Mientras TÚ Comes RATA, Ella Bebe VINO | La BURLA De Lis Cuesta “La Machi” Al PUEBLO Cubano

 

10 de abril de 2022, La Habana. Ya pasó la medianoche. En la capital de Cuba, la luz se ha ido otra vez. Millones de personas intentan dormir en la oscuridad empapados de sudor. En los hospitales, los generadores queman hasta la última gota de combustible. Los ancianos se ahogan sin ventiladores. Y en esas mismas horas, la esposa del presidente de Cuba abre su teléfono y sube una foto a Twitter, una foto de su marido, y debajo escribe esto, el dictador de mi corazón. dictador, la misma palabra.

 Hay jóvenes cumpliendo 20 años de cárcel por decir esa palabra en la calle. Hay madres que fueron arrastradas a prisión por gritar, “¡No queremos dictadura!” El 11 de julio de 2021. Y ahora la esposa del presidente usa esa misma palabra como un piropo coqueto, como una bofetada lanzada desde el palacio hacia el pueblo.

 Hoy te voy a contar la historia de la mujer más odiada de Cuba. El pueblo la llama la machi con sus carteras Hermes, sus relojes Cartier, sus vuelos privados que cuestan $,000 la hora y sus publicaciones en redes sociales que se burlan del hambre del pueblo. Esta mujer destrozó el cuento de 60 años de supuesto ascetismo revolucionario.

 Quédate conmigo porque a lo largo de este video vas a ver la cara más desnuda de la nueva burdía cubana. Para entender la magnitud del escándalo, tienes que borrar de tu mente la imagen que el régimen vendió durante décadas. Durante más de medio siglo existía una regla de hierro en Cuba. Las esposas de los líderes eran invisibles, no existían para el público.

 Dalia Soto del Valle, la mujer de Fidel Castro, vivió como un fantasma durante 50 años. Su nombre casi nunca se pronunciaba. Sus fotos jamás se publicaban. Su existencia era prácticamente un secreto de estado. Esa tradición era la columna vertebral de la imagen igualitaria de la revolución. El mensaje era claro.

 Aquí no hay reinas ni princesas. Aquí no hay first ladies, porque ese es un concepto burgués que rechazamos. Todo eso se derrumbó en 2018. Cuando Miguel Díaz Canel llegó al poder, a su lado había una mujer que no se escondía de las cámaras. Todo lo contrario. Estaba en primera fila en cada foto de protocolo. Lo acompañaba en las visitas diplomáticas.

 Se reunió con el Papa Francisco. Posó junto a Peng Liuan en China. Y lo más importante de todo, abrió una cuenta en Twitter, la llamaban Lis Cuesta. El pueblo le puso otro nombre, Lamachi. Y lo que hizo con esa visibilidad es exactamente lo que vamos a analizar ahora. Aquí entramos en la carne viva del asunto.

 Septiembre de 2021, México. Lis Cuesta acompaña a su marido a las celebraciones del día de la independencia mexicana y a la cumbre de la CELAC. En todas las fotos oficiales hay un detalle que no pasa desapercibido, una cartera negra de cuero que Lis Cuesta no suelta jamás. Sentada o de pie, en cada imagen esa cartera está en su mano.

 Los activistas cubanos, los periodistas independientes y los detectives de redes sociales se pusieron a trabajar, analizaron las fotos, compararon el diseño con catálogos de marcas de lujo y llegaron a una conclusión que incendió el exilio. era una Hermes. Valor aproximado 8,550 € unos $9,000 200,000 pesos mexicanos.

 Para que entiendas lo que significa esa cifra en el contexto cubano, necesito explicarte la trampa del salario. Un cubano promedio gana alrededor de 6,500 pesos cubanos al mes. El régimen te vende la ilusión de que eso equivale a casi 70 usando su tasa de cambio oficial ficticia. Pero aquí viene la realidad que el gobierno oculta.

