El Otro Buki La Historia Que Pocos Conocen
Hay historias que el público reconoce inmediatamente y otras que permanecen ocultas durante décadas. Cuando hablamos de la música grupera, en México existe un hombre que prácticamente todos reconocen, Marco Antonio Solís, cantautor, productor y fundador de una de las agrupaciones más importantes de la historia y de la música grupera.
Los Bookis, un artista que para muchos cambió la manera de escribir y sentir la música romántica. Pero detrás de esta historia de éxito existe una pregunta que hoy vuelve a aparecer en redes sociales. ¿Sabías que Marco Antonio Solís tiene un hermano que también cantó y que para muchos tenía una voz sorprendentemente parecida? Su nombre es José Javier Solí y aunque algunos lo conocen como el otro Booky, para nuevas generaciones su historia sigue siendo prácticamente desconocida.
Hoy vamos a conocer quién fue realmente, qué papel tuvo dentro del fenómeno de los bookies, por qué muchos dicen que tenía una voz muy similar a la de Marco Antonio Solís y sobre todo, ¿por qué uno terminó convirtiéndose en leyenda y mientras el otro quedó lejos del mismo reconocimiento? Antes de comenzar con este video, te invito a que te suscribas a este tu canal, donde podrás disfrutar de diferentes historias que estoy 100% seguro serán completamente de tu agrado. Y sin más nada que decir,
comencemos. Bienvenidos. Esta no es una historia de enfrentamientos, no es una historia de rivalidad confirmada, es la historia de dos hermanos que comenzaron desde lugares parecidos, pero terminaron viviendo destinos completamente distintos. Para entender esta historia hay que regresarnos muchos años atrás a Michoacán, mucho antes de los escenarios gigantes, antes de los millones de discos, antes de que existieran los bookies.
La familia Solís vivía una realidad muy distinta. Como muchas familias mexicanas de aquella época, el trabajo, el esfuerzo y la música convivían todos los días. Marco Antonio comenzaba a mostrar interés por cantar desde muy pequeño, pero dentro de casa no era el único. Entre hermanos también existía ese gusto por la música y entre ellos estaba José Javier Solís.

Con el tiempo, mientras Marco comenzaba a abrirse camino, José Javier observaba muy de cerca cómo nacía un sueño. No era un extraño, era familia y poco a poco empezó a acercarse al proyecto. Mucha gente piensa que los bookies siempre fueron exactamente igual, pero la realidad es distinta. La agrupación fue creciendo y cambiando y ahí apareció José Javier Solís, primero ayudando detrás de los escenarios, armando instrumentos y conectando equipos y a la misma vez aprendiendo, hasta que poco a poco fue encontrando
espacio dentro del grupo. Después llegó el pandero, las percusiones y la segunda voz. Y para muchos seguidores antiguos, su presencia terminó convirtiéndose en una parte importante del sonido de los bukis en aquella época. José Javier Solí se integró formalmente a la agrupación a principios de los años 80s.
Participó en varios de los álbums icónicos de la banda antes de su salida temporal, aportando su estilo en las percusiones, el pandero y los coros. Sus producciones discográficas con los bookies fueron Yo te necesito en 1982, mi fantasía realizada en 1983. ¿A dónde vas? En 1985 y me volví a acordar de ti en 1986.
[música] Posteriormente, en 1987, José Javier Solís grabó su primer disco de estudio como solista bajo el título No me olvidarás, una producción compuesta por 10 temas que la mayoría fueron escritas por el cantante y compositor Álvaro Torres. Posteriormente, 3 años después, en 1990, grabó su segundo álbum como solista.
este, bajo el nombre que hablen. Un año después, en 1991, lanzaría al mercado su tercer álbum discográfico llamado Sentimental, este disco compuesto por el grandioso y recordado que en paz descanse, Joan Sebastian. Este disco lo consolidó como uno de los artistas más reconocidos dentro del ambiente grupero de este disco.
Los temas más recordados fueron si tú fueras mía. Quiero conquistar y ser dueño de tu mirada. Que me quites el vivir sin sabor a nada. cuando era tu amor. Hace tanto que fuimos amantes y aún tengo en los labios el dulce veneno sentimental. No, no es que extrañe tanto el sol de tu mirada, ni es que me falte el dulce rose de tu piel.
El velador. En la cama doy vueltas y vueltas y mi oficio no es cerca rusel. Y me paso la noche pensando, pensando y pensando. Me voy a amanecer. Así paso las noches en vela. Si alguien necesita un velador, estoy cansado. Dices que ya estás arrepentida, que de nuevo a mi vida tú quisieras regresar.
Como si te conozco más que a mí y sé bien que de tu orgullo nunca te alejarás. Mitad tuyo. Sé que estás cansándote de esto, de lo nuestro que es tan desigual. Tú te entregas con el alma entera. Yo aunque quiera, solo por mi tal. Solos. Hoy estamos tú y yo solos. Solos. Solos.
Alejados de la gente, estamos frente a frente, suplicando que te quedes, que te atrevas, suplicando que te quedes. Yo y las paredes. Qué bonitos son tus ojos y tus labios siguen rojos. Y la y mala cabeza. Si me hablas para hablar de amor, no me interesa. Escúchalo y que quede en ti mal la cabeza.
