FANNY CANO: La Doble Vida de la Primera Rubí

Y fíjate en la ironía, Fanny estaba en la universidad para estudiar, para pensar, filosofía y letras con sus libros en serio, y de todo aquello que le dio la universidad coronas [música] de belleza. La premiaron por la cara en el único sitio donde había ido a que la valoraran por la cabeza. Y mientras te cuento esto, yo no puedo dejar de pensar [música] en aquellos dos cheques en que esta misma muchacha, la reina de la universidad, la que solo quería que la escucharan, [música] acabaría 30 años después, dejando [música] su vida entera recogida y

firmada antes de un viaje. Pero para eso falta. Sigamos. Un día estaba en la cafetería de la facultad tan [música] tranquila con sus libros y la vio un fotógrafo del mundo del espectáculo, Jaime Valdés. la descubrió, como dicen ellos, la invitó a un concurso de reina de estudiantes y de ahí, sin buscarlo, salió todo.

Ella no había ido a buscar nada, estaba estudiando [música] y de una cafetería, entre un café y un examen, salió disparada hacia el cine. Así de rápido, así de sin querer. un taller de teatro, una obra y en 1962 [música] su primera película, nada menos que al lado de Libertad, la marque, una de las grandes señoras de la época.

Y ahora viene una cosa que cuenta ella y que nadie se [música] cree cuando la oye por primera vez. Fanny fue al cine a verse en esa primera película, a verse en pantalla grande por primera vez en su vida y no le gustó lo que vio. Es más, se vio y se sintió con sus propias [música] palabras fea y gorda.

La mujer más bella de México, la que un país entero iba a desear. Se vio en la pantalla y le dio tanta vergüenza que dejó de actuar un año entero. Se retiró antes de empezar. Párate en ese un segundo. [música] La belleza que traía Loco a medio país. Ella no la veía. De verdad que no la veía. Se miraba y veía defectos.

Y esto no es un detalle suelto. Es la primera vez que ves negro sobre blanco que Fanny y su fama no se llevaban bien desde el minuto uno. Volvió [música] claro. Al año siguiente su primer papel protagonista fue de pareja de Cantinflas. Sí, Cantinflas, [música] el más grande de todos. La muchacha de Huetamo en un par de años ya estaba arriba del todo, sin haberlo pedido y sin terminar de creérselo.

Y aquí es donde la mayoría de las historias diría, “Y [música] fue feliz para siempre.” Pero espérate, porque lo que le dieron a cambio de la fama fue justo lo que ella no quería. Papeles de mujer sensual, de mujer fatal, [música] de la que enciende la pantalla, poca ropa, mucha insinuación. [música] Le pusieron encima para ganarse la vida exactamente la etiqueta [música] de la que llevaba huyendo desde niña, la de nada más una cara bonita.

Y ahí Fanny [música] se plantó porque una cosa era ser de mujer sensual y otra [música] era desnudarse y en esa época a la mujer más deseada de México le llovían ofertas para quitarse la ropa delante de la cámara, le ofrecían dinero, le ofrecían papeles grandes [música] y ella decía que no una y otra vez, que no.

La actriz que medio país quería ver sin ropa fue de las pocas que nunca se desnudó, ni por dinero, ni por fama, ni por presión. No se dejó y aún así funcionó. En 1965 hizo una telenovela, La mentira, y ahí explotó de verdad un [música] fenómeno. La gente no hablaba de otra cosa. Fanny, que hacía de la mala, se volvió estrella de un día para otro.

Fue ahí además donde conoció a Julisa, la que iba a ser su amiga del alma hasta el último día. Acuérdate de ese nombre, Julisa que vuelve y al final es la que mejor la retrata. Así que Fanny ya era estrella, la querían en todos lados y aún con todo seguía pasándole lo [música] mismo de siempre. La aplaudían por fuera, nunca por dentro.

Y por si faltaba algo, llegó el golpe de casa, el del tío cura. ¿Te acuerdas de don Tomás, el sacerdote de Wetam? El tío al [música] que Fanny quería. Un día don Tomás la vio en una película con poca ropa y la regañó. Le dijo una frase que a Fanny se le quedó clavada para siempre. Tú eres una buena muchacha. Esto no es para ti. Párate a pensarlo.

Por un lado, el país [música] entero la deseaba y le aplaudía justo por eso. Por el otro, en su propia casa, [música] el cura de su pueblo, su tío, le decía que aquello la ensuciaba a los 20 años con lo religiosa [música] que la habían criado. Eso no se te olvida nunca. Y en medio una muchacha que solo quería una cosa, [música] que alguien la mirara a los ojos y le preguntara qué pensaba.