 Un cubano no puede ir al banco y comprar dólares a esa tasa. Esa ventanilla no existe. Si necesitas dólares reales para comprar comida, medicinas o cualquier producto básico, tienes que ir al mercado informal de la calle y ahí esos 6500 pesos se pulverizan, se convierten en aproximadamente 16. Esa es la realidad. $16 al mes.

 Ahora haz la cuenta. Esa cartera que Lis Cuesta llevaba en la mano como si fuera un accesorio cualquiera, equivale a casi 50 años de trabajo de un cubano común. Medio siglo de sacrificio colgando del brazo de la esposa del presidente como si no pesara nada, como si no representara toda una vida de millones de personas.

 Pero aquí viene lo que nadie te cuenta sobre Hermes. Esta marca francesa no es simplemente cara, es inaccesible por diseño. Hermés practica lo que en el mundo del lujo se llama gatekeeping. No puede simplemente entrar a una tienda y comprar un bolso Birkin o Kelly. La marca investiga las direcciones de sus clientes, sus perfiles de redes sociales, incluso el origen de su riqueza bajo las leyes antilavado de dinero.

 Deciden quién es lo suficientemente prestigioso para merecer comprar sus productos. Para poder adquirir una de esas carteras, los clientes primero tienen que gastar miles de dólares en productos secundarios como relojes, zapatos o pañuelos para construir un historial de compras. Este sistema es tan extremo que en Estados Unidos se han abierto demandas antimonopolio contra la marca.

 Ponte en los zapatos de un cubano común por un segundo. Vives en un país donde el gobierno te dice que el embargo americano es la causa de todos tus problemas, que no hay comida por culpa del imperialismo, que no hay medicinas por culpa de Washington. Y de pronto ves a la esposa del presidente cargando el símbolo máximo del capitalismo elitista, una marca que ni siquiera deja entrada a cualquier rico a sus tiendas.

 Una marca diseñada específicamente para excluir a los que no son suficientemente dignos. Fíjate bien en la ironía. El régimen que predica la igualdad tiene en su cúspide a una mujer luciendo el producto más exclusivo y clasista del planeta. La propaganda del régimen reaccionó inmediatamente. Plataformas como Fuser News publicaron artículos asegurando que la cartera no era Hermés.

 Dijeron que era un bolso artesanal de la marca Genuine Leather, regalado por un sindicato de maestros argentinos con un valor menor a 100. Los defensores del régimen analizaron las fotos argumentando que el cuero era más brillante que el de los modelos Hermés y que las esquinas tenían líneas más redondeadas.

 Pero esa defensa no cambió nada en la percepción pública, porque incluso si fuera una imitación, el mensaje seguía siendo devastador. La esposa del líder comunista estaba copiando o usando los símbolos de la burguesía global. La bancarrota ideológica era evidente de cualquier manera. Y ahora quiero que hagas un zoom hacia fuera conmigo, porque lo de la cartera no fue un incidente aislado.

 Los detectives de redes sociales, especialmente la cuenta @taoro8 en la plataforma X, han documentado meticulosamente cada artículo de lujo que Lis Cuesta ha exhibido en eventos oficiales. Los relojes en su muñeca son particularmente reveladores. Analistas visuales identificaron piezas que coinciden con el modelo Cartier Bayomblé y diseños de Patec Philip.

 El Cartier Bayomblé, lanzado en 2007, es un clásico moderno reconocible por su corona de cabujón de zafiro azul, su caja curvada y sus números romanos. Dependiendo de los detalles de diamantes y el material de la caja, ya sea acero o oro rosa, su precio puede llegar a $32,000. Justin Bieber lo usa, Kate Middleton lo usa y aparentemente la esposa del presidente de un país donde los hospitales no tienen analgésicos básicos también lo usa.

 Detente un segundo y procesa esto. un reloj de 32,000 en un país donde el 89% de las familias viven pobreza extrema, donde la población cayó de 11,2 millones a menos de 9,75 millones entre 2021 y 2024, porque la gente huye desesperada, donde más de 860,000 cubanos llegaron a Estados Unidos en solo 2 años escapando de la miseria.

