentosos. La comunidad entera espera que la paz social retorne a estos territorios históricamente golpeados por la criminalidad [01:48].