Nadie se lo [música] preguntaba. Todos miraban lo mismo, la cara. Pero fíjate qué mujer con todo eso encima, ¿sabes lo que no hizo Fanny? No montó un escándalo. No renegó [música] de su tío. No soltó una entrevista diciendo, “Mi tío es un anticuado.” Nada. Se lo [música] tragó y siguió aguantando en silencio cómo iba a aguantar tantas cosas.

Guárdate también eso, Fanny era de las que se lo tragan. Y ahora, antes de seguir, quédate un momento conmigo porque quiero pedirte una cosa. Escríbeme aquí abajo en los comentarios cuál fue la primera vez que viste a Fanny Cano, en qué telenovela, en [música] qué película, en casa de quién. Porque en el precio de ser somos muchos los que la conocimos de maneras [música] muy parecidas y me gusta leerlas una por una.

Y ya que estás, tú también conociste a alguien así, alguien a quien todos veían de una manera y que por dentro era justo lo contrario. Cuéntamelo. Que de eso precisamente va esta historia. Seguimos porque ahora viene el papel que lo cambió todo y el papel más raro de contar de toda su carrera. 1968. Fanicano se convierte en rubí.

Y aquí tengo que parar porque si eres mexicano o si tu mamá lo era, [música] la palabra rubí ya te dice algo. Rubí fue un terremoto, la primera rubí de la historia, muchos años antes de las que tú a lo mejor tienes más frescas. [música] La original era ella, Fanny. Y para que entiendas el tamaño de lo que hizo, ponte [música] en el México de aquellos años.

La televisión era en blanco y negro. Media familia se juntaba delante del aparato a la misma hora. No había 1000 canales ni celular ni nada. Estaba la novela y la novela era Rubí y el personaje eh el personaje es de los más perversos que ha dado la televisión. Rubí es [música] una muchacha pobre, guapísima y ambiciosa que decide usar su belleza como un arma para trepar, para salir de pobre, para conseguir lo que quiera pasando por encima [música] de quien haga falta.

Y a quien más pisa es a su mejor amiga. Su mejor amiga en la historia se llama Maribel, una muchacha dulce, [música] buena, que además cojea porque de niña tuvo polio. Y Rubí, la bella, le roba el novio y no contenta con eso. La humilla, la maltrata, la llama [música] a la cara, coja infeliz. Para el México de misa y familia de aquella época, ver a [música] una mujer tan sin corazón en pantalla fue un escándalo.

Y pasó [música] una cosa que hoy nos cuesta imaginar. La gente empezó a tratar a Fanny como si fuera Rubí. Imagínate entrar a una tienda cualquiera y que una señora al verte deje de sonreír, que se te quede mirando con la cara torcida [música] y que sin conocerte de nada te suelta. Pobre Maribel.

Eso le pasaba a Fanny en la calle, en las tiendas, en la fila del mercado. La gente la trataba como si fuera rubí de verdad, [música] como si ella en persona hubiera humillado a la pobre Coja. Y Fanny sonreía porque entendía [música] lo que estaba pasando. Ya no veían a la actriz, veían a Rubí. Estaba tan metida en el personaje que el país entero había dejado de ver a la persona.

Y ahí está lo que Meriza, porque cuesta creer que esta misma mujer a la que odiaban por mala en la pantalla acabaría años después regalando en silencio hasta sus [música] joyas, dejando dos cheques firmados por si no volvía. La villana que México odiaba y la mujer que lo dio todo callada, la misma. Guárdate [música] esa idea que al final encaja y el personaje termina mal, [música] muy mal.

Rubí, la que había pisado a todos por dinero y belleza, acaba cayendo por unas escaleras perdiéndolo todo, sola y acabada. El castigo [música] por vivir de la cara. La gente lo veía en su casa y decía, “Se lo merece. Piénsalo con lo que sabes ahora.” Fanny, la actriz a la que su propia belleza le pesaba, se pasó meses metida en la piel de una mujer a [música] la que la belleza acaba destruyendo, interpretando noche tras noche [música] el peor final posible de vivir para lo de fuera.

Y la telenovela dejaba una moraleja al final. [música] La escritora Yolanda Vargas Dulce la dejó como una advertencia. Venía a decir esto. Mujer, que tu belleza [música] de fuera no te tape la de dentro. Hombre, no te fíes de unos ojos bonitos. Conoce primero el alma de la mujer que vas a amar.