 Y la esposa del presidente se pasea con un cartier en la muñeca como si fuera lo más natural del mundo. Aquí viene lo más oscuro de todo. Y necesito que profes define exactamente lo que está pasando en Cuba. Enero de 2020, Hotel Iberostar Grand Packart, uno de los establecimientos más lujosos y caros de la Habana.

 Se celebra el segundo taller internacional Cuba Sabe, un festival gastronómico organizado bajo la coordinación de Lis Cuesta. Italia es el invitado de Nor. El objetivo oficial es mostrar al mundo las delicias de la cocina criolla cubana. La inauguración la hace personalmente Lis Cuesta. El presidente Miguel Díaz Canel está presente.

 El entonces primer ministro Manuel Marrero también asiste y las puertas del hotel están cerradas para los ciudadanos comunes. Ahora fíjate en los números. El precio de acreditación para que un cubano pudiera entrar a ese evento era de 200 pesos cubanos, aproximadamente 200 americanos. Eso es más de lo que un médico cubano gana en tr meses.

 Adentro, los invitados de élite y los expertos extranjeros disfrutaban de clases magistrales, maridajes de vino, tours privados y conciertos exclusivos de artistas como Isaac Delgado y Alan Pérez. Según información filtrada desde el interior del evento, después de las 6 de la tarde, el vino y los cócteles corrían gratis como agua.

 Un derroche espectacular de comida gourmet, servida sin límites, mientras afuera el pueblo pasaba hambre. Y ahora viene el contraste que te va a revolver el estómago. Por esa misma época, mientras Lis Cuesta levantaba su copa de reserva dentro de Liberostar Grand Packard, la televisión estatal cubana le recomendaba al pueblo una alternativa de proteína.

Jutía, un roedor gigante del tamaño de un perro pequeño, básicamente una rata con mejor prensa, porque no había pollo, no había cerdo, no había harina para hacer pan. Adentro del hotel, someliers explicando las notas de un vino italiano importado. Afuera, madres haciendo cola durante horas bajo el sol para conseguir un pedazo de carne en mal estado.

Adentro, degustación de quesos europeos. Afuera, el gobierno diciéndole al pueblo que coma roedores. La Organización de Estados Americanos documentó el impacto devastador de esta crisis sobre mujeres embarazadas, niños y ancianos. Medios independientes reportaron casos de menores de 13 años que murieron por desnutrición.

 Eso es Cuba hoy, dos países en uno, el país de la élite y el país del pueblo. Y Lis Cuesta es el rostro de esa división obscena. El arquitecto culinario de este imperio gastronómico surrealista es un chef español llamado Miguel Ángel Jiménez. Lleva más de una década viviendo en Cuba. Ha trabajado en cadenas hoteleras de lujo como Melia e Iberostar.

 Bajo el patrocinio de Lis Cuesta, este chef preparó programas de televisión como Sabe a Cuba y Chefarándula. Durante los peores momentos de la pandemia y la escasez de alimentos, este hombre aparecía en las pantallas cubanas cocinando platillos elaborados con ingredientes que el pueblo jamás podría encontrar ni comprar.

 La indignación fue tan masiva que su programa tuvo que ser cancelado. Pero el detalle más revelador es este. El prólogo del libro Chefarándula fue escrito personalmente por Lis Cuesta y según reportes, esta pareja culinaria ha preparado cenas privadas para estrellas de Hollywood. Aquí entramos en un terreno que cambia completamente la perspectiva sobre este caso, porque Lis Cuesta no es solo una consumidora de lujo individual, es el centro de una red de nepotismo que extiende los tentáculos del privilegio a toda su familia. Manuel Anido Cuesta,

ese es el nombre que tienes que recordar. Es el hijo de Lis Cuesta de su matrimonio anterior. Es el hijastro de Miguel Díaz Canel. Se graduó de derecho en la Universidad de La Habana. no tiene ningún mérito burocrático serio ni experiencia estatal relevante. Sin embargo, ostenta el título de asesor político del presidente.

 Ese cargo vacío le permite formar parte de las delegaciones oficiales en viajes internacionales. Estuvo en las reuniones de Naciones Unidas en Nueva York. Estuvo en el Vaticano cuando su padrastro se reunió con el Papa Francisco. Todo pagado con el presupuesto del Estado cubano y actualmente estudia en E University en Madrid.

 Una de las instituciones privadas más caras de España. Vive en el exclusivo barrio de las letras. La pregunta que nadie en el régimen ha respondido jamás es simple, ¿de dónde sale el dinero? Pero lo que pasó en noviembre de 2024 convirtió a Manuel Anido en noticia internacional. La revista española Hola publicó en su portada fotos de Manuel Anido caminando de la mano por las calles de Madrid con Ana de armas.

 La actriz cubana más famosa de Hollywood, la exchica Bond. Después de separarse del vicepresidente de Tinder, Ana de Armas fue fotografiada cenando en restaurantes de lujo, besándose y paseando con el hijastro del presidente cubano. Fue fotografiado cargando un maletín de cuero Monblanc valorado en más de 1300. Analiza esto conmigo.

 Un burócrata cubano que en teoría cobra un salario estatal sujeto a las políticas de austeridad socialista. Está viviendo una vida de Playboy en Madrid con una estrella de Hollywood. Los vuelos transatlánticos del presidente y su esposa se realizan en aviones Airbus A330 de la aerolínea española Plus Ultra. El costo de alquiler es de más de $,000 por hora de vuelo.

 Un solo viaje a Bana Hanoi le cuesta al estado cubano más de $100,000. Y todo eso mientras el pueblo no tiene electricidad, no tiene comida, no tiene medifinas. Y hay otro detalle que conecta todo esto con las estructuras más oscuras del poder. En esos paseos madrileños, la pareja fue acompañada por una abogada llamada Lourdes Dávalos.

Esta mujer defiende los intereses del régimen cubano en Europa, particularmente en los tribunales de Londres, donde Cuba enfrenta demandas por deudas impagadas. Pertenece a una de las familias de mayor confianza del clan Castro. Su presencia junto a Manuel Anido y Ana de Armas sugiere que esta relación no es simplemente un romance casual, es parte de una red de conexiones políticas y económicas de la élite cubana en el extranjero.

 El fenómeno de Miami, Alex Otaola, uno de los influencers cubanos más seguidos del exilio, atacó directamente a Ana de Armas por esta relación. La acusó de asofiarse con el príncipe de la dictadura. le preguntó cómo pudo caer tan bajo. La actriz, que durante años guardó silencio sobre los presos políticos en Cuba, ahora estaba vinculada sentimentalmente con el corazón mismo del aparato represivo.

 Y aquí quiero que entiendas algo fundamental. Este escándalo de 2024 no salió de la nada. es el resultado de años de acumulación de desprecio público. La relación tóxica entre el IS Cuesta y el pueblo cubano tiene un historial largo y documentado. Y para entender cómo llegamos hasta aquí, tenemos que retroceder a un momento clave.

 Mayo de 2022, Cuba sufría apagones de más de 8 horas diarias y en medio de esa crisis, Lis Cuesta twiiteó que tenía el corazón en modo estropajo por los apagones agobiantes, pero inmediatamente después mencionó que se iba sin dormir a un evento del festival Cuba disco. El cinismo de reconocer los apagones con una frase caprichosa y luego presumir de asistir a celebraciones culturales mientras el pueblo se asfixiaba sin ventiladores, generó una ola de indignación masiva.

Desde entonces la llaman la Virgen del Estropajo. Aproximadamente un mes después de ese escándalo, anunció una retirada temporal de las redes sociales. Fuentes sugieren que recibió una reprimenda interna del aparato. regresó diciendo que había aprendido varias lecciones, pero siguió exactamente igual.

 Cuando la criticaban por su estilo de vida, no retrocedía. Creó hashtags burlones como Te molesta mi amor, dirigidos a quienes cuestionaban sus lujos. Acusó a sus críticos de envidia y de ser parte de campañas terroristas culturales orquestadas desde Miami. El festival Sanremo Cuba que ella organizó sufrió un boicot internacional. Artistas como Andy y Lucas, Alexago y Calimba cancelaron su participación declarando que no apoyarían ninguna dictadura.

 La respuesta del régimen fue acusar a los activistas de terrorismo cultural. Quiero cerrar conectando todo con una idea central. Lis Cuesta no es simplemente una mujer vanidosa con mal gusto para las redes sociales. Es la manifestación física de algo mucho más profundo. Es la prueba viviente de que en Cuba ha nacido una nueva clase social, una nueva burguesía, una oligarquía que vive exactamente como las élites capitalistas que el régimen dice combatir.

 El teórico marxista León Trotsky escribió en 1937 que un aislamiento indefinido no conduciría a la construcción de un comunismo nacional, sino a la restauración del capitalismo. Esa profecía se cumplió en Cuba de la manera más perversa posible. El capitalismo fue restaurado, pero solo para los que están en la cima, el pueblo sigue atrapado en la miseria del supuesto socialismo, mientras la élite vive como magnates.

 El modelo de acumulación de esta nueva clase se basa en Gaesa, el grupo de administración empresarial de las fuerzas armadas. Este conglomerado militar comercial controla todo el sector turístico del país, los centros comerciales dolarizados, los puertos y los sectores clave que generan divisas. Una investigación filtrada del Miami Herald en 2024 reveló que Gaesa posee más de 18000 millones de dólares en activos.

 Los festivales gastronómicos de Lis Cuesta, los menús especiales preparados por chefs españoles, los vuelos privados en Airbus. Todo eso es simplemente la estética superficial de un régimen de renta militar burocrática, un capitalismo de estado donde los beneficios se privatizan para la élite y las pérdidas se socializan para el pueblo.

 Cada reloj cartier, cada cartera Hermés, cada vuelo privado, cada cena gourmet representa recursos que salieron de algún lugar, recursos que no llegaron a los hospitales, recursos que no compraron medicinas, recursos que no alimentaron a los niños que murieron de desnutrición. La exhibición de lujo de Lis Cuesta no es un error de relaciones públicas, es una declaración de guerra de clase contra 11 millones de cubanos.

La historia de Lis Cuesta es la historia del fin de una ilusión. Durante 60 años, el régimen vendió la idea de que los líderes vivían como el pueblo, que compartían sus sacrificios, que la austeridad era universal. Esa mentira ya no se sostiene. Hoy cualquier cubano con acceso a internet puede ver las fotos de la cartera de $9,000, los relojes suizos de 32,000, los festivales gastronómicos de $200 la entrada y las vacaciones de rijastro presidencial con estrellas de Hollywood en Madrid. La máscara cayó y debajo de

ella no había ningún revolucionario, solo había una oligarca más. Me gustaría saber qué piensas tú de todo esto. ¿Conocías la historia de la Machi antes de este vídeo? ¿Te sorprende el nivel de descaro o ya sospechabas que algo así existía? ¿Crees que este tipo de exhibición acelera el fin del régimen o demuestra que ya no les importa disimular? Déjame tu respuesta en los comentarios porque esta es exactamente la conversación que el régimen no quiere que tengas.

 Si este análisis te aportó claridad sobre lo que realmente pasa en Cuba, te pido que te suscribas a Cuba Oculta, activa la campanita para no perderte ningún vídeo y comparte esto con tus amigos, con tu familia, con ese primo que todavía defiende lo indefendible, porque la verdad es la única herramienta que tenemos. Te espero en una próxima entrega.

 Nos vemos pronto.

 

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