ÚLTIMA HORA: El último reportaje de Alex Serna reabre el caso… ¿a quiénes señaló?
salieron, ya salieron aquí a intimidar. Concreto sujal ya vino aquí a intimidarme. Ya vinieron aquí a intimidarme, pero bueno, yo sé que esto incomoda. Solamente vinieron a decirme, “Hola, amigo.” The Huatanejo de Azueta tiene desde 2018 un solo apellido en la presidencia municipal.
Primero fue Jorge Sánchez Alec del Partido Revolucionario Institucional durante dos periodos consecutivos. Después, sin interrupción, fue su esposa Liset Tapia Castro, electa para el trienio 2024202. Entre ambos suman o sumarán, si se completa el mandato, casi 9 años de control ininterrumpido sobre la administración de un puerto turístico de la costa grande de Guerrero.
El abuelo de Sánchez Alec, Jorge Alec Galeana, había gobernado el mismo municipio en tres ocasiones durante la década de 1980. La aritmética del poder local, así planteada, no es una opinión, es un dato de registro público. 20 de junio de 2026, un comunicador de 39 años llamado Manuel Alejandro Moreno Cerna, conocido en redes sociales como Alex Cerna, publicó el último de una serie de videos en los que documentaba con drones, solicitudes de transparencia y capturas de pantalla, lo que él describía como una red de despojo
ambiental en la costa grande. Esta misma tarde fue privado de su libertad en Cihuatanejo. Dos días después, el 22 de junio, un cuerpo con huellas de tortura apareció dentro de un plástico azul cubierto con bolsas a la orilla de la carretera federal Acapulcos y Huatanejo, entre las localidades de Coyuquilla Norte y Arroyo Seco en el municipio vecino de Petatlán.
Permaneció sin identificar en el servicio médico forense de Cuatanejo durante casi dos semanas. La familia lo reconoció formalmente el domingo 5 de julio. Entre esas dos fechas, el video del 20 de junio y el reconocimiento del cadáver el 5 de julio, hay un expediente que Alex Serna construyó él mismo, publicación por publicación en los meses previos a su desaparición.
Ese expediente señala con nombre y apellido a la pareja que gobierna Siuatanejo desde 2018. Lo que sigue es la reconstrucción de ese expediente ordenado en la secuencia en que ocurrió. Cerna llamó a la gestión de Sánchez Alec y Tapia Castro un cicazgo. No usó la palabra como insulto genérico.
La empleó para describir un mecanismo específico de captura institucional que, según sus propias publicaciones, operaba en tres frentes simultáneos. El primero era el control del agua. El segundo la autorización de cambios de uso de suelo en zonas costeras. protegidas. El tercero, la tolerancia regulatoria hacia una planta industrial extranjera que, de acuerdo con sus denuncias, contaminaba acuíferos desde hacía casi una década sin permiso ambiental alguno.
El primero de esos frentes tiene nombre propio, la constructora y materialista el UCAL, propiedad directa de Jorge Sánchez AEC. Jern documentó que esta empresa extraía agua del río Salitrera en volúmenes que según sus publicaciones excedían cualquier concesión legal y que además explotaba material pétreo del cauce sin las autorizaciones correspondientes.
La consecuencia que el activista describía no era abstracta. Colonias populares de Cihuatanejo con suministro de agua potable restringido, mientras desarrollos turísticos e inmobiliarios vinculados a empresarios afines o a las propias firmas de la familia gobernante recibían abasto prioritario. El 12 de junio de 2026, 9 días antes de su desaparición, Cerna publicó la acusación más directa de todas.
responsabilizó a lo que llamó los caciques Alec de provocar deliberadamente la crisis de escasez que padecía la población. El segundo frente involucra directamente a la actual alcaldesa. Cerna sostuvo en publicaciones documentadas con solicitudes formales de transparencia que Liset Tapia Castro había autorizado cambios de uso de suelo en zonas ecológicamente protegidas.
humedales y manglares de la costa de Cihuatanejo para permitir la construcción de complejos turísticos privados. Calificó esas obras como ecoidas. Entre los proyectos que mantuvo señalados en sus plataformas desde 2024 estaba la defensa de playa Manzanillo y por separado documentó de forma reiterada el desarrollo conocido como Princessuatanejo, al que describió como una obra levantada, en sus palabras, al amparo de la corrupción municipal.
La destrucción de manglares no es en este expediente un cargo estético. Los manglares operan como barrera natural contra fenómenos meteorológicos y su desecación para uso turístico altera de forma medible la biodiversidad costera y la exposición de la población a riesgos climáticos. El tercer frente se activó apenas horas antes de la desaparición del comunicador.
El 20 de junio de 2026, Cerna difundió un video sobre la comunidad de la Saladita y los Llanos de Temalhuacán, en el municipio vecino de la Unión de Isidoro, Montes de Oca, donde documentó el funcionamiento de una planta deshidratadora de mango, Sunsets Tropicales de México, SA, DCB, propiedad de un empresario identificado como Frank Thomas Cruz, al que en publicaciones iniciales se refirió simplemente como Frank N.
Según la investigación de Cerna, la empresa operaba desde 2017 sin la manifestación de impacto ambiental que exige la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y sin el permiso de extracción de agua del subsuelo que debía otorgar la Comisión Nacional del Agua. El mecanismo de evasión regulatoria que Cerna describió era simple.
La empresa se presentaba públicamente como una empacadora, una figura administrativa que no está sujeta a los mismos controles que un proceso industrial de deshidratación, mientras generaba, según sus denuncias, una descarga constante de desechos sobre los mantos acuíferos locales. Este tercer señalamiento fue el último que Alex Serna hizo público.
lo publicó la misma tarde en que fue privado de su libertad. Hay un cuarto nombre en el expediente que no aparece en los primeros reportes, pero que Serna incorporó en mayo de 2026, un mes antes de su desaparición. Josué Rapsori, hijo de la alcaldesa Liset Tapia Castro y del exalcalde Jorge Sánchez Alec.
Serna denunció públicamente que Rapsori lo había ido a acosar de forma directa y lo describió como prestanombres de un proyecto hotelero. En esa misma publicación, el activista afirmó tener conocimiento de la existencia de narcolaboratorios en el subsuelo de la zona y advirtió de forma explícita que sabía que lo que estaba documentando le traería consecuencias.
Esa frase pronunciada un mes antes de su secuestro no es una interpretación posterior de terceros, es una cita textual del propio Serna sobre su propio riesgo. El hostigamiento contra Alex Serna no comenzó con su desaparición y tampoco fue silencioso. El 26 de febrero de 2026, el activista alertó en sus propias redes que su página de Facebook había sido objeto de más de 16 intentos coordinados de inhabilitación en un lapso de apenas dos días.
En esa publicación escribió que alguien poderoso se enojó por lo que estaba a punto de revelar. No especificó entonces quién. La secuencia posterior sugiere una respuesta. El 4 de marzo de 2026, Cerna hizo públicas capturas de pantalla de mensajes recibidos desde un perfil identificado como ánimo, ánimo. Los mensajes decían textualmente que ya lo tenían ubicado.
Ya te traemos en la mira, mejor bájale de huevos. Y en un segundo mensaje, mira, bájale de huevos. No estamos jugando, ya tenemos tu ubicación y todo. En esa misma publicación, Cerna atribuyó el origen de esas amenazas a personal que trabajaba directa o indirectamente para la constructora Elujal, la empresa de Jorge Sánchez Alec, que él mismo había señalado por la extracción ilegal de agua del río Salitrera.
No fue un tercero quien estableció ese vínculo. Fue el propio comunicador en vida, quien lo hizo público tres meses y medio antes de su muerte. La secuencia de fechas puesta una junto a otra no admite demasiadas lecturas alternativas. 26 de febrero, alerta de censura digital coordinada. 4 de marzo.
Amenazas explícitas atribuidas a la constructora del exalcalde. Mayo. Denuncia contra el hijo de la pareja gobernante por acoso directo y señalamiento de narcolaboratorios. 11 de junio. Acusación pública contra los caciques Alec por el despojo de agua que afectaba a la población. 20 de junio. Exhibición de la planta industrial de la Saladita.
Esa misma tarde del 20 de junio, desaparición forzada. 22 de junio, hallazgo del cuerpo con huellas de tortura. Cada uno de esos puntos está documentado por el propio Serna en tiempo real, antes de que ocurriera lo que ocurrió después. Frente a esa cronología, la respuesta institucional puede describirse sin necesidad de adjetivos, únicamente enumerando lo que sucedió y lo que no sucedió.
La desaparición de Serna se conoció públicamente la noche del jueves 2 de julio en redes sociales a través de mensajes que advertían que el comunicador llevaba 10 días ilocalizable. La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Guerrero, sin embargo, no emitió la ficha oficial de localización folio 3462026, sino hasta el mediodía del viernes 3 de julio, horas antes de que su cuerpo fuera reconocido como el hallado días atrás en Petatlán.
Es decir, el aparato estatal de búsqueda formalizó el caso apenas horas antes de que el desenlace ya fuera en los hechos conocido. El sábado 4 de julio, decenas de personas, cerca de 50, según los registros de la movilización, marcharon y bloquearon momentáneamente la avenida José María Morelos y Pavón en el centro de Chuuatanejo, exigiendo la presentación con vida de Alex Cerna bajo las consignas no a la desaparición y no al silencio.
Ese mismo día, la alcaldesa Liset Tapia Castro ofreció una declaración pública de apenas 2 minutos. En ella, afirmó, refiriéndose al comunicador en tiempo pasado, que ella también quería saber dónde estaba y que su margen de actuación como presidenta municipal se limitaba a la prudencia y al respeto del marco legal, delegando toda responsabilidad de búsqueda e investigación en la Fiscalía General del Estado.
Añadió que el señalamiento y la opinión son algo que siempre se debe respetar. Empleados del Ayuntamiento que trabajan de forma directa con la alcaldesa fueron documentados durante esa misma manifestación, fotografiando a los reporteros presentes y riendo frente a los manifestantes. La noche del viernes 3 de julio, antes de la marcha del sábado y antes de que la Fiscalía General del Estado hubiera confirmado científicamente la identidad del cuerpo hallado el 22 de junio, la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de
Guerrero emitió un comunicado expresando condolencias a la familia por el lamentable fallecimiento de Serna y exhortando a las autoridades de los tres niveles de gobierno a investigar con la debida diligencia. Ese comunicado se difundió sin que existiera hasta ese momento. Un dictamen forense que acreditara oficialmente que el cuerpo hallado en Petatlán correspondía a Alex Cerna.
La familia acudió al servicio médico forense a realizar el reconocimiento físico hasta el domingo 5 de julio, un día después de la manifestación convocada frente al ayuntamiento. El cadáver había permanecido en calidad de no identificado, según fuentes de la propia fiscalía, durante casi dos semanas.
El orden de estos hechos, comunicado de condolencias la noche del viernes, manifestación el sábado, reconocimiento oficial hasta el domingo, es en sí mismo un dato susceptible de una sola lectura razonable. La confirmación pública del fallecimiento antecedió y no siguió a la corroboración forense de la identidad del cuerpo.
La reacción de organismos internacionales llegó después. y en un tono distinto al de las autoridades locales. La relatoría especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos condenó el asesinato y llamó a las autoridades mexicanas a realizar una investigación exhaustiva que considere el oficio periodístico y ambientalista de la víctima como una de las hipótesis centrales, no como un dato incidental.
La organización internacional, artículo 19, condenó también de forma pública el asesinato del comunicador ambiental. Ambos [carraspeo] pronunciamientos coinciden en un punto, la necesidad de que la línea de investigación no se limite a un homicidio genérico, sino que incorpore de forma explícita el contenido de lo que Serna denunciaba y a quiénes denunciaba.
Ese es precisamente el punto donde el expediente construido por el propio CERNA adquiere su peso probatorio más relevante. No se trata de una hipótesis externa construida después de su muerte. Se trata de un conjunto de publicaciones, capturas de pantalla, solicitudes de transparencia y declaraciones grabadas, todas ellas anteriores a su desaparición, en las que el propio comunicador identificó una cadena de responsabilidades.
constructora Elujal, propiedad de Jorge Sánchez Alec, como origen material del despojo de agua y como fuente directa de las amenazas recibidas en marzo. La alcaldesa Liset Tapia Castro como autoridad que autorizó los cambios de uso de suelo que permitieron la destrucción de manglares y humedales.
el hijo de ambos, Josué Rapsori, como sujeto de un señalamiento de acoso personal formulado apenas un mes antes del secuestro y de manera paralela, la empresa Sunsets Tropicales de México, propiedad de Frank Thomas Cruz, como el objeto de la última denuncia pública que Cerna alcanzó a difundir antes de que su libertad le fuera arrebatada esa misma tarde.
Dos hipótesis y solo dos permiten explicar la coincidencia temporal entre la escalada de las denuncias de Cerna y su desaparición. La primera es que la publicación del 11 de junio contra los caciques Alec generó una alerta dentro de la red de intereses locales y que el video del 20 de junio sobre la Saladita funcionó como el detonante inmediato de una decisión ya tomada.
La segunda es que los intereses de la constructora El Jujal y los intereses de la empresa de Frank Thomas Cruz, aunque distintos entre sí, compartían un mismo incentivo, neutralizar a la única persona que estaba judicializando mediante solicitudes formales ante la ProfEPA y la CONAGA, las irregularidades ambientales de ambos negocios.
Ninguna de las dos hipótesis exige inventar un solo dato adicional a los que el propio Cerna dejó documentados en vida. Ambas se sostienen exclusivamente sobre lo que él mismo publicó, denunció y advirtió semanas antes de que apareciera su cuerpo dentro de un tambo de plástico en la carretera Acapulco Cihuatanejo.
Ninguna autoridad ha acreditado judicialmente hasta la fecha la autoría material ni la autoría intelectual del homicidio de Manuel Alejandro Moreno Cerna. Eso es un hecho tan cierto como el resto de los datos aquí consignados y debe decirse con la misma precisión con la que se ha descrito todo lo demás.
Lo que sí está acreditado porque quedó registrado en publicaciones propias, fechadas y verificables, es que Serna murió después de haber señalado con nombre, apellido y razón social a la estructura política y empresarial que gobierna Siuatanejo desde hace casi 9 años.
La Fiscalía General del Estado de Guerrero tiene ante sí un expediente que no tuvo que construir. Se lo dejó armado pieza por pieza. el propio comunicador que hoy exige desde su ausencia que alguien complete la investigación que él ya había comenzado. Oh.