Y en la vida real era [música] justo eso. Una mujer a la que su belleza le tapaba todo lo de dentro. Dijo la advertencia [música] sin saber qué hablaba de ella. Pero ahora viene lo raro, lo que casi nadie cuenta y es de lo más injusto de toda su carrera. Fanny hizo famosa a Rubí. La tele explotó con ella. Todo México hablaba de esa mujer.

Y cuando decidieron hacer la película de Rubí, la de la pantalla grande, la prestigiosa, la que de verdad pagaba, no la llamaron, le [música] dieron el papel a otra actriz, a la mujer que había convertido a Rubí [música] en un fenómeno. Cuando llegó el cine, la dejaron fuera y agárrate porque no fue una vez, fue [música] dos.

Después de Ruby vino Yesenia y aquí Fanny hizo algo que nadie esperaba de la villana fría de Rubí. Se soltó. Yesenia era una gitana, fuego puro y la entrada de la telenovela lo primero que veía el país cada noche era [música] Fanny bailando falda al vuelo, pandereta en la mano, moviéndose con un desenfreno [música] que no habías visto en ella.

Imagínatelo. La misma actriz que meses antes había sido la mujer más cruel de la tele, ahora bailaba como una gitana enamorada [música] y encendía la pantalla. Dos personas distintas, la misma cara y otra vez todo México pegado [música] al televisor. Otra vez el fenómeno, otra vez la reina. Y cuando hicieron la película de Yesenia tampoco otra actriz, otra vez fuera salió en [música] los periódicos, hubo críticas.

La gente preguntaba cómo era posible que a la Yesenia de verdad, a la que todos querían no le dieran la película. Piénsalo. [música] Dos personajes, los dos los hizo suyos. Ella los dos los llevó al éxito. Ella hacía famoso. El personaje otra recogía el premio las dos veces.

¿Por qué a [música] la actriz que lo petaba en la tele la dejaban fuera del cine? Guárdate esa pregunta porque la respuesta tiene que ver con algo que ya le estaba [música] pasando a Fanny por dentro, algo que casi nadie vio venir. Porque justo entonces, cuando era más famosa que nunca, Fanny empezó a hacer algo que no entendía nadie.

Empezó a bajarse sola por su propio pie. Y esto sí que es raro porque a la cima cuesta [música] la vida entera subir y cuando llegas te agarras con uñas y dientes. Nadie suelta la cima. Funny. Justo cuando la tenía, empezó a soltarla, pero no para quedarse quieta. Hizo algo que casi ninguna actriz de su tiempo se atrevía a hacer. Se puso a mandar.

Montó una productora de cine con Julisa y [música] produjeron sus propias películas. La misma mujer a la que el cine trataba como un cuerpo bonito, ahora firmaba [música] los cheques. Era la jefa y ni por esas la dejaban hacer las películas de sus propios personajes. Pero mira que no todo fue pelear.

Hubo una vez que el mundo por fin la premió por lo [música] que ella quería. Fue con una telenovela muñeca. Y aquí Fanny no hizo [música] de bella ni de mala ni de fatal. hizo de una muchacha pobre, de un [música] barrio de miseria, peleando contra un ricachón que les quería tirar las casas para hacer negocio encima. Nada de glamur, nada de [música] vestidos, una mujer del pueblo luchando y le dieron un premio, eh, uno de los importantes de la época, fíjate qué cosa.

De todos sus papeles, el que le reconocieron con un premio no fue el de la mujer más bella, [música] fue el de la mujer pobre que peleaba por los suyos. Por una vez la premiaron por lo de adentro y a lo mejor por eso ese papel le importó más que Rubí. Y hay otra cosa de esa época [música] que hay que contar. Lo contó Julisa que la conoció mejor que nadie.

Fanny no podía ver a nadie pasándolo mal sin meter la mano en la bolsa. A las [música] maquillistas de los estudios. Las muchachas que la pintaban cada día para salir a cámara las ayudaba con dinero, sobre todo si tenían [música] hijos, sin ruido, sin foto, sin que se enterara nadie. Párate en la imagen.

La estrella más grande del momento. La mujer más bella de México. Sentada en la silla de maquillaje, preocupada por si la muchacha que le [música] sostenía el pincel llegaba a fin de mes. Y no era una cosa de de una [música] vez para la foto, era su manera de ser. Si se enteraba de que a alguien del CEP le faltaba para el doctor, para los niños, para lo que fuera, al día siguiente el dinero aparecía y nadie sabía de dónde.

Ella lo hacía callada, casi con vergüenza, como si le diera puro que la vieran siendo buena. [música] Ese era Fanny cuando nadie miraba. Pero ni la fama, ni el mando, ni el dinero [música] le llenaban el hueco, porque el hueco que dejaba el cine lo empezó a llenar con otra cosa, una cosa que en el México de aquellos años [música] era rarísima.

Una actriz amiga suya, Elsa Aguirre, la invitó a probar el yoga, la meditación. Acuérdate de que esto era finales [música] de los 60, meditar no era lo de ahora, que lo hace medio mundo con el celular. En aquel momento era raro, casi desconocido, una estrella de cine [música] sentada en el suelo con los ojos cerrados buscando quién sabe qué.

La gente no lo entendía, pero a Fanny le hizo click, algo por dentro, le dijo, “Es [música] por aquí.” Y empezó a soltar cosas. Primero unos papeles, luego otros menos cine, menos fotos, [música] menos revistas, sin avisar, sin explicar. ¿Qué busca una mujer que lo tiene todo en el silencio? Se metió de lleno, [música] empezó a leer y empezó a viajar a la India y no una vez.

[música] Agárrate. Fanny viajó a la India nueve veces. Nueve. Se hizo vegetariana. Eh, estudió filosofía de allá. se metió en la meditación de verdad, la seria de Reina de Belleza de la Universidad a cruzar el planeta nueve veces para sentarse [música] en silencio. Y yo creo que sé por qué, piénsalo. ¿Dónde no te miran la cara? En una sala de meditación con los ojos [música] cerrados, nadie te mira la cara.

En la India, a miles de kilómetros, nadie sabía que era la mujer más bella de México. Allá no era rubí, no era [música] la corona. allá podía ser por fin solo una persona. La mujer más mirada de México se gastó media vida buscando el único sitio del mundo donde no la miraran. Y ahí poco a poco, ya [música] iba soltando cosas.

Primero la fama, luego el cine, como si estuviera entrenando sin saberlo para el día en que soltara también las casas, las joyas y dejar esos dos cheques sobre la mesa. [música] Pero para eso todavía falta, porque en medio de todo esto apareció un hombre, uno solo, el único, se llamaba Sergio Luis Cano.

Curiosidad, [música] él también se apellidaba Cano como ella. A los dos les hacía gracia. Sergio no era del mundo del cine, nada de eso. Era un hombre de política, de gabinete, trabajó en los equipos de dos presidentes de México, serio, [música] formal, de traje y despacho, mayor que ella. Y ahora fíjate en cómo se dio esto, porque es puro carácter de Fanny.

Cuando Sergio empezó a cortejarla, todavía estaba casado, separado de hecho, pero casado en los papeles. Y Fanny le dijo [música] que no. No, un no de coquetería, un no de verdad. Le dijo, “Más o menos, mientras usted esté casado [música] de mí no va a haber nada más que amistad.” Y aguantó. ¿Sabes cuánto tiempo estuvieron así? 5 años. 5 años.

el enamorado, [música] ella firme, viéndose, tratándose, queriéndose, pero nada más porque él seguía casado en los papeles y ella no iba a pasar de ahí 5 años. Y esto no fue un resumen frío, fue el día a [música] día. Imagínatelo, un hombre que la lleva a cenar, que la trata bien, [música] que la mira por una vez a los ojos y no al cuerpo formal, serio, de los que no juegan y que un día le dice lo que siente y Fanny que se muere por dentro porque ella también lo quiere, le dice que no.

No un de coqueta, un no de verdad le dice más o menos, mientras usted siga casado, aunque sea solo en los papeles, de mí no va a haber nada. Nada más que amistad y aguanta un año, dos, tres. Se ven, se tratan, se quieren y [música] nada. Julisa lo contó porque lo vio de cerca. Dijo que un día Fanny fue a su casa a contárselo medio ilusionada, como se lo cuenta una a la amiga de confianza, que había [música] un hombre, un político guapo, formal, pero casado todavía y que ella no iba a pasar de la amistad hasta que él se divorciara, de verdad. Y así

estuvieron 5 años. Ulisa lo resumió con una frase que se te queda. Él de veras la quería [música] y ella supo esperar. 5 años esperando a un hombre por respeto a una regla. Hoy parece imposible. Entonces también lo era. Piénsalo. La mujer más deseada de México. La que tenía cola de pretendientes, la que podía tener a cualquiera con solo levantar la mano.

Y se pasó 5 años diciendo que no por principios. por cómo la criaron en aqueletamo de misa los domingos. La bomba sexual de la pantalla [música] en la vida real era una mujer de una decencia de otro siglo. ¿Ves como la funny de las películas y la de verdad no se parecían en nada? Ese hueco, el que hay entre la de la pantalla y la de verdad, [música] es donde vive todo el misterio de esta historia.

Y hay una escena que lo cuenta todo, que a mí me parece de las más bonitas de su vida. Cuando por fin el divorcio de Sergio salió, cuando por fin quedaron libres para estar juntos, Fanny lo tenía todo listo para irse a París [música] a reunirse con él al fin, después de 5 años. Y justo en ese momento su amiga Julisa le ofreció una película, las dos juntas otra vez, un buen papel.

Fanny dijo que [música] no, que no porque se iba con Sergio, que no porque después de 5 años esperando no iba a perder ni un día más de esa felicidad por una película. El papel se lo dieron a otra actriz y Fanny se subió a [música] un avión rumbo a París a los brazos del hombre que le había esperado. Fíjate lo que eligió.

La actriz que se moría porque la tomaran en serio en el cine dejó pasar un papel por amor, por vivir por una vez en lugar de actuar. Julisa lo contó sin una pisca de reproche. Dijo que Fanny estaba tan feliz que no se lo podía reclamar, que se merecía esa [música] felicidad que tanto se le había escapado.

Y con Sergio por fin Fanny fue feliz de verdad, porque Sergio hizo algo que casi ningún hombre de aquella época hacía. En vez de retirarla, en vez de decirle, “Ya eres mi esposa, se acabó el trabajo.” Que es lo que les pasó a otras actrices [música] de su generación, a las que el marido les apagó la carrera. Sergio hizo lo contrario.

La apoyó en lo suyo, en su independencia, en sus [música] obras de caridad y en su búsqueda espiritual, en sus viajes, en su silencio. La dejó ser. Por primera vez en su vida, un hombre no quería la Fanny de la portada, quería a la otra. Y ella, que llevaba toda la vida esperando exactamente eso, por fin lo tuvo. En 1980 se [música] casaron.

Ella con 36 años tarde para la época. Pero por fin, después de 5 años de espera de un divorcio esperado de decir que no a todo lo demás, la mujer más deseada de México se casó una sola vez. Y déjame contarte los años [música] buenos porque los tuvo y en una historia con tanta sombra hay que nombrarlos.

Fanny y Sergio fueron felices. De los que los conocieron dicen que aquella fue la etapa más luminosa de su vida. Viajaban juntos por el mundo haciendo obras [música] de caridad. Ella meditaba, leía, iba a su India, él la acompañaba. Una casa [música] tranquila en las lomas, una vida sin ruidos, sin cámaras, sin coronas. Cuentan que en esa época Fanny estaba [música] distinta, más ligera, se reía más, como quien por fin suelta un peso que cargó desde niña.

Hasta soñaba con ser mamá. Lo contó su hermano. Le encantaban [música] los niños. Era la tía consentidora, la de los regalos. Se había casado [música] tarde y el tiempo para eso apretaba. Pero lo soñaba. Tenía planes, tenía futuro, tenía por fin paz. Y esto es lo que no me deja dormir, que una mujer con todo esto, el amor, la paz, el futuro, fuera justo [música] la que empezó a vaciar su vida, a firmar cheques por si no volvía.

¿Tú lo entiendes? Yo todavía no. Si tú tampoco, quédate que a eso vamos. [música] Y de paso suscríbete, porque acuérdate, esta [música] mujer en su mejor momento con el hombre que la veía de verdad, [música] con la paz que llevaba buscando toda la vida, fue justo cuando empezó [música] a deshacerse de todo.

Y todavía no sabes por qué. Vamos a seguir [música] tirando del falta la pieza que lo explica. Estamos ya en los primeros [música] años 80. Fanny está casi retirada. feliz con Sergio, metida en su meditación, en sus viajes, [música] en su vida tranquila en una casa de las lomas. Y aquí llega la tentación. La grande Ernesto Alonso, el productor de telenovelas más importante de México, el rey del horario estelar, le manda un libreto, una telenovela [música] nueva, se llamaba La traición y la quería ella de protagonista,

su gran [música] regreso. Después de años fuera, volver por la puerta grande con el productor más poderoso en el papel principal y Ernesto Alonso la quería [música] a Ela, solo a ella. Tanto que cuando después no pudo grabar, el hombre se quedó tan roto que paró la producción durante semanas, incapaz de arrancar la telenovela sin Fanny.

Así de imprescindible era. Cualquier actriz habría dicho que sí respirar. Y Fanny dijo que sí, aceptó. Las grabaciones empezaban a principios de 1984. El papel estaba escrito por una de las grandes guionistas del momento. La acompañaría [música] en pantalla un galán conocido. Todo apuntaba a un exitazo.

El regreso perfecto de [música] la que un día fue la mujer más bella de México estaba ilusionada. Además pensaba aprovechar el viaje a Europa y la India antes [música] de encerrarse a grabar, volver descansada, con las pilas cargadas y darlo todo. Es decir, hacía planes, planes de futuro, planes de una mujer que pensaba volver.

Y aquí está lo más raro de toda [música] la historia, que mientras aceptaba el papel de su vida, seguía vaciando su vida, firmaba el contrato de su regreso con una mano y con la otra vendía sus casas, repartía sus joyas, dejaba los papeles listos. ¿Quién prepara [música] su gran vuelta a la pantalla y a la vez ordena todo como quién se va? no cuadran, a no ser que ella supiera algo que los [música] demás no sabían.

Y aquí entra la última mañana, la de los dos cheques. Finales de 1983. Fanny y Sergio [música] deciden hacer un viaje antes de que empiecen las grabaciones. Primero España por un asunto de trabajo de él, luego Roma [música] a juntarse con la hermana de Fanny, Rosa Elvia, y su sobrina para pasar la Navidad.

[música] Y de ahí las dos hermanas juntas a la India otra vez, avenar, una de las ciudades [música] más sagradas del mundo, donde justo empezaba un taller de meditación de un maestro famosísimo. Y aquí un detalle que le pone piel de gallina a todo. El maestro que daba ese taller en Benares era el Maharishi [música] Maesh Yogi, por si el nombre no te suena.

Es el gurú que años antes había enseñado [música] a meditar a los Beatles, el más famoso del mundo en lo suyo. Ahí iba Fanny a sentarse a los pies del maestro [música] de meditación más conocido del planeta. O sea, que Fan iba [música] una vez más camino de lo más de dentro que existe, cruzando medio mundo para buscar silencio [música] a Benarés, la ciudad a la que la gente va precisamente a hacer las paces con la vida y con el final. Y no llegó.

Quédate con eso porque es de una crueldad [música] que ni una telenovela se atrevería a escribir. La mujer más de fuera de México, la cara, [música] el cuerpo, la portada, se quedó en el camino justo cuando iba hacia lo más de dentro que hay sin poder llegar. Y antes de salir pasó lo que te conté al principio, lo que abre este video, la última persona de la familia que la vio [música] fue su hermano Francisco.

Fue a visitarla a la casa de las lomas [música] mientras ella hacía las maletas. el 30 de noviembre y la encontró rara. Él lo contó [música] muchos años después y siempre igual, palabra por palabra y eso, ya sabes, suele ser la señal de que algo se vivió de verdad. La encontró [música] apagada con un gesto sombrío mirando las maletas.

Francisco le preguntó qué le pasaba y Fanny que enseguida puso su cara de siempre, la de todo bien, le dijo unas palabras que no eran de todo bien. Le dijo, “Me siento extraña, tal vez no debería ir a este viaje.” [música] Francisco le quitó importancia. Lo que le dirías tú a tu hermana que no dijera tonterías, que tenía que ir, que la esperaban en Roma para una Navidad preciosa.

Pero Fanny insistió que se sentía [música] rara y que no sabía por qué. Y entonces empezó a darle instrucciones, le señaló por la habitación, “Mira, aquí están los papeles que hay que llevarle al abogado. Las joyas están en la caja de seguridad del banco y te voy a dejar un par de cheques [música] firmados para los gastos de la casa.

” Dos cheques firmados por adelantado. [música] Francisco se quedó frío y le preguntó lo único que se podía preguntar, “¿Pero por qué dos, Fanny?” Silencio. Fanny sonrió. [música] y respondió, “¿Quién sabe, hermanito? A lo mejor no regreso. A lo mejor no regreso.” Dicho con una sonrisa, sin drama, como quien comenta el tiempo.

Le estaba dejando a su hermano sonriendo, las instrucciones exactas [música] de qué hacer si ella no volvía. Dos cheques por si la casa necesitaba dinero mientras se arreglaban los papeles. Los papeles listos para el abogado, las joyas ubicadas, [música] todo en su sitio. Y hay una cosa más que Francisco supo después.

[música] Fanny había dejado escrita una carta, una carta con instrucciones de cómo repartir sus cosas si algo le pasaba. Y agárrate a la fecha, porque esa carta no la escribió sus días con el [música] viaje encima y los nervios. La escribió en 1982, más de un año antes, un año entero con la carta de [música] despedida ya escrita y guardada en un cajón.

Una mujer de 38 años, sana, recién casada, feliz, con su testamento de vida hecho mucho antes de que hubiera ningún viaje, ningún avión, ninguna razón. ¿Quién hace eso? ¿Quién [música] en el mejor momento de su vida escribe una carta por si no vuelve un año antes de irse? Como quien deja la mesa recogida antes de apagar la luz y salir por la puerta.

Francisco se quedó con esa frase clavada y con el gesto de su hermana. No le dio más vueltas en el momento porque uno no piensa esas cosas de la gente que [música] quiere. Pero pocos días después esa frase iba a volver y ya no lo dejaría dormir. Vamos al día. Al 7 de diciembre de [música] 1983, aeropuerto de Madrid, Barajas.

La mañana amaneció [música] fría y gris. Mucha niebla alrededor del aeropuerto, bruma espesa de la que no deja ver ni a 10 m. Y aquí hay algo que pocos saben. Ese aeropuerto [música] esa mañana era una trampa, tanta [risas] niebla que ni desde la torre veían los aviones moverse. Y ya había avisado una semana antes, en esa misma pista con esa misma niebla se había matado [música] otro avión.

El peligro estaba ahí avisando y aún así, esa mañana los aviones seguían rodando a ciegas. La terminal llena fin de año, las fiestas encima, la gente yendo y viniendo con esa prisa bonita [música] del que va a reunirse con los suyos. Luces de Navidad en los pasillos Faniva Serena, elegante como siempre, con un conjunto color arena de saco y falda de un diseñador famoso, los ojos verdes tapados por unos lentes oscuros grandes. A su lado, Sergio.

Ese hombre que le esperó 5 años, le acarició la mejilla, le ayudó a ajustarse [música] el cinturón, un gesto pequeño de los de un matrimonio que se quiere, de los que no significan nada un día cualquiera y lo significan todo el día que no sabes que es el último. Subieron al vuelo 350 de Iberia, rumbo [música] a Roma.

En menos de 2 horas estarían con Rosaelvia poniendo el árbol. Fanny por fin iba a pasar la Navidad con su hermana y después a su querida India. Todo salía como lo había soñado. A las 9:40 de la mañana, el capitán avisó por el altavoz [música] que faltaban solo unos minutos para despegar. Unos minutos. El avión empezó a moverse hacia la pista entre la [música] niebla.

Y aquí hay un detalle que me eriza cada vez que lo cuento. Alguien de la cabina junto a una ventanilla miró hacia afuera, hacia la bruma y preguntó [música] extrañado en voz alta. Y esas luces nadie sabe con seguridad quién lo dijo, solo que fue [música] una mujer, una mujer con asiento de ventanilla. Fanny iba en asiento de ventanilla.

2 segundos después de esa pregunta se acabó todo, porque esas luces eran otro avión. En la niebla otro aparato se había perdido buscando su pista. No veía nada y se metió por error justo en la pista por la que el avión de Fanny estaba tomando velocidad para despegar. Los dos se encontraron [música] ahí a ciegas en medio de la bruma.

No te voy a contar más de ese momento. No hace falta y no es lo que importa. Lo que importa es lo que pasó después. Porque Fanny no se [música] fue en el acto. A ella la rescataron, la sacaron con vida de entre aquello. Por unas horas hubo esperanza. Y esto es lo más cruel de toda la [música] historia, fíjate, porque durante unas horas la familia supo que estaba viva con el teléfono en la mano del otro lado del mundo, sabiendo que Fanny había salido de ahí aguantando, rezando para que aguantara un poco más.

[música] Imagínate esas horas, la montaña rusa, primero la noticia del choque, el corazón parado, [música] después el alivio, está viva, la rescataron y luego la espera [música] minuto a minuto, pero las heridas eran demasiado. Y unas horas más tarde, Fanny se apagó. Tenía 39 años.

Y con ella se fue Sergio, el hombre que la veía de verdad, el que esperó 5 años. Los dos juntos en el mismo minuto, en el mismo sitio. Su hermana Rosa Elvia los esperaba en Roma para la Navidad, ilusionada [música] contando las horas para el abrazo. Se enteró allá lejos, se desplomó en el sitio. Los cuerpos de Fanny y Sergio los trajeron [música] de vuelta a México.

A ella la enterraron en el panteón jardín en la cripta de los actores. La misma niña de los arroyos de Huetamo, la reina de la universidad, [música] la villana que México odiaba, la mujer más bella del país, todas al final en la [música] misma tumba. Y así un amanecer de niebla se apagó la que llamaron la [música] mujer más bella de México.

Y ahora por fin, después de todo el video, te voy a responder la pregunta. ¿Por qué lo regaló todo? ¿Por [música] qué los dos cheques? ¿Por qué a lo mejor no regreso? ¿Te acuerdas de la cámara apagada? De eso que te dije al principio, lo que pasaba en el set de Rubí cuando cortaban. Ha llegado el [música] momento.

¿Te acuerdas de que Fanny era la villana más odiada de México? La que humillaba a Maribel, la muchacha que cojeaba, la que le decía, “Coja infeliz a [música] la cara.” Pues la actriz que hacía de Maribel se llamaba Irma Lozano, una persona de verdad, [música] con sentimientos de verdad. Y esto lo contó la propia Irma años después en una entrevista.

[música] Cada vez que grababan una de esas escenas, cada vez que Fanny tenía que insultarla, humillarla, llamarla coja, en cuanto el director cortaba, en cuanto se apagaba la cámara, Fanny corría hacia ella, con los ojos llenos de lágrimas a pedirle perdón. Perdón por las cosas horribles que decía su personaje.

Perdón por unas palabras que ni siquiera eran suyas, que estaban en un libreto, que era su trabajo decir. Y aún así lloraba y aún así corría a disculparse escena tras escena. Irma lo contó con unas palabras que a mí me parten. Dijo más o menos. Fanny era tan noble que le [música] causaba angustia tener que decirme coja.

se arrepentía de todas las cosas horribles que hacía su personaje. Era tan [carraspeo] tierno [música] verla que era imposible creer que una muchacha tan de buen corazón pudiera interpretar con tal naturalidad a un monstruo, una muchacha tan de buen corazón. Leela otra vez esa frase la [música] dijo la mujer a la que Fanny insultaba en cámara, la víctima, la que tenía todo el derecho [música] a guardarle rencor.

Y lo que le salió fue ternura, la villana más odiada del país. Lloraba de vergüenza por las maldades de un personaje que no era ella. [música] La mujer que millones veían como el mal era incapaz en la vida real de hacerle daño a nadie. Y no fue solo Irma quien lo vio. Julisa, su amiga de [música] toda la vida, lo dijo con seis palabras.

Fanny era la mujer más buena que había conocido. La más buena que había conocido. [música] Y Julisa se pasó la vida entre [carraspeo] estrellas, entre gente del cine, entre los más famosos de México y de todos. La más buena era la villana, la que ayudaba a las maquillistas, la que lloraba por decir coja, la que regaló su fortuna sin decírselo a nadie.

México pasó años odiando [música] a una mujer por lo que hacía en una pantalla y esa mujer del otro lado lloraba pidiendo perdón por hacerlo y y de repente todo empieza a encajar. ¿Por qué le pesaba su belleza? ¿Por qué cruzó el mundo nueve veces buscando el silencio? porque esperó 5 años por amor, porque al final empezó a soltarlo todo, las casas, las joyas y sí, los dos cheques, esos cheques que llevamos todo el video sin entender.

Si has llegado hasta aquí, ya sabes de qué [música] va este canal, de lo que hay debajo de la cara que todos creímos conocer. Suscríbete. Y todavía queda una frase, la más rara de todas, porque su familia contó después que Fanny decía una cosa, una cosa que en su momento sonaba a nada, a comentario suelto. [música] Decía que a ella nadie la vería envejecer. Nadie la vería envejecer.

Y no la vieron. se fue con 39 años con la misma cara con la que la conoció el país. Lo dijo por decir o lo sabía. Y aquí es donde la fricción se te queda encima. Y no te la voy a resolver porque no tengo la respuesta, [música] nadie la tiene. Unos dicen que Fanny presintió su final, que algo le avisó, que por eso lo dejó todo listo, todo firmado, todo en orden un año antes.

Otros dicen que no, [música] que llevaba años soltando el mundo poquito a poquito, la fama, el cine, las cosas y que lo de los cheques y la carta fue solo una mujer [música] ordenada, espiritual haciendo las paces con la idea de irse algún día. Yo no lo sé y quien te diga que lo sabe te miente. La niña de Guetamo, que lloraba por decir una palabra fea, iba camino del único lugar del mundo donde nadie sabía que era la mujer más bella de México.

Iba [música] a un sitio donde por fin nadie le miraría la cara. Y no llegó. ¿Tú qué crees? ¿Prestió su final o llevaba años despidiéndose del mundo sin saberlo ni ella?

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