Si me hablas para hablar de amor, pierdes el tiempo. 4 años después, en 1995, José Javier Solís grabó su siguiente producción discográfica bajo el título Se remata el jacalito. Aquí en este disco, su hermano Marco Antonio Solís, el Buuky, fue creador y compositor de dos temas, dos canciones que le dieron una gran popularidad y consolidándolo como un artista y cantante reconocido tanto en México como en los Estados Unidos.
De este disco, los temas más escuchados en la radio fueron se remata el jacalito. Se remata el jacalito. Se vende como terreno. No quiero vivir solito soportando su recuerdo. Luz de mi vida era mis ojos, mis manos, mi sueño dorado, la luz de mi vida. Pobre de los dos.
Adiós ingrata, ya no quiero verte más. Me convencí que no mereces mi dolor. Como el dinero de él también vas a rotar. Ya me imagino así. ¿A dónde vas a parar? A Dios ingrata. Ahí te va y decepciona. Va a ser aquel que conquistó tu corazón y habla de mí hasta que él te ponga en un altar y premie con su llorar tu insuperable actuación.
Se festeja tu adiós. Yo te veía tan bonita que contuve el impulso de callarte con besos. Pero haciendo un gran esfuerzo, cerré fuerte mis ojos y te dejé partir. Cerquita de Dios, estrellita del sur, esta noche que no hay luna, alumbra el camino por donde me voy.
¿Y qué tal se siente? ¿Qué tal se siente? que te digan, “No te quiero o que te humillo.” Dos años después, en 1997, José Javier Solís grabó su última producción discográfica bajo el título Tu otra vez. Este disco fue una producción realizada bajo la supervisión de su hermano Marco Antonio Solís.
De este álbum se desprendieron grandes temas como ¿Quién se enamoró? Yo veía que bailabas, cantabas las viejas canciones de ayer. Así la noche todo a tu placer. Fue su voz. Fue su voz la que me hizo sentir un amor que nunca antes sentí. Tú otra vez, tú otra vez. Aquí en mi pensamiento no [música] puede ser.
¿Cuándo podré olvidarte para siempre? Consciente estoy de que nunca mi vida devolver de visita. Vine de visita al mundo. Mi estancia está limitada. Vine a gozar de la vida porque la traigo prestada. ¿Cómo le haré? Ay, Diosito, ¿cómo le haré? ¿Cómo le haré? Con esta crisis, por favor, solo dame un consejito como Sandré.
Ay, Diosito, ¿cómo le haré? ¿Cómo le haré para decirle a mi chaparra que me aguante? un poquito y no me pierda la fe. Y llorando por dentro, no me verás otra vez una lágrima más rodar por mi mejilla. No, si ya tanto lloré y también te imploré un poquito de vida.
Sin embargo, cuando compartes escenario con una figura tan importante como Marco Antonio Solís, inevitablemente llegan las comparaciones. Décadas después, Internet hizo lo que antes era imposible, rescatar videos, entrevistas y presentaciones antiguas. Y fue allí donde comenzaron a aparecer comentarios en diferentes plataformas.
Se escucha igual. También tenía talento, ¿por qué nunca fue igual de famoso? Y aquí aparece algo importante. Tener una voz parecida no necesariamente significa recorrer el mismo camino, porque la carrera artística no solo depende del talento, también intervienen decisiones, canciones, momentos, presencia escénica y algo muy difícil de explicar.
esa conexión que algunos artistas logran con millones de personas. Quizás la pregunta más dura de esta historia es, ¿cómo construyes tu propia identidad cuando tu hermano se convierte en una leyenda? Porque el público muchas veces compara y cuando compara también reduce. Muchos recuerdan a José Javier Solís como el hermano de Marco Antonio, pero pocos recuerdan que él también buscó su propio espacio y quizás ahí está el punto más interesante de esta historia.

No todos los músicos quieren el mismo destino. Algunos buscan reconocimiento, otros simplemente quieren seguir haciendo música. Hoy el nombre de Marco Antonio Solís ocupa un lugar histórico dentro de la música mexicana. Eso difícilmente se discute, pero al mismo tiempo la historia de Javier nos recuerda algo importante.
Detrás de cada estrella enorme, muchas veces existen personas cercanas que también ayudaron a construir el camino. Y aunque internet hoy debate si tenían voces parecidas, la verdadera pregunta quizá no sea esa. Tal vez la pregunta correcta sea, ¿cuántas historias quedaron escondidas detrás del éxito? Déjame en los comentarios.
¿Conocías a Javier Solís? ¿Crees que mereció más reconocimiento? ¿O piensas que Marco Antonio Solís alcanzó algo irrepetible? Si te gustó el video, da like y suscríbete. Y recuerda, generación tras generación, hoy, mañana y siempre, José Javier Solí en tu corazón por siempre. decepcion aquel que conquistó tu corazón y habla de mí hasta que él te ponga en un altar y premie con su llorar tu insuperable actuación.