La historia de Isabel Allende es MÁS INCREÍBLE que sus novelas

La historia de Isabel Allende es MÁS INCREÍBLE que sus novelas

Antes de convertirse en una de las escritoras más leídas del mundo, la vida de Isabel Yende ya parecía una novela. Hoy vamos a hablar de la escritora Isabela Yende. En este video vamos a tocar casi todo lo de su vida. La verdad es que les debo de advertir que tiene muchos altibajos en ella a lo largo de su vida.

 Vamos a tocar temas un poco sensibles y hay una parte en la vida de Isabel Yende que a mí me parece pues muy fuerte. Entonces, y bueno, Isabel Yende nace en 1942 en Lima, Perú, aunque todos la consideran chilena. Ella misma lo ha dicho en varias entrevistas que se considera chilena, pero en realidad nació fuera del país porque su papá trabajaba como diplomático.

 Ella cuenta también una anécdota, que cuando nació en un hospital, su mamá y su abuela prácticamente la secuestraron del hospital porque pues como que no creían mucho en estas estos métodos médicos de esta época que eran fríos y modernos. Y así es como empieza todo esta historia familiar que es medio caótica. pero también que es mágica.

 Su padre biológico es Tomás Allende y es primo de Salvador Allende. Su papá era un hombre brillante, encantador, adelantado para su tiempo, pero también era muy impredecible porque un día él simplemente desaparece de la vida de Isabel cuando Isabel tenía menos de 3 años. La mamá de Isabel queda sola con tres hijos pequeños, sin dinero, sin tener independencia económica en una sociedad donde una mujer separada pues casi no tenía muchas opciones.

 Así que decide regresar a Chile y ahí pues regresan a la única casa donde podían sobrevivir, que es esta casa que tienen los abuelos de Isabel en Santiago. Este lugar marcó la vida de Isabel para siempre y estaba gobernada por un hombre que era muy imponente, su abuelo el tata. Lo describe como un patriarca severo, autoritario y profundamente conservador.

 Y aunque no era especialmente cariñoso, Isabel lo admiraba profundamente porque quería ser como él. Años después diría que todavía escuchaba la voz de su abuelo dentro de ella. Esta voz que le enseñó a trabajar duro, a no quejarse, a conseguir las cosas por sí misma. Pero también es la voz que más adelante tendrá que aprender a desafiar, porque crecer significó entender que el honor importa, pero que el amor importa aún más.

 Y luego está su abuela, la meme. Ella parecía vivir entre lo invisible y lo imposible, leía el futuro, movía objetos con la mirada, o al menos eso es lo que creía la familia. Hablaba mucho de espíritus con total naturalidad y crió a Isabel en un mundo donde la magia no es algo extraño, sino que es parte de la vida cotidiana.

La sentaba desde pequeña en sesiones espiritistas, le enseñaba sobre la intuición y le hacía sentir que el mundo estaba lleno de señales invisibles. Décadas después, Isabel convertiría a su abuela en uno de los personajes más inolvidables de su literatura, que fue la inspiración de Clara en la Casa de los Espíritus.

 Pero la infancia de Isabel no fue precisamente feliz. Ella misma se describe como una niña muy rabiosa porque todo le parecía injusto. Vivía en un mundo que estaba pues gobernado por hombres, ¿no? Veía como su mamá tenía que depender de otros y sentía que las mujeres tenían menos libertad que los hombres y entre tantos adultos y reglas ella se sentía sola.

Entonces hizo lo que hacen muchos niños solitarios. inventó mundos, vivía en la fantasía, pero jamás se imaginaba como una princesa que necesitaba que la rescataran. Más bien ella se imaginaba como el héroe de su propia historia. Cuando murió su abuela, pues la verdad es que esta casa cayó en un luto profundo.

 Dice que su abuelo entró en una tristeza tan grande que pintó todos los muebles de negro, que también desaparecieron las flores, el postre, todo lo que era como bueno, todo lo que se relaciona con algo feliz desaparece por completo. Pero lo que definió a Isabel desde pequeña fue una gran rebeldía que ella tenía. De hecho, cuando tiene 6 años la expulsan de su escuela.

 En ese momento estudiaba en un colegio de monjas alemanas que era pues obviamente rígido y ultraconservador, pero Isabel pues obviamente nunca encajó del todo porque era esta niña que le gustaba desafiar las reglas y también pues es que era muy inquieta, era muy curiosa, o sea, siempre hacía preguntas y un día se le ocurre hace un concurso para ver cuál de todas tien las calzones más bonitos y pues obviamente las mojas cuando vieron esto la consideraron una influencia terrible, no podían creer creer que esta niña pudiera ocurrírsele algo así. Después la cambian a un

colegio inglés que es un poquito más abierto de mentalidad, pero el mensaje pues ya estaba claro que ella no estaba para obedecer las reglas, sino para empezar a cuestionarlas. Y mientras el mundo adulto parecía rígido, extraño y muchas veces aterrador, ella empezó a refugiarse en otro lugar que era el sótano de la casa.

 Este lugar estaba lleno de objetos olvidados y se escondía cada vez que tenía miedo, especialmente de Margara, que era una empleada que ellos tenían ahí en la casa. En la imaginación de Isabel parecía casi un personaje de pesadilla. Y un día estando ahí encuentra un viejo baúl. Dentro pues estaban los libros que había dejado su papá y ahí es donde Isabel encuentra otro refugio que es la lectura.

 Y aquí empieza a leer autores como Julio Berne, Mark Dwa y cuando lee estos libros le abren puertas a mundos infinitos, aventuras, a viajes imposibles. Aquella niña solitaria empezó a aprender algo fundamental que las historias la podían salvar. Aunque también pues hay otra cara de su infancia que es mucho más dura, ¿no? Para ese momento, sus tíos solteros tenían una idea bastante extraña de lo que era la educación.

 lo llamaban fortalecer el carácter, ¿no? Pero muchas veces ella lo describe como juegos bruscos que les hacían pruebas físicas, los colgaban de los tobillos, los asustaban con historias de terror, querían que los niños aprendieran de resistencia. Ella decía que esta mezcla de miedo, humor negro y exageración terminó alimentando su gran imaginación.

familia convivía con lo absurdo y lo cotidiano al mismo tiempo. A los 8 años ella tiene un episodio con un pescador donde la lleva hacia un bosque y la manosea ahí. Pero al día siguiente este hombre apareció muerto. Isabel en ese momento relacionó ambas cosas como una especie de justicia natural para lo que había hecho este hombre.

 Pero esta etapa pues estaba a punto de terminar para ella porque cuando Isabel tiene 10 años, su madre se casó con un señor que se llamaba Ramón Uidobro. Este hombre se convierte en el padrastro de Isabel y la verdad es que desde el inicio ellos no se llevan nada bien. Ella no le caía bien este hombre sentía la verdad que era un intruso en esta familia, en esta casa y dicen que le hacía la guerra constante, pero Ramón era diplomático y eso significaba tener que dejar Chile.

 Y así se mudan a Bolivia. La noche antes de partir, Isabel entró escondidas al cuarto de su abuelo y robó un espejo de plata que había pertenecido a su abuela, un pequeño talismán, un pedazo de su infancia, un objeto que conservaría durante toda su vida, como si incluso siendo niña ya entendiera que estaba dejando atrás un mundo entero.

 Pero mientras todo esto pasaba, había otra cosa que estaba ya tomando forma, aunque Isabel todavía no lo supiera. Su mamá le da un cuaderno para que ahí anote todo y la llama el cuaderno de anotar la vida, así como en su libro La casa de los espíritus. Y pues ahí Isabel empieza a escribir de todo, ¿no? Sus sueños, lo que ocurría, desamoro adolescente, rabias, deseos y todo esto que le puede ocurrir a una niña de 10 años.

 Cuando llega a Bolivia, la paz le impresiona desde el primer momento. Dice que es una ciudad suspendida entre montañas, que el aire es tan delgado, que parecía un lugar donde podía verse ángeles al amanecer y pues describe mucho como mercados llenos de colores imposibles, muchas cosas contrastantes y que todo parecía salido de un sueño extraño.

 Pero un día estando en la escuela, le pasa uno de los momentos más humillantes de su adolescencia o así lo llama ella. dice que están en clase, pues la maestra está contando como la historia de Chile, de la dictadura sobre todo pues del siglo XIX. Se podrán imaginar pues lo que estaba contando la maestra, ¿no?, sobre todas las atrocidades que se han cometido a lo largo de la historia de Chile.

 Pero Isabel, este momento, cuando escucharon que hablaban mal de su país, la verdad es que se encendió muchísimo, se empezó a pelear con la maestra, cómo era posible que hablaba así de su país, de todo eso. Se puso a defender el honor de Chile. La discusión llegó a un nivel que la tuvieron que expulsar del salón de clases.

 dice que cuando la sacan del salón estaba superenojada, que sus compañeros se burlaron de ella y todo, pero en este enojo, frustración y humillación le baja por primera vez su periodo. Ella dice que tanto fue el enojo y los sentimientos que sus hormonas simplemente explotaron, como si la adolescencia hubiera decidido entrar pateando la puerta.

 Pero ese mismo pasillo también le trajo otra experiencia inolvidable que fue su primer amor o por lo menos algo parecido, ¿no? Ella describe a este muchacho como alto, flaco y dueño de unas orejas increíblemente sensuales. Dice que se enamoró instantáneamente, aunque el chico apenas sí le hacía caso, hasta que poco antes de abandonar Bolivia ocurrió algo completamente absurdo.

 dice que terminaron peleando en el recreo. Se empujaron, se gritaron, forcejearon y en medio de todo el caos, Isabel le muerde la oreja a este chico. Años después dijo entre risas que probablemente fue el momento más erótico de toda su juventud, pero Bolivia también fue importante por otra razón. Comienza a cambiar la relación que tiene con su padrastro porque dice que él tenía mucho humor, paciencia y una manera muy particular de enseñar.

 Y bueno, ella cuenta que se metían ella y sus hermanos a robarle chocolates y cigarrillos a su padrastro. Entonces, cuando el padrastro sospecha, pues no hace lo que todos pensarían, que es confrontarlos, regañarlos y San se acabó, ¿no? Sino que decide tratarlo de otra forma. Lo que hizo fue llamar a un supuesto detective y entonces llegó, les tomaron las huellas digitales a los niños y pues los niños decían como no pues ya nos van a llevar a la cárcel.

quedaron aterradísimos hasta que el padrastro les dijo que sabía quién era el culpable, pero que no los iba a denunciar por solemnidad a su mamá. Cuando Isabel lo empieza a ver de manera distinta, ya no lo ve como el enemigo, no lo ve como alguien estable, alguien en el que puede confiar, en el que puede ir acudir cuando necesite aprender de algo.

 Pero otra vez, justo cuando Isabel está a punto de adaptarse a su nueva vida, viene otro cambio y aquí, pues su padrastro recibe otro nuevo destino diplomático, ¿no? Y se tienen que mudar a Líbano. Aquí la familia emprende un viaje larguísimo hacia Beirut. Isabel tenía 14 años y este cambio fue radical. Pasó pues de esta intensidad caótica que tiene América Latina a un mundo de disciplina casi victoriana.

 Entró a un colegio inglés estricto donde las alumnas memorizaban la Biblia, seguían reglas rígidas y aprendían a comportarse como señoritas impecables. Un ambiente profundamente conservador, pero casi asfixiante para Isabel. Y aquí es donde su padrastro empieza a influirla aún más, ¿no? Porque empiezan a discutir, empiezan a hablar de política, de literatura, tienen estas discusiones.

Pero algo muy importante es que su padrastro le enseña como si tú vas a pelear algo, vas a argumentar, vas a discutir, quiero que lo hagas bien, ¿no? Y entonces casi casi de que le dejaba tarea de que quiero que me convenzas, que estés 100% segura de todos tus argumentos, de todo lo que me estás diciendo.

 Casi casi le dejaba tarea porque la mandaba a hacer como tres páginas de argumentos para que con pruebas, con estructura. Un día de esos descubrió algo prohibido en el armario de Ramón, cuatro tomos de las 1 y1 noches. Y aquí, pues, cuando lo lee, ella queda absolutamente obsesionada. Los leía escondida bajo las cobijas mientras el colegio intentaba pues enseñarle modestia, disciplina y toda esta moral.

 Del otro lado estaban estas historias llenas de sensualidad, misterio, deseo, aventuras imposibles y mujeres que sobrevivían contando relatos. Pero la tranquilidad no duró porque la violencia política empezó a crecer en el Líbano y la familia se tiene que regresar a Chile. Isabel para ese entonces ya tiene 15 años y volvía a la casa de su abuelo, pero ahora era un adolescente que estaba llena de contradicciones, de preguntas, que quería conocer al mundo de una forma y también es cuando se enamora, pero ahora sí bien por primera vez. Y todo empieza

con unas clases de matemáticas porque ella cuenta que era malísima para las matemáticas y pues en estas clases pues se sentaba al lado de un chico que le compartía sus apuntes, que la ayudaba, la esperaba para tomar el autobús y escuchaba todas las historias que tenía Isabel, que eran exageradísima sobre todos estos viajes y aventuras que ella tenía.

 Y poco a poco, pues Isabel empieza a quedar completamente enamorada de este chico y un día él la invita al cine y fueron a ver una película de terror que se llama Black Lagoon. Y cuando sale el monstruo en la película, pues ella se asusta tanto que él le toma la mano y ella pues estaba enamoradísima, que casi casi sintió que regresó flotando a su casa, ¿no? Estaba enamoradísima.

 Pero había un problema, es que una amiga de Isabel le había contado que podías quedarte embarazada por compartir una alberca o una piscina con un hombre. Entonces, pues, Isabel en su mente de 15 años decía como si puedes quedar embarazada por compartir una alberca con un hombre, eh, ¿qué pasa cuando pues se nos tocamos las manos y estábamos sudando y entonces su imaginación se echó a volar en ese momento y dijo, “Es que claramente puedo quedar embarazada aquí?” no se la pasó toda la noche despierta imaginando su futuro como esposa, solo para descubrir

al día siguiente que este chico había desaparecido, que no fue a clases ni al día siguiente ni nunca más, simplemente se esfumó. Y la historia se vuelve aún más extraña, porque cuenta que años después, cuando Isabel fue a identificar el cadáver de su padre, descubrió que tenía un medio hermano mayor.

 Dijo que aquel hombre se parecía muchísimo al muchacho del que se había enamorado a los 15 años, pero nunca supo realmente si eran la misma persona. Para cuando tiene 17 años, Isabel no sabe exactamente lo que quiere hacer con su vida, pero si sabe que quiere que su vida no sea aburrida. Y ahí es cuando empieza a trabajar como secretaria en la Organización de las Naciones Unidas en Chile.

 Aparecía un lugar gris, burocrático, poco emocionante, pero Isabel tenía muchísima imaginación. Su propio jefe se dio cuenta de que ella no estaba hecha para solo estar archivando papeles, dotó sus recursos imaginativos y la trasladó al departamento de información. Y aquí pues es cuando Isabel descubre el periodismo. Aprende a investigar, a entrevistar y a escribir para poder atrapar a la gente.

 Y sobre todo aprendió que las historias podían cambiar la manera en que las personas miraban al mundo. Un día tuvo que reemplazar a su jefe en un programa de televisión sobre el hambre mundial. El problema es que el documental era insoportablemente aburrido, así que Isabel hizo algo muy suyo, que fue inventarse un texto para que fuera más entretenido para la audiencia.

 Y pues el productor cuando vio esto quedó fascinado y la contrató. Y pero antes de seguir con sus otras experiencias laborales, vamos a hacer un paréntesis para hablar de su primer esposo. Y este historia empieza con una amiga que llega a la casa de Isabel con el pretexto de que quiere ayudarle a estudiar química.

 Pero no llegó sola, llegó con un chico alto, delgado, elegante, de enormes ojos caramelo. Se llamaba Michael. Tenía 20 años y estudiaba el primer semestre de ingeniería civil. A Isabel pues, le llamó la atención inmediatamente. Tan pronto como la conoció, Michael hizo algo muy propio de la época. Pidió permiso formal al abuelo de Isabel para invitarla a salir.

 Y esta cita fue en la ópera. Cuenta que fueron a ver Madame Butterfly. La verdad es que no tenía mucha experiencia yendo a la ópera, o sea, como no lo había visto. Hay una escena dramática, spoiler, supongo, cuando pues la protagonista se quita su propia vida y empiezan a caer flores sobre el escenario.

 Cuando Isabel ve esto, pues empieza a matar de risa porque le pareció demasiado dramático, demasiado exagerado, casi como cómico. Ella no entendía por qué todo el mundo estaba tan conmovido por esta escena. Pero a pesar de este pequeño desastre que tuvieron, la verdad es que él la vuelve a invitar a salir y aquí empieza esta relación que ella cuenta que es lenta y dulce, pero este vínculo siguió creciendo hasta que Isabel apenas con 19 años decide casarse.

 Y en 1963 nace su hija Paula. Para 1967 estaba embarazada de Nicolás y a punto de dar y a punto de dar a luz. Por ese momento ella no tenía trabajo hasta que la directora Delia Vergara la invitó a participar en un proyecto que se llama revista Paula. Y así en 1967, cuando Isabel tiene 25 años, empieza a trabajar en esta revista.

 cambió la vida trabajar aquí, porque aquí ella aprende a nombrar la rabia contra este mundo gobernado por el hombre, contra las injusticias que veía que vivía su madre, contra las reglas absurdas impuestas a las mujeres y años después ella diría, “Yo tenía una rabia desparramada contra toda la autoridad masculina, pero no tenía palabras para nombrarla hasta que llegó el feminismo y ahí algo le hace click.

” Paula Isabel empieza a escribir artículos. hablaba del divorcio, del aborto, de los anticonceptivos y de la infidelidad femenina, que eso póngalo en punto porque ahorita vamos a regresar a eso, ¿okay? Temas que pues eran prácticamente prohibidos en esos años y lo hacía sin solemnidad, ¿no? Lo escribía con ironía, con humor, como si estuviera teniendo una conversación escandalosamente honesta con las lectoras.

 Muchos hombres compraban la revista solo para leer sus columnas sobre los cavernícolas, que era un hombre burlón que ella usaba para ciertos hombres machistas, pero ella, la verdad es que se metía muy a fondo, o sea, era una periodista que quería pues investigarlo, vivirlo. Dice que una vez tomó LCD para ver cómo se sentía, que se hizo pasar por una bedet para ver cómo se vivía pues esta profesión.

 Pero el verdadero escándalo llega en una cena cuando alguien le preguntó cuándo iba a escribir algo serio y ella pues se lo tomó como un reto superpersonal y dijo que iba a entrevistar a una mujer que había sido infiel, ¿no? A una mujer que engañara a su marido sin culpa, que no se hiciera la víctima, la mártir tampoco pues eh que la castigaran ni nada de eso, solo una mujer con sus propios deseos, ¿no? Esta entrevista se publicó bajo el título La mujer infiel y Chile explotó.

 La revista apenas dedicó unas líneas a la muerte de Chegevara, pero dedicó cuatro páginas enteras a esta historia de la mujer infiel y pues las ventas se dispararon, miles de cartas llegaron a la redacción, los sectores conservadores estaban horrorizados, pero muchas mujeres escribieron para decir algo, ¿no? Ellas también se sentían reflejadas en esto porque la protagonista no tenía una tragedia atrás, no era una mujer maltratada, no estaba justificada, simplemente tenía las mismas razones que muchos hombres tenían para ser infieles, aburrimiento,

curiosidad y, sobre todo deseo. Para algunos, les digo, fue escandaloso, pero para muchos fue revolucionario. Para muchos colegas fue también sospechoso. Que dicen que Isabel escribía las entrevistas con tantos dramatismos, tantos detalles y tanta vida. que algunos empezaron a preguntarse si realmente era periodismo o era ficción.

1973 ocurre el golpe de estado en Chile y la vida de Isabel se parte en dos. Por su parentesco con Salvador Allende y sus vínculos políticos comenzó a vivir bajo amenaza, perdió trabajos, el feminismo pues empieza a ver como algo peligroso, no subversivo. Pero Isabel no se queda quieta porque comienza a ayudar clandestinamente a perseguidos políticos.

 los esconde, los transporta en automóvil, ayuda a conseguir refugio en embajadas y recolecta comida para las familias que lo necesitaban mientras sabía que todo esto la podía poner en peligro hasta que llegó un punto en el que ella sabía que ya no era seguro quedarse en Chile. Y en 1975 Isabel deja Chile para irse a Venezuela. Ella en este momento estaba bastante convencida de que este exilio iba a ser temporal, pero mientras despegaba el avión y miró por última vez la cordillera de los Andes, tuvo la sensación de que estaba dejando atrás

algo esencial, una parte de sí misma. Y esa primera noche en Caracas lloró sin parar. De un día para otro pasó de ser esta periodista conocida a sentirse completamente invisible. llegó sin dinero, sin prestigio, sin rumbo, intentando construir una vida desde cero. Buscó trabajos una y otra vez sin respuesta, sin contactos, sin nada.

 Y para ella fue una humillación brutal no encontrar trabajo, porque por primera vez en mucho tiempo se empezó a sentir mediocre, como si la versión interesante de sí misma hubiera quedado atrapada del otro lado de la cordillera. La soledad tampoco le ayudaba mucho porque Michael viajaba demasiado, entonces iba por muchas semanas, Isabel se quedaba cuidando a sus dos hijos sola hasta que en 1978 se enamora otra vez como si fuera un adolescente.

 Este hombre era un músico argentino refugiado. Conocieron trabajando en una obra de teatro que ni siquiera llegó a estrenarse, pero ella estaba escribiendo la comedia y él componía la música. Al principio cuenta que no le cayó demasiado bien, pero de la nada empezó esta pasión absoluta. Ella cuenta que él la empieza a presionar, ¿no? Le dice como tienes que tomar una decisión, es tu esposo, soy yo, hay que irnos, dejar atrás a tus hijos.

 Y ella toma la decisión de sí irse, dejar atrás todo esto y huye con el músico a Madrid. Esta luna de miel que clandestina, como le llama, solo duró 3es días, que pues obviamente ya ella se da cuenta de que aparece la realidad, ¿no? O sea, una no tienen sustento con el que vivir, simplemente vivir del amor no basta. también extraña desesperadamente a sus dos hijos y descubrió algo que la molestó profundamente, que es que pues su amante no manejaba muy bien problemas cotidianos, ¿no? Entonces, en lugar de ser como este hombre que resuelve, pues

en realidad era todo lo contrario y eso a ella no le gustó para nada. Después llega Michael por ella a Madrid y así es como ella decide regresarse a Venezuela. Pero esto marca un paso importante para Isabel porque ahí ella se da cuenta que no puede depender de nadie más. Tiene que buscar trabajo, ser independiente y así lo hace y encuentra una escuela para niños con dificultades de aprendizaje dirigida por una amiga que se llamaba Marilena.

 Incluso dice que terminó convirtiéndose en socia de la escuela, ¿no? Incluso Isabel empezó a abrazar este lado mágico y supersticioso que había heredado de su familia. Tanto que una amiga y la madre de esa amiga hicieron un ritual llamado Quita laapava para atraer prosperidad al negocio. Este es un ritual con líquidos malolientes. Casi absurdo lo escribe ella, pero Isabel juraba que había funcionado porque poco después llegaron más alumnos a esta escuela y Michael consiguió un trabajo millonario y parecía que finalmente la vida empezaba a

estabilizarse hasta que llega una llamada telefónica desde Chile que lo cambia todo. El 8 de noviembre de 1981 le avisan que su abuelo se estaba muriendo, pero ella sigue exiliada, no puede regresar a Chile. empieza a escribir una carta despedida a su abuelo, pudiera alcanzarlo a través de las palabras y sin saberlo es aquí cuando empieza a escribir su libro La casa de los espíritus.

 Al principio la verdad es que pues no lo pensó como una novela. ni siquiera tenía claro qué es lo que estaba escribiendo. Más bien era como una especie de catarsis, de desahogo para ella, un intento desesperado de recuperar el mundo que había perdido, ¿no? La casa de sus abuelos, la abuela, la meme, el tata, los tíos extravagantes, las mujeres poderosas de su infancia, la nostalgia de Chile, los fantasmas del exilio.

 Y entonces ocurre algo extraño, que es que la historia empieza a crecer como si alguien se la estuviera contando. Isabel decía que escribía casi en trance durante meses sin parar, cada noche después del trabajo como poseída por algo que no terminaba de entender. Y cuanto más escribía, más regresaba a su infancia.

 La abuela claraidente, como ya les dije, se convierte en clara, ¿no? El abuelo autoritario se transforma en Esteban Trueva, aunque es mucho más exagerado y bastante empeorado, pero los personajes empiezan a parecerse sospechosamente a su propia familia. tía llamada Rosa, que había muerto envenenada, políticos inspirados en personas reales, hasta pequeños homenajes escondidos a figuras como Salvador Yende o Neruda.

 Y aquí pues ella empieza a hacer algo importante que es darle voz a las mujeres latinoamericanas, ¿no? Porque en la literatura, como lo describen es que en este momento pues se ve a estos hombres fuertes, revolucionarios, generales, caudillos. Isabel quería mostrar algo distinto, ¿no? Que las mujeres también sobreviven guerras, sostienen casas.

crían familias, guardan secretos y hacían resistencia y también merecían ocupar el centro de la historia. Sin darse cuenta estaba escribiendo el libro que muchas lectoras llevaban décadas esperando, pero escribirlo no fue exactamente fácil porque cuando termina el manuscrito pues se lo da a leer a su mamá y cuando su mamá lo lee pues queda en shock, horrorizada, sobre todo porque pues ve muchas similitudes conociendo la historia de su propia familia, ¿no? Dice como esto se parece mucho, ciertos nombres también. Y lo peor de todo es

que le había puesto al villano un apellido real de la familia y además el nombre era el mismo que el de su papá, ¿no? Entonces, la mamá de Isabel casi entra en pánico, así que toda la familia terminó trabajando como si fuera una fábrica clandestina de edición. ¿Por qué? Pues porque aquí ella cuenta en una entrevista que antes lo que tenían que ella lo escribía pues a máquina, ¿no? Entonces no era como ahorita en las computadoras de que ahí busco la palabra, la borro, la cambio y san se acabó, sino que ahí todos se sentaron

casi casi en una mesa, los hijos de Isabel, la mamá, todos estaban ahí sentados y de que revisaban uno por uno, como aquí está el nombre y el otro lo le ponía corrector y entonces lo secaban y luego se lo daban a Isabel para que escribiera encima el nombre, ¿no? era todo complicado para poder cambiar tantas veces el nombre de un personaje que sale tantas veces en un libro, ¿no? Y bueno, ella cuenta pues que el nuevo nombre tenía incluso una letra menos, ¿no? Para caber exactamente en el mismo espacio que necesitaba el manuscrito. Y

todavía les faltaba algo que era el título. Isabel no sabía cómo ponerle a este libro. Ella y su mamá hicieron listas de cómo se debía de llamar hasta que llega Paula, su hija, y dice, “Vamos a lanzar una moneda al aire.” Y así es como nace el nombre de la casa de los espíritus. Incluso Isabel estaba convencida de que parte del libro estaba dictada por su abuela.

 Años después ella juró que el final del libro se reveló en un sueño, que soñó con su abuelo muerto y entendió cómo debía terminar la historia, como si de alguna manera extraña los muertos siguieran ayudándola a escribir. Pero el camino de la publicación fue brutal. dice que varias editoriales rechazaron el manuscrito, que era demasiado largo, caótico, estaba muy raro, era demasiado riesgo para una autora que no era conocida.

 Además, Isabel pues tenía otra preocupación, ¿no?, que es su apellido. Pensó en usar un pseudónimo porque ella no quería que la gente creyera que estaba usando su apellido para poder vender libros. pidió expresamente que no destacaran su parentesco con Salvador Allende en las solapas, que quería que el libro sobreviviera solo hasta que el manuscrito llega a las manos correctas.

La legendaria agente literaria Carmen Balsels, una mujer que ella describe como feroz, temida y brillante, que había representado a gigantes del boom latinoamericano. Y Carmen entendió perfectamente que había ahí algo especial, algo enorme. Cuando el libro finalmente se publica en España, Isabel ni siquiera estaba preparada para lo que ocurrió, porque el libro fue un éxito inmediato, casi escandaloso.

 Europa quedó fascinada. Empezaron a venderse derechos de traducción por todas partes, Finlandia, Grecia, Alemania. Parecía irreal todo lo que estaba pasando. Y lo más absurdo es que Isabel ni siquiera entendía todavía el lenguaje literario. No cuenta una anécdota donde va a Madrid a hacer una presentación y un crítico le preguntó sobre la estructura cíclica de la novela, ¿no? Y ella pues lo mira completamente confundido porque ella no entendía a qué se refería.

 O sea, que la palabra estructura para ella solo servía para edificios. No, no tenía idea de lo que estaba hablando. Mientras tanto, en Chile el libro tenía un problema enorme, la dictadura. Durante un tiempo, la casa de los espíritus ni siquiera podía circular libremente. La gente se lo pasaba de mano a mano en fotocopias clandestinas como si fuera un objeto prohibido, hasta que finalmente logró entrar legalmente en las librerías y poco a poco empezó a convertirse en un fenómeno también en su propio país.

todavía seguía siendo de alguna manera una exiliada y mientras su carrera explotaba, su vida personal tambaleaba porque justo el mismo día que celebraba el éxito de la casa de los espíritus, Michael pierde este contrato millonario que había tenido en Venezuela. La familia queda llena de deudas. Mientras el mundo empezaba a convertirla en escritora, su vida privada volvía a caerse a pedazos y por eso desarrolló una superstición extraña.

 Todos sus libros los empieza a escribir exactamente el 8 de enero, la fecha en la que ella comenza esta carta para su abuelo, que se convierte en la casa de los espíritus, ¿no? Desde entonces dice que nunca ha roto esta tradición. No importa dónde esté, no importa qué esté ocurriendo en su vida, cada nuevo libro de Isabel Allende comienza el 8 de enero como un ritual, como si todavía necesitara abrir una puerta invisible.

 Y así es como llega 1983 y el 8 de enero, pues obviamente comienza a escribir una historia mucho más oscura, más política que se llama De amor y sombra. Esta vez la inspiración vino del hallazgo de los cuerpos de campesinos asesinados por la dictadura chilena en los hornos de Cal de Longon.

 Una tragedia que la había perseguido emocionalmente desde finales de los 70, porque aunque Isabel estuviera lejos, Chile nunca dejaba de dolerle y la escritura se convirtió en la única forma de mantenerse conectada con el país que sentía perdido. Y cuando de Amor y Sombra se publica en 1984, pues vuelve a ser un éxito. Y aquí ya Isabel no puede ignorarlo, ¿no? Ya no es una periodista que está jugando a ser novelista, ya es una escritora hecha y derecha.

 Para 1985 llegan unas noticias médicas inesperadas. Resulta que tanto Michael como Paula y Nicolás tienen una enfermedad hereditaria que se llama Porfiria. Este es un trastorno raro y cuando se enteran que lo tienen, pues explica muchas de las cosas que ya le habían pasado a Michael a través de los años. Michael ya tenía varios desmayos inexplicables y esta incertidumbre médica termina agregando más tensión a esta familia que ya está frágil.

 1986 empieza una nueva novela. Es la primera que escribió sintiéndose realmente segura de sí misma como escritora. Es Eva Luna. Durante estos años también ocurre algo emocionalmente difícil, que su mamá y su tío Ramón deciden regresar a Chile después de años de exilio. Y para Isabel esto fue como otro abandono. Aún así seguía transformando todo en historias, incluso encuentros aparentemente insignificantes.

 Durante un viaje a Alemania, un desconocido le contó la historia terrible de su padre nací y una hermana discapacitada. La conversación quedó dándole vueltas durante años y termina convertida en uno de los personajes más complejos de Eva Luna. Matrimonio con Michael ya estaba llegando su fin. En 1987, una vez que deciden separarse, divorciarse, pues ya legalmente lo hacen muy cordialmente, no hay peleas ni nada, se dividieron las cosas con total respeto como dos personas que pues todavía se querían, pero que ya no podían seguir siendo

pareja. Y aunque la ruptura fue civilizada, la verdad es que le pegó a Isabel de una forma diferente, porque que para ese entonces Isabel ya tenía 45 años, dos hijos y una vida distinta a lo que se había imaginado. Y ella se preguntaba, ¿qué se puede hacer cuando tienes que empezar todo de nuevo y sobre todo a esta edad? Ella toma una decisión impulsiva que es aceptar una gira de conferencias y empieza a viajar, a hablar de sus libros, como si quedarse quieta significara tener que enfrentar el vacío. Y precisamente al final de

esta gira es cuando ocurre algo completamente inesperado. En el norte de California conoce a un hombre llamado William Gordon. es un abogado y es gringo, pues ella lo describe como concierto aire aristocrático que usaba corbates elegantes, tenía un tatuaje extraño en la mano y hablaba español de una forma tan exagerada que Isabel decía que sonaba como un bandolero mexicano de película.

 Pero lo más importante es que él ya había leído de amor y de sombra y estaba profundamente impresionado. Creía haber encontrado en ese libro el tipo de amor que quería para su vida. Se conocieron una cena en un restaurante italiano. Dicen que pues hubo esta química, esta energía y que en el fondo estaba sonando Frank Sinatra. Al día siguiente, Willy la invita a cenar otra vez, pero esta vez en su casa en San Francisco.

 Y pues aquí Isabel se imaginó que iba a ser un lugar sofisticado, pues así como lo vi el hombre, dice, pues va a reflejar su casa lo que estoy viendo aquí, pero que se encuentra con algo superdinto. Dice que si había telarañas, que si todavía estaba el arbolito de Navidad, aunque ya había pasado 10 meses. Dentro de la casa vivía una familia surrealista.

 Había un hijo hiperactivo y rebelde, otro hijo con problemas serios, una novia drogada, un exiliado búlgaro instalado quién sabe desde cuándo, mascotas extrañas, ratas en una jaula, peces moribundos y un perro enorme que durante la comida se orinó en la sala. Y después este hombre apareció orgullosamente con el cadáver de un pájaro.

 Entonces el romanticismo aquí era cero. Y mientras todo parecía ser un desastre, la verdad es que Isabel queda fascinada con todo esto porque dice que en medio del caos había algo que no podía dejar de mirar, ¿no? Que Willy cocinaba, se encargaba de los animales, lavaba la ropa, o sea, se encargaba de todas estas cosas de la casa que son esperadas para una mujer, ¿no? Entonces ella pues pensaba que él mantenía toda esta locura funcionando y eso le pareció extraordinario.

 Había algo profundamente atractivo en ver a un hombre hacerse cargo con ternura, sin ego y sin ningún drama. cuenta que lo que en realidad le enamoró es la capacidad de Willy para sobrevivir, ¿no? Que él había pasado muchas cosas muy fuertes con su familia y aún así estaba de pie entero sobreviviendo a todo lo que la vida le había lanzado.

 La primera noche juntos ocurrió en el único lugar ordenado de toda la casa que era la habitación de Willy. dice pues que este sí era un espacio bastante tranquilo, como un refugio a todo el caos que existía fuera de la casa y según Isabel sintieron algo muy raro, ¿no? Esta mezcla de pasión, ternura, como si se conocieran desde antes, como si hubieran llegado tarde a una historia que llevaba años esperándolo.

 Pero la verdad es que Isabel no estaba dispuesta a perder tiempo porque les digo, ella estaba como de, “Yo ya tengo 45 años, eh, yo quiero rápido, yo quiero las cosas.” Ella cuenta que cuando Willy la llevó al aeropuerto 48 horas después de conocerse, le dijo, “Me gustas.” Y él le dijo, “Eso no significa nada. ¿Me amas o no me amas?” O sea, señora de verdad dijo como aquí te vies, ¿no? Aquí este me gustas, no me gustas. No, no, no, no.

Yo quiero todo. Es todo o nada. Y así literalmente ya de regreso en Caracas, Isabel hizo algo todavía más increíble, ¿no? Le mandó un contrato casi por correo donde ponía dos columnas, ¿no? Lo que ella esperaba de él y lo que él podía esperar de ella y le y lo firmó, o sea, y entonces él lo mandó para que lo firmara y él pues lo lee, lo firma y se lo regresa de vuelta.

 Y aquí pues ellos que se prometen, fidelidad, honestidad, compromiso. Poco después Isabel toma la decisión de dejar Venezuela y se muda a California a empezar otra vida, otra vez construyendo un hogar mezclado, mundos completamente diferentes, ¿no? su familia latina con la familia caótica que tenía Willy entre el inglés, el español, las supersticiones chilenas, la lógica estadounidense, no parecía el comienzo de algo inesperadamente feliz y poco a poco comenzaba a creer que quizá la vida todavía podía sorprenderla.

quien más la preocupaba entonces era Paula. Y justo en año nuevo de 1988, Paula le marca a su mamá. Y aquí tiene pues una conversación bastante honesta, bastante vulnerable, donde Paula le dice a su mamá que ya quiere encontrar al al amor de su vida, ¿no? Al hombre con el que va a pasar toda su vida.

 Y pues aquí Isabel se rompe un poco porque cuenta que no es algo que ella pueda prometer, ¿no? No es algo que ella pueda decir, “Sí, lo vas a conseguir mañana.” y todas estas promesas, porque Paula todavía le decía, “No, yo quiero lo que tú tienes con Willy, quiero encontrar eso para mí misma.

” Pero también cuenta que 48 horas después Paula le vuelve a marcar, pero esta vez está superfeliz, emocionada y le dice que por fin conoció a un chico llamado Ernesto, que la hace sentir todas estas cosas. Y Ernesto y Paula se casan y se van a vivir a Madrid para este entonces. Y mientras tanto, Isabel estaba a punto de enfrentarse a algo que llevaba 13 años esperando y temiendo, volver a Chile.

 El exilio había cambiado muchísimas cosas, ¿no? La familia ya estaba dispersa, el país era otro, ella era otra persona y aún así decide regresar acompañada de Willy. Cuando el avión aterriza en Santiago en la primavera de 1988, ella sintió este miedo inesperado porque cuenta que los carabineros, los policías se le empiezan a acercar y ella pues tenía este miedo de, “Oh, no, mi apellido sigue siendo un peligro aquí, no debí de haber regresado.

” pensó que se la iban a llevar a la cárcel casi casi y de la nada pues se acercan y le piden su autógrafo porque esta es la confirmación de que se había vuelto en una escritora supercocida en su propio país, pero el motivo real del viaje era mucho más importante. Había vuelto para votar porque Chile estaba viviendo uno de los momentos más decisivos de su historia, el plebiscisto de 1988.

Y bueno, aquí lo que se preguntaban era si Pinochet debía quedarse o irse, ¿no? Después de años de miedo, Chile por fin tenía la oportunidad de decidir algo y el país entero se dividió entre dos campañas, ¿no? Isabel fue a votar con toda la emoción acumulada de una exiliada como si este gesto diminuto fuera también una forma de recuperar algo que le habían quitado.

 Y entonces gana el no. La dictadura empieza por fin a resquebrajarse. No terminaba todavía. Pero comenzaba el final. Para Isabel fue un momento profundamente emocional, como si después de años de dolor, Chile finalmente pudiera respirar. En mucho tiempo todo parecía estable. Isabel tenía el amor, fama, una carrera sólida.

Chile recuperaba lentamente la democracia. Paula se había enamorado por fin. Parecía finalmente el comienzo de una etapa luminosa, pero la vida tiene una forma cruel de romperse justo cuando uno cree que todo está bien. Y en 1991 nada vuelve a ser igual. En 1991 Isabel está en una presentación con periodistas, pues se pueden imaginar el escenario, ¿no? Y de la nada llega Willy, le susurra algo al oído y le dice que Paula estaba grave.

 Paula tenía apenas 28 años, era psicóloga, vivía en Madrid con su esposo y trabajaba ayudando gratuitamente a niños vulnerables. Todo esto comienza con un retiro espiritual que Paula se va a hacer y la verdad es que se empieza a sentir muy mal, empieza a tener vómitos, fiebre, debilidad y fue al hospital. En el hospital le dijeron que solo era una gripe y la mandaron de vuelta a casa, pero ahí empeoró muchísimo.

 Cuando volvió al hospital en Madrid, la situación ya era bastante alarmante. Tuvo un vómito de sangre, convulsiones, espasmos violentos y el cuerpo dejó de responder. Fue trasladada a cuidados intensivos y entonces ocurrió algo que Isabel jamás se dejó de cuestionar. Durante una fuerte crisis de ansiedad, los médicos le administraron grandes dosis de sedantes.

 Después vendrían explicaciones contradictorias que quizá fue falta de oxígeno, que tal vez fue un desequilibrio químico, que pudieron haber sido niveles bajos de sodio, pero Isabel siempre sospechó algo más terrible, que su hija no murió realmente de porfiria, sino de errores médicos. Y esa culpa la perseguiría durante años, porque Paula entró en coma y no despertó.

 Cuando Isabel llegó a Madrid, el tiempo dejó de existir. Todo lo demás desapareció. Nada importaba, solo existía Paula, el hospital y la espera. Describió esos meses como un desierto, un lugar sin tiempo, sin aire, sin futuro. Dijo que en apenas semanas el dolor la había convertido en otra mujer como si hubiera envejecido un siglo de golpe.

 Vivía en un hotel cercano al hospital junto a su madre, doña  Las dos compartieron turnos, miedo y agotamiento. Las visitas al UCEI eran breves, dolorosas, insuficientes, pero Isabel negaba a rendirse, le hablaba, la masajeaba, le trenzaba el pelo. Intentaba conectarse con ella de maneras casi mágicas, como si el amor pudiera traerla de regreso, como si Pabla estuviera atrapada en algún lugar esperando volver.

 Y entonces, en medio de ese terror absoluto, Isabel hizo lo único que sabía hacer para no quebrarse. Empezó a escribir el 8 de enero de 1992. Como tantas veces antes, se sentó frente al papel, pero esta vez ya no era una novela, era una carta para Paula, porque pensó algo devastador. Y si despierta memoria y si no recuerda quién es, entonces empezó a contarle todo, la historia de la familia, los abuelos, Chile, el exilio, la infancia, todo.

 La mujer que era su madre quería devolverle su memoria, devolverle su vida sin saberlo todavía. Isabel estaba escribiendo el libro más íntimo de toda su carrera, Paula. Durante unos meses apareció una pequeña esperanza. En primavera, Paula empezó a respirar sola. La trasladaron a neurología.

 Parecía una señal, un milagro pequeño. Pero luego llegaron los resultados y el diagnóstico fue devastador. Daño cerebral severo irreversible. Los médicos sugirieron internarla en un asilo en España como caso perdido, pero Isabel se negó. No estaba dispuesta a abandonar a su hija, así que tomó una decisión enorme, llevarla a California.

Organizó un viaje médico complejísimo con aparatos, enfermeros, oxígeno, todo para atravesar el océano con Paula inconsciente. En California convirtió su hogar en un hospital. El primer piso entero pasó a pertenecerle a Paula. contrató cuidadoras, aprendió procedimientos médicos, vivía pendiente de cada respiración, cada movimiento, cada mínima señal y aún así seguía negándose a perder la esperanza.

 Buscó médicos alternativos, acupunturistas, curanderos, terapias imposibles. Lo intentó de todo porque una madre no deja de luchar. Y en medio de esta oscuridad ocurrió algo extraño, la vida insistiendo en entrar. En mayo de 1992 nació Andrea, la hija de Nicolás, la nieta de Isabel. Nació literalmente en la casa donde Paula luchaba por vivir, como si el dolor y la esperanza estuvieran compartiendo habitación.

 Ese agosto Isabel cumplió 50 años, pero no hubo celebración real, solo una pausa pequeña dentro del duelo, porque el centro de todo seguía siendo Paula y entonces ocurrió algo imposible de ignorar. Años antes, durante su luna de miel, Paula había tenido un sueño terrible. Se despertó gritando asustada y escribió una carta y la selló con cera.

 Le dijo Isabel algo muy específico. Solo ábrela si me muero antes que tú. La familia había evitado abrirla hasta entonces. Dentro de esta carta había algo devastador, pero también profundamente hermoso. Paula pedía que la dejaran ir. Decía que no quería quedar atrapada en un cuerpo, que si se moría sería más libre, más capaz de acompañarlos.

pedía ser cremada. También dejó instrucciones para ayudar a niños necesitados con sus ahorros. le escribió Ernesto diciéndole que quería que volviera a ser feliz y a su familia les pidió que no estuvieran triste, que se alegraran, porque los espíritus ayudan más a quienes permanecen felices. El 6 de diciembre de 1992, a las 4 de la mañana, Paula murió rodeada de flores silvestres con música de Mozart y Chopín son suavemente.

 Isabel la sostuvo hasta el final, después permaneció junto a ella durante horas sin moverse, como si el amor pudiera detener el tiempo. Más tarde diría que Paula le enseñó el verdadero significado del amor incondicional. Amar incluso cuando ya no hay esperanza, cuando no existe recompensa, cuando sabes que vas a perder.

 La muerte de Paula destruyó a Isabel y después de la devastadora pérdida de Paula, lo único que la salvó fue la escritura, que la escritura estuvo ahí en todos estos momentos cuando más lo necesitaba, ¿no? Isabel ha explicado muchas veces que escribir le permitía tomar este caos y darle forma, tomar este sufrimiento y convertirlo en algo que ella pudiera entender.

 Tengo el corazón lleno de palabras y tengo que decirlas. Si no lo digo, me muero. Después de esto, varios años, 2010, 2004, todos estos años, pues la verdad es que en los 2000es ella tiene muchos reconocimientos, saca varios libros, pero la verdad es que aquí vamos a dar un salto hasta el 2015 porque me sorprendió ver que en 2015 ella y Willy todos estos años estuvieron juntos, pero en 2015 deciden divorciarse, separarse.

Y pues la verdad es que ella en este momento pensó que iba a terminar sola porque pues ella decía como ya estoy grande, ya viví todas estas historias de amor que se supone que debía de haber vivido. Pero la verdad es que la vida la sorprende una vez más. Todo empieza a tomar forma inesperada con un abogado newyorquino llamado Roger Cucras.

 dice que una mañana él estaba escuchando la radio y escucha la voz de Isabel Yende y pues ya para este momento él ya conocía quién era ella porque pues un gran éxito, famosa, la escritora, yo creo que más famosa en la América Latina, de escucharla hablar decidió mandarle un correo y luego le empezó a mandar otro correo y otro correo y durante 6 meses Roger le escribió todos los días por la mañana, por la noche y lo más curioso que ella cuenta es que nunca se hablaron por teléfono ni nada, simplemente eran correos, correos, correos.

puso a trabajar a su secretaria, quien era fanática de las series detectivescas, para investigar quién era este hombre misterioso. Y bueno, pues ahí ya empiezan a ver que todo lo que dice sí coincide, que sí era quien decía ser y poco a poco, en esta correspondencia Isabel empieza a descubrir que alguien le gustaba de verdad, ¿no? Ella diría, “Se fue revelando quién era esta persona y finalmente el destino intervino.

 6 meses después, Isabel debía viajar a Nueva York para una conferencia y ahí decide conocerlo. La primera cita también fue en un restaurante italiano. Dice que Roger le invitó a comer, pero Isabel no estaba nada interesada en perder el tiempo, eh, así que durante la comida fue bastante directa como siempre y le dijo, “Tengo 74 años, no tengo tiempo para perder.

 ¿Qué quieres?” Roger, según ella cuenta entre risas, se atragantó con el ravioli. Cuando logró recuperarse, respondió algo completamente inesperado. Quiero casarme contigo. Para el segundo día ya tenía anillo y cuando la fue a dejar al aeropuerto estaba completamente enamorado de ella. Pero Isabel no aceptó enseguida.

 Le dijo que no quería ver si este sentimiento era real. Como él lo decía. La relación continuó a distancia durante meses hasta que Roger tomó la decisión radical de vender su casa en Nueva York y mudarse a California para estar con ella. Ahí Isabel entendió que aquello iba en serio. Y finalmente en 2019 cuando Isabel ya tenía 77 años se casan legalmente.

 Ella enamorarse a esa edad fue una prueba de algo en lo que ella siempre había creído. Nunca es demasiado tarde para volver a amar. Y aquí vamos a dejar la historia de Isabel Yende. Bueno, sabemos que continúa en 2026. Eh, ahorita se acaba de acaban de adaptar la casa de los espíritus para una serie en Amazon Prime.

 La verdad es que yo la estoy viendo, no he visto los últimos tres episodios para ahorita que estoy grabando este video, pero la verdad es que me está gustando bastante. Creo que sí, o sea, puedo entender como que el centro de toda la historia son las mujeres y todo lo que viven y todo lo que cuentan, ¿no? Entonces, pues bueno, espero que les haya gustado este video.

 La verdad es que su vida es una montaña rusa de emociones, sobre todo la parte de Paula. Espero que les haya gustado. La verdad es que no hay nada mejor que si quieren aprender más de la vida de Isabel Ayende, leer sus libros, o sea, leer de su propia mano la pluma de Isabel Ayende, se los recomiendo ampliamente.

 Pero bueno, eso es todo por el video de hoy. Si les gustó, le pueden dar like, se pueden suscribir, pueden darle a la campanita para que les notifique cada vez que subo un video. También lo pueden compartir si lo están viendo desde su celular le pueden dar hype porque eso ayuda a que estos videos se muevan. Y nos vemos la próxima semana. Bye.

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