¡CISMA EXPLICADO! La Iglesia EXCOMULGA a la SSPX

En estos días ha ocurrido lamentablemente el cisma de los lefebrianos que tanto temíamos y por el cual habíamos rezado grandemente. Sé que en estos días se ha escrito, se ha hablado, se ha dicho mucho del tema, se ha comentado y yo también siento que desde Magdala aquí con ayuda del padre Daniel Reynolds queremos dar nuestro punto de vista, nuestra opinión y tratar de orientarles para que vivamos este momento eclesial en sentido eclesial.

Esta tierra es de Dios. Es la tierra de María. Esta tierra es sagrada. Tú la reinas, madre mía. Oh, somos hijos de María. Quiero empezar directamente con un tema eh que me parece fundamental. Vamos a partir de una base importante, sólida, para analizar qué pasó el primero de julio con el tema de esta sociedad sacerdotal de San Pío X, que como sabemos o llamamos eh comúnmente los lefebrianos, de su fundador, de su iniciador, monseñor Marcel Lefebr.

Y bueno, el hecho sencillo, gravísimo, lo conocemos. Los lefebrianos deciden consagrar nuevos obispos porque tenían solamente un obispo que daba de los cuatro que monseñor Lefeb consagró en el año 1988 y se sienten ellos en la obligación de consagrar nuevos para continuar el movimiento y para continuar lo que ellos llaman la necesidad de la Iglesia, que es la defensa de la fe, la el bien de los fieles, la fidelidad a la tradición, etcétera. etcétera, etcétera.

 Es su punto de vista muy respetable. Vamos a tratar de hablar de esto, pero eh ese es el hecho, esa es la fecha. Fue triste, fue penoso. El Papa mismo escribió al director, al presidente de esta asociación sacerdotal, diciéndole, “Por favor, no lo hagan, no lo hagan, no dividan la túnica inconsútil de Cristo.” Y sin embargo, lo hicieron.

Yo quiero partir del Catecismo de la Iglesia Católica. He tomado el Catecismo y me he dado la tarea de buscar donde habla de cisma y habla en dos ocasiones. Las voy a mencionar brevemente para poner una base para para partir de una base sólida, doctrinal, lo que la Iglesia enseña a sus hijos a través del Catecismo de la Iglesia Católica.

La primera mención de sisma en el catecismo de la Iglesia Católica se refiere al credo. Es decir, estamos en la primera parte del catecismo que son las verdades de la fe. Y habla, menciona el cisma cuando se habla de eh las faltas contra la unidad de la iglesia. que nosotros decimos en el credo, creo en la iglesia, una santa católica y apostólica.

Vaticano declara en cisma a Fraternidad de San Pío X, excomulga a sus obispos e invalida sacramentos – Reading Eagle

Una santa, católica y apostólica. Son cuatro verdades que se complementan, se entrete y que las cuatro describen las características esenciales de la fe. Entonces, un cisma es un corte. Cisma, por definición es un corte, es una separación, es un es un desgarramiento. Y eso es lo que ha ocurrido de la en la iglesia una.

 La iglesia es una, así la fundó Cristo, así la quiso Cristo bajo el mandato y la dirección del vicario de Cristo. Pedro, el Papa. eh Pedro y sus sucesores, el Papa eh y sus sucesores, y eh se desgarra, se arranca una rama violentamente, eso es un cisma y lo trata el catecismo precisamente al hablar de la Iglesia, una santa, católica y apostólica.

 Por lo tanto, fíjense lo que quiero subrayar. Estamos en el corazón del cristianismo, que es la fe. Estamos en una de las verdades de la fe relativa a la iglesia. La iglesia es el cuerpo de Cristo. Estamos en el corazón de nuestra fe y por eso el tema es sumamente importante, delicado, grave, llamémoslo como queramos, sin dramatismos, pero el tema es sumamente delicado y grave.

 La iglesia es una y dice el catecismo, heridas a la unidad. Heridas a la unidad. Eh, enfermedades de la unidad de la iglesia. Voy a leer el párrafo, es el 817. De hecho, en esta una y única iglesia de Cristo aparecieron ya desde los primeros tiempos algunas excisiones que el apóstol reprueba severamente como condenables. Es decir, desde el inicio del cristianismo hubo separaciones, hubo rupturas y el apóstol reprueba como condenables.

 No es la voluntad de Cristo estas separaciones, estas estas rupturas. Eso sería San Pablo. San Pablo. Y en siglos posteriores surgieron disensiones, es decir, desacuerdos más amplias y comunidades no pequeñas se separaron de la comunión plena con la Iglesia Católica y a veces no sin culpa de los hombres de ambas partes, es decir, de parte católica y de los que se separaron, no sin culpa de ellos eh se han dado esas esas eh disensiones, tales rupturas que lesionan la unidad del cuerpo de Cristo.

Se distinguen tres tipos de rupturas, ahora las vamos a analizar. No se producen sin el pecado de los hombres. Y aquí cita eh el catecismo una frase de orígenes. La voy a decir porque es profunda y hermosa y bella. dice así, donde hay pecado, allí hay desunión, cismas, herejías, discusiones, pero donde hay virtud, allí hay unión, de donde resulta que todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma.

Es decir, la desunión en cualquiera que sea su forma. procede del pecado. Quede claro, esto aparece ya desde el Génesis. Es parte del pecado original. Los hombres tomamos las cosas parciales, las absolutizamos en el campo de la disciplina, en el campo de la doctrina, en el campo de la verdad, en el campo de la liturgia, en el campo de la moral.

 Entonces aquí orígenes dice el pecado es el origen, la fuente de desunión, cisma, herejías y discusiones. El pecado de quien sea, quien sea que comete algún pecado o tiene en su corazón la raíz de algún pecado, es de donde nace eh estos problemas. No voy a seguir en este tema porque h quiero seguir adelante, pero vean que el pecado eh daña nuestra fe en la iglesia una y entonces se encrespan los ánimos.

Entonces empieza uno a formular y a encontrar razones, ideas y a justificar lo que uno piensa, porque así somos los seres humanos. cada quien eh eh justifica sus sus posturas, sus actitudes, sus emociones, sus puntos de vista y encuentra razones porque los temas son muy complejos y dan espacio para ello y entonces se va debilitando la unidad hasta que se llega finalmente a la ruptura.

Segunda mención de sisma en el Catecismo de la Iglesia Católica, eh lo encontramos en el número 2089. 2089. Quiero decir el contexto porque me parece importantísimo. Estamos en el contexto de los mandamientos de la ley de Dios, es decir, la parte moral. Y estamos en el primer mandamiento. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Parte del primer mandamiento, adorarás al Señor tu Dios y le servirás. Parte del primer mandamiento son las virtudes teologales, fe, esperanza y caridad. Y en el número 2089 se nos enseña, la iglesia nos enseña el catecismo que la incredulidad, la incredulidad es el menosprecio de la verdad revelada o el rechazo voluntario de prestarle asentimiento.

se llama, tiene varias formas. Se llama herejía, la negación pertinse con fe divina y católica o la duda pertinjía es una duda pertin católica. Apostasía. Es el rechazo total de la fe cristiana. Hay gente que se presenta, me acuerdo hace unos años en México, se presentó en su parroquia y dice, “Oiga, quiero que me borren del libro de los bautizados, que me cancelen.

 No quiero saber nada más de la fe cristiana ni de la Iglesia Católica. Eso se llama apostasía. puede ser de hecho o puede ser de derecho o puede ser formal. Y el tercer eh la tercera forma de incredulidad es el cisma, el rechazo de la sujeción al sumo pontífice o de la comunión con los miembros de la iglesia a él sometidos. sisma es el rechazo de la sujeción al sumo pontífice o de la comunión con los miembros de la iglesia a él sometidos.

 Entonces, yo creo que hablar de el tema de eh eh de esta consagración episcopal sin mandato pontificio, que eh ipsofacto, ipsofacto significa por el hecho mismo, aunque el Vaticano no hubiera dicho nada, aunque la doctrina de la fe no hubiera emanado ningún decreto, ips por el hecho mismo se constituye en un acto sismático, haber desobedecido al Papa y haber realizado una consagración episcopal contra el derecho.

 Pero vamos a hablar de eso con un poco de calma. Entonces, como ven, eh estamos en el campo de la fe, la fe en la iglesia una y en el campo de la moral, el primer mandamiento de la ley de Dios, donde la fe nos invita al obsequio de la fe, al asentimiento de la fe, a las verdades, al don unidad de la Iglesia en torno el vicario de Cristo.

 Hace poco me tocó eh la oportunidad de explicarle esto de la consagración, consagración episcopal o de la ordenación sacerdotal a un no católico que quería saber, dice, “¿Qué es eso? ¿Qué significa o qué importancia tiene?” Quiero decírselo. Miren, a mí me ordenó sacerdote un obispo. También al padre Daniel. Nos ordenamos juntos hace 36 años en el Vaticano.

 Nos consagró, nos ordenó sacerdotes el Papa San Juan Pablo Segi y la transmisión del orden sacerdotal se hace por la imposición de las manos y la oración consacratoria. Es decir, hay un gesto concreto, físico, palpable, visible, social, donde el obispo te te eh ordena, te consagra sacerdote de Cristo y te da el poder y los dones que necesitas y la gracia, el carisma para ser sacerdote y ministro de Cristo.

tiene tres niveles. El nivel del diaconado, algunos se ordenan diáconos permanentes o transitorios, el sacerdocio y el episcopado. Obviamente el episcopado tiene la plenitud de todos estos dones sacerdotales y carismas y por eso es importantísimo. Los obispos son los que determinan la comunión con el Papa y la unidad de la Iglesia.

Si un sacerdote se pone medio rebelde, ni modo, paciencia. Pero si un obispo se pone medio rebelde, la cosa es delicada porque es eh el Colegio Episcopal con Pedro a la cabeza son los que constituyen la sucesión apostólica. Entonces, cada sacerdote y cada obispo que hay en este mundo, alguien le impuso las manos.

Y a ese sacerdote, ese que impuso, al que impuso, alguien se la impuso antes. Y si seguimos esa cadena, llegamos hasta los apóstoles. Por eso la iglesia es apostólica, entre otras cosas. La iglesia, los apóstoles nombraron sucesores suyos en comunión entre ellos con Pedro en Roma. Y de ahí se fue haciendo la sucesión apostólica, que obviamente con el tiempo se hizo cada vez más perfecta, más definida, más jurídica, todo lo que ustedes quieran.

 Yo recuerdo haber ido una vez a una consagración episcopal en la diócesis de Novara en el norte de Italia y además de leer el decreto pontificio, por el cual el Papa nombraba un obispo, leyeron la lista de obispos de esa para la la diócesis que era nombrada ese obispo. leyeron la lista de no sé cuántos obispos, 200 o no sé cuántos, que se remontaba hasta el siglo quinto, el siglo cuarto.

Es decir, en la Iglesia Católica el la transmisión de poderes es a través de este gesto y de esta oración y del mandato del Papa. Por eso en la Iglesia Católica el Papa y solamente el Papa nombra obispos. Él sabe a quién nombra. Él sabe quién los va a consagrar, quién le va a hacer este gesto. Hay un mandato pontificio.

 Y eso es lo que garantiza que esta estructura que se va haciendo en torno a la imposición de las manos eh garantice la comunión, la sucesión apostólica, etcétera, etcétera, a través del vicario de Cristo. Cuando se hace una consagración sin el mandato pontificio, esa consagración es ilícita, no tiene eh es válida porque son son obispos los que consagran.

 es válida, pero es ilícita. Es decir, no tiene el permiso de Pedro, no tiene el decreto del del Papa donde dice, “Yo nombro a fulano obispo para esta diócesis y para esto lo nombro, etcétera, etcétera, que es lo primero que se hace en una consagración episcopal. ¿Sabéis si ha sido nombrado y está el decreto?” Sí, sí, sí.

 Aquí está el decreto. Léanlo, por favor. se lee delante de toda la comunidad eclesial el decreto donde el Papa nombra un obispo. ¿Qué es lo que pasó en esta consagración episcopal? Y esto me parece que es un reflejo muy claro del verdadero y sustancial problema que hay con este caso de los lefebrianos. Y cuando digo le febbrianos, no lo digo, no quiero decirlo de ningún modo eh despectivo, negativo o lo que sea.

 Se identifican así por Monseñor Lefebre. Son hermanos nuestros, los amamos, los tenemos que amar, son hermanos nuestros, nos duele lo que está pasando. Queremos que se solucione por el bien de todos. Queremos concederles a ellos la razón en la que lo tienen. Queremos que la unidad de la iglesia se restablezca cuanto antes. Eso que quede claro.

 Quiero vivir este momento con una actitud eclesial cristiana de caridad, no de rompimiento, de juicio o de señalación. Puedo subrayar lo que está diciendo ahora. Lo del sismático sigue siendo cristiano y por lo tanto hermano nuestro. Sí. Y como está subrayando usted mismo, aquí hay un tema de caridad fraterna entre nosotros.

Claro, sí. Tenemos y queremos vivir esto desde un punto de vista cristiano virtuoso. No estamos peleándonos ni estamos enjuiciando a nadie. Queremos de verdad restablecer la comunión y por eso esta esta explicación. Bien, ¿qué pasó? Y me parece a mí que fue el tema más delicado de la consagración episcopal.

 Cuando en el rito de consagración episcopal, al inicio, el el obispo consagrante dice, “¿Tenéis el decreto de nombramiento de estos señores?” Ellos dicen, “Sí, lo tenemos.” Lo cual no era verdad. Dice el obispo que se lea el decreto y sacan un papiro muy bonito, muy bien enredado, que parece un decreto pontificio.

 Así son unos unos documentos clásicos de la iglesia, preciosos, muy artísticos. sacan un documento que parece eso, lo desenrollan, etcétera, y leen una declaración que es una declaración muy grave y muy grave en este sentido, muy grave en el sentido de la comunión eclesial, la comunión de la iglesia, la comunión de fe, de obediencia, de doctrina y de fe.

 A mí me parece que este decreto que leyeron es mucho más grave. Perdónenme la expresión, a lo mejor no es exacta, pero a mí me parece. Estoy hablando de una de una de una percepción muy personal. El decreto es el iceberg. La consagración episcopal es la punta del iceberg. Voy a leer el decreto brevemente, son pocas líneas, tal como ha sido publicado en los medios.

Me perdonan si no es exactísimo, no no me he dado la tarea de verificar la traducción del original, etcétera, pero dice así. Es la Iglesia Católica Romana, siempre fiel a las santas tradiciones recibidas de los apóstoles, quien en circunstancias totalmente excepcionales exige de nuestra parte proveer a la a la preservación de las mismas, esto es el depósito de la fe y tomar las necesarias medidas para seguir ir transmitiéndolas fielmente a todos los hombres para salvación de las almas.

Aquí eh con todo respeto y caridad se inventan un sujeto, la Santa, la Iglesia Católica Romana. Si el Papa el día anterior les pide con un documento público que no hagan las consagraciones, no pueden decir al día siguiente que la Iglesia Católica Romana les está pidiendo eso, excepto por un juicio de valoración muy subjetivo de ellos, que eh es lo que es el es lo que rompe la comunión, es lo que eh no está de acuerdo a la verdad objetiva.

Sigue sigue el la la lectura de este supuesto decreto. Habida cuenta de que desde el Concilio Vaticano Segundo hasta nuestros días, las autoridades de la Iglesia están imbuidas de un espíritu contrario al de la fe. Ay, caramba, padre, usted es autoridad en la iglesia porque es sacerdote de Cristo y yo también.

Aquí estos señores nos dicen que estamos contra la fe de la iglesia y obramos contra la sagrada tradición, o sea, el Papa, los cardenales, los obispos, los sacerdotes, las congregaciones religiosas masculinas y femeninas. De veras estamos imbuidos de un espíritu contrario al de la fe y obramos contra la sagrada tradición.

Esa es la premisa y con esa premisa nos han excomulgado a todos. Esto es lo que a mí me parece más grave porque expresa la falta de comunión eclesial, la eclesiología. de base que eh eh que los dirigentes de esta asociación sacerdotal están poniendo como base de sus actos y de sus decisiones. terminan.

 Como esto está mal y todo, todas las autoridades de la iglesia actúan contra la fe y contra la santa tradición, consideramos ante Dios que es nuestro gravísimo deber para que la iglesia y para que las almas procedis plenamente fieles a la tradición y al magisterio constante de la iglesia. Ah, caray. O sea, ellos declaran que los únicos fieles a la tradición y al magisterio constante de la iglesia son ellos.

Eh, lo recibimos con humildad. Vamos a hacer un examen de conciencia sincero. Seguramente hay cosas siempre que se pueden mejorar. tenemos que revisar nuestras cosas, pero me parece eh una declaración muy muy fuerte, muy grave, bastante subjetiva y que descalificó inmediatamente al Papa, a los cardenales, al Colegio Cardenalicio, al Vaticano, a todas las autoridades del Vaticano, a todos los obispos en comunión con el Papa.

 A todos los sacerdotes religiosos en comunión con el Papa nos descalificaron a todos de un golpe y ellos se ponen como los únicos verdaderos fieles a la tradición y a la fe de la Iglesia. Quisiéramos que esto no hubiera sucedido el hecho de que el acto tomó lugar tal vez y pudiéramos tener una idea de ojalá que no se declara esto, solo que es importante andar sobre la verdad.

 Si algo es o no es, es importante saberlo y la claridad es importante. Si ha habido un acto que se de la iglesia, creo que es sano, doloroso, pero necesario saber y tener la claridad sobre dónde están las cosas, lo que es y lo que no es. Entonces, esto es lo positivo, para decirlo así tristemente, de una declaración de la excomulgación, como dicimos técnicamente la desentendencia ipso facto por el hecho mismo del proceder.

Así es. Eh, obviamente el Vaticano no podía permanecer con la boca cerrada ante una declaración de esta índole. Y por eso al día siguiente el Vaticano emitió un decreto donde declara que es un acto sismático y que los obispos consagrantes y los consagrados ipsofacto han incurrido en una excomunión y se consideran sismáticos.

Qué pena. Qué dolor para el Papa. Qué dolor para Jesucristo, porque es él el que ha sido dividido. Le arrancaron un dedo de la mano. No sabemos en qué consistió para Cristo el dolor y la pena de esto. Pero obviamente el Vaticano no podía de ningún modo permanecer en silencio y por eso al día siguiente emitió este decreto con una nota explicativa.

Ya sé que muchos han contestado el decreto, algunos están de acuerdo, otros dicen que la ley que el canón, que la ley canónica, que la nota que el Papa dijo, que dejó de decir que Francisco, que Benedicto. No quiero entrar yo en todos esos temas, pero lo cierto es que el Vaticano tuvo que hacer un decreto declarando oficialmente que ese hecho, que ya había sido un cisma en sí mismo, ipsofacto, eh pues estos señores, los consagrantes y los consagrados incurrieron en esa pena canónica de excomunión.

Eso ocurrió en el 88 también cuando monseñor Lefebre mismo consagró a cuatro obispos y esto ha vuelto a ocurrir ahora. Entonces, eh el decreto de la del Vaticano es sumamente severo, sumamente severo. Eh, requeriría un análisis técnico canónico, muy serio, muy definido hasta el último detalle.

 No lo vamos a hacer aquí, pero obviamente independientemente de las penas canónicas, no no quiero entrar ahora en el derecho. quien se adhiere y quien sigue a un grupo que oficialmente, públicamente se ha puesto en una posición sismática, obviamente está adiriéndose a una posición y a un grupo sismático de la iglesia. Yo quisiera a los que nos estén escuchando que entiendan esto desde la caridad, desde la el amor a la iglesia, desde el amor a Cristo.

Busquemos todos la verdad, busquemos el bien objetivo, trabajemos por el bien de la iglesia, trabajemos por la fidelidad a Cristo. Oremos, oremos mucho, porque eh a esto no se llega nunca de la noche a la mañana. Fíjense, yo me di la tarea de investigar cuántos obispos hubo en el Concilio Vaticano Segundo. En el Concilio Vaticano Segundo participaron 3060 obispos.

  1. Algunos murieron durante el concilio, otros los nombraron durante el concilio. El promedio de particip de participación en cada una de las sesiones del concilio fue de 2507 obispos. 2507 obispos más expertos, traductores, colaboradores, etcétera, etcétera, etcétera. Era un mundo de gente ahí, todos muy cualificados, todos muy doctorados en derecho canónico, en teología, en filosofía, en historia eclesiástica, etcétera, etcétera.

 Entonces, yo supongo que no todos estarían de acuerdo en todo lo que se dijo en el concilio, pero finalmente el concilio llega a unos acuerdos, a unos decretos y eso se asume en la fe y en la comunión de la Iglesia y con la aprobación del Papa siempre se asumen porque el Papa los promulga, el Papa los hace suyos, los firma, eh eh etcétera.

 De hecho, así comienzan los los decretos del Vaticano Segundo. Pablo, obispo, siervo de los siervos de Dios, decreta, es el papa, el jefe, el centro de la comunión eclesial. No puede haber dos cabezas. Si hay dos, se rompe la unidad. Por eso el Papa es el único que puede decidir y decretar la la el nombramiento de un obispo para mantener la unidad de la Iglesia, cosa que es dificilísima.

Imagínense nombrar obispos para todo el mundo. Una persona que vive en el tercer piso del Vaticano, necesita todo el cuerpo diplomático Vaticano, los nuncios, necesita la participación de mucha gente, la ayuda, muchas cosas. Bien. ¿Cómo se llega a esto? ¿Por qué se llega a esto? Yo me voy a referir a unos principios filosóficos muy sencillos y muy obvios y quieren.

 Miren, dice Santo Tomás de Aquino que un pequeño error al inicio al final se vuelve grande. Parbus error inicio maños etinfinem. de esos 3060 obispos. Ah, yo quiero decir otra cosa, siempre después de los concilios ha habido movimientos de este tipo. Siempre ha habido alguien que no está de acuerdo, que patalea, que se enoja, que repela, que que contesta.

 Siempre ha habido en toda la historia de la iglesia. Entonces, no nos extrañemos, no nos desgarremos las vestiduras siempre ha habido. Lamentablemente en este caso, pues fue monseñor le un santo obispo y un santo misionero en África francés, etcétera. Pero comienza, seguramente comenzó con una pequeña duda, con una cierta inconformidad.

Yo quisiera, me parece, no estoy de acuerdo, no lo entendí. Y eso empieza a crecer y se empieza a compartir y eso empiezan a darse cuerda unos a otros y empiezan a hacer seguimiento y escuela. Y ahora son varios cientos de miles de personas con muchos sacerdotes y con seis obispos excomulgados. Los errores pequeños al inicio, luego se hacen grandes.

 Dice también eh eh San Agustín, ahora que estamos con el Papa León, que es Agustín, dice San Agustín que la herejía, la herejía es una verdad con error. decir, es una computadora con un virus. Eh, la herejía no puede subsistir sin verdad, es una media verdad. Y entonces se fija uno en la parte verdadera y se agarra a la parte verdadera, jalonea la parte verdadera sin darse cuenta o cerrando el ojo o o sin querer admitir la otra parte que es eh que no es verdad.

 Bien, padre, no sé, seguramente nuestros nuestros amigos querrán saber algo, tendrán dudas. ¿Qué piensa usted? decreto de los reconocimiento de la excomulación, excomunión, excomunión por el hecho de consagrar los obispos. Esto lógicamente cae sobre el obispo obispo que consagra y los obispos ordenados en esa ceremonia.

 Ahora, los fieles que participen, que se adhieren, ¿hasta qué punto afecta a todos los fieles que están involucrados, que participan de este movimiento? Mire, voy a leer el decreto, lo voy a leer porque lo tengo aquí. Es una traducción, repito, no me no me di la tarea de verificar la traducción. Dice, “A pesar de las advertencias dirigidas al superior general de la sociedad sacerdotal San Pío X, el obispo Alfonso de Galarreta, al cometer un acto sismático mediante la consagración episcopal de cuatro sacerdotes sin mandato papal y contra la voluntad

del sumo pontífice, hay dos cosas que se suman sin mandato y contra la voluntad Porque a veces, por ejemplo, en casos de guerra ha habido obispos que consagran sin mandato para asegurar la sucesión apostólica en una situación excepcional de guerra, etcétera, donde no puede pretenderse el mandato pontificio.

 Aquí no solamente no hubo mandato pontificio, sino hubo un petición pública y expresa del Papa de no consagrar obispos. sin mandato papal y contra la voluntad del sumo pontificie han incurrido ipsofacto y si por el hecho mismo, aunque no haya decreto ni lo diga el Vaticano, ipsofacto incurren en eh en la en las penas previstas en los cánones 1387 y 1364, etcétera, que es la escomunión.

Por consiguiente, declaro a todos los efectos legales que tanto el mencionado obispo Alfonso de Galarreta como Pascal Shaber, Michael Gold Goldade, Michael Poison De Mark Hannapier han incurrido ipsofacto en una excomunión latentencie reservada a la sede apostólica. sentencia significa por la sentencia prevista por el derecho.

El Vaticano excomulga a los dos consagrantes y a los nuevos obispos lefebvrianos por "un acto de carácter cismático"

 Es decir, si si compras, voy a decir una tontería, si compras eh una botella de whisky, te haces alcohólico. Si yo voy y la compro, pues me hago alcohólico. Ya me ya me lo habían advertido, pues ya estaba la sentencia dada. Es un ejemplo banal. Declaro además que el obispo Bernard Fley, al haber participado directamente en la en la celebración litúrgica como coconsagrador y por lo tanto al haberse adherido públicamente al acto sismático, ha incurrido en la escomunión lat sentencia y prevista en el canon, etcétera.

 Se advierte a los clérigos y fieles laicos que no se adhieran al cisma de la sociedad sacerdotal San Pío X, pues incurrirían automáticamente en la pena decomunión latentencie. Aquí la nota. Esto es el decreto hasta aquí dado en el palacio del licasterio el 2 de julio. 2 de julio ya al día siguiente. No es lo único que publicó la iglesia al día siguiente.

 El día siguiente publicó también una invitación a los fieles que quieran permanecer en la iglesia o volver a la comunión de la iglesia y a los sacerdotes que quieran volver a la comunión de la iglesia. Al día siguiente la iglesia le extendió la mano y les dijo, “Regresen.” Y este es el modo como tienen que regresar. Esto es lo que dice el decreto del Vaticano.

 Y la nota explicativa eh dice e la vamos a leer completa. Desde los tiempos de San Pablo VI hasta las últimas conversaciones celebradas recientemente en este dicasterio, los múltiples intentos de reconducir a los adherentes al movimiento iniciado por monseñor Marcele Febr a la plena comunión con la Iglesia Católica, se han revelado vanos.

Esta situación se ha gravado ulteriormente a causa de las recientes consagraciones episcopales celebradas sin mandato pontificio, contra la voluntad del Santo Padre, en abierta violación del derecho canónico. Por tanto, este dicasterio en el fiel ejercicio de las funciones que le han sido encomendadas, considera necesario hacer constar que dicho acto ha configurado el delito de sisma.

 con las consecuencias canónicas para los ministros sagrados y para los fieles laicos involucrados. Aquí habla de unas consecuencias canónicas. En el decreto ya se hablaron de las consecuencias canónicas para los consagrantes y consagrados. Aquí dice para los ministros sagrados y los fieles involucrados. En efecto, como ya fue declarado en 1988, tal desobediencia que lleva consigo un rechazo práctico del primado romano, constituye un acto sismático, citan un decreto de Juan Pablo, San Juan Pablo II.

A este respecto, a partir de ahora, esto es lo que dice la Sagrada Congregación para la doctrina de la Fe a propósito de este acto sismático. Los ministros sagrados pertenecientes a la fraternidad sacerdotal San Pío Xuentran en cisma y deben, por tanto, ser considerados sismáticos, quedando sujetos a la comunión prevista por el derecho.

No quiero comentar mucho esto desde el punto de vista canónico, simplemente leo el hecho. ministros que adhieren a un cisma públicamente son sismáticos. Aquí dice que quedan sujetos a la escomunión. No, no, no me atrevo yo a comentarlo ahora desde el punto de vista canónico. No, no estoy preparado para ello.

 En lo que concierne a los fieles laicos, deben considerarse sismáticos y escomulgados quienes se adhieran formalmente a la fraternidad sacerdotal San Pío X en las condiciones establecidas en la nota explicativa del Pontificio Consejo para los textos legislativos de 1996. aún vigente que este dicasterio hace suya. Aquí dice que eh los fieles laicos se consideran sismáticos. Es obvio.

Si yo me adhiero a una herejía, soy hereje. Si yo me adhiero a un cisma, soy sismático. Si yo me adhiero a una apostasía, soy apóstata. Respecto a la pena canónica, eh yo no sé si se requeriría un juicio canónico de caso por caso, porque supongo que la situación de los fieles que se acercan a esta fraternidad sacerdotal es muy diversa.

 Yo voy un día, me meto por curiosidad a una misa eh de los defebrianos. No creo que eso sea un cisma o un acto sismático. Yo voy de vez en cuando, me gusta, me inspira devoción, no sé, habría del uno al 100 habría 1000 grados de de de diferencia, 100 gr de diferencia en respecto a los, dice aquí, los que se adhieren formalmente a la fraternidad.

Esto si es una fraternidad sacerdotal, pues parecería que son los que entran en esa fraternidad sacerdotal, los que dejan el estado la entran a formar parte. No, no sé exactamente cómo se interpreta. Se advierte finalmente al santo pueblo de Dios que los ministros sagrados de la fraternidad sacerdotal San Pío X administran ilícitamente los sacramentos.

ilícitamente, es decir, no deberían administrarlos y que el sacramento de la penitencia por ellos administrado y el matrimonio por ellos asistido son inválidos, no solamente ilícitos, sino inválidos. No solamente ilegales, entre comillas, en términos canónicos es ilícito, sino inválido. Es decir, no existe si un sacerdote de la fraternidad es lo que dice el decreto del Vaticano.

 y un sacerdote de la fraternidad, San Pío X, preside un matrimonio. Ese matrimonio es nulo y se administra el sacramento de la penitencia. Ese sacramento de la penitencia es inválido, es decir, no perdona los pecados. Eso es lo que está diciendo esta nota explicativa que es obviamente muy seria porque la situación eclesial en que se ha puesto esta gente eh es muy penosa.

 Padre Daniel, ¿algún comentario, pregunta, duda, sugerencia? Pues se entiende entonces que la Eucaristía podría tener su validez. Tiene validez. La Eucaristía es válida. ilícita, pero válida. Bien, ahora frente a todo esto, creo que tenemos un problema que tenemos que reconocer. Tenemos la parte humana en la iglesia y la parte humana puede fallar.

La autoridad se ejerce y Jesucristo lo ha querido así en personas que personas humanas caídas que pueden fallar de una forma u otra, pero sin embargo el Espíritu Santo está allí asistiendo a la iglesia en todo esto. Creo que es importante respetar el hecho de que puede haber fallos en la parte humana, en el ejercicio de la autoridad, pero no por eso descartar la validez de la autoridad en la iglesia. Así es.

 Que es eh un lugar donde realmente podemos reconocer un camino para seguir fieles en la iglesia, distinguir la parte humana, la parte divina y aceptar esta realidad que Jesucristo mismo ha querido aceptar en la iglesia. Queridos amigos, cuando el Jesús escogió a Pedro, Santiago, Juan, Mateo, Bartolomé, Judas, sabía que escogía seres humanos.

No los transformó en ángeles, no les dio el don de la infalibilidad en todos los campos. Entonces, eh es lógico que la iglesia desde el punto de vista humano pueda tener temas. Yo quiero lanzar una mano, tender una mano a los lefebrianos. Queridos hermanos lefebrianos, ustedes aman la liturgia, aman a Dios, quieren vivir en la gracia de Dios, eh les importa la iglesia, les importa el futuro, les les interesa la integridad de la fe y todo eso por amor a sus familias, a sus comunidades, etcétera, etcétera.

pueden vivir todo eso en la plena comunión de la Iglesia Católica. se salgan para vivirlo y no se pongan en una postura sismática, separada, arrancada del árbol, porque el riesgo tristemente es que eso acabe mal, acabe una iglesia paralela, acabe en una situación cada vez más conflictiva y más penosa, Porque pequeño error al inicio, cada vez va haciéndose más grande, más grande, más grande.

 Yo conocí el tema de los lefebrianos de niño. Lo viví, lo viví en mi propia familia y les puedo decir, es penoso, es de doloroso, hay buena intención. La intención es buena, es sincera, es es generosa, es es heroica a veces por su deseo de defender y mantener la verdad, pero se mantiene más la verdad en la obediencia, en la comunión eclesial, en la caridad.

Qué impresionante esta frase que leímos eh antes de Orígenes. La voy a volver a leer porque es es preciosa y es sumamente fuerte. dice, “Donde hay pecados de cualquier lado.” Eh, no me refiero solamente aquí a los defebrianos, también a todos los católicos y a todos. Donde hay pecados, allí hay desunión, cismas, herejías y discusiones.

Pero donde hay virtud, allí hay unión. de donde resulta que todos los creyentes tenían un solo corazón y una sola alma. Queridos amigos lefebrianos, queridos amigos católicos, no se trata de tratar a nadie como con actitudes sectarias ni de de ponerse en actitudes sectarias. Eso escuchado en alguna comentario, ¿verdad?, que son actitudes sectarias.

 Yo lo dudaría un poco, ¿no? Es demasiado fuerte hablar de una actitud sectaria, pero cuando decimos nosotros y solo nosotros tenemos la razón y todo el mundo está equivocado desde el Papa hasta el último cura del mundo, yo les diría, tengan cuidado. La verdad es es importante, es amplia. Pídanle al Espíritu Santo, tengan cuidado con las tentaciones de bien.

Tenemos que tener cuidado con las tentaciones de bien. Esa tentación que me hace sentirme mártir, que me hace sentirme heroico, que me hace sentir que voy contra todo mundo, como San Atanasio hijo hizo en tiempo de los arrianos y como San Pedro hizo en frente al Sanedrín. Ahora lo voy a hacer yo para salvar a la iglesia.

Tengan cuidado, tengamos cuidado de no caer en ese error y en esa trampa del demonio. Más bien vivamos con caridad, con unión, con comunión, con deseo de unidad, con obediencia. La obediencia es siempre garantía. Miren que Cristo nos salvó por su obediencia, no por los clavos de la cruz ni por los latigazos. Lo dice San Pablo claramente, así como por la desobediencia de uno entró el pecado en el mundo, así por la obediencia de otro entró la salvación.

La obediencia salva, purifica, redime, eh nobilita, santifica. Yo quiero invitarles a todos y a cada uno de ustedes, ¿verdad, padre? Desde Magdala invitamos a la a amar la comunión de la iglesia, a construirla. Y en el campo litúrgico, que es la bandera de todo este problema, no es la sustancia, como ya les dije, el iceberg es la falta de comunión eclesial y la consagración de obispos y el tema litúrgico es la bandera.

 Es lo que se ve del iceberg. e defendamos el sentido de lo sagrado, el amor a la liturgia, el respeto a la liturgia, la dignidad de la liturgia, de las iglesias, de los templos, todo eso. Todo eso, los lefebrianos tienen mucho de verdad. Ha habido mucho abuso litúrgico, ha habido mucha superficialidad en el trato con los sacramentos, con las iglesias, con el santísimo.

Recapacitemos todos para buscar la verdad y el bien objetivo, pero sin romper nunca la unidad de la iglesia. Nos vemos la próxima semana, si Dios quiere, como último antes del Rabuní y luego nos prestaremos viendo desde el Rabuní. Que Dios los bendiga. Oremos mucho, mucho, mucho por nuestros hermanos le febbrianos, por la comunión de la Iglesia y por el Papa León, que le ha tocado ya empezar a cargar cruces bastante dolorosas y pesadas.

 Que Dios los bendiga, mis queridos amigos. Magdala permanece en medio de esta crisis y de este conflicto. Soy el padre Juan María Solana. Les mando este mensaje desde nuestro búnker cenáculo, donde nos estamos refugiando en estos días. Queremos seguir siendo un poquito de luz en medio de este conflicto. Queremos seguir llevando paz, amor, serenidad con la palabra del evangelio desde Magdala.

Quiero animarte a ayudarnos con un donativo mensual, aunque sea de lo que quieras y puedas, eso hará posible que nuestra misión continúe en estas circunstancias. Que Dios te bendiga